Weapon (Arma)

Aquí a mi lado; un ángel

Aquí a mi lado; el diablo

Nunca me des la espalda

Nunca me des la espalda, otra vez

Aquí a mi lado, el paraíso

Aquí a mi lado, eres la destrucción

Aquí a mi lado,

un nuevo color para pintar el mundo

Nunca le des la espalda

Nunca le des la espalda otra vez

Aquí a mi lado, el paraíso

Ten cuidado

Ten cuidado

Ten cuidado

Ten cuidado

Aquí es donde el mundo termina

Aquí es donde el mundo termina

Ten cuidado

Ten cuidado

Y tu inspiras

Y tu expiras por el

No es extraño,

¿La manera en que te transforma en un arma?

Y tú te rindes

Y tu abandonas por el

No es extraño

¿La manera en que te transforma en un arma?

Nunca le des la espalda

Nunca le des la espalda

Otra vez...

Ten cuidado

Ten cuidado

Aquí a mi lado, el paraíso

Aquí a mi lado, el paraíso

Aquí a mi lado.

Nostalgia.

.

.

Amar dos veces.

.

.

- Senpai...estas. Te vez igual ... Te he extrañado tanto. Dime que me recuerdas, sé que veinte años son muchos, pero por favor ¿Me reconoces? -

Miro con ese característico amor a Souichi, él esperaba ver a su senpai, un hombre de cuarenta y seis años hermoso y de mediana edad. Sin embargo, frente él contemplaba tan amado rostro joven, el que vio la primera vez en la Universidad, que lo hizo enamorarse a primera vista y las sensaciones de antaño se posaron en su cálido pecho. Un rio de lágrimas cubrió sus mejillas y ojos. La leve sonrisa del rubio por escuchar que aún lo llamaba Senpai, le dio la seguridad a Morinaga que lo recordó y reconoció.

Yukio aclaro su garganta recordándoles que no estaban solos. Principalmente, no quería que Souichi se dejara llevar arrastrado por el romanticismo del hombre mayor.

Los dos hombres tan parecidos se miraron, no de manera amistosa, más bien comprendieron que eran antagonistas en esta situación. Morinaga era más bajo que Yukio por unos centímetros, pero eso no le impidió mirarlo con recelo y cuestionar de forma directa:

- ¿Tú quién eres? -

- Soy Nakamura Yukio y debo suponer que tú eres Morinaga Tetsuhiro de quien hablaba en ocasiones Souichi kun. Te imagine distinto y resulta que eres mucho mayor que él y muy cursi, no sabes mantener bajo control tus emociones para ser un adulto -

Souichi ante todo quería respuestas a sus preguntas y no verse envuelto en enfrentamientos tontos de dos hombres a los que en verdad aprecia. Las miradas insistentes sobre él de estos dos que discutían lo hicieron negar con la cabeza e inhalar de frustración. Estaba cansado física y emocionalmente. Hablo a Morinaga.

- Entonces ¿Todo este tiempo no estuviste aquí? Cinco años, cinco jodidos años buscándote por todos lados y tu ¿Llegas en una nave? -

Ni siquiera una sola vez pensó la posibilidad de que se necesitara viajar a ese lugar donde se encontraba. El simplemente había aparecido en ese lugar cuando miraba el despegue del cohete que construyo su hermano y su equipo. Colapso deslizándose de la pared quedando sentado en el piso, apretando sus puños en frustración. Yukio se dirigió a él, iba a abrazarlo, pero Morinaga se enfureció.

- Souichi kun! -

- ¡Mantén tu distancia de senpai, primero debemos aclarar varias cosas! -

Morinaga le tendió la mano y lo levanto, deseaba saber que rayos pintaba ese tipo ahí, pero, comprendió la situación de Souichi. Se contuvo de hacer preguntas ¿Que había entre ellos? ¿Por qué tanta familiaridad? Pero los años no pasaron en vano y ya no tenía veinticuatro años. Debía comportarse como un adulto.

Yukio comenzó a hablar para darle a entender que, en ese lugar, él no estaba en condiciones de decir que se debería hacer.

- Para empezar, te diré que sin documentos es difícil que te dejen salir de aquí. Sin embargo, conozco a algunas personas que pueden ayudar y si Souichi dice que eres su amigo, entonces te sacare de aquí -

De alguna manera no confiaba en ese tipo, menos ahora que veía como miraba a Souichi buscando su aceptación a cada palabra. Y lograba hacer al rubio asentir a lo que decía Yukio y eso lo molesto al grado de querer rechazar el ofrecimiento, pero frente a él estaba el amor de su vida y no tuvo más que hacer que tragarse su orgullo.

- Estoy de acuerdo, pero antes necesito saber algunas cosas -

Se giró a ver a Souichi quien lo miraba confundido.

- Senpai ¿Regresaras conmigo? ¿Todavía me quieres a tu lado? Porque si no es así, no hay ninguna razón para hacer todo esto -

- Eres un idiota Morinaga! El mismo idiota de siempre. Te busqué por cinco años y …cuando no te encontré, me volví loco -

Dijo Souichi temblando, aun no pasaba el shock de verlo después de que pensó que nunca más tendría la oportunidad y el tipo se atreve a preguntar si lo quiere con él. Pero Morinaga seguía preocupado por la insistente presencia de Yukio, había esperado que por sentido común saliera y los dejara hablar a solas, pero el hombre estaba firmemente plantado en el mismo sitio con los brazos cruzados sobre el pecho observándolo fijamente.

- Y entonces él? -

- Él es mi gran amigo, sin su ayuda yo no hubiera sobrevivido en este sitio. -

No quiso mirar a Yukio, sabía que rostro tenia. El hombre los apresuro, le recordó a Souichi que había dejado los pendientes en el trabajo tirados. Cuando llegaron con los doctores, no fue fácil que los dejaran salir y menos porque Morinaga quería hablar, unos suaves codazos de parte de Souichi bastaron para que cerrara la boca.

Durante el trayecto Souichi le dijo:

- No comentes sobre lo que veas, ya te contare todo de este lugar cuando lleguemos a casa -

¿A casa? Souichi vivía con este tipo desagradable y llamaba a ese lugar casa. La ira le hizo perder el aire, pero ya le apremiaba encontrar la manera de salir de ese sitio. El hombre se fue de espaldas ante lo que vio, únicamente hombres caminaban por las calles y aunque la mayoría vestía de traje, no faltaban los más vistosos.

Los anuncios publicitarios, las pantallas promocionales, todo indicaba que se encontraba en un paraíso gay. Los homosexuales no eran insultados en las calles y eran aceptados, porque todos lo eran. Comprendió un poco lo que sintió Souichi al vivir allí, un sitio lleno de personas que él no podía ver. Aun dentro del coche seguía mirando todo sorprendido y por su falta de discreción le costó un codazo más. Se quejó con el rubio, pero al mismo tiempo estaba feliz de que su senpai lo seguía tratando como siempre.

Cuando entraron a la casa, Morinaga se tomó un tiempo para inspeccionar el lugar, vio que Yukio se metió en una habitación al fondo y conto cuantas puertas mas había, en total tres habitaciones además de la cocina, comedor, sala y baños. Cuando regreso el hombre le dio una toalla y ropa. Souichi le mostro donde estaba el baño. Y cuando Tetsuhiro cerró la puerta, Yukio miro al rubio enfadado y lo jalo hacia la sala tomándolo de la mano.

- No sé lo que ese sujeto se propone al preguntar si lo quieres a tu lado, pero, quiero pensar que seguirás viviendo aquí. Ese hombre no tiene nada que ver con el Morinaga Tetsuhiro que describiste y al que tanto querías ver, es mucho mayor que tu ¡Hasta podría ser tu padre! -

- ¿Mi padre? ¡No exageres! Y yo no he pensado en nada de eso, no entiendo nada de lo pasa. No esperaba nada de esto -

- Pero vivías con él, al menos eso es lo que entendí -

Pregunto con evidente dolor en su voz.

- Si, compartíamos departamento -

Morinaga se aclaró la garganta y ambos volvieron su rostro a él.

Ambos explicaron lo que experimentaron, Souichi hablo de aquella noche diciendo que lo único que recordaba es que estaba sentado sobre un sillón, mirando las estrellas cuando un brillo intenso le hizo cerrar los ojos y cuando los abrió apareció en ese lugar lleno de gays. Dijo que, si no fuera por Yukio, esa misma noche lo habrían eliminado por que no tenía idea de cómo se manejaban las cosas allí. Tetsuhiro fue más atrás, le explico cómo tuvo que trasladarse primero a la sucursal de Nagoya con la intención de velar de Kanako chan y la tía Matsuda, quienes no podían aceptar la perdida de Souichi. Luego hablo de los años que vivió en los Ángeles movido a seguir de cerca los avances de Tomoe, el rubio casi llora al enterarse de la determinación de su hermano no solo de encontrarlo, si no en dedicar su vida en crear esa cabina en la que llego Tetsuhiro.

Fue incapaz de contener el llanto, al enterarse de la muerte de Matsuda y la desaparición de su padre. Durante toda aquella conversación, Yukio nunca dejo solo a Souchi y Morinaga notaba como el hombre apretaba los dientes cada que se daba cuenta de lo cercanos que eran y como se entendían. Deseaba quedarse con su senpai sin la presencia del hombre, pero con todo y molestia sentía que debía estar agradecido con él, por que como Souichi insistió, si no fuera por Yukio no estaría vivo. Al final del relato de Tetsuhiro Souichi seguía con dudas.

- Morinaga no entiendo, porque aquí han pasado cinco años y tú dices que han transcurrido veinte ¿En verdad tienes casi cuarenta y cinco años? -

Tetsuhiro sonrió con tristeza, ahora era veinte años mayor que senpai porque además de que el tiempo no transcurre igual aquí, Souichi parecía haber perdido edad. De repente se sintió viejo, aunque no lo era, en sus cuarentas se sentía fuerte.

- Así es senpai ahora soy mayor que tu -

- Entonces deja de llamarme senpai tonto! -

- A mí tampoco me gusta que lo hagas, te tomas muchas libertades -

Dijo Yukio molesto, lanzando una mirada amenazante a Morinaga.

- Que bueno que tocas el tema, porque aqui el único que es confianzudo eres tú. ¡Lo llamas Souichi kun! -

- Basta de tonterías! Morinaga ¿De verdad me has estado buscando todos esos años? Que hay de formar una familia, no sé, casarte o tener una pareja -

- Senpai..., siempre te repetí que te amaba y lo sigo haciendo. No te traicionaría con nadie más, además, como te dije siempre estuve cerca de tu familia, no tenía tiempo más que para pensar en ti, trabajar y ayudar en lo que podía. Tomoe y Kurowaka siguen juntos y Kanako es una excelente doctora, está esperando un bebe y su esposo es un buen tipo -

- Nunca tuve dudas de que esos dos serían capaces de cumplir sus aspiraciones, es una perdida terrible para mí no poder estar con ellos y compartir sus triunfos -

- Pero Senpai, te encontré, no sé exactamente como funciona todo en esa máquina. Pero es un milagro que haya llegado justo a donde tu estas -

Llego el turno de Yukio, explico cómo funciona su sociedad, lo valiosas que consideraban a las mujeres al cumplir con el papel de reproducción y los cuidados que les daban en una ciudad construida especialmente para ellas. Hablo del trato que daban a los homosexuales, resulto que todos esos cambios en los roles habían sido establecidos hacía más de trecientos años y había comenzado cuando la nación estableció que cada pareja solo tenía derecho a tener un hijo y ante el deseo de tener un hijo varón, eliminaban a las mujeres cuando estas nacían. Casi llegan a exterminarlas.

Tetsuhiro se horrorizo de aquella historia, era gay, pero jamás desearía que las cosas llegaran a ese punto para lograr la aceptación de alguna minoría. Souichi ya había escuchado aquel relato por parte de Yukio así que ya no reacciono como la primera vez que grito e insulto al hombre. Después de finalizar Yukio se dirigió a Morinaga.

- Morinaga san ¿Qué has pensado hacer ahora? -

- A un no lo he pensado -

- Como te dije puedo ayudarte a conseguir papeles y hasta darte una recomendación para un trabajo. Y después ¿Qué sigue? -

Morinaga se volvió hacia Souichi.

- Necesito saber qué piensas Senpai. Todo depende de ti, de lo que tú quieres -

Lo dijo así, por la presencia de Yukio, pero en realidad, él no tenía planeado quedarse en ese lugar. Debía regresar y revisar las condiciones de la nave. Tomoe le explico aquello porque quería de regreso a su hermano.

Yukio aprovechó el momento para decir lo que el quería.

- Mira Souichi, desde el día que llegaste aquí te he protegido y has vivido conmigo sin tener que preocuparte de nada, y quiero que todo siga así. Yo seré feliz si decides quedarte a mi lado -

- Pero y Morinaga, el vino a buscarme -

- Yo a él no le prometí nada y sin embargo le conseguiré documentos. Puede arreglárselas por sí mismo -

- Danos una semana, tienes otra habitación además de la que tu ocupas y la que ocupo yo -

Ojos ámbar suplicantes y Yukio se perdió en esa mirada. No podía decirle "No" pero quería demasiado a cambio. Lo agarro de la mano y lo llevo a su habitación cerrando la puerta detrás de él.

Morinaga trato de calmarse mordiéndose el labio, Souichi había dicho que solo eran amigos, sin embargo, las miradas y que el tipo no se despegara del rubio. Claramente ese tipo veía a senpai como algo más que un amigo, pero como siempre senpai no está al tanto de nada a su alrededor y así como ignoro mucho tiempo que había montones de estudiantes enamoradas de él, tampoco se da cuenta en esta ocasión lo que salta a la vista. Yukio está perdidamente enamorado de él.

Al cerrar la puerta, Yukio lo presiono con fuerza contra la pared. Souichi cerró los ojos por la brusquedad.

- Dime Souichi kun ¿Qué es lo que sientes por mí? -

Le dijo respirando fuerte al oído. Souichi lo miro enfadado, un recuerdo lejano. El rostro de Morinaga insistente preguntando lo mismo mientras trata de agarrar su mano.

- Eres mi amigo, me has ayudado todo este tiempo y te aprecio mucho. ¡Oí! -

Las manos de Yukio ya acariciaban por debajo de su camisa y olía su cuello. Deslizo las manos a su vientre deseando inclinarse y besarlo en lo que parecía una piel de durazno suave y con poco vello. Deseaba tanto y se había contenido por bastante tiempo.

- Que crees que estás haciendo! Aleja tus manos grandísimo pervertido -

De repente lo soltó sabiendo que había cruzado la línea y ahora se revolvía el cabello mientras caminaba en círculos en la amplia habitación. Estaba frustrado.

- Lo siento, pero estoy muy celoso, yo…yo te amo Souichi y no quiero que estés con Morinaga Tetsuhiro. Ese hombre jamás debió venir -

- Que! ¿Tú qué? -

- Siempre me gustaste, por eso me acerqué a ti en el parque y tiene más de año y medio que me di cuenta que es amor, amor de verdad -

Después de su confesión, voló a Souichi. Lo apretó contra el plantando desesperado su boca sobre la del rubio. Mientras intentaba soltarse, vio que todo era en vano, aunque pateaba y empujaba. Simplemente no podía soltarse de ese agarre fuerte y comenzó a perder fuerzas únicamente rogando porque se detuviera, pero ciertamente Yukio se había contenido mucho tiempo y el rubio sintió como restregaba su miembro tan duro como una roca contra su ingle ¿Que mierdas pasaba con Morinaga? Desde cuando era tan considerado dejándolo hablar con otro hombre a solas.

Tetsuhiro en la sala pensó que ya había pasado mucho tiempo, en realidad eran solo unos diez minutos. Sabía que Yukio tenía más fuerzas que él, era más alto y musculoso, además de la diferencia de edad. Pero en esos momentos donde la ira comenzaba a cegar, se dirigió a la habitación con la idea de escuchar de que hablaban, pero cuando se acercó escucho el sonido de forcejeos y besos. Lo que lo llevo a abrir la puerta con un golpe fue el "dejame ir" en la voz de Souichi que alcanzo a escuchar.

La imagen ante sus ojos le hizo crecer la furia que ya buia dentro de él. Souichi tenía la camisa abierta, el cabello suelto, los labios magullados y varias marcas en su cuello y clavícula. Tetsuhiro se arrojó a Yukio lanzándole un golpe en la mandíbula, haciéndolo retroceder y tambalearse mareado. Sin embargo, cuando el hombre se sacudió y recupero el equilibrio comenzó a responder, claramente mostrando su superioridad, en poco tiempo tenia a Morinaga tirado en el piso boca abajo doblando sus brazos sobre su espalda.

Sintió unos jalones en su chaqueta y brazos. Grito enfadado.

- Retrocede Souichi, no quiero golpearte por error -

- Suéltalo Yukio! ¡Intenta golpearme idiota! -

- ¡No senpai, alejate! -

- Morinaga Tetsuhiro nunca debiste aparecer en nuestras vidas! Vivíamos tranquilamente y bastante cómodos sin tu molesta presencia. No me obligues a recurrir a otras medidas, conozco a muchas personas y puedo hacer que desaparezcas y aquí es cuando tú decides Souichi. Ayudo a tu amigo a conseguir lo que necesite para que se establezca muy lejos de nosotros, no lo buscas, no lo llamas y te quedas conmigo. O busco a mis contactos y hago que lo desaparezcan y de todos modos que quedaras conmigo y si te niegas, llamo para que te arresten. Tienes unos minutos para pensarlo -

"¿Que hare si Souichi ya no está en mi vida? Veinte años pensó Morinaga, veinte años de buscar y esperar. Tenía tan cerca al amor de su vida y un sujeto parecido a él, pero más joven también está muerto de amor por su senpai enamorándose de él en un plazo muy parecido. Hasta en eso se parecían estos mundos.

- Que has decidido Souichi kun? -

Pregunto impaciente Yukio y senpai abrió la boca para contestar algo mientras miraba con angustia a Morinaga aún bajo la presión del cuerpo de Yukio. Sin embargo, se escucharon golpes en la puerta y Yukio lo soltó para ir a ver qué pasaba. Souichi se arrodillo junto a Morinaga y le ayudo a acostarse sobre la espalda, coloco su cabeza en su regazo, acariciando suavemente los golpes en aquel querido rostro. Se inclinó y beso los labios superficialmente, pero de repente alguien lo jalo del brazo y a Tetsuhiro lo levantaron tan bruscamente, que se quejó de su dolorido cuerpo. Los esposaron y llevaron por separado, en la puerta Yukio estaba en la misma situación que ellos.

La luz era cegadora cuando Morinaga abrió los ojos y su brazo izquierdo punzaba igual o más que su cabeza. Escucho unos pasos rápidos y luego una voz.

- Eres más fuerte que tu amante -

Senpai! ¿Qué paso con él? Yukio y yo peleamos, luego...Souichi y yo nos besamos! Un beso hermoso iniciado por senpai mismo. Es lo que aquel sujeto que entro vio y por lo que llego a la conclusión de que el rubio y Morinaga eran amantes. A pesar del dolor y su incomodidad, fue por quien pregunto.

- ¿Donde esta él? -

Ugg! Los golpes en el cuerpo punzaron al tratar de ver la cara de ese hombre, además que no era tan joven para soportar los golpes. Había intentado sentarse, pero las esposas detrás de la espalda se lo impedían. Fue inútil mirar al sujeto que hablaba.

- El rubio continua completamente noqueado, posiblemente el tranquilizante que le inyectaron fue mucho para él. El otro hombre, el grande y fuerte, recuperó la consciencia muy rápido. Ahora dime ¿Quién eres? Por qué local no, ningún registro tuyo aparece y el de tu amigo rubio es inconsistente -

- Morinaga Tetsuhiro, ese es mi nombre y quiero ver a Souichi -

- Tu orientación sexual -

Recordó lo que dijo Yukio y senpai, si eres heterosexual, eres eliminado y de todos modos soy gay.

- Gay, soy gay -

- Ya comprendiste que, si llegamos con ustedes, se debe a un artefacto que los amigos de Yukio intentaban ocultar. La vida de ellos y la de ustedes depende de que cooperes tú y tu amante -

¿Los amigos de Yukio? A esos ni siquiera los conocía, pero sin duda estaban con Souichi y Yukio cuando aterrizo la nave. Debieron obligarlos a hablar y no quería pensar cómo.

Veinte minutos después, Souichi comenzó a abrir los ojos y se encontró con un techo blanco y paredes del mismo color. No tuvo tiempo de inspeccionar todo a su alrededor, una voz grave le llamo por nombre.

- Despertaste Tatsumi Souichi, te sentirás mareado unos minutos más -

- ¿Quién eres y dónde estoy? -

- Estas en el centro de inteligencia militar y tus amigos también -

- ¿Que pueden querer los militares de nosotros? Somos simples ciudadanos -

- Aparentemente así es, tus documentos dicen que tienes veinticinco años, que estas desempleado y que vives con Nakamura Yukio. Sin embargo, no hay nada más. Y en cuanto para que los trajimos, hace dos días nuestros satélites detectaron movimientos y una descarga eléctrica inusual. Salvo ustedes nadie la noto por los fuegos artificiales del desfile, pero de acuerdo a los tres individuos que nuestro destacamento encontró tratando de ocultar un tipo de nave, se acercaron por curiosidad y nada más. Pero después de un interrogatorio más "persuasivo" dijeron que adentro había un hombre con las mismas características de Morinaga Tetsuhiro -

- Y donde están ellos? -

- Oh, esos hombres son tan agresivos que, si continúan comportándose así, no solo recibirán los "correctivos" de hace un momento, si no que tendremos que deshacernos de ellos. Y según pude ver, por el primero que preguntaron al despertar fue por ti Tatsumi Souichi, así que si puedes convencerlos de cooperar será más fácil para todos -

- Quiero verlos -

- Me temo que no será posible hoy, los arrullaron exagerándolo un poco y despertaran hasta el amanecer. Te traerán algo de comer y te conviene descansar porque es necesario llegar a un acuerdo contigo y Morinaga Tetsuhiro -

Después de esas palabras el hombre salió dejando a Souichi con una sensación de ahogo, todo lo que ocurrió era su culpa, hasta esos amigos de Yukio pagaron por el simple hecho de querer ayudar a su amigo y ahora todos estaban encerrados y golpeados. El único sin golpes era Souichi mismo.

A penas amaneció y Souichi fue despertado por el azote de la puerta. Vio al mismo hombre uniformado de la noche anterior y un médico que enseguida se acercó al rubio inyectando un "tranquilizante" en su brazo. Lo levantaron dándole escasos segundos para que los siguiera, siendo escoltado por otros dos tipos armados. Sintió que tropezaría ante el mareo que le provocó la droga, por lo que se apoyó de las paredes al caminar. Abrieron una puerta y lo empujaron hacia dentro, en poco tiempo ya estaba sentado y esposado con las manos sobre sus piernas.

Escucho que varias voces discutían en el pasillo aproximándose, detrás de otro uniformado entro Morinaga aun alterado y Yukio gritando ganándose un puñetazo más. Cuando su ojo dorado se enfocó en ellos, sintió mucha ira. Ambos bellos rostros estaban hinchados y con hematomas principalmente en los ojos. Los dos hombres trabajosamente arrastraban los pies y estaban enfurecidos, Souichi se estremeció, no los había visto así antes.

- Senpai! ¿Estás bien? -

- Souichi kun no te golpearon estos animales? -

Los dos miraron con preocupación a Souichi, pero se veía mucho mejor que ellos. El militar a cargo ladro.

- Dejen eso para más tarde, aquí lo que quiero saber es todo sobre la cabina y como la obtuvieron -

- Ya le dije todo a noche, vine a buscar a Senpai y sobre la cabina...

- Sobre la cabina hablaremos cuando nos garantice que estaremos bien -

Dijo Souichi adivinando su suerte cuando no fueran necesarios, ya había visto como habían quedado Haru y los otros dos amigos de Yukio y no confiaba en estos sujetos, menos en el que parecía ser un coronel.

- Si nos explican de donde vienen exactamente, este hombre Morinaga Tetsuhiro habla de una Nagoya distinta a la nuestra, si además nos explican como funciona ese aparato y como la construyeron. Tendrán aseguradas sus ciudadanía y documentos, junto como un medio para ganarse la vida también asegurado. Pero si se niegan, de todos modos, los obligaremos y serán eliminados -

- Y ¿Qué hay de Yukio? ¿Me aseguran que lo dejaran volver a su vida sin problemas? -

Morinaga apretó dientes y nudillos, le molestaba la preocupación de su senpai por ese hombre que evidentemente estaba enamorado de él y trataba de robárselo.

- Él puede elegir, es un ciudadano ejemplar. Puede ayudar o irse -

- Me quedo! -

Grito Yukio enseguida mirando a Souichi.

Les soltaron las esposas y asignaron a cada uno una pequeña habitación.

- Aquí tendrán lo necesario para vivir mientras avanzan y pueden moverse por esta sección. Si tratan de abandonar las instalaciones…no necesito repetir lo que ocurrirá -

Si bien no confiaban en esos tipos, al menos habían conseguido tiempo para idear una manera de salir de ese lugar y Souichi decidió dejarse caer en la cama y comenzar a pensar en eso. Pero sus pensamientos se desviaron en meditar en el tonto de su ex kouhai ¿Veinte años? Como podía su persistencia muy bien conocida por Souichi llegar tan lejos, con cinco años que él llevaba intentando encontrarlo, ya se había prácticamente rendido. Se sintió tan avergonzado y luego estaba Yukio también que, ahora había aceptado participar en algo en lo que no tenía nada ver. El hombre a pesar de ser gay, había resultado ser tan amable y buen amigo, siempre considerándolo en todo y sacrificándose en no llevar ningún amante, cita o acompañante ocasional para no molestarlo.

Mientras tanto Morinaga que ya sentía los efectos de los analgésicos que le dieron después de que el medico los revisara a él y Yukio, se paseaba en el pequeño cuarto desesperado por ver a su senpai. No dudaba que Yukio estuviera igual de inquieto que él, así que empujado por los celos se decidió a salir.

Caminando por los pasillos, comprendió por que Souichi había aceptado todo lo que dijo el militar. Morinaga mismo ya le había explicado que él no sabía mucho sobre la cabina, aunque se sentía capaz de volver a hacerla funcionar si obtenía algunos materiales. Pero el quería hacerlo para intentar regresar con Souichi a su conocida Nagoya, no para ayudar a unos tipos que quien sabe que cosas tenían en mente. Mientras caminaba vio que muchos hombres salían de un cuarto donde trabajaban construyendo un cohete más grande y con materiales que le parecieron desconocidos. No dudo que sabían lo que hacían y no entendía para que querían su pequeño cohete o cabina si ellos no se veían atrasados.

Había visto por donde se habían llevado a Souichi y ya había llegado. Dudo en girar el pomo de la puerta, y si ¿Yukio estaba dentro? Su corazón no sería capaz de soportarlo. Pero cuando ya se había vuelto de espaldas dolido de que las posibilidades de que aquel hombre más joven y fuerte había logrado en mucho menos tiempo que el rubio fuera no solo su amigo, si no que parecía que lo obedecía en casi todo, la puerta de abrió revelando a un hermoso hombre rubio con los cabellos todavía húmedos.

- ¿Te vas cuando ya estas aquí grandísimo tonto? -

- Senpai...yo

- Entra idiota! -

Souichi lo agarro de la muñeca y lo jalo hacia dentro cerrando la puerta. Tetsuhiro incapaz de esconder más sus celos pregunto sobre Yukio una vez más.

- Senpai, sé que estas agradecido con Yukio por todo lo que ha hecho por ti, pero no comprendo para que se queda si no sabe de la cabina, ni como funciona -

- Ni yo mismo lo entiendo, siempre nos tratamos como amigos supongo que es su forma de apoyar. Pero hablame más de mis hermanos -

Tetsuhiro dijo algunas cosas importantes que, por las emociones, la ocasión anterior omitió.

- Ellos te aman mucho senpai. Kanako no podía superarlo y creo aun no lo hace, pero su esposo, embarazo y trabajo la han ayudado mucho y Tomoe ahora dirige toda la sección de robótica y tuvo que investigar mucho tiempo para construir una gran cantidad de prototipos, ya que lo que hacía en su trabajo no tenía que ver en su área -

Souichi permaneció en silencio procesando la nueva información y suplicando tener la oportunidad de volverlos a ver, cosa que pensó sería imposible. El que él llegara allí, aun no era algo que comprendiera.

Tetsuhiro se sentó junto a Souichi y tembloroso tomo su mano, estaba desesperado por tocarlo, comprobar que realmente estaba frente a él. Hacia tanto tiempo que no sentía el cuerpo amado y ese olor tan familiar y que extrañaba cada día. El rubio no quito la mano como en ocasiones aun hacia cuando Vivian juntos, levanto el rostro mirándolo y se recargo en su hombro percibiendo el leve cambio de aroma en su cuerpo, pero lo disfruto y tranquilizo. Morinaga tomo su barbilla para que levantara el rostro que sabía estaría rosado.

Lo que Morinaga ignoraba eran las noches sin dormir, su nombre atravesando su garganta en la madrugada después de una pesadilla, las lágrimas vertidas recordándolo y deseando tenerlo como ahora. Tantas emociones contenidas ahora gritaban por salir.

- Te extrañe tanto senpai! -

- También te extrañe tonto -

Tetsuhiro beso sus labios, el rostro de Souichi tomado por manos fuertes, pero tan suaves y cariñosas. El rubio levanto sus brazos hundiéndolos en estos cabellos en su mayoría oscuros. Morinaga lo recostó suavemente y acaricio besando su cuello y hombros. La ropa voló al suelo de la habitación y Tetsuhiro recorrió entre las piernas del rubio, comenzó despacio a lamer su carne ahogando un gemido cuando introdujo un dedo en el anillo apretado de Souichi.

Souichi se retorció sintiendo como le sujetaba la cadera con firmeza y metía el segundo dedo. Su mano cubrió su boca ante los sonidos que salían por las sensaciones. Varios lametazos inteligentes y succiones junto al tercer dedo que después de encontrar la próstata, causaron un intenso orgasmo. El rubio ahora respiraba con dificultad dejando un cuerpo debilitado a merced de Tetsuhiro.

- Relajate senpai -

Dijo al notar su tensión ante el conocimiento de lo que seguía. Quito con suavidad algunos cabellos que se pegaron en su rostro por el sudor. Él mismo temblaba demasiado y llego a dudar en ser capaz de terminar. Resuelto, levanto las caderas de Souichi y las alineo a su miembro atrayéndolo a él.

- Sé que han pasado cinco años de esto para ti, pero para mí han sido ya veinte años y estoy siendo cuidadoso, no puedo evitar que duela, pero serán solo unos segundos -

Una mueca de dolor en el rostro del hombre y Souichi se preocupó olvidándose de su propio dolor e incomodidad.

- Si duele mucho podemos…ah! ¡Morí! -

Tetsuhiro se impulsó entrado de un solo golpe, los empujes fueron incomodos y dolorosos para ambos, pero después comenzaron a sentir ese conocido placer. Souichi jalo la almohada de detrás de su cabeza y cubrió su rostro ante el inminente grito que sabía que daría. Tetsuhiro lloraba de emoción de volver a estar unido a la persona tan amada y deseada, nuevamente y se sentía feliz de que senpai no lo alejara o rechazara. Llego a pensar que, ante la diferencia de edad, el rubio no dejaría que lo tocara, pero a él no parecía importarle. Quito la almohada del rostro del rubio y se inclinó a besarlo y absorber sus gemidos y grito.

Demasiado cómodo y cansado para dejar la habitación, Morinaga se quedó dormido junto a Souichi. No le importaba si Yukio comenzaba otra pelea, al menos en este lugar no necesitaba esconder su preferencia y lo aprovecharía tanto como el rubio se lo permitiera.

Lo que supuso sucedió, Yukio golpeo la puerta ladrando con ira.

- Souichi kun abre! Sé que estas aquí con ese sujeto -

Souichi miro a Morinaga ignorante de que debía hacer a continuación, la primera sensación que tuvo al escuchar a Yukio fue que de alguna manera lo estaba traicionando. Se levantó rápido poniéndose los pantalones torpemente y le arrojo su ropa a Tetsuhiro para que se vistiera, el hombre simplemente se recostó con los brazos cruzados debajo de su cabeza, no importándole la mirada que recibió de parte del rubio. Varios golpes más y Souichi aun abrochando su camisa abrió, la furia con la que la puerta fue empujada, casi derriba a Souichi. Yukio voló a la cama con una mirada que contenía sus ganas de matar al oponente.

- Maldito! ¿Te divertiste? No comprendo lo que Souichi ve en ti, yo lo he cuidado y dado refugio durante cinco años y tú de repente apareces, un hombre mucho más viejo que él y te elige -

- Yukio estas.

- Cierra la boca Souichi kun! -

- No te atrevas a hablarle así, seré un hombre viejo según tu criterio, pero aún tengo fuerza en mis manos y soy capaz de golpearte y dejarte inconsciente. Además, tu decidiste quedarte a ayudar, así que detengamos estas peleas mientras logramos salir de aquí -

- Solo hasta que salgamos, hasta entonces, tu decidirás Souchi kun -

Durante día y noche, mantuvieron principalmente trabajando a Tetsuhiro, quien no les daba un informe correcto. Él estaba aprendiendo como hacerlo funcionar y hacerlo despegar en minutos que es con lo que contarían durante los cambios de turno. Souichi llevaba un registro de quien y cada cuanto tiempo entraba y entre sus caminatas descubrió una monta cargas donde podrían llevar la cabina hacia afuera.

El principal impedimento era salir de allí, tenían restringida la salida. Sin embargo, Yukio había aceptado conseguir un juego de llaves. Todos terminaban cada día muy fatigados, principalmente Morinaga que era quien realizaba el mayor trabajo y lo único que lo consolaba era saber que algunas noches podría estar con senpai, la mayoría de veces simplemente dormir juntos.

Yukio no se las ponía fácil, se la pasaba caminando por los pasillos fuera de la habitación de Souichi, midiendo a Morinaga con miradas malvadas. El rubio durante el día fue examinado por varios médicos que según le explicaron, querían saber por qué su cuerpo fue capaz de transportarse a ese lugar sin una capsula o cabina. Querían ver que había de diferente en él y en un momento dado los vio hablando en una esquina, mirándolo, Souichi se estremeció. No se conformarían con estudiarlo superficialmente, pensó atemorizado.

Esa noche se durmieron abrazados, con Souichi temblando en los brazos de Morinaga envueltos alrededor. A las nueve treinta de la mañana el coronel entro dirigiéndose a Morinaga, Souchi y Yukio discutían sobre las sospechas de ambos en otro cubículo.

- Morinaga san, necesitamos todo terminado para mañana, mis superiores no esperaran más tiempo -

- Pero es imposible! Tal vez puedo escribir un resumen, pero ¿Todo? -

- Recuerde que hablamos de sus vidas, la de usted y Tatsumi san. Yukio san esta aquí voluntariamente y es raro que un no se vaya, aunque sospecho que el rubio tiene algo que ver -

Tetsuhiro ante la constante presión trabajo día y noche, consiguiendo hacer funcionar la capsula. Sin embargo, la noticia con la que se encontró a la siguiente mañana le causo furia. Aquel militar que había asegurado dejarlos libres en cuanto terminaran de investigar y lograran hacer funcionar el artefacto, ahora cambio de decisión. Tanto Morinaga como Yukio serían eliminados y a Souichi terminarían de estudiarlo.

A pesar del odio que sentían ambos hombres, Morinaga comprendió que necesitaría la ayuda de Yukio si querían liberar a Souichi y salvar el pellejo. Se acercó al hombre renuente a hablar con él y después de varios intentos logro que lo escuchara. Obviamente su enemigo autoproclamado reacciono únicamente al escuchar que el rubio moriría después de investigarlo.

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El despegue y la explosión que provoco, no se pareció a nada de lo que Tetsuhiro describió. Yukio enseguida pensó con tristeza que su amor no podría sobrevivir a eso. Y la cara del comandante junto con sus hombres le confirmaron que no era el único que pensaba eso. Maldecía haberse dejado llevar por las palabras de Souichi, palabras que jamás olvidaría junto con ese casto beso mostrándole que lo dicho era verdadero. Quedarían permanentemente gravadas como por fuego en su corazón gravemente herido.

"Estaré eternamente agradecido"

Dijo después de que Yukio acepto ayudarlos a salir y convenció a sus amigos. Los tres reacios obedecieron en todas las instrucciones de su amigo.

"¡Tendré que conformarme con eso, pero más que agradecimiento quiero tu amor!"

"Tonto...yo...te amo"

Dijo únicamente para los oídos de Yukio, quien se paralizo al sentir como lo atraían con rudeza para unir sus labios en un beso torpe, e ingenuo. El hombre sonrió ante la muestra intrépida de Souichi, deseando ser quien le enseñara ser un amante experto "solo yo" pensó triste al recordar que no sería así. Un hombre de mediana edad lo había vencido desde antes de comenzar la batalla.

"Si las cosas han avanzado como dice Morinaga, intentare comunicarme contigo. No quiero que estés triste" dijo Souichi antes de salir por la puerta.

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No comprendió que sucedió con exactitud, dejo Nagoya cuando tenía veintiséis años y ahora volvía con veinticinco, pero con apariencia de veinte es como si para él hubiera retrocedido un poco el tiempo, pero a Morinaga ¿Qué sucedió? El hombre tenía cuarenta y cinco años, le llevaba veinte años o más ahora y el tonto continuaba llamándolo senpai. Pero eso paso a segundo plano en sus pensamientos. No tenía buena memoria para algunas cosas, pero aquel paisaje se había gravado en su cabeza. Recordó como disfruto de la negrura del cielo y el incalculable número de estrellas brillantes como diamantes. Ahora estaba tendido de espaldas en el suelo de la cabina, no pasaban de las ocho de la noche. Y el cielo lucio igual, con las estrellas alumbrando el fondo oscuro. Definitivamente estaba en el mismo sitio donde comenzó la odisea.

Absorto miró por la ventanilla notando las marcas chamuscadas sobre la hierba por su aterrizaje. Finalmente vio a su lado y se horrorizo, Morinaga estaba inconsciente y sangraba en la mejilla. Se sorprendió al querer moverse y sentir que lo sujetaba con fuerza envolviéndolo, tratando de protegerlo del impacto. Como siempre este hombre podía abrazarlo así aun dormido. Se zafo del agarre y busco servilletas en sus bolsillos y únicamente limpio la sangre alrededor cuidando de no tocar la herida.

Sentía algo fresco en la espalda, pero sus ojos no podían abrirse el dolor era tan intenso que sintió que si se movía se desarmaría, pero los movimientos gentiles y cálidos sobre su rostro ayudaron para salir del aturdimiento. Un intento más de abrir los ojos sin conseguirlo, pero los sollozos y la mención de su nombre de esa amada voz, le dieron las fuerzas. Vio los bellos ojos de su amor vertiendo lagrimas desesperadas.

- Senpai! -

- Eres un idiota al asustarme así -

Souichi intento abrazarlo, pero el hombre chillo de dolor. Mirando como Morinaga intentaba ver a su alrededor, sin éxito ya que no tenía una buena vista, el rubio también se concentró en lo que vio. Nagoya no era nada de lo que el recordaba, había edificios más altos a pesar de que el país era uno que experimentaba con frecuencia sismos y tsunamis. Los autos eran de diseños, él los llamaría futuristas, pero ya estaban en el futuro o lo era para él. En conclusión, este lugar le parecía ajeno y tuvo que enfrentar el hecho que se acostumbró a vivir en el otro lugar y a sus homosexuales ciudadanos. Que, si no abría la boca de más y marcaba la distancia, solían ser respetuosos.

Tetsuhiro se detuvo en un comercio y compro un celular desechable. Marco a Tomoe, Kanako e Isogai, pero resulto que este último andaba en un viaje de negocios en Argentina. Llegaron a un lujoso departamento y Morinaga abrió pulsando cinco botones. Se sentaron y bebieron un líquido espeso que el hombre mayor llamo alimento completo, Souichi lo miro dudoso, pero cuando lo probo pensó que tenía un sabor agradable.

Después de escuchar más sobre lo que Morinaga hacía en el trabajo, sonó una especie de timbre anunciando que había visitas. "Como si no lo supiera uno cuando llaman a la puerta" pensó en lo inútil del invento. Pero enseguida olvido su sarcasmo cuando Tetsuhiro abrió la puerta y un hombre de unos cuarenta años un poco más bajo que él, pero más robusto entro junto a una mujer bajita y de cabellos y ojos avellanas.

Lo miraron curiosos por unos segundos y la mujer voló a hacia él abrazándole efusivamente.

- Souichi niisan! Estoy tan feliz de que hayas vuelto y verte. Cuando Morinaga san dijo que estabas aquí, pensé que era una mala broma, pero aquí estas -

Comenzó a llorar sin soltar a su hermano, Tomoe sorprendido seguía mirándolo, sin duda era Souichi, pues era idéntico, pero ¿porque estaba más joven?

Nissan? Para la edad que tenía ahora estaba lejos de merecer ser llamado así, pero Tomoe que hizo y dijo lo mismo le convenció que para ellos él seguía siendo aquel hermano mayor que cuido de ellos y los corrigió cuando fue necesario. El amor prevalece en ellos y en Souichi sin importar el tiempo transcurrido.

Hablar de la perdida de Matsuda y la desaparición de su padre, fue especialmente incómodo y doloroso. Sin embargo, estaba agradecido de que sus hermanos han vivido la vida deseada y se las arreglaron, claro, con apoyo de Morinaga que nunca dejo de visitarlos y tenderles una mano en momentos necesarios. Aunque estaba agradablemente sorprendido al ver que su hermano menor ya no era el torpe y atolondrado muchachillo, ahora era un hombre responsable y enérgico.

Kanako decidida a terminar con la tristeza que nació en el ambiente después de esa conversación, los apuro a ducharse mientras ella preparaba algunos platillos sencillos, pero que recordaba que le gustaban a Souichi. Cuando estaban comiendo y el rubio les hablaba de lo que vivió, sonó el timbre y Kurokawa entro saludando a todos. El rubio se sorprendió al ver a su cuñado con los cabellos de las sienes completamente plateados y que ahora usaba lentes. Explico que sin ellos le resultaba complicado ver. Pero más sorprendido estaba el hombre mayor de ver a Souichi más joven.

Llego un momento que por la carga de emociones que lo abrumaban, Souichi decidió ir a comprar cigarrillos y Morinaga lo acompaño.

- ¿Estas bien senpai? -

- Estoy aterrado! Siento que soy otra persona, que todos ustedes lo son, no entiendo absolutamente nada -

- Te ayudare a acostumbrarte nuevamente a todo, si lo hacemos juntos, todo saldrá bien -

Morinaga podía intentar confortarlo, pero ahora todo le parecía tan ajeno, y también, comenzó a extrañar a Yukio y esa rara Nagoya que comparada con esta ciudad silenciosa y de distanciamiento excesivo entre las personas, era cálida.

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Tres años de regresar y Souichi comenzaba a aceptar los cambios, en el departamento todo se encendía y apagaba táctilmente, en tableros instalados en varios lugares. La automatización de los aparatos electrodomésticos facilitaba el orden y a pesar de las explicaciones de Morinaga sobre la seguridad en su manejo, el rubio ya había sufrido pequeños accidentes. También estaba ahora la insistencia de Tetsuhiro de llamarlo bebe, nene, tesoro y demás adjetivos cursis a los cuales no tuvo más remedio que acostumbrarse o el hombre se la pasaría deprimido todo el tiempo.

- Eres muy descuidado bebe! ¡Te advertí que siempre revisaras la tetera antes de usarla! -

Decía Morinaga mientras revisaba la ampolla en su mano y destapaba la pomada.

- Tú tienes la culpa! Ugh! Duele Mori, dejalo así -

- Te dije que llamaras y pidieras café cuando quisieras, yo últimamente he tenido mucho trabajo -

Una mirada resentida a unos ojos culpables y Souichi acepto explicarse.

- No podía continuar trabajando detrás de un escritorio, me gusta la investigación y siento no apoyarte más -

- Lo sé, por eso no dije nada cuando comentaste que querías trabajar en tu área. Se lo mucho que te costó terminar el doctorado -

Después de años era difícil conseguir sus documentos. Con muchos trámites y desembolsos consiguieron los certificados de maestría, pero tuvo que reiniciar su doctorado y regreso a su frenético horario de trabajo y estudios, Souichi aun tenía más tiempo libre que Morinaga, quien llegaba cansado y con sueño. Y ahora su bajo rendimiento físico e íntimo no le permitían estar con el rubio tanto como deseaba y Souichi en sus veintes, estaba bastante inquieto a veces sorprendiéndose de el mismo al ser el que comenzara atrayendo a Tetsuhiro a su habitación.

A los cincuenta años Tetsuhiro era un hombre enérgico, trabajador, sincero y justo. Era exigente con respecto a todo, desde su trabajo hasta su familia y Souichi era su familia. Aquellos que no llenaban sus expectativas, muy pronto desaparecían de su vida y a los que consideraba capaces los trataba con respeto. La edad y el sufrimiento que experimento a lo largo de su vida lo hizo madurar y ser sagaz de forma increíble.

- No importa, en cuanto pase toda esta locura me hare cargo de la cocina nuevamente. Quiero prepararte lo que tanto te gusta comer, una buena sopa de miso y tempura de camarones -

- Pero ya no puedes, terminas muy cansado y ...

La edad, parecía el principal problema, pero Morinaga no podía negar la evidente diferencia y que mientras Souichi tenía energías de sobra, el terminaba cada día arrastrando los pies. Una opción podría ser la que su amante menciono hace un mes, que diversificaran en roles. Pero Tetsuhiro temía mucho eso, las acrobacias que se necesitaban, su cuerpo más cansado no lo soportaría. Así que postergo y postergo aquel pedido. Odio el paso de esos veinte años sin Souichi y la diferencia de edad. Seguramente su amado había dado esa alternativa pensando que podría sufrir disfunción eréctil. Lo que significaba el fin para un hombre. Pero aún estaba lejos de eso, era simple cansancio y unas vitaminas y descanso eran suficientes.

Cuando su sobrino cumplió tres años, Kanako decidió tener otro bebe. Bromeando dijo que sería el último por su edad. Souichi temeroso de no saber cómo lidiar con un crio así, finalmente accedió a cuidarlo cuando ella necesitara ir al médico, algo en lo que si su tía Matsuda viviera la apoyaría gustosa.

Cada año, coincidía su visita al parque central con las festividades homos en el Nagoya donde vivió y el rubio no podía evitar recordar que forzado por Yukio, fue como espectador dos ocasiones. Aunque la diferencia en el espectáculo era evidente, recordó lo problemático que fue cuando conoció a Haru y los otros dos tipos que nunca dejaron de desconfiar de él y con todo ayudaron en su huida. El día de hoy los gay vestían con colores llamativos, iban maquillados y con ropa ajustada. La mayoría mostraba sus carnes y vestían tops o tangas adornadas. Extrañaba a Yukio quien siempre fue amable y servicial, a pesar de haber perdido la cabeza los últimos días. Tantos recuerdos y Tetsuhiro a su lado consiente de los pensamientos de Souichi. Su amante no necesitaba ser un genio y conocía las expresiones de su pareja mejor que nadie.

Tomoe los últimos dos años había notado que los botones de sonido de la cabina que, ahora intentaba mejorar con otro prototipo, en ocasiones parpadeaban. Nunca alcanzaba a responder a tiempo, pero una tarde que Souichi estaba aburrido y sabía que Tetsuhiro tardaría en llegar a casa, se desvió con su hermano. En su visión periférica parpadeo un pequeño destello amarillo, por lo que se acercó y dudoso lo presiono. Una voz conocida, pero ronca y temblorosa pregunto por él, el rubio redondeo los ojos al caer en cuenta que se trataba de Yukio y algunos cuantos susurros apenas audibles detrás de la voz.

- Souichi kun eres tú? Dime que lo eres, por favor -

Aquella suplica en la voz, Souichi aun sin saber si se trataba de su imaginación o de verdad escuchaba a su amigo al que cada día recordaba y extrañaba, contesto:

- Yukio? ¿Cómo es que tu...

- Tenemos poco tiempo Souichi puedo conectarme solo por un minuto, mañana a esta hora contesta. Necesito las coordenadas de donde te encuentras -

Y la comunicación ceso, Souichi en repetidas ocasiones pregunto a su hermano Tomoe si era posible ir por Yukio, así como Tetsuhiro había ido por él hacía años. Únicamente recibió respuestas complicadas con términos que no entendía y Morinaga llego a explotar discutiendo con él, reclamándole porque después de él perseguirlo más de cinco años, con Yukio había sido más fácil. Moría de celos y cada que eso ocurría salía enfurecido a buscar a su amigo Hiroto que al igual que Morinaga ya rondaban los cincuenta años.

Algo fallo porque durante los siguientes días, Yukio no se comunicó y el rostro triste de Souichi se hizo evidente. Tetsuhiro que con los años era más franco y exigente, no le permitió encerrarse en su habitación como acostumbraba hacer cuando algo le molestaba o preocupaba.

- Sé que has ido al centro de investigación con Tomoe toda esta semana -

- No comenzaras de nuevo con tus sospechas Tetsuhiro! -

- Que esperas que haga si me ocultas cosas? -

- Siempre he pasado con Tomoe y no te habías quejado, actúas como un adolescente inseguro -

- Como no voy a estar inseguro, cuando siempre huyes y quiero hablar de matrimonio. Llevamos quince años viviendo juntos. Voy a cumplir sesenta años y tu... -

- Y yo seguiré contigo si es lo que te preocupa tonto! -

Cada día Tetsuhiro se sentía más inseguro a pesar de las palabras de Souichi, su amante lucia tan hermoso y jovial en sus treintas. Pero el acercándose a los sesenta se sentía viejo y a veces demasiado agotado. La única manera de estar seguro y dejar de sentir que un día Souichi no estaría con él o lo dejaría por alguien más joven, era casándose. Eso ya era posible en Japón donde hacía años se permitían las bodas en lugar de las adopciones legales. La apariencia triste y desganada de Morinaga fue notoria para el rubio, quien a la luz de sus emociones tuvo que aceptar que la vida al lado del hombre ha sido maravillosa. Fue mimado, amado, deseado y vivía en un lugar cómodo y cálido. Sus hermanos mostraban el gran aprecio y gratitud por Tetsuhiro quien siempre los recibió con hospitalidad y feliz de verlos.

Entonces ¿Porque no dar ese paso tan importante para Morinaga? Llevaba más de quince años viviendo con ese hombre tan querido para él y siempre se esforzaba por hacerlo feliz y seguía odiando ver su rostro dolido. Así que, a finales de semana, después de aquella discusión, Souichi finalmente acepto casarse con él, pero con la condición de que Tetsuhiro llevaría su apellido. El hombre en un principio quiso hacer valer sus derechos de que ahora era mayor y el que debería tomar su apellido era el rubio, pero este astutamente alego que él era el activo y se tomaba muchos beneficios al disfrutarlo cuando quería.

Al final Tetsuhiro como siempre, termino haciendo lo que su temperamental esposo decía. Llenaron los documentos y después de firmar con sus respectivos sellos, comieron los alimentos que Kanako apegada a viejas tradiciones preparo para la ocasión y aunque Morinaga quería ser quien comprara los anillos, Kurokawa insistió en hacerlo. Dos brillantes argollas de seis milímetros de ancho en oro blanco e incrustaciones de diamantes fueron colocados en los largos y delgados dedos de Souichi, quien tímido repitió el proceso en la mano izquierda de su esposo. Cuando llego el momento para declare uno a otro los votos, todos los presentes se sintieron conmovidos ante las lágrimas derramadas de Tetsuhiro. Kanako fue incapaz de contener las suyas y Tomoe sintió como se apretó el nudo en su garganta al comenzar a notar como su propia vista se nublaba.

Estaba hecho, después de amar por más de cuarenta años a Souichi, finalmente Morinaga comprendió que era suyo. Lo malcriaría tanto como le fuese posible, ahora era su esposo y lo atesoraría aún más si ese le fuera concebible.

La noche era tan calurosa que abrieron las ventanas y las transparentes cortinas blancas se mecían de adentro hacia fuera dejando pasar el viento suave. Ambos cuerpos, sentían la brisa nocturna acariciar sus pieles.

Sus labios se movieron por el cuello, haciendo cálidas caricias. Rápida, hábilmente él desabrocho cada botón de la camisa con dedos temblorosos, solo tres y con un brusco movimiento lo hizo pasar sobre la cabeza de Souichi y la arrojó lejos. El hermoso torso desnudo del rubio y su intensa mirada acalorada le fue suficiente a Morinaga para terminar de ponerse como una roca.

La mano del rubio se posó en el hombro de Tetsuhiro y los músculos de él se pusieron tensos cuando sintió el toque. Se escuchó una risa silenciosa del hombre bajo su cuerpo, sabia el poder que tenía sobre su ahora esposo. Y torturarlo le gustaba, deslizo sus largos y delgados dedos por la espalda de él y luego se apretó contra él hundiendo sus dedos con presión. El cuerpo de Morinaga se arqueo ante el estremecimiento y soltó varios gemidos.

Los labios de Morinaga trazaron una línea ardiente desde la garganta de Souichi hasta sus muslos. Él parecía ebrio con el olor y el sabor de él, amaba ese olor y succionaba el miembro disfrutándolo, mientras sus manos recorrían la piel tan firme y tan sedosa como la noche que él le había arrebatado su virginidad. El cuerpo de Souichi no había cambiado casi en estos quince años y sin soportar más se deslizo a uno de sus pezones ansiaba hacerlo y darle unos pequeños mordiscos.

La cabeza de Souichi se movía de un lado a otro lado, su pulso estaba acelerado. Si Tetsuhiro no ponía fin a la exquisita tortura con sus dedos, muy pronto él iba a empezar a suplicarle con uno que otro insulto y pareció que él leyó sus pensamientos, pues su largo cuerpo se puso encima, levantó las piernas agarrando las caderas de él en el momento en que la cálida carne de él lo penetraba, lo colmaba, avanzando en sus profundidades. Sus bocas se apretaban, sofocando los gritos de placer y Souichi prendió sus dedos en el cabello cano de su esposo.

Una vibración tras otra y el clímax llego con intensidad. El placer encontrado y saboreado, la pasión colmada y los dos se durmieron, el uno enlazado en los brazos del Otro.

La convivencia entre ellos con los años había logrado que se comunicaran en ocasiones sin hablar.

Morinaga desde que Souichi regreso a trabajar en la universidad, solía ir a recogerlo a veces sin avisar. Los años anteriores los esfuerzos de coquetear y atraer la atención del rubio por muchas estudiantes e investigadoras eran divertidos por lo torpes y fáciles de evitar, el rubio no se detenía cuando se acercaban para preguntar, caminaba con pasos largos y rápidos mientras las mujeres intentaban ir a su paso casi tropezando por los tacones. Pero nunca faltaban las más osadas y eran de las que Tetsuhiro estaba más pendiente, le resultaba exasperante ver que le dirigían a su esposo miradas lánguidas. Y para empeorar las cosas hoy se había enterado de algo con su cuñado.

- Porque no me lo dijiste? -

Y de nuevo su celoso esposo estaba furioso, Souichi le dijo bromeando que se calmara, que no era bueno para su edad y Morinaga huyo indignado hacia la habitación no sin antes mirarle con resentimiento. El rubio pensó que se sobrepasó esta vez y lo siguió antes de que entrara y cerrara la habitación "como un niño que hace berrinche"

- Solo se contactó una vez, desde entonces no lo ha hecho. No entiendo porque te pones así no vive aquí. Y ya te expliqué que estoy muy agradecido -

Tetsuhiro comprendió las palabras y acepto que, si no fuera por Yukio, su esposo no estaría vivo y estos pasados años colmados de dicha, no existirían.

- Me molesta que no me lo hayas dicho tú, que me haya enterado por Tomoe. Sé que Yukio es importante para ti y que desearías volver a verlo. Por eso estoy agradecido con él, porque tú mismo has dicho que no pudiste ser encontrado por una mejor persona, pero necesito que no me ocultes nada -

- No quise ocultarte nada, simplemente olvidé decirte cuando no volvió a conectarse -

Se acercó a abrazarlo por la cintura y cadera, recorriendo sus nalgas. Souichi entrecerró los ojos mirándolo divertido. Amaba a Morinaga, sus acciones, sus cuidados y hasta sus tontos celos. Pero el que lo tratara como un objeto precioso como de cristal cortado, a veces lo abrumaba.

- Con mis votos fui claro y sincero Tetsuhiro, te amo y jamás me arrepentiría de estar contigo -

Morinaga lo beso con tanta ternura, que Souichi se estremeció.

Por la noche miraban la televisión, como si nada hubiese sucedido. Souichi como siempre recostando su cabeza sobre el hombro de Tetsuhiro, que miraba y hacia tintinar los anillos. Aun no podía creer que recupero a este hombre y ahora era su amado esposo.

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La rutina cambiaba en ocasiones y Morinaga disfrutaba de ir al trabajo a pie de vez en cuando, Souichi entraba una hora más tarde por lo que se quedaba preparándose para salir después de desayunar juntos.

Las personas iban y venían, los rayos de sol asomaban a través de una grieta entre las nubes, y varios petalos en tono rosa claro surcaban el aire, planeando, impulsados por la brisa. El mundo era exactamente como antes, mientras que la vida de Souichi volvería a cambiar sin sospecharlo.

Desde que se levantó y vio tan de buen humor a Tetsuhiro, Souichi en lo último que pensaba es que su vida daría un cruel revés. Su sobrino había llamado pidiendo quedarse con ellos ese fin de semana porque ir con su padre y madre de viaje, le aburría hasta la muerte. El rubio se vio obligado a aceptar, el chico era tozudo y gruñón, pero se divertían juntos. Se olvidó de eso rápido, en esos momentos se sentía nervioso e inquieto por lo que se encaminó hacia la cafetería y se compró el vaso de café más grande que servían. Eso y un cigarrillo lo calmarían, pero la sensación solo disminuyo.

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Había cruzado hasta la mitad de la avenida, cuando el chirrido provocado por el frenazo de unos neumáticos lo hizo parar en seco. El sonido retumbó hasta el final de la calle, y Morinaga lo único que vio fue la carrocería azul de un auto. Lo adivino. Adivino que ese vehículo lo golpearía y que aquello no tendría un final feliz y en ese instante, fuera lo que fuera lo que estaba ocurriéndole, le dio la sensación de que el cuerpo iba a rompérsele en cientos de pedazos. Se le revolvió el estómago y le estallaron en el cerebro una decena de dolores distintos. Y todo le daba vueltas sin cesar, no sabía si tenía los ojos abiertos o cerrados. Quedó desorientado, el dolor fue breve, pero demasiado intenso. Lo sentía en todo el cuerpo al mismo tiempo, fue un estallido en todas sus terminaciones nerviosas. Ni siquiera pudo emitir sonido alguno antes de que el sufrimiento se mitigara. Pero un pensamiento lo llamo.

"Souichi"

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La semana siguiente, un domingo triste, frio y nublado como el sentir de Souichi, Kanako le hizo comer un poco de varios platillos que le preparo, el rubio en un principio se negó argumentando que tenía dolor de cabeza. Y cuando su hermana quiso consolarlo diciendo que comprendía su dolor. Él quiso decirle que ella no tenía ni idea de lo que estaba sufriendo. Tuvo ganas hasta de gritarle cuando ella le decía que limpiaría todo el departamento porque a Tetsuhiro no le gustaba el desorden, pero quería tanto a su hermana que solo asintió comiendo lo necesario para no escuchar más.

Souichi podía sentarse en el sofá y mirar el techo por horas recordando y torturándose. Y nuevamente, su cerebro revivía aquella horrible situación:

Cuando llego a la avenida sudando por correr, empujo a todos los que se acercaron al accidente. Todo había ocurrido en la esquina siguiente de donde vivían. Aun tuvo la oportunidad de ver a Tetsuhiro en sus últimos momentos con vida.

- Quedate aquí! ¡Quedate conmigo! -

- Prometeme amor que, no te quedaras solo. Que encontraras a alguien -

La angustia y sufrimiento en el rostro amado, le hizo llorar. Souichi estaba aterrorizado y temblando mientras lo acariciaba.

- Te quiero a ti conmigo Tetsuhiro, no hables por favor. La ambulancia ya está por llegar y seguiremos juntos -

- Me hiciste muy feliz todo el tiempo, no llores, por favor mi amor -

Miraba lloroso como su esposo se esforzaba por respirar. El dolor era tan grande en esos momentos que no se dio cuenta que sus lágrimas calientes caían en el rostro de su amado. Tomo sus manos que estaban frías y sin fuerzas para apretar, las paso por su rostro y las beso con ternura. Sintió cuando el ultimo soplo de vida salía de Tetsuhiro y dio un grito que retumbo.

- Nooo! -

Souichi levanto sus ojos llenos de lágrimas y sintió las manos de alguien tocando su espalda. Se levantó y fue abrazado con fuerzas por Tomoe, quien no le permitió arrodillarse de nuevo. Un paramédico los hizo a un lado con la mayor sensibilidad posible. Aun trataron de reanimarlo, pero todo resulto inútil. El rostro alegre que muchas veces le sonrió feliz, yacía en una camilla con una sábana que cubría por completo su cuerpo.

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Últimamente había empezado a soñar con su boda. Se retorcía en la cama mirando en sus sueños que caminaba de la mano de alguien, pero cuando se volvía para mirarlo, su cara era borrosa, como el lente de una cámara sucia y no le dejaba distinguir sus rasgos. Pero sus manos eran frescas y secas, y el corazón latía de forma regular en el pecho; y en el sueño siempre latiría con ese mismo ritmo, que no va a acelerarse, dar un vuelco o brincar que simplemente seguirá con su ritmo hasta que muera

En la habitación que compartía con Morinaga, los libros continuaban en el mismo sitio, ya sin leer. El cenicero lleno de colillas, tazas de café frío y botellas de ron junto con la soledad en el alma en todas partes. Habían pasado ocho meses y no enterraba el pasado ¿Cómo vivir con algo que no ha logrado dejar atrás? Solo en el lecho que siempre había compartido con Morinaga, observó esa habitación dolorosamente familiar y recordó la última vez que estuvieron juntos en ella. Cerró los ojos y lo visualizó de pie junto a la cama, exactamente como había estado el lunes por la mañana, con su voz burlona mientras le daba un beso para que se levantara en la boca y acariciaba su mejilla. No conforme, se recostó en su pecho y comenzó a hacerle cosquillas en el cuello, Souichi se tapó la cabeza con la almohada para impedírselo.

- Llegaras tarde, lleva el auto -

- No, quiero caminar, sal del trabajo en cuanto termines, no tardes amor -

El recuerdo de esa mañana feliz y un poco agitada, hizo que Souichi perdiera el control que tenía sobre sus emociones, y las lágrimas comenzaron a brotar de forma incontrolada y a rodar por sus mejillas.

- Oh, Tetsuhiro, te extraño tanto -

Sollozó y apoyó la cara en la almohada.

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- Vamos niisan apresurate! ¡Juro que ya no te reconozco! Casi es medio día y no vas a llegar a tiempo a la Universidad -

Gritaba Kanako, quitando las cobijas que cubrían a Souichi. La mujer rugió al ver las condiciones de la habitación, solo tenía dos días que había dejado la casa brillando y su hermano había puesto patas arriba todo.

- Bebelo Souichi nii, la tía Matusda decía siempre que esto alivia deprisa y es bueno para todos los males -

Souichi que ya estaba recargado en la cabecera de la cama mirando como su hermana comenzaba a levantar todos los vasos y tazas, poniendo orden. Hizo un gesto desagradable al llevarse a la nariz ese líquido sospechoso, pero él ya lo había tomado muchas veces y era cierto que funcionaba.

- Sabes que esto sabe horrible Kanako? -

- He visto remedios peores Nii, así que bebelo -

- No estoy enfermo! -

- Sé que no estas enfermo, tienes una resaca acumulativa. Estas por cumplir cuarenta tres años, tienes dinero a montones, una excelente carrera y trabajo y estas aquí encerrado revolcándote en autocompasión. ¡Debes seguir adelante, aun eres joven, cielos! Más joven que Tomoe y que yo -

Pero ¿Qué hacer cuando el tiempo invernal estaba en su corazón? Se preguntó Souichi.

Un año después de ese trágico suceso, Souichi logro retomar su vida y aunque dolía, La felicidad con Morinaga era algo que nunca iba a tener nuevamente por más que lo deseara. Así que recordar los bellos e íntimos momentos de su vida le dio un nuevo impulso. Jamás se imaginó que aquellas emociones y sentimientos volverían a renacer.

- Kanako! No soy un niño, puedo pasar a comprar mi comida y cena. Mis sobrinos terminaran odiándome si me atiendes tanto y tu marido pensara que soy un inútil -

- Tu siempre me cuidaste y me ayudaste con mis hijos. Ellos te adoran y ya nunca están en casa. Tomoe me llama todo el tiempo para recordarme venir, él también se preocupa mucho por ti -

Mientras hermano y hermana se abrazaban, dos hombres miraban a Souichi y esa escena que les escandalizo, de repente se volcó en sus mentes en un malentendido. Sinichi sujeto con fuerza presionando su brazo alrededor de los hombros de Haru que estaba decidido a estamparle el puño en aquella linda cara pálida. Yukio había pasado los peores momentos de su vida cuando el rubio se fue dejándolo de lado. Le toco sacarlo de una seria depresión que casi le cuesta la vida y no era justo que Souichi viviera tranquilo y ahora se divirtiera con mujeres. Que por lo que veía, le gustaban mayores tal como eligió a Morinaga aun siendo más viejo y menos atractivo que su amigo.

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Deseaba que fuera un Two-shot, sin embargo, se alargó. En el siguiente final y Epilogo.

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Como siempre pueden comentar que les pareció.

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¡Saludos!

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