Sara no entendía por qué las vacaciones de acción de gracias no podían continuar hasta Navidad y año nuevo, y luego continuar con el año escolar. Pero los eventos y vacaciones no ocurrían de esa forma, así que no quedaba otra que regresar a clase.

Por suerte las semanas entre las fiestas pasaron rápido.

Y el primer día de las vacaciones de Navidad, Sara se despertó con alguien golpeando insistentemente su puerta. Se levantó como pudo y fue arrastrando sus pies del cansancio que todavía sentía.

— ¿Qué pasa? — Preguntó ella, todavía en estado semi dormida, al abrir la puerta y encontrarse con Maze.

— Buen día dormilona. — La saludó Maze, algo divertida ante su estado. — Hay alguien abajo que quiere entregarte una carta y solo la puede entregar a la persona correspondiente con su documento. — Le informó.

Sara agarró su documento de identidad, se puso un buzo y las pantuflas y fue a la puerta del gimnasio a recibir la carta. El hombre que trabajaba para el correo chequeó su documento, le hizo firmar una planilla y luego le entregó la carta.

Era de la Universidad de Bellas Artes de Nueva York.

De pronto se sintió nerviosa y ansiosa al mismo tiempo. ¿Serían los resultados de los cómics que sus amigos habían mandado por ella? ¿Habría sido aceptada o rechazada? ¿Y qué iba a hacer con cualquiera de las opciones?

Se sentó en la cama, apoyando su espalda contra la pared. Abrió el sobre, estiró la hoja y comenzó a leer...

Estimada Sara Lance.

La Universidad de Bellas Artes de Nueva York le envía esta carta para comunicarle que ha sido aceptada para asistir a nuestro establecimiento educativo.

Tomar este tipo de decisiones sin haber tenido un encuentro con la persona que se postula nunca es sencillo, pero teniendo en cuenta tu historial académico y evaluando el potencial de los cómics que nos enviaste creemos que la Universidad se beneficiaría mucho de tenerte como alumna.

Es por eso que hemos decidido ofrecerte una beca completa. Por favor, cuando puedas, comunicate al siguiente número 1166778899 para que podamos conversar sobre los detalles y las condiciones de dicha beca.

Por otro lado, también queríamos hacerte una propuesta. Tus cómics nos resultaron tan buenos que, si nos das tu consentimiento, nos gustaría presentarlos a las cadenas de DC, Marvel y Warner Brothers. Creemos que tienen una originalidad fantástica y una consistencia adecuada para convertirse en una serie de cómics.

¡Felices fiestas!

Saludos cordiales.

Katherine Watson, Decana de la Universidad de Bellas Artes de Nueva York.

Sara no podía creer lo que estaba leyendo. Era raro recibir tan buenas noticias que tenía miedo de estar soñando. Se pellizcó un par de veces el brazo y comprobó que estaba despierta y era verdad. Ella no estaba segura de cómo reaccionar hacia esas noticias, porque no estaba acostumbrada a que las cosas fueran a su favor. Así que se dejó llevar por lo que sentía en el momento, y saltó de la alegría por varios minutos.

Luego llamó a Ava y le contó todo. Las dos rieron de la alegría y quedaron en verse en un rato.

Sara se cambió y fue a lo de Jax a contarle la noticia. Jax la abrazó tan fuerte que la levantó del piso y la hizo girar. Ambos rieron, la felicidad que sentían era algo totalmente contagioso. Cuando se sintieron a gusto, fueron a buscar a Zari. Ella también rió, la abrazó y saltó de la emoción.

Era realmente grandioso tener amigos que se alegraran de esa forma por las cosas buenas que le sucedían. Esa era la amistad más sincera y pura que existía. Porque la amistad también se trataba de eso, de compartir las alegrías.

Al terminar los festejos fueron a la pizzería favorita de ellos a almorzar. Ava, Charlie y Behrad se unieron a ellos. Todos juntos almorzaron celebrando las buenas noticias.

— ¿Qué quieres que hagamos para tu cumpleaños? — Preguntó Zari de repente, cambiando el hilo de la conversación.

Sara se sorprendió al escuchar esa pregunta. Faltaban dos días para su cumpleaños, pero ella no tenía la menor idea de qué hacer. No había pensado nada, ni tenía planeado nada. Pero, conociendo a sus amigos, sabía que iban a querer a hacer algo por ella.

— No sé. — Admitió ella. — ¿No van a estar todos ocupados con planes navideños? — Preguntó, no queriendo interrumpir el tiempo de nadie con sus familias.

— Dale, ya sabes que eso no nos va a detener de pasar un rato con vos igualmente. — Le recordó Charlie.

— Aja. — Asintió Jax. — Como el año pasado. — Agregó, satisfecho con sí mismo.

— Bien. — Aceptó ella. — ¿Qué tal una tarde o noche de películas? — Propuso.

A ella le encantaba ver películas, así que la idea de pasar un rato con sus amigos viendo películas sonaba como un buen plan. Quería algo así, simple, donde lo importante fuera compartir el tiempo juntos.

— Esa es una buena idea. — Apreció Ava. — ¿Quieres que pregunte a mis papás si podemos hacerlo en casa? — Ofreció, pensando en un espacio donde haya lugar para que entren todas las Leyendas.

— Eso sería genial. — Asintió ella.

Así que Ava le preguntó a sus padres si podía poner su casa para el cumpleaños de ella. Los padres de Ava dijeron que sí. Y después de hablar con todas las Leyendas, decidieron que lo mejor sería reunirse para cenar, mirar películas y dormir. Una especie de pijama party.

Para Nochebuena Sara fue a lo de Jax con Zari y Behrad. La pasaron otra vez con él, su madre y sus abuelos. Fue una noche tranquila, llena de comida rica y conversaciones amenas.

A las doce de la noche no solo brindaron por Navidad, sino que la llenaron de abrazos por su cumpleaños. Por supuesto también le dieron un regalo de cumpleaños, al igual que el año anterior. Este año eligieron regalarle un juego de arte profesional, para que tuviera todos los útiles que necesitaba para dibujar cómics o cualquier otra cosa que quisiera.

— Esto es hermoso. — Apreció ella la gran variedad de lápices, marcadores y colores. — Gracias. — Agradeció.

Y así se fundieron en otro abrazo, esta vez siendo ella la que lo inició en señal de agradecimiento. Y es que realmente estaba agradecida. Nadie en verdad necesita recibir regalos para querer a otra persona, pero cuando las personas te regalan cosas porque quieren y encima lo que eligen lo hacen pensando en vos, se siente maravilloso.

De pronto su celular sonó, Ava la estaba llamando.

— Hola. — Dijo ella al atender la llamada.

— Hola. — Le devolvió Ava el saludo. — Feliz cumpleaños y feliz Navidad Sara. — Le deseó.

— Gracias. — Agradeció ella, sintiendo como una gran sonrisa se dibujaba en su cara. — Feliz Navidad para vos también. — Le deseó.

— ¿Cómo estuvo la cena? — Le preguntó Ava.

Y así pasaron un rato conversando. Sara le contó sobre la cena con los mellizos Tomaz, Jax y su familia, y Ava le contó sobre la cena con su familia.

Sara se quedó a dormir en lo de Jax y se despertaron recién para la hora del almuerzo. Luego de almorzar fueron al parque de skates con Ava, Jen y Nico. Patinaron un rato y escucharon música.

A la noche se reunieron con las Leyendas en lo de Ava. Cenaron y más tarde disfrutaron la torta de cumpleaños que le habían regalado. Después fueron a la sala de juegos y pusieron un proyector para ver películas. Decidieron ver las películas de Marvel ya que a Sara le gustaban las películas de superhéroes.

Sara se sentó junto a Ava, y por momentos disfrutó de descansar su cabeza contra su hombro. Le gustaba tenerla cerca y poder compartir pequeños gestos de intimidad.

En una pausa que se tomaron para preparar pochoclos e ir al baño, Ray le compartió varias fotos que había sacado del momento en que sopló las velas de su torta. Sara se sintió maravillada al ver una de ellas, donde estaba soplando las velas con una gran sonrisa. En verdad se le notaba feliz. Y en verdad, lo estaba. Sara estaba feliz. Y no podía creer como todo había cambiado durante el año, como todo se había acomodado finalmente a su favor.

— ¿Estás bien? — Le preguntó Ava, apareciendo detrás de ella y dejando un pequeño beso en uno de sus hombros.

— Si. — Afirmó ella y se relajó contra el cuerpo de Ava. — ¿Qué te parece esta foto? — Pidió saber, mostrándole su celular.

— Que está muy buena, es muy divertida. — Respondió Ava con sinceridad.

— Es de un gran momento. — Dijo ella pensativamente. — Gracias por este festejo. — Le volvió a agradecer por el gesto de poner su casa, por estar, y por todo lo que hacía por ella realmente.

— Te lo mereces. — Aseguró Ava. — Te amo. — Dijo.

Ava le dio un beso suave en los labios, y ella lo continuó con entusiasmo. Se perdieron un rato en el beso, hasta que Charlie las interrumpió, informándoles que los pochoclos ya estaban listos.

Volvieron a la sala de juegos y Sara se volvió a acomodar al lado de su novia. Mientras comenzaba la siguiente película, Sara abrió su instagram y decidió subir la foto.

saralance los dieciocho años junto a ellos saben a felicidad

No bien la subió cerró la aplicación y apagó su celular. Quería disfrutar el momento y olvidarse de la tecnología. Después de ver dos películas más, decidieron que era momento de poner fin a la noche.

Antes de acostarse a dormir, Ava la llevó a su habitación para tener un momento a solas.

— ¿Qué pasa? — Preguntó Sara, divertida ante la ansiedad de Ava. — Pensé que habíamos quedado que cuando tuviéramos un momento íntimo, íbamos a estar solas, para tener privacidad. — Bromeó ella.

— ¡Sara! — Protestó Ava, golpeando uno de sus brazos aunque se estaba riendo.

— Bueno, es que pareces ansiosa. — Se defendió ella, haciéndose la inocente.

— Eso es porque quiero darte tu regalo. — Justificó Ava.

— ¿Mi regalo? — Preguntó ella, sorprendida ante eso.

— ¿Lo habías olvidado? ¿Pensabas que no iba a regalarte nada? — Cuestionó Ava, siendo ella ahora la divertida por las reacciones de la otra. — Soy tu novia y es tu cumpleaños. — Dijo, invadiendo el espacio personal de la otra en forma desafiante.

— En teoría ya no es mi cumpleaños. — Dijo ella, sin saber bien qué decir.

— Mala mía, debería habertelo dado antes de las películas para que no se pasará la hora. — Se reprochó a sí misma. — ¿Perdón? — Le pidió disculpas, aunque por su tono ambas sabían que era algo irónico, ellas nunca se reprocharían algo así.

— Disculpas aceptadas. — Asintió ella.

Como si hubiera una fuerza de atracción que las uniera, volvieron a besarse. Esta vez fue de manera lenta, volviéndose de a poco cada vez más pasional. Se tomaron el tiempo que quisieron para sentirse.

Finalmente Ava puso fin al beso y se separó de ella. Buscó debajo de su cama y sacó el paquete donde estaba el regalo para ella.

— Feliz no cumpleaños. — Le deseó Ava, entegándole el paquete.

— Gracias. — Agradeció ella, riendo ante la relación de la frase con "Alicia en el país de las maravillas".

Sara abrió el paquete y se encontró con una skate nueva. Era realmente hermosa, moderna y tenía un diseño con varias flores en distintos colores.

— Esto es… — Dijo ella, pero no pudo terminar lo que quería decir porque no sabía cómo expresarlo.

— Cuando nos conocimos rompí tu skate. — Comentó Ava.

— Lo recuerdo. — Asintió ella, sonriendo ante la memoria que tenía de aquel día.

— No fui muy buena disculpándome en ese entonces, pero creo que era hora de que lo haga. — Expresó Ava la intención de su regalo.

— Gracias. — Volvió a agradecerle ella.

— No hace falta que me sigas agradeciendo, vas a gastar la palabra. — Dijo Ava, divertida.

— Es que me encanta y en verdad el gesto es especial para mí. — Admitió ella.

— Me alegra mucho. — Apreció Ava.

— Te amo. — Dijo ella.

— Yo también te amo. — Dijo Ava.

Y así volvieron a besarse, para demostrarse ese amor que sentían la una por la otra.

Sara se durmió sintiéndose completamente feliz esa noche, había tenido un gran cumpleaños.