Ava estaba en la sala de observación con Nora y Sara. Las estaba acompañando como medio de apoyo ante la ejecución de Damien. Ella sabía que era algo traumático para ambas y quería hacer lo que estuviera a su alcance para ayudarles, pero lo cierto es que no tenía ningún control sobre la situación. Sentir que no podía hacer nada concreto para ayudar a sus amigas la frustraba.

Agradeció que su madre también estuviera con ellas, que las acompañara. Porque ella no sabía cómo lidiar con eso, solo era una chica de diecisiete años. Y por más que quería estar allí para sus amigas, en ese momento se dio cuenta que para ella también era algo traumático ver una ejecución. Pero se mantuvo fuerte, por ellas.

En un momento, Sara se fue de la sala. Ella se sintió en un dilema, ¿Qué debía hacer? ¿Seguirla o quedarse con Nora? Por suerte, su madre fue quien decidió por ella y fue en búsqueda de Sara.

Cuando terminó la ejecución Ava salió con Nora. La acompañó al baño para que pueda lavarse la cara y le hizo compañía, esperando para ver que era lo que la otra necesitaba.

— Deberías estar con Sara, no está bueno que esté sola. — Comentó Nora, cuando se terminó de lavar la cara.

— Mamá está con Sara. — Le hizo saber ella para tranquilizarla. — Además quiero estar con vos, eres mi mejor amiga. — Le recordó, transmitiéndole su cariño.

— No sé cómo sentirme con todo esto. — Admitió Nora, sentándose en la mesada.

— Está bien que no lo sepas. — Asintió ella. — Y está bien que sientas cualquier cosa que sientas, a pesar de todo él era tu padre. — Agregó con calma.

Se quedaron un rato en silencio. Ella se dedicó a acariciar las rodillas de la otra en forma reconfortante, para darle algo de apoyo.

— Creo que me siento aliviada. — Dijo Nora, rompiendo el silencio. — Como si su sombra no fuera a pesarnos más, ni a mamá, ni a mí. Eso es terrible, ¿No? — Expresó melancólicamente.

— No, eso no es terrible. — Aseguró ella. — Tu papá era el terrible. Y vos casi no lo conociste, pero supiste todo el daño que causó a tu mamá y a muchísimas personas, y siempre vivías con el temor de que fuera a encontrarlas. Es entendible que sientas alivio. — Explicó su postura.

— Gracias por haberme acompañado. — Le agradeció Nora.

— Siempre. — Aseguró ella.

Ava rodeó a su amiga con sus brazos y dejó que su abrazo le hiciera sentir todo el cariño que le tenía. Cuando la sintió relajarse en el abrazo, supo que había logrado algo de sus intenciones. Darle calma en ese momento tan tormentoso.

Se quedaron abrazadas hasta que Nora se sintió lista para separarse e irse de allí.

Cuando salieron se reencontraron con su mamá y Sara. Fueron a almorzar y luego regresaron para Starling. Las cosas estuvieron tranquilas y silenciosas, pero por suerte no por incomodidad. Simplemente ambas chicas parecían estar procesando los hechos

Nora se quedó a dormir en su casa. Pasaron la noche viendo películas viejas y tomando helado. Cuando se acostaron, Ava se sintió contenta de que Nora se quedara dormida rápidamente. Se merecía un buen descanso después del día que había tenido. Agarró su celular y se sorprendió al encontrar a Sara en línea.

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Ava:

Hola

Cómo estás?

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Sara:

Hola

Acá, procesando todo todavía

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Ava:

Querés que hablemos de ello?

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Sara:

No estoy segura que sea bueno lo que tengo para decir

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Ava:

No estamos acá para juzgar que es bueno o no

Lo importante es que lo digas

que puedas expresarlo

Que no te lo quedes guardado, ahogándote

.

Sara:

Me siento vacía

Esperaba sentirme mejor

Pero no estoy mejor

.

Ava:

Está bien no estar bien

No te presiones

.

Sara:

Pero es que si…

No sirvió de nada de esto

Tendría que sentirse como justicia

Pero no lo siento así

Mi dolor todavía está

Lo que viví? Nadie me lo quita eso

Y mi papá y mi hermana?

Nadie puede traerlos de vuelta

No hay justicia para eso

No sé siente cómo justicia esto

.

Ava:

Me gustaría estar con vos para poder abrazarte

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Sara:

Cómo está Nora?

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Ava:

Con los sentimientos todos mezclados

Creo que todo esto la hace sentir un poco de alivio

Le va a permitir cerrar y continuar

.

Sara:

Ojalá sería igual para mí

.

Ava:

Cada una tiene sus tiempos

Tenete paciencia

No te presiones

.

Sara:

Voy a intentar dormir

Gracias por haberme acompañado

Y gracias por los mensajes

.

Ava:

Nada que agradecer

Para eso estamos las amigas

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Sara:

Buenas noches

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Ava:

Buenas noches Sara

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Su corazón dolía por Sara. Ella no podría saber jamás lo que sentía la otra, pero sufría por ella. Porque la quería y quería verla bien. Entonces qué estuviera mal, la ponía mal. Desearía poder hacer algo para borrar un poco sus dolores, pero eso no era posible. Lamentablemente no quedaba otra que atravesarlos.

Así que durante los día siguientes estuvo en todo lo que pudo para ambas, para Sara y para Nora. Pero con los días, se fue dando cuenta que no necesitaban que las atosigue. Cada una fue atravesando lo que sentía y de a poco fueron recuperando su ritmo. Incluso parecía haber un nuevo tipo de entendimiento entre ellas dos, y eso la puso contenta. Ambas eran buenas personas y se merecían estar en paz en la presencia de la otra, sin sentir que había algo de por medio que las retenía.

Así fueron pasando los días, hasta que le llegó un mensaje sorpresivo. La rectora de Julliard, Helena St. Rogers, quería hablar con ella. Le pidió de tener una videollamada y Ava aceptó. Se sentía nerviosa, pero quería saber a qué se debía ese pedido. Instaló la aplicación de zoom a su celular y entró a la reunión que la otra había programado.

— Hola Ava. — La saludó Helena.

— Hola Helena. — Le devolvió ella el saludo. — Un gusto conocerte, aunque sea por estos medios. — Comentó tímidamente.

— Lo mismo digo. — Dijo Helena. — Sé que probablemente estás ansiosa y nerviosa por saber el motivo de mi llamado, así que, si te parece voy directo al punto. — Le ofreció amablemente.

— Si, por favor. — Aceptó ella.

— Estaba viendo tu legajo y vi que en dos semanas vas a estar en Nueva York para las competencias nacionales de baile de las escuelas secundarias. — Dijo Helena, sonando algo interrogativa al respecto.

— Si, eso es correcto. — Afirmó ella.

— Bien, estaba pensando que alguien de mi equipo podría ir a verte competir. — Expusó su plan.

— Pero, faltan para las audiciones todavía, ¿No son en Octubre? — Dijo ella, algo confundida.

— Si, por eso. — Asintió Helena. — Si alguien va a verte ya podremos saber el potencial para tu audición. Te diremos si creemos que vas a aprobar o no, para que no tengas que viajar a Nueva York otra vez sin un motivo que te sirva. — Explicó con calma.

— Ohh, eso está bien. — Dijo ella, asimilando lo que la otra estaba diciendo y lo que significaba.

— Entonces, ¿Tenemos tu permiso para ir a verte? — Pidió saber Helena.

— Si. — Afirmó ella.

A partir de eso estuvo cada vez más nerviosa. No sabía cómo hacer para relajarse. Todo lo que podía pensar cuando se ponía a bailar era en Julliard, y eso la hacía distraerse. Se olvidaba los pasos, se equivocaba, se tensaba.

Pero Sara lo notó. Obvio que lo notó, si tenían una coreografía ellas dos solas. Sara logró calmarla y darle confianza. Apagó sus ansiedades, recordándole que solamente debía dedicarse a bailar y pasarla bien haciéndolo. El resto vendría solo. Ava admiraba la seguridad que Sara tenía, y en algún punto le resultaba contagiosa. De esa manera pudo terminar las últimas prácticas de baile sintiéndose satisfecha consigo misma y su rendimiento.

Ava había estado tan concentrada en la competencia y lo que significaba que alguien de Julliard fuera a verla, que se había olvidado de otro asunto que la preocupaba. Recién lo recordó cuando en el aeropuerto Rip les pidió las autorizaciones. Ava vio que Sara entregó la suya, y al ver que Rip la aceptó como válida se calmó un poco.

— ¿Tu mamá te dio la autorización? — Le preguntó ella a Sara.

— ¿En verdad quieres saberlo? — Pidió saber Sara.

— Sara… — Llamó ella su nombre, en modo de advertencia.

— Es que sé que no te va a gustar la respuesta. — Se defendió Sara.

— ¿Eso quiere decir que la falsificaste y te escapaste? — Insistió ella.

— Mamá no me habría dejado venir si sabía. — Respondió Sara, todavía continuando con su evasión.

— Pero, ¿Y si pasa algo? — Dijo ella, estresándose al pensar miles de cosas que podían salir mal.

— No va a pasar nada, hay que tener un poco de fe. — Respondió Sara con convicción. — Y si no, lidiaré con las consecuencias. — Agregó, haciéndose cargo del asunto.

En eso Gideon llamó a Sara porque era su turno de despachar su equipaje, así que se fue. Ava no se quedó satisfecha con la conversación, todavía se sentía preocupada por la otra chica. Necesitaba compartir sus preocupaciones con alguien.

— ¿Piensan que el viaje puede afectar en algo a Sara? — Preguntó ella a Jax y Zari.

Ava sabía que ellos eran los mejores amigos de Sara. Por lo que si le parecía apropiado tener esa conversación con alguien, era definitivamente con ellos.

— ¿Por qué le afectaría? ¿A qué te referís? — Cuestionó Jax preocupado.

— Porque Dinah no sabe del viaje. — Respondió ella.

— Tampoco sabía del viaje que hicimos en la primera fase de la competencia. — Informó Zari.

— ¿También falsificó la autorización en ese entonces? — No pudo evitar ella hacer esa pregunta.

— Si. — Afirmó Zari.

— Mientras no se entere va a estar bien. — Dijo Jax, intentando calmar las ansiedades de todos.

— Este domingo le toca lucha libre. — Les recordó ella.

— Si, pero nuestro vuelo llega a la mañana a Starling, así que tiene tiempo de sobra para llegar a luchar. — Dijo Zari pensativamente.

— Igual, me preocupa. — Admitió ella, todavía intranquila.

— A nosotros también. — Compartió Jax su sentimiento.

— Esperemos que las cosas salgan bien. Solo son dos días, Dinah ha estado ausente a veces por más de dos días. — Expusó Zari.

— Y tendremos que estar atentos a ella cuando regresemos. — Agregó Jax.

— Si, comprobar que esté todo bien y no se haya metido en problemas. — Sumó Zari.

— ¿Detenerla no es una opción? — Preguntó ella, sintiéndose mal al proponer eso.

— No, ella se merece este viaje. Ha entrenado mucho con nosotros, se ha esforzado y a ahorrado para poder estar acá. Nadie debería quitarle eso. — Respondió Jax, sin siquiera dudarlo.

— Y además este viaje le da la posibilidad de reencontrarse con sus amigos de Nueva York, eso la va a poner feliz. — Dijo Zari, como si ese dato fuera sumamente importante.

— Y es parte del equipo, la necesitamos. Sin ella no podemos competir. — Le recordó Jax.

— Además, si ahora la delatamos va a ser peor porque eso significa que si o si Dinah se enteraría. — Agregó Zari.

Ellos tenían razón. Por ningún lado la opción de delatarla era buena. Pero aún así le preocupaba el hecho de que haya falsificado una autorización y se haya escapado. No quería que tuviera consecuencias con eso. Pero tenía que aceptar y respetar su decisión, y guardar el secreto para no romper su confianza.