Inuyasha © Rumiko. El título está basado en la canción de Prince. Esto es para Mini-reto: La vida en colores'' del foro ¡Siéntate!

¡No puedo creer que no tenga ningún SesshRin publicado! Había que arreglarlo, así que con gusto tomé la oportunidad de participar en un reto de mi querido foro. Consiste en escribir sobre un color, que en mi caso es el violeta, y sobre los sentimientos con los que se asocian a su gama de colores~. Quise hacer pequeñas escenas, cada una con un sentimiento respectivo de la gama (pueden encontrar las gamas si buscan psicología del color y pinchan la confiable wikipedia). Me autoimpuse que fueran de 100 palabras, pero fui incapaz xD así que intenté que fueran de 200 o menos, simplemente porque no he escrito nunca nada así.

advertencias: ninguna en particular. Fluff, supongo. Rin tiene 23 años aproximadamente aquí.


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Purple Rain

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Devoción y fe

Sus visitas son constantes, hasta que paran de súbito. Los años pasan y cada día se acumula más gente que le dice que desista de la idea de que volverá, pero siempre contesta que confiaba en él. Vuelve, eventualmente, al ocaso de un día de primavera, cerca de diez años después de la primera vez que la dejó en la aldea. Aires de guerra se respiran en el mundo yōkai, le cuenta, y ha tenido bastantes encuentros con mediocres que amenazan la paz.

Rin comprende. Le preocupa la situación, pero no puede evitar detallar el perfil de Sesshōmaru mientras le habla. No ha cambiado un ápice y sigue siendo igual de magnífico que siempre, sólo que ahora su corazón se salta un latido cuando lo mira.

Rin, en cambio, ha cambiado muchísimo. Sesshōmaru debe recordarse levemente lo ínfimas y rápidas que son las vidas de los humanos. Aun así, es diferente verla ahora. Ha madurado y aprendido muchas cosas en esa aldea, y le agrada notar lo articulada que es al discutir el asunto de la posible guerra. Es diferente que todos sus encuentros anteriores.

—Aún tengo asuntos que resolver —comenta, haciendo que Rin hunda los hombros decepcionada por la despedida tan pronta. Notando aquello, desliza una invitación—. La próxima vez, ven conmigo.

Rin sonríe. Sesshōmaru la mira, comprendiendo que hay algo en ella que no había visto nunca.

—¡Sí!


Moda

Está acostumbrada a los regalos de Sesshōmaru —aunque en un principio no se sintió digna de tantos lujos, comprendió de inmediato que el yōkai entendía como reticencia su negativa a recibirlos, preguntándole si acaso no eran de su agrado. Para evitar malentendidos, ahora los recibe todos de buena gana, pero se ha cascado la cabeza pensando en una forma de retribuirle, hasta que la encuentra:

—¿Puedo peinar su cabello, Sesshōmaru-sama?

Ladea la cabeza, considerándolo brevemente para luego asentir. Rin está radiante. Su viaje iniciaría en un par de días, pero la anticipación la pone nerviosa, o eso cree que es cuando siente chispas al deslizar sus dedos entre las suaves hebras del cabello del yōkai, quien se encuentra con los ojos cerrados. Están bajo la sombra del Goshinboku y todo es pacífico. No puede esperar para conocer nuevos lugares, aunque la apena un poco que Jaken ha iniciado una familia y pasará de la oportunidad esta vez.

Rin se pregunta por qué los cinco meses que se ha ausentado Sesshōmaru se sintieron igual de largos que los diez años anteriores, aunque parece que al fin se ha aplacado un poco la rebelión de los yōkai contra los humanos. Sin embargo, desde que ha vuelto, Sesshōmaru ha estado visitando la aldea con frecuencia, quedándose en los alrededores durante la semana y con Rin yendo a su encuentro todas las tardes. Lo abraza firmemente como saludo cada vez, y Kagome amenaza a Inuyasha con hacer alguna broma y arruinar la felicidad de Rin.

Es cuando Sesshōmaru comienza a aparecer con el cabello trenzado que Inuyasha no puede aguantarse más y vocifera la duda de todos:

—¿Qué clase de relación tienen ustedes dos?


Ambigüedad

La pregunta de Inuyasha queda sin respuesta. Sesshōmaru jamás se preocupará de etiquetas humanas y Rin no se ha preguntado nunca cómo definir su relación.

Viajan solos por primera vez: ha visto lagunas congeladas, montañas vestidas de blanco y ahora comenzaba a nevar mientras caminaban en un bosque solitario. La mayoría de los árboles estaban cargados de nieve e incluso el sonido de sus pisadas es maravilloso —debía agradecerle a Sesshōmaru por las prendas adecuadas para esos climas que le había regalado antes de partir.

¿Siquiera tenían una relación? Quizás debía disculparse por permitir que esos rumores indecentes existieran. Era humana y…

Sesshōmaru capta lo pensativa que está.

—¿Qué te está molestando?

—La pregunta de Inuyasha —menciona, esquivando su mirada.

Ya conoce la poca paciencia que tiene Sesshōmaru, por lo que no vale la pena no responder, aunque eso no quita lo vergonzoso del tema. Los días viajando a su lado han dejado en claro la clase de sentimientos que le provoca. Ahora cae en cuenta de las insinuaciones de Inuyasha y los demás, de que quizás trenzar el cabello de Sesshōmaru daba ideas erradas.

—Rin —dice, voz potente como siempre—, haz lo que quieras conmigo.

El rostro le arde. Sesshōmaru le está diciendo que no le interesan las burlas o insinuaciones de nadie, que ha accedido a todo y la ha traído a su lado por gusto.

¿Lo que quisiera? Que Sesshōmaru pensara mejor sus palabras, eran tan fáciles de malinterpretar y el corazón de Rin tan débil…

Aun así, cuando ella busca su mano para agarrarla y él la mira con un poco de curiosidad, pero cierra sus dedos alrededor de los suyos, Rin sabe que todo estará bien.


Singular

No vuelve a pensar en el nombre de su relación. El invierno le sienta de maravilla al mundo y Rin está feliz de volver a viajar a su lado. Los días pasan mientras conocen lugares nuevos, que no creía posibles que existieran siquiera. Todo era único, novedoso y maravilloso. Conoce aspectos que no había notado de Sesshōmaru antes y él también se siente ligeramente curioso por ella. Cada día se vuelven más cercanos y también sus roces se vuelven más osados. Cada excusa para tocarse es bien recibida por Sesshōmaru, aunque Rin no pasa más allá de caminar más cerca de la cuenta, rozar sus manos, mantener sus dedos entre su cabello más tiempo del necesario.

Y él quiere más.

—Ven —dice él cuando ya es de noche y se encuentran en la cueva que les servirá como refugio—. Con ese débil cuerpo tuyo, te resfriarás.

Rin mira con sorpresa, pero tiene una sonrisa al acurrucarse contra la estola de Sesshōmaru.

Ambos saben que es una excusa para estar más cerca, pero ninguno dice nada para no arruinarlo.


Magia

La primera vez que siente los dedos de Sesshōmaru deslizarse por su cabello, hace lo posible porque no se dé cuenta de que está despierta. Su tacto es suave y ligero y le hace preguntarse cuántas otras veces ha posado la mano sobre su cabello sin que ella lo supiera.

—Rin.

Hunde los hombros, mirándolo apenas. Con sus sentidos, era de esperar que supiera que había despertado.

—Perdón, no quería fingir. Es sólo que… es agradable.

Sesshōmaru la mira en silencio un par de segundos. Rin tiene el cabello desordenado y todavía está media envuelta en su estola, pues se ha hecho costumbre que duerma ahí. Posa su mano en su cabeza, haciendo sonrojar a la chica.

—Sólo tienes que pedirlo.

Le han dicho antes que la magia no existe. Entonces, ¿qué es eso en su estómago?


Oculto

Sesshōmaru se ha descubierto abstraído en ella un par de veces. Es cómodo viajar a su lado; Rin respeta su silencio y habla por ambos. Ha encontrado placenteros los momentos en que ella le ayuda a desatar sus ropajes antes del baño, el sonrojo de sus mejillas al hacer eso, la suavidad de sus manos cuando se entretiene trenzándole el cabello, lo bella que se le hace su sonrisa. Si es así como se siente tener una compañera de vida, quizás no es tan malo como lo imaginó en un principio.

—Estoy tan feliz de que me hayas traído contigo. Me gustaría no separarme nunca —confiesa, regalándole una sonrisa suave.

Es muy en la madrugada, pero se han entretenido hablando. Más bien, él escucha atentamente las opiniones de ella sobre la laguna a la que la había llevado en la noche, donde la luna se reflejaba en el agua y luciérnagas iluminaban el paisaje. Está acomodada contra su hombro, pues cada día los lleva un centímetro más cerca. Por eso, al agachar la cabeza para verla, la encuentra tan cerca que su mente repite todas las veces que ha querido hacer eso.

Sesshōmaru planeaba mantener ocultos esos momentos en que pensaba en ella, pero parecía que era más débil de lo que había creído.

—¿Pasa algo, Sesshōmaru-sama?

Como respuesta, la besa.


Fantasía

Le responde ese beso y muchos otros más; no duermen demasiado esa noche. Al despertarse, Sesshōmaru nota lo agradable que resulta tener la piel erizada de Rin contra la suya y recuerda sus palabras. Me gustaría no separarme nunca. Se siente del mismo modo, pues no quiere ver el fin de esos tranquilos días de recorrer el mundo junto a Rin.

Rin se estira con gusto, aún media dormida, y Sesshōmaru busca sus ojos. Eso hace que sus frentes se junten y ella se sonroje ante la cercanía, pensando en si todavía sueña con alguna de sus fantasías. Permanecen en silencio mirándose a los ojos, ella maravillada por sus exóticas pupilas y él reconfortado por la calidez de su mirada.

Entonces, Sesshōmaru habla:

—Unamos nuestras vidas.

Rin abre los ojos. Ha de ser la primera vez que permanece callada ante algo.

Y entonces llora contra su pecho.

—¿No es de tu agrado mi propuesta? —pregunta, cabeza ladeada.

Rin, en medio de su llanto, logra reír. Sesshōmaru no terminaría de entenderla jamás.

—¡Claro que sí! Me hace muy, muy feliz. ¡Unamos nuestras vidas, Sesshōmaru-sama!

La cara de Inuyasha ante la noticia es muy satisfactoria, pero ni siquiera así le gana a la perspectiva de que Rin camine a su lado por siempre.

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Notas de autora:

¡Espero que les haya gustado! Escribir en tan pocas palabras me es particularmente difícil, encuentro más complicado que quede IC si es algo corto y me gustaría que me hicieran saber su opinión en ese punto. Encontrarán que Rin deja de tratar de usted a Sessh en medio de la historia, es a propósito y principalmente porque se hacen más cercanos, aunque mantuve el honorífico. Espero que en estos retazos encuentren algo que les saque a su fangirl interior~. Hacía mucho que no escribía algo de tirón, pero estoy feliz con el resultado, siento que es ligero y fácil de leer, como quería. :)

¡Muchas gracias desde ya por sus lecturas! Los invito a comentar si les ha gustado, no hay mejor paga que un review. (L) Porque, recuerden, agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo. Sean partícipes de la Campaña Con Voz y Voto. Ojalá que se encuentren bien, al igual que sus familias, en esta cuarentena, espero haberles regalado un minuto de felicidad al menos. :)

Muchos besos. (L)