Hola a todos, aquí les traigo una nueva historia ~ Espero que os guste, los personajes de Happy Tree Friends no me pertenecen, pero si la historia que cree con ellos. Aviso que los personajes están en versión humana con rasgos de animales. Se agradecen comentarios y / o sugerencias.

Muchas gracias y que lo disfruten.

...

CAPITULO 1 El intruso.

El sonido de los truenos y la luz de los rayos de la tormenta que se avecinaba quedaban en un segundo plano ante las sirenas de los coches de la policía que resonaban en cada rincón, rompiendo la tranquilidad de las calles de la ciudad Happy Tree Town. Los coches iban de lado a lado a gran velocidad sin detenerse, como si estuviéramos persiguiendo algo en aquella horrible noche oscura de tormenta eléctrica. Nadie se encontró en la calle tras un aviso que recibió por las noticias ante la llegada lo que resultó una lluvia tropical. Los agentes que iban en sus vehículos, eran los únicos por las avenidas y aquel malhechor, con el cual intentaban dar y que sabían que era uno de los gemelos ladrones más conocidos de la ciudad. Pero no había sido muy habilidoso para darle esquina a la policía, menos aun cuando Lumpy era uno de ellos. Eso sin pensar que nunca se atreverían a aventurarse a adentrarse en los callejones oscuros. No porque el coche por dimensiones se podría quedar atascado, sino porque ni ellos ni nadie se atrevían a entrar. Solo aquellos que sabían moverse entre las sombras sorteando cada peligro que aguardaba en cada esquina, podrían adentrarse.

Las pisadas resonaban por uno de los callejones, siendo ocultadas muchas veces por el propio ruido que traía esa noche. Y eso le estaba otorgando una ventaja que no estaba desaprovechando aquel ladrón con sombrero de cabellos verdosos. Tenia que lograr despistar a todos los agentes de la ley durante el tiempo suficiente para que desistieran en buscarle. Quien iba a pensar que por una vez que no tenia nada que ver con un robo, acabara envuelto en una persecución y adjudicando un robo, que no cometa. Pero eso daba igual, ¿Acaso alguien iba a creerle? Lo dudaba mucho, por esa razón huía, intentando salir de las calles principales y usando los callejones para poder volver a su apartamento de una pieza. Sin embargo, cada vez que se acerca a los barrios bajos de la ciudad tenia que darse cuenta de la vuelta y alejarse de la zona tan rápido como sus piernas le permiten. Su respiración agitada se estaba haciendo cada vez más presente, junto con los jadeos constantes que lentamente le resecaban la garganta, dándole una sensación de molesta y una clara señal de que no tardaría en llegar a su límite. Pero no podía detenerse, tenia que escapar costara lo que costara, aunque eso significa no poder ir a su apartamento esa noche. Alejándose todo lo posible de los coches de patrulla en cuanto los oía demasiado cerca. Sin darse cuenta había terminado en una zona de la ciudad que era conocida por ser una de las más adineradas,
Las calles de ese sitio estaban mucho más tranquilas, pero igualmente intentaba pasar desapercibido por si algún vecino se despertó, que no podría dar la voz de alarma. Intentaba calmar su respiración a pesar de dejar de correr iba a un paso acelerado. Necesitaba descansar, había estado corriendo por demasiado tiempo y gastando energías, no podía permitir el lujo de volver a correr para huir, sus piernas no lo aguantarían una segunda vez. Estaba convencido de que le veían y no podríamos tener tanta suerte y terminaría en prisión. Mira a su alrededor cada cierto tiempo mientras seguía caminando a un paso acelerado. El olor de agua cada vez era más notorio, solo había que mirar al cielo para ver como las nubes se iluminaban y permitían ver los rayos que grababan. El sonido de los truenos también estaba más que presente en esas calles, el viento era húmedo y frío. Había que encontrar una casa que fuera de la segunda residencia de alguien, ahí había más posibilidades de que la casa estuviera vacía. Aunque dudaba mucho que ahí estaría algo por el estilo. Llevándose las manos a los bolsillos en un pequeño intento de garantía del frío húmedo que se empezaba a colar en su cuerpo.

Sin embargo, sus orejas de mapache se alzaron al escuchar que el viento traía el sonido de un motor de vehículo, y al alzar la cabeza sujetándose al mismo tiempo que el sombrero para mantener oculto su rostro, divisar pequeños destellos azules y rojos ¡Era la policía! ¡¿Qué demonios habían robado para que no cesaran la búsqueda ?! Tuvo que ser rápido y ágil para colarse en un jardín que estaba rodeado de los arbustos plantados de tal manera que ocultaban un muro, pero que podía usar su favor. No hay tiempo de irse a otra mucho más accesible. Al saltar esa barrera noto como alguna rama logro colarse por debajo de su ropa y arañarle la piel tanto de sus manos como la de las piernas, su cola rayada no tuvo mejor suerte al despeinarse, quedándose alguna ramita y hoja enredada en su pelaje verdoso. Pero finalmente estaba dentro del jardín, daba gracias que los rayos iluminaran lo justo para tener de que no habría perros sueltos. El lugar parecía descuidado y vacío porque ni si hubiera tenido una triste mesa o un par de sillas que decora el sitio, ¿Acaso ...? No, era imposible que nadie viviese en esa gran casa, aunque tan poco había muchas otras casas alrededor, por lo que pudo observar. Andando con cuidado para evitar que el suelo hiciera algún ruido ante sus pisas, ni si quisiera molestarse en quitar las hojas secas. Lentamente fue avanzando, inspeccionando cada ventana por la cual pudiese entrar. Y estaba tan concentrado en su trabajo que el peluquero no se percato que se acercaba a un recinto vallado. En donde unas siluetas oscuras aguardaban pacientemente. El lugar parecía descuidado y vacío porque ni si hubiera tenido una triste mesa o un par de sillas que decora el sitio, ¿Acaso ...? No, era imposible que nadie viviese en esa gran casa, aunque tan poco había muchas otras casas alrededor, por lo que pudo observar. Andando con cuidado para evitar que el suelo hiciera algún ruido ante sus pisas, ni si quisiera molestarse en quitar las hojas secas. Lentamente fue avanzando, inspeccionando cada ventana por la cual pudiese entrar. Y estaba tan concentrado en su trabajo que el peluquero no se percato que se acercaba a un recinto vallado. En donde unas siluetas oscuras aguardaban pacientemente. El lugar parecía descuidado y vacío porque ni si hubiera tenido una triste mesa o un par de sillas que decora el sitio, ¿Acaso ...? No, era imposible que nadie viviese en esa gran casa, aunque tan poco había muchas otras casas alrededor, por lo que pudo observar. Andando con cuidado para evitar que el suelo hiciera algún ruido ante sus pisas, ni si quisiera molestarse en quitar las hojas secas. Lentamente fue avanzando, inspeccionando cada ventana por la cual pudiese entrar. Y estaba tan concentrado en su trabajo que el peluquero no se percato que se acercaba a un recinto vallado. En donde unas siluetas oscuras aguardaban pacientemente. por lo que pudo observar. Andando con cuidado para evitar que el suelo hiciera algún ruido ante sus pisas, ni si quisiera molestarse en quitar las hojas secas. Lentamente fue avanzando, inspeccionando cada ventana por la cual pudiese entrar. Y estaba tan concentrado en su trabajo que el peluquero no se percato que se acercaba a un recinto vallado. En donde unas siluetas oscuras aguardaban pacientemente. por lo que pudo observar. Andando con cuidado para evitar que el suelo hiciera algún ruido ante sus pisas, ni si quisiera molestarse en quitar las hojas secas. Lentamente fue avanzando, inspeccionando cada ventana por la cual pudiese entrar. Y estaba tan concentrado en su trabajo que el peluquero no se percato que se acercaba a un recinto vallado. En donde unas siluetas oscuras aguardaban pacientemente.

−Venga, joder ... tiene que haber una maldita ventana mal cerra ... −Fue interrumpido de golpe por el sonido mas terrorífico que un ladrón pudiese escuchar.

- ¡Grrrrr! ¡GUAU! ¡GUAU, GUAU! ... -

- ¡AAAAAAH! -

El grito se escapo de su garganta por puro reflejo, dando el mismo la voz de alarma. Pero en ese instante estaba más concentrado en alejarse de esos ... ¡DOBERMANS! ¡El dueño tenía una jauría completa! Las luces de la casa no tardaron en encenderse y una voz lejana que no logro entender el proveniente del interior comenzaba a acercarse. Para colmo unas pequeñas gotas de lluvia llegaron a caer, pero en pocos segundos la tormenta se puso más violenta. Unos segundos, en los otros forzó la ventana que daba un tipo de cuarto extraño. Mas no se detuvo en fijarse en los detalles ni en la sonda que disparó al suelo y rompió al entrar. Ocultándose en la oscuridad mientras se queda sentado en esa mesa fría, requerido de tratarse de una metálica. Viendo tras el cristal como la luz de una linterna se acercaba e inmediatamente cerró la ventana silenciosamente para poder disimular que no se veía allí y que los perros ladraban a la tormenta. Iba a esperar pacientemente a que el dueño de la casa revisara el lugar y se marchara a dormir nuevamente, serio en el único momento en el que pudiese salir de allí. Mientras tanto aprovecharía para poder descansar, por si le era necesario correr de nuevo para salvar su vida.

El experimento había salido realmente mal, lo que tenia que haber sido una lluvia suave para ayudar a los agricultores ante la época de sequía que habían tenido lugar desde semanas. Termino ocasionando la tormenta del siglo. Por suerte su laboratorio de la "NISA" estaba preparado por si ocurría algo similar y alertó a la población al ver esas nubes densas y amenazadoras. Habían aconsejado a los ciudadanos que no salieran de sus casas hasta que amainase la tormenta por posibles inundaciones ante las grandes cantidades de agua que iban a ser precipitadas. Obviamente al ser un científico de gran renombre, todo lo que oculto como un fenómeno atmosférico ocasionado por las altas temperaturas y la escasez de humedad en el ambiente. Pero igualmente le daba rabia haber cometido tal error, ¿En dónde se había equivocado? ¿Acaso sus errores matemáticos eran erróneos? Ya creo en su día una máquina del tiempo para volver al pasado, aunque esa creación quedo confiscada para el mundo entero y destruido. No obstante, el control del tiempo atmosférico era como juego de niños para él y esa máquina iba a poder ayudar a mucha gente, estaba destinada a resolver grandes problemas como el cambio climático, reparar la capa de ozono,… Pero los ladridos de sus dóbermans Le hicieron salir de ese trance pensativo y dejar la taza de café. "¿Qué les pasa? ¿Estarán asustados?" Pensó el científico al escuchar los truenos que han retumbar hasta los cristales de las ventanas, no le sorprendía si era así. Seguramente su instinto animal les estaba advirtiendo del peligro de estar afuera, pero contaban con casetas de primera clase e incluso instalaciones de calefacción y aire acondicionado para su comodidad. Tomando la linterna de la entrada para ir directo a su asiento y pesar de que el trayecto era corto, la tormenta logro pilar y sentir como ese aguacero le mojaba cada vez más con cada segundo que pasaba en el exterior de la casa. Pero queríamos que nadie estuviera deambulando por su jardín, porque sus hombres eran perros guardianes y no ladraban por nada. Además, si agregó que escuché por las noticias que uno de los ladrones gemelos logro robar las joyas del faraón, no había que ser muy espabilado para imaginarse que posiblemente podrían tener ese delincuente. la tormenta logro pillarle y sentir como ese aguacero le mojaba cada vez más con cada segundo que pasaba en el exterior de la casa. Pero queríamos que nadie estuviera deambulando por su jardín, porque sus hombres eran perros guardianes y no ladraban por nada. Además, si agregó que escuché por las noticias que uno de los ladrones gemelos logro robar las joyas del faraón, no había que ser muy espabilado para imaginarse que posiblemente podrían tener ese delincuente. la tormenta logro pillarle y sentir como ese aguacero le mojaba cada vez más con cada segundo que pasaba en el exterior de la casa. Pero queríamos que nadie estuviera deambulando por su jardín, porque sus hombres eran perros guardianes y no ladraban por nada. Además, si agregó que escuché por las noticias que uno de los ladrones gemelos logro robar las joyas del faraón, no había que ser muy espabilado para imaginarse que posiblemente podrían tener ese delincuente.
Todo estaba siendo iluminado por los rayos que constantemente caían e iluminaban cada pocos segundos esa oscura noche. El agua ya se agrupaba en pequeños charcos que lentamente iban creciendo, la tierra no podía absorber toda el agua que estaba cayendo. Era el peor escenario posible y pondría los pelos de punta a cualquiera que estuviera por la calle. Pero era la noche perfecta para aquellos que se dedicaban a saltarse la ley de la forma más cruel posible.

- ¡Sniffles, deberías volver den ...! -

−¡AAAAAAAAAH! −Grito con todas sus fuerzas el peliazul antes de girar y estar a un punto de golpe con la linterna a… ¡Lumpy! −¡IDIOTA! ¡Te podría haber pegado y dejado inconsciente! ¡¿Qué demonios haces en mi propiedad ?! ¡Deberías estar patrullando el puerto! ¡¿Y cómo se produce estar detrás de mí ?! -

Mostrándole al científico aquella sonrisa despreocupada y alegre que siempre le solía caracterizar, mientras escuchaba esa regañina. −Oí a tus perros ladrar y al ver la linterna pensé que era ese malnacido que robo las joyas del faraón. -

Un leve tic apareció en la ceja de Sniffles ante tales palabras. −Lumpy, algún día vas a tener que dejar que revise tu cerebro. -

- ¿Eh? - Lado la cabeza mostrando confusión durante unos segundos para después de reir levemente. - Eres alguien muy gracioso, Sniffles. Mi cerebro está dentro de mi cabeza, no puedes revisarlo. −Comento ignorando las intenciones que tenía el otro. - Pero debes de dejar de hacer esas bromas. −Poniendo algo serio que a pesar de la oscuridad y la tenue luz que los rayos proporciona se notaba en su tono de voz. −Ya sabes lo que dice la gente de ti. Sobre todo, al escuchar los gritos de tu último ayudante antes de verle salir corriendo como si hubiera visto un fantasma. -

−Lumpy,… −Frotándose el entrecejo con sus dedos intentando armarse de paciencia. - No es un buen momento para tus regañinas. Está lloviendo a yeguas y yo estoy empapando. ¿Dejas que ves a mis perros o voy a tener que sacártelos? - Mirándole con frialdad y seriedad.

Al ver la cara de pocos amigos que tenia el peliazul le mostro una sonrisa pasando por alto ese "mal genio". Sin demorar en escuchar desde su radio: "Todos los agentes de policía, todos los agentes de policía. Han visto al ladrón en la zona central de la ciudad". Tras escucharlo se giró para irse corriendo, pero se paró en la puerta del jardín que estaba abierta. - ¡No te quedes mucho afuera sin paraguas o te enfriaras! ¡Hasta luego, Sniffles, pasa una bonita noche! -

Un notorio tic apareció en su ceja, al haber sido una persona solitaria e inteligente sin tendencia a tener paciencia con las personas con un coeficiente de inteligencia menor a lo normal, menos aun si por culpa de estos pasaba como lo que acaba de pasar. Sin perder más tiempo en ir a ver a sus humanos, los que hayan dejado de ladrar para pasar un estar gruñendo, de seguro notado el olor del peliazul con dos mechas amarillas y esas astas que se veían tremendamente molestas. Mas aun le sorprendía ¿Cómo ese idiota llego a ser agente de la ley? ¿Y como demonios pudimos pensar que un ladrón usaría una linterna? ¿Acaso los rayos no daban ya suficiente de luz para ese tipo de gente? Dando un par de silbidos tras ver que estaban todos bien, se aseguraron que todos estaban metidos en sus respectivas casetas. Mirando por última vez al jardín, no había nada sospechoso y de haber tenido alguna pista la lluvia junto con el viento se habrían encargado de borrarla. Si lograba pilar a ese malnacido por su propiedad sin duda alguna, lo usaremos como su nuevo conejillo de indias antes de entregarlo a la policía.
Finalmente estaba dentro de su casa, el calor del interior no tardo en rodearle y un suspiro mezclado de pesadez y alivio extendido de sus labios. No estaba para las tonterías de nadie con la edad que tenía. Ya era un hombre de treinta y dos años, ¡Era todo un viejo! Mas si se tenia en cuenta que era de la especie de los osos hormigueros. Aunque daba gracias a su genética por parecer parecer una persona de menor edad y mucho más joven. Quitándose su bata empapada por la lluvia, teniendo la intención de quitarse toda su ropa pues a fin de cuentas vivía solo y nadie se escandalizaría por ir desnudo. Un gran destello de la calle hizo que todo se iluminara, comenzando a parpadear la luz de la casa dando el aviso de que no tardaría en irse del todo si las cosas seguían así. Debía de encontrar una solución para hacer desaparecer esa tediosa tormenta que creo por accidente. Sin embargo, sus orejas de oso hormiguero se movieron levemente, juraría haber escuchado algo en su laboratorio. Esperaba que no se hubiera escapado de nuevo ese canido mucoso de color rosa, no quería tener más problemas con su empleo, no ahora que trabajaba para la prestigiosa NISA.

Estuvo escuchando desde el interior aquella conversación que tuvo el dueño de la casa con el agente de policía, que reconoció a kilómetros. Le había parecido gracioso como Lumpy iba a su aire, pero se le había complicado todo. No solo estaba en la casa con alguien despierto, sino que también la policía estaba pisándole los talones, eso sin decir esa tormenta que solo empeoraba con cada segundo que pasaba. Suspirando pesadamente antes de asomarse, pero para su mala suerte esa mesa que estaba frente a la ventana, tenía un porrón de sondas y más objetos científicos cuyo nombre desconocido. Y que al querer asomarse para ver si se habían marchado todos, choco contra la mesa haciendo uno de esos recipientes cilíndricos cayera de su soporte, rodando por la mesa hasta que se quedo en el borde de la mesa. Sus ojos verdes observaban con horror como iba a ser descubierto y el pelaje de su cola de mapache se erizo ante esa catástrofe que estaba presenciando. Alzo la mano en un intento de evitar que cayera al suelo, pero fue algo inevitable. Rozando con la punta de sus dedos la sonda, la cual había terminado cediendo a las fuerzas y la gravedad de la naturaleza. Cayendo hasta el suelo, en donde reboto una vez antes de fragmentarse en decenas de trozos de cristales, los cuales se esparcen por toda la habitación. Aquel día tuvo que quedarse en la cama ¡¿Cómo podría tener tan mala suerte ?! ¡Ni que le hubiera mirado un tuerto! ¡O le hubieran echado un mal de ojo! Rápidamente se agacho y tomo los trozos de aquella probeta. Tenia que darse prisa, podríamos borrar todo lo posible la prueba de que alguien más en la casa. No quería que el dueño de la casa soltara esos perros, como ladrón los odiaba a muerte. Y prefería mil veces lidiar con la policía. Seguramente el hombre de la casa encontraría algo para golpearle, podría tener de qué no llegara a descubrir y poder escabullirse de allí, tan rápido como podría tener la mayoría de los cristales en su mano.
En cuestión de segundos pudimos esconder detrás de otra mesa de laboratorio, poniendo su cola de mapache rodeando la cintura. ¿Qué haría ese sujeto en ese cuarto? ¿Sería allí donde trabajaba? Mirando de reojo hacia la puerta, en cualquier momento podría entrar y necesitaría moverse hasta estar lo más cerca posible de allí, para salir corriendo por la puerta. Dejando los trozos de la sonda en una esquina del suelo de la mesa, así le costaría un poco saber que era lo que había pasado, o al menos esperaba que eso le desconcertara lo suficiente para poder escapar. Volvió su respiración tranquila, de tal manera que nadie pudo notarla ni escucharla, mientras aguardaba para escapar.

El pomo de la puerta lentamente fue girando, cediendo con suavidad y en silencio el pestillo interno hasta que finalmente una pequeña rendija quedo abierta. Tras ella el científico miraba en la oscuridad buscando alguna silueta que pueda identificar entre las sombras y la breve luz que le otorgaban los rayos de la tormenta. Su oído había escuchado claramente como un vidrio se rompía en ese cuarto. Por suerte, solo le dio tiempo a quitarse la bata, pero el desgraciado que había colado en su laboratorio ... iba a pasarlo terriblemente mal. Estaba atento a cualquier sonido sospechoso, sus orejas de oso hormiguero estaban erguidas completamente y se movían en todas las direcciones posibles. Un viejo truco de conejo que aprendió de Abrazos cuando trabajo con él como su ayudante. Asomándose en primer lugar tras la puerta por si acaso estaba esperándole con alguno de sus artefactos para golpearlo. Pero no había nadie, solo un cartel con la imagen de Einstein, un gran científico que admiraba mucho. Andando lentamente hasta la ventana, notando que faltaba una de sus probetas, era muy meticuloso en su zona de trabajo. ¿Podría ser que por eso ladraron sus perros? ... ¿Podría ser intruso en su casa? Le di rabia que ese descerebrado de Lumpy hubiera acertado por una vez en toda su vida. Pero dejo de pensar en ello mientras acariciaba la mesa con suavidad y miraba por la ventana aquella tediosa tormenta que desea eliminar lo antes posible. notando que faltaba una de sus probetas, era muy meticuloso en su zona de trabajo. ¿Podría ser que por eso ladraron sus perros? ... ¿Podría ser intruso en su casa? Le di rabia que ese descerebrado de Lumpy hubiera acertado por una vez en toda su vida. Pero dejo de pensar en ello mientras acariciaba la mesa con suavidad y miraba por la ventana aquella tediosa tormenta que desea eliminar lo antes posible. notando que faltaba una de sus probetas, era muy meticuloso en su zona de trabajo. ¿Podría ser que por eso ladraron sus perros? ... ¿Podría ser intruso en su casa? Le di rabia que ese descerebrado de Lumpy hubiera acertado por una vez en toda su vida. Pero dejo de pensar en ello mientras acariciaba la mesa con suavidad y miraba por la ventana aquella tediosa tormenta que desea eliminar lo antes posible.

−Si sales ahora no llamare a la policía. Se que estas aquí dentro, mis dóbermans no ladran por ladrar. Aunque estoy sorprendido, ha podido colarte en mi casa como si fuera un simple juego de niños. −Hablando con voz seria mientras daba la vuelta para volver a la puerta e impedirle salir. −Tienes un minuto, no pienso darte más tiempo. Debes elegir si salir ahora o que llame a la policía y te lleven a prisión para que pagues por tus delitos. -

Se quedo pensando en esa oferta, ese sujeto no era un tonto como los demás, ¡Le había bloqueado su única salida! Le estaba dando rabia toda esa situación, debió de esconderse en un maldito contenedor de basura.

- ¡30 segundos! −Dijo Sniffles con cierto retintineo en la voz. −Una pena… te consideraba mucho más inte… -

- ¡ESTA BIEN! ¡Tú ganas! −Medio grito Shifty al mismo tiempo que se ponía de pie.

Sonriendo victorioso y con malicie al ver a su intruso. −Vaya, vaya. No pensé que Lumpy algún día con su atención de concentración llegaría a un acertar. El ladrón de las joyas del faraón si está en mi… -

- ¡Yo no he robado nada! ¡Me adjudicaron ese robo! −Protesto Shifty mientras se mantiene en la otra punta del laboratorio para mantener las distancias.

Mirándole seriamente tras haber sido interrumpido. −No vuelvas a interrumpirme, jovencito. El robo me importa una mierda, ¿Qué es lo que ha roto al entrar? Y ni se te ocurra negarlo. −Notando como el ladrón parecía estar examinándole de arriba abajo. −Deja de estudiarme. -

Sonriendo de lado maliciosamente al escuchar esas últimas palabras, sin tener intención de contestar a su pregunta. −No sabía que ser científico estaba tan bien pagado, como permitir una casa como esta, ... −Mirándole fijamente y con cierta malicia. −Sniffles. -

En su rostro se reflejo la sorpresa cuando escucho su nombre, había subestimado a ese gemelo ladrón. −Ya que tú sabes quién soy, ¿Qué te parece si enciendo la luz y veo cuál de los gemelos eres? −Sin dudar en encender la luz para verle mejor y directamente a la cara, ya que a diferencia del contrario no tenía tan buena visión nocturna. Sorprendiéndose al ver de quien se sentirá. −¡Tú! -

...

Notas de Shifty Braginski (Autor):

Buenos días a todos ~ Espero que les haya gustado este primer capítulo de este nuevo fanfic, ¿Qué pasara a continuación? ¿Si no fue Shifty quien cometió el robo quien fue? ¿Qué tiene planeado Sniffles?

Estas preguntas y muchas más se irán respondiendo a lo largo de la historia. Voy a salir un poco de mi zona de confort y voy a intentar escribir algo de misterio, pero no esperen algo complejo. Además, quiero dar gracias a todos aquellos lectores que me leen y que estos días él está hablando con ellos. Gracias a ellos volví a recuperar las energías y dejé las voces de inseguridad de lado.