Érase una mujer, casada con un hombre muy rico, que enfermó, y, presintiendo su próximo fin, llamó a su única hijita y le dijo: - "Hijita mía, sigue siendo siempre buena y piadosa, y el buen Dios no te abandonará. yo velaré por ti desde el cielo, Y me tendrás siempre a tu lado." Y cerrando los ojos murió. La muchachita iba todos los días a la tumba de su madre a llorar, y siguió siendo buena y piadosa.

Su padre se volvió a casar con una nueva mujer muy bella y rica, que tenía una hermosa hija, pero al igual que ella era mala como la carne de puerco y le hacía la vida imposible a la buena y pura de Cenicienta.

Su padre tenía que salir de viaje y a pesar de conocer de qué pie cojeaba cada una de las tres mujeres que vivía en su casa le pidió a su hija cenicienta que obedeciera a su madrastra y hermanastra ya que está era mayor y le debía respeto. Cenicienta aguanto todos los desplantes que le hacían estas mujeres tan malvadas, pues la tenían durmiendo en el hollín cerca de la fogata de la cocina, les lavaba los pies cada tercer día y les limaba las uñas con hongos, entre otras cosas.

Al regreso de su viaje, el papá de Cenicienta trajo muchos regalos, lamentablemente la muchacha no estaba y las que lo recibieron fueron estas viejas malvadas; le dieron un té, pero no se dio cuenta que era de calzón, méndigas viejas lo dejaron todo sonso, en un viaje astral interminable, y dejaron a cenicienta sin el amor de su padre ya que cuando ella regresó él ni siquiera la reconocía, ella lo intentó saludar, - padre amado, que bueno que ya has regresado, déjame abrazarte y besarte. Pero la chica fue rechazada. De pronto cenicienta sintió un profundo coraje algo que ella nunca había sentido era como tirria a esas mujeres malvadas que ahora la alejaban de su padre.

Por la tarde, el príncipe del pueblo anunció que realizaría una fiesta para buscar a su mujer ideal y mandó a invitar a todas las mujeres casaderas del pueblo. A Cenicienta le causó una felicidad, pues tenía tiempo que no iba a una fiesta. La madrastra le dijo a su esposo – Prohíbele que vaya al evento. El papá fue en búsqueda de la chica y en tono enojado le expuso – mira escuincla no vas a ir a la fiesta así que mejor apúrate para que le ayudes a tu hermana a arreglarse y no empieces con lloriqueos que me voy a enojar y te voy a dar una…

Y así, fue llorando la muchacha ayudo a vestir a su hermanastra y está muy grosera le gritaba, - ándale gata haz las cosas bien, sino hoy duermes con los puercos y aparte le digo a mi papá que te vaya a poner una cueriza.

Ya al anochecer, Cenicienta salió al patio y vio a lo lejos, en el cielo una luz despampanante que se acercaba más y más hasta que, ¡zaz! Mira esa cosa tan grande, más grande que un avión parecía una nave extraterrestre, al poco rato esta aterrizó, abrió las compuertas y salió un alienígena, la chica se quedó con la boca abierta, totalmente inmóvil. Este se acercó a la señorita y le comentó – Te he observado y la neta se están pasando estas señoras, qué se creen ni que tuvieran poderes como yo, todo por eso te voy a ayudar. Y mágicamente la vistió y Cenicienta se fue muy contenta a la fiesta.

Al llegar al castillo, captó la mirada de todos pues iba despampanante y el príncipe se lanzó a bailar con ella y así hasta que la hermanastra metió su cucharota, le echo un vaso de refresco de uva en el vestido, y cenicienta se tuvo que ir corriendo, el príncipe salió atrás de ella, pero solo se encontró un huarache (pues al extraterrestre se le olvidó darle zapatilla), la hermanastra se acercó y le dijo – seguramente es una chacha que se robó ese vestido para impresionarte, el príncipe la miró y tiró el huarache, pues él era un mujeriego.

Cenicienta lloraba desconsolada y con una rabia, que le hacía piedra el corazón, no tuvo más remedio que continuar con su vida y ver cómo su hermanastra era feliz con el hombre de su vida.

En una noche el alienígena bajo de nuevo, le preguntó ¿qué pasó? ¿ahora por qué lloras?

Ella respondió – mi hermana me lo quitó y es que pienso y pienso, nadie se fijaría en mí soy una mugrosa.

Él la miraba fijamente y le argumento – eres hermosa y cuando te bañas pareces una diosa, vente conmigo, yo te haré feliz, además vamos a soltar un virus que destruirá a la humanidad. Y así fue Cenicienta nunca regresó a su planeta y se convirtió en uno de ellos, pero en cuanto salieron de la tierra el alíen nos dejó al virus de nombre (COVID-19).

A su hermanastra el príncipe la dejó embarazada y él se casó con una princesa, pero poco le duró la felicidad ya que la vida en el planeta se terminó en dos años.


Solano Cruz Viridiana Monserrat