Lo cierto es que...

Misty es una muchacha con cabello enmarañado y los ojos aquamarina enamorados del amor.

A Ash le encanta verla, tal vez no de forma romántica (él no sabe si es así), pero le gusta. Es una sirena distorsionada que canta canciones desafinadas y baila melodías cursis. Ash siente que la quiere, que la quiere demasiado.

Es que han crecido juntos y es difícil no reconocer cada sonrisa que dibuja, o cada regaño que grita. Misty es océano y a él le encantan las olas. Estar con ella es vivir un eterno verano, esa estación que él tanto ama.

Entonces-

A Ash sólo le importa quererla y no le interesa mucho si ella lo quiere a él, porque sabe que lo hace; aunque cometa mil y un estupideces, Misty nunca lo abandona, tal vez nazca de su garganta regaños espinosos pero siempre terminan en sonoras carcajadas juntos.

Y la despedida siempre es difícil, como si le arrancase parte del corazón que tiene diesiocho y ya está un poco en el amor.

Por otro lado...

Misty se da cuenta y quiere hacer algo al respecto.

Tener a su amigo cambió de realidad cuando aquella palabra le empezó a desagradar, como si fuese el Pokémon bicho más feo del mundo. No lo quería oír.

Es que con su piel morena y la sonrisa enorme, Ash le inspira ternura y algo llamado sentimientos (esos que reservaba para el chico lindo que cautivara su corazón, pero resultó siendo Ash, maldita sea ). Misty lo quiere porque no es como los demás, aunque sabe que decírselo sería una pérdida de tiempo.

Misty ama esa mirada determinada, sus manos rasposas, su sonrisa enorme y sus sentimientos sinceros.

(Es que Misty es tan increíble)

(Es que Ash es tan denso)

Ambos piensan después de haber nadado en el mar, con las gotitas saladas resbalando sobre sus pieles y los ojos ardiendo felices.

Es el momento perfecto para una cursilería, así piensa la sirena.

Si Ash no daba el primer paso, ella tendría que ayudarlo. Así ha sido siempre, ¿por qué tendría que cambiar hoy?

Es por eso que manda todo al demonio y le obliga a mirarla a los ojos, con una sonrisa segura y brillante por igual. Hace tiempo dejó de amar el amor maquillado, quiere uno real.

—¿No hay algo que me quieras decir, Ash?

—¿Qué?—Es todo lo que responde.—¿Como qué?

—No lo sé, ¿qué estás sintiendo ahora?

—Estoy feliz.—le sonríe como siempre, con sinceridad infinita.

—¿Por qué?

—Porque me encanta el mar, acabamos de nadar...—enumera—el clima está bueno.

—¿Y no estás feliz de que yo esté aquí?

—Por supuesto.

Respuesta automática.

Ash apenas se da cuenta de lo que ha dicho y la mira confundido, como si le saltase parte del corazón que tiene diesiocho y ya está un poco en el amor.

—Dime que no dije eso.

—Me siento muy honrada.

Se siente como una niña pequeña y lo besa, sin decir nada. Sonríe cuando siente que sus besos son perezosos, lentos. Es como niño que no sabe qué hacer, aferrándose al rostro ajenos mientras se deja besar. Es bonito tocarle las palmas de las manos húmedas, los dedos con cicatrices, y ver cómo incluso inseguro las entrelaza con las suyas.

Porque lo cierto es que...

Misty es una muchacha con cabello enmarañado y los ojos aquamarina enamorados del amor.

Y a Ash le encanta verla, tal vez no de forma romántica (ahora sí), pero le gusta. Es una sirena distorsionada que canta canciones desafinadas y baila melodías cursis. Ash siente que la quiere, que la quiere demasiado.

Besarla es vivir un eterno verano, esa estación que él tanto ama.


Una pequeña viñeta poke porque me encanta imaginarlos besándose frente al mar.

Gracias por leer n.n