Neville sería el padrino y daría testimonio de haber cuidado a Harry los 5 meses pues su estado era delicado al esperar mellizos. Draco había cubierto todos los detalles hechizando fotos de Potter para que pareciera con su vientre redondo.

—¿Ya saben qué nombre llevaran los niños?– preguntó Neville arrullando a Severus.

—Serpenth Severus Malfoy-Potter y Sirius James Potter-Malfoy.– dijo Harry que acariciaba al Sirius mientras le ponía su diminuta pijama.

—¿Como hiciste que el Ministerio aceptara eso?

—Bueno el Ministro no pudo negarle ese favor al Héroe del Mundo Mágico.– dijo Draco con cara de cansancio y un corte en la mejilla.

—¿Qué te pasó, Dragón?– Harry dejo a Sirius y revisó la mejilla de su amigo.

—La comadreja y comadrejilla me atacaron dicen y juran que te tengo hechizado con amortentia...

—¿QUÉ? COMO SE ATREVIERON A ATACARTE... PERO ME VAN A OÍR...

Draco tomó a Sirius en brazos que comenzó a llorar por los gritos de Harry y Neville arrulló a Severus un poco más fuerte tratando de consolarlo.

—Harry no importa. Pero me temo que los bebés no van a estar seguros si nos quedamos aquí.

—Neville y yo vamos a cuidar muy bien de ellos...

—Harry, no lo dudo. Pero...– el rubio parecía triste —No quiero esta vida para ellos. No quiero que crezcan con miedo, perseguidos, quiero que puedan salir a tomar un helado sin tener que cuidar su espalda de esos jodidos dementes que se creen con derecho de juzgarlos o que los ataquen de la nada.

Harry entendía lo que Draco decía después de todo, en su infancia fue perseguido por Duddley y sus amigos y si bien no usaban magia lo golpeaban como saco de box.

—Vámonos entonces– dijo Harry con voz firme.

Ron, Hermione y los Weasley lo traicionaron. A excepción de Bill, George y Percy. Que aún lo trataban con cariño y amistad, no tendría ningún tipo de relación con esa familia. Incluso había enviado regalos para los bebés al saber de su nacimiento. Felicitaciones para él y Draco. Pero aun así no se tenían que quedar en ese lugar ya nada los retenía por lo menos hasta que fuera hora de que Sirius y Severus fueran a Hogwarts.

—¿A dónde?– Neville no quería perder a sus únicos amigos, incluso ya los veía como su familia.

—Hay una plaza en un pequeño pueblo en la península de Olympic– murmuró Draco al recordar un rumor que había oído de las enfermeras. —Nadie quiere ir porque es un pequeño pueblo en medio de la nada, con un alto índice de lluvia, pero con bosques y aire puro además podríamos esconder los accidentes mágicos de los niños ya que hay mucho espacio y nos mantendremos lejos de la comunidad mágica.

—Eso sería maravilloso.– dijo Harry —Yo puedo trabajar desde cualquier parte y cuidar de los niños, por medio de una de tus empresas enviaría mis pociones a donde me las soliciten. Pero...

—¿Qué?– Draco lo miró con extrañeza. —Tendríamos que crear un invernadero, pues no tendría acceso a lo que necesite para mis pociones.– miró a Neville que estaba triste. —Necesitaremos a alguien que sepa de plantas.

Longbottom levantó la vista de inmediato.

—Ven con nosotros Neville.– Pidió Harry —Puedes venir a visitar a tus padres por medio de un translador.

—Yo...

—Ni siquiera te atrevas a decir que no, Longbottom. Que no es pregunta, te vienes y punto.– dijo Draco tajante.

—Recuerda que es una serpiente– le murmuró Harry abrazándolo.

Draco pidió su trasladó y se lo autorizaron advirtiéndole que en ese hospital trataban tanto casos muggles como de magia accidental y el rubio aceptó era un precio que estaba dispuesto a pagar por la tranquilidad de su familia.

Los meses siguientes el rubio estuvo viajando para comprar una casa lo más alejada del pueblo y los muggles.

La casa era enorme y muy espaciosa, con grandes ventanales, oculta en el bosque, en unos árboles un poco más al fondo a un lado de donde pondrían el invernadero había una casita en el árbol.

Sería un buen lugar para que su padrino y Black crecieran lejos de las envidias y maltratos de gente egoísta.

Mientras fueran bebés dormirían en la misma habitación más adelante ya verían qué pasaba. Su padrino... No. Ahora era su hijo. Ambos lo eran Sirius y Sev, ellos Harry e incluso el bobo de Longbottom eran su familia y los cuidaría siempre.

Desde luego el rumor de que un joven médico vendría a vivir a Forks, era el chisme del momento. Las enfermeras que habían visto a Draco dijeron que era tan atractivo como el doctor Cullen, muy serio y toda una eminencia ya que, siendo tan joven, era un cirujano brillante, no estaba casado, pero había adquirido una enorme casa a las afueras del pueblo para él y su familia.

Draco estaba tremendamente agotado para fin de mes, extrañaba a los niños.

Aquel al ser un pueblo chico tuvo que contratar a unos muchachos de una reservación para hacer los arreglos de la casa.

Gracias a Merlín, Sam Ulley era un muchacho más o menos de su edad, callado, respetuoso de su privacidad, ni él ni sus amigos que trabajaban en la casa hicieron comentarios ni esparcieron rumores en el pueblo.

Harry, Neville y los bebés llegaron a Forks a principios de mes, sin avisarle al rubio que al verlos llegar en un taxi se quedó de piedra.

—¿Qué hacen aquí?– tomó en brazos a Severus, que llevaba un pequeño impermeable verde oscuro y chupaba un sonajero en forma de serpiente. Sirius luchaba por acercarse al rubio y ser cargado también, con su impermeable rojo y el león de peluche que agitaba con ahínco.

—Arregle todo con el Ministro y nos adelantamos, los bebé ya querían ver a su padre.– sonrió Harry mientras entraban a la casa. —Me encanta- murmuró —Demasiado Slytherin, pero ya me ocuparé de cambiarlo.

—¿Señor Malfoy?– llamó una voz masculina desde la puerta de entrada.

Harry que ya le había quitado los impermeables pues ya no llovía salió tras Draco que llevaba a Sev.

—Dime, Sam.

—Terminamos por hoy y...

—Perdón Sam, ellos son mi familia. Harry, Serpenth Severus, James Sirius y Neville. Como veras a partir de mañana...

Sam ya no prestaba atención a nada de lo que el rubio decía. Su mirada estaba perdida en el chico de cabello castaño oscuro, cara afilada, ojos marrones nariz respingona, boca pequeña, delgado y de piel clara.

Sam sabía perfectamente lo que las emociones que sentía en todo su cuerpo significaban. Acaba de imprimar en el familiar de su jefe, aunque no tenían mucho parecido el doctor y Neville, pero debía calmarse o asustaría al muchacho.

Neville no podía apartar sus ojos del muchacho de piel cobriza, era alto y musculoso, se sonrojó y de inmediato regresó a la casa. Harry y Draco se quedaron extrañados por la actitud de Neville, quien siempre era cálido y cortés.

—Debe estar agotado por el viaje– dijo a modo de disculpa Harry y le sonrió con cordialidad al muchacho.

Aunque Sam sabía bien lo que pasaba. Neville, se había sentido apabullado por la inmensidad de la imprimación.

—Hasta mañana entonces, Sam.– Draco despidió al chico y entró a la casa con Harry.

Los niños bostezaban y parecían lindos gatitos con esas ropas que Harry les ponía.

Los personajes no me pertenecen todos los derechos a las autoras originales quiénnos dan material a las fickers para este tipo de historias.

La Saga Harry Potter pertenece por completo a JK Rowlling.

La Saga Twilight pertenece por completo a Stephenie Meyer.

Como ya lo adivinaron este es un fanfic crossover con las sagas mencionadas arriba.

Habíapensado en cambiar las parejas pero decidídejar el original porque no tengo tiempo para perderlo en cambiosde una historia que les gusta como va. Así que dejaré las cosas como estány las parejas.

Draco x Edward.

Emmett x Harry.

Carlisle x Regulus.

Sam x Neville.

Jasper x Severus.

Jacob x Sirius.

Leah x Esme.

Pansy x Alice.

Rosalie x Luna.

Máslas que se me ocurran conforme avance el fic, pero las actualizaciones serán a mi ritmo, porque en verdad estoy muy ocupada...

Quienes ya leyeron saben que este fic fue borrado por Wattpad y si lo resubies porque muchosme lo han pedido de vuelta, así que no es una historia nueva, trataré de revisar rápidolos capítulos que ya tengo escritos, pero recuerden que estoy con la revisión de otras historias.

Asíque un dicho que siempre me decían cuando era estudiante aplica para ustedes.

"La paciencia es la madre de todas las ciencias."