In your house, I long to be…

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AaronVS3. Cualquiera de las dos cosas puede suceder amigo. Solo queda leer y averiguarlo. ¡Saludos!

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nadaoriginal. Eli es la única de las dos que tomaría la iniciativa, así como dijiste tú en un review, podemos llegar a los 1000 capítulos y Umi aún no lo se atrevería. Veremos si es el comienzo de algo bueno… o no. ¡Saludos!

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Sin más, comencemos…

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La peli azul tomó carrera y en menos de lo que canta un gallo llegó a la azotea y al abrir la puerta, no miró a nadie en el sitio.

- ¿No habrán llegado? – se preguntó, pero luego miró que alguien venía detrás de ella.

- Veo que llegaste al final.

- Esa voz – al voltear la mirada - ¿Eli?

- Sí – la rubia estaba algo nerviosa, más cuando escondía el regalo detrás de ella – Umi, hay algo que quiero decirte.

La arquera no entendía nada, es más, no creía que Eli estuviera sola en el sitio y algo le empezaba a decir que había algo más detrás de todo esto.

- ¿Dónde está la chica de la carta Eli?

- Umi – la rubia tomó valor y sacó de atrás el regalo – p-por favor Umi, acéptalos.

La mente de Umi quedó callada en esos momentos, no pensó que la de descendencia rusa le fuera a dar un regalo así.

- ¿P-Por qué me lo das Eli?

- V-Verás Umi, hay algo más detrás – la chica se sonrojó más – r-recuerdas que te dije que vendría con la chica que te escribió la carta ¿verdad?

- S-Sí, ¿Dónde está ella?

- Aquí está – Eli se señaló a sí misma y eso hizo que las pupilas de Umi se dilataran mucho al escuchar eso.

- E-Entonces tu…

- Sí – Eli bajó un rato la mirada para luego levantarla con un sonrojo adornando sus mejillas – me gustas Umi… ¡Y no me refiero a un me gustas como amiga ni nada por el estilo! ¡Me gustas! ¡Te quiero! ¡Te amo! ¡Por favor Umi Sonoda-san…! ¡Sé mi novia!

La mente de Umi quedó anulada cuando escuchó aquellas palabras de Eli, la cual solo seguía con la cabeza baja mientras un enorme sonrojo invadió su rostro.

Los nervios estaban que se comían a Eli la cual solo pensaba en que tal vez se había arriesgado mucho al haberse declarado de ese modo.

Ahora… solo quedaba escuchar las palabras de Umi.

La peli azul finalmente debía detener las palpitaciones fuertes que le daba el corazón a medida que pasaban los segundos. Sentía que en cualquier momento este se le iba a salir del pecho por lo fuerte que latía.

Pero ahora no podía huir, la oportunidad que estaba esperando allí estaba. No solo eso, tenía el regalo para la rusa en sus manos y solo debía entregarlo, pero… ¿y la confesión?

- ¿U-Umi? – la voz de la rusa la hizo salir de sus pensamientos para voltearla a ver.

- ¡L-Lo siento! Me perdí – la peli azul trataba de hacer que su cabeza regresara a la normalidad, pero en estos momentos muchas cosas pasaban por su mente - ¿q-que me decías Eli?

- Que si aceptas ser mi novia ¿sí o no? – la rubia se moría de la vergüenza por el tremendo momento.

- P-Pues… - Umi no sabía que responder.

- Umi, dime algo primero – Eli se acercó a la peli azul aun con el rostro encendido en rojo - ¿t-tú me quieres?

- C-Claro que te quiero – la menor comenzó a sacar humo de las orejas al decir esto - ¡d-digo, es un amor de amigas más fuerte que lo normal! ¡A-Además, la amistad que tenemos es de amor! ¡¿Qué demonios estoy diciendo?!

Eli río un poco por eso ya que sabía que el cerebro de Umi estaba echando cortos circuitos.

- ¡No te rías! – reclamó la letrista.

- Lo siento, pero es que te ves linda por cómo te pones.

- No es chistoso – la peli azul estaba con un sonrojo evidente en el rostro – eres mala Eli.

- Bueno, dejemos eso a un lado – la rubia volvió a su lado tímido - ¿a-aceptas ser mi novia?

- P-Pues… - la peli azul bajó la mirada mientras se preparaba para contestar.

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La mañana amanecía y eso indicaba que el nuevo día comenzaba.

En la residencia Sonoda, más específico en la habitación de Umi, esta se hallaba dormida en su cama cuando sintió los primeros rayos del sol golpear su bello rostro.

Lentamente abrió los ojos y supo que ya venía siendo hora de levantarse.

Tomó sus cosas y se preparó para la rutina de ejercicios matutinos, como el practicar 100 golpes con el shinaí y luego de eso practicar algo de danza japonesa con su madre.

Cuando terminó la rutina, esta se dirigía hacia la entrada del dojo y justo cuando salió, se encontró con cierta persona.

- Hola Umi, buenos días.

- Buenos días Eli – la chica de cabellos azules solo desvió la mirada un poco nerviosa mientras sentía como la rubia la seguía observando.

- Vamos Umi, al menos voltéame a ver.

- Lo siento Eli, pero es que…

- ¿No me digas que sigues nerviosa por lo de ayer? – dijo la rubia – para mí fue el mejor día de mi vida.

- P-Para mí también, pero es que aún no lo asiento del todo. Es algo vergonzoso.

- ¿Entonces… te avergüenza nuestra relación? – dijo con tono dolida fingido.

- ¡No es así! – la chica se volteó rápido y justo notó que estaba de frente con Eli la cual solo sonrió.

- Ya veo – sin más, le dio un beso en la nariz la cual solo se alejó con rapidez mientras la cara se le pintaba de rojo – vamos Umi, no creo que debas sentir vergüenza, después de todo aceptaste ser mi novia.

- Lo sé Eli, pero es que todavía no me acostumbro.

- Al menos no fue como ayer que te desmayaste cuando quise darte nuestro beso.

- ¡E-Eso es muy adulto Eli! Apenas estamos en Preparatoria.

- No tiene nada de malo. Aunque estemos estudiando, podemos hacer cosas como eso. Además… ya te dí mi primer beso.

- L-Lo sé.

- Aunque… - Eli se le acercó al oído y con voz algo provocativa susurró – si quieres, podemos hacer algo más adulto, nunca es tarde para eso.

- ¿Q-Que? – los colores volvieron a subir al rostro de la arquera.

- Sí, ya sabes, nosotras dos, solas, en mi apartamento y podremos… - antes de que siguiera, Umi se separó con el rostro ya echando humo.

- ¡¿Q-Q-Que cosas dices Eli?!

- Oye, solo te iba a pedir que fuéramos a comer a mi casa como una pareja de recién casadas, no sé qué pensaste Umi, algo indecente quizás – la rubia sonrió de lado mientras Umi estaba que la mataba con la mirada – vamos mujer, quita esa mirada que llegaremos tarde.

- Idiota – en eso, Umi notó algo de lo que no se había percatado – Eli.

- ¿Qué pasó?

- ¿Por qué no llevas el uniforme?

- ¿Por qué habría de llevarlo?

- Porque vamos a la escuela y no te dejan entrar sin él.

- Pero es que hoy es sábado.

- ¿Qué? – Umi se puso a pensar un poco las cosas y más cuando revisó su celular se dio cuenta que la rubia no mentía. Era sábado.

- ¿Cómo es que no te diste cuenta?

- No lo sé, normalmente no soy tan olvidadiza.

- A lo mejor – Eli volvió a acercársele al oído - ¿no será que mi confesión te dejó algo atontada?

- N-No es eso, a lo mejor he estado tan ocupada que lo he descuidado – aunque dijeron eso con voz seria, Eli sabía que en el fondo mentía.

- Bien, como digas, entonces ve a cambiarte, que llegaremos tarde a nuestra cita.

- ¿Cita?

- Sí, anoche quedamos de salir hoy temprano, ¿acaso también lo olvidaste?

- P-Pero… - la peli azul revisó en sus notas que tenía en su teléfono - ¡No puede ser!

- Que mala eres – Eli fingió una vez más el tono dolido y molesto – creo que no te tomas esta relación, no tenemos un día de novias y creo que debemos terminar. Me voy.

- ¡No! – Umi saltó, literalmente, hacia la rubia evitando que se fuera y acto seguido se arrodilló y se puso en pose de disculpa - ¡lo lamento Eli! Lo sé, ¡soy un fracaso de novia! ¡Perdóname, no me termines por favor!

Ante esto, la rubia solo se sonrojó ya que no creyó que Umi fuera a dar semejante respuesta, pero a la vez le dio gracia ya que, al mismo tiempo, no creía que Umi rogaría para que no la terminara, aunque esto solo fue falso.

Sin más, la de descendencia rusa comenzó a reír mucho ante una Umi que luego se levantó a ver a su novia rubia la cual no paraba de reír.

- ¿De qué te ríes?

- De nada, en serio – aunque dijera esto, Eli se trataba de calmar, más cuando Umi se levantó algo molesta – lo siento Umi, pero es que no puedo evitar reírme cuando te pones así.

- Como te… - la peli azul se tuvo que guardar el cometario ya que sabiendo cómo era Eli, la seguiría molestando.

- Bueno bebé, ve a cambiarte que aquí te espero.

- ¿No entrarás?

- N-No te preocupes, te esperaré aquí afuera.

- No Eli, no me permitiría que estés sola aquí afuera.

- Vamos Umi, tampoco exageres.

- Entra Eli y no hagas berrinche – de una vez por todas, Eli dejó a un lado su actitud tímida y volvió la actitud seria que la caracteriza.

- Bueno, si lo pones así.

Cuando entró, Umi la dejó en el dojo para que esperara, incluso su madre aceptó, aunque luego se río un poco cuando se dio cuenta de que ese día era sábado y que Umi llevaba el uniforme escolar. Cuando le reclamó porque no le dijo nada, su progenitora respondió que porque quería ver hasta donde era capaz de darse cuenta de su error.

Al irse, ambas mujeres quedaron hablando un poco. Eli le dijo que irían a una salida, aunque la señora Sonoda tenía el presentimiento de que a lo mejor esa salida era otra cosa.

- ¿Estás segura de que van a otro lado Ayase-san?

- Le aseguro eso Sonoda-san, quiero llevar a Umi a dar una vuelta.

- Pero – la mujer se acercó más a la rubia la cual se puso algo nerviosa - ¿a poco esta salida es solo una salida de amigas o algo más?

- ¿A-Algo más? – Eli se puso algo nerviosa – n-no creo que sea eso.

- Ayase-san – Sora Sonoda miró fijamente a los ojos a Eli la cual se ponía cada vez más nerviosa - ¿Por qué será que no te creo?

- P-Pero es la verdad…

- No le mientas a una mentirosa, sé que tu traes algo con mi hija.

- ¿Qué? – las mejillas rojas de Eli no ayudaron nada a que tratara de negar algo, mucho menos cuando los nervios la invadieron – n-no es lo que cree, además, no le eche la culpa a Umi, yo fui la que preguntó…

- Bueno, con eso queda claro – dijo la madre de Umi mientras sonreía – me alegro que mi hija haya encontrado alguien tan linda como tu Ayase-san.

- ¿L-Linda?

- Sí, además al saber que eres rusa, es un punto extra. A lo mejor sus hijos salen con descendencia rusa, sería genial que ya hablaran otro idioma aparte del japonés.

- Me alegra eso.

- Aunque… tengo que advertirte algo.

- ¿Qué cosa?

- Pues… - la mujer tomó su arco y flecha y disparó hacia la zona de tiro, pero la flecha no fue al blanco, sino que a una piedra que había y esta rebotó y cuando menos acordó Eli, la flecha pasó a un lado de su cabeza lo que la dejó con la cara azul.

- ¿Eh?

- Recuerda esto Eli Ayase, si haces llorar a mi hija… – la mujer tomó su flecha y la apuntó a la yugular de la rubia la cual estaba temblando de miedo – clavaré esto en tu cuello, iré a tirar tu cuerpo a un lago y tu cabeza la usaré como balón de futbol para cuando me reúna con unas amigas a jugar. Y eso que no sé qué te dirá mi esposo.

- S-Sí – la rusa sentía que ya se orinaba del miedo, realmente la madre de Umi tenía carácter.

Unos segundos después, la peli azul menor bajó.

- ¿Nos vamos Eli?

- S-Sí.

- Cuídense hija y recuerda nuestra conversación Ayase-san.

- N-No se preocupe Sonoda-san, la cuidaré.

Cuando ambas salieron de la casa, Umi notó muy tensa a su novia, la cual se negaba a hablar, aunque luego de un momento Umi dejó de insistir.

Ahora, solo quedaba disfrutar su cita… la primera cita como novias.

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Continuará…