No sé si alguien está leyendo esto... igualmente, no pienso abandonar esta historia, así que, si hay alguien ahí, ¡disfruten!

Transmisión reestablecida...

Capítulo 2

Sorprendida

¿Cómo había acabado en esta situación?

Cree apretó los dientes con ira, mientras sus manos y pies permanecían sujetos con cuerda de regaliz fuertemente atada a su alrededor. SU mente volvió a dos horas atrás, antes de que el desastre se desatara.

FLASHBACK

-¡Hola, Mauricio! –saludó Cree a un chico moreno que pasaba en bicicleta-. ¿Irás al concierto de los teen-Rockers esta tarde?

-hmm, verás –estaba diciendo Mauricio, mirando para otro lado-, hoy no puedo, tengo trabajo hasta tarde, y no me dejan cerrar la tienda hasta después de las nueve. Lo siento, Cree, pero tendrás que ir sola.

-AH, no hay problema.

Entrando en casa, Cree saludó rápidamente a sus padres, antes de subir a su habitación. Al pasar por el pasillo que separaba su cuarto del de su hermana, se detuvo de repente, mirando a través de la cerradura.

Abby estaba tirada en su cama, hojeando una revista. SU gorra roja yacía a su lado, mientras sus auriculares cubrían sus oídos. Había una transmisión de la emisora oficial KND, y estaban pasando su canción favorita.

Por eso no se percató de su hermana, entrando en ese preciso momento a su habitación. Abby siguió pasando las páginas, terminando un crucigrama. No fue hasta que Cree aplaudió fuerte que su hermana menor la notó.

-Vaya, vaya, mi linda hermanita está ocupada, veo. Pero sigo siendo mejor que tú en todo, lo sabes.

-¿Qué rayos quieres ahora, Cree? Porque éste es un buen momento como cualquiera para patearte el trasero.

-Ja, ja. Esa es buena, Abby. Pero no tengo tiempo para jugar, voy a un importante concierto, y no volveré hasta más tarde.

-uh –resopló la menor, burlándose-. ¿Y por qué eso debería importarme?

-Porque no estoy dejándote con una tonta niñera.

De pronto, Abby dejó caer su revista y sus auriculares, mirándola con sorpresa y sospecha en igual medida.

-¿Qué planeas?

-Oh, nada. ¿Por qué estaría planeando algo' Solo quiero que sepas que estás quedando a cargo de papá y mamá, así que será mejor que no los molestes, o me enteraré. –Ante la burla de Abby, Cree continuó-. Ya estás mayorcita para poder cuidarte sola. Bueno, no te falta mucho para ser una adolescente como yo, y descubrir lo tontos que son tus amiguitos del barrio.

-Sigue soñando, Cree.

-Como quieras. –Cree sonrió, ante la mirada aún sospechosa de Abby, que esperaba a que su hermana mayor saltara sobre ella en cualquier momento, cosa que nunca sucedió-. Bueno, adiós.

Cree desapareció, pero en cuanto lo hizo, Abby saltó de su cama y se dirigió a la puerta, observando algo en el suelo. Era una goma de caramelo, que su hermana había dejado caer, aparentemente, sin saberlo. Qué raro. ¿desde cuándo Cree volvía a comer caramelos? ¿No decía siempre ella que eran para los tontos niños como ella?

Apreciando este raro momento, Abby se guardó el caramelo en un bolsillo, volviendo a su recreo, antes de que sonara su comunicador.

-¿Qué es, Numbuh 2?

-¡Un ataque del Señor Jefe en el parque de diversiones! Ya sé, ya sé, es nuestro día libre, ¡pero esto es un desastre! ¡Necesitamos ayuda!

-¿Qué hay del Comando Global?

-¡Dijeron que mandarían ayuda, pero aún no aparece! ¡Hay demasiados niños civiles aquí!

-ya, nene, voy en camino.

En su propia habitación, Cree se preparaba. Luego de cambiarse por su vestido para la noche, salió.

-¿Debería llevar mi BRA? –se preguntó, pensativa-. No, no dejaré que mis preocupaciones como ninja adolescente me arruinen mi noche.

Pero en mitad del concierto, su noche se arruinó, nada más y nada menos que por un escuadrón KND. Al parecer, alguien de la banda había robado dulces de la primaria, y estaban allí para recuperarlos. Una completa tontería, pero Cree se vio en medio de la marea de adolescentes en retirada, y se maldijo para sus adentros por no haber traído su equipo de combate. ¿Cómo se le había ocurrido dejarlo? Pero ya era tarde para eso. Lo que le quedaba era seguir la corriente y volver a casa antes de que alguien la reconociera...

-¿Alto ahí, adolescente!

Demasiado tarde, pensó. Bien, tendría que improvisar.

Sonriendo, miró al niño equipado frente a ella, armado con un SPLANKER, ambos en un rincón, a veinte metros aproximadamente de la salida. A su alrededor, rayos láser y de mostaza volaban por todas partes, y un par de adolescentes voló por los aires, hasta detenerse a unos metros, inconscientes.

-No soy un ninja, niño. No sé que quieren los tuyos, pero por favor, te pido que me dejes ir.

-¡ja, en tus sueños! –de repente, el niño pareció reconocerla, ya que sus ojos se abrieron un poco más-. ¡Un momento, te reconozco! ¡Cree Lincoln!

-la misma.

Antes de que el niño fuera capaz de reaccionar, Cree saltó sobre él, aplastándolo y arrancándole su arma. Dos niñas corrieron en su dirección, al escuchar el estrépito. Lista para una confrontación, Cree esquivó un rayo de un SPICER, dio una voltereta en el aire y pateó a la otra niña en la cara, dejándola fuera de combate. La restante, atemorizada, salió corriendo en la dirección opuesta, siendo perseguida por una cree furiosa.

-¡Ayuda! ¡Me persigue una adolescente malvada!

Cree acabó por acorralarla en una esquina, cerca de los vestuarios, donde dos niños se enfrentaban al baterista de la banda, quien parecía estar siendo masacrado. No pasó mucho tiempo hasta que terminó bajo una montaña de palomitas de maíz y queso. Viendo esto, Cree se apresuró a barrer a su objetivo, pero la chica saltó, pateó una guitarra en su dirección, y Cree se vio a sí misma siendo arrojada contra la pared, perdiendo su arma recién adquirida y rompiendo un aparato de sonido.

Cuando pudo volver a ponerse de pie, los seis niños, de alguna manera recuperados, la rodeaban.

-¡pon tus manos donde podamos verlas, adolescente!

Cree observó su entorno, asustada de repente. Solo quedaban unos quince o dieciséis adolescentes, al parecer los miembros de la banda, desarmados y atontados. Solo dos de ellos permanecían conscientes, con las manos en alto.

-¿Cree? –dijo uno de ellos, reconociéndola-. ¿Qué hace aquí, jefa?

-Vine por el concierto, idiota. ¿Qué están esperando? ¡Ataquen!

Pero en cuanto los dos adolescentes intentaron levantarse, las dos chicas los golpearon con sendos mazos con cabeza de simio arco iris, haciéndolos derrumbarse de nuevo. Volviendo su atención a Cree, la adolescente los miró con burla.

-¿te rindes ahora, estúpida adolescente? ¿o tenemos que obligarte? –dijo el líder, un chico castaño, portando una BAZOOKA.

-¡Oh, vas a tener que obligarme!

Cree esquivó el rayo de la BAZOOKA y de un SPICER, pero las dos niñas la hicieron tropezar con sus armas, antes de arrojarla hacia el par anterior, que manejaban una especie de columpio catapulta. En cuanto cayó en el asiento, los niños la aferraron con unas cintas, haciendo girar el columpio a una gran velocidad, antes de liberarla y arrojarla contra una vatería descartada, que retumbó con platillos, señalando su inconsciencia.

FIN DEL FLASHBACK

En cuanto la nave atracó en la Base Lunar, los niños la arrastraron fuera, en dirección a la sala del juicio, cerca de la de desmantelamiento.

-Vaya, vaya, miren a quién tenemos aquí –dijo una rubia con un casco samurai, sonriendo-. Si no es Cree Lincoln, la traidora y ninja adolescente Más buscada de todo el estado.

-Bésame, idiota. Esto acabará pronto –dijo Cree, burlándose, pero temiendo lo que venía después.

Porque entonces, y frente a su cara, tres niños se sentaron en tres asientos elevados: 60, 86 y 362. pero notó una cuarta silla vacía, extrañamente más cerca de su asiento, una modesta banqueta de plástico quebradizo. Las puertas de otra sala se abrieron, y por ella entró nada más y nada menos que su hermana, Numbuh 5.

-ya podemos comenzar –dijo ella, sentándose en su sitio, al lado de 362, y mirando a su hermana con una sonrisa macabra.

-¡Que comience el juicio! –dijo una niña con mechas rosas en una quinta silla, más alta que el resto, con un martillo de los Simios Arco iris en sus manos, que golpeó sobre su mesa. Era Numbuh 303.

Cree se estremeció, porque ya conocía su veredicto, mucho antes incluso de que esta patética excusa de un juicio comenzara. Y por más que esperara que, de repente, un equipo de elite ninja adolescente irrumpiera allí y la rescatara, en el fondo sabía que estaba condenada.

Nunca debió haber ido a ese concierto en primer lugar, se dijo a sí misma en su mente. Al menos le hubiera gustado ir con Mauricio, entonces estaría a salvo.

Transmisión interrumpida...