Nostalgia.

Déjame posar tu lágrima

sobre tu barbilla hacia África

de nuevo en el regazo de la leona

donde una vez estuve en casa

entre tus largas piernas

busco la nieve del año pasado

pero no hay más nieve allí

Déjame posar tu lágrima

sobre nubes sin fortuna

el gran pájaro mueve la cabeza

suavemente a su escondite regresa

entre tus largas piernas

busco la arena del año pasado

pero no hay más arena allí

Se ocultó la nostalgia

como un insecto

en sueños no te das cuenta

que te pica

soy afortunado en ningún lado

el dedo resbala hacia México

pero se hunde en el océano

Sentir nostalgia es tan cruel

¡Nostalgia

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Capítulo 1.

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Amar dos veces.

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El anhelo por la persona amada se intensifico al estar en aquel asombroso laboratorio mirando los intentos frustrados de Kuze, Kimiki resulto ser un hombre serio y frio. Morinaga ante sus sutiles semejanzas con Soiuichi se sintió identificado con su superior y extrañaba a su amante con vehemencia. Las mesas, los instrumentos y todos los materiales lo distraían por momentos recordando las horas que paso con el rubio. Peleas, golpes, gritos, maldiciones, patadas y algunos besos robados eran las cosas tan entrañables y cálidas que guardaba en su corazón. Sin soportar un minuto más, se disculpó con Kamiki para salir y hacer una llamada, por lo menos escuchar su voz lo calmaría hasta la noche para reunirse con él.

Se recargo junto a la pared donde había una buena señal para el celular, después de unos segundos escucho aquella voz amada contestar con hartazgo.

- Espero que se trate de algo de vida o muerte Tetsuhiro, estoy muy ocupado -

- Por supuesto que es algo de vida o muerte! Me muero por regresar y verte -

- No seas estúpido, eso será en unas horas ¡Ponte a trabajar! -

- Souichi no llegues tarde al restaurant, me costó mucho trabajo conseguir una mesa -

- Eso... No podré ir. Resulta que Tomoe llego en la mañana y me invito a ver los simulacros que harán para el siguiente lanzamiento a la luna de marte. Antes de que grites y hagas un escándalo...prometo que lo compensaré -

- Pero Senpai! (Morinaga solo llama senpai a Souichi cuando está enfadado) Sabes cuantas veces llame para reservar? Y deja eso, ¡ya quiero verte! -

- Sera cosa de dos, máximo tres horas, no hagas alboroto de la nada! -

Escucho unos cuantos reclamos y lloriqueos y colgó sonriendo. Últimamente su vida con Morinaga había comenzado a serle agradable y hasta disfrutaba de ella. Mas como en esta ocasión, dejarlo echando chispas.

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Cuando Souichi llego a la Agencia espacial de Japón, escucho por la bocina:

La agencia espacial de Japón ya tiene luz verde para una de las misiones más importantes hasta la fecha. JAXA tiene pensado aterrizar una nave espacial en Phobos, la interesante luna de Marte. De conseguirlo, será la primera vez que pisamos el satélite y todo apunta a que la primera misión de ida y vuelta al sistema de Marte...

Detrás de Souichi se escuchó un grito familiar y querido.

– ¡Nissan, viniste! -

– ¿Por qué no vendría? Nunca he visto de cerca un lanzamiento de cohete lunar. ¿Crees que se podrá ver algo? -

– Bueno, es un prototipo bastante pequeño, pero todos los del Observatorio así lo esperamos. ¿No vino Morinaga san contigo? -

- Salió de Hamamatsu y debería llegar en una hora, pero no dijo que vendría (obviamente no lo invito queriendo pasar el momento a lado de su hermano pequeño) -

– Te llevare a una colina donde apreciaras la mejor vista Nissan. Esperamos que el cohete produzca un gran destello, como un relámpago cuando despegue. Y podrás verlo a simple vista, de modo que todo el personal que no está involucrado habla de salir fuera para mirar, pero dispuse un sillón para ti y Kurokawa, que te alcanzara en un rato más -

– Dijiste que el cohete no contiene explosivos. Entonces, ¿qué es lo que producirá el relampagueo? -

– Por eso comenzamos las pruebas con bastante antelación niisan, probaremos con una descarga eléctrica, en una escala gigantesca cuando tengamos el de tamaño real, hasta ahora nadie lo ha intentado. Hemos trabajado mucho en esto y si falla continuaremos investigando -

Cuando llegaron a la colina Souichi suspiro, como siempre, tenía sentimientos encontrados por un lado disfrutaba de la soledad y lo tranquilo que se sentía. Por otro, quería que Morinaga disfrutara de esto y mirara el espectáculo y el firmamento. El cielo negro se llenó de estrellas y se veía hermoso. Se sentó a esperar, ya no le molestaba la presencia de su cuñado y en cualquier momento Kurokawa llegaría para hacerle compañía. Saco un cigarrillo y se recostó a disfrutar de esa paz embriagadora.

Souichi mantuvo su vista fija en la luna nueva era bastante visible en el cielo despejado. El destello podría verse muy bien, pensó. Ni siquiera se dio cuenta que el cohete se elevó a una velocidad supersónica y de la misma manera cayo de vuelta a tierra. Souichi no vio eso porque se había perdido mirando la luna y peor, el cohete choco en el suelo a algunos metros de él.

Salió de su pequeño trance, hubo un destello deslumbrante, un relampagueo pequeño. Maldijo al pensar en lo distraído que estuvo y se perdió gran parte del lanzamiento. Escucho a los lejos que Kurokawa lo llamaba...

Souichi kun...

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No sintió absolutamente nada, ni que se moviera o cambiara de sitio. Su cigarrillo continuaba encendido entre sus manos, pero lo que lo hizo dudar fue que no estaba sentado sobre el sillón que su hermano había mandado colocar para su comodidad, era como si con el brillante relámpago hubiera desaparecido el sillón. Ahora estaba sentado en el suelo y se quejó por el impacto del sentón.

Miro nuevamente al cielo, las estrellas parecían más cercanas y más brillantes. Pero ¿Dónde estaba el sillón? ¿Y a donde fue el árbol donde había estado resguardado el sillón? No podían simplemente haberse evaporado.

Ahora sentía su pecho demasiado agitado. Volvió a analizar todo y quería comprender. Miro a su alrededor notando que la hierba sobre la que estaba sentado, estaba bien cuidada y recién cortada. Y aunque deseaba levantarse, necesitaba unos momentos para poder confiar en sus piernas. Como hombre de ciencia eso no tenía sentido.

Al volver la cabeza en todas direcciones, vislumbro una casa con un anuncio de venta. No estaban los edificios por los que había entrado. No vio a todas las personas que según menciono su hermano mirarían el despegue desde abajo de la colina. Este lugar en realidad parecía distinto.

Continúo mirando el sitio donde deberían estar su hermano, pero no había más que árboles, puros arces y algunos sakuras sin florecer. De lado izquierdo vio lo que parecía un camino guiado por hileras de más arboles

Se froto los ojos y apretó el puente de su nariz para aclarar su vista y sus pensamientos. Se puso de pie tambaleándose un poco, fuera de eso se sentía bien físicamente. Lo que había pasado y vaya que aún no tenía idea de que era, no lo había herido. Decidió buscar a su hermano, paso por la casa en venta y efectivamente estaba vaciá como comprobó al mirar por las ventanas.

Saco su celular y no tenía señal, la pantalla brillaba, pero el reloj no aparecía y el teclado no respondía a lo que sus dedos pulsaban, comenzó a caminar, pensó que debió averiarse por el golpe, pero ¿Que golpe? Si no había recibido ninguno. Volvió a mirar al cielo y la luna creciente estaba en el mismo lugar, pero que tontería pensó ¿Porque no estaría? Pero en esos momentos no podía estar seguro de cuál era su situación ni de la dirección que debía tomar. Y el imbécil de su cuñado no estaba para explicar las cosas.

Escogió el camino que bordeaban los árboles y al cabo de unos metros vio una carretera asfaltada. No se veía ningún coche. El letrero de la esquina tenía un nombre que el reconoció y al final las pequeñas letras decían Nagoya prefectura de Aichi. Por lo tanto, debía encontrarse cerca de su casa, claro si tomaba un taxi llegaría en unos quince minutos, se rio por su histeria anterior, era obvio que seguía en Nagoya, la única pregunta era donde estaba la agencia espacial y sus edificios y por qué estaba sentado en un lugar distinto hacia solo unos minutos. Por el sillón ya no quería preguntar.

Negó con la cabeza, aunque se sentía perfectamente. ¿Podía estar bajo los efectos de un ataque repentino de amnesia? ¿Había caminado hasta allí sin darse cuenta? No le parecía razonable. No se decidía qué camino tomar, ¿la izquierda o la derecha? Continúo mirando de un lado a otro y ambas parecían caminos rectos y en ninguno vio que aparecieran casas, claro que con la vista que tenía, necesitaba acercarse más.

Estaba cruzando la avenida o carretera, no sabía a ciencia cierta. De pronto escucho el sonido de un auto acercándose. Al llegar a otro lado vio y las luces se acercaban. Por un momento pensó que detener el auto y preguntar sería conveniente, pero después dudo. Souichi nunca se interesó por modelos de autos así que solo noto que era un vehículo verde oscuro. Para su sorpresa el auto redujo la velocidad y se detuvo en la orilla donde él estaba parado.

El hombre que conducía bajó la ventanilla por el lado donde estaba Souichi, que ante la extraña situación dio un paso atrás.

- ¿Quiere que lo lleve, joven? -

Dijo un hombre serio de unos sesenta años que escuchaba música antigua. Souichi se inclinó acercándose un poco.

– Me temo que me he perdido, estoy buscando el centro de Nagoya ¿Está lejos de aquí? -

El hombre pensó por unos segundos antes de responder.

– Nunca he estado en el centro, pero se llegar a Nagoya –

– Llegar a Nagoya estaría bien –

Dijo Souichi entrando en el coche.

Bien, llegando a Nagoya sabría llegar a casa, Morinaga ya debía estar histérico o imaginando un millar de cosas, el hombre no dejaba de ser absurdamente celoso. Y por supuesto, también estaba la inquietud de saber de su hermano y el tonto de Kurokawa. Dudaba en explicar lo sucedido a su hermano, pero sería algo importante para su investigación.

Estaba agradecido de que el hombre que conducía fuera callado, no había intentado entablar una conversación, y Souichi se sentía menos nervioso. Miro por la ventanilla del auto durante todo el camino y no le parecía que fuera tan tarde como para no ver a nadie caminando.

En pocos minutos habían llegado a la entrada de Nagoya. El hombre mayor se acercó a la acera y paró el motor.

– Esta es Nagoya joven. De aquí puede llegar al centro o si necesita que venga un conocido por usted, en cualquier guía de teléfonos puede buscar -

– Le estoy muy agradecido –

Dijo Souichi inclinándose respetuosamente

Camino en dirección donde estaba su casa, pero cuando llego y trato de abrir, el cerrojo no se movió. Volvió a intentarlo y ante lo mismo, simplemente llamo a la puerta esperando el abrazo de oso de Tetsuhiro, pero en vez de eso un hombre le pregunto que deseaba. Miro hacia adentro del departamento ante la recepción del desconocido y vio que el departamento estaba completamente amueblado de otra manera.

- Busco a Morinaga Tetsuhiro...y Tatsumi Souichi -

Dijo, no sabía si estaba asustado o enojado. Pero ahora que se fijaba mejor, el sitio parecía pintoresco.

- Aquí no viven esas personas, ni en el edificio que yo sepa. Quizás le dieron una dirección equivocada, pero puede entrar y beber una taza de té, estaba por cenar -

Souichi noto esa mirada con desconfianza, el tipo hablaba de manera parecida al amigo gay de Morinaga que trabajaba en un bar. Ante la situación prefirió marcharse y buscar un teléfono con guia como le sugirió el hombre que lo trajo a Nagoya.

Entró al conbini tan conocido de la esquina y busco el teléfono, el hombre que atendía no era el mismo de siempre. Una delgada guía telefónica estaba a un lado sujeta en una cadena delgada, comenzó a hojearla hasta encontrar la M recorrió dos veces las hileras y no logro encontrar el teléfono de la casa de Matsuda san.

No había ningún Tatsumi en la guia, y eso era imposible, su tía no había querido deshacerse del antiguo método de comunicación y se rehusó a utilizar celular. Levantó el auricular de todos modos y marco el numero solo para escuchar una voz que le decía "No existe ese número en la guía, señor."

Lo mismo sucedió al marcar al celular de Tetsuhiro, Tomoe, Kanako y hasta Isogai. Tenía más contactos, los de sus kouhai del laboratorio, de profesores y otros investigadores que trabajaban en universidades lejanas y hasta de su padre, pero comenzó a pensar se estaba volviendo loco. Tal vez se hubiera equivocado al presionar los botones, pero ¿En todos? No parecía posible y el de Morinaga lo conocía de memoria.

Decidió dejar la guia antes de caer en la tentación de buscar nombre por nombre. Mejor se dirigió al mostrador y un hombre pequeño le sonrió

– Dígame joven -

– Unos cigarrillos y un café de lata por favor –

Dijo Souichi aguantándose las ganas de hacer algunas preguntas, pero no tenía claro que tipo de preguntas hacer. Se quedó mirando mientras el hombre alcanzaba las cosas y las colocaba en el mostrador.

– Hace una hermosa noche y hay muchas estrellas. Parece un buen momento para caminar –

Le decía demasiado sonriente el encargado. Souichi simplemente asintió.

Al ver los platos de ventas, sintió hambre, calculo que era hora de la cena y que Morinaga había reservado en aquel exótico restauran e insistió en cenar comida europea. Lo único que tenía en el estómago era un almuerzo ligero y de eso ya hacia horas.

Paseo los ojos por el local decidiendo preguntar. Total, no pasaba de que lo tiraran de loco o borracho.

- Quisiera preguntarle algunas cosas, que tal vez le parezcan…confusas. Pero le agradecería que me dijera ¿No le molesta? -

El hombre lo miro confundido, y pregunto:

– ¿Qué preguntas? –

– La primera seria - Que fecha es hoy exactamente? -

– Y ¿Estamos en Nagoya, en la prefectura de Aichi? -

– Si ¿Dónde cree que estamos? -

- Y la Universidad, la Universidad de Nagoya -

– Está a unos quince minutos a pie, pero si va en taxi hace unos seis o siete -

Bueno, las respuestas eran buenas, al menos sabía que donde estaba era Nagoya y la Universidad seguía en el mismo lugar, la fecha era también la misma.

– ¿Está todo bien? –

Preguntó el encargado, mirándolo preocupado.

– Si, todo bien –

Dijo Souichi, deseando que fuera así. Quería preguntar muchas cosas más, pero estaba turbado. Si tan solo lograba llegar con Matsuda y estar con su familia para volver a sentir seguridad en sí mismo.

Junto al mostrador vio varias revistas y se sintió asqueado por lo que vio. Las portadas resaltaban hombres desnudos, todas. Le hirvió la sangre de ira, nunca había visto que vendieran esos artículos y menos que los dejaran a la vista ¿Que no pensaban que las mujeres, niños y mismos hombres verían eso como algo repugnante?

Souichi no se resistió y su boca se abrió para lanzar insultos contra los homosexuales y el establecimiento por su falta de pudor y buen juicio.

- Malditos degenerados ¿Cómo pueden exhibir tan abiertamente estas revistas? -

Le ladro al tendero que de inmediato cambio su semblante, en vez de sonreírle mostrándole toda su hilera de dientes como había estado haciendo en un inequívoco intento de coquetearle, desencajo el rostro en una mueca terrible. No le gusto lo que escucho y de inmediato comenzó a cuestionar a Souichi.

- Que! ¿Tú no lo eres? -

- Por supuesto que no ¿Que le ha hecho pensar eso? -

- Que todos los que vivimos aquí lo somos y tenemos ordenes de llamar a la policía o disparar a los de tu tipo -

- ¿Me está tomando el pelo? -

El hombre saco de debajo del mostrador una pistola y le apunto con una mirada de loco que estremeció a Souichi. Cuando corto carga, enseguida comprendió que no estaba bromeando y el perturbado sujeto le dispararía sin reparos.

Salió a la calle corriendo, sin saber por dónde ir. Decidió virar a la izquierda.

- ¡Agárrenlo, agárrenlo! -

Una pareja de homosexuales que caminaban abrazados, voltearon a ver que sucedía, el más alto soltó a su pareja y quiso sujetar a Souichi cuando paso corriendo. Souichi pensó que esto era una de sus peores pesadillas. Y el pequeño encargado del conbini continuaba gritando.

– ¡No lo dejen escapar! -

Souichi no se detuvo hasta que escucho un disparo y se pegó a la pared, tal vez eso le salvo la vida, por el movimiento no recibió el plomazo en la espalda. Sintió un agudo dolor en el brazo. Cuando alzo la cabeza, vio que se acercaba el tendero con la pistola y el gay que lo había tratado de sujetar. Al menos aquel hombre no iba armado, pero el tendero se preparaba para otro disparo, por lo que el rubio se giró corriendo entre dos edificios, no, no era un callejón sin salida pensó acelerando.

Corrió y corrió hasta que no tuvo más aliento, parecía que ya nadie lo seguía. Y ahora caminaba por un corredor de los edificios, vio que había unas escaleras colgando y en el departamento de arriba unas prendas de ropa se balanceaban con el viento secándose. Necesitaba deshacerse de la camisa que llevaba, traía sangre escurriendo y sería más fácil que lo siguieran así.

Con todo el dolor en su brazo, le costó trabajo colgarse de la escalera y sujetar un jersey con capucha y pantalones que supuso le quedarían un poco grandes. Emitió un gruñido al pensar que con esa ropa se parecería a Morinaga, eran similares a los que usaba cuando no trabajaba y había añadido a su repertorio aquellos ridículos pantalones cortos que, según el chico estaban de moda.

Camino a paso largo y encontró una calle oscura y poco transitada. Doblo en la esquina y decidió cambiarse rápidamente, rasgo un trozo de la camisa y apretó envolviendo la herida. Con suspicacia se cubrió la cabeza con el gorro del jersey, era probable que lo reconocieran por su cabello largo y rubio. Enrosco la ropa ensangrentada y la arrojo en la urna de basura.

Era increíble caminar entre las calles y ver únicamente hombres, bastantes en parejas. Si se besaban y abrazaban nadie parecía prestarles la más mínima atención. Saltaba a la vista que eran aceptados, normales y se sentían orgullosos. Pertenecían a este ambiente, a este extraño lugar al que Souichi jamás pensó llegar ni en las peores pesadillas.

Souichi comenzó a sentir que el hombro le dolía y sin departamento y la casa de Matsuda ¿Dónde se supone que dormiría? E ir a la policía, ese encargado dijo que la llamaría y si decía todo lo que ha pasado durante la noche, lo más seguro es que lo creyeran un desequilibrado mental o eliminen.

Cuando escucho sirenas de patrullas a corta distancia, decidió seguir caminando mezclándose con la multitud a pesar de su homofobia. En sus adentros pensó que su aspecto ahora era diferente y ya debería ser tarde. Se encendieron sus alarmas al recordar que la mayoría de ellos eran simples bestias violadoras, necesitaba buscar un sitio donde dormir y estar a salvo. Pero ¿Cómo estaría a salvo con puros gays a su alrededor?

Paso por un centro comercial que jamás había visto en Nagoya y entonces vio como todos los hombres que salían del cine iban tomados de la mano sonriendo. Se apartó antes de que vieran su rostro asqueado. Después de que casi se vacío el lugar Souichi quería algo de comer, sin embargo, en el último momento dudo en pedir algo, contaba con suficiente dinero en su cartera, pero algo le dijo que era mejor asegurarse si los yenes eran los mismos. Vio cuando pagaban algunos artículos y entonces comprobó que había hecho bien, los billetes eran completamente distintos. Tendría que pasar hambre.

Demasiado cansado para continuar caminando, vio un gran parque y decidió sentarse en un lugar luminoso y fumar para calmarse de todo esto que no tenía sentido. Se recargo en la banca y recostó la cabeza hacia atrás, la capucha se deslizo y no se dio cuenta, como tampoco se dio cuenta que un hombre de unos treinta tres años se acercó.

El hombre lo miro detenidamente pensando en lo hermoso que era ese joven. Observo los lisos y brillantes mechones que rebeldes habían caído por sus hombros al zafarse del lazo rojo que sujetaba débilmente sus cabellos. La nariz afilada destacaba, pero ese lente pensó que no iban con alguien de su edad "demasiado anticuados"

Decidió despertarlo, con ese aspecto era un descuido grave el que el hombre estaba cometiendo. Se aclaró la garganta antes de hablar.

- Buenas noches -

No hubo respuesta, y volvió a saludar con la voz más elevada.

- Buenas noches! -

Repitió golpeando suavemente su pie con el de Souichi que abrió los ojos y lo miro molesto.

- ¿Si? -

- Deberías ir a casa, ya pasan de las diez. Aunque nunca te he visto por aquí ¿Visitando a algún amigo? -

Souichi se enderezo mirando al hombre que era muy parecido a Tetsuhiro, pero más alto y grueso. De repente pensó que ese hombre podría sacarlo de dudas, pero como siempre prefirió levantarse e irse de ahí. El sujeto no se rindió comenzó a sospechar que el rubio era distinto, no vio en él lo que solía notar en otros cuando lo conocían. No coqueteo, ni siquiera lo había mirado más de unos segundos y esto junto con sus atributos físicos lo hizo interesarse en él. Lo sujeto de la muñeca antes de que diera un paso.

- ¡No me toques! -

- Disculpa, solo quería saber si necesitas algo -

Souichi se la pensó dos veces antes de responder "Que podría el necesitar de un asqueroso homosexual" ahora sospechaba que si volvía a insultarlos lo arrestarían o quien sabe que bajezas se les ocurriría hacer con él. Ante el silencio del rubio, el hombre insistió.

- Creo que estas muy alterado, mira, mi nombre es Nakamura Yukio y vivo en esa casa. Tal vez puedo ayudar -

Souichi miro a donde señalo, la verdad ya le preocupaba pensar que no tenía donde pasar la noche y el dinero que cargaba no eran más que papeles sin valor en este lugar ¿Lugar? Se preguntó pensando que ya comenzaba a enloquecer, ni en sus primeros años como encargado en el laboratorio pensó tan histéricamente. No supo con exactitud porque siguió a este tipo en exceso gentil, otro rasgo que le recordó a Morinaga.

La sala era grande, ricamente adornada con madera y cuero. Al menos el aspecto no fue lo que esperaba, no había tonos rosas ni lilas, nada de colores chillantes que tanto le molestaban. Yukio le ofreció asiento y se adentró por el pasillo. Regreso con dos vasos de café bastante aromático. Se sentó en el sofá frente a Souichi que saco su cajetilla de cigarros mostrándosela, el tipo sonriendo asintió comprendiendo su extraña forma de pedir permiso.

Souichi miraba al rededor mientras expulsaba el humo, Yukio lo veía con interés mientras aflojaba su corbata, el hombre de cabellos alquitranados tenía una compañía de diseño de modas y vivía bastante cómodo.

Comenzaron a charlar, Yukio principalmente. Souichi después de la insidiosa insistencia del hombre hizo preguntas, varias preguntas que las respuestas lo asustaron. Quiso beber el café olvidando la herida en su brazo, se quejó audiblemente. Su anfitrión noto que se agarró el brazo.

- ¿Algún problema con el brazo? -

- Ninguno -

Contesto aun sabiendo que necesitaba revisarse bien y verificar si solo había sido un rozón.

- ¿Puedo pasar a su baño? -

- Por supuesto, esta al fondo a la derecha -

Señalo hacia el pasillo donde anteriormente había entrado.

La herida en el brazo no era más que un rozón, pero se veía bastante impresionante. Souichi salió del baño sin darse cuenta que tenía un poco de sangre en la mano y eso lo noto Yukio, pero no comento nada pensando que si fuera algo serio el chico lo manifestaría mas tarde. Y lo hizo, tuvo que pedirle medicamentos contra el dolor y posible infección. También le limpio y vendo apropiadamente.

Resulto que Yukio le dijo que estaban en Nagoya de la prefectura de Aichi, el día, mes y año los mismos que el rubio vivía. Entonces ¿Dónde estaba todo lo que el conocía? Cuando Yukio lo miro como si hablara con un loco después de que el chico le narro como sucedieron las cosas. Souichi extrajo todo lo que traía en sus vaqueros. El hombre se sorprendió por los billetes y monedas, pero al ver la credencial del rubio de la Universidad de Nagoya. El logotipo, los sellos parecían originales, pero no típicos del lugar. Y ver la fotografía con su nombre, claramente el tipo decía la verdad. Pero noto una incongruencia.

- ¿Cómo tienes una maestría y terminaras un doctorado, cuando no parece que pases de los veinte años? -

- ¿Veinte años? Tengo veintiséis, acabas de verlo en mi carnet. -

Yukio volvió a revisar y resultaba que Souichi decía la verdad. Platicaron ya hasta muy entrada la noche, el rubio tuvo que aceptar pasar la noche en casa del tipo. El hombre en un principio se ofreció a pagar una habitación si se sentía más seguro así, a lo que Souichi se negó. Yukio le abrió la puerta de una habitación. Le dijo que tenía esa y otra habitación vacía además de la que él usaba.

Por la mañana Souichi fue recibido con un "Buenos días" una sonrisa y un delicioso desayuno. Yukio se disculpó por la comida comprada. Pero eso no le importaba, desde el mediodía de ayer no se había llevado ningún bocado a la boca y moría de hambre. Pero si tuviera que elegir, comería con gusto lo que Morinaga le cocinaba.

- No acostumbro cocinar, en ocasiones trabajo todo el día y prefiero comer fuera ¿Tu cocina Souichi kun -

Souichi se crispo ante la confianza, pero pensó que quizás entre esos sujetos no había tantas formalidades, menos si no trataban con mujeres que, según la explicación de Yukio, Vivian aparte en una zona donde las cuidaban porque de ellas dependía que siguieran reproduciéndose. Obviamente usaban la inseminación artificial. El hombre que enseguida descubrió que el rubio no era gay, le dijo que jamás se le ocurriera hablar mal de ellos ante los demás y mucho menos dijera que era heterosexual, porque a ellos lo eliminarían.

Yukio llamo a su asistente, para informarle que hoy no llegaría temprano. Acompañaría a Souichi a ver si su nombre aparecía en la Universidad o por lo menos ver si se encontraba con algún conocido. Pero todo resulto ser una decepción para el rubio, no había ningún antecedente de él y ni rastro de Fukushima sensei o Susuki sensei, sus principales mentores. De Mika y Tadokoro lo mismo.

Ahora no tenía trabajo ni papeles para conseguir uno. Yukio le dijo que no se preocupara, que podía permanecer en su departamento mientras veía que se podía hacer. Pero pasaron los días y las semanas y el dueño de la casa siempre le respondía que no había quien se arriesgara a crear documentos así y que, por lo tanto, debería permanecer con él.

Souichi salía cuando Yukio iba al trabajo, que últimamente no era tan frecuente. Cuando el rubio le pregunto si no era mejor atender su empresa en forma presencial que hacerlo por línea, le respondió que tenía mucho tiempo sin tomarse unas vacaciones y ahora era un momento perfecto para hacerlo. Souichi busco información en bibliotecas, directorios y descubrió que Hamamatsu tenía un nombre distinto. No encontró ni rastro de Morinaga ni de sus hermanos y ya había agotado todo. Parecía que no podía salir de la ciudad.

Después de tres años, una tarde Yukio llego con algunos tragos llamando a Souichi que estaba en la cocina intentando preparar una comida, después de todo se aburría sin trabajar y ya había leído una cantidad considerable de libros de la biblioteca pública. Souichi se paró en la puerta de la cocina secándose las manos con una toalla mirando el aura oscura que se cargaba su amigo.

- Bienvenido -

Saludo tranquilo notando que Yukio se frotaba las sienes. El hombre abrió los ojos y se levantó.

- Mira Souichi, ya llevamos tres años viviendo juntos y tú mismo has notado que nunca traigo a nadie a casa. Te dije que así lo haría y sería más fácil para ti pasar desapercibido. Además, les diría a todos en mi trabajo que tengo pareja y vivió con él. Lo odiaste cuando lo dije, pero ahora mis amigos más cercanos quieren conocerte -

- No jodas con eso otra vez Yukio, dijiste que no me presionarías -

Hizo una mueca, que Yukio ya conocía. Pero espero la respuesta de Souichi, tenía varias formas de persuadirlo a aceptar y hasta ahora no había utilizado ninguna, le parecía muy bajo a él mismo.

- Nunca te he forzado a salir y aunque te lo he pedido lo evitas, siempre recordándome que los homosexuales somos repugnantes -

Tuvo que aceptar mentalmente que Yukio lo tomaba mucho en cuenta y respetaba sus decisiones. Así que tomarse algunas molestias no le quitarían nada.

- Y estos amigos tuyos ¿Vendrán aquí? -

- No, nos encontraremos en un bar cercano -

- Sabes que no me gusta salir y mirar todo lo que sucede, donde sea que miro hay personas haciendo cosas...

- Simplemente no los mires y mantente conmigo -

¿Dónde podría mirar entonces, si estaban por todas partes? Había aceptado de mala gana vivir con Yukio, hacer como que no veía nada cuando salía a la calle y hasta decir que pertenecía a esa comunidad fingiendo ser alguien que no era y ahora aceptar ante otros que Yukio y él eran algo como una pareja, si Morinaga se enterara de esto, se armaría una trifulca entre estos dos pensó Souichi irritado por no saber nada de su antiguo kouhai. Para estas fechas ya deben haberlo dado por muerto, pero no solo él, sino toda su familia concluyo con tristeza.

Por la noche Souichi se encontró sentado en un pub oscuro donde el ambiente era amenizado por música suave que las parejas disfrutaban bailando y besándose. Yukio había pedido dos bebidas suaves, no quería embriagarse y menos que su hermoso acompañante lo hiciera, en su borrachera podría decir cosas muy riesgosas y ahí estaba él para cuidarlo como había venido haciendo ya por tres años. Y es que el rubio era muy temperamental, explotaba con facilidad y a él le había llamado repetidamente pervertido gay de manera despectiva y sería muy malo que lo gritara en el medio del bar.

Yukio le sacaba una cabeza y era mucho más fibroso en músculos, fácilmente podría dominarlo y callarlo ante tanto insulto, pero simplemente no deseaba asustarlo. Sabía que, en un arranque de ira, Souichi saldría disparado de su casa y no regresaría. No estaba dispuesto a perderlo. En un principio cuando lo vio en aquel parque solo, le llamo mucho la atención. Después noto cada vez más su atractivo, pero ahora estaba bastante confundido sin saber que era aquel cálido fuego que sentía cuando estaba a su lado. Antes de Souichi no vivió con otra persona porque pensaba que no era tiempo de sentar cabeza, se conformaba con tener algunas citas que duraban algún tiempo. Y ahora no sabía que quería con exactitud.

Sus amigos llegaron, uno se veía como cualquier tipo normal vestido de manera casual, el segundo era un travesti luciendo por completo como una mujer fea, pensó Souichi y el tercero fue un tipo que, si bien no vestía como mujer, si tenía unos ademanes femeninos bastante marcados.

- Wow Yukio! Con sobrada razón no querías que conociéramos a tu novio -

Dijo el chico-chica bastante escandaloso. Souichi apretó los dientes sin abrir la boca, pero lo tenso en su quijada no lo paso por alto el tercer sujeto que continuaba examinándolo. Yukio paso su brazo sobre los hombros del rubio acercándolo a él, Souichi se puso rígido de inmediato, pero mantuvo la boca cerrada, sabía lo que le costaría si decía lo equivocado.

- Ya ves, él es mi tesoro y los tesoros se mantienen ocultos de perras como tú -

Dijo Yukio sonriendo antes de beber un trago. El primer tipo que no había hablado, dijo:

- Tu chico es muy tímido, ni siquiera se toman las manos o se besan ¿De verdad viven juntos? -

Yukio tomo la cabeza de Souichi y lo beso, el rubio ante la sorpresa había abierto la boca y lo pago con una profunda investigación por parte de su amigo. No, no fue un beso ligero, mucho menos suave como los que Tetsuhiro le daba las últimas veces. Fue apasionado, hambriento.

Cuando Yukio finalmente lo soltó, tomo su mano y entrelazo los dedos. Beso su mano y continuo con las manos unidas sobre la mesa.

- ¿Convencidos? -

Pregunto al individuo y miro a Souichi que tenía el rostro cubierto de un hermoso sonrojo. Y se sintió tan bien al ver que no dijo nada y aun no retiraba su mano. La sensación de los labios del rubio a merced de los suyos fue simplemente maravillosa. Pero aquel sujeto insistió.

- Solo miralo! ¡Esta por vomitar la bebida y las botanas, no puede esconder lo horrorizado que esta! -

Enfadado, Yukio azoto la mano en la mesa.

- Ya acaba con eso Haru! -

Yukio pido disculpas mirando a Souichi y fue al baño. Cuando Haru que era el nombre del tercer sujeto vio que su amigo desaparecía, se sentó a lado del rubio que se reclino enseguida en su silla alejándose del mordaz sujeto.

- Nadie negará que eres simplemente una belleza, pero no nos engañas, tú no eres como nosotros y ante cualquier cosa que hagas que dañe a Yukio, mi pico se abrirá frente a las autoridades. Así que andate con cuidado, trata bien a mi amigo o terminaras tieso ¿Entendido? -

Souichi gruño, intento decir algo, pero Yukio llego tomándolo de la mano.

- Ya es tarde y necesito terminar de sacar el estrés, así que como quedamos el sábado iremos con ustedes a aquel onsen -

Souichi se giró a verlo, abrió la boca, pero enseguida volvió a cerrarla. Él tenía que actuar como los demás o le costaría la vida y hasta la de Yukio, porque en ese extraño Nagoya, castigaban con muerte a los que dieran asilo y ayudaran a los rectos.

.

.

- Es una mujer asombrosa ¿Todos pueden visitar a su madre? -

Pregunto Souichi después de conocer a la madre de Yukio, una mujer de unos cincuenta y cinco años de edad y que había sido seleccionada por el padre de Yukio para obtener un hijo.

- Como te dije, mi padre es político y tiene influencias. Cada cierto tiempo me traía a verla y me explicaba porque las cosas son así -

- No entiendo bien, tu padre es gay pero tu ¿Porque? -

- Nunca he sentido atracción por las mujeres y tampoco comprendo a los que si la sienten. Luego entonces no somos tan diferentes, tu no entiendes que veo en los hombres y yo no entiendo que ves de atractivo en las mujeres -

Salieron del sitio y se dirigieron a comer a un buen restaurant. Yukio le pidió a Souichi no hablar sobre las visitas a su madre con nadie más. Si lo llevo a conocer a su madre es porque ya amaba mucho a este hombre y seria el único que conocería su secreto.

A medida que Yukio veía que Souichi era más dócil y se esforzaba por no contrariarlo, le sugirió que se apareciera por su trabajo, como si pasara a recoger a su amante para salir.

- ¡No entiendo porque nunca es suficiente para ti, ya he hecho mucho de lo que me pides! -

Yukio se acercó a tomarle la barbilla y aclararle de nuevo las cosas.

- Vamos Souichi, sirve que conoces donde paso la mayor parte del tiempo y hasta quizás quieras asistirme ¿Sigues queriendo trabajar? -

Un asentimiento afirmativo y se pusieron de acuerdo en la hora. Yukio solo le hizo la propuesta como treta para que aceptara ir, ni loco lo quería en el trabajo. Sus clientes eran juniors y hombres de negocios que sin duda mirarían a Souichi y los regalos e invitaciones no tardarían en llegarle.

La sala de maquillaje era el lugar donde los clientes esperaban el momento de que se les pasara a tomar medidas. Souichi frunció el ceño, hombres con peinados y maquillaje glamuroso ponían cremas y tratamientos con sus finas manicuras a los clientes. Le pareció tan irritante ver rodajas de pepinos, aguacates y demás cosas comestibles en los rostros de esos desagradables sujetos. A los costados de la inmensa sala se extendían dos largas mesas de fórmica, con sillones reclinables cada dos metros y espejos muy iluminados que cubrían las paredes. Frente a cada pared, los jarros y las botellas de cosméticos compartían el espacio con delineadores, lápices de labios, sombras para ojos y una serie de cepillos y de peines.

Un hombre con peluca azul y brillos en los ojos, atendió al rubio.

- ¿Quiere que le hagamos algún tratamiento especial? -

Pregunto mirando a Souichi por todas partes.

- No, estoy aquí para ver a Yukio -

- Ah! Nuestro apuesto jefe, ¿A quién anuncio? -

- Tatsumi Souichi -

- ¿Tatsumi Souichi? ¡Ya! Usted es su novio -

Al pronunciar esas palabras, todos en la sala se giraron a mirarlo. Se sintió tan fuera de sitio, de ningún modo trabajaría en un lugar como ese. No porque el lugar fuera desagradable, las personas, esos homos lo desnudaban con la mirada. Yukio salió sin su saco, únicamente su camisa blanca y corbata y unos pantalones de tono oscuro. Souichi suspiro ¿No podían todos los gays ser discretos?

- Pasa amor, te mostrare mi oficina, Hiroshi, no me pases llamadas -

Dentro de la oficina Souichi estaba furioso, Yukio contuvo la risa.

- ¿Qué te parece? ¿Quieres que te muestre todo el Atelier? -

- No gracias, solo salgamos de aquí -

- ¿Pero que pasa con querer trabajar? En la mayoría de los negocios y empresas encontraras personas así de variadas y no puedes tener un rostro así, con asco y molestia Souichi -

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Durante los primeros cinco años Tetsuhiro dormía muy poco, estaba obsesionado por encontrar a su amante. Tomoe ya le había relatado incontables veces lo que sucedió esa noche, Kurokawa había alcanzado a ver como su cuñado desapareció cuando ocurrió el relampagueo por el lanzamiento del prototipo de cohete que, una vez terminado en tamaño real se enviaría a Marte en cuatro años.

Morinaga había discutido con ambos diciendo escéptico que eso era imposible, Souichi no pudo simplemente desaparecer en el aire. Tomoe continuaba en su trabajo en la nasa, pero insistía también en buscar una manera de encontrar a su hermano. Tetsuhiro no había día que no le llamara preguntando y su joven cuñado en ocasiones se negaba a responderle.

Diez años después Tetsuhiro había logrado en la farmacéutica que le dieran una plaza en los Ángeles a escasos kilómetros de San francisco california. Entonces fue capaz de ir por lo menos tres veces a la semana a asegurarse de que Tomoe no abandonara sus esfuerzos por encontrar a Souichi. Ahora Morinaga tenía treinta y cuatro años y su cuerpo delgado de la juventud, había ensanchado su espalda y embarneció por completo. Y a pesar de que le sobraban pretendientes, no tuvo la intención de entablar ninguna relación.

Souichi aparecía en los archivos como desaparecido y muchos llegaron a pensar que ya estaba muerto. Sin embargo, Morinaga conocía al hombre lo suficiente, nunca se iría sin despedirse de su familia, ni de él por muy egoísta que fuera, no les causaría ese sufrimiento.

Soujin san había estado internado en el hospital al enterarse de la desaparición de su hijo mayor, como Morinaga sospecho, ellos eran muy unidos y el hombre mayor amaba demasiado a su hijo. Continuo en Nagoya por seis meses esperando, pero desesperado ante la incertidumbre regreso a su trabajo y ahora ni siquiera se comunicaba con sus demás hijos. Solo había llamado dos veces en todo este tiempo a Matsuda san para saber cómo estaban sus hijos y en llanto preguntaba si ya se sabía algo de Souichi.

Tomoe había crecido unos centímetros más hacia cinco años, por lo que ahora le llegaba a las cejas a Kurokawa, media aproximadamente ciento setenta centímetros no los cientos sesenta de cuando lo conoció. Ya no era tan delgado y caminaba igual que Souichi, con amplias zancadas moviéndose a prisa. Tetsuhiro pensó muchas veces lo mucho que se sorprendería su senpai si lo veía ahora.

- Morinaga san con todo este tiempo que llevas viniendo aquí, bien podrías trabajar asistiéndome. Sigo trabajando en ensayos que repliquen lo que sucedió aquella noche. Quizás si logro crear una capsula que trabaje con electricidad como el prototipo original y que avance a la misma velocidad, alguien podría viajar y llegar a donde Souichi fue enviado -

- No dudes en que ese alguien seria yo Tomoe, tu dime que debo hacer y me preparare enseguida -

Tomoe se giró a verlo sorprendido, no debería ya que en cuanto Souichi desapareció, todos interrogaron al hombre hasta que finalmente escupió todo, no porque intentara esconder su amor por el rubio, si no por lealtad a él, sabía que su senpai se molestaría si decía una sola palabra. Y Tatsumi Jr. Lo escuchaba decir que el expondría su vida para encontrar al hombre amado.

- ¿En serio lo harías? Tu sabes, yo soy su hermano y lo normal sería...

- Lo normal sería que fuera yo a buscarlo, soy yo el que lo ama y desde que él no está aquí...no me veo capaz de seguir viviendo más tiempo sin él Tomoe. No sabes la angustia por la que he pasado todo este tiempo, sin saber cómo esta y donde. Sé que es tu hermano y lo extrañas, pero lo mío es diferente -

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Los tres individuos insoportables fueron puntuales. Yukio apresuro a Souichi a salir, que para estas fechas ya estaba aburrido de ir a "citas" con Yukio y sus amigos. Hoy había dicho que se sentía mal, que le dolía la cabeza o que la otra semana, pero el hombre adivinaba que eran excusas.

- ¿Es necesario que vaya? Tus amigos ya me conocen, han comprobado que vivo aquí. Siempre estoy cuando vienen sin avisar -

- Eso no se discute Souichi kun, tengo casi treinta y siete años y tu pareces de veinticinco. Esperan que mi relación contigo se formalice o termine. Y si ven que no sales conmigo, pensaran que lo nuestro no va en serio y dime ¿A dónde iras? -

Y es que cuando Souichi apareció en ese sitio, de golpe había perdido cinco años o eso parecía ante su apariencia, lejos de verse de treinta y un años, se veía como Yukio había dicho, de veinticinco años. Parecía que el tiempo no estaba al parejo que su ciudad natal. Pero eso ahora no le importaba, comenzaba a creer que el hombre frente a él, no conseguía documentos para retenerlo con él a propósito.

- Eso no sería un problema si ya me hubieras dado los papeles que me vienes prometiendo desde hace cinco años Yukio. Entonces no tendrías que fingir y podrías vivir con la persona que amas -

- Basta Souichi! No he hecho más que ayudarte y cuidarte. Siempre te quejas y no eres capaz de pensar más que en ti mismo. No piensas en mi realmente ¡Vámonos! -

Ladro tomando las dos petacas y jalando a Souichi de la mano. Durante el viaje, el rubio guardo silencio y Yukio con pesar miraba su rostro descontento, tenía que forzarlo siempre y era agotador.

- Que deliciosa está el agua chicos -

Dijo Sinichi mirando a su alrededor, buscando a Souichi que había ido a lavarse el cabello antes de entrar. Casi todos los amigos de Yukio estaban locamente enamorados de él. El hombre era alto, bronceado, tenía hombros anchos y caderas angostas. Vestía un par de jeans cómodos y una camisa de mangas cortas que dejaban entrever su cuerpo musculoso y fuerte que exudaba poder y un enorme atractivo sexual. Su completa falta de arrogancia al ser pudiente lo hacía infinitamente más atractivo y no se la pensaban en querer dejar en mal a Souichi.

- Tu novio como siempre se escabulle la mitad del tiempo, se nota que lo menos que quiere es estar aquí -

- No empieces a fastidiar Haru, suficiente he tenido por hoy -

- Oh! ¿Que hizo tu chico ahora? -

- Ese es el problema, que no hace nada, siempre tengo que estar presionando yo -

Dijo abiertamente Yukio bebiendo de golpe un whisky, a penas el año pasado les había contado la verdad a sus amigos y sabía que podía confiar en ellos.

- ¡Ese chico! Solo deberías obligarlo, ya son cinco años conteniéndote. ¡Lo que sucede es claro Yukio, estás enamorado! Total, y completamente enamorado -

- Sera mejor que se callen, su majestad real se acerca -

Dijo Sinichi arrojándoles agua a sus amigos, Souichi se detuvo observando que estaban en silencio, esas cotorras nunca se callaban…a menos que estuvieran hablando de él.

Souichi se sentó tan lejos como le fue posible de ellos, Yukio hizo una mueca parecida a una sonrisa, estaba claramente molesto. Era cierto que Souichi ya no se asqueaba cuando lo besaba, pero el quería mas. No estaba conforme con que le permitiera besarlo o abrazarlo tomando su mano únicamente cuando estaban con sus amigos o si comenzaban a coquetear con él en los lugares donde iban.

Souichi alcanzo la bata y se cubrió rápidamente, se despidió diciendo que ya quería dormir. Y esperaba que Yukio se quedara mucho tiempo con sus amigos, no le gustaba la perspectiva de dormir en la misma habitación, en la casa cada uno tenía una habitación y el rubio había exigido una cerradura en su puerta tal como años atrás lo hizo con Morinaga.

Para estas fechas Souichi ya se había rendido, trataba de resignarse que lo único que conservaba de su pasado eran los recuerdos. Su familia y Tetsuhiro. Jamás pensó que llegaría el día en que desearía tan desesperadamente verlos. Yukio se había comportado hasta ahora como un gran amigo, vivía en una excelente casa, tenía todas las comodidades, pero todo era a expensas de su amigo y jamás le había gustado ser mantenido por nadie.

Cuando Yukio entro en la habitación, vio a Souichi envuelto en una de las camas. Ya estaba dormido, se acercó a verlo y se arrodillo en el piso viendo sus largas pestañas claras. Alcanzo a escuchar un suave susurro "Morinaga" al entender el apellido, frunció el ceño preguntándose quien era esa persona ¿Una chica? ¿Su novia? No, la llamaría por su nombre. Se levantó y fue a su cama, tratando de dormir, lo que no consiguió hasta casi al amanecer.

A las siete de la mañana Souichi ya se había levantado y metido a la ducha, Yukio le había dicho que desayunarían solos en el restaurant del hotel porque sus amigos se levantarían tarde. Pero el hombre en la cama simplemente no se despertaba.

- Yukio, tengo hambre! -

Cuando el hombre finalmente abrió los ojos, vio a Souichi a lado de su cama, fue tal su conmoción de que nunca lo había visto acercarse a él cuando dormía que lo asió del brazo y lo jalo encima de él. El rubio comenzó a retorcerse para que lo soltara.

- ¿Que crees que haces idiota? -

Yukio lo soltó enseguida, al ver la mirada enfadada y al mismo tiempo horrorizada de Souichi.

- Lo siento, pero no debes gritarle a una persona cuando duerme Souichi. Voy a ducharme -

- Me adelanto a fumar y beber un café -

- Claro, toma lo que necesites de mi cartera -

Souichi saco unos cuantos yenes, pero abrió los ojos redondeándolos cuando vio que dentro de la cartera Yukio tenía un carnet o identificación de Souichi, era del año pasado. La saco y la guardo en su propia cartera. Ese maldito, a estas fechas ya hubiera conseguido cualquier trabajo que le diera para vivir y la renta de un cuarto.

Cuando Yukio salió del baño aun secando su cabello con la toalla, pregunto a Souichi:

- Sou kun ¿Quién es Morinaga? -

La pregunta lo sorprendió, él era quien tenía que responder porque no le había dado la identificación.

- Morinaga es el apellido de mi asistente y amigo en la Universidad, pero eso no te interesa. Más bien responde tu ¿Porque no me entregaste la identificación que te he pedido desde el día que nos conocimos? -

Yukio de inmediato miro hacia su cartera, que estúpido descuido. Como podría explicarle que, si bien durante mucho tiempo Souichi le gusto y lo deseaba, ahora no solo se trataba de eso. Tenía más de año y medio que se había dado cuenta de que lo amaba y no quería que se fuera.

- Iba a dártela, pero eres impulsivo y cuando discutimos eres capaz de irte sin pensar en lo peligroso que eso sería para ti, tus pretendientes te acosarían y vaya que los tienes -

- ¿Pretendientes dices? No te atrevas a decir que los tipos quieren ligar conmigo. Y desde que entre a tu departamento he vivido en un castillo de hierro, no me dejas moverme diciendo siempre lo mismo -

- Pero tu todo el tiempo dices que odias a los gays ¿Trabajarías tranquilo con ellos? ¿Viajarías cómodo sabiendo cómo te miran? Porque cada día que salgas debes ver no a uno, ni dos, si no a cientos -

- ¿Quieres decir que lo único que puedo hacer es quedarme contigo? ¿Viviendo a costa tuya? ¿Que pasara el día que quieras tener una relación y decidas vivir con alguien? Por eso digo que es mejor irme desde ahora, ya veré como lidio con todo lo que has dicho -

- No prometo nada, pero tratare de contactar algunos conocidos para que te den trabajo sin pedir todos los documentos. Por lo pronto vamos a comer algo -

¡Cinco años! Cinco años atrapado en un lugar donde tenía que hablar, interactuar y vivir con un gay y no solo eso, también tuvo que vivir a expensar de Yukio. Dos cosas que odiaba y encima de todo soportar ser besado en público, cuando en su mundo o lo que fuese era completamente al revés. Morinaga solo podía tocarlo o besarlo dentro de su departamento. Y ahora hasta vivía amenazado por un trio de homos ridículos.

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Para Morinaga y los Tatsumi habían pasado veinte años desde que Souichi desapareció, para ese tiempo, Tomoe ya tenía cuarenta años, Kanako treinta y seis y Tetsuhiro estaba por cumplir cuarenta y cuatro años. Matsuda san había fallecido el año anterior. Ahora el espíritu de aceptación estaba sobre todos ellos. A excepción de Tomoe que mientras trabajaba, terminaba la construcción de una cabina que fuera capaz de soportar una poderosa descarga de electricidad y que, a su vez, protegiera al ocupante. La cabina tenía capacidad para dos personas.

Tetsuhiro ya se había rendido, ahora era gerente en la sucursal de Nagoya a donde regreso después de trabajar en la sucursal de los Ángeles, paso catorce en Estados Unidos y viajaba a Tomoe en lo que podía. En los últimos dos años llamaba una vez por semana a Tatsumi Jr. Quien con optimismo le explicaba lo próximo que estaba en conseguir terminarlo.

Una tarde calurosa de verano, Tetsuhiro recibió una llamada que lo sacudió por dentro. Se preparaba para salir del trabajo mientras rechazaba las constantes invitaciones para salir a beber. Prácticamente ya no esperaba volver a ver a Souichi, pero a pesar de eso se mantuvo sin parejas. Todavía lo amaba y sentía que lo traicionaba si salía con alguien.

Tomoe junto a Kurokawa sabían que Morinaga estaba enamorado de Souichi, lo supieron desde el día que se aventuraron a seguir al hombre a un bar gay por el mal entendido de Kanako. Sin embargo, jamás pensó que aquel amor fuera tan profundo y para no incomodarlo, nunca le preguntado nada. Pero una ocasión que lo encontraron llorando cuando pensó que no entraría nadie, el mismo dijo todo.

Y ahora estaba recibiendo una llamada de Tomoe.

- Morinaga san finalmente termine la cabina y todo funciona como es necesario. Pero hay un problema, aunque tengo subordinados bajo mi cargo, no puedo enviar a nadie. Ellos mismos no se arriesgarán ante algo en lo que trabaje por mi cuenta y mis superiores, aunque me han dado permiso para llevar a cabo este "experimento" si todo sale bien, tomaran el éxito como suyo…Pero si no funciona y hay algún accidente, la responsabilidad recaerá en mi -

- Eso es injusto Tomoe! -

- No importa, no trabaje por reconocimientos. Lo único que me importa es encontrar a nissan, sé que con tantos años que han pasado, la mayoría no tiene fe en eso. Pero yo pienso que Souichi nii está vivo aún. Entre más hablo de lo que sucedió aquella noche con Kurokawa la forma que el describe que desapareció, mas creo que vive -

- Ojalá sea como dices Tomoe -

- Bueno, la razón por la que te llamaba era para saber si aún estabas dispuesto a ir tú en la cabina. Me pediste con tanta insistencia ser tú. Aunque entiendo si no quieres, al final es muy peligroso e incierto. He estado instruyendo a Kurokawa en lo que se debe hacer desde aquí, si al final soy yo quien va -

Pero Morinaga tenía años que había decidido que vivir la vida sin Souichi a su lado, no valía la pena. Había nacido para amar a este hombre. Y esa misma semana ya entendía como funcionaba todo en la cabina.

- Aprietas estos botones y comienza a funcionar –

Explico Tomoe señalando el tablero transparente.

- ¿Y luego qué? -

– Tan pronto como sientas movimiento estabilizas la cabina para que no pierdas el equilibrio. La cabina tiene oxígeno, pero estarán listos dos tanques que te colocas y funcionan automáticamente. El material que se utilizo es capaz de soportar hasta una explosión, por lo que no pienses que se dañará, además llevaras un traje puesto que también te protegerá ¿Entiendes? -

–Perfectamente, pero me gustaría ensayarlo varias veces con el prototipo –

Parecía muy sencillo.

– El pequeño cohete que lanzamos el día que niisan desapareció debió caer nuevamente a la tierra muy cerca de donde Souichi estaba, según mi teoría y la de otros, una persona que está en un lugar específico cuando se produce el relámpago por la descarga eléctrica, es lanzada a un universo paralelo a este -

– Parece ciencia ficción -

– Y te parecerá mas si te digo que la mente de mi hermano jugo un papel importante. Pienso que mientras observaba el cielo y las estrellas pensó en lo inmenso del universo preguntándose si existían otros semejantes a este, por lo que Morinaga san, asegurate de decirle a Souichi que debe concentrarse en nuestro planeta, país y hogar. Recordar lo que vivió aquí y principalmente al momento de cuando estaba sentado aquella noche y el cohete se estrelló a su lado, el resplandor que vio, de ese modo llegaran aquí y no a otro universo. Tu también debes hacerlo Morinaga san -

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Una hora antes de su llegada habitual, Yukio llego del trabajo llamando ruidosamente a Souichi.

- Preparate, iremos al festival -

- Sabes que no voy -

Año tras año Souichi se negó a ir, Yukio sabía que el rubio odiaba ver el desfile de hombres con sus colores llamativos, maquillaje, y algunos en tops con tangas. Pero las ganas de estar con él y de que se acostumbrara a aquel ambiente, hacían que lo presionara. Y estaban también esos molestos sujetos provocándolo diciendo que el rubio no era su amante y solo se aprovechaba de él.

- Iremos, nunca te he obligado y ya va siendo tiempo de que aceptes que vives aquí y no en ese mundo que describes -

Souichi acepto ir, ahora que finalmente Yukio había aceptado moverse para que pudiera trabajar, no le convenía provocarlo.

El desfile resulto ser como Souichi sospecho, no tenía opciones de hacia dónde mirar, homosexuales por todos lados riendo y lanzando besos al aire a los que les lanzaban piropos.

Sinichi y sus dos amigos miraban a Souichi con interés e ira, el rubio miraba el piso y apretaba los puños. Yukio lo miraba de reojo y vio lo mismo, decidió tomarlo de la mano. El rubio alzo el rostro a mirarlo molesto, pero eso no disuadió al hombre que apretó mas su mano.

Haru pensó que sería mejor mirar los fuegos artificiales en otro lugar, ahí los hombres pasaban rozando a Souichi y Yukio, aquello no molestaba a su amigo, pero pensaba que con el rubio estaban tentando su suerte y no tardaría en golpear a alguien.

- ¿Quizás caminamos al parque y vemos ahí las luces? -

Yukio se inclinó al oído de Souichi.

- ¿Qué te parece Sou ese lugar está más solo y podemos sentarnos en el césped? -

- Como quieras -

Miraban el cielo donde ya comenzaban a aparecer las luces, cuando lanzaron más cubriendo hasta las estrellas, vieron un destello pasar parecía una estrella fugaz, pero se veía muy cerca. Escucharon un golpe a lo lejos de donde estaban sentados y se miraron unos a otros. Haru fue el primero en dejar que la curiosidad le ganara y se dirigió al sitio, los demás lo siguieron.

Había un surco sobre la tierra humedecida y la hierba fue barrida a los lados, Yukio que fue el primero en llegar, grito:

- Aquí -

La cabina tenía varias tiras de focos, que para ellos eran desconocidas porque a pesar de su diminuto tamaño alumbraban más que las bombillas. Yukio miro por todos lados el aparato irreconocible. Había una ventanilla transparente por donde vio a un hombre inerte con un tipo de traje futurista, parecidos a los que vio en películas. Cuando puso la mano a un lado la puerta se abrió deslizándose hacia abajo. Metió su mano y tomo la muñeca del tipo y vio que la vena apenas pulsaba. Le hablo a Haru para que le ayudara a quitar el casco. Cuando lo consiguieron, vieron a un hombre de cuarenta y dos a cuarenta y cinco años. De cabellos negros, pero con algunos cuantos plateados. Si tuviera que describirlo, diría que el hombre era guapo y debió serlo aún más en sus buenos años. Pero ahora lo que le preocupaba más que su apariencia, era lo pálido que estaban sus labios y la falta de rubor en el rostro.

Yukio saco su teléfono para llamar una ambulancia. Souichi no se movió de donde estaba, su rostro tenía una explosión de emociones, vio rasgos familiares, pero la edad no concordaba, este hombre tenía canas, pero no demasiadas. No podía ser Morinaga, el no podía haber envejecido así, tan solo habían pasado cinco años y este hombre tenía unos cuarenta o más.

Souichi reacciono y corrió cayendo de rodillas, mirando al hombre con los ojos cristalizados. Estaba confundido, pero algo dentro de él brillaba diciéndole que este hombre era su amable y cariñoso Kouhai. Toco los cabellos de su frente con la mano temblorosa y dijo en un susurro:

- Morinaga -

Yukio soltó su teléfono al escucharlo, miro nuevamente al hombre y pensó que eso era imposible, había obtenido de Souichi información de que ese sujeto era dos años menor que él y este hombre era visiblemente mayor que él, y vaya que mayor. Aunque el rubio insistía en tener treinta y uno años ahora, parecía de veinticinco. Haru se mordió el labio al ver el dolor en la mirada de su amigo, pero con todo, llamo a la ambulancia, comprendió que Yukio no lo haría. Y no era para menos Souichi pasaba sus dedos suavemente sobre los golpes en el rostro de Morinaga, aceptando y reconociendo que era él.

Parecía perdido, sin notar las miradas insistentes fijas en él y sus acciones. La mente de Souichi cuestionaba varias cosas ¿Porque Morinaga estaba ahí? ¿Porque crearon una cabina como el prototipo que vio cinco años atrás? Eran demasiadas cosas que deseaba preguntar.

Cuando la ambulancia llego, les costó conseguir que Souichi soltara aquel cuerpo, solo reacciono cuando le dijeron que necesitaba oxígeno.

Vio hacia el pasillo donde perdió de vista a Morinaga y solo reacciono cuando Yukio se acercó y tomo su mano diciéndole cosas que lo consolaran en el oído. Haru y los otros dos hombres jalaron a un lado a Yukio para decirle que ellos se encargarían de esconder la cabina y el traje. El hombre les dio un abrazo porque siempre le brindaron su apoyo desinteresadamente.

Mientras esperaban en un sofá, Yukio pensaba mirando a Souichi que, no importa cuánto grite que odia a los gays y lo mucho que le repugna verlos por todos lados. Su reacción le demostró que quería a ese sujeto y quizás más de lo que el mismo podría reconocer algún día. Y ¿Ahora que haría él? El hombre había sido gentil con el rubio, pero no se caracterizaba por eso, lo había hecho por amor.

Ahora Yukio no pensaba en otra cosa, estaba completamente concentrado en Souichi y recordó la conversación con su amigo hacia casi dos años "estás enamorado Yukio" y fue entonces que lo tuvo claro, porque ya no iba a ningún lado después del trabajo, como sus citas fueron disminuyendo rápidamente, compraba la comida que le gustaba a él. Era cierto, durante todo el tiempo se esforzó por mantenerlo cómodo y nunca trato de ofenderlo y no pensaba hacerlo ahora ¿Pero ¿qué pasaría cuando Morinaga Tetsuhiro despertara? No lo eliminarían, según lo que Souichi le comento forzadamente, el hombre era cien por ciento gay y muy orgulloso de decirlo, si quería podría conseguirle su identificación, pero estaba seguro que no quería hacerlo.

- El paciente sufrió cierto grado de asfixia, pero se repondrá en unas horas ¿Son amigos de él? -

Souichi se puso nervioso.

- El...

- Lo encontramos en el parque en esa condición y llamamos una ambulancia. Ciertamente no lo conocemos -

Souichi se inclinó ante la mirada molesta de Yukio, estaba por decir algo peligroso y el hombre lo noto a tiempo.

- El no traía documentos, por lo que pensamos que es un raro sujeto heterosexual o lo atacaron por alguna rencilla. Esperaremos a que nos diga que sucedió y quien es -

- ¿A qué hora podemos verlo? -

Pregunto Yukio apretando el antebrazo de Souichi.

- Mañana desde las ocho -

Ante la mirada vacía, el rostro decaído y el paso mecánico, Yukio se detuvo y tomo a Souichi de los hombros obligándolo a verlo, si pensaba ser duro con él, se arrepintió enseguida. El rubio tenía dos finas hileras de lágrimas escurriendo. Su mirada causo una ola que revolcó sus emociones y las azoto sin piedad.

- Souichi kun, todo estará bien. Mañana vendremos temprano -

Un leve asentimiento fue su respuesta. Llegaron la casa en silencio, Souichi dijo "Noches" y se encerró en su habitación.

Yukio se preguntó por qué sus amigos no llegaban, eso no le gusto. Esos tipos no se perderían por nada del mundo hablar sobre todo esto. Sin embargo, todos sus pensamientos y preocupaciones estaban dirigidas a Souichi. Y no pensó en la posibilidad de llamarlos.

Cuando Souichi entro en su habitación se sentó en la cama mirando el piso, sin comprender nada de lo que sucedió esa noche ¿Realmente era Morinaga ese sujeto? Y si lo era ¿Porque lucia mayor? No solo eso, esa cabina o capsula tenía el logotipo de la nasa donde trabajaba Tomoe. Luego estaba Yukio ¿Que fue esa mirada cuando corrió hacia Morinaga? Claro que durante esos cinco años no había sucedido nada entre ellos, el hombre lo había tratado gentilmente. Aunque prevalecía el hecho de tener que fingir que eran una pareja viviendo juntos y últimamente algo más que tomarse de las manos, unos besos. Nunca había ido más allá.

Y mañana ¿Cómo reaccionarían ambos? Morinaga al saber que vivía con un hombre y Yukio que jamás se le despegaba, ni siquiera para hablar con nadie más. Esta vez ¿Lo dejaría hablar a solas o lo rondaría como un perro fiel? Souichi no dudaba que Tetsuhiro seguía amándolo como tanto le decía, de lo contrario no estaría ahí y ¿Bajo qué riesgos?

Tantos pensamientos confusos no le permitían dormir, se levantó de la cama en la que probablemente ya llevaba tres horas sentado y quiso ir a la sala a fumar. Vio un bulto en el sofá de dos piezas, era Yukio que tenía la cabeza sobre el hombro. ¡Este idiota se quedó aquí con este frio! Pensó Souichi al verlo tan incómodo y adivinando que estaba preocupado. Se sentó a su lado y toco su hombro.

- Ve a dormir a tu habitación, mañana será un día pesado -

Yukio balbuceo un poco y abrió los ojos enfocando su vista.

- Souichi kun ¿Cómo te sientes? -

- No sé…primero que todo debo estar seguro que es Morinaga -

A la mañana siguiente Yukio hablo desde fuera de la habitación de Souichi

- Souchi kun tengo trabajo que hacer, necesito contestar unas propuestas y después voy a ver que sucedido con tu amigo al hospital -

Souichi se levantó abriendo los ojos adormilados, aun con su pijama. Yukio no entraba a su habitación, acordó con el rubio que, si se quedaba a vivir ahí, quería una cerradura.

- ¿No puedes hacerlo mañana? Prometiste que yo iría, necesito hablar con él si ya está bien -

– Ojalá pudiera, llamare y tanteare el terreno, mientras desayuna y preparate -

A pie el hospital estaba a diez minutos, la casa de Yukio estaba en una zona céntrica, pero el hombre insistió en llevar a Souichi en auto. El medico ya los estaba esperando y los paso a un pequeño cubículo.

- ¿Están aquí por el hombre que trajeron por la noche? ¿Morinaga Tetsuhiro? -

¿Cómo sabe su nombre si estaba inconsciente? se preguntaron ambos.

- No sabemos nada de él, solo lo encontramos y lo trajimos, como le explique ayer -

- El paciente despertó al amanecer y nos habló de cosas muy raras, además de decir cuál es su nombre. Con todo lo que dijo, ya estábamos pensando trasladarlo a psiquiatría, pero después dijo que debió ser un mal sueño. Lo que sí, es que no hay ningún registro de él. Sin embargo, el hombre afirma que es gay y que necesita ir a buscar sus papeles que debió perder cuando lo agredieron -

- Entonces ¿Podemos subir a verlo? Al final de cuentas nosotros fuimos los que lo encontramos y trajimos aquí -

- Por supuesto, el mismo quiere agradecer…y una cosa más, dijo estar buscando a un hombre llamado Tatsumi Souichi y usted encaja bastante con la descripción -

Dijo mirando a Souichi que no dijo nada y Yukio agradeció mientras agarraba al rubio de la mano.

- Por los gastos, no se preocupe que los cubriré yo -

Explico Yukio al ver la conmoción en el rostro de Souichi. Mientras subían las escaleras, el rubio sentía que le temblaban las piernas, los hombres que caminaban a lado y los que transitaban por el hospital, lucían completamente normal, pero había bastantes excepciones. Y Souichi se preguntó cómo ha podido sobrevivir aquí, con personas a las que un día juro exterminar. La templanza de Yukio le sorprendía, el hombre siempre ha sido capaz de mantener bajo control sus emociones y no se comporta impulsivamente. Yukio es mayor por diez años que Souichi ahora o eso insiste el rubio, porque de una manera inexplicable todo indica que tiene veinticinco, lo que hace que, en esta realidad, le lleva doce años.

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Después de veinte años para uno y cinco para él otro, sus ojos se volvieron a cruzar. Souichi se quedó inmóvil delante de la puerta, pero Tetsuhiro a pesar del dolor de su cuerpo golpeado y sensible, se puso de pie dando pasos inestables. Envolvió el cuerpo del rubio en un fuerte abrazo.

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Unhappy Fool es quien con su fic me llevo a escribir esto.

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Como siempre, pueden escribir que opinan.

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Saludos!

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