Sara estaba ansiosa por el viaje a Nueva York, por volver a reencontrarse con sus amigos y por la competencia de baile. Por suerte Jax la ayudó a calmarse, se sentaron en los asientos de al lado en el avión y se dedicaron a escuchar música juntos.

Cuatro horas después ya estaban en Nueva York. Fueron directo al hotel a dormir, ya que era de noche. Sara compartió habitación Zari.

Al otro día se levantaron temprano, desayunaron y fueron directo al colegio donde se realizaba la competencia de baile. A los minutos de llegar y empezar a recorrer el lugar, Sara escuchó voces conocidas llamando su nombre.

Allí estaban todos: Clary, Iris, Izzy, Maia, Alec, Cisco, Jace, Magnus, Simon y Wally. Todos la recibieron con cálidos abrazos y eso la hizo emocionar. Se sentía totalmente feliz de tener esta oportunidad de volverlos a ver.

— El fucsia te queda incluso más hermoso personalmente. — -Dijo Magnus, mientras la abrazaba, haciendo a todos reír.

— Te extrañamos mucho. — Dijo Wally, expresando lo que todos sentían.

— Y yo los extrañe a ustedes. — Compartió ella el sentimiento.

— ¿Qué tal va tu vida en Starling? — Pidió saber Izzy.

— Con mi mamá no muy bien. — Respondió ella con sinceridad, y hubo un par de ruidos de quejas al respecto. — Pero por suerte me hice un buen grupo de amigos. — Agregó ella, señalando hacia donde estaban las Leyendas.

Sara se quedó un ratito con ellos, poniéndose al día sobre lo que habían estado haciendo este tiempo que estuvieron separados.

— Sara, te necesitamos. — Dijo Charlie, interrumpiendo la conversación que estaba teniendo con sus amigos neoyorkinos.

— Ve, te vemos después. — Dijo Clary, comprendiendo la situación.

— Rompete una pierna. — Le deseó Maia y todos asintieron.

Sara siguió a Charlie y se unieron a las Leyendas. Todos juntos hicieron ejercicios para calentar sus músculos y estar listos para cuando los llamen a bailar.

La primera fase fue el turno de la coreografía grupal. Ellos habían preparado una coreografía con la canción "Have Mercy" de Eryn Allen Kane.

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Sara entró a la pista de baile con sus compañeros sintiéndose totalmente feliz. Se relajó y disfrutó cada minuto de la coreografía, sintiéndose a gusto de poder compartir y conectar con sus amigos de esa manera. El baile los unía de una manera especial, o al menos así lo sentía ella. Tal vez era porque para ella el baile era una forma de expresión y comunicación.

Después de que les dieran los resultados de los primeros puntajes, el equipo de ellos quedó en tercer lugar.

La siguiente fase era el turno de la coreografía doble.

— ¿Nerviosa? — Le preguntó a Ava, sabiendo que la otra siempre se ponía nerviosa en este tipo de instancias.

— Si, muy. — Respondió Ava con sinceridad.

— Tranquila, somos solo nosotras. — Le recordó ella.

— ¿Cómo lo venimos practicando todo este tiempo? — Preguntó Ava, mirándola intensamente.

— Exacto. — Afirmó ella con confianza.

— Pero es diferente, el representante de Julliard está acá, viéndome. — Expresó Ava lo que la ponía más nerviosa de lo normal.

— ¿Lo viste? — Pidió saber ella, algo curiosa.

— Si. — Asintió Ava. — Se presentó y todo, se llama Damon Richards. — Le contó ella, de manera informativa. Y se perdió mirando hacia las tribunas, como si estuviera tratando de divisar dónde estaba aquel hombre.

— Olvídate de él. — Dijo ella, intentando traerla devuelta al presente. — Relájate y disfruta la coreografía, divertite como siempre lo hacíamos en los ensayos. — Aconsejó ella, agarrando las manos de la otra para transmitirle calma.

— ¿Compañeras por siempre? — Preguntó Ava, volviendo a centrar su atención en Sara.

— Siempre. — Aseguró ella, con una pequeña sonrisa.

Sara sintió a Ava finalmente relajarse y eso la hizo sentirse feliz. Le gustaba tener ese pequeño poder sobre la otra, poder calmarla cuando la invadía la ansiedad o los nervios.

Se prepararon para bailar, y cuando las llamaron entraron a la pista con seguridad. Para esta coreografía habían elegido la canción "Unsteady" de X Ambassadors.

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Ambas se distendieron y se conectaron, logrando así bailar a la perfección. En verdad parecían una sola persona bailando, era como si pudieran leerse los pensamientos y adivinar los movimientos que la otra iba a hacer. Por más que era una coreografía ya armada, también tenía su pequeña parte de improvisación en el momento.

Además, para los que observaban desde afuera, se podía notar el gran cariño que había entre ambas. Se podía sentir las emociones que ambas ponían en juego en cada paso. Era un hermoso espectáculo.

Al finalizar y sentir los eufóricos aplausos del público, Sara sintió ganas de besar a Ava. Pero se aguanto las ganas y se conformó con darle un abrazo.

— Estuvieron increíbles. — Las felicitó Rip.

Y al parecer el jurado estuvo de acuerdo con él, porque les dieron el puntaje más alto. De esa manera, el equipo de las Leyendas de Beebo lograba quedar en segundo lugar.

Para última fase fue el turno de improvisar una coreografía con la canción que les elija el jurado. A ellos les tocó bailar "Youth" de Daughter. Tuvieron cinco minutos para intercambiar ideas, y luego salieron a la pista.

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A Sara le encantaba improvisar y pudo notar que había pasado algo de esa pasión a sus compañeros mientras improvisaban una coreografía para la canción que les había tocado. Se divirtieron y fueron bailando a ritmo de lo que sentían, siguiendo las pocas indicaciones que habían logrado acordar previamente. Sara disfrutó mucho y dejó que la sensación de felicidad la invada.

Terminaron de bailar y se abrazaron para festejar. Sin importar el resultado, se sentían felices y satisfechos con todo lo que habían logrado.

Esperaron que los dos últimos grupos que quedaban por bailar, bailen sus coreografías. Y luego llegó la hora del resultado…

Las Leyendas de Beebo quedaron en segundo lugar.

Todos se sintieron extremadamente felices con el resultado. Celebraron, se abrazaron y saltaron. Estaban felices, y no había nada que pudiera sacarlos de ese estado de euforia. Para muchas personas quedar en segundo lugar no significaba nada, lo desmerecían y hasta lo despreciaban… pero para ello significó todo. Ese resultado reconocía todo el esfuerzo y esmero que habían hecho para cada fase de la competencia.

Sara buscó a Ava para poder abrazarla, pero la vio hablando con Damon. Esperó pacientemente, mientras observaba cómo hablaban. Para sus adentros dedicó un par de oraciones al universo pidiendo para que todo saliera bien para su amiga. Ava lucía tranquila, así que esperaba que eso significaba algo bueno.

Ava se despidió de Damon y luego se dirigió hacia ella.

— ¿Y? ¿Qué tal te fue? — Cuestionó ella.

— Bien, me fue muy bien. — Respondió Ava, riendo felizmente. — Me dijo que me presente a las audiciones, que está seguro que las voy a pasar. — Informó llena de alegría.

Ella iba a felicitarla, pero Ava se lanzó en sus brazos. Sara se sorprendió ante la rapidez del momento, pero la abrazó con todo su cariño. Aprovechó el momento y le dedicó varias palabras de felicitaciones y admiración en uno de sus oídos.

De pronto, Ava se separó de ella y agarró sus mejillas con delicadeza. Sara se perdió en los ojos de la otra, los cuales expresaban nada más y nada menos que el más puro amor. Antes de que ella pudiera reaccionar, Ava separó el espacio que las separaba y la besó.

Si Sara había pensado antes que estaba feliz, este beso hizo triplicar esa sensación de felicidad dentro de ella.

Besar a Ava era todo lo que había querido hacer desde aquel íntimo momento que habían compartido en el baño de Nate. Sara aprovechó el momento y correspondió el beso con toda la pasión que sentía. Recorrieron y saborearon suavemente sus labios y sus lenguas, olvidándose de dónde estaban y todas las personas que podían observarlas.

— Eso fue… — Comenzó a decir Ava, pero se quedó sin palabras, simplemente continuó mirando los labios de Sara con una intensidad especial.

— Increíble. — Terminó ella por la otra, haciendo que ría.

— ¿Eso quiere decir que vos también gustas de mí? — Pidió saber Ava, con cierta vulnerabilidad.

— No sólo gusto de vos, creo que estoy enamorada. — Admitió ella.

— Bien. — Aceptó Ava y descansó su frente contra la de ella. — Yo también estoy enamorada. — Asintió, correspondiendo sus sentimientos.

Ambas volvieron a unir sus labios en un pequeño beso, hasta que Zari y Charlie las interrumpieron.

Y así, juntas y de la mano, volvieron para donde estaban sus compañeros para continuar los festejos del equipo.

A la noche fueron a cenar a una pizzería para continuar los festejos. Sus amigos neoyorkinos también fueron, así que pudo disfrutarlos un rato más. Le gusto poder presentarlos a las Leyendas y compartir ese momento rodeada de todos ellos. Comieron, hablaron, se rieron. Se rieron mucho. Al final de la noche Sara sentía que le dolía la panza de tanto reír, y no podía recordar cuando era la última vez que había sentido eso.

Al otro día sucedió algo inesperado. El vuelo de regreso a Starling tenía que salir al mediodía, pero debido a una gran tormenta quedó demorada la salida. Sara tenía miedo de que eso pudiera llegar a perjudicarla con Dinah y Malcolm, pero no compartió sus preocupaciones con nadie porque no quería borrar la felicidad del momento.

El vuelo recién salió a las siete de la tarde. Esta vez Sara se sentó con Ava. La otra chica durmió la mayor parte del viaje, evidentemente había quedado cansada de todo el estrés y la presión que le causaban las situaciones de evaluación. Sara disfrutó de que la otra durmiera con su cabeza descansando en su hombro, apreció ese pequeño gesto de cercanía y comodidad.

El vuelo llegó a las once de la noche a Starling. Dos horas más tarde de la competencia de lucha libre, mierda.

Rip y Gideon los llevaron al colegio, para que de allí cada uno pueda ir a su casa. Y antes de despedirse, les informó que al otro día tendrían una cena de celebración con los directivos del colegio.

De a poco todos se fueron despidiendo, nuevamente compartiendo abrazos de la alegría en la que todos todavía estaban sumergidos. Finalmente, a Sara le llegó el momento de despedirse de Ava.

— Entonces, ¿vamos juntas a la cena de mañana? — Le sugirió ella a Ava.

— Claro. — Respondió Ava. — Todo el equipo está invitado a la cena. — Le recordó.

— No. — Negó ella. — Me refiero, a que vayamos juntas como una cita. — Aclaró.

— Solo si aceptas ser mi novia. — Dijo Ava, mirándola con adoración.

— ¿Novias? — Preguntó ella, sonriendo ante la idea.

— Si, novias. — Asintió Ava.

— Así que querés exclusividad. — Bromeó ella.

— Sara. — La retó Ava, llamando su nombre como si estuviera molesta.

— Novias. — Volvió a repetir ella. — Me gusta como suena eso. — Confesó.

— ¿Si? — Preguntó Ava.

— Si. — Respondió ella.

— ¿Querés ser mi novia? — Preguntó Ava una vez más.

— Si, quiero ser tu novia. — Afirmó ella. — ¿Y vos querés ser la mía? — Preguntó.

— Si, quiero. — Contestó Ava, con una gran sonrisa.

Al escuchar aquella confirmación, Sara se sintió maravillosamente feliz y la besó. Esta vez quería ser ella quien iniciara el beso. Y así lo hizo, se puso de puntas de pie para poder estar a la altura de la otra y la besó.

La besó como siempre había querido hacerlo, demostrándole todo el amor que sentía por ella y que todavía no se animaba del todo a expresar en palabras. Ava correspondió el beso con su misma energía y eso se sintió fantástico.

Se mantuvieron unidas, hasta que Jax las interrumpió para ofrecerle a Sara llevarla a su casa ya que su madre había ido a buscarlo. Sara aceptó y se despidió de Ava con otro beso.

La mamá de Jax la dejó en su casa. Sara estaba tan perdida en la felicidad del momento, que entró a su casa sin prestar atención. Y tal vez habría sido mejor que lo hubiera hecho, porque lo que se le venía por delante no iba a ser bueno.