Otra vida.

Mayo 1920.

Todo estaba en ruinas, apestaba a azufre y estaba solo. El techo se había desplomado sobre su padre sin darle oportunidad de correr a tomar su mano. Mientras se sacude puede escuchar su voz todavía "¡Malditos bocazas! ¡La magia es un secreto! ¡Tienen que dejar de inventar cosas para que deje de haber locos como éste! Hmp, ahora se cree el Señor de la Muerte, menudo imbécil". Agradece que su padre haya sido medio muggle cuando camina a la calle Bashot, pero se detiene cuando encuentra a una chica pelirroja frente a los escombros de una pequeña casa.

—Ya no queda nada, lo siento —cuando la chica le devuelve la mirada no encuentra tristeza, ella está furiosa.

—Lo sé, mi madre no le dió información al bastardo y ahora seguramente está muerta —no puede creer que no esté afligida.

—Voy a buscar una habitación en la ciudad ¿vienes? —preguntó dudoso. La chica suspira y asiente, sacude su falda y le extiende la mano.

—Gillian, mi apellido ya no importa —bufó, estrecharon sus manos y se soltaron.

—Hiram.

Se tenía que aprender a vivir con la muerte desde muy joven, se lo enseñó su madre antes de ver morir a su abuelo por una fiebre apestosa, y se lo repitió cuando su madre fue atravesada por una salvaje flecha en el pecho, su padre le advirtió que no se encariñara mucho porque la guerra se avecinaba y nadie iba a salvarlo, Hiram bufó y pensó que con 16 años no podía vivir con la muerte. Tenía razón, no pudo salvarlo y tiene que vivir con ello.

Septiembre 1921.

Gillian tose y escupe tierra mientras intenta recuperar la consciencia, no puede escuchar ni ver bien, no sabe dónde quedó su varita ni Hiram.

—¡Gillian! —una mano toca su hombro y encuentra los ojos verdes de Hiram, le sonríe y la ayuda a incorporarse demasiado rápido, aún no entiende qué mierda está pasando pero sigue sin dudar a Hiram.

—¿Qué pasó? —preguntó cuando la tierra dejó de estorbar en sus labios.

—Imbéciles —gruñó. Gillian asiente como si con eso comprendiera todo, en realidad no entiende nada, pero se siente mejor cuando logran entrar en la casa de Zabia, ella les ofrece té y promete tener listas las habitaciones mientras grita por las escaleras que todos terminarán muertos.

—Necesito casarme contigo —soltó Hiram. Gillian eleva sus cejas y le sonríe.

—¿El hechizo te ha dado en la frente? ¿Por eso tienes ese horrible morete? —pero Hiram no le sonríe de vuelta, está más serio que nunca, y son tiempos difíciles.

—Gillian, llevamos huyendo de esta mierda por más de un año juntos, necesito casarme contigo o seré infeliz toda la vida —Gillian casi podía escuchar el latir del corazón ajeno contras sus oídos.

—¿Con una guerra, Hiram? —y es la primera vez que sabe sus ojos demuestra tristeza, Hiram está solo un poco desconcertado.

—Te necesito conmigo.

Zabia baja las escaleras con lentitud y les sonríe con tristeza.

—Sientes la muerte más que nunca, y tu alma se remueve para que su gemela la encuentre cuando la muerte te alcance ¿No es cierto? —Gillian y Hiram no tienen idea de lo que Zabia está hablando, incluso parece otro idioma—. Él quiere encontrarte siempre, busca atar los hilos del tiempo para que siempre seas tú, en esta y toda su vida.

No entienden pero para ellos es suficiente.

Febrero 1922.

La única capital que mantiene sus templos abiertos está a más de doscientos kilómetros de la casa de Zabia, Gillian y Hiram llevan semanas intentando llegar, deteniéndose a descansar, comer y mejorarse. Se aman de a poquito mientras completan el camino a su destino.

Un rayo plateado se atraviesa entre ellos y da de lleno en el rostro de Hiram, Gillian siente el corazón en la garganta. Es poco consciente de la lluvia de rayos a su alrededor, de las sombras y las burlas de los imbéciles malvados.

Toma el rostro de Hiram entre sus manos y besa su frente quemada por el rayo, besa sus labios y abraza su cuerpo mientras el llanto la abandona junto con él. Le susurra promesas y disculpas, le jura verdades y le enseña sus sueños. "Estaré contigo". Gillian ni siquiera siente que el rayo queme su espalda, no es consciente de su último suspiro, no es consciente de su muerte.

Diciembre 1951.

Art Du Film cumple 4 años desde que se celebró su primera Gala, es un evento formal y exclusivo que otorga premios a las actrices y a los actores que logran nuevos e innovadores proyectos a lo largo del año, por supuesto que cada año se agregan categorías.

Ginger ha asistido los últimos 2 años a la Gala por sus protagónicos, pero ésta Gala resulta increíblemente incómoda.

—Me disculpo si la prensa está incomodando tu noche por mi culpa, he dado muchos detalles de "Diamante" —hablaron a sus espaldas, Ginger descubre los ojos verdes de Howard Craw.

Howard es un guionista de populares obras teatrales, colaborador en guiones de películas y un reconocido escritor de obras literarias. Y está enamoradísimo de Ginger.

—No lo suficiente para querer retirarme, felicidades por tu premio, "Ghost" es increíble —sonrió amable, Howard le devuelve la sonrisa y está segura de que está sonrojado.

—Victoria está basada en lo que creo de ti —admitió encogiéndose de hombros, Ginger eleva una ceja y se gira un poco más en su asiento.

—Terminó muerta —Howard relame sus labios y se encoge de hombros.

—Podrías reconsiderar el papel de France, eres perfecta, y podría hablarte más de Victoria.

—Podría.

Noviembre 1953.

La fiesta de Art Du Film es un caos, Ginger observa un montón de actores y actrices profesionales ahogados en alcohol, son tantos que se permite dejar las apariencias y suelta su moño, dejando que su cabello caiga desordenado en su espalda, fingirá estar ebria si ve una cámara cerca.

Bebe con lentitud mientras pasea la mirada por las mesas vacías, entonces encuentra a un ebrio Jhon Francis y a un incómodo Howard Craw, sonríe ante la sonrisa incómoda de Howard y observa cómo intenta zafarse de sus brazos. Lo sigue hasta la sala principal donde están algunos guardias de seguridad.

—Jhon necesita terapia —bromeó a sus espaldas, Howard le sonríe y se acerca a la ventana para expulsar el humo de su cigarrillo.

—Necesita compañía —bufó. Ginger le sonríe y se recarga en el marco de la ventana—. Me gusta tu cabello, es lindo al rojo natural.

—Gracias —susurró—. No tuve oportunidad de decírtelo antes pero "Diamante" fue espectacular, Tiara fue increíble como Francis —Howard le sonríe y asiente, observando el cielo con tristeza, borrando de a poco su sonrisa— ¿Está todo bien?

—No —susurró frunciendo el ceño—. Tengo este sentimiento de que perdí algo y no sé dónde buscarlo.

Y cuando sus ojos se encuentran Ginger realmente lo ve perdido. No le da miedo y lo abraza.

—La próxima vez que vayas a París te espero en mi casa ¿De acuerdo? —le susurró contra sus abrigo. Ginger se siente un poco mejor al escuchar la risa de Howard.

Febrero 1955.

Howard sigue observando el cielo, esperando que algo le indique lo que sea que necesita saber para finalmente ser feliz.

—¿Por qué no vuelves a la cama? —preguntó Ginger, los ojos medio cerrados y su cuerpo desnudo expuesto.

—Tengo que ir a recoger la primer copia del libro a Nueva York, se me hará tarde para el aeropuerto —dijo con una sonrisa. Ginger suspira y talla sus ojos.

—¿Vas a volver? —Howard asintió y se sentó junto a ella.

—¿Por qué no vienes conmigo? —tomó su mano y la llevó contra sus labios. Ginger sonrió y asintió lentamente antes de besar sus labios.

—Iré contigo.

El vuelo 0255 de París a Nueva York sin escala se perdió en el Atlántico, no se recuperó ningún cuerpo o la última posición. El libro "Después" de Howard Craw se publicó inmediatamente, en memoria del vuelo 0255 y Ginger Ross con un especial agradecimiento.

Agosto 1998.

—Ginny —llamó con cautela. La pelirroja le sonríe y salen de casa—. Lamento no venir antes.

La pelirroja sonríe y se encoge de hombros para restarle importancia.

—Descuida sé que es difícil —sonríe—, por tus clases y eso —añade rápidamente.

—Si, son buenas.

Ginny se muerde el labio hasta que ya no puede detener las palabras.

—¿Estás bien? —preguntó con verdadera preocupación. Harry la observa y asiente antes de suspirar.

—Necesito disculparme contigo —tomó aire y se encogió de hombros—. No fui justo al alejarte y mantenerte lejos cuando en re siempre has estado para mí, en verdad lo siento, Ginny.

Ginny asiente y le sonríe antes de abrazarlo y besar su mejilla.

—Estamos bien.

Febrero 2002

Harry jamás estuvo tan seguro en toda su vida. Pronuncia "si" con felicidad y entusiasmo, y cuando Ginny a su lado le sonríe y repite su respuesta siente que respira ligero, al mismo tiempo siente que va a explotar de felicidad y quiere besarla a pesar de que la boda no ha terminado.

Y cuando lo hace no se lo tienen que pedir, el toma el rostro de Ginny entre sus manos y besa sus labios, sonríe y la abraza.

—Siento que voy a explotar —le confiesa con felicidad, sin apartarse de ella, Ginny ríe y asiente.

—Yo también —ríe—, me haces muy feliz.

Harry suspira y siente que en cualquier momento saldrá magia disparada de su cuerpo por sentir tanto. Y por un momento entiende a Ron "Voy a explotar". Pero no lo hace. Toma con firmeza la mano de Ginny y goza de sus emociones, disfruta y la ama cada segundo un poquito más.

Abril 2029.

Cuando Harry entra y encuentra cajas por todas partes, objetos flotando y estanterías organizandose por colores, tamaños y formas no puede hacer otra cosa que soltar su maletín.

—¿Ginny? —no recibe respuesta, tan solo alcanza a ver una mano asomarse detrás de un montón de cajas apiladas. Harry suspira y se acerca a ella.

Ginny tiene un montón de libros esparcidos frente a ella y entre sus dientes tiene su varita. Harry no puede contener su risa.

—¿Qué haces? —preguntó sentándose a su lado, tomó la varita de su boca y dejó un beso sobre sus labios.

—Luna me contó sobre una rara historia japonesa de hilos rojos y ella está segura de que encontró una prueba de que es real —Harry eleva sus cejas y espera que Ginny le expliqué.

—Verás, la historia dice que un hilo rojo une a las almas que están destinadas a estar juntas, y que siempre se van a encontrar, sin importar los años que pasen —comenzó, tomando un libro entre sus manos se leía "Ahora y siempre" en letras rojas y bordadas—. Lo escribió una tal Samantha Hill, es historiadora de magia y de muggles.

—Creo que Hermione la mencionó en algún momento —recordó Harry, a Ginny no le pareció relevante el dato.

—Bueno ella planteó la idea de los hilos rojos y como no le creyeron comenzó una investigación ¡Y encontró una declaración de hace más de 100 años! —contó con entusiasmo— Una mujer llamada Zabia que sobrevivió a los ataques de Grindelwald escribió sobre dos de sus huéspedes Gillian y Hiram, iban a casarse en Oakwood y murieron antes de llegar, ella aseguró que se encontrarían en otra vida, que sus almas no estarían tranquilas nunca.

—No creo que eso sea posible Ginn —rió Harry, que a pesar de estar maravillado por la pasión y emoción con la que contaba aquello le parecían fantasías.

—¡Espera! Entonces Samantha investigó a través de los años, descubrió que Gillian era sangre pura, ella era Gillan Volak, hermana de Demian Volak, ellos tuvieron tres hijos, una hija que se casó con un muggle, Alfred Craw, y tuvieron al escritor Howard Craw ¿Lo reconoces?

Ginny le mostró el libro de "Después" de Howard Craw y lo abrió en la tercera página.

—"Para Ginger Ross, por ser lo que buscaba" —leyó Harry.

—Ellos murieron en un accidente de avión —dijo con tristeza, abriendo el libro de Samanta para mostrarle las fotos de ambas—. Ginger Ross era hija de Franco y Normae Ross, Normae era una Black antes de escapar y casarse con Franco —Harry observa con curiosidad el árbol genealógico que Ginny le muestra, él no recuerda a ninguna Normae—. No existe en ningún registro por qué fue hace mucho tiempo, según Samantha.

—¿Entonces?

—Entonces —continúa con una sonrisa—, ellos dos eran Gillian y Hiram, y Samantha cree que su reencarnación está en la actual familia Black.

—Ya no hay familia Black, Ginny —ríe Harry.

—Siempre hay familia, Harry —respondió risueña—. Así que, si tú y yo volvemos en otra vida, espero encontrarte y ser tan felices como ahora.

Harry sonríe y toma su rostro entre su mano, sin miedo y de acuerdo.

—En las vidas que quieras, cielo.

-x-

¡Hola!

Entonces... ¿Qué les pareció?

Yo sé que fue un poco confuso pero era necesario, cabe aclarar que siempre han sido Harry y Ginny, para que no menosprecien de la historia :).

¡MUCHISIMAS GRACIAS POR LEER!

ESPERO SUS COMENTARIOS Y OPINIÓN

¡NOS LEEMOS PRONTO!

-Danny :).