Ceni-cidio

Una muchacha hermosa que vivía con su madre y su padre en un castillo, eran muy felices, pero, sin esperarlo, su madre se petateo, por lo que ella estaba muy agüitada, llegó el invierno y la tumba de su madre se llenó de hielo y al llegar la primavera cuando la tumba de su madre se deshielo, su padre contrajo matrimonio con una mujer hermosa, la cual tenía dos hijas y una fortuna inmensa.

Cuando se mudaron al castillo, la madrastra y sus hijas, dedicaron a hacerle la vida de cuadritos, a aquella chulada de mujer. Aunque ellas eran bellas, no podían compararse con la hermosura de aquella chica, le tenían envidia.

Por lo que le dieron vajilla con todos sus bienes, hasta llegar al punto de que durmiera en la cocina, la chica se convirtió en su chacha, les lavaba, planchaba, hacía las labores domésticas, lustraba sus zapatos etc… y por si fuera poco le apodaron "Cenicienta".

Cenicienta además de ser despreciada por las tres mujeres, tenía el infortunio de que su padre no la defendía, y hasta parecía que no la quería, esta situación la tenía enmuinada pues sentía que se había quedado huérfana de madre y padre a la vez.

Un día el padre de Cenicienta iba a realizar un viaje y les preguntó que si querían un obsequio, las hermanastras ¡Le dijeron - A nosotras nos traes joyas vestidos y cosas muy caras!, y Cenicienta le contestó - ¡A mí solo tráeme la primera flor que toques con tu cabeza!, al regresar a casa de aquel viaje, un brote de avellano provocó que se callera el sombrero del padre de Cenicienta, por lo que eso fue lo que le obsequió.

Cuando llegó a casa, sus hijastras le preguntaron - ¿Qué nos trajiste-, - ¡ haber enséñanos! - Le arrebataron los regalos y los contemplaron, después,ya que sus hermanastras se habían retirado a sus habitaciones, Cenicienta abordó a su padre, preguntándole - ¿Qué obsequio me trajiste? -, él sólo estiró su mano dándole el brote de avellano, ella miró aquel brote y le pareció maravilloso, le dio las gracias y corrió a plantarlo al jardín de la casa.

De pronto, llegó una invitación del rey, para que asistieran a un baile, en donde el príncipe escogería a la que sería su futura esposa. Cenicienta escuchó cuando su madrastra leía lo que decía la invitación y, entonces Cenicienta le preguntó a su madrastra - ¿Entonces también yo puedo ir verdad?- Y la madrastra le contestó

-¡claro que no! Tú tienes muchos quehaceres mejor ponte a trabajar-.

Llegó la hora de ir a aquel baile, las hermanastras de Cenicienta se burlaron de ella y le presumieron sus hermosos vestidos y sus zapatillas , lo que provocó que Cenicienta sintiera un gran odio por ellas, pero aunque no tenía permiso de asistir al baile, Cenicienta se presentó con un hermoso vestido y unas zapatillas de oro que eran de su madre y en cuanto el príncipe la miro se enamoró perdidamente de ella, bailaron toda la noche y cuando Cenicienta se dio cuenta de la horaque era , corrió por las escaleras para salir del castillo, pero una de sus hermanastras la reconoció, la jalo por el brazo, la llevó a la mitad del salón en donde todos los invitados las miraban, empezó a desgarrarle su vestido, mientras gritaba, - ¡Esta solo es unahuérfana!- -¡Es una simple sirvienta, no vale nada!- En cuanto Cenicienta pudo, escapó y regresó achicopalada a su casa. Lloraba desconsoladamente, pues, le habían desgarrado el vestido, era el único recuerdo que le había quedado de su madre.

Cuando las tres mujeres regresaron, Cenicienta al verlas tuvo un arranque de ira, se abalanzó contraellas, les arrojó ácido en la cara, las mujeres gritaban desgarradoramente, lo peor estaba por venir, cuando las mujeres se miraron al espejo, quedaron horrorizadas al ver su rostro desfigurado. Pero ni aun así Cenicienta sintió un poco de compasión por ellas.

Y les dijo, - ¡Desde ahora ustedes me servirán a mí, de no hacerlo las echaré de aquí y nadie querrá siquiera mirarlas, de ahora en adelante las tres dormirán en el desván y si alguna intenta revelarse las ataré por días sin comer y sin beber ni una gota de agua! -

Como Cenicienta quería casarse con el príncipe y no hallaba la manera de hacer que él callera rendido a sus pies, se le ocurrió la idea de ir con un santero para que le hiciera un amarre al príncipe. El santero le dio unas instrucciones que debía seguir al pie de la letra. – Tienes que darle este té de calzón todas las mañanas durante dos meses, si no lo haces el amarre no hará efecto - .

Cenicienta visitaba al príncipe todas las mañanas, para conocerse mejor, le llevaba de desayunar a diario y le servía té de calzón y se aseguraba de que el príncipe se tomara hasta la última gota. Transcurrió así el tiempo y con el trato diario con el Príncipe se dio cuenta que era un hombre maravilloso del que estaba enamorada. Y que él no merecía lo que ella le estaba haciendo, así que decidió que ya no le daría ese téjamás y además que le confesaría la verdad.

Así que se armó de valor y una mañana cuando desayunaban, le confesó todo.

Le dijo – Quiero que sepas que te amo más que a nadie y por este amor que te tengo, necesito confesarte que recurrí a un santero para hacerte un amarre y me pidió que te diera té de calzón, durante dos meses, por ello venía contigo a desayunar cada mañana, pero ahora me doy cuenta que te amo más que a nadie y que no quiero que estés conmigo a la fuerza - ,

El príncipe enmuinado le gritó - ¡Eres una farsante, lárgate, no quiero saber más de ti. Cenicienta se retiró del castillo sola y agüitada, llegó a su casa en donde vivía con aquellas mujeres, no paraba de llorar, no comía, ni dormía solo lloraba, esa soledad le ayudó a reflexionar sobre las acciones malas que había cometido contra las tres mujeres y el gran error de haberle mentido al príncipe.

Por más que pensaba la manera de resarcir todos los errores cometidos, no encontraba ninguna solución, la única solución que encontró, fue la muerte.

Cenicienta se vació el ácido en la cara, igual como había hecho con aquellas mujeres, pero además se lo tomó, y cuando la encontraron, su cara estaba totalmente desfigurada.

Silva del Valle Guadalupe Vianca.

"Hiperficción"