DGM no me pertenece.

Inesperado

Ya tenía planeado lo que iba a hacer, lo había repetido una y otra vez en su cabeza, entonces ¡¿por qué se moría de nervios?! Sabía de antemano que todo saldría bien, pero, aun así, era la primera vez que él daba el primer paso y probablemente el decisivo.

—Calma Allen, todo irá bien—se dijo así mismo, mientras se armaba de valor para tocar el timbre de la mansión Kamelot.

Sin más preámbulos y aún para nada tranquilo, llamó a la puerta. Esperó solo un par de segundos en los que le empezaron a sudar las manos y una mujer abrió la puerta.

Allen se le quedó viendo por un momento, dado que nunca había visto a esa persona antes. ¿Era de casualidad, Trisha Kamelot? Road le había hablado de ella, pero no la conocía.

—Hola, buenos días, me llamo Allen Walker, de casualidad ¿se encuentra Road en casa?

Allen podía jurar que aquella mujer se emocionó al escuchar su nombre, podía verlo en sus ojos y en la sonrisa que se le dibujó en el rostro.

—¿Así que tú eres Allen, eh? Mucho gusto, soy Trisha Kamelot, la madre de Road, ella está en su habitación, ¿gustas pasar a verla?

—Si no es mucha molestia…

Primer paso, listo. Saludar y que lo dejen entrar. ¡Gracias a Trisha! Si hubiera sido Sheryl quien le abriera la puerta no hubiera sido tan fácil.

—Entonces pasa, yo te llevaré.

—Muchísimas gracias.

Allen observaba la mansión mientras Trisha lo guiaba, en verdad era muy grande y agradable. Caminaron por un par de minutos, hasta que ella se detuvo frente a la puerta de una habitación, a la cual tocó.

—¿Diga? —escuchó Allen que Road pregunte y sus nervios se incrementaron de golpe, por lo que no pudo hacer nada cuando Trisha lo empujó dentro de la alcoba.

Road al notar que nadie respondió, pero que la puerta fue abierta se sentó en su cama para averiguar quién era.

Allen la había visto recostada, leyendo un libro, pero al verla levantarse comenzó a sudar sin control.

—¿Allen? —preguntó Road bastante confundida al verlo allí.

—Hija—intervino Trisha, aún junto a la puerta—él vino a verte, enseguida les traeré algo para que beban—acto seguido, cerró y se fue.

—Hola Road—saludó Allen sin saber qué más decir.

—Hola, ¿a qué viniste?

—A saludar, nada más.

Sí, claro, a saludar…—se recriminó Allen a sí mismo—¡¿no se supone que ya tenía planeado qué decir?!

—¿Saludar? Eso es raro…—Road lo veía con la duda impresa en el rostro. No era nada usual que Allen fuera a su casa, nunca lo había hecho. Ni siquiera sabía que conociera en dónde vivía.

—¿Cómo llegaste aquí?

—Me encontré con Tyki.

Otra mentira. Allen ni siquiera sabía si Tyki estaba allí, aunque sí fue él quien le indicó cómo llegar.

—Tyki, ¿eh?

—Sí, Tyki.

Road notaba claramente que Allen estaba actuando raro. Algo ocurría y no sabía qué era.

Mientras Allen intentaba decir todo lo que se suponía que tenía planeado, la puerta lo golpeo al ser abierta otra vez y terminó en el suelo.

—Sabía que eras tú—escuchó decir mientras se ponía de pie, sintiéndose totalmente avergonzado al ver a Road aguantando las ganas de reír por su caída. Miró a la puerta, solo para encontrarse con la persona a la que menos quería ver en esos momentos.

—Hola, Sheryl…

—Allen Walker, ¿qué haces aquí?

—Querido—intervino repentinamente Trisha, llevando consigo dos tazas de té—yo lo dejé entrar, vino a visitar a nuestra hija.

—¿Por qué?

Allen tragó saliva, sentía claramente el aura asesina de Sheryl. Por suerte, el Noah obedecía a su esposa, así que Trisha le dio a Road las tazas y se llevó consigo a su marido.

—Ten Allen—le ofreció la chica una taza, la cual le vino bien para recuperar el aliento.

—Gracias.

Tomaron el té en total silencio.

Allen se repetía en su cabeza una y otra vez lo que debía decir, pero no lograba armarse de valor, en cambio Road, solo lo miraba, intentaba descifrar qué era lo que quería y en verdad que no tenía idea de que era.

El chico terminó con el té y tomó aire repetidamente. ¡Era ahora o nunca! Caminó hasta quedar frente a ella, quien estaba sentada al borde de su cama y sacó un sobre de su chaqueta.

—Ten, Road. Digamos que es tu regalo de cumpleaños. ¿Es hoy, no?

Road tomó el sobre y lo miró confusa por unos momentos antes de contestar.

—Sí, hoy es mi cumpleaños, no sé cómo lo sabes, pero…

Al momento de alzar la vista hacia Allen, su pregunta quedó en el aire, dado que había sido callada repentinamente con un beso. Fue un beso pequeño pero dulce. Allen se alejó sonrojado por tal atrevimiento, pero le alegraba haber podido hacerlo.

—Si lees a carta, tendrás respuestas—fue lo único que le dijo antes de salir de la habitación con los nervios de punta.

Era mejor que saliera de allí antes de que Road lo hiciera o cualquier otra cosa que pudiera pasar. Necesitaba tiempo para tranquilizarse.

Un poco antes de lograr salir de la mansión, se topó con Tyki.

—Hey chico, ¿a dónde vas? ¿no te vas a quedar a comer? —pero Allen no le prestó ni la más mínima atención y salió casi corriendo de allí—vaya, ¿qué le pasa?

Tyki prefirió sentarse en la sala de estar y encender un cigarrillo mientras esperaba por la comida. Era cumpleaños de Road, así que seguramente habría pastel. Pero, no habían pasado ni dos minutos, cuando vio a Road salir corriendo hacia la calle.

—Interesante—rio Tyki, suponiendo lo que pasaba entre ese par.

Road corrió hasta poder divisar a Allen, ya estaba un poco lejos, pero lograría alcanzarlo. ¿Acaso creía que se iba a quedar sentada sin hacer o decir nada por lo que él había osado hacer? ¡La había besado! ¡No iba a desperdiciar esa oportunidad!

Allen hablaba consigo mismo para intentar calmarse, cuando sintió que alguien lo jalaba de la camisa, al darse vuelta, solo sintió como alguien lo obligaba a agacharse un poco y lo besaba repentinamente. ¿Quién más podría ser?

El beso de Road era exigente y no sabía cómo corresponder, pero hizo lo que pudo, después de todo fue tomado por sorpresa, como casi siempre.

Cuando se separó de él, aún lo tenía bien sujeto del cuello de su camisa y lo miraba con una expresión que nunca le había visto.

—Parece ser que ya leíste mi carta—susurró aún más nervioso, si eso era posible.

—¿Carta? Por supuesto que no la he leído, por el momento me importaba más que era lo que tus labios podían decirme.

El chico se sonrojó terriblemente ante ese comentario.

—¿Creíste que podías besarme e irte así nada más? ¡No! ¡Ya me distes un beso y yo ahora quiero más!

Con un poco de fuerza, Road volvió a jalarlo para poder alcanzar sus labios. Esta vez el beso era igual de demandante, pero logró adaptarse mejor a él. Incluso le hubiera gustado seguir de esa manera si no los hubieran interrumpido.

—Road, chico, lamento interrumpir su sesión, pero Sheryl dice que si van a querer comer pastel.

Allen se alejó de Road lo más que pudo, ya que ella aún no lo soltaba y miró a Tyki totalmente avergonzado; en cambio, Road frunció el ceño y miró a su tío de mala gana.

—Tyki, eso no me importa ahora. ¿Nos permites?

El Noah rio.

—Vaya, parece que estorbo. Está bien, solo no se tarden o será Sheryl quien venga por ustedes.

El joven los dejó solos y Road nuevamente miró a Allen, sonriendo.

—¿En qué estábamos?

—Road, es mejor que nos vayamos, Sheryl me matará.

—Allen, tú iniciaste esto, ¿crees que ahora me detendré?

Allen sonrió avergonzado. No es como si quisiera detenerse, como ella dijo, fue él quien lo inició, pero no lo diría en voz alta, por eso le había escrito la carta.

—Solo tres minutos más y nos vamos.

—Ok. Trato hecho.

Road no tan satisfecha, pasó sus brazos detrás de su cuello para poder besarlo más profundamente. Allen se dejó llevar y la abrazó para pegarla un poco más a su cuerpo.

No supieron si en verdad habían pasado tres minutos o tal vez diez, pero en una de las pausas para tomar aire, Allen tomó su mano y comenzó a caminar de regreso a su casa.

—Después de que lea la carta, habrá más Allen.

—Esperaré por ello entonces, Road.

—E imagínate cuando puedas decirlo sin necesidad de una carta.

Vaya, en verdad que Road lo conocía bien.

—En ese caso, eres tú la que esperará con ansias por ello.

—No lo dudes, Allen.

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N/A: No podía dejar pasar esta fecha sin escribir nada, me quedó sencillo, pero estoy satisfecha. ¡Feliz cumpleaños Road! Igual me alegra haber logrado mencionar a Trisha.