Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos autores.


Solo por una vez, aunque sea efímero este sentimiento, quiero disfrutarlo lo más que pueda.

Ese color azul mar brillante de su cabello; esos ojos marrones amables y cálidos; su piel blanca, que a simple vista se veía suave y delicada; ese cuerpo trabajado por años, se notaba a leguas el entrenamiento que por años había tenido; sin contar esa mirada perfecta que no solo reflejaba su madurez, si no una amabilidad nata de alguien que sabe amar a su prójimo. Si, ella en definitiva a mis ojos, era la mujer perfecta en todos los sentidos.

Frente a mí, la maestra Sonoda Umi daba sus clases de literatura a las alumnas del último año de Otonokiza. En efecto, me había enamorado perdidamente de un amor imposible desde que la vi por primera vez, de una mujer cinco años mayor que yo y que ni en más ingenuos sueños me haría caso.

-Necesito que me entreguen la tarea para el día de mañana, ¿sí? -pregunto la maestra al grupo y estas asintieron- quien no la traiga, no le contare nada del examen pasado, ¿entendido? -volvió a preguntar, y ellas asintieron.

Su especialidad es que tenía ese peculiar y sedoso tono de voz que mandaba autoridad, pero en veces podía declinarse a ser cariñosa y empática con sus estudiantes.

Sonreí torpemente cuando noté como por un descuido por poco tira el marcador del pizarrón al piso. Era algo que simplemente me hacía sonreír.

-Maki-chan -la voz quisquillosa era la de Honoka, que picoteaba un costado mío para que le pusiera atención.

Es gratificante saber que nos encontrábamos hasta al mero fondo del salón. ¿Razón? Ahí nos sentó Honoka el primer día de clase y terminamos en ese lugar. La fortuna radicaba en que la profesora no se daría cuenta si estábamos haciendo o no un desastre o si Honoka me molestaba justo como ahora.

Kousaka Honoka es el nombre de mi amiga de la infancia. Desde la mas tierna edad nos hemos acercado hasta ser un dúo desigual. Mientras ella es enérgica y amigable, yo soy poco empática y centrada en mis estudios. De alguna manera terminamos llevándonos bien y mantener esta amistad que lleva años.

- ¿Qué paso? -murmure en respuesta a su picoteo- dejate de tonterías, ¿Qué necesitas?

-Que te pico el baso- no entendí su referencia, simplemente me pico tan fuerte el costado que por inercia levante mi brazo derecho y ella soltó una pequeña carcajada.

- ¿Si, Nishikino-san? -la voz de la peliazul profesora se hizo notar, ella me miraba a mí y a mi "graciosa" amiga- Kousaka-san, le pido que guarde silencio si Nishikino-san va a hablar.

-Disculpe sensei -comento la pelinaranja entre sus pequeñas risas- anda Maki-chan, dile a Sonoda-sensei tus dudas sobre el libro.

- ¿D-dudas? -la mire con incredulidad- ¿c-cuáles?

La verdad, por mero temor solo veía a Honoka, no me atreví a ver a la profesora puesto que sabía que un sonrojo explosivo me acompañaría la veía.

-Si -la Kousaka sonrió traviesa- esa duda que tenías sobre el periodo clásico.

- ¿Con eso tiene dudas, Nishikino-san? -escuche como se acercaba a mi gracias a sus tacones- eso lo vimos la clase antepasada. ¿No presto atención?

- "Maldición" -pronuncie esas palabras en mi mente. Negué rápidamente con la cabeza para entrar en razón, no podía ignorar, capaz que me manda a la dirección y no tengo ánimos de ver a la directora Minami- E-Eh… -tome aire y al mirarla, sus ojos marrones me observaban atentamente.

-Diga lo que tenga que decir, aquí no la juzgaremos -sonrió gentilmente- dígame, ¿no entendió lo de la clase?

Trague saliva y tome aire para intentar calmar mis estrepitosos sentimientos- N-no -conteste torpemente- me perdí en unas cosas y ya no quise molestarla con mis preguntas.

-No es molestia, siempre puede preguntar. Todas pueden -miro a las alumnas que nos observaban atentamente- ¿le parece si hablamos de eso después de clases? Me gustaría ayudarla para que no se quede atrás.

Declinar nunca es una opción cuando esos marrones ojos te insisten en hacer su voluntad.

-C-claro- conteste apenada y resignada a que por culpa de Honoka tendría que pasar un calvario.

-Lo esperare con ansias -sonriendo se dio la media vuelta para continuar con lo que restaba de clases.

¿Qué hice yo? Me recosté en mi butaca en la primera oportunidad que tuve, sonrojada a mas no poder no podía ni ver a la profesora por la vergüenza que sentía en ese momento.

- "Maldita Honoka idiota, ¿Cómo pudo hacerme eso?"

La diosa que hay en mi interior ya estaba enterrando veinte metros bajo tierra a una Honoka imaginaria y bailaba en su tumba. Aunque eso sería muy benevolente de su parte… Mínimo debería hacerla pagar en vida propia un cuarto o más bien la mitad de la vergüenza que me hacía pasar… Si, la haría sufrir.

Hora del receso

Patio

- ¿y? -Honoka me miro expectante, a la espera de que le dijera lo que sucedió con Sonoda-sensei- ¡Tienes que decirme todo con lujo de detalle! -tanta era su decisión que dejo de tomarse su jugo y lo dejo en la banca.

-Ni que te lo tuvieras tan merecido, Honoka -solté un suspiro algo fastidiada y negué con la cabeza- mira que meterme en semejante problema y no hacerte responsable.

-Vamos Maki-chan, te hice un favor. Estar con tu amada sensei, a solas, ¿Qué no es el sueño que tanto anhelabas? -alzo la ceja, con esa sonrisa traviesa que me había metido en grandes problemas- no tienes por qué negarlo, toda la clase sabe de la fascinación que tienes por Sonoda-sensei.

-Ni que me importara la opinión de las demás -desvié la mirada un tanto apenada de mi manera poco sutil de expresas mis sentimientos- deberían meterse en sus problemas y no en el de los demás.

-Como siempre no eres nada sincera -soltó una leve risita y se puso enfrente de mi para que la pudiera ver- ya te dije que puedo hablar con mi hermana para que nos ayude con este tipo de problemas.

- ¿Por qué tendría que recurrir a tu hermana mayor? Ella tiene cosas que hacer, no quiero molestarla -golpe suavemente su cabeza con mi dedo incide y suspire resignada- tu tampoco deberías molestarla con tus niñerías.

-Se nota que quieres mucho a mi hermana -otra vez esa risita fastidiosa salió a la luz.

-Es porque tú no la aprecias, tengo que hacerte entrar en razón cada vez que vas a hacer una estupidez -le di otro golpecito a su cabeza hueca.

¿Cómo describíamos a la hermana de Honoka? En definitiva, es lo contario a ella, es amable y muy educada. Honoka no se estar quieta en un solo lugar, tienes que amarrarla si quieres que te haga caso; en contraste su hermana mayor sabe cuándo y dónde actuar "infantil". Por no decir que son contadas las veces que la he visto así.

-Yo valoro mucho a mi hermana mayor, a mi peculiar manera de ser~ -me saco la lengua en un acto un poco infantil- si la ves como una superheroína, porque sé que lo haces, ¿Por qué no pedirle ayuda con respecto a tu problema amoroso? - alzo la ceja durativa- Ella conoce a Sonoda-Sensei desde la preparatoria y son algo así como amigas, deberíamos recurrir a ella.

-Porque no necesito ayuda -al cruzarme de brazos negué ferozmente- se bien que esto no tiene futuro, ¿Por qué intentarlo?

- ¿Por qué lo dices?

- ¿Qué no es obvio? -resople molesta- Honoka, ella es cinco años mayor que yo, es más que evidente que no se fijaría en una chiquilla como yo. Debe tener otros intereses…

-No digas tonterías, Maki-chan -cual flash, la pelinaranja tomo posesión de mis hombros con sus manos y su cara se había trastornado de una burlona a una compresiva- debes intentarlo, no sabes que sorpresas te pueda traer la vida.

- ¿Cómo cuales según tu? -pregunte escéptica.

-Temo que no puedo revelar mucha información -al soltarme tomo sus manos por detrás de su espalda y sonrió levemente- solo digo que, si no lo intentas nunca sabrás que tiene deparada la vida para ti, ¿verdad? -inclino un poco su cuerpo hacia adelante, mostrándose empática con mi situación.

En otros momentos, verla a si, hubiera provocado en mi o un gran sonrojo o le daría las gracias… Pero justo ahora solo puedo recordar mi enojo porque ella me metió en semejante vergüenza: así que recurriría a la venganza.

-Podría agradecerte -di unos pasos hacia adelante y tome su hombro derecho con mi mano, ella se veía esperanzada a que hiciera esa acción- es una lástima que soy algo vengativa -le di mi más perversa sonrisa- nos vemos en el otro lado.

Con una velocidad anormal tomé el jugo que Honoka estaba aún en la banca y lo esparcí en mi uniforme.

- ¿Q-que haces? -pregunto asustada la Kousaka.

-Ya verás -le guiñé el ojo y cuando vi que unos mechones grisáceos se acercaron a nuestro punto, supe que era mi momento de actuar- ¡Honoka! ¿¡Enserio tenías que esparcir tu jugo!? ¡no tengo otra camisa!

-P-Pero

- ¿Qué está sucediendo aquí? -una voz particularmente aguda se acercó a nosotras estrepitosamente- Nishikino, ¿Qué paso? -pregunto preocupada aquella dueña de la voz.

La que hablaba era nada más y nada menos que la directora Minami Kotori. Ella era una de las empleadas más queridas de la escuela por su particular carácter amable y angelical. En mi caso, no le tenía tanta estima que digamos; pero estaba la peculiaridad de que a Honoka le atraía la directora y si de por si es torpe, cerca de ella es sumamente estúpida.

-Honoka fue -señale a la pelinaranja que salto nerviosa en su lugar y negó ferozmente con la cabeza- vamos, no lo niegues, ¿enserio crees que me haría esto a mí misma? -emule la mejor cara de niña afligida, por poco y me salían lagrima de los ojos.

- ¡P-pero yo no fui, lo juro! -alego con un feroz sonrojo en sus mejillas.

Si, algo así esperaba. Inevitablemente cuando esta con la directora, mi querida amiga se vuelve tan vulnerable como un corderito.

-Kousaka, no puedes hacer este tipo de cosas. Las bromas así no son nada graciosas -la usual voz amable de la Minami había desaparecido por una un tanto autoritaria- necesitaremos hablarle a tu hermana de nuevo, ven, vamos a la dirección.

Sin pedir más indicaciones, la directora dio media vuelta y camino hacia el edificio de la escuela.

- ¿Q-que fue lo que hiciste? -me pregunto con unos ojos llorosos a mas no poder.

-Solo me vengue un poco de ti -reí traviesa, justo como ella lo había hecho -anda, te va a gritar si no vas -señale a la directora que ya había avanzado mucho en su andar- ¿quieres más problemas?

-Esto no se va a quedar así, Maki-chan -gruño cual perrito y sin más se fue detrás de la peligris.

Sonreí satisfecha al ver a mi querida amiga así, ya le tocaba sufrir un poco de lo que me hizo pasar a mí.

-Aunque sigue sin agradarme, pese a que me creyó, no es de mi santa devoción -mire la espalda de la directora Minami que ya iba muy alejada- podría decirse que casi la odio.


-Horas atrás-

Cada una de las alumnas salían y salían del salón, otras se retraban por esperar a alguna amiga suya… Cada una de las pisadas que daban las estudiantes aumentaba mi nerviosismo y no ayuda para nada que Honoka al momento de salir solo sonriera divertida por mi futuro sufrimiento.

Deben entender, quedarse a solas con la persona que te gusta no es para nada fácil, es una completa odisea. El simple hecho de pensar que ella podría verme solo a mí y hablarme directamente hacia que mi corazón latiera tan fuerte que incluso pensé que iba a salirse de mi pecho.

-Parece que estamos solas, Nishikino-san -hablo la profesora que esperaba pacientemente en su escritorio con una sonrisa amable- será mejor que te acerques si quieres escuchar lo que te diré.

Trague saliva en ese momento para intentar darle algo de valor a mi cuerpo. Me levante de la butaca y camine ciertamente nerviosa. Para mi mala fortuna no tenía clases enseguida, eso hubiera sido la excusa perfecta… Triste era mi realidad de que no se me ocurrió una excusa mejor.

-Dígame -hablé con la voz menos nerviosa que le pude ofrecer a Sonoda-sensei.

-Eso debería decirle yo a usted, Nishikino-san -se mantuvo amable y ladeo su cabeza ligeramente hacia la derecha- me parece curioso que una estudiante de su calibre tenga problemas con ese tipo de lecciones.

-E-es solo que no estaba poniendo atención -desvié un poco la mirada y al instante me forcé a mirarla para no verme como una maleducada- suele pasar cuando tiene a una compañera como Honoka.

- ¿Así que debería cambiarla de asiento para que no tenga esos problemas? -alzo la ceja un tanto dudosa y de inmediato negué con la cabeza- eso imagine, Nishikino-san.

-Prometo que me repondré, no es nada -afirme con algo de seguridad en mi voz, o lo que según yo parecía seguridad.

-En ese caso me gustaría asegurarme de eso -mantuvo esa sonrisa que me hacía estremecer y saco de su escritorio un libro grueso de pasta roja- voy a necesitar que lea del capítulo 15 al 30, mañana después de clases te daré un mini test -carraspeo un poco y se levantó de su escritorio- desde ahí quiero verte esos días para darte unas pequeñas clases, no puedo permitir que tu promedio decaiga antes de que hagas los exámenes a la universidad.

-P-pero…

-No aceptare ninguna excusa -ladeo la cabeza sonriendo, se veía encantadora- hare todo porque mi estudiante favorita tenga problemas en mi materia -palmeo mi hombro y se dirigió a la puerta- nos vemos mañana, Nishikino-san -sin mirar atrás se fue del salón.

Lo único que pude ver era como su espalda iba desapareciendo hasta ya no estar.

La sensación que prevaleció en mi consciente fueron ciertamente vergüenza y a la vez alegría.

- "Su estudiante favorita" -repetí sus palabras como si fueran un dulce manjar.

Una sonrisa torpe de jovencita enamorada no dudo en asomarse en mis labios, el simple hecho de recordarla decir aquello lograba que millones de mariposas revolotearan en la boca de mi estómago.

-Y pensaba que sería una mala experiencia -camine apacible hacia la salida junto con mi maletín- será mejor buscar a Honoka y contarle esto.

Estaba tan feliz que por poco olvide que esa molesta pelinaranja debía pagar por la mala broma que me había realizado.

Al salir, caminar derecho y doblar a la izquierda, vi el flanco izquierdo de Sonoda-sensei. El plan de saludarla o esquivarla eran viables, pero al no querer verme maleducada opte por intentar saludarla y darle las gracias por ser tan amable conmigo… Bueno, aquello no era un mal plan de no ser porque en el amor siempre tengo desventuras.

-Vamos Umi-chan -aquella era la chillante voz de la directora de la escuela. Sonreía estúpidamente y sus manos se posaron en los hombros de la peliazul- solo tienes que hacerlo, no es para tanto.

Me oculte ágilmente detrás de un poste antes de que notaran mi presencia. En definitiva, algo me decía que no tenía que ver, pero quería hacerlo. Y por suerte no hablan tan bajo y lograba escucharlas con cierta claridad.

-No es tan fácil como parece Kotori -la aludida le respondió a la profesora Sonoda con una risita ante su preocupación- ¿de qué te ríes?

-De lo indecisa y linda que te ves, querida Umi-chan -pico su nariz y ella de inmediato la arrugo- como un conejito asustado, eres irresistible.

- ¿Estas intentando coquetearme? -mi profesora alzo la ceja y soltó una risita- ¿no se supone que estas comprometida ya con alguien?

-Es muy inocente para darse cuenta de mi interés -se encogió de los hombros y dio unos pasos hacia atrás, balanceándose en el proceso- si te coqueteara, en definitiva, caerías rendida a mis pies Umi-chan. No tendrías escapatoria.

-Si eso es lo que crees -aprovechándose de su altura y dando unos pasos hacia adelante, se inclinó y quedando a unos centímetros de la directora murmuro un par de palabras que no alcance a escuchar.

Tanto fue el efecto de sus palabras que la peligris se sonrojo explosivamente y la peliazul soltó tremenda carcajada.

Si… se llevaban demasiado bien… Incluso había un rumor en la escuela de que había o hubo un romance entre Sonoda-sensei y Minami-san. La simple idea me hacía rabiar.

-Ahora sí, Honoka no se salvará -entre bufidos di la media vuelta con el fin de hacer sufrir a mi mejor amiga por su osadía.

En alguien debía caer mi ira.


-Presente-

- "Simplemente es inaceptable que hagan esas cosas en la escuela" -pensé en mis adentros entre gruñidos- "Si van a hacer ese tipo de cosas, que lo hagan en casa… ¡Es más! ¡Mejor que no lo hagan si es posible!"

Tan abstraída estaba en mis pensamientos negativos, que no note cuando una figura gentil coloco sobre mis hombros una prenda.

- ¿Eh? -confundida me gire para ver de quien se trataba- ¿S-Sonoda-sensei?

Mis mejillas volvieron a ese color rojizo propio de cuando ella aparecía. Su saco era lo que cubría mis hombros.

-Lamento lo que paso con Kousaka-san -dijo afable- no quería que te enfermeras, espero que no te moleste que te pusiera mi saco.

Aquella acción me hizo tragar saliva de inmediato y tomar aire enseguida, me daba la impresión de que podía desmayarme en ese momento.

-P-para nada -tuve que desviar la mirada de esos bellos ojos marrones.

-En ese caso me alegra haber hecho bien en dártelo -asintió un poco y al inclinarse un poco hacia mi oído comenzó a susurrar- aunque temo que no puedo creerte del todo que ella hiciera eso.

- ¿E-eh? -respondí a sus palabras con titubeos.

¿Sería posible que ella viera lo que hice? ¿Me acusaría?

-Contestando a tu pregunta interna, no, no vi nada -murmuro y se alejó de mi con una sonrisa divertida- aunque admito que me pareció divertido -paso su mano sobre mi cabeza y la revolvió un poco- nos vemos mañana, Nishikino-san.

Dejándome más preguntas que respuestas, la peliazul se lejos de mi con elegancia.

-En definitiva, no la logro entender del todo -ladeé la cabeza confusa, aunque al instate sonreí tenuemente- y menos me entiendo a mi ahora que lo pienso.

-Semanas después-

Si por un momento me hubieran dicho que tener clases extracurriculares seria la mayor gloria en la tierra, en definitiva, le hubiera dicho que es un loco y que vaya con un psiquiátrico. Los días que he pasado estudiando con Sonoda-sensei han sido fantásticamente gloriosos. No solo es atenta, si no que si ve que me estoy confundiendo y aunque no le diga que estoy mal, ella lo nota al instante y retrocede en la lección para explicarme. Siempre que salgo de sus clases termino con una enorme sonrisa de pecadora puesto que la mayoría de las cosas que me ha dicho las he entendido a la perfección, solo que finjo ignorancia para que ese preciado momento juntas nunca se acabe.

Ayer, las cosas se pusieron algo incomodas…


-Ayer-

- ¿Entendiste la lección, Maki? -alzo la ceja la profesora y yo asentí suavemente.

Si, hace un tiempo que esa barrera de la formalidad se había roto. Si bien, Sonoda-sensei siempre es propia, ella había comentado que como no había nadie más, se sentía más libre para llamarme por mi nombre y que si yo quería hacer lo mismo también podía.

-No tengo mas dudas, Sonoda-sensei -afirme con una suave sonrisa.

Evidentemente aun no me sentía capaz de llamarla por su nombre, pero al menos podía mostrarme mas segura con ella presente. Una paz invadía mi cuerpo cuando veía su sonrisa, al principio era abrumadora esa paz e incluso llegue a asustarme de ella, pero con un poco de tiempo comprendí que eso era parte de sentirse atraída a una persona y acepte esa paz que me brindaba su sonrisa.

-Supongo que algún día lo lograras, Maki -dijo con una sincera sonrisa, sabia bien a que se refería, el no poder decirle por su nombre- ¿quieres platicar un rato o tienes que irte?

-Deje ver -tomé mi celular y abrí el calendario- no tengo nada urgente hasta mañana que tengo que ir Eli -al momento de mencionar aquel nombre, ella alzo la ceja- ¿sucede algo?

-Ultimadamente he visto que sales mucho con Eli, ¿tiene un tipo de relación especial? -puede que sea porque estaba algo cansada de las lecciones, pero casi creo que logre detectar unos tonos molestos en su habitual tono amable de voz.

-Es la hermana de Honoka, solo eso -me encogí de los hombros sin darle mucha importancia- ella me ayuda con unas clases cuando se me atora algo.

- ¿Así que también la tienes de tutora? -suspiro y negó con la cabeza- ¿Por qué no recurrir a mí? -se levando del escritorio y poco a poco se acerco a mi- Si ya te estoy ayudando yo, ¿Por qué recorrer a otra persona?

-E-Eh… -extrañada por su actitud, no logre formular una contestación coherente- ¿Por qué sí?

-Te dije que no es educado contestar una pregunta con otra -instintivamente di unos pasos hacia atrás cuando ella poco a poco se fue acercando y para mi buena-mala suerte tope con una butaca con las lumbares- ¿acaso quieres escapar?

Trague saliva rápidamente cuando su cuerpo se inclinó hacia mí. Haciendo uso de sus centímetros mas me arrincono en la butaca. Mi cuerpo se encontraba ladeado hacia atrás, tuve que sostenerlo con la ayuda de mis manos contra la parte exterior de la butaca para hacer equilibro. Por su parte, Sonoda-sensei solo estaba reclinada hacia adelante, no parecía necesitar ningún tipo de respaldo o algo para mantener el equilibrio.

Sus ojos marrones me observaban fijamente, buscando algo que desconocía. Al tener su cara tan roja, instintivamente tuve que desviarla con un sonrojo explosivo, en esa distancia incluso su respiración era signo de peligro en mi mente.

- ¿Es malo pedir algo de exclusividad? -hablaba como si suplicara- al menos me gustaría que me tomaras un poco mas en cuenta. Sea quien sea, quiero ser yo la primera a la que acudas cuando tengas problemas, ¿eso es malo? ¿Soy egoísta?

Tome aire en búsqueda de que eso me diera valor. ¿Cómo le contestaria? Daba la impresión de estar vulnerable, aunque a la vez pareciera querer ser dura… En estos casos me hubiera gustado ser como Honoka, ella simplemente diría lo primero que se le ocurriera y saldría del apuro, algo como: "¡Mira un pan volador!" seria su fiel salvador… Yo… Simplemente hice lo que mi corazón gritaba.

-No… No lo tiene -conteste con cierta timidez- así como no tiene nada de malo que quiera también tu atención- me atreví a mirarla por mas roja que se encontrara mi cara e incluso sentía que estaba temblando en ese momento- quiero decir… Si tú puedes eso, entonces quiero que solo me mires a mí, no quiero nadie mas este en tu cruce de miradas -negué fervientemente con la cabeza- No permitiré que te alejen de mi lado si es que me pides exclusividad.

-Maki…

-Umi -me atreví a decir su nombre por primera vez, en mi mente estaba dando la impresión de una mujer determinada, aunque estoy segura que me mostraba diferente- no importa quien sea, quiero que tus ojos solo se centren en mí, yo te… -mi esperanza de decirlo todo se fue cuando tocaron la puerta del salón.

- ¿Se encuentra alguien ahí? -al son de esa voz, la peliazul se aparto de mi en un salto y yo desvié la mirada sumamente apenada- Voy a entrar.

Antes de que la persona que tocaba abriera, tomé mis cosas y me dirigí hacia la puerta. Cuando por fin esta se encontró abierta, salí corriendo sin importarme que la profesora gritaba mi nombre a sus espaldas y ni vi a la persona que abrió la puerta. Mi único objetivo era salir de ahí.


-Presente-

Tras el día de ayer, no fui a las clases de Sonoda-sensei e incluso decir su nombre parecía blasfemo de mi parte. ¿Cómo podía decirlo cuando mi confesión fue así? ¡Ni siquiera pude terminar como es debido! Ignore las llamadas constantes de Honoka cuando me salte la clase y solo fui al primer periodo. Necesita reacomodar mis ideas y para mi buena y mala desgracia la persona que podía ayudarme era la hermana de Honoka que tenía el día libre y en su mayoría lo pase con ella.

-Se nota con la cara que tienes que estas muy feliz con tu maestra -la divertida y tranquila voz de una mujer logro sacarme de mi fantasía mental de ver a la peliazul- ¿te sorprendí? Tal vez debería cobrarte por cada pensamiento que tengas~ -aquella figura amable me ofreció una taza de té pues estaba sentada en su comedor.

Al alzar la mirada, vi a una joven de 22 años de rubia cabellera suelta, piel blanca como la nieve, y unos profundos ojos azules que brindaban tranquilidad. Era la hermana mayor de Honoka: Eli.

Rodee los ojos y le ofrecí una sonrisa resignada- pero mira como me rio, Eli -negué suavemente con la cabeza y acepte esa taza de té que me ofreció- ¿Sera que tu novia ya no te atiende y por eso solo quieres molestarme?

-No deberías meterte en esas cosas -pico mi nariz con simpatía y soltó una breve risita- Nozomi ha estado ocupada, pero eso no quiere decir que te moleste por eso, Tsundere.

-Al menos admite que es porque estas aburrida -negué rápidamente con la cabeza para quitármela de encima.

-Supongo que te daré la razón -se encogió de los hombros y tomo asiento al lado mío- esas cosas pasan cuando Honoka se va tanto tiempo de la casa, este lugar no tiene el mismo esplendor que cuando ella esta -miro su alrededor con un profundo suspiro.

- ¿Quién la manda a causarle tantos problemas a la directora? -solté la pregunta con cierto escepticismo- aunque no creo que de verdad le moleste estar junto a la directora en estos momentos -voltee los ojos y negué suavemente con la cabeza.

-Kotori sabe como atraer a Honoka, le doy puntos -la mayor de las Kousaka rio suavemente- en realidad nunca la vi tan emocionada, y lo digo por ambas.

-Yo digo que solo esta jugando con ella -me cruce de brazos con el ceño fruncido.

Aun en mi memoria yacían las veces que la había visto con Sonoda-sensei, y ninguna me parecía agradable.

-Hey, deja de poner esa cara de matona -con simpleza coloco su dedo índice sobre mi frente- te vas a arrugar. Que Kotori sea amable con su amiga de la infancia no te da el derecho a malinterpretar su relación.

-Si tú las hubieras visto….

- ¿No recuerdas que yo fui con ellas a la preparatoria? -alzo la ceja y me miro con una sonrisa incomoda- se lo empalagosas que se pueden poner esas dos cuando se lo proponen en realidad…

- ¿Y cómo estas tan segura que no tiene algo mas entre manos? -pregunte un tanto alterada, pero Eli de nuevo presiono su dedo contra mi frente- deja de hacer eso -aparte su índice con mi mano.

-Entonces tu deja de sacar conjeturas estúpidas sobre las personas -negó con la cabeza y soltó un pesado suspiro- incluso yo en ese tiempo les llegue a preguntar si eran pareja.

- ¿Y que contestaron?

Una sonrisa enternecida salió de los labios de la rubia- No pueden amarse más allá de una amistad -dijo con unos tonos de nostalgia- se ven como simples hermanas, ninguna relación amorosa podría nacer de eso.

- ¿Y qué tal si…? -antes de terminar mi cuestionario, de nuevo ese dedo índice fue presionado en mi frente- ¡ya basta con eso! -de un manotazo aleje ese dedo opresor.

-Entonces deja de pensar estupideces -suspiro y le dio un sorbo a su taza de té -se que te gusta Umi y todo eso, pero no es para que formules un montón de teorías conspirativas sobre ella.

-Claro que puedo… -musite con un poco de molestia en la voz.

-No, no puedes, no la conoces tan bien como para hacer ese tipo de cosas -conocía bien a Eli, sabia bien que ese tono de voz serio lo usaba para recriminar una acción que veía incorrecta.

Claro que podía… La conocía tan bien o incluso mejor que la misma.

-No sabes sus hobbies, solo la vez por encima.

Practica arquería desde que era niña; hace danza tradicional cuando se siente nostálgica y practica con el shinai cuando está molesta; otra vez escribe historias acerca de la época feudal y son buenas; cuando trabaja siempre tiene un café descafeinado acompañándola.

-Lo único que vez de ella es la apariencia de tu profesora perfecta.

No es perfecta, en realidad nadie lo es. Tiene el habito de morderse el labio cuando vemos temas del romanticismo en el salón de clases, le dan algo de vergüenza; se acomoda el cabello hacia su lado derecho cuando esta nerviosa y a su lado izquierdo cuando va a regañar a alguien y ese alguien siempre es Honoka.

- ¿No crees que es algo frívolo de tu parte querer pertenencia de alguien que no conoces?

Había bajado la mirada ante sus palabras insulsas… Pero no iba a tolerar más, si, yo sabía bien de mis sentimientos por ella, aunque fuera menor. Comprendía lo que era tenerla a mi lado y a su vez darle su espacio, desearle la felicidad, aunque no fuera a mi lado, porque yo, porque yo…

- ¡De verdad he llegado a amarla! -grite a todo pulmón, incluso llegue a pensar que dejaría mis pulmones sin aire- Quiero ser egoísta, quiero tenerla a mi lado… Quiero crecer a su lado, entenderla cuando ella me necesite y si soy su saco de box entonces lo seré para que este feliz- cerré los ojos un tanto consternada- simplemente no puedo mas con estos sentimientos, quiero decirle todo, pero no puedo…

-¿Así que es eso? -aquella voz severa se desvaneció y llego su voz amable- a decir verdad eres una chica complicada, Maki -la rubia se levanto de su asiento y tomo mi mano que se había formado en un puño- ven acá -tiro de mí, haciendo que me levantara y mi cuerpo chocara contra el suyo- mira que hacerme ser dura contigo para que sacaras lo que hay en tu corazón de tsundere, es extremo hasta para ti -dijo con tonos tiernos en su voz mientras su brazos me envolvían.

- ¿Eli? -cuestione confundida- ¿Qué estas haciendo? -quise separarme de su agarre, pero no pude, puesto que me abrazo con más fuerza.

-Te intento dar el valor que necesitas -acaricio mi espalda con cuidado- se que esto es difícil, comenzar a amar a alguien es confuso y doloroso al principio, y en tu caso es una mujer que te lleva cinco años -se alejo un poco de mí y su sonrisa era una que te decía "todo va a salir bien"- de densa a densa, puedes lograr lo que quieras si te lo propones e incluso conquistar a una mujer mayor que tú. Aunque de verdad siento que no necesitas hacer mucho esfuerzo -soltó una risita carismática.

- ¿Por qué lo dices? -ante mi pregunta ella decidió liberarme. Estaba confusa y algo aturdida por su comportamiento.

-A que es un avance que una densa como tu aceptara en voz alta sus sentimientos -se colocó detrás de mí y me empujó hacia la puerta de salida- como has estado aquí todo el día, es mejor que salgas y encuentres a esa malagradecida mujer y le digas lo que sientes por ella.

-Pero ella no…

-No pierdes nada intentándolo -abrió la puerta y de un tirón de saco de la casa- vuelve aquí cuando la tengas comiendo de tu mano, ¿entendido? -con esa sonrisa afable cerro la puerta en mi propia nariz.

-Pero que amable -gruñí y di la media vuelta.

A decir verdad, me calmo el abrazo de Eli y al decir mis sentimientos en voz altos me quedaba en claro mi misión: "Confesarme". A ciencia cierta puedo decir que es probable que me rechace, y no la culparía, soy una niña queriendo entrar al mundo de los adultos… Pero es su mundo, quiero estar con ella, todo lo que le dije a la idiota de Eli era verdad, si pudiera haría todo para que ella fuera feliz.

Caminando me di cuenta que pasé de una caminata tranquila a estar trotando a correr rápidamente. Cada paso delataba el cómo mi corazón latía con más fuerza, así como cuando la peliazul tocaba mi mano o cuando su aroma hacia presencia en mi nariz. En definitiva, no perdería.

Las clases habían terminado hace un buen rato, pero sabía bien donde se encontraría.

-Parque-

En una zona oculta del ojo mortal, donde los arboles eran sus guardianes y que solo dejaban entrar pocos rayos de sol, la profesora siempre practicaba kendo en ese lugar cuando necesitaba privacidad. No era propiamente un shinai, mas bien era una vara que de árbol que dejaba ahí cada vez que terminaba.

- "La encontré" -me dije a mi misma cuando visualicé su figura.

Se encontraba entrenando fervientemente, nada o nadie la podría distraer si ella se lo propusiera.

Me acerque con cautela, como un pantera a punto de cazar a su presa. Di pasos certeros hasta que rompí unas ramas que hicieron el ruido suficiente para hacer que la peliazul dejara de practicar y se fijara en mí.

-Maki -su tono de voz sonaba tenso y carraspeo para volver a su cordura- ¿Qué haces aquí?

Aunque aparentaba estar serena, visualice el como apretaba con fuerza su vara y note esa particular manera de ladear su cabello a la derecha. En definitiva, estaba nerviosa.

-Quería hablar contigo, Umi -dije con seguridad ese nombre que pensé no utilizar.

Di unos pasos seguros a su posición, ella se mantuvo en su lugar, apartando la mirada de mí. Era un triunfo y me hacia sentir orgullosa que yo también podía ponerla de esa manera.

- ¿Q-qué quieres hablar? -su voz tambaleaba al son de mis pasos.

-De lo que sucedió ayer -cuando estuve frente de ella, me atreví a tomar su mano que sujetaba esa vara con ferocidad- si continuas así, te lastimaras -acaricié esa mano y poco a poco fue soltando esa vara- ¿no te sientes mejor?

-S-Supongo… -carraspeo y sacudió la cabeza- n-no debería actuar así, soy la mayor aquí.

-No tiene nada de malo mostrarle eso a una persona de confianza -le sonreí audaz y sus mejillas se enrojecieron en desconcierto- no me mires así, sabes a lo que me refiero -tome su mejilla con mi mano sobrante- me atrevo a decir que me enamore de ti, Umi ¿será que aceptaras mis sentimientos?

- ¿Eh? -ese adorable sonrojo paso hasta sus orejas en un dos por tres- ¿q-que quieres decir?

-Lo que acabas de escuchar -dije entre risitas- quiero estar contigo, sé que es difícil por la escuela, pero no seriamos las primeras en ocultarlo ¿verdad? -mi sonrisa no cedió e incluso se volvió mas segura- tu misma dijiste que quieras exclusividad, que no fuera con Eli a pedirle cosas -ella me miro por unos segundos y después desvió la mirada- ¿o quieres que vaya con Eli justo ahora? Su novia no esta en la ciudad y… -antes de terminar, ella me miro con severidad e incluso gruño- no tienes que ponerte tan agresiva, estoy jugando -reí divertida de la situación- ¿Qué dices, me aceptas?

Me miro por unos segundos, y poco a poco su nerviosismo paso a una sonrisa amigable.

-Es curioso que una persona menor que yo se me confiese y termine aceptando -rio un poco y suspiro tranquila- no es esta la confesión que tenía planeada, a decir verdad.

- ¿A no? -pregunte juguetona, quería saber más.

-Tenía planeado algo más romántico cuando tuvieras 18 años -dijo y se encogió de los hombros- supongo que puedo adelantar un poco de esa sorpresa…

- ¿Cuál sorpresa…?

Mis palabras fueron nuevamente interrumpidas cuando un pañuelo blanco se poso sobre mis labios y arriba de este los labios de Umi se encontraban ahí. De no ser por esa tela, nuestros labios se habrían conectado, aunque si llegue a sentir un poco de esa calidez de sus labios.

Con cuidado, Umi retiro el pañuelo y sonrió de manera tímida- te daré uno cuando tengas 18, por el momento, ¿podrías esperar un poco? -ladeo la cabeza y cerro los ojos pareciendo un verdadero ángel.

Simplemente me dejo sin palabras, me recosté en su pecho de la vergüenza que sentía, ella me abrazo y soltó una leve risita.

¿Cómo alguien podía ser tan linda? Dioses… El futuro que me espera será incierto y tendremos que pasar muchas cosas, pero en definitiva recorre el camino con ella, no viendo su espalda.

-Te amo -confesé afable entre suspiros- te amo mucho, Umi.

-Yo también, Maki -su voz cálida hizo presencia en ese tierno ambiente- Kotori tenía razón, solo tenía que hacerlo.

- ¿Qué tiene que ver la directora en esto? -levante la mirada y alce la ceja desafiante- ¿de qué te ríes? -la peliazul comenzó a carcajearse- ¡Si que sabes romper un momento romántico! - la mire con severidad y unos segundos después su risa se me pego e involuntariamente comencé a reír.

Por ahora, no la cuestionaría, otro día me daría una explicación. Por ahora, quería sentir la felicidad que rebosaba mi corazón. Si, en definitiva, no puedo amarla más de lo que ya lo hago. Con todo y sus defectos, ella es perfecta para mí.

Al final, este sueño efímero se volvió en la entrada al mismísimo edén, y no ansió regresar a la vida cotidiana donde: Solo miraba a mi profesora.


¡BUENAS NOCHES! Aunque ya casi es de día… ¿Cómo están? ¿Cómo les va en la cuarentena? A mi me va… Pues maso menos xD

Esta es otra de las ideas de Devon, espero a ver cumplido bien las expectativas.

Sin más que decir: dudas, criticas o alguna cosa por favor no duden en comentarlo. Sus reviews alimentan la creatividad de cualquier escritor, asque regalen, aunque sea un review a cada historia que lean en sus hermosas vidas.

Nos vemos en la siguiente actualización~ n_n