Hola a todos, aquí les traigo una nueva historia~ Espero que os guste, los personajes de Happy Tree Friends no me pertenecen, pero si la historia que cree con ellos. Aviso que los personajes están en versión humana con rasgos de animales. También informo que le he añadido omegaverse. Se agradecen comentarios y/o sugerencias.

Muchas gracias y que lo disfruten.

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CAPITULO 4 El inicio de unos nuevos sentimientos.

Fue casi instintivo para el mapache retroceder un poco en la cama intentando así alejarse de las intenciones de ese científico loco, porque cuanto más tiempo pasaba con él, más tenía claro que era así. No pensaba ceder a ponerse un pijama suyo ¡¿Acaso no se percató de la diferencia de altura?! ¡Le iba a valer enorme! Ahora lamentaba ser un simple beta porque de haber sido un fuerte alfa le habría gruñido y se habría impuesto a esa petición. O incluso si fuera un omega habría podido usar sus hormonas para engatusarlo y hacer que le hiciera caso a cambio de una noche apasionada. Aun así, sus orejas de mapache se echaron hacia atrás remarcando ese enojo. Estaba molesto con el peliazul, pero tampoco quería terminar en la calle con semejante tormenta, eso sin mencionar que seguramente las calles en donde vivía debían de estar ya con el agua por las rodillas.

En cuanto vio como retrocedía el peliverde le fue imposible no soltar hormonas de dominancia. No podía permitirle una actitud así y menos aún que se metiera en la cama con la ropa que usaba todos los días, eso era de cochinos. Pero en primer lugar se puso él su pijama notando como Shifty acabo sonrojado completamente y apartando la mirada cuando se desprendió de la ropa interior. Le divirtió ver esa reacción en el contrario, casi hasta parecía un omega puro. Ahora que lo pensaba…ese tipo de cintura no se daban en betas, pero el contrario no mostro ningún tipo de aroma, es más, ni si quiera parecía reaccionar a la suya. En cuanto se vistió no dudo en darle una segunda oportunidad al ladrón para que se pusiera él mismo el pijama. Era consciente que le valdría grande, pero iban a dormir y con suerte mañana podría pillarle la ropa para ponerla en la lavadora. Llevando la cuenta en su mente espero solo dos minutos, ni un segundo más. Había sido paciente, ese tal "dios" fue testigo de ello. Sin previo aviso se abalanzó sobre su "presa" para aprisionarla entre su cuerpo y la cama. Sujetándole tan fuerte como podía mientras gruñía con levedad, pero el ojiverde era demasiado escurridizo, estando a punto de escaparse de sus brazos un par de veces. Sin embargo, logro someterlo llegando incluso a morderle en el hombro solo para impedir que se moviera. Ignorando en la posición en la que se encontraban pareciendo más que estuvieran en época de celo. Por suerte, no era así o ambos habrían quedado vinculados por accidente, y sinceramente no quería compromisos de ese tipo por el momento. Sin embargo, ahora que estaba encima del mapache notaba cuan delgado era, que esa cintura era…perfecta… ¿Desde cuándo Shifty era tan…? Dejándole de morder al salir de esos pensamientos que le confundieron por unos segundos. Fue ahí cuando se percató de que el peliverde estaba inmóvil, temblando con levedad y fuertemente sonrojado. Algo que solo duro unos segundos porque este se dio la vuelta e intento atacarle lanzándole un puñetazo que no llego a tocarle. Por suerte tenía buenos reflejos y pudo agarrarle de la muñeca antes de sentir dicho golpe. Mirándole con el ceño fruncido teniendo esa cara de pocos amigos que solía caracterizarle.

− Ni se te ocurra volver a intentarlo. – Hablo Sniffles con seriedad sin desviar la mirada ni un milímetro. − ¿Has recapacitado en ponerte el pijama o tengo que seguir? –

No esperaba que hubiera otro empollón con tan buenos reflejos. −Tsk…−Protestando mientras que el pelaje de su cola de mapache dejaba de estar tan erizada.

− Shifty, no tengo toda la maldita noche. –

− ¡ESTA BIEN! ¡Me pondré tu estúpido pijama! −Grito el ladrón al mismo tiempo que se volvía a revolver. − ¡Suéltame de una maldita vez! –

Liberándole de aquel agarre para así apartarse, aunque no paraba de mirar al peliverde, no parecía un beta. Quedándose pensativo recolando sus gafas.

Un leve tic apareció en su ceja al ver que el científico no paraba de mirarle, incluso juraría que le estaba examinando. − ¡¿Qué miras, pervertido?! –

− ¿De verdad eres un beta? – Pregunto ignorando aquel insulto pues su duda era mayor que esa ofensa.

− ¿Eh?... – Aquello le había desconcertado ¿A qué venia esa pregunta? Frunciendo más el ceño dándole la espalda para irse poniendo el pijama. – Si, lo soy, pero no entiendo a que viene esa maldita pregunta. −

Notaba al contrario molesto, lo cual era algo normal si tenían en cuenta lo del susto de antes y ahora que lo había sometido para que le obedeciera. – Porque no pareces un beta, tu estructura y figura dan a enten…−

− Nunca he tenido celos ni de esas mierdas. Soy un beta, ni si quiera huelo tus hormonas así que ahórratelas. – Interrumpió Shifty con voz autoritaria terminando de vestirse.

− Shifty… ¿Cómo sabes que he sacado mis hormonas si no puedes…? −Sniffles no pudo acabar de preguntar al recibir el golpe de una almohada.

Estaba harto de sus preguntas y de verle. – Cállate de una maldita vez, Sherlock. No pienso contestar a ninguna de tus preguntas. –

Suspirando pesadamente mientras recogía la almohada que le había lanzado, el ladrón era un sujeto demasiado temperamental casi hasta parecía un alfa con ese comportamiento. Pero eso no quitaba su duda, el contrario no podía saber que estaba echando hormonas si no las olía, era teóricamente casi imposible, aunque si recordaba algunos casos ¿Tendría alguna "señal" que lo indicara? Yendo hacia el lado de la cama que solía siempre usar para dormir, bajo la atenta mirada del mapache que a pesar de estar molesto aun podía intuir que estaba asustado. A lo mejor aún no se le había pasado el susto de antes, además que intentar someterlo para que se pusiera un simple pijama… ¿Qué demonios le pasaba? Respirando profundamente queriendo dejar esas preguntas apartadas de su mente. Debía de centrarse en asuntos más importantes como la solución para disolver esa maldita tormenta eterna. Tumbándose teniendo la espalda apoyada en su enorme almohada para acto seguido sacar de la mesita de noche un cuaderno de notas. Tenía los cálculos matemáticos memorizados, incluso los planos de su máquina, así que simplemente se puso a repasar cada punto que le parecía importante recordar y en los que podía haber ocurrido el fallo. Su bolígrafo se deslizaba por el papel con decisión, centrado en esa pequeña labor que necesitaba solucionar. Era su responsabilidad al igual que todo lo que estaba ocurriendo, y no descansaría hasta poder resolverlo.

Deseaba poder golpear a ese cuatro ojos, se estaba pasando de la raya y a pesar de que estuviera en su propiedad no le daba derecho a tratarle de ese modo. Pero todos los alfas eran iguales, le recordaba a esos asquerosos jefes de mafia que intentaban engatusarlo para que accediera a vincularse con ellos. ¡Y eso que para empezar era un maldito beta! Acomodando su cola rayada encima de sus piernas para poder acariciarla, era una pequeña manía que tenía antes de tumbarse en una cama, le ayudaba a calmar su mente. Sin embargo, parecía que esa noche iba a ser larga y no lo decía por la tormenta, sino porque al ver como se tumbaba Sniffles pensó en decirle que se largara, que se fuera a dormir al sofá, porque se lo tenía bien merecido. Estaba a punto de gritarle nuevamente al notar como dentro de él la molestia crecía cada vez más. Pero de repente…Un trueno hizo acto de presencia llegando incluso a molestar las finas orejas del mapache viéndose obligado a agazaparlas, al mismo tiempo no dudo en meterse en la cama con el científico. No quería quedarse solo en esa noche tan terrorífica. Su mente ya se la estaba jugando, haciéndole imaginar cosas que no eran, pero por temor a tener de nuevo terrores nocturnos aceptaría pasar la noche con el contrario. Intento ignorar a Sniffles estando tumbado de lado y abrazando su cola de mapache, pero el sonido de aquel bolígrafo moviéndose hizo que la curiosidad le despertara. En todos los días que llevaba en esa casa, aún no había logrado descubrir del todo que era lo que tenía tan absorbido al dueño de la casa. Era consciente que la lluvia fue por culpa de una invención suya, pero… ¿Por qué no lo solucionaba creando otra máquina que lo contrarrestara? Sin darse cuenta había terminado sentándose en la cama y acercado al científico para leer las notas de ese cuaderno. Había muchos cálculos que no los llegaba a comprender, aun no tenía ese nivel de conocimiento. Pero los planos de la maquina si llegaba a comprenderlos bastante bien, eran claros, sencillos y muy detallados.

Ninguno de los dos sabía cuanto tiempo pasaron mirando aquellas notas que Sniffles escribió. El primer bostezo proveniente de la boca del ladrón había logrado sorprender a ambos, pero gracias a ello pudieron percatarse de la hora. La noche ya estaba muy entrada, es decir, que ya pasaban de más de las doce de la noche. Y junto con esa tormenta que nunca cesaba, ni si quiera daba unos segundos de descanso por muy breve que fuera.

Crujiéndose la espalda al estirarse todo lo posible, estaba cansado y el problema de su invento no iba a ser tan fácil de solucionar. Poniéndose su dedo índice y pulgar en el puente de su nariz, su vista ya estaba sufriendo por no haber descansado en esos días, incluso ya veía borroso su propia letra. Sin embargo, cuando iba a cerrar el cuaderno, una mano ajena a las suyas se lo impidió. No tardó mucho en darse cuenta que Shifty estaba mirando sus planos junto con sus notas matemáticas, ¿Acaso podía entenderlos? No conocía a muchos que llegaran a su nivel de intelecto, ni si quiera en su propio trabajo y podía decir que ahí estaban las personas más inteligentes de la nación. Mirándole sorprendido y con la duda de si preguntarle o no, ya que desconocía si seguiría molesto con él por haberlo sometido y por haberle asustado anteriormente. Las personas no se le daban nada bien, y Shifty No parecía ser de esas personas que tuvieran paciencia con otras personas. Sin embargo, todos esos pensamientos quedaron atrás cuando de repente el contrario apoyo la cabeza sobre su hombro, a pesar de que el ladrón era un beta logro que su corazón le diera un latido cálido, no sabía como definir ese momento ni porque estaba sintiéndose así de nuevo, como cuando lo tuvo debajo suyo. Sus mejillas se sonrojaron levemente mientras que su vista se desviaba sin ningún disimulo para ver al peliverde. ¿Se habría quedado dormido? Lo ponía seriamente en duda, pero solo había una forma de salir de dudas.

− Shif…−

−Tienes todo bien. −Interrumpió Shifty sin darse cuenta que había dicho su nombre.

− ¿Qué? – Pregunto Sniffles sin entender a que se refería su compañero.

Suspirando un poco sin dudar en mirar al científico con seriedad. −Tus planos y cálculos están todos bien. No se ve ningún error aquí, por tan…−

− Espera. – Deteniendo la explicación de Shifty mirándole aun sorprendido. − ¿Entiendes estos cálculos? −Preguntándole, más su curiosidad no tardo en hacerse presente. − ¿Qué estudios tienes? ¿Fuiste a algún colegio en particular? ¿Cuál es tu coeficiente intelec…? ¡HEY! –

Termino dándole de nuevo con la almohada. − ¡Te quieres callar un momento y dejarme hablar! – Resoplando pesadamente esperando a que el peliazul se calmara un poco. −No los entiendo del todo. No, no fui a ninguna escuela en toda mi vida. Así que no tengo estudios. −Contestando a todas sus preguntas, pero al pensar lo que dijo y el gran intelecto que tenía Sniffles hizo que le mirase a los ojos. − ¡Pero eso no me hace analfabeto o inculto! ¡Se leer y escribir como todo el mundo! –

Parpadeando un poco confundido, pero tenía sus respuestas, − Entonces… ¿Recibiste educación en casa? –

− ¡¿Qué?! ¡No! Mi progenitora me odiaba a muerte, él que me enseño fue Lifty. –

−Oh, ¿Y quién le enseño a tu hermano? −Por alguna razón el mapache estaba abriéndose y quería aprovechar la situación para conocerle más.

Torció el labio antes de darle la espalda al científico y taparse con la sabana junto con la manta hasta la cabeza.

Parecía que había tocado un tema delicado, decidiendo no hacer más preguntas. Guardando su cuaderno en la mesita, estando más que dispuesto para irse a dormir.

− Lifty era el hijo deseado por mi progenitora. A mí me consideraba "el hijo del demonio" por diversas razones. Pero Lifty me enseño y luego yo aprendí por mi cuenta en la biblioteca abandonada. −Diciéndolo algo apenado.

Se notaba a kilómetros que ese tema no era para nada agradable para el contrario. Sin decir nada más al respecto pues si nadie sabía nada del pasado de los mapaches ladrones seria por algo, un algo que ahora comprendía mejor y posiblemente mejor que nadie. Era lógico que en algún momento se escaparan o la madre empeoro y ya no los diferenciaba, esas cosas solían pasar cuando no salía el cachorro de la clase que se deseaba. Apagando la luz para poder dormir lo que se pudiera en esa noche tormentosa. No obstante, aquel silencio no le gustaba, eso sin mencionar que era la primera vez que compartía su cama con alguien más y sinceramente nunca pensó que sería con el mayor de los gemelos. Pero no se sentía incomodo con eso, sino que sentía que debió decirle algo, ¿El qué? No lo sabía ni si quiera encontraba las palabras adecuadas para un momento así y eso que él mismo paso por algo similar. Su padre murió y su madre se casó con otro hombre demasiado devoto que no aceptaba la ciencia. Un escalofrió recorrió su cuerpo completamente, no quería recordar nada de ese sujeto ni si quiera quería recordar eso denominado "familia". Girándose sin dudar en acercarse a Shifty hasta poder abrazarlo de una manera protectora. Aun no le salían las palabras, pero notaba cuan tenso estaba el contrario. Respirando profundamente antes de susurrarle al oído un "Lo siento, buenas noches."

No iba a quedarse dormido, aun así, prefería quedarse en la cama. Debía calmar todo su ser al recordar ese pasado que siempre quiso olvidar. Sin embargo, no esperaba que Sniffles le abrazara de esa forma ni tampoco que pidiera perdón, ese abrazo era como le solía abrazar Lifty cuando tenía pesadillas. Por alguna razón se sintió cómodo, le recordaba a su igual y eso le animaba. Aunque oír la voz grave del científico lo echo todo a perder. Frunciendo levemente el ceño intentando calmarse para aguantar lo que quedaba de noche, no iba a perdonarle tan fácilmente. Dejando que los minutos pasaran, en donde el sonido de las gotas de lluvia cayendo y chocando contra el cristal de las ventanas no cesaba. Ni si quiera esos infernales truenos que le hacían mantener sus orejas agachadas todo cuanto su sombrero le permitía, pues no se lo había llegado a quitar. Sin darse cuenta termino con la espalda más pegada al cuerpo del ojiceleste. Un acto que lentamente le estaba adormeciendo, estaba sintiendo esa respiración calmada u lenta, y al permanecer entre esos brazos que de alguna forma le hacían sentir seguro. Era inevitable que se empezara a quedar dormido. Intento luchar contra ese cansancio, pero las cabezadas eran cada vez más frecuentes y finalmente, en una de esas cabezadas termino cediendo sin lograr abrir los parpados una última vez.

"Pi, pií, pi, pií..."

El sonido del despertador se hizo presente rompiendo el silencio que reinaba en la habitación en ese día de tormenta. Lentamente su mano se fue moviendo, tanteando el terreno hasta poder llegar a su destino. Apago aquel tedioso despertador que le obligaba a levantarse para continuar con un día de trabajo. Pero al abrir los parpados su mirada se clavó en el rostro del peliverde. En algún momento, este tuvo que darse la vuelta y se acurruco en su pecho. Ahora sus mejillas estaban levemente sonrojadas y su mirada azulada a pesar de carecer de sus gafas, pudo apreciar cada milímetro de ese rostro. Se veía tan calmado a pesar de ese antifaz, ¿Cómo un beta podía ser tan…? ¡¿En qué demonios estaba pensando?! Apartándose para levantarse y así tomar sus gafas junto con su cuaderno. Hoy iría a ver la maquina en persona para poder arreglarla de una vez por todas. Si dos genios no encontraban fallos ni errores en los cálculos matemáticos ni en los planos, eso quería decir que estaba en la maquina el problema que debían de resolver. Yendo a su armario para vestirse u prepararse para salir, estaba más que dispuesto a ir hasta el ayuntamiento, aunque tuviera que pasar por calles inundadas.

− ¿Ya sabes que ruta vas a tomar? –

La voz del peliverde le había sobresaltado, pero supo mantener la compostura y disimular. – Iré por el camino más corto al ayun…−

−Error. −Dijo Shifty mientras se levantaba de la cama e iba directo al armario. −Si tomas ese camino no llegaras. Dos calles antes de llegar a la plaza estaba cortada por obras, seguramente las corrientes de agua habrán tumbado las vallas y no sabrás donde cubre más. Eso sin mencionar las posibilidades de ser succionado por la corriente y morirías bajo el agua. – Explico brevemente.

− Entonces… ¿Qué camino tomarías tú? Porque algo me dice que conoces muy bien las calles de la ciudad, ¿No es así? −Hablo Sniffles con los brazos cruzados mas se sorprendió al ver como el contrario buscaba ropa. −Espera. – Ayudándole a buscar algo que le sirviera.

Aceptando aquella ayuda mientras pensaba detenidamente. – Si tenemos en cuenta las nivelaciones de las calles, el viento, las obras, … Mmm. –

Pasándole ropa sin molestarle demasiado, aunque esperaba que le respondiera lo antes posible. No había tiempo que perder.

− Creo que el mejor camino seria dar un pequeño rodeo por las calles del norte que estarán sin mucha agua, luego podríamos ir hasta la calle principal haciendo un pequeño zigzag por los callejones. Y finalmente con una balsa o algo que flote, podrías remar por la calle principal "tranquilamente" hasta la pla… ¿Te has enterado de algo? −Mirándole con seriedad tomando aquella ropa.

− ¿Podrías decirme el nombre de las calles?... No se muy bien a cuáles te refieres con las calles del norte. − Aclaro Sniffles.

Con el ceño fruncido se fue detrás del científico para poder cambiarse. – No te des la vuelta y si tuvieras un mapa si podría decírtelo. Deje de aprender los nombres cuando el alcalde no hacia mas que cambiarle el nombre, eso en las huidas puede confundir. –

− Entiendo. ¡Y no pensaba darme la vuelta! – Se quejo Sniffles mientras pensaba en ese plan. – En mi móvil hay una aplicación con el mapa de la ciudad, ¿Te servirá? −

− Si, me sirve. Gracias. – Contestando de una forma algo cortante debido al estar terminando de vestirse con esa ropa.

Le toco esperar mirando a la nada mientras su mente seguía pensando en diferentes proyectos científicos con sus respectivos cálculos matemáticos. Pero cuando finalmente el mapache estuvo listo, se sintió extraño al verle con su ropa. Tuvo que centrarse el doble para sacar el móvil de su bolsillo ¿Por qué le costaba tanto centrarse? Antes simplemente le bastaba con ignorar la presencia de otro ser humano. Esperaba que su nuevo ayudante le trazara la ruta que debía de seguir. Sin embargo, no fue tan rápido como esperaba, al parecer Shifty no estaba acostumbrado a una tecnología tan moderna. Pero no le tomo mucho tiempo el adaptarse a su móvil, obviamente … ¡Tras haber apretado todos los botones de la pantalla! A pesar de ello mostro una amplia sonrisa cuando al fin pudo ver la ruta y memorizarla, porque con esa lluvia seria mejor no sacar ningún aparato electrónico. Se arreglo todo lo que pudo, pasando media hora mas ahora estaba listo para salir de la casa con la intención de ir solo. Pero algo nuevo que aprendió del peliverde fue que era aun más cabezota que él y no parecía admitir ordenes o un simple "no" cuando tenia algo en la cabeza. En ese tiempo que paso arreglándose, intento hacer cambiar de opinión a Shifty, no pensaba aceptar su compañía, pero fue evidente que fracaso estrepitosamente. Bien, no eran tan diferentes como pensaba, pero le hubiera gustado que su ayudante se quedara en casa porque tenía la sensación de que tarde o temprano intentaría fugarse.

Había tomado la decisión de acompañar a Sniffles hasta el ayuntamiento, no iba a retractarse de lo que dijo a pesar de que sus orejas se mantuvieron aun muy agazapadas y eso tendía a mostrar sumisión. Estaba más que listo y para mostrar su decisión fue el primero en salir. No obstante, a pesar de ir preparado con unas botas de agua, no conto con que el agua de aquella calle ya les llegaba a medio pie. Le fue inevitable sonreír con cierta malicie al mirar hacia la perra. Esperaba que esos chuchos pulgosos estuvieran bien mojados y asustados por haberle ladrado esa noche. Ignorando que estos canes estaban muy bien cuidados y la perrera contaba con tecnología avanzada pues no solo contaba con calefactores. Sintió como el científico le daba un toque en el hombro para que le siguiera e ir a la calle de ese barrio de ricachones. El viento traía con fuerza las gotas de lluvia, las cuales chocaban en la piel de su cara como si fueran pequeñas agujas, además aquel viento también les impedía avanzar tan rápido como quisieran. Pero no iba a detenerse, aunque hubiera preferido llevar otro chubasquero que no fuera uno de color amarillo, sentía que llamaba demasiado la atención y eso para un ladrón no era precisamente bueno. Yendo detrás del peliazul no por gusto, sino porque el viento le impedía avanzar más rápido. Era consciente que tenían que darse prisa, Sniffles dejo muy clara esa parte y la importancia que esta tenía. Pero era algo difícil cuando la madre naturaleza estaba fuera de control por culpa de cierto artefacto científico. Se sorprendió cuando sintió como el contrario le tomaba de la mano y tiraba de él a pesar de las adversidades.

− ¡Vamos, Shifty! ¡Nosotros podemos! −Grito Sniffles mientras seguía avanzando e intentaba no resbalar ya que cargaba con una mochila en su espalda.

Ambos siguieron avanzando en medio de aquella lluvia intensa e incesante, pero aun les quedaba un largo camino por recorrer y ninguno de los dos estaba dispuesto a volver a casa. Tenían un objetivo que cumplir para poder devolver las cosas a como estaban antes. Sin embargo, ignoraban que en el interior de un coche aparcado, una silueta oscura les observaba marcharse, alejándose cada vez más de aquella casa que no dudaría en visitar, en cuanto aquel par se hubieran perdido en la lejanía. Dejaría un pequeño escarmiento a ese miserable ladrón que le robo todo el protagonismo de su robo. Ahora le tocaría a ese ladrón de pacotilla jugar a la partida acababa de empezar y las fichas estaban ya en el tablero.

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Notas de Shifty Braginski (Autor):

Me gustaría en primer lugar agradecer a todas esas personas que leen la historia y me dejan sus hermosos comentarios. Nunca podre devolverles lo agradecida que estoy porque gracias a cada una de esas personas y a los comentarios que dejaron, me devolvieron algo que ya creía perdido. Os doy mi más sincera gratitud.

Y ahora; ¿Qué será lo que ocurrirá a continuación en esta historia? ¿Sniffles y Shifty lograran arreglar la maquina? ¿Qué es lo que le deparara a Shifty? ¿El verdadero ladrón de las joyas del faraón se saldrá con la suya?
Estas preguntas y muchas otras se irán respondiendo a lo largo de la historia.

Como he mencionado con anterioridad, no me pertenecen los personajes de Happy Tree Friends, pero si la historia que cree con ellos.

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