El sobre llegó a su cuarto rentado ese día cerca de las diez de la mañana. Su casera, una mujer regordeta y de ojos violetas, le tendió el papel con una sonrisa justo cuando lo vio entrar a los edificios ese mismo día, luego de haber fracasado en su intento dos mil de encontrar un trabajo digno como profesor de historia en alguna escuela primaria, ¿ya menciono que fracaso?

—Creo que es de la universidad señor Hale —dijo simplemente entregándosela por arriba de la recepción y esperando, ansiosa igual que él, de haber recibido la noticia que tanto estaba esperando leer.

Derek tembló ligeramente cuando abrió el sobre, el hermoso sello de Oxford termino en dos partes y dentro del sobre amarillento, donde todavía podía leer su nombre en caligrafía, se encontraba una carta elegantemente doblada. Había mandado su solicitud casi iniciando el año para postularse en una bacante de profesor en esa prestigiosa universidad que tener respuesta de la administración le hacía hinchar su pecho con esperanza después de tanto tiempo esperando. Mando todo un catálogo dignamente aplaudible y admirable para ser contratado, y estaba siendo muy positivo con la idea de que fue bien recibido.

Saco la carta llenándose la cabeza con maravillosas alucinaciones de su vida en el campus, enseñando a universitarios, discutiendo de temas y obteniendo retroalimentación, viviendo en un lugar más espacioso y teniendo dinero para poder gastarlo en cosas que no fueran solo comida, sin embargo, lo que leyó en la carta destrozo, no solo esas alucinaciones, sino que también su corazón y su orgullo.

—No puedo creerlo —murmuro su casera—. Bueno, ya habrá otra oferta señor Hale. Ahora, necesito recordarle que el plazo se termina el siguiente lunes.

Derek miro a la casera con incredulidad. Esa mujer solo había esperado a ver si lo aceptaban para poder sacarle más dinero antes de que pudiera irse, vaya mierda. Derek metió la carta a su bolsillo para después irse una vez más a la calle. Necesitaba despejarse de todo lo que le había pasado ese día, así que camino toda la avenida hasta que sus pies lo llevaron a un lugar que se veía un poco más lujoso de lo usual.

No tenía dinero suficiente para beber, pero un extraño sentimiento le hizo querer entrar. El bar estaba lleno de gente con trajes elegantes bebiendo en finas copas de cristal, en la barra, un barman estaba limpiando un vaso en silencio y hasta el final de esta, se hallaba un hombre que lucía igual de derrotado que él. Derek se fue acercando a la barra, y una vez ahí se sentó dejando su maletín de trabajo y cuando el barman se acercó, pidió un güisqui en las rocas.

—Gracias —murmuró Derek sin evitar mirar al hombre que estaba a su lado. Lucía estresado, y el amargo olor a cigarrillo que emitía el hombre estaba comenzando a marearlo. Sinceramente tenía mucha curiosidad de saber qué tipo de problemas tenía la gente que frecuentaba un lugar con apariencia lujosa, y lo tenía aún más cuando noto en el abrigo del hombre una insignia de la seguridad nacional—. A su salud.

El hombre desconocido lo noto entonces en ese momento, alzo su copa y brindo con él en silencio, Derek bebió de su copa mirándolo fijamente mientras el hombre hacia lo mismo. Tuvo ganas de mencionar algo, pero entonces el hombre miro el bolsillo de Derek donde la carta de Oxford se hacía de notar.

—¿Usted es profesor? —pregunto con su voz ronca y los ojos completamente abiertos.

—Sí… —murmuró sintiendo como si esa fuera una puerta que se abría luego de toda esa mierda que había vivido.

—Hombre… que buena suerte —resoplo—. ¿Haces clases privadas? Dios, ¿qué estoy diciendo? Si tienes mucho trabajo en Oxford, tal vez no tienes mucho tiempo libre, ¿cierto?

Derek negó con la cabeza.

—Actualmente tengo bastante tiempo libre. De hecho, renuncie a mi puesto en Oxford —vaya mentira—. ¿En que podría ayudarlo?

—Mi nombre es Noah, Noah Stilinski —Noah le tendió la mano y Derek la estrecho, "Stilinski… ¿ya lo habría escuchado antes?"—. He estado buscando un profesor desde hace un tiempo, mi hijo es un verdadero problema… pero podemos negociar la paga.

Derek, ¿de verdad estaba teniendo una oferta de trabajo? Parecía muy surreal esto que estaba pasando, pero, aun así, Noah esperaba su respuesta en silencio, con el único tintineo de las copas chocando y los murmullos de otros comensales a su alrededor, no podía rechazar aquella oportunidad.

—Vale, acepto.