Título: El Reino más Allá de Britannia.

Emparejamiento: Indeciso.

Género: Aventura / Humor / Sobrenatural / Romance.

Resumen.

UA: En todo lo largo y ancho del país de Britannia, corren rumores de que más allá de la frontera norte de este país, existe un gran reino gobernado por una hermosa dama de piel tan blanca como la porcelana, cabellos tan negros como la noche más oscura, y ojos tan verdes y brillantes como las más finas esmeraldas...

¡Fem Harry, ¡MOD Harry!

Disclaimer: la franquicia de Harry Potter no es mía, al igual que Nanatsu no Taizai, cada una es de sus increíbles creadores.

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Capítulo 1: Rumores.

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En el gran país de Britannia, el día era bastante desafortunado para las personas que habían quedado atrapadas en la repentina lluvia que en esos momentos caía con fuerza a intervalos de tiempo en las diferentes regiones del bello país.

Un viejo hombre, de no más de 50 años de edad, de corto cabello gris pimienta, ojos café oscuro y piel morena, caminaba lo más rápido que sus cansadas piernas podían, rumbo a una peculiar taberna a un lado del camino que éste hombre tenía que pasar para llegar a su pueblo natal.

Aliviado de por fin poder refugiarse de la fría lluvia, el hombre entró al lugar algo lleno de caballeros y viajeros que como él, habían quedado atrapados bajo el mal clima.

"¡Hey, Dermot!" Escuchó el viejo viajero que uno de los hombres en la taberna lo llamaba.

Fijando su mirada en la dirección donde escuchó la voz, Dermot sonrió al ver que quien lo llamaba era uno de sus amigos y usual compañero de viaje, Eurig, un hombre fornido, de piel morena, ojos negros y cabello café oscuro salpicado de una que otra cana.

"¡Eurig!, cuanto tiempo, viejo amigo". Saludó Dermot al llegar a la mesa donde se encontraba el otro hombre.

"¡Lo mismo digo, hombre!" Dijo jovialmente el hombre de nombre Eurig el cual bebía un gran tarro de cerveza junto a dos hombres más. "¿Cómo te fue en tu largo viaje?"

"Muy bien, mejor de lo que esperaba". Respondió éste con una sonrisa.

"¿Ah sí?" Dijo Eurig curioso.

Dermot asintió aún sonriendo. "No vas a creer me cuando te cuente todo lo que descubrí en este viaje, Eurig. Yo mismo todavía no logro asimilar del todo lo que vi en el".

Esto atrajo la atención de Eurig y de los otros hombres sentados cerca de la mesa del antes mencionado que se pusieron a escuchar la conversación discretamente.

"Has despertado mi curiosidad, Dermot. ¿Qué tanto ha ocurrido en tu viaje que te a causado tal estado de asombro?" Cuestionó inquisitivamente el ojinegro al viejo viajero.

"Pues verás Eurig, todo comenzó normal en el viaje, recorrí sin problema alguno la ruta que suelo tomar cuando viajo al norte del país y visité a unos cuantos amigos por el camino. Pero cuando pasaba por el último pueblo cercano a las fronteras del país, decidí quedarme un par de días más en este, a causa de unos extraños rumores que llamaron mi atención".

"Estos rumores decían, que más allá de las tierras de Britannia, existe un gran reino en el que todos sus habitantes, sean humanos o de otra raza, coexisten juntos viviendo en total armonía bajo el gobierno de una benevolente y hermosa dama de piel tan blanca como la porcelana, cabellos tan negros como la noche más oscura, y ojos tan verdes y brillantes como las más finas esmeraldas".

A este punto, todos los que se hallaban e la taberna estaban en silencio, escuchando atentos al viejo hombre sin disimulo alguno.

"¡Ja!, la gente siempre inventando historias tan descabelladas". Dijo Eurig divertido, dándole un gran trago a su tarro de cerveza.

"Eso mismo pensaba yo, mi amigo, hasta que guiado por mi gran curiosidad emprendí nuevamente el camino, desviando mi viaje en dirección a este llamado gran reino más allá de Britannia. Anduve por más de una semana y media tratando de encontrar dicho lugar, pero no lograba encontrar ni rastro de este, y cuando estuve apunto de darme por vencido, lo vi, y era mejor de como los rumores decían". Relataba el hombre con una mirada encantada, como si estuviese reviviendo de nuevo esa maravillosa memoria.

"¿Hablas enserio?" Dijo Eurig escéptico mirando al ojimarrón.

"Por supuesto que sí, nunca mentiría, y mucho menos sobre algo como esto". Dijo serio Dermot.

Observando la seriedad con la que hablaba su mejor amigo, el ojinegro asintió meditativo.

"Si ya te cuesta trabajo creer lo primero, mucho menos creerás el resto. Lo que vi a la distancia, fue un muy largo y alto muro creado con una extraña piedra gris oscuro, y en la parte que logré dislumbrar noté que habían unas enormes puertas hechas de un material metálico que parecía hierro. Del lado derecho de la puerta habían dos hombres vestidos con elegantes armaduras y cada uno de estos hombres poseían alas, aunque de distinto color. El de la izquierda las tenía de un profundo color negro, y el joven hombre de la derecha las tenía de un brillante color blanco. Del otro lado de la puerta, el caso era el mismo, con los otros dos hombres apostados allí".

"Cuando me encontraba a un par de metros de la puerta de hierro y los cuatro hombres alados, estos últimos posaron sus frías miradas sobre mí, hecho que me hizo sentir algo nervioso por el bienestar de mi propia persona. Ellos me examinaron meticulosamente por unos segundos, me imagino que estaban verificando si yo era una amenaza para su hogar. Uno de los hombres con alas blancas me preguntó cual era la razón de mi llegada hasta el reino de Peverell, a lo que yo opté por responderle con sinceridad, pues sabía que mentir solo me metería en grandes problemas y era lo que menos deseaba. Después de explicarle la razón de mi llegada, ellos hablaron entre sí en bajos murmullos, y luego de unos minutos en los que parecían haber llegado a un acuerdo, dos de ellos me escoltaron dentro del reino".

"Al momento de entrar a ese lugar, pude ver un extenso paisaje, al que solo podría describir como un majestuoso valle lleno de vida por donde mirase. Aves de todos los colores y tipos (algunos desconocidos para mí) volaban libremente por el bello cielo azul, altos árboles y demás variedad de vegetación colorida cubrían casi todo el lugar exceptuando unos amplios caminos completamente lisos y firmes creados de un extraño material color rojizo claro, un enorme lago de aguas cristalinas y azules se podía observar a la distancia y más allá, una serie de cascadas de las que se ramificaban diversos riachuelos que distribuían agua dulce en diversas direcciones de la zona emitían breves destellos a causa del reflejo del sol".

"El hombre de alas blancas que me escoltó dentro del reino me indicó que subiera a un elegante carruaje color azul que se había estacionado delante nuestro, a lo que sin muchas opciones accedí, notando por primera vez al ya estar dentro, que había otro joven alado de cabello color rojo oscuro, ojos violeta grisáseos, tes clara y rasgos andróginos que aparentaba tener unos 13 años de edad, dentro de este esperando y conduciendo el carruaje, iba una mujer de gran belleza. Ella tenía un largo cabello rubio pálido, casi blanco, brillantes ojos azules como el océano, y su tono de piel se veía tan blanca y delicada, casi parecía que esta brillaba dándole una apariencia sobrenatural a aquella mujer".

"Los guardias me dejaron con estas dos personas, sin embargo, me di cuenta en poco tiempo que el supuesto niño era el que estaba a cargo de mí, vigilando que no hiciese nada estúpido en el camino. Durante algunas horas, viajamos a través de un misterioso bosque en el que se podía sentir una gran cantidad de energía mágica, y no se si fue mi imaginación, pero puedo jurar que en el transcurso de todo el trayecto por ese lugar, nos estuvieron observando, pero el joven pelirrojo y la chica no mostraron señales de notar nada, pues se mantuvieron tranquilos".

"Finalmente llegamos a la capital del reino la cual estaba repleta de actividad con humanos y seres de otras razas andando de un lado para otro ocupados en sus propios asuntos o solamente disfrutando el día con otras personas que a mi parecer eran sus familias y amigos. Las estructuras de las casas y los lugares comerciales se veían mucho mejor construidas que las de cualquier reino que hubiese visto, y más elaboradas".

"En poco tiempo, la joven conductora detuvo el carruaje frente a unas impresionantes verjas de un hermoso palacio de blancos muros de mármol blanco marfil y altas columnas de mármol negro obsidiana. Mis nervios se incrementaron cuando el joven alado me escoltó dentro de este palacio , quedándome totalmente asombrado al ver la magnificencia del lugar, puesto que jarrones con bellos diseños, cuadros retratando todo tipo de paisajes y escenas, esculturas de mármol , muebles creados con ricas maderas finas, y amplios tapetes de gran elegancia decoraban casi todo el interior del palacio, hasta donde pude alcanzar a ver".

Dermot pausó su relato cuando la joven camarera de la taberna le trajo un gran tarro de cerveza que Eurig había pedido para él. El viejo hombre agradeció por la bebida y tomó un poco para hidratar su seca garganta. Sin prestar atención a los demás oyentes presentes, se aclaró la garganta, y reanudó su historia.

"Caminamos por unos cuantos pasillos completamente vacíos (oh eso creo yo) y de un momento a otro nos encontrábamos de pie delante de unas grandes puertas de madera pulida que en el centro tenía gravado un extraño símbolo. (N-A: el símbolo de las reliquias de la muerte) El niño se giró en mi dirección y fijó su fría mirada sobre mí y me dijo esto con un tono de voz tan helado como el mismo hielo".

"Escucha humano, estamos apunto de entrar a la sala del trono donde nos espera su alteza real. Desde ahora quedas advertido, si intentas hacer algo que perjudique u ofenda gravemente a mi reina de alguna forma, te eliminaré de este mundo".

"Temiendo por mi vida, asentí sin dudar y tras unos tensos segundos que se me hicieron horas manteniendo el contacto visual con él, el chico asintió satisfecho y con paso firme, se encaminó hacia las puertas de madera y las abrió sin problemas".

"El lugar era bastante amplio, del lado izquierdo,, dos ventanales daban vista hacia la pintoresca imagen de la capital y el paisaje más allá de sus fronteras, del lado derecho fantásticas pinturas con imágenes de criaturas mágicas como sirenas, unicornios y demás criaturas mágicas decoraban el lugar y en el centro de la sala, estaba sentada de forma elegante viéndose majestuosa en su gran trono real, la mujer más hermosa que hubiese visto. La descripción que me dieron de ella no le hacía justicia, créeme Eurig, si no estuviese casado con mi querida Christa, y fuese unos años más joven de lo que soy ahora, me habría enamorado profundamente de esa hermosa mujer". Dijo Dermot de forma soñadora al recordar a la poderosa monarca.

Eurig miró a su amigo atónito, él sabía cuanto amaba Dermot a su esposa Christa, y como para que él dijese algo así, la susodicha debía ser realmente una gran belleza.

"Ella me miró detenidamente". Decía Dermot inmerso en su relato. "Parecía como si estuviese viendo dentro de mi alma con su penetrante mirada. El niño pelirrojo se postró con calma frente a ella y yo muy nervioso, hice lo mismo, y después de intercambiar unas cuantas palabras con ella, Zerachiel, ese era el nombre del niño, se posicionó a un lado del trono de su reina dejándome solo en medio de la sala del trono, frente a aquella mujer. En mis adentros me maldije a mi mismo por meterme sin pensar en esa mala situación, y solo podía pedir salir de ahí con vida".

él prosiguió relatando como inició respetuosamente una tranquila audiencia con la reina, en la que la joven mujer se presentó con el nombre de Liliane Peverell, ella le permitió quedarse en la capital durante solo dos días bajo estricta vigilancia. También se le advirtió que en su reino, a todos se les trataba con respeto e igualdad y que cualquier acto de discriminación o agresión física de su parte sobre alguno de los habitantes de su reino sería severamente castigado". Él estuvo de acuerdo con todo aquello, y describió felizmente su estadía en el reino de Peverell y las demás cosas que vio en el, así como a las personas con las que entabló una pequeña amistad. Tristemente esos dos días pasaron rápidamente para él, y pronto fue hora de regresar a Britannia, concluyendo así con su largo viaje.

"Vaya amigo, esa fue toda una historia. ¿Planeas volver a regresar algún día a ese lugar?" Preguntó Eurig.

"Pues, si la guerra con el clan demonio se intensifica, por supuesto que me marcharé de aquí y le pediré asilo para mi familia y para mí a la reina Liliane". Dijo él con decisión.

"Es comprensible, las cosas se están tornando bastante malas aquí, y cada vez son más frecuentes los ataques del clan demonio. Es normal que quieras mantener a tu familia a salvo amigo mío". Respondió el otro hombre terminando su cerveza.

La conversación entre los dos hombres pasó a otros temas haciendo que la gente en la taberna perdiera el interés.

"Que interesante". Dijo una hermosa mujer de corto cabello negro y ojos ambarinos.

"Lo es, ¿no es así Merlin?" Dijo un chico rubio limpiando distraídamente la barra de la taberna. "Ya había escuchado estos rumores antes, pero no pensé que fuesen ciertos".

"Esperemos que el clan demonio no intente llegar a este reino, ya que eso significaría que esta guerra se puede intensificar más de lo pensado, capitán". Dijo Merlin fijando su mirada en el chico ojiverde.

"Es verdad…" Fue lo único que le respondió a la bella mujer el rubio, pensando para si mismo: La pregunta es, si a nuestro favor o en contra nuestra...

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Fin del Capítulo.