Transmisión reestablecida...

Capítulo 3

Trampa

Abby corrió persiguiendo a su hermana más allá de la zona de las heladerías propiamente dicha. Se detuvo para respirar por un momento, y siguió corriendo.

-¿A dónde se metió?

-¡Estoy aquí, imbécil! –gritó Cree, metiéndose en una fábrica de helados abandonada.

Abby entró detrás suyo, sacando dos ZAPPERS y preparándose para la pelea.

-Si fueras realmente tan buena como dices, no necesitarías esos, tonta. Pelea con tus puños.

-Que así sea, entonces.

Abby soltó sus armas, lanzando una patada vertical a la cabeza de Cree. Ella lo esquivó, saltando detrás de la menor y lanzándole su propia patada, que la arrojó contra una pared. Abby se levantó para evitar un puñetazo en la cara, propinándole un rodillazo en el abdomen, que le sacó el aliento a la adolescente. Cree retrocedió para tomar aire, momento que Abby aprovechó para tomar sus armas y dispararle a su hermana.

-¡Hey, eso no es justo!

-¡Como si alguna vez fuera justo!

Cree se distrajo esquivando mientras intentaba protegerse detrás de unas columnas. Abby las rodeó y se abalanzó sobre ella, buscando impactarle un buen puñetazo. Cree detuvo su puño aferrando su brazo, y utilizó la fuerza del impulso para tirar a su rival al suelo, colocándole una navaja al cuello.

-¡ya te lo dije, jamás podrás vencerme!

Antes de que Cree pudiera hacer algo más, un rayo la levantó del suelo y la impactó contra la pared lateral. Era Numbuh 1, que acababa de disparar su SPLANKER.

-¿Estás bien, numbuh 5?

-gracias, Numbuh 1, ahora lo estoy.

-¿Te das cuenta de que acabas de poner en riesgo a todo el equipo? ¿en qué estabas pensando? ¡O sea hello!

-Yo sólo quería... ¡Numbuh 1, cuidado!

Pero antes de que el calvo pudiera reaccionar Cree ya le había disparado, dejándolo al otro lado de la construcción.

-¿En qué estábamos?

-¡No te atrevas a lastimar a Numbuh 1!

Furiosa, Abby corrió hacia su hermana, quien saltó para esquivar un proyectil de mostaza. Al llegar frente a su rival, le quitó el arma de una patada y comenzaron a batirse a golpes. Cree pateó a la menor en la cara varias veces, pero Abby se levantó y la barrió de una patada, estrellándole un puñetazo en el pecho. Cree tosió sangre, y esquivó un segundo puñetazo, girando para impactar un codazo en la nariz de Abigail. Abby, cansada y cada vez más furiosa, saltó hacia atrás y giró para conectar dos golpes simultáneos en el rostro y el pecho a su hermana, quien cayó al suelo. Abby se sentó sobre su espalda, y continuó golpeándola, hasta que Cree consiguió girarse y sacársela de encima con un rodillazo. Avanzó hasta Abby, pero ella ya había predicho ese movimiento, y esperó a que se le lanzara encima para correrse del camino, golpeando a su enemiga en la espalda con una mano en posición tabla de carate. Cree se volteó para devolverle el golpe, pero Abby fue más rápida y consiguió tirarla al piso con una patada en el costado. Cree volvió a caer, y Abby no se detuvo. Comenzó a golpearla con todas sus fuerzas en la cara, el pecho y el abdomen, hasta que sintió que los nudillos se le cubrían con algo húmedo y caliente. Escuchó una voz a lo lejos, que la llamaba. Pero Abby no podía dejar que nada la distrajese ahora, tenía que derrotar a Cree de una vez por todas. Dio otro puñetazo. Un ojo se dilató, sanguinolento.

-Abby, Abby...

Segundo golpe. La nariz.

-Numbuh 5...

Tercer golpe. La mandíbula.

-¡Para ya, Abby!

De repente, una mano la agarró del hombro, intentando detenerla. Se la sacudió, y estaba a punto de dar el cuarto golpe cuando reparó en que era la mano de Miguel.

-Lo sabía... –Cree tosió sangre, incorporándose a medias en el suelo, con los dos ojos amoratados y la nariz rota-. Nunca podrás vencerme. No me odias lo suficiente.

-¡Te mataré, Cree!

-¡No, Abby! ¡Recuerda la misión! ¡Los otros nos necesitan!

De repente, la furia en el pecho de Abby comenzó a apagarse, y tuvo que respirar hondo para calmarse. Reconoció el lugar, una fábrica de helados abandonada. Detrás suyo, Miguel la sujetaba de ambos brazos. Delante, su hermana se estaba levantando del suelo, con la cara llena de moretones. Se miró las manos. Estaban manchadas de la sangre de Cree. Tuvo que arrodillarse para aclararse la mente.

-¿Qué me pasa? Numbuh 5 piensa que esto no puede ser bueno...

-¡no hay tiempo para esto, numbuh 5! ¡Tenemos que volver por el resto!

-¡ja, ja! Ya es demasiado tarde, niños. Mis subordinados tienen a sus amiguitos. ¡Pronto, todo su estúpido sector de niños molestos ya no nos molestará!

-¿Así que todo era una trampa? –dijo Numbuh 1, ayudando a Abby a levantarse.

-¿Adiós, tontos! Nos veremos, hasta entonces...

Cree golpeó sus pies para activar los jets en sus botas-cohete, y salió volando hacia la noche.

En otra parte, Cuky y Wally estaban acabando con los adolescentes en una heladería.

-Esto es muy fácil. ¡Por favor, qué montón de tarados!

-¡Cuidado, Wally, detrás de ti!

Antes de que pudiera darse la vuelta, un cono de helado gigante golpeó al rubio contra un mostrador, dejándolo fuera de combate.

-¡nadie lastima a mi Wally!

Una cuchara gigante con helado golpeó a Cuky en la cara, tirándola a un lado del niño australiano. Detrás de dos robots gigantes con cañones de helado, un hombre con bigote y gordo con un gorro de heladero sonrió, saliendo de su escondite.

-Vaya, según parece el helado no les cayó nada bien, niños.

Era el Profesor XXXL.

-¡los tengo, son míos!

-Bien hecho, Profesor, ahora vuelve a la mansión y tráemelos –dijo la voz del Padre por un comunicador.

-¿Eh? ¿Por qué?

-Nos servirán de rehenes para cuando vengan sus amiguitos.

A regañadientes, el Profesor XXXL obedeció, metiendo a ambos niños en una conservadora de helados gigante.

En la heladería de al lado, Numbuh 2 estaba ayudando a dos niños pequeños a salir a salvo del lugar, mientras los pocos adolescentes que quedaban yacían inconscientes en el suelo.

-¡muchas gracias, Numbuh 2! ¡Nos has salvado! –dijo el niño.

-Ah, no hay de que, niños. Sólo vuelvan a casa y procuren estar sanos y salvos mientras los Chicos del Barrio nos encargamos de los malos.

-¡Eres nuestro Héroe! ¿Cómo podremos pagártelo? –dijo la niña.

-Bueno, me gusta el helado de pistacho.

La niña sonrió, y le ofreció de su propio helado al agente, sonriendo.

-Oye, no tienes que hacer esto... espera un momento, ¡esto es fresa!

-¡Correcto! ¡Y gracias por ayudarnos!

Los niños sonrieron, mientras crecían de estatura y se quitaban sus disfraces, revelando a los Misteriosos Hermanos Detrás de la Montaña.

El helado en la boca de nemo comenzó a crecer de tamaño, hasta que rodeó su cuerpo y sus pies, y empezó a convertirlo en una escultura de hielo viva.

-¡Hmph! ¡no se saldrán con la suya!

-¡ya lo hicimos, idiota! ¿disfruta tu helado! –dijo el hermano, mientras su hermana sacaba una bolsa gigante para residuos tóxicos y metía al ahora congelado Numbuh 2 en ella.

-otro más en la bolsa, jefa –dijo la niña en un comunicador.

-Bien, vuelvan al punto de encuentro.

Por otra parte, tanto 1 como 5 acababan de regresar a la zona de pelea anterior, donde los adolescentes habían desaparecido, así como sus amigos. Las heladerías estaban vacías, y había crema de helado por todas partes.

-¡Qué desperdicio! –dijo abby, limpiándose el zapato en una alfombra.

-¿Qué pudo haberles pasado?

De repente, el comunicador de Numbuh 1 sonó, y era Rachel.

-¡Numbuh 1! ¡Los necesitan de inmediato! ¡El Sector W ha sido capturado!

-Pero 362, mis amigos...

-Olvida tu misión, soldado. ¡Tienes un sector por rescatar y un pastel por repartir!

-está bien –dijo 1, fastidiado.

Al llegar a la mansión de sus viejos enemigos, observaron que las puertas ya estaban abiertas, y corrieron al interior con las armas listas. Dentro, Lee y Sonia yacían inconscientes, atados a dos sillas infantiles en una tarima endeble cerca del techo. A su lado, el resto de sus amigos –Numbuhs 2, 3 y 4- los acompañaban, en el mismo estado.

-Vaya, vaya, pero miren a quienes tenemos aquí.

-¡Suelten a nuestros amigos, tarados de la Otra Cuadra!

-Oh, pero miguel, y nosotros que estábamos a punto de invitarte a nuestro cumpleaños. Faltaste el otro día, y pensamos...

-¡ya me vale dos canicas lo que hayan pensado! ¿Dónde quieren sus pataditas?

-Ah, numbuh 1...

-Así que si no quieren que les duelan sus costillitas...

-¡Numbuh 1!

-¿Qué pasa?, ¿no ves que los estoy distrayendo, Numbuh 5?

-No creo que tus amenazas sirvan de algo. Estamos en desventaja.

-Es verdad, migue. Escucha a tu amiguita. Abigail parece estar más cuerda que tú. Ja, ja, ja.

-¡A mí no me miren, yo no fui el que nos metió en una trampa por seguir mi tonta rivalidad con una adolescente sin cerebro!

-Oh, ya cállate. Yo me encargo de esto, amigo. Bien, taraditos, ¿qué quieren ahora?

-Oh, creo que tú ya lo sabes, Abigail. Nuestro pastel es todo lo que queremos. Y si nos dejan comérnoslo nosotros solos, sus amigos pueden vivir y volver con ustedes. Ja, ja, ja.

-¡No tan rápido, ustedes! –dijo una voz, mientras todos miraban para el techo.

De repente, el techo se abrió con una explosión, y por el hueco apareció Numbuh 555, también conocido como Rick. Sacó lo que parecía ser una cuerda con un gancho gigante, la cual salió disparada en dirección a los agentes retenidos. Las ataduras fueron cortadas en pedazos, y los agentes fueron liberados, siendo atrapados por Abby y Miguel. Los que no pudieron cargar, fueron llevados a una nave similar a una mezcla entre una avioneta y un helicóptero, cortesía de 555 y, antes de despegar, el mismo agente volvió a arrojar el gancho, esta vez en dirección al pastel.

-¡No, no nos arrebatarán nuestro delicioso pastel!

Antes de que el pastel fuera levantado a través del agujero hecho en el techo, el robot gigante se activó, apareciendo desde una esquina y estirando sus brazos con misiles para tomar el pastel. Sin embargo, el robot no consiguió llegar al pastel, quedando a dos metros de sus gigantescas manos metálicas. Disparó dos misiles a la nave enemiga, la cual, en vistas del apuro, arrojó el pastel en su dirección, haciéndose trizas y explotando, bañando la mansión y a sus anfitriones en vainilla.

-¡pagarán por esto, Chicos del Barrio!

-Eso no fue lo que hubiera esperado, pero no importa, ¿gracias de nuevo Sector V! –felicitó 362-. Consiguieron salvar al Sector W.

-En realidad, no merecemos el crédito, 362. –Miguel, apenado, avanzó hasta situarse a un lado del cansado Numbuh 555, colocando una mano sobre su hombro-. 555 aquí presente nos salvó, es a él a quien debes felicitar.

-No fue nada, sólo hacía mi trabajo. Además –dijo esta vez con pesar-, no pude conseguir el pastel, lo siento mucho.

-En fin, a todo esto, ¿qué querían los adolescentes? ¿Pudieron descubrir por qué atacaron las heladerías, Numbuh 1?

-Lo estoy investigando, 362. En cuanto sepa algo, te avisaré.

-Bien. Descansa, soldado.

En cuanto 555 y 362 se hubieron marchado, 1 y 5 dejaron a sus amigos en los sofás de la sala de estar, mientras un pesado silencio se extendía por la habitación.

-Bueno, esto... Creo que empezamos mal el día, numbuh 1. Mira, Cree...

-Hay algo que deben saber todos –dijo 1, cortándola.

De repente, los tres amigos comenzaron a despertarse, y miraron extrañados a sus compañeros.

-No me digan, ¿volvimos a perder contra los tarados de la Otra Cuadra?

-No, 4, ellos perdieron su pastel, pero sí, digamos que nadie está comiendo pastel este año. Otra vez –dijo el líder, apenado.

-¿Qué querías decirnos, Numbuh 1? –dijo nemo, interrumpiéndolo.

-Ya vuelvo.

Miguel corrió a su habitación, revolvió un escritorio, y sacó el dispositivo de su interior, con una copia del mensaje que había realizado sobre un cartón de Cereal Arco iris. Volvió a la sala de estar y les mostró ambos objetos a sus amigos.

-Chicos, hace una semana, 555 tenía un mensaje secreto para mí, Será mejor que vean esto.

Transmisión interrumpida...