(en voz del narrador)

La Fundación GRAAD envió a 100 niños alrededor del mundo con el objetivo de obtener armaduras y convertirse en los valientes caballeros de la nueva era. Sipán, un niño que entrenó en su natal Perú pudo conseguir la armadura de Can Menor, rebautizada como armadura de Perro Peruano por el ahora caballero, pudo derrotar a todos sus rivales e ir creciendo en el manejo del cosmo. Sin embargo, algo está por suceder.

Los combates contra su antiguo compañero Ankalli, los ukus Thojilla y Yacu serán solo la antesala a un desafío mayor. En el momento en que se despedía de su maestro fallecido Amaru un cosmo terrible aparece en escena y Sipán presiente que no es un buen augurio. Todo parece indicar que el reencuentro de Sipán con Seiya y los otros niños del orfanato tendrá que posponer.

¿EL CAMINO DEL CABALLERO SIPÁN HABRÁ TERMINADO?

PASAJE 08

BALLENA

TERRENOS ELEVANDODE LA COSTA NORTE DE PERÚ

El cosmo del recién llegado era terrible. Superaba por mucho a Thojilla y Yacu, a quienes Sipán derrotó con dificultad. Incluso su apariencia era intimidante. Superaba los dos metros sin esfuerzo y era fácil imaginarle cicatrices en todo el cuerpo, como la que tenía en el ojo izquierdo. Incluso Walter, el perro viringo de Amaru, estaba nervioso, aunque se mantenía en posición de ataque como jamás se le había visto.

– "¿Eres el discípulo de Amaru? ¿Tú eres el dueño de la armadura de Can Menor? Responde antes que pierda la paciencia contigo".

– "Amaru era mi maestro. ¿Quién eres tú? Walter vete. No quiero que salgas herido."

Sipán trataba de camuflar la tumba de Amaru con su cuerpo al mismo tiempo que increpaba la presencia de aquel hombre. Lo único que lo tranquilizó fue ver la huida del pequeño perro viringo.

– "No tienes que esforzarte, muchachito. Me queda claro que esa tumba es de Amaru. Ese sucio traidor. Es una lástima que se muriera antes que yo llegara".

– "¡NO HABLES ASÍ DE MI MAESTRO! ¡¿QUIÉN ERES TÚ?! ¡RESPONDE!"

– "Tranquilo, no ensuciaré este lugar con tu sangre. Aunque traidor Amaru era digno oponente para cualquiera. Le concedo ese beneficio. Pelearemos en la costa, si lo prefieres. Pero antes conocerás mi nombre ya que tanto deseas saberlo. Soy Moses de Ballena y al igual que Amaru, soy un caballero de plata".

Sipán estaba por demás confundido, pero la sensación le duró poco ya que con un brusco movimiento Moses lo hizo volar con todo y la caja de su armadura con destino a las playas en donde había entrenado cuando su maestro, ahora acusado de traidor, estaba vivo.

PLAYAS DE LA COSTA NORTE DE PERÚ

El impacto en la arena fue tan brutal que Sipán tardó en incorporarse. Las palabras "traidor" y "caballero de plata" resonaban en su mente. Primero fue la mención a la diosa Athena y ahora esa revelación sobre su maestro Amaru. Sin dudarlo, se vistió con su dañada armadura, añadió el escudo en la protección del brazo izquierdo y se mantuvo en alerta. Moses no tardó en llegar al lugar. Mientras más se acercaba Sipán podía comprobar su enorme tamaño.

– "Al parecer no conocías mucho a tu maestro".

– "Te lo advierto, no permitiré que hables mal de él… ¡ALLQU ASSAULT!".

La técnica que Sipán ya dominaba no surtió efecto alguno en Moses. Ni siquiera hizo el esfuerzo de esquivarla. En un afán de superioridad, la había recibido de lleno sin retroceder un milímetro, para decepción y desesperación de Sipán. Moses de Ballena lucía como un rival fuera de todo alcance para el joven caballero.

– "Tu maestro traicionó hace muchos años el Santuario de Athena, abandonó su armadura de plata y le dio la espalda al Patriarca Arles. Ustedes, caballeros de bronce traidores, también sufrirán por eso. El Patriarca los quiere exterminados de inmediato".

– "Caballero de bronce… soy un caballero de bronce".

Fue en ese momento, cuando mencionaron a la diosa Athena, que Sipán se dio cuenta de su posición en el mundo. Era un caballero de bronce, un material que evidentemente era inferior a la plata, el rango al que pregonaba pertenecer el descomunal Moses.

– "Mi maestro era un hombre bueno. Si por alguna razón les dio la espalda eso significa que debo combatirlos también".

– "Como quieras, muchacho. No perderé más tiempo contigo. Esta solo es una parada antes de llegar a Oriente".

– "¡ALLQU ASSAULT!".

Moses intentó presumir nuevamente, pero la técnica de Sipán lo había alcanzado, abriéndole la cicatriz en el ojo izquierdo. Moses estaba furioso y antes de que Sipán pudiera darse cuenta de que había logrado herirlo, ya estaba sufriendo la venganza del caballero de plata. Moses lo atacó con una embestida brutal pero lejos de lanzarlo por los aires, tenía a Sipán sujeto con la intención de no dejarlo escapar y destruirlo por abrirle la cicatriz. Golpe tras golpe, Sipán perdía las fuerzas, al igual que las partes de su preciada armadura.

– "Perrito, ríndete de una buena vez".

Moses arrojó a Sipán a un lado como si se trata de un despojo. El joven caballero tardó el levantarse del suelo ensangrentado a causa de él. La sensación era confusa, el aroma del mar se mezclaba con el sabor de su sangre y la arena de la playa. Moses insistió con su amenaza.

– "Ríndete ahora".

– "O… oblígame".

Sipán se puso de pie y esperó que Moses lo atacara. Tenía pensado usar su Allqu Calm para sorprenderlo en el momento que se acercara. Sin embargo, el caballero de plata, a pesar de su gran tamaño, era veloz y aprisionó a Sipán con sus brazos.

– "JA… dime muchachito, ¿qué intentabas hacer?".

– "Acabar contigo… y lo… lo haré".

La lucha era desesperada. Visiblemente Sipán era brutalmente superado. Era la muerte y no la victoria la que estaba rondando su cosmo a medida que se apagaba. Sin embargo, no dejaba de pelear. Era admirable. Amaru habría estado orgulloso de verlo pelear, de no rendirse aun al borde de la muerte. Pero la admiración no sería suficiente. Moses lo estaba destruyendo golpe a golpe, cuando lo inevitable sucedió.

– "Allqu… Assault…".

Sipán a duras penas pudo ejecutar su técnica, aunque lo único que pudo conseguir fue despedir un tenue destello de luz que se apagó en las manos de Moses. Ese Allqu Assault era el último rastro de cosmo que le quedaba. Su fuerza como caballero estaba agotada y ya solo le quedaba lo que pudiera hacer como humano peleando cuerpo a cuerpo. Y de pronto sucedió.

– "AHORA… QUÉDATE… QUIETO".

Con esas frías palabras Moses destrozó de un golpe el escudo que alguna vez fue de Amaru y que hasta ese momento su discípulo había portado con orgullo y respeto. Sipán vio los fragmentos del escudo en la arena y al hacerlo, recordó aquella noche, cuando encontró el cuerpo inerte de su maestro, condenado al olvido. Ahora él también estaba roto.

– "Te lo dije, muchachito. Un caballero de bronce no es rival para uno de plata. Nunca podría ser derrotado por uno de ustedes. JA, JA, JA".

El combate ya estaba decidido. Sipán pudo pronunciar débilmente sus últimas palabras durante el combate.

– "Maestro Amaru… diosa Athena".

Sipán cayó en un estado de trance, pero aun así seguía levantándose. En un acto de supuesta misericordia final, Moses lo tomó del brazo izquierdo y lo elevó por los aires para ejecutar su brutal técnica. Era todo para Sipán.

– "¡CETUS SPOUTING BOMBER!".

Sipán cayó directamente al puño de Moses. La técnica golpeó de lleno la cabeza de Sipán, haciendo que cayera en el mar y lo tiñera con su sangre, que no dejaba de fluir. De su preciada armadura de Perro Peruano quedaban solo unos fragmentos y de su vitalidad, nada. Milagrosamente pudo salir del trance para formar algunas ideas en su mente. Quizá las últimas.

– "No siento nada... ¿Así es la muerte, maestro Amaru? No… no quiero morir… Athena".

Oscuridad.

FINAL DE LA PRIMERA TEMPORADA.