Nile no estaba totalmente de acuerdo con el castigo que el equipo había elegido para Booker, pero lo aceptó porque ella era nueva y recién estaba conociéndolos.

Tal vez para ella cien años -todavía- parecía mucho tiempo porque no tenía experiencia en la inmortalidad. Pero esa había sido la primera traición que hubo dentro del equipo. Y para sus compañeros, que habían estado viviendo hace cientos de años, cien no era mucho.

Sobretodo para Andy cien años no eran nada, si los cálculos de Copley estaban en lo cierto ella había vivido varios milenios.

¿Se vive realmente si no se puede morir?

El equipo viajó a Malta, por el momento planeaban instalarse en el refugio que tenían allí.

Empezaron las misiones. Viajaban a donde fuera que tenían que ir, y luego volvían a Malta. Al parecer habían elegido ese lugar porque era uno de los favoritos de Joe y Nicky.

Cada día que pasaba junto con Andy, Joe y Nicky, era un día que los conocía más y los quería más. Cada uno de ellos se estaba empezando a ganar un lugar especial en su corazón.

Con Joe y Nicky estaba empezando a formar una relación de amor y respeto, y por algún motivo los había comenzado a ver como figuras paternas en su vida. Le gustaba que le tuvieran confianza y que siempre la estuvieran alentando a probar cosas nuevas.

Viendo el amor que esos dos compartían la hizo entender un poco mejor a Booker. La verdad es que Joe y Nicky tenían suerte, porque ellos podían compartir su amor por toda la eternidad, pero para el resto del equipo eso era diferente.

Sentía compasión por Booker porque sabía que le era difícil estar solo, que se deprimía. Que ese era el principal motivo por el que los "había traicionado". Lo que él en realidad había querido era que encuentren la manera de terminar con inmortalidad para poder morir, no que los encierren para usarlos para experimentos.

Y si Booker se sentía solo, cuando recién convivía con su inmortalidad hace doscientos años, ¿Qué quedaría para Andy? La soledad para ella debía ser totalmente diferente. Por lo que suponía y lo poco que le habían dado a entender, ella había pasado miles de años estando sola.

Sé que ella pasó mucho tiempo sola

antes de encontrar a alguien como ella,

muchísimo tiempo.

Para los demás había sido diferente. Desde que se enteraron que eran inmortales tuvieron un equipo para acompañarlos. En cambio Andy, al haber sido la primera inmortal, ella había experimentando un tipo de soledad absolutamente distinto.

Nile a veces se preguntaba cómo habría hecho para sobrevivir tanto tiempo, para no perder la fe…

Me recordaste lo que era ser indestructible, extraordinaria.

Me recordaste que hay personas por las que vale la pena luchar.

En esos momentos, cuando lo pensaba bien y recordaba las palabras de ella a la perfección, se daba cuenta que cuando la conoció había estado justamente en una crisis de fe sobre lo qué hacían. Y la admiró aún más por cómo se recuperó, y porque al comprobar el bien que hacían a la humanidad ella volvió a creer en su misión con una fortaleza extraordinaria.

Por otro lado, la relación que estaban construyendo con ella era especial. La sentía como la hermana mayor que siempre le habría gustado tener y nunca había tenido. Esa mujer era la más fuerte y leal que jamás había conocido. Ella había dicho que su mortalidad no iba a cambiar nada, y no lo hizo. Ella continuó peleando lado a lado con el equipo, como siempre lo había hecho.

Uno de los momentos que más le gustaba compartir con ella eran las sesiones donde le enseñaba diferentes artes marciales, técnicas de pelea: ataque, defensa, y vigilancia, y a usar distintos tipos armas. Y también los cafés que tomaban observando los amaneceres.

— ¿Cómo te fue en el entrenamiento de hoy? — Le preguntó Nicky.

— Muy bien. — Respondió Nile.

— Si piensas que te está yendo muy bien es porque Andy te está dejando pensar eso. — Comentó Joe, algo divertido.

— ¿Qué? — Preguntó ella, sin entender a qué se refería.

— A nadie nunca le va muy bien en los entrenamientos con ella. — Dijo Joe, como si eso explicará todo.

— Lo que quiere decir es que Andy podría ganarnos a todos nosotros juntos, aún estando con los ojos cerrados y las manos atadas. — Aclaró Nicky, lo que el otro había querido decir.

— Ella es algo así, como lo más parecido a indestructible. — Dijo Joe, mostrándose algo orgulloso ante ese hecho.

He visto lo que hiciste en la iglesia.

— La forma en que pelea con nosotros cuando entrenamos, no es la forma en la que pelea allá afuera con quienes pelea en verdad. — Sumó Nicky con una sonrisa.

— Pero bueno, si tanto te gustan las clases con ella también deberías pedirle que te de algunas de idiomas. — Le sugirió Joe.

¿Sabes hablar ruso?

— ¿Qué tantos idiomas sabe? — Preguntó con curiosidad y los otros rieron ante la pregunta, como si la encontrarán ridícula.

— Sabe todos los idiomas que existen actualmente y los antiguos que se han extinguido con el tiempo. — Respondió Nicky.

— Acepto darte clases de idiomas. — Dijo Andy, asustando a todos al aparecer de repente. — Pero Joe se encargará de enseñarte el árabe y Nicky el italiano. — Aclaró.

Y así, sumó las clases de idiomas a la lista de cosas que le gustaba compartir con ellos. Era entretenido aprender cosas nuevas con ellos. Todos eran buenos maestros.

Andy había prometido que su mortalidad no iba a cambiar nada.

Pero sí cambió, cambió cuando ella murió.

A Nile le costó mucho aceptar la muerte de su líder, de la mujer que estaba empezando a convertirse en su figura a seguir y su amiga.

Por eso le costó mucho aceptar a Quynh como parte del equipo. No es que tuviera nada personal en contra de la mujer, de hecho la respetaba porque también era una gran guerrera. Pero, sentía que ella le había quitado el tiempo que podría haber tenido con Andy.

El equipo cambió con su muerte. Continuaban haciendo misiones, pero estas parecían no tener sentido.

Dirijo un grupo de inmortales, una especie de ejército supongo.

Pero, ¿qué era de un equipo sin su líder?

Quynh cada día se volvía más agresiva, más arriesgada y más vengativa durante las misiones.

Joe y Nicky estaban de duelo, uno que parecía no terminar nunca. Ambos estaban tristes, se sentían vacíos y perdidos sin la mujer que los había guiado durante toda sus vidas como inmortales.

Y Nile… Nile también estaba triste. Estaba triste y resentida. Sentía que era injusto que ella hubiera tenido tan poco tiempo con Andy, cuando los demás habían podido disfrutarla cientos de años.

Empezó a usar el colgante de Andy como amuleto. Usarlo junto a su cruz la hacía sentir más cerca de ella. Y para lidiar con su tristeza se convirtió en el escudo de sus amigos.

Yo siempre voy primera.

Si esto no funciona y yo no salgo de aquí,

la próxima vez puedes ir primera.

No es que se hubiera convertido en la primera persona en entrar a las escenas como Andy le había dicho que iba a poder hacer. Ese lugar lugar lo iban rotando, porque nadie se sentía cómodo ocupando el lugar que Andy había tenido.

Pero se convirtió en el escudo de Joe y Nicky. Cada vez que podía evitar que uno de ellos muera o salga herido, ella estaba ahí para recibir las heridas por ellos.

Tal vez era un poco tonto hacerlo, porque todos eran inmortales. Pero sentía que debía hacerlo. Ella quería cuidar el tiempo que tenía con ellos.

Pasaron cien años y se reencontraron con Booker. Nile tuvo la esperanza de que eso pueda traer una mejora para el equipo, que el volver a estar juntos los ayude a volver a encaminar la misión que tenían en este mundo.

Pero no lo hizo, y por más que tenían éxito en las misiones que realizaban, a estas les seguía faltando un sentido.

En realidad el sentido estaba, era el mismo de siempre: ayudar, realizar un bien. Pero sin Andy ellos no podían verlo. Así como Andy había necesitado de Nile para volver a creer en su misión, ahora ellos necesitaban de algo o alguien para que les devuelva la fe, pero no sabían qué.

De pronto, Quynh cambió el destino de todos para siempre al informar que quería modificar la manera en que se manejaban. Ella quería dar a conocer su inmortalidad al mundo, quería que la reconozcan y la valoren.

— No, nosotros debemos mantenernos en la anonimidad. — Negó Joe, no acordando con lo que Quynh proponía.

— Ya lo pasamos por mi error, y nos demostró que no trae nada bueno que los demás sepan de nuestra inmortalidad. — Agregó Booker, argumentando a favor de Joe.

— Además eso no es lo que Andy querría, ella era justamente la que siempre insistía en que no importaba que nuestro trabajo no sea reconocido, sino que lo único que importa es poder hacer un bien. — Sumó Nile, exponiendo con pasión las convicciones de su antigua líder.

— ¿Qué sabes sobre Andromache? Vos solamente estuviste con ella un año, yo en cambio estuve con ella un milenio. — Le reprochó Quynh de mala manera.

Eso se sintió como un pinchazo en su corazón, porque aquella mujer tenía razón. Pero Nile no iba dejar que eso la afectara, ella había tenido una conección y una relación especial con Andy, sin importar que tan corto había sido el tiempo que habían compartido.

— Creo que esta claro que nosotros no apoyamos tu decisión. — Dijo Nicky, interviniendo para cortar la tensión entre las mujeres.

— Si queres dar a conocer tu inmortalidad al mundo vas a tener que hacerlo sola. — Dijo Joe, dándole una especie de ultimátum.

— Bien, yo no los necesito. — Aceptó Quynh enojada. — Y esta traición de que no me acompañen va a tener sus consecuencias. — Les advirtió.

Quynh abandonó el equipo.

A partir de que ella se fue las misiones volvieron a ser un poco más tranquilas. La violencia que ella parecía cargar en cada escena, por más que no fuera necesaria, ya no los perseguía.

Pero ella hizo lo que les había dicho, se dio a conocer al mundo. Y de repente la mitad de este la reconocía y la veneraba como una diosa. Sus misiones empezaron a tener un rumbo peligroso, ayudando a las personas que querían vengarse de otras en vez de ayudar.

Y entonces ellos tuvieron que empezar a intervenir. Tenían que frenar los desastres que estaba empezando a realizar. Se formó una especie de guerra entre ellos. Y así ella también los dió a conocer a ellos al mundo.

Empezaron a ser reconocidos en todos los países del mundo, a ser llamados para realizar grandes trabajos que a los mortales los pondría en situaciones muy peligrosas y vulnerables. Empezaron a ser alabados como dioses.

Saben quienes somos.

Saben lo que somos.

Pero todo tiene un final, y el amor hacia ellos se acabó cuando un gobierno los declaró como peligrosos enemigos. Bastó con que un país se les ponga en contra, para que el resto del mundo también lo haga.

La inmortalidad de ellos era demasiado peligrosa para la humanidad decían. Ellos siempre tendrían la libertad de matar libremente a quien querían, total no vivían con el miedo de que después los puedan matar a ellos.

Y ahí entendieron finalmente porque Andy siempre les había advertido e insistido en mantener la anonimidad en sus misiones, el secreto de la inmortalidad, y no repetir contratos.

Tememos ser capturados,

porque si lo hacen vamos a pasar la eternidad en una jaula.

Pasaron varias décadas escapando y estando escondidos, hasta que finalmente los atraparon y los llevaron a una prisión en Montana, Estados Unidos. La prisión era subterránea y estaba en el medio de la nada.

Allí se reencontraron con Quynh. La mujer estaba arrepentida por todo lo que había ocurrido. Ellos aceptaron sus disculpas y se aliaron para poder buscar una manera de escapar.

Pasaron años y años tratando de escapar, sin obtener resultados.

Pasaron años y años encerrados, siendo torturados y asesinados, una y otra vez.

Sin embargo, sin importar cuantas generaciones experimentaban con ellos, nadie podía descubrir la fórmula de la inmortalidad. Eso los frustraba y los hacía tener medidas más violentas y extremas con ellos. Pero, nada cambiaba. La inmortalidad seguía siendo un secreto que ningún humano podía descifrar.

En algún momento, todos parecían estar dándose por vencidos. Pensando en que tal vez ese era el fin, que iban a estar encerrados en esa prisión hasta que se les acabará la inmortalidad.

De hecho, después de las torturas, la muerte sonaba hasta como algo lindo.

Pero Nile, mantenía la esperanza en alguna parte de su ser, creía que tenía que haber alguna forma de poder liberarse.

Por eso llevaba la cuenta de los años que iban.

300 años desde que Andy había muerto.

150 años desde que la inmortalidad del equipo se había revelado al mundo.

87 años desde que estaban en prisión.

Andy estaba en su ataúd de madera cuando de repente abrió los ojos.

Abrió el ataúd y la tierra húmeda la invadió, cubriéndola hasta ahogarla por completo.

Volvió a la vida y comenzó a pelear contra la tierra, buscando la salida al exterior.

Se ahogó y volvió a vivir, se ahogó y volvió a vivir, se ahogó y volvió a vivir.

Así fue una y otra vez, hasta que finalmente sus manos atravesaron la tierra y salieron a la superficie.

Nile se despertó dando fuerte grito. Se sentía sucia y sin aire, pero fuerte. Como Andy en su sueño.

— Eeyy tranquila Nile, estás bien, estás con nosotros. — Le recordó Nicky, buscando calmarla.

Estaban todos atados con cadenas que colgaban de un caño. El estar suspendidos en el aire, colgando de sus brazos, hacía que sus músculos se contracturen y se descoloquen más de una vez.

Nile miró a sus compañeros y notó que todos la observaban con preocupación. Al parecer ella había sido la única en tener aquel sueño.

— ¿Una pesadilla? — Preguntó Booker.

— Más que una pesadilla, fue un sueño. — Respondió, tratando de hacer que su respiración vuelva a la normalidad.

— Por como gritaste parecía una pesadilla. — Comentó Joe mirándola con preocupación, dudando de que la otra estuviera diciendo la verdad.

— Soñé con Andy. — Les dejo saber ella.

Al decir eso todos realizaron grandes suspiros. El tema de Andy seguía siendo doloroso para todos ellos. Ella no sabía si iban a creerle, pero necesitaba compartir lo que había soñado, necesitaba hacerles saber que Andy estaba viva.

Andy estaba viva.

Nile sonrió como hace tiempo no lo hacía.

— Andy estaba en su ataúd y de repente abrió sus ojos. La vi pelear contra la tierra bajo la que estaba enterrada, hasta que finalmente salió a la superficie. — Relató su sueño. — Andy está viva. — Afirmó con confianza.

Los miró expectante, esperando que los otros se sientan aliviados y contentos con la noticia. Pero en vez de eso, los notó verse envueltos de una tristeza aún más intensa.

— Nile, eso fue solo un sueño. — Dijo Quynh, rompiendo el silencio que se había formado entre ellos.

— No fue solo un sueño, fue real, lo sentí real. — Argumentó ella, defendiendo lo que había visto.

— Lo habrás sentido real, pero fue un sueño. — Insistió Quynh.

— Andy murió y no hay vuelta después de la muerte. — Dijo Nicky con tristeza.

— Además, todos tendríamos que tener el sueño si fuera como decís, ¿No? — Dijo Booker y miró a sus compañeros para ver si alguno más había tenido el sueño.

Nadie había tenido ese sueño, solo ella.

¿Por qué están en mis sueños?

Porque es nuestro destino encontrarnos.

Pero Nile estaba segura que había sido más de un sueño, había sido la conexión que tenían entre inmortales.

Ella estaba segura y no le importaba que no le crean.

Ahora tenía más razones para seguir luchando y continuar teniendo esperanza, porque Andy estaba viva.

Y si Andy estaba viva, eso significaba que tarde o temprano iba a ir a buscarlos.

Saldremos de acá como siempre lo hacemos, juntos.