Mientras aún seguía llorando, todo volvió a ser negro, seguía gritando de dolor, hasta que abrió los ojos de golpe mientras daba un último sollozo, encontrándose rodeada de personas que la miraban preocupados, había vuelto al vagón del tren. Dos de esas personas le estaban dando primeros auxilios y la sostenían mientras el tren avanzaba y se detenía en la estación después de media hora parado en medio del subterráneo.

-Oye, despertaste al fin gracias a Dios-dijo una chica que le tenía la mano agarrada, sintiéndole el pulso cardiaco-por un momento pensaba que te nos ibas.

-Vamos niña, no te muevas, quédate así hasta que lleguen los paramédicos, ¿ok? -dijo un hombre en tono cantado que le estaba sosteniendo la cabeza para que no se moviera, con un paño mojado en agua mineral que él tenía al lado suyo.

-eh…eh…-Elizabeth no podía hablar, se sentía fatal, no puede creer que todo eso la haya afectado mucho, no podía moverse, y tenía fiebre alta.

-Oye, trata de no hablar si, no te esfuerces mucho-hablo la chica de nuevo.

No pasó mucho tiempo para que llegaran los de emergencias, y se la llevaran al hospital para constatar que tenía.

Mientras era llevada, había algo que le estaba llamando la atención. Ese algo era que el hombre como la chica que la ayudaron eran idénticos a los pecados de la avaricia y la envidia, Ban y Diane, los cuales por alguna extraña razón no se separaban de ella en todo momento, incluso la acompañaron al hospital, ella se preguntaba por qué, ¿será que los recuerdos afectaron también a los otros pecados restantes? No lo sabía y no lo sabrá hasta que se recupere, ni siquiera sabe si los demás reencarnaron, o en el caso de Gowther, haya sobrevivido todos estos siglos.

Ya dejando por un rato ese tema, Elizabeth quería que le avisaran a su novio y amiga sobre su situación, pero justo su teléfono sonó. Sin saberlo, mientras estaba en su viaje por recuerdos pasados, Meliodas se sintió bastante mal.

-Chicos…no me siento bien…-dijo el rubio a sus amigos mientras estaban sentados en el césped, sosteniéndose la cabeza.

- ¿Qué? ¿Meli que te pasa? -preguntó Gelda preocupada.

-Yo…siento como cansado, no se…creo que Eli está en problemas…lo presiento…-se levantó dispuesto a buscar a Elizabeth, sacando su teléfono para llamarla-vamos Eli, contesta.

-Hey Meli, espera…-Gelda se levantó junto con Arthur tratando de detener a Meliodas, pero solo pudieron seguirle el paso, ya que este era veloz.

- ¿Alo? -se oyó una voz femenina que preguntaba al otro lado del teléfono.

- ¿Elizabeth? ¿Mi niña estas ahí? -hablaba agitado por la maratón que se mandaba- ¿Amor?

-Joven de eso quería hablarle, ahora mismo estamos llevando a su novia al hospital-dijo la chica que tenía el teléfono de Elizabeth-cayó enferma en el metro en el que íbamos ella, yo y otra persona más que nos acompañaba

Meliodas no respondió en el momento, sintió como si se le derrumbaba todo en ese momento,

- ¿Hola? -volvió a preguntar la chica

-Eh…dígame a qué hospital la llevan?

-La llevaremos al Hospital St. Thomas-dijo el hombre que estaba al lado de la chica-apresúrate si quieres verla!

-Gracias, de antemano-dicho eso, colgó el celular, y fue a avisarle a sus amigos la situación de Eli.

Ellos se horrorizaron igualmente, y sin perder tiempo, corrieron al paradero del autobús, el cual afortunadamente pasaba en ese momento. Subieron rápidamente, mientras el rubio les avisaba a su suegro y cuñadas del estado de Elizabeth, llegando rápidamente al hospital.

Mientras tanto, Elizabeth volvió a quedarse inconsciente, o más bien dormida esta vez, ya que se le podían oír pequeños ronquidos. Ya habían pasado 3 horas desde el incidente del metro, la habían chequeado y no tiene secuelas físicas, solo "posibles" traumas psicológicos menores, las personas que le ayudaron tuvieron que irse por razones personales, pero dejaron sus teléfonos al novio rubio de ella. Ella despertó media cansada aún por lo que le pasó, pero más aliviada de que haya terminado ese "viaje", se encontraba en una de las habitaciones del hospital St. Thomas junto a otro paciente, un anciano que habría sido operado y se encontraba tomando reposo, comenzó a entablar una conversación con la chica de ojos azules.

-Hola señorita, veo que por fin se despierta jaja-dijo amablemente mientras cambiaba de canal en la TV de la habitación a uno de música de los 80's y empezó a cantar a viva voz- PRESSURE, PUSHING DOWN ON ME, PRESSING DOWN ON YOU, NO MAN ASK FOR…UNDER PRESSURE…

-oh, hola, se ve que está de buen humor

-Bueno, como dice el dicho, "Al mal tiempo, buena cara" jeje…

-siii, jaja

-Veo que se encuentra bien, el tiempo en que usted estaba inconsciente, había muchas personas que la visitaron.

- ¿En serio?

-sí, sobre todo dos chicas, un hombre con barba que se parecía a Saruman de "El Señor de los Anillos" y un chico rubio que no se quería alejar de ti, de hecho, salió hace poco de aquí para comprar el almuerzo, un chico agradable.

-Si, sí que lo es…-dijo Eli con tono de voz de enamorada.

-Oh perdón si fui algo maleducado, no nos hemos presentado jaja

-Oh cierto, mi nombre es Elizabeth.

-Un gusto Elizabeth, el mío es Cain.

-Un gusto igualmente Cain-dijo y al mismo tiempo se detuvo un momento para pensar, ya que sintió un sentimiento de familiaridad, como si ya hubiera conocido a Cain de antes.

-Veo que no tiene nada grave usted, o eso pude escuchar de parte de los doctores, solo una intoxicación con comida vencida

-S-Siiii, me desmayé en el metro y de ahí no supe qué pasó en las últimas horas-obviamente estaba mintiendo sobre lo último, no iba a contarle de que ella tuvo un viaje astral por sus diferentes vidas pasadas, ya suficiente tenía con que le dijeran loca por su investigación como para que pensaran que de verdad perdió la cabeza, además de no saber al 100% todos los recuerdos y los contextos.

Siguieron conversando, sobre cómo llegó ahí él, sobre música y cómo esta ha evolucionado, ella decidió hablarle de su investigación, obviamente Cain pensando que es una locura que todo sea cierto, pero que había cosas que podían ser reales en ella, así que le aconsejó que no se rinda en ello. Y de lo último que hablaron fue del cáncer incurable que poseía el viejo, y que ya estaba en su etapa terminal.

-…Y bueno, ya estoy en mis últimas, me gustaría poder haber hecho algunas cosas más, pero, si ahora mismo me tuviera que ir de este mundo, lo haría sabiendo que tuve una buena vida, con mi esposa, hijos y nietos.

Eli empezaba a soltar unas pocas lágrimas, era algo sensible cuando hablaban sobre la muerte, ya que ella había perdido a su madre por una enfermedad.

-Y…y…yo…yo…lo siento mucho…-apenas podía hablar-ojalá…pudiera hacer algo…

-Niña, no te preocupes, además, prefiero vivir los últimos días disfrutándolos y divirtiéndome, en ves de estar depresivo y lamentándome por cosas menores.

Elizabeth se limpió las lágrimas, y cambiaron de tema de conversación, hasta que Cain cayó dormido, ahí ella no le quedó mas remedio que ver su celular, algún video de YouTube, poniéndose a ver otra vez la muerte de Kakyoin de Jojo's Bizzare Adventures, la cual siempre le sacaba lágrimas, ya que era su personaje favorito de Stardust Crusaders.

Elizabeth de repente sintió un dolor en el brazo cuando lo movió para secar la lagrimilla de su cara, notó que tenía un pequeño corte en el brazo al rozar un clavo que sobresalía del estante que tenía al lado de su cama. Le ardió bastante que lo tapó con su mano, deseando que se esfumará el ardor, repentinamente sintió un aura de calma, y un pequeño destello, el cual duró solo unos segundos, y cuando abrió los ojos para ver que pasaba, se había dado cuenta de que el corte ya no estaba.

- ¿Qué? -exclamó mentalmente, mientras observaba sus manos y el lugar donde antes tenía un rasguño.

Al pensarlo de nuevo, decidió volver a herirse con el clavo, esta vez un poco más fuerte, enterrándoselo. No hace falta decir que le dolió como un demonio e hizo que soltara alguna lágrima, saliendo una gota de sangre que corrió por su brazo. Evitó por poco que cayera en su cama, y procedió a usar su poder, tratando de hacer lo mismo que hizo anteriormente.

Y lo logró, de repente su mano se iluminó como un foco de luz blanca, y sentía como el dolor disminuía hasta desaparecer. Al revisarse, esta vez notó que quedó con una pequeña cicatriz hecha por el clavo, pero solo era un punto que se confundiría fácilmente como un lunar. Empezó a pensar, analizar todo lo que acababa de pasar, por suerte tenía su mochila a un lado de la cama, y sacó su cuaderno para anotar todo lo que pasó, hacer cálculos y descripciones, utilizando hasta el método científico. Y en un momento se detuvo y observó a su compañero de habitación durmiendo, y se quedó pensando, hasta que empezó a moverse para levantarse de la cama, eso sí, lo hizo lentamente ya que estaba convaleciente todavía.

Aprovechó que Cain estaba profundamente dormido, y en otro arrebato de curiosidad imprudente como la del metro, usó ese poder en él, a ver si pasaba algo, pero como no tenía heridas físicas, no sabría si estaba sano y sin enfermedades, ya que tampoco sabía si su poder también curaba enfermedades como el cáncer.

Elizabeth se sentó en su cama con sorpresa después de experimentar semejante poder que había salido de sus manos, se quedó sin saber que pensar, hasta que, después de minutos entre pensando y anotando puntos en su cuaderno, ató los cabos respecto a ello, y dedujo que este poder aparecía cuando tenía el deseo de sanar a la gente, o eso es lo que pensaba ya que no lo tenía del todo claro, ya que tenía recuerdos de que usaba ese poder también como forma de ataque.

Decidió no decir nada de su nuevo poder o, mejor dicho, la vuelta del mismo ya que al parecer volvieron con los recuerdos de sus vidas pasadas, pero a comparación de estos últimos, había vuelto en su totalidad. Y de ahí en más nada respecto a ello, se dedicó a ver su celular, ver redes sociales, su Instagram, jugó en él, hasta que llegó su rubio favorito, con el almuerzo entre sus brazos, pollo con papas fritas y una bebida de cola, ya que era lo que podía comprar en esos momentos porque no pensó que le faltaría dinero.

-Eli ya volví-dijo mientras movía una mesa plegable que le prestaron en el hospital junto a la cama de Elizabeth, dejando los recipientes con la comida, y dos vasos plásticos-eh, ¿te ocurre algo?

-Noo, nada Meliodas, solo estaba viendo unos videos tristes, nada más-dijo ella ya que él notó que sus ojos estaban algo rojos-mejor comamos, ya llevo esperando la hora de comer

-jijjijji si yo también

Y de ahí el tiempo pasó volando hasta el día donde dieron de alta a Elizabeth, todo siguió normalmente, incluso gracias a los días de licencia que le dieron en la escuela, se dedicó a seguir con su investigación, buscando explicación a base de los archivos secretos que le propiciaba Gilthunder y los compañeros de este en la agencia. Y vaya que avanzó, ya que se consiguió toda la información sobre los 7 Pecados Capitales, o mejor dicho, copias de los panfletos de la Era Arturiana donde se describían cada pecado, incluyendo al de su antepasada, la Reina Elizabeth Lionés, y libros mitológicos y sobre demonios, que cualquier persona pensaría que ella quería practicar magia negra.

Y obviamente no se olvidó de que la sustancia negra aún estaba en su mochila, por fortuna la guardó en un bolsillo secreto, lo investigó, pero todavía no llegaba a un resultado final, solo pequeñas pistas sobre él y su relación con los demonios y sus recuerdos pasados. Y lo más importante, es que estaba teniendo sospechas y datos claros sobre de que su novio también era una reencarnación.

Aparte de su investigación, empezó a practicar con sus poderes en las afueras de Londres, incluyendo a su rubio favorito en esas prácticas, ya que al final tuvo que decirle todo lo que pasó, ya que cuando le mostró el poder, este se asustó al principio y tardó en comprender que su novia era mágica. Seguía reacio a creer al 100% que ella era la reencarnación de una diosa y él de un demonio, pero viendo las evidencias, aceptaría que tal vez haya una gran posibilidad de que lo sea.

Las prácticas incluían el curar heridas leves hasta graves, como cortes en los brazos y fracturas de manos, obviamente ni Meliodas ni Elizabeth eran fanáticos de autolesionarse, pero era el único recurso que se les ocurrió, no iban a ir a un hospital a que ella curara gente como si de una maga fuera. También practicó tiro al blanco, rompiendo platos que el rubio lanzaba, botellas y latas como si de un campo de tiro fuera, a veces fallándolos y otras acertando, con desempeño del 50% de precisión, como ella le decía.

Durante esas prácticas, mientras Meliodas buscaba botellas vacías en el terreno baldío en el que estaban, encontró unos artefactos raros, cables, junto con varias municiones en una mochila.

-wow, mira Elizabeth, encontré más cosas…em…-dijo sosteniendo la mochila con la munición

-Meliodas! ¿Qué es eso?

-Creo que encontré algo ilegal

-NO WAY! ¿Esas son armas y municiones, reales?

-Pues se ven que sí, probemos con estas granadas a ver si son reales, pero usa tu poder-lanza por el aire la granada

-MELIODAS!-algo molesta gritó ella, pero no le quedó más alternativa que darle a la granada

Y efectivamente, cuando el rayo de luz golpeó la granada, esta explotó, haciendo que la onda expansiva los golpeara y aturdiera un poco.

-MIERDA!

-AUch…creo que era real jjjijijiiji!-se rio el rubio

-Nooo me digAAS!-dijo enojada la chica

-Probemos de nuevo! Jajajaaa

- ME REHUSO!

-Vamos Elizabeth, sabes que te gustó eso

-Eh..eso no lo sabes!

Pero de alguna manera Meliodas terminó convenciéndola de usar las granadas y algunas municiones de la bolsa, algo que más tarde se arrepentiría drásticamente.

Pasaron unas horas y ya eran las 7 de la tarde, y estaban listos para irse, avanzaron hasta la parada del autobús, pero, había algo que los estaba incomodando, como si ellos fueran observados por algo o alguien, se sentían como que fueran observados por alguien, y creen saber la causa de eso

-Meli…-dijo la chica de cabello gris algo asustada, emanando una pequeña luz de sus manos

-Si, igual siento eso, apurémonos y corramos, deben buscar estas cosa-dicho eso, el rubio tomó de la mano a Elizabeth y empezaron a correr hacia la autopista

-Te dije que hubiéramos llamado antes a la policía!-gritó ella

Pero de repente escucharon un estruendo, proveniente de un automóvil que había roto el letrero de la estación de autobuses y luego todo se volvió negro para los dos.

Hola de nuevo, ha pasado un tiempo desde que actualicé otro capítulo, pero no ando con los mejores ánimos, la u me tiene estresado por sus clases online (las cuales algunas no puedo entender aún cuando me lo explican), la pandemia que me tiene algo paranoico, la falta de inspiración y otras weas.

Solo puedo decir que espero que disfruten este cap, y prometo traer el prox cap. más tarde.