Los malditos Weasley.

Hermione se sentó frente a Harry, con una pequeña sonrisa en el rostro y una copa de vino entre las manos.

—No hay nada mejor que el vino para abrir una velada —anunció Harry. Hermione alzó su copa para darle la razón y tomó un sorbo.

—¿Por qué te gustan tanto los restaurantes muggles? —preguntó observando la lluviosa calle de Londres por el cristal, Harry alzó los hombros y observó igualmente la calle.

—Son tranquilas, el vino es delicioso y tienen un ambiente muy romántico —Hermione carcajeó por lo bajo y negó.

—No dejarás de dar de qué hablar, Harry.

—¿De dónde más tendrían buenas historias sobre dos amantes apasionados por el peligro y la lujuria Herms? —Harry elevó ambas cejas y bebió de su copa. Hermione sonrió y acarició los bordes de su propia copa.

—Creeme que ya no es necesario alimentar a los periódicos y revistas —suspiró y arrugó la servilleta que cubría su plato.

—Ahora inventan cualquier cosa ¿Leíste 'El Profeta'? —Hermione asiento y bufó lanzando su cabello atrás de su hombro.

—Por supuesto, estaba sobre una solicitud de divorcio —Harry observó a Hermione por unos largos segundos antes de soltar un suspiro.

—Lo lamento, Hermione.

—¡Pues no lo hagas! —bufó y llamó al mesero con la mano—. Tan solo hubiera deseado que lo hiciera antes —frunció los labios y retiró la servilleta para ponerla sobre su regazo—, como su hermana.

Harry hizo un extraño sonido con la garganta y ordenó lo de siempre, al igual que Hermione. El mesero se retiró junto a todos los platos de la mesa después de rellenar sus copas, prometiendo su orden en menos de quince minutos.

—Por eso lo lamento, Hermione. Por un momento creí que él…

—Él no es el mismo —cortó la castaña con molestia—. Y definitivamente no merezco la vida que me estaba dando.

Harry tragó duro y asintió.

—¿A qué costo estás cenando conmigo ahora?

—Llevaré a juicio la custodia de los niños, Hermione —dijo Ron una vez que ambos niños estuvieron en la planta alta. Hermione lo observó con los labios abiertos, incrédula.

—¿Qué?

—Ellos no pueden estar contigo mientras tengas esta vida —dijo con seriedad—. La investigación está en marcha, será mejor que no interfieras en…

Ron se calla cuando Hermione alza la varita frente a su nariz, lanza un hechizo sobre el hombro del pelirrojo y sabe que los niños no escucharán nada de lo ambos digan.

—¡Por Merlín, Ron! ¡Quieres quitarme a mis hijos! ¿Por qué?

—¡No me puedes preguntar por qué! ¡No puedes ser tan descarada! —la mano de Hermione se estrella contra su mejilla y vuelve a callarse.

—¿Por qué? —sus ojos pican pero no va a llorar, él no lo merece.

—Porque necesitan a alguien que esté con ellos, que los conozca, a alguien cuya vida no corra peligro cada día que sale por la mañana a trabajar, y sobre todo necesitan a alguien que les diga la verdad —Ron observa el suelo y suspira—. Espero que no les vuelvas a decir a mis hijos que Harry Potter es solo su tío.

Hermione permaneció boquiabierta.

—Pues necesitarás algo más sólido para obtener la custodia —Ron negó y bufó antes de cerrar la puerta. Hermione retrocedió y apareció en el porche de su casa, con un sobre anaranjado de tribunales. Gruñó y echó su cabello hacía atrás con desesperación.

Se sintió repentinamente perdida.

—El de siempre, Harry —Hermione sonrió y acarició el rostro de Harry para tranquilizarlo—, tú no te preocupes por eso. ¿Qué te ha dicho ésta vez?

—Sus deberes están hechos, ya cenaron y les prometí que volvería por ellos —dijo Harry con una sonrisa en el rostro, Ginny no le quitó los ojos de la cara por un segundo.

—¿A dónde irás esta noche? —preguntó en un susurro, enderezando su espalda y acercándose a él.

—Iré a cenar con Hermione —dijo sin inmutarse. Ginny rió sin gracia y negó, aún cerca de Harry.

—Antes por lo menos mentías —Harry sonrió y acercó su rostro a la pelirroja.

—Jamás te he mentido en mi vida.

Ginny sonrió y negó bajando la mirada hasta su mano, su sonrisa se borró en un instante.

—¿Por qué lo tienes puesto todavía? —preguntó sin apartar la vista del anillo plateado en su dedo anular— ¿Harry?

—Dicen que resalta mis ojos —Ginny elevó una ceja y lo observó directo a los ojos.

—¿Por qué aún tienes puesto tu anillo de bodas, Harry? —el pelinegro sonrió y se encogió de hombros.

—Ya deberías saberlo.

Se giró con total disposición a irse a su cita en el restaurante, la mano de Ginny en su brazo lo detuvo.

—¿Te acostaste con ella mientras estabas conmigo? —preguntó con firmeza. Harry frunció el entrecejo y se soltó de su agarre.

—Si te respondo ¿Vas a creerme? —preguntó con el rostro medio girado. Ginny frunció los labios y suspiró.

—¿Tú lo harías? Si estuvieras en mi lugar —elevó ambas cejas y se cruzó de brazos. Harry sonrió y volvió a girarse.

—Te di todas las explicaciones que pediste, y no creíste ninguna de ellas. Por eso firmé el divorcio —suspiró y caminó en reversa un par de pasos—. No tiene sentido estar con alguien que no confía en ti.

—Lo de siempre, Herms.

La castaña sonrió y observó la mano de Harry antes de observar la suya.

—Espero que se arreglen, Harry —dijo manteniendo su sonrisa, el moreno sonrió igualmente y negó.

—No creo que suceda. Todo es demasiado tenso ahora.

—¿Qué pasó la última vez que creíste que se arreglaría todo? —preguntó con curiosidad

—Nada relevante —se encogió de hombros.

—En ese momento parecía todo —alzó una ceja con acusación.

—¿A dónde irás? —preguntó con enfado en los ojos. Harry suspiró.

—A cenar —dijo con simpleza, caminando a la puerta.

—Irás con ella ¿Cierto? —preguntó con furia, cerrando la puerta y silenciando la habitación.

Harry se giró y la enfrentó con molestia.

—Si. Iré a cenar con Hermione.

—Entonces después de todo si tienes una aventura con ella.

—Maldición —masculló Harry.

—¡Respóndeme! —gritó con fuerza, Harry frunció el entrecejo y se revolvió el cabello.

Cuando alzó la vista Ginny parecía haber recibido un golpe en el estómago.

—Te acostaste con mi mejor amiga.

—¡No me he acostado con nadie, maldición! ¡Yo jamás te haría eso! —gritó estrellando con magia todos los jarrones a su alrededor inconscientemente.

—¿Qué hay de todo lo que dicen?

—¡Por favor, Ginny! Tú mejor que nadie sabes que inventan todo, ellos…

—Hay fotos, Harry.

Harry gruñe y se acerca a ella con un aura peligrosa, pero Ginny no se aleja.

—Yo te amo Ginny. Pude haber firmado el divorcio pero yo te sigo amando como siempre.

—No puedo creerte —susurró con impotencia—. Los vi Harry, estaban juntos, muy juntos.

—Por Merlín —susurró con desesperación.

—Dime, ¿Pensabas en mí mientras estabas con ella? —Harry la mira con incredulidad y furia antes de tomarla por lo hombros, la hace caminar hasta que sus nalgas chcocan contra un mueble de la estancia.

—Nunca he estado con ella, y yo siempre pienso en tí —masculla antes de lanzar un hechizo a la planta alta y comenzar a besar a Ginny.

La pelirroja tiene sus manos en el pecho del azabache y los ojos muy abiertos. Harry toma sus manos con fuerza e insiste con el beso. Ginny lo muerde y golpea, pero no se mueve, su pierna está atrapada entre las de Harry y lo siente, demonios que sí.

—Te extraño, solo puedo estar contigo —susurró Harry, con los ojos cerrados y los labios junto a los de Ginny.

Ginny lo observa y suspira, segura de que es un error, comienza a desabrochar los botones de la camisa de Harry. Éste reanuda su beso y se deshace de toda la ropa de Ginny entre el mismo. Ginny desabrocha su pantalón al mismo tiempo que da un brinco para subirse al mueble.

Harry acaricia sus piernas y besa su cuello, recuerda en dónde y con quién está casi al mismo tiempo que Ginny. Ella baja la ropa interior ajena y lo besa.

Ambos gritan, rasguñan, muerden, susurran, se mueven y se miran con confianza, como antes, la excitación corriendo por todo su cuerpo y danzando por toda la habitación. Por un instante parece que nada ha sucedido.

Cuando sucede, Harry besa a Ginny mientras ella se estremece entre sus brazos. Ambos escuchan un "te amo" en la habitación, pero no hay más que un asentimiento y un beso profundo como respuesta. Harry la mantiene entre sus brazos, repartiendo besos en su cuello y en su mejilla hasta que Ginny asiente y se aparte de él con un suspiro.

Harry acaricia sus labios y la viste en silencio, Ginny se deja mientras lo observa. Harry acaricia su mano, dónde está su anillo de bodas antes de comenzar a vestirse. La besa y sale por la puerta.

—Tal vez, pero la siguiente vez que la vi me di cuenta de que no era nada —se encoge de hombros y toma casi todo el vino de su copa.

Hermione suspiró y observó la lluviosa calle mientras le sirven su orden. Volvió a mirar a Harry después de que el mesero se fue.

—Creo que ustedes aún pueden arreglar las cosas, quizá si hablo con ella…

—No.

Hermione lo miró con sorpresa y elevó una ceja.

—No necesitas abogar por mi, ella debe creerme a mí sin escuchar a terceros —se encogió de hombros y acarició la mejilla de Hermione.

—¿Puedo pedirte algo entonces? —Harry la observa con confusión, sabiendo que va a decir más—. No tengo derecho a pedírtelo, sabiendo que tú aún puedes arreglar tu matrimonio y yo definitivamente no.

—¿Por qué lo dices?

—Irás con Harry de nuevo —afirmó el pelirrojo mientras bajaba la escalera. Hermione suspiró y caminó a la puerta, dispuesta a evitar una pelea—. ¿Por qué?

—¿Por qué, qué? —preguntó con fastidio, encarando a su marido.

—¿Por qué, si insistes tanto en que no hay nada entre ustedes, sigues yendo con el? —Hermione ríe sin gracia y niega.

—Éramos amigos Ron ¿Qué fue lo que pasó? —Preguntó con tristeza. Ron gruñe y se acerca a ella.

—¿Por qué lo sigues viendo?

Hermione enfurece y frunce el entrecejo.

—Porque además de mis dos hijos, él es toda la familia que me queda.

Hermione derrama lágrimas y rompe en llanto cuando Ron no la contradice, cuando no la abraza y cuando simplemente asiente y sube las escaleras.

—No creo que podamos volver a ser una familia —dice con simpleza. Harry frunce los labios pero asiente.

—Como tú digas, dime qué es lo que vas a pedirme —Hermione asiente y deshace las arrugas de la servilleta en su regazo.

—Es solo si tú lo aceptas, Harry.

—Solo dime.

—¿Podrías prometerme que siempre estaremos juntos? —pregunta con los ojos cristalinos y el corazón latiendo con fuerza contra su pecho— Sin importar lo que digan de los dos, si nos creen o no, mientras nos mantengamos con vida estaremos juntos.

Harry sonríe le extiende su mano sobre la mesa, Hermione la toma y deja caer sus lágrimas.

"Departamento de Aurores pierde a sus Líderes" lee Ginny a la mañana siguiente en El Profeta. De inmediato abre el periódico, sus manos tiemblan y sus ojos viajan por toda la página entre todas las imágenes.

"Se registró en la madrugada de este día la desaparición de un equipo de Aurores en el Sur de Inglaterra. Según el reporte del departamento de les informó del secuestro de varios muggles de la zona realizado por magos controlados, se dice que la misión resultaba tan peligrosa que el mismo jefe del departamento fue, acompañado por la Auror Granger, segunda mano del jefe. Está mañana se registró una explosión, el incendio aún no se ha controlado y no se ha rescatado ningún cuerpo con vida. Las autoridades, entre ellas los inefables, aseguran que no hay rastros de magia en la zona, así que o ningún mago quedó atrapado en el incendio o ninguno alcanzó a escapar. Hasta ahora solo se han sacado cuatro cuerpos de los veinte que se creen parte de la masacre. Se nos autorizó revelar las únicas pertenencias con las que pueden identificar a los familiares de los cuerpos, uno de ellos tiene un tatuaje en el hombro con forma de un toro, el segundo tiene una cicatriz en el antebrazo, al parecer una palabra pero es inentendible, el último un anillo plateado con una esmeralda incrustada en la mano izquierda y dos cicatrices en el pecho…".

Las manos de Ginny tiemblan cuando ve a dos Aurores frente a su puerta. Se incorpora y abre con lentitud.

—Ginny —murmura Paul, el antiguo compañero de misiones de Harry.

—Por favor —susurra la pelirroja, observando a ambos Aurores.

El segundo Auror le extiende el anillo de bodas de Harry que acababa de ver la noche anterior. Las lágrimas caen de sus ojos y Paul la abraza, la sostiene y llora junto a ella.

—¿Lo viste? —logra decir entre el llanto. Paul le hace una seña al otro y se va.

—Él está vivo.

—¿Qué?

—Te prometo, Hermione, que siempre voy a estar a tu lado. Tú y yo somos familia.

Hermione sonríe y asiente apretando la mano de Harry. Cuando se apartan Hermione saca su anillo de bodas de su dedo y lo dejó sobre la mensa, junto a su copa. La observa y lanza el anillo al fondo de la copa entre el vino, antes de alzarla y sonreír con orgullo.

—¡Por los malditos Weasley! —Harry ríe pero igualmente eleva su copa.

—Conozco a Harry, Ginny. El sería capaz de montar todo esto con tal de estar a tu lado —susurró Paul. Ginny siente su corazón a mil por hora.

—¿Hermione…?

—Está muerta.

—¡Por los malditos Weasley! —masculla el moreno.

Chocan sus copas con delicadeza y las apartan, Harry toma un sorbo y observa su anillo de bodas mientras baja la copa, Hermione ríe y bebe de la copa hasta que solo queda su anillo en el fondo.

Harry solo sonríe sin apartar la vista de la castaña.

–X–

¿Alguien sabe qué carajo pasó?

Espero todas sus dudas en los comentarios :).

¡COMENTEN MUCHO!

-Danny :).

~Primera publicación

(01/Mayo/2019. 23:58)