Cúmulo de estrellas.

Loki cree que las emociones son de colores, son como las estrellas. Las estrellas jóvenes son pequeñas y calientes, las estrellas viejas son grandes y frías, en realidad sólo son menos calientes que las más jóvenes. Su edad se mide por su distancia y su color resulta de su temperatura. Las más jóvenes brillan blancas, violetas y azules; mientras que las más viejas lo hacen en amarillo, naranja y rojo.

Las personas son un cúmulo de emociones, ellas siempre están ahí, tan solo cambia el tiempo en que tardan en aparecer y su permanencia en el sistema. Algunas incluso forman parte de nuestro carácter y son percibidas por el resto de las personas al conocerse.

Loki ha visto de cerca las emociones, cada una de ellas y sus derivados, no exactamente de primera mano, hace tiempo que no tiene un caso de principio a fin sobre su escritorio. Su conclusión es que las personas son complejas, obviamente no todas toman las noticias de la misma manera porque nadie es igual, sus experiencias no son las mismas y los pensamientos son propios de cada persona. Es fascinante. Aún así, ni la psicóloga ni la astronomía son lo suyo.

Estando en el área de rehabilitación y terapia alcanza a escuchar los gritos de un hombre, incluso a varios metros de las habitaciones puede percibir su furia, el estruendo de metal y cristal contra el suelo no se hace esperar, Loki puede imaginar el desastre. No es entrometido, en su contrato está establecido que debe acudir a lugares donde haya problemas, dificultades o situaciones de riesgo, y comprobar si puede ser útil en la escena; así que camina con paso firme a las habitaciones, guiándose por los gritos del hombre. Cuando llega a la habitación 458 los gritos son más débiles, hay llanto, quejidos y enfermeras agrupadas frente a un gran hombre, no de edad sino su musculatura.

[La furia del rojo; molestia, incomodidad y rudeza]

Loki alcanza a ver su mirada antes de que comience a cerrar sus párpados por los tranquilizantes, encuentra mucha furia, dolor e impotencia.

—Es un deportista —dice Jacob a su lado, Loki mira por última vez al hombre, ve sus brazos musculosos y su cabello largo hasta los hombros.

Jacob pone su mano en el hombro de Loki y caminan de vuelta al área de Rehabilitación.

—Tiene perforados los pulmones, clavícula y costillas rotas, fisura en la muñeca y el fémur fracturado, el otro está en estado crítico —suspiró y hundió las manos en sus bolsillos—. De cualquier manera el padre ya ha pagado su rehabilitación aquí mismo.

—Pobre hombre —Jacob asiente con su usual pesadumbre empática antes de encogerse de hombros y entrar a la sala.

Loki piensa que el hombre definitivamente tendrá rehabilitación y terapia.

En el hospital no hay mucho movimiento, usualmente hay ajetreo cuando se llevan a cabo convenciones estatales, y esa temporada ya pasó. Ve los mismos rostros y mantiene conversaciones con los mismos pacientes, no le molesta en lo absoluto, disfruta escribir los avances. No es hasta el fin de semana que ve un nuevo rostro enfurruñado, observando con molestia la férula de su pierna, cuando lo observa un poco más se da cuenta que es el hombre del que Jacob le habló, el del escándalo, ahora lleva el cabello muy corto. Loki escucha la conversación de Jacob y el hombre.

—No será pronto, pero puedes recuperarte —dijo Jacob, mirando con seriedad al rubio—. Todavía puedes entrenar para futuras competencias.

El hombre levanta la misma mirada molesta hacia Jacob, ahora incluso con gracia, Loki casi escucha su crueldad antes de que salga una palabra de sus labios.

—Tengo una maldita vara de metal —susurró con los dientes apretados— en la jodida pierna ¿Me veo como alguien que va a competir?

Jacob suspira y sonríe apretado.

—Eres un deportista, tu cuerpo responderá muy bien a la rehabilitación —animó tentativo, el rubio rueda los ojos y observa al resto de las personas en la sala, caminando con ayuda de barras y personas, bastones y pasamanos, pelotas y bandas elásticas. Se detiene muy poco en Loki, a él le parece demasiado de todas formas.

—¿Me veo como un deportista? —bufó, volviendo a mirar su férula con rabia. Loki decide que es suficiente, el buen Jacob terminará en psicología si pasa otro minuto con el sujeto descortés y grosero.

—Te ves como alguien que necesita ir a Kamar-Taj —interrumpió sonriendo, el hombre rubio lo observa con la misma mirada huraña.

—¿Camartash? —preguntó en un bufido. Loki ríe y se para frente a ambos hombres.

—Kamar-Taj —dice lentamente, el rubio rueda los ojos y se dedica a observar a una mujer con bastón subir unas escaleras—, reorienta el espíritu y ayuda al cuerpo a sanar.

Ni siquiera pretende que le interesa lo que Loki está diciendo.

—Thor, él es Loki, es el coordinador de ésta área del hospital —Thor asintió ausente, Loki confirma que no le interesa lo que diga él o Jacob.

—Puedo quedarme con él —sonrió amable a Jacob, finge que no ve su sonrisa aliviada ni su paso apurado, por si es que Loki decide cambiar de opinión antes de que esté fuera de su vista, se permite reír entre dientes mientras se sienta al lado de Thor—. Entonces… ¿Qué te ocurrió?

—Jacob Vasksen es mi fisioterapeuta, no usted doctor —masculló. Loki recarga su espalda en la banca y extiende sus pies.

[El odio del violeta; asco, rabia y frustración]

—Dime Loki —mencionó—. Mira, Thor, yo coordino a tu fisioterapeuta, y si lo decido, que ya lo hice, yo puedo cambiarlo —el rubio entrecerró los ojos antes de suspirar con cansancio—. ¿Me dirás qué ocurrió o tendré que buscar en tu expediente?

Loki no lo presiona, deja que Thor le de otra mirada a la sala, que maldiga por lo bajo su pierna, la silla de ruedas y una pista, después mira a Loki con resignación, el pelinegro de inmediato concluye que no es difícil para Thor confiar en las personas, o por lo menos no se le complica hablar con ellas, aunque sea de forma hostil.

—Mi auto se volcó en la autopista, cerca del aeropuerto. Creí que podría correr, sabía que no había seguridad alrededor e iba solo en el auto, aposté varias libras antes de partir —se encogió de hombros y bufó molesto—. No pensé que podría resbalar en la maldita autopista y voltearme. Fueron dos vueltas completas, los cristales se rompieron y la puerta me golpeó el cuerpo, ni siquiera recuerdo la bolsa de aire —suspiró y bajó la mirada a su pierna—. Desperté aquí, con mi vida podrida en la basura.

—No puedes decir "desperté" y "con mi vida podrida" en la misma oración —sonrió Loki, Thor no le devuelve la mirada siquiera—. Escucha, yo entiendo que te sientas mal, el trauma lo sufre tu cuerpo y tu mente, por eso aquí se llama "Rehabilitación y Terapia", todas estas personas están para ayudar a mover cuerpo y mente por igual, no puede avanzar una sin la otra.

—Jamás voy a recuperar mi vida —gruñó. Loki niega con sinceridad y apoya su mano sobre su hombro.

—Has pasado por una experiencia traumática, aunque tú cuerpo estuviera ileso jamás podrás ver la vida de la misma manera —Thor alza la mirada a la puerta, parece considerar salir de ahí, no lo hace y pasa sus manos por su rostro con frustración.

—Fue una completa estupidez ¿Comprendes? Fue estúpido e idiota creer que no pasaría nada malo —masculló molesto, sus ojos abriéndose con desesperación—. Me creí invencible, fui egoísta conmigo y con mi padre, me cegué por completo a la realidad —negó y tragó con fuerza—. Ni siquiera puedo pretender que no deseaba hacerlo, porque realmente lo hice, disfruté arrancar, sentir el viento y la libertad. Supongo que necesitaba un choque de realidad en mi vida.

—No voy a juzgarte —sonrió Loki—. Todos somos personas diferentes cruzando esa puerta, ya sea para entrar o para salir —Thor vuelve su mirada a él, sin avergonzarse por la humedad en ellos—. Sería grandioso verte salir de aquí caminando.

—Tengo una vara en la pierna —dijo molesto, como si con ello respondiera a todo el programa de rehabilitación.

Loki asiente y se incorpora para tomar una portátil, dispuesto a cambiarle el rostro al hombre testarudo.

—Era obvio —se encogió de hombros, deslizando su dedo por la pantalla para dar con el expediente de Thor, Thor Odinson.

Hace mucho que Loki no tiene un caso de principio a fin, ciertamente este no es el principio del caso de Thor, pero está comenzando en Rehabilitación así que Loki recuerda sus casos, siendo amigo y no un doctor, al final es lo que se necesita en este lugar, un amigo que te empuje a seguir intentando, a seguir moviéndote. Está dispuesto a serlo para Thor, la bata blanca será un adorno.

—Odinson —murmuró— ¿Tu padre se llama Odín? —sonrió con gracia, Thor bufa una risa y asiente.

—Es algo anticuado y además es el tercero en una generación de historiadores amantes de la mitología —sonrió pequeño—, agradezco no llamarme Helblindi.

Loki se atreve a chocar su codo contra su brazo con falsa molestia.

[La tristeza del azul; decepción, desconfianza y miedo]

—Calla tu falta de respeto, él es mi hipotético hermano —rió antes de mostrarle su gafete de identificación "Loki Laufeyson", no se inmutó ante la risa de Thor y siguió deslizando su dedo hasta las radiografías, veía claramente el fémur foto y después la vara metálica en toda su pierna—. La recuperación en el resto de tu cuerpo fue buena, incluso respondiste bien a la sustitución, solo necesitamos despertar el resto de tu pierna para que trabaje con nosotros.

Cuando Loki vuelve a mirarlo encuentra su mirada perdida nuevamente en su pierna, inmersa y furiosa, suspiró y se puso de pie.

—Oye, la rehabilitación no tarda demasiado, está en manos de la persona recuperarse lo más rápido que pueda —Thor alza la mirada y con ella ambas cejas—. Tu cuerpo está acostumbrado al movimiento, solo está un poco atrofiado y contraído, depende completamente de tí devolverlo.

—¿Y si mi cuerpo ya no responde? —preguntó con verdadera duda— Ya no soy como antes, he estado inmóvil sobre una cama por más de dos semanas ¿Qué pasará si mi cuerpo decide ya no moverse?

Loki se incorpora y se inclina frente a él con la mirada decidida, repitiéndose que no puede gritarle ni sacudir a un paciente a menos que la situación lo amerite.

—Thor —habló determinado—. La mente y el cuerpo trabajan juntos, si te convences de que tu cuerpo no va a responder, nunca lo hará.

Parece considerarlo, un poco y por un corto tiempo, antes de parpadear y asentir débilmente.

—¿Qué tengo que hacer? —preguntó resignado. Loki le sonríe y le muestra en la pantalla los ejercicios y los avances esperados con cada uno de ellos—. ¿En cuánto tiempo?

—Eso tendrás que decidirlo por tí mismo —se encogió de hombros y se incorporó detrás de él, lo guió en la silla de ruedas a las barras más cercanas—. ¿Podemos comenzar?

Y Loki mantiene su mano extendida, aparentemente paciente. Thor parece estar teniendo un conflicto con su pierna y las barras que están delante de él, les dedica largas y profundas miradas, Loki determina que el conflicto no es con las barras ni con la férula, es con él mismo.

Finalmente toma los brazos de la silla y se pone de pie, apoyando su peso en la pierna izquierda y manteniendo su férula un poco al aire. Loki pasa su brazos por su espalda y lo ayuda a llegar a las barras. Thor se apoya de ellas y camina tentativamente, temblando y sudando a cada paso, Loki lo acompaña de un extremo a otro.

—¿No tienes hermanos entonces? —preguntó a la mitad del camino de la segunda caminata. Loki deja de mirar su pierna y encuentra los ojos azules de Thor.

—No —sonrió—. Solo soy yo.

—¿Y tus padres? ¿Por qué decidieron llamarte Loki? —el pelinegro ríe y se encoge de hombros.

—Nunca le pregunté a mi madre por qué, y mi padre insistió en que ella me había nombrado —bufó y tomó la tableta para escribir el tiempo y el número de pasos—. Supongo que estaba ebria —rió, ignorando la mirada de Thor sobre él.

—Lo siento —susurró. Loki le sonríe y niega—. De cualquier manera no parece quedarte mal —se encogió de hombros y volvió su vista al frente—. El plan era largarme de aquí a escondidas del doctor Jacob, y tú has logrado que me pare de la estúpida silla —Loki ríe y continúa escribiendo, contando los las pasos a su lado.

Thor es constante en el hospital, llega a las 10 y se va a las 12. Su padre lo deja en el elevador por la mañana y lo espera en el pasillo al mediodía. Loki solo lo ha visto, jamás se acerca a preguntar por Thor, pero habla libremente con él cuando lo recoge.

Va dejando atrás las miradas enfurruñadas y comienza a caminar con mayor facilidad cada vez más, Loki lo ayuda a regenerar confianza con su columna y su cadera, convenciéndolo que están bien y no debe temer al apoyarse sobre ellas. Thor pretende devolver la confianza contándole a Loki todo lo que hacía con sus amigos antes del accidente. El dolor aparece a menudo, en su pierna y en sus ojos, su tratamiento cambia constantemente y las visitas a radiología disminuyen.

—Había necesitado radiografías solo una vez en mi vida —dijo en un suspiro—. Tenía trece años, mi madre acababa de morir, decidí salir a esquiar sin mi hermana —rió sin gracia—. Me fascinó la adrenalina y choqué contra un arbusto nevado —bufó.

—¿Te rompiste algo? —preguntó con sorpresa. Thor niega y se encoge de hombros.

—Lesiones de primer grado, un par de moretones y chichones.

Loki deja que Thor tenga sus momentos, esos dónde recuerda algo y lo comprarte sin pensarlo mucho. En esos momentos es cuando aprecia en sus ojos todas las emociones que vivió en esos momentos, alcanza a verlo y recordarlo justo antes de que su realidad opaque el azul de sus ojos.

[La ambición del naranja; interés, anticipación y fuerza]

—Estás mejorando —felicitó sonriente. Thor le sonríe pequeño y asiente, apenas dedicándole atención al inmovilizador que solo dejaba ver su rodilla—. Tu caso fue interesante, la junta coincidió completamente con mi diagnóstico.

Loki no es mala persona, hace lo correcto, quizá toma caminos un poco más enredados y largos para llegar al final adecuado, pero llega con lo que prometió. Y alguien tan terco como Thor no va a cambiarlo.

—¿Cuál? —preguntó curioso, alzando la vista a la tableta y después a Loki.

—Grandes y rápidos avances físicos —asintió mirando la tableta, leyendo lo que sus notas decían—, sin embargo, presenta estancamiento en el progreso mental, comenté que eras muy testarudo —Thor le devuelve una mirada ceñuda e incrédula—. Creo que te torturas todos los días y te sientes culpable, hablaré con la junta para que me den acceso a psicología, hay una…

—No vas a hacer eso —interrumpió seguro, levantándose de la silla en un intento por arrebatarle la tableta.

—Claro que puedo —rió retrocediendo y alejando la tableta de sus manos—. Sigo siendo coordinador y tú un paciente deprimido.

—No estoy deprimido y hay un trato de confidencialidad, Loki, no puedes hablar de esto, de mí, con una junta —exclamó molesto. Extendiendo las manos para alcanzar el aparato, Loki eleva ambas cejas y sonríe de lado—. Ni siquiera podrías comentarlo en una cena.

—Tienes razón —suspiró deteniéndose—. Eres capaz de dar más de veinte pasos con tal de mantenerte en un caparazón.

Thor mira el suelo y voltea para corroborar los ue dice Loki, la silla de ruedas está a sus espaldas, bastante alejada. Toma la barra del pasillo y se recarga contra ella cuando vuelve a mirar a Loki.

—No es difícil, pronto podrás usar las muletas, solo necesitas motivación —sonrió—, la confianza está debajo de todo ese remordimiento que expresa tu cara —Loki le devuelve la silla y lo empuja hasta la sala de espera, dónde debería estar su padre.

—¿Tienes algún paciente ahora? —preguntó frente a las sillas vacías de la sala. Loki niega y mete las manos en sus bolsillos.

—Sólo tú.

—¿Me acompañas abajo? —Loki puede declinar, tiene la mentira en la punta de la lengua incluso antes de que Thor termine de pronunciar la invitación.

—¿Y tú padre? —preguntó, tanteando al destino y sus decisiones.

—Tardará un poco más, está en prisión —se encogió de hombros y llamó al elevador. Loki sabe que Thor ignora su sorpresa, se lo agradece, de lo contrario desataría una ola de preguntas incómodas y personales—. No él —continúa mientras Loki lo empuja a la cafetería—, es una visita a mi hermana.

—No tienes que hablar de esto —lo deja en una mesa y se retira para traer café y las galletas menos desabridas, vuelve a la mesa y abre completamente las galletas, dejándolas en el centro de la mesa.

—Ambos, mi hermana y yo, hicimos tonterías después de perder a mi madre —comentó destapando su café—. Mi padre está ahí después de todo.

—Es lo que hacen los padres —y si Thor ve la pesadumbre con la que Loki responde, la omite completamente.

—¿Por qué insistes en que algo remuerde mi conciencia? —preguntó sin rodeos. Loki eleva ambas cejas, aún poco acostumbrado a los bruscos cambios de tema, muerde su galleta con lentitud mientras mide sus palabras.

—Lo veo en tus ojos —se encogió de hombros —. Tienes avances espectaculares y cuando te lo menciono tu mirada se oscurece, como si estuviera mal sentirte mejor.

Thor asiente lentamente, tomando una galleta y dándole un mordisco demasiado salvaje, Loki le sonríe y espera a que ordene sus pensamientos.

—No tienes que contarme nada —aseguró con seriedad, golpeando su galleta para que las morusas cayeran sobre la envoltura—. Entiende que no serás el mismo y tienes que aprender a vivir con ello, no puedes culparte todo el tiempo por el resto de tu vida. No pareces ése tipo de persona.

Terminan el café y las galletas en silencio. Loki observando las morusas caer y la atención de Thor en su pierna inmóvil.

No creyó que fuera una charla impactante, porque ni siquiera fue una charla completamente, pero dos días después Jacob lo intercepta antes de llegar a la sala.

—¿Qué le dijiste? —preguntó sonriente, Loki eleva una ceja con confusión, Jacob sonríe de lado y lo arrastra a la ventana—. Llegó hace veinte minutos y no ha parado de caminar sin las barras —se refiere a Thor, camina junto a las barras pero no se apoya de ellas. Loki sonríe de inmediato.

—No le dije nada —admitió entre confundido y feliz.

Thor no se detiene, insiste en que no le duele la pierna y le ruega por salir de la sala. Los cambios bruscos no se limitan a conversaciones, también a su actitud. El viernes Loki lo recibe con un par de muletas en el pasillo, el alivio no cabe en el rostro de Thor. Loki lo acompaña por los pasillos, toma las muletas cuando Thor se siente listo para caminar, lo ayuda en los escalones y le toma el brazo en los relieves.

—¿Qué cambió? —preguntó volviendo al área de Rehabilitación. Thor se encoge de hombros

—Me aburrí —dijo con simpleza, observando por largos segundos los ojos de Loki, quien bufa una risa y espera que las puertas del elevador se cierren para volver a la sala, Jacob lo espera con una sonrisa cómplice.

—Te gusta —canturreó con burla. Loki rueda los ojos y se apresura a las oficinas de Terapia.

—Cierra la boca.

Thor pasa de intentar gatear a estar volando.

[La nobleza del blanco; tranquilidad, sinceridad y paz]

Camina con tanta rapidez que Loki prefiere mejor esperarlo en la parada de autobús junto al hospital; después de un par de días resulta insultante que el hombre se haya quedado estancado a pesar de su condición física. Maneja su respiración, controla su esfuerzo y mide su alcance. Thor prefiere mil veces la calle que los pasillos del hospital.

—Jacob te pondrá la rodillera mañana y te darán el alta, después volverás para quitarte la rodillera —contó sonriente, viendo cómo el autobús volvía a comenzar el recorrido, llevando consigo a la única persona que le había hecho compañía silenciosa mientras Thor subía y bajaba escalones. El rubio no se ve entusiasmado por la noticia, su atención toma un rumbo diferente.

—¿Por qué siempre es él quien me quita y pone cosas? Hago los ejercicios contigo, ¿no se supone que lo hagas tú? —preguntó con curiosidad y fastidio. Loki le sonríe y desvía su mirada.

—Jacob es más, hum, ¿gentil? —respondió con gracia. Thor no le sonríe, lo observa serio y mantiene su mirada, profunda y prometedora, Loki no tiene idea de qué promete pero definitivamente lo hace.

—Pero yo te quiero a tí, no a Jacob —confesó sin vergüenza, ni siquiera se le enredó la lengua.

Loki lo mira en silencio por un largo tiempo. Se convence que está alucinando, considera recortar dos horas a su horario nocturno antes de dar un cabeceo.

—Bien, te la pondré a las 5 en el consultorio B —Thor asiente con una sonrisa que, al igual que su mirada, promete. Loki de inmediato sacude su cabeza para deshacer todos esos pensamientos fuera de lugar.

Thor llega veinte minutos antes, Loki lo encuentra sobre la camilla con la pierna extendida y colgando, no puede evitar reír para sí mismo. Thor parece un niño pequeño, ansioso por deshacerse del yeso que limita su brazo para poder jugar por todas partes.

—¿Siempre vistes de negro? —dijo como saludo, Loki desenvuelve la rodillera con las cejas elevadas—. Estoy seguro de que la bata no forma parte de tu traje —sonrió.

Loki le sonríe de vuelta y se encoge de hombros, desabrocha con cuidado cada parche el inmovilizador hasta que la pierna de Thor está a la vista.

—Cubro un turno y medio, yo diría que la bata ya es parte de mi —rió.

—¿No llegas a casa? —preguntó, dejando que Loki alzará su pierna para pasar los elásticos por debajo de la rodilla.

—A dormir, sí —respondió ausente, Thor se mantiene callado mientras Loki ajusta la rodillera, pidiéndole que doble y extienda toda la pierna un par de veces antes de dejarla correctamente ajustada.

—A veces pareces irreal —rió, bajando de de la camilla y apoyando su peso del lado izquierdo.

Loki se convence a sí mismo que está alucinando, lleva mucho tiempo sin tomar un caso de principio a fin, mucho menos con la suerte de que sea un musculoso deportista. Así que observa la rodillera, concentrándose en el movimiento, haciéndose idiota.

—Es para que no hagas movimientos bruscos mientras tú pierna se acostumbra a la movilidad de siempre ¿De acuerdo? —Thor asintió y observó a Loki guardar el inmovilizador con particular cuidado en una bolsa transparente.

—Creí que esto era alguna clase de castigo ¿Sabes? —contó con pesadumbre— Solía ser un hijo de puta —su afirmación llama la atención de Loki, no expresa nada, solo escucha—. Estudié dos años y medio en la facultad de derecho, la universidad no está lejos de aquí, con eso bastó para conocer gran parte de las leyes y sus maneras de evadirlas —bufó con una sonrisa sin gracia—. Lo hacía todo el tiempo.

—¿Saltar la ley? —preguntó, volviendo su atención al rubio— Todo el mundo lo ha hecho al menos una vez.

—Yo incluso llegué a robar, Loki —parpadeó, casi esperando que Thor comenzara a golpear la camilla o el escritorio—. Y por mucho tiempo creí que era una clase de karma por pasar sobre las personas, aún lo creo.

—Tienes una segunda oportunidad para ser mejor —respondió Loki, su rostro impasible e inexpresivo—. Para continuar con tu vida correctamente.

[El éxtasis del amarillo; alegría, diversión y libertad]

—¿Y mi hoja del alta? —Loki no se exalta ante el cambio de conversación repentino, suspira y camina al escritorio para entregarle el formato donde solo hace falta su nombre y firma.

Thor lo llena y conserva el papel, dedicándole una larga mirada. Finalmente sonríe y camina junto a Loki a la salida en completo silencio.

—Te veré en una semana —se despidió, Thor sonríe de lado y se acerca a él, más de lo social y moralmente aceptable, Loki incluso puede oler su desodorante.

—¿Tú me quitarás la rodillera? —preguntó en voz baja, lo suficiente para que solo Loki, a esa distancia, alcanzara a escuchar ¡Dios, ni siquiera era algo malo o fuera de lo común y Loki ya estaba desvariando como un jodido adolescente.

—Seguro —respondió con naturalidad, aparentemente.

De cualquier manera toda naturalidad se va a la basura cuando Thor extiende sus grandes brazos y lo atrapa entre ellos. Loki no se atreve a levantar los brazos en respuesta, ni siquiera está respirando pero su mente se encarga de recordar el desodorante del rubio y definitivamente va a desmayarse.

—Te veré después —sonríe y sale del hospital, como si no hubiera movido todos los pensamientos coherentes de Loki en menos de dos segundos.

La recepcionista se burla descaradamente de él mientras camina al elevador, Loki decide ignorarla y pretender que todo está bien, quizá le muestra el dedo medio antes de que las puertas se cierren pero la cámara solo detecta el rostro indignado de la recepcionista.

—¿Y bien? —preguntó Jacob, Loki lo mira con el entrecejo fruncido— ¿Tengo que ir a Recursos Humanos para informar tu falta de ética? —rió y sostuvo su estómago por las carcajadas limpias. Loki rueda los ojos y golpea su costado.

—Olvídalo, Jacob.

Su vieja rutina le sienta agradable durante la semana que deja de ver a Thor, resulta un poco tediosa y el miércoles decide que, además de registrar avances y realizar terapia, ayudará a Jacob con más pacientes en Rehabilitación.

Thor lo encuentra ayudando a un niño a flexionar sus rodillas sobre una camilla. El rubio lo espera hasta que deja al niño con Jacob, entonces ambos se encaminan al consultorio B.

—Cuando te vi por primera vez creí que te desagradaba tocar a las personas de rehabilitación —confesó una vez que su rodilla estuvo libre de elásticos.

—Eso sería muy incoherente —rió—, considerando que por eso me pagan.

[Galaxia]

Thor sonríe de la misma manera que promete cualquier cosa, vuelve a invadir su espacio y vuelve a bajar la voz: —No lo hiciste conmigo.

—¿El qué?

—Tocarme —respondió ligero, Loki asegura que su rostro está sonrojado—. No hasta que te lo pedí.

—No suelo manejar el equipo de recuperación si no lo he puesto yo —Thor sonríe y asiente con gracia—. Supongo que eres la excepción —se encogió de hombros y retrocedió un paso, paso que Thor volvió a dar.

—¿Puedo besarte? —preguntó sin vergüenza. Loki eleva ambas cejas e insiste en retroceder, esta vez Thor no lo sigue.

—No es ético —respondió con seriedad, Thor ladea la cabeza juguetonamente, parece un cachorro.

—¿Quieres que lo haga? —intentó, Loki suspira y mantiene su postura firme—. Dijiste que era la excepción —se encogió de hombros y sonrió.

—No de esta manera, vete a casa, Thor —le sonríe y camina a la puerta.

—Ya no soy tu paciente, técnicamente no estás faltando a tu ética —comentó lentamente. Loki lo observa en silencio por un minuto, realmente parecen varios.

—Creí que ya no serías un hijo de puta —Thor no borra su sonrisa, suspira y se acerca a él con rapidez, sin darle tiempo de alejarse o pensar. Nuevamente está entre sus brazos, esta vez un poco más apretado que la última vez, el mismo desodorante y la misma respuesta desorientada por parte de Loki.

—Volveré después —no se rinde y besa su mejilla, no el chiste mundial de chocar mejillas y hacer el sonido de beso, no, Loki podría dibujar los labios de Thor con solo recordar ese beso.

Era inesperado. Thor se veía imponente, era increíble que fuera capaz de dejar un beso tan delicado, silencioso y al mismo tiempo tentador.

Loki se encuentra flotando en la estupidez mientras no está con pacientes, incluso Jacob llega a apreciar su estupidez, no se burla, por el contrario lo empuja a que busque a Thor, usando argumentos completamente absurdos y lujuriosos. Después de un par de semanas dejan de parecer absurdos, Loki casi considera que ha imaginado todo tipo de contacto con Thor.

El jueves sale a las once con diez, Thor está afuera, recargado junto al pequeño muro que tiene el nombre del hospital. Está sonriendo.

—Estoy de vuelta en la facultad de derecho con todos mis créditos —anunció como saludo, enderezando su postura. Loki no se detiene a su lado, caminan juntos hasta la acera, pasan la parada de autobuses y los locales hombro a hombro—. Volví al atletismo —susurró, Loki detiene sus pasos y observa los ojos azules de Thor, encuentra miedo, ansiedad y molestia—, creí que sería bueno empezar con algo no tan adrenalínico —rió, Loki no intenta reprimir su sonrisa, tampoco detiene sus manos cuando llegan al rostro del rubio, sus pulgares acarician sus pómulos.

—No está mal, estás iniciando de nuevo, lo estás intentando —Thor le sonríe prometiendo y vuelve a invadir su espacio.

—Disculpame por ser un hijo de puta contigo desde el inicio, estaba perdido y ensimismado —habla y pide con verdadero arrepentimiento en su mirada, Loki le sonríe y asiente, Thor le devuelve inmediatamente la sonrisa—. Entonces ¿puedo besarte ya?

Loki ríe y escucha la voz de Jacob en su oído, todas y cada una de sus excusas absurdas y lujuriosas, todas empujándolo un poco más contra el cuerpo de Thor hasta que sus labios están irremediablemente cerca.

—Ya.

Y si Thor demuestra lo que es en su mirada, demuestra lo que siente con sus labios. Es tierno y lento, es desesperado y tosco, es caliente y seductor, es Thor.

5,013 palabras.

¡Hey!

Bueno, yo realmente me considero una persona impulsiva respecto a las historias, generalmente no las releo una vez que las terminé, es parte de mi emoción inicial e infantil de escribir historias, siempre estoy ansiosa por compartirla. Eso no sucedió hoy, no completamente.

He leído esta pequeña historia tres veces, de todas maneras disculpen cualquier error que haya dejado pasar, es el primer Thorki que escribo, mi intención es capturar principalmente a los protagonistas de manera diferente a la que estoy acostumbrada leer. Loki definitivamente no sería tan amable y mojigato, Thor no sería tan gruñón y misterioso; sin embargo, quise intentarlo.

Todo esto está ambientando dentro de mi cabeza en Oslo, Noruega. Realmente investigué lo más que pude sobre el lugar, las fracturas, el deporte, la fisioterapia y ortopedia. Si tienen algún comentario respecto a esto, dudas o aclaraciones, estoy completamente abierta a la información.

¡En fin! Espero les haya gustado y comprendido la esencia que quise transmitir.

¡GRACIAS POR LA OPORTUNIDAD!

-Danny :).

(14/Abril/2020. )