Conti...

-Ehhh... ahora es tarde tienes que seguir con esto.

El que así hablaba tenía una chica colgada de cada brazo y cada chica tenía un cóctel y reía mirando a las pestañas. Jan Di no sabría decir adónde miraban aquellos ojos, sólo captaba la mirada del sujeto que tenía los ojos entrecerrados y los brazos cruzados.

El chico rubio sonrió al ver cómo el aparato era encendido como un árbol de navidad. De inmediato las luces de señal y de llegada se prendieron. Al que llamaban … empezó a animarla y a aplaudir, pero Jan Di sentada en la plataforma, a punto de ser lanzada, tragó saliva.

¿Porqué no huyó? Tal vez porqué no había adónde huir. De todos modos era improbable que se atrevieran a accionar el brazo de la catapulta.

Se equivocó y pronto sintió que ya estaba por los aires. Con el cuerpo en los aires, apretó los ojos. Alguien le gritó que mirase en torno de sí. Jan Di los abrió con dificultad, tratando de mantener el equilibrio, el paracaídas especial le permitía sobrevolar el lago como un hada que toca el agua con la punta de los pies. Vio su reflejo en el lago, y la luna estaba saliendo de entre los árboles. Estaba a punto de llegar a la otra orilla, no debía caer al lago le había dicho el chico rubio que ahora sabía que se llamaba Ji Hoo.

-Ji Hoo, ayúdame — gritó de repente al acordarse del chico, al ver que iba a caer en el lago, puesto que el impulso no daba para más.

Iba descendiendo poco a poco, sólo quedaban unos centímetros para no caer del lado del agua, dio un pequeño salto en el aire, apoyada en algo desconocido y cayó patas arriba en un matorral de espino.

-¡AAAAhhh! - se oían sus gritos desde la otra orilla, dónde el público prorrumpió en vítores y silbidos de admiración.

-¡Jan Di! ¡Jan Di! — gritaron.

-¿Porqué dicen mi nombre? - se dijo ella olvidándose de Ga Eul -.

Se sacó los espinos de la ropa con trabajo y salió del matorral con la cara hinchada por la urticaria. El público de la otra orilla había cruzado en un fueraborda y estaban en un cenador, brindando. Jan Di se plantó delante del grupo mirándolos.

-¿Quién es el responsable de todo esto? ¡casi me mato! ¿quienes os creéis que sois? - gritó hecha una furia.

Algunos chicos taparon la boca, algo avergonzados y uno de ellos señaló al chico que la miraba con ojos entrecerrados.

-¡Tú! - continuó ella sin dejar de señalarlo- ¿tú has organizado esta "caza a la esposa"?

Vas muy lejos, ¿no? - dijo el chico alzando una ceja. La ropa cara le sentaba como un guante, y el cabello no tenía un mechón descuidado.

-¡Mira mi ropa! ¡mi cara! ¿te crees que puedo aparecer así por la calle?

Él se encogió de hombros, con indiferencia, aunque seguía mirándola. - Eres rica, puedes comprar más ropa y mejor que esa, si me permites el consejo.

Un "uuuuuh" se escuchó por parte del grupo.

-Jan Di, - dijo el chico rubio acercándose a ella indicándole al chico – ese chico con el que estás hablando es Goo Jun Pyo.

Un "ohhhh" nuevo se escuchó entre los asistentes.

-¡Me da igual! Él ha organizado esta fiesta a costa de estudiantes inocentes. Todo para su diversión. Muchas pensarán que es la forma correcta de comportarse para conocer al chico que les gusta.

El tal sujeto cruzó aún más los brazos mientras la observaba con más desdén.

-Oye, ¿no crees que estás yendo muy muy ...muy lejos? - rió mientras hacia un ademán con la mano. - No es como si estuvieras herida o te retuviéramos. - Los demás reían.

-¡Digo lo que me da la gana! - gritó aún más ella.

-Ese es el problema de gente pobre como tú, dice lo que piensa y no piensa lo que dice – dijo Jun Pyo riendo, mientras brindaba con el casanova. Jan Di se había dado cuenta de que el casanova no perdía detalle sobre lo que hacía Ga Eul.

-¡No soy pobre! ¡no he venido a mendigar nada! - gritó a voz en cuello. Iba camino de tener la cara aún más roja.

-Ni las ropas ni el dinero te dan clase, no te hacen ser parte de nuestra sociedad. - dijo una de las chicas, que ya no tenía la atención del casanova. ¡Oh qué lástima por ti! Pensó Jan Di.- Debes saber cuál es tu lugar y no ser tan entrometida.

-Kim Kim- carraspeó Ji Hoo.

Un grupo pequeño había colocado a Jun Pyo en el centro y cuchicheaban. De repente, Jun Pyo salió del grupo y tomó el fueraborda.

Comenzaban a disolverse y a dejarla a un lado, Jan Di sintió frio. Ji Hoo le acercó una copa fría de cóctel. - Toma – dijo con una sonrisa – no somos ogros, mézclate con la gente y diviértete.

Jan Di sólo miraba con odio hacia el fueraborda. Ji Hoo se dio cuenta y volvió a sonreír. - No le hagas mucho caso, se siente solo, es lo que le pasa.

"Eso no le da derecho a meterse con los demás".

-Ya lo he hecho, Ji Hoo – dijo Jun Pyo, regresando mientras se frotaba las manos.

-¿Has hecho? ¿qué has hecho? - preguntó confuso Ji Hoo.

-He limpiado la catapulta. A fondo. - dijo el otro riendo solo.

Ante la mirada interrogante de los demás, el joven saltó.

-¡Ha estado sentada en ella la chica pobre esa! Yo pensé que era rica al ver su ropa. Pero ahora no podré sacarle el olor a pobre a mi precioso invento. Por lo menos quedó limpia.

-¡Ah, Jun Pyo! Ella no es pobre...- dijo uno de los chicos, llevándose la mano a la frente.

-Cierto, ella nos lo explicó, ¿no la escuchaste? - dijo Ji Hoo, tomando su guitarra.

-No entendéis nada,- dijo el chico, marchándose aparte y tirando una piedra al lago con furia.

-Ah, Jun Pyo, ¿cómo puedes decir estas cosas? - dijo el casanova, llevándose un dedo a la frente.

-¿A qué instituto vas, Jan Di? No me suena verte por Shinwa School. - preguntó el casanova.

-Yo voy al Instituto Sur. - dijo Jan Di.

-Yo también – se apresuró a decir Ga Eul, - voy a tramitar mi acceso.

-Y yo te recomendaré – susurró Jan Di al oído de su amiga.

-No es un instituto para pobres – dijo con precaución el casanova – por cierto me llamo So Yi Yeong. - Esperaba que Ga Eul le dijese su nombre pero esta permaneció callada. Jan Di los dejó.

-¿Estará bien Jun Pyo? - dijo So Yi Yeong, al ver distraída a Ga Eul. - Espero que esté bien.

-Voy yo – dijo Ji Hoo, dejando la guitarra.

Antes de llegar al lado de Jun Pyo, Ji Hoo oyó una carcajada, volviéndose vio a su amigo con los ojos brillantes y una sonrisa de oreja a oreja. Ji Hoo conocía aquella sonrisa, no hizo preguntas. Su amigo lo rodeó con un brazo, - Tengo una idea, mejor que la de la catapulta,

-Me parece bien que destruyas ese aparato – dijo Ji Hoo.

-¡No! - dijo Jun Pyo – Soy un genio, sí, por supuesto, pero, ¿sabes a qué instituto va esa Jan Di cesped-de-hierba-seca?

Ji Hoo lo miró. - Eso no lo sé.

Jun Pyo se puso serio. - Lo sabes, has hablado con ella. Si no me lo dices, no serás más mi amigo.

-Averígualo tú mismo. - dijo Ji Hoo, alejándose.

-¡Eres un traidor Ji Hoo! ¡Se lo diré a todo el mundo! - se volvió a enfadar y a encerrarse a en sí mismo.

Cuando los otros vieron a Ji Hoo llegar, Jan Di tenia la cara casi curada.

- Te veo mejor – le dijo pasando Ji Hoo. Jan Di sintió como si pasara una suave brisa llena de estrellas.