Indignadísimo.

Ron está indignado. Indignadísimo. No puede creer que le haya permitido a Harry salir con su hermana ¡Que Harry haya permitido meter a otro hombre con su hermana! ¡Con su maldito consentimiento!

Está bien, él entendía que era una relación, suya, de ellos, sin nada ir lo involucrara, eso estaba bien ¡Excepto que no lo estaba! ¡Querían que Hermione hiciera lo mismo! La estaban convenciendo de que era una grandiosa idea. No le sorprendía que a él no se lo mencionaran, claramente iba a declinar ¡Obviamente!

Ni siquiera lo incluían en sus conversaciones. Le alegraba muchísimo. Jamás ha querido escuchar la vida sexual de su hermana, mucho menos con su mejor amigo ¡Merlín! Ya había fracasado estrepitosamente en dicho plan, ya los había escuchado hablar, pero hasta este momento no supo a qué se referían.

Los escuchó por primera vez en el cumpleaños de Ginny, él estaba afuera con sus hermanos, creyó que era buena idea volver por un poco de pastel, escuchó a medias la conver de su hermana con su novia.

—Nos decidimos por Babel, solo estamos esperando la respuesta —dijo con emoción.

—¿Qué dijo Harry?

—No tuvo ningún problema, él quiere conocerme dijo —rió negando. Hermione sonrió y se recargó en el sillón.

—Espero que todo salga bien y no se arrepientan.

—¡No! Por supuesto que no, ambos estamos de acuerdo en que Babel es el indicado.

Ron decidió que eran cosas absurdas de mujeres que no tenía que escuchar, después de todo, Harry estaba de acuerdo.

¡Qué error!

Una semana después, cuando Ron volvía de una misión extensa, encontró a los tres hablando frente al sillón, y con ellos su madre ¡Por Godric bendito, su madre sabía!

—¡Fue perfecto, maravilloso! —dijo su hermana con entusiasmo. Su madre sonreía y Harry la veía con esa sonrisa boba de siempre.

—Dicen que las primeras veces son especiales —comentó Molly con alegría— Arthur y yo jamás tuvimos la oportunidad de hacerlo.

—Es liberador —suspiró Harry con tranquilidad—, tan solo estás ahí sintiendo.

Ginny le sonrió y lo codeó juguetonamente.

—¿Seguirán con Babel entonces? —preguntó Hermione con el entrecejo fruncido. Ginny asintió de inmediato.

—No parecía seguro pero solo eran presentimientos nuestros —rió—. Es el indicado y se quedará con nosotros.

Ron estuvo a punto de preguntar quién era Babel, pero si madre lo recibió con entusiasmo, preguntas y un excelente guisado que le borró los pensamientos.

Aparentemente porque algún tiempo después cuando irrumpió en la oficina de Hermione sin tocar la puerta, dentro estaba Harry con los ojos cerrados y expresión abatida.

—Supongo que se crea una conexión especial, ahora quiere estar en él todo el tiempo —bufó y se incorporó con una sonrisa.

—Se te pasará, si no sabes que puedes decirle —sonrió en un intento de confortarlo, Harry se encogió de hombros y le sonrió a Ron antes de salir.

—¿Sucede algo malo? —preguntó con confusión, viendo la puerta cerrada.

—No lo creo —hizo un ademán para restarle importancia y lo saludó con un beso en los labios, Ron le creyó y no preguntó más, Harry le diría ¿No?

Pues no. No le dijo nada nunca.

No fue hasta que escuchó una conversación, la conversación, que tenía su hermana con Hermione que entendió quién carajo era Babel.

—¿Entonces?

—Pues es que Harry parecía incómodo estando ahí, tú sabes cómo soy, le pregunté si estaba bien y me dijo que no —suspiró y se encogió de hombros—. Se fué.

—¿Y te quedaste ahí? —preguntó Hermione.

—Tuve que hacerlo, Babel aún no es seguro y no podía dejarlo solo… me quedé con él hasta esta mañana —admitió con tristeza.

—¡Ginny! —reprendió la castaña.

—Sé que estuvo mal y que quizá Harry ahora ya piensa lo peor pero ¿Qué podía hacer?

Hermione hizo sonidos extraños, Ron decidió que no era el momento de interrumpir.

—Tienes que arreglarlo, Harry ya se estaba sintiendo incómodo con esto —confesó Hermione—. Yo diría que incluso mal, él realmente quería complacerte, hacerte feliz.

—Pero no a su costa, Herms, no así.

Entonces Ron unió las piezas, recordando todas las veces que escuchó del tal Bebel y ¡Joder! ¡Su hermana le estaba siendo infiel a Harry! ¡Y Harry lo sabía!

Pero entonces: —Tampoco te culpes totalmente —se apresuró a decir Hermione—, Harry estuvo de acuerdo, él te acompañó a ver a Babel, fue un trabajo en equipo ¿Recuerdas? Tienen que arreglarlo debía misma manera. Recuerda lo bien que la pasaron, todo estará bien, ya verás.

¡Por las barbas de Merlín!

Ron enrendio ¡Su hermana se había mentido con Harry y con Babel al mismo jodido tiempo! ¡Mierda! Él de verdad quería olvidarlo, le insistió tanto a Percy que le hiciera un Obviliate que él se negó a hacerlo.

Maldita sea no podía ver a Harry a los ojos después de semejante conversación. ¡No podía ver a su hermana!

Pero podía escucharlos, porque Ron tiene una maldita suerte que lo lleva a situaciones horribles, como quedarse encerrado en el armario de escobas cuando iba a jugar con Teddy (como una excelente excusa para evitar a Harry, por supuesto).

Pero su maldita suerte llevo a Harry y a Ginny justo frente al armario para conversar. Estupendo. Por una vez en su vida no quería ser entrometido, pero el destino le pone las situaciones en frente, literalmente.

—Si tú no estás cómodo o si tan solo no te sientes bien, Harry no hay ningún problema —dijo su hermana con seguridad—. Babel no es necesario.

—Lo quieres, te hace feliz —Ron no lograba desaparecer, ni siquiera recordaba donde estaba su varita.

—A tí te amo y ni siquiera Babel va a cambiar eso.

—Pero te gusta estar ahí, eres feliz y —Harry suspiró y vio como las sombras de sus zapatos se movían—, Gin, lo que las quiero en el mundo es que tú seas feliz.

Y su voz se fue apagando conforme las sombras se alejaban.

Entonces Ron estuvo indignado con Harry. Por ser un maldito idiota. Literalmente iba a lanzar a su hermana a los brazos del maldito Babel sólo porque la hacía feliz. Imbécil.

Pero después los vio felices, sonriendo, riendo y tomados de la mano. Entonces se convenció de que Babel ya era historia.

Hasta hace unos segundos. Las palabras de Hermione le rebotan en la cabeza todavía.

—Hablé con Harry, me dió el número del sujeto que les presentó a Babel. Ron, creo que deberíamos conocerlo y ver qué nos ofrece. Después de todo, Harry y Ginny están maravillados con Babel.

Primero ¿El jodido Babel seguía en sus vidas? Y segundo ¿Realmente Hermione le estaba pidiendo que intentarán un jodido trío? ¡Pero no cualquiera! ¡Maldita sea, le iban a ofrecer prostitutos para escoger al indicado!

¡Su hermana estaba con un maldito prostituto y su mejor amigo!

¿Qué mal estaba pagando para que esto le sucediera?

—¿Qué dices? —preguntó Hermione. Ron no tiene idea qué cara puso que Hermione interpretó como un rotundo sí.

Durmió indignadísimo. Y a la mañana siguiente, muy temprano, Hermione lo tomó de la mano y aparecieron en la playa. Fantástico, prostitutos medio desnudos con excusa.

Y Hermione lo llevó a un muelle donde un hombre bajito, barrigón y calvo los esperaba. En cuanto Hermione soltara su mano él iba a desaparecer del lugar, no tenía ninguna duda.

—¡Señorita Granger! ¡Que gusto conocerla, el señor Potter me habló de usted!

—¡Igualmente, gracias! —sonrió su novia— Me dijo que estaba fascinado con Babel y a mi novio y a mi nos gustaría probar alguno, Harry me dijo que usted era la persona indicada para guiarnos.

¿Bromeaba? ¿Los iba a guiar a qué? ¿Posturas? Estaba seguro de tener el rostro rojo, y no por los intensos rayos de sol.

—¡Por supuesto! ¡Encontraremos el indicado para ustedes! —aseguró con una sonrisa, comenzando a caminar junto a ellos— Babel es una belleza, el señor Potter no estaba convencido pero la señorita quedó maravillada, solo eso bastó.

—Me dijo que era bastante cómodo.

—Sí, hay bastantes como él ¿Si lo conocen?

No. Y Ron no quería hacerlo.

—En realidad no —dijo con tristeza Hermione. Ron en verdad esperaba no encontrar a ningún prostituto en el camino.

—¡Oh, pues ahí están! —exclamó el señor señalando los barcos, yates y veleros junto al muelle.

Ron estaba indignado, indignadísimo. Harry tenía a Ginny entre sus brazos en un extraño abrazo risueño, sobre un barco blanco de tamaño promedio, con grandes y bellas letras azules decía a un costado "Babel".

—¡¿Babel es un maldito barco?!

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