Era un día de verano como cualquier otro en París, el sol emitiendo calor sin ser abrasador, las personas caminando tranquilamente… y por supuesto, no podía faltar un grupo palomas volando aterrorizadas ante la perspectiva de ser aplastadas por Marinette, la cual corría lo más rápido posible con el vestido y los tacones rojos que llevaba puestos por la ocasión.

La jóven azabache estaba excesivamente atrasada para el compromiso que tenía, llegaba tarde, otra vez.

Pero no era su culpa que Hawk Moth no tenga nada que hacer más que akumatizar a alguien. Solo que no podía dar aquella excusa por su identidad secreta.

- Calma, seguro no se molestará contigo - habló una vocecita en su bolso.

- ¡Por supuesto que no Tikki, probablemente solo me arranque la cabeza! - la kwami de la creación solo suspiró y negó con la cabeza, conocía a Marinette, así que seguramente no la iba a escuchar en aquel estado frenético en el que se encontraba.

La chica, al ver que estaba llegando a su destino, se sintió algo aliviada, pero solo algo. El poco alivio que sentía era gracias a que podría dejar de correr, estaba demasiado cansada. Pero aún así, una parte de su mente no la dejaba tranquilizarse, recordándole que se acercaba a su muerte, ya que cierto rubio tendría su cabeza, odiaba que lo hicieran esperar.

Al fin habiendo llegado a la habitación correcta, cerró apresuradamente la puerta y miró espantada al hombre al otro lado de la habitación.

- Parece que te persigue un espectro maligno o algo así - fueron las palabras del ojigris, levantando una ceja.

Al principio el comportamiento de la actual portadora del miraculous de la mariquita le había extrañado, pero luego se recordó que no pasaba un día en el que Marinette no actuara por lo menos un poco raro.

- ¿No me vas a matar? - cuestionó la ojiazul, asustada y desconcertada en partes iguales.

Y en ese instante, Félix comprendió el miedo de la azabache, claro, era bien sabido que el rubio detestaba a las personas impuntuales y tenía poca paciencia y un especial mal genio reservado para ese tipo de personas.

- No te voy a matar por eso, sé con quién estoy tratando, ya me esperaba tu llegada tarde, no soy ingenuo como para esperar lo contrario - esta vez levantó ambas cejas en un gesto de incredulidad.

Marinette se sonrojó ligeramente, pero aún así le dedicó una sonrisa. Félix fue hacia la mesa que se ubicaba en el centro de la oficina con velas y el almuerzo servido. Acomodó una de las sillas y le hizo una seña a la muchacha, invitándola a que se sentara, ella aceptó al instante.

- Me conoces bien - dijo mientras él le acomodaba la silla.

- A estas alturas sería raro que no lo hiciera.

- Cierto - aceptó.

- Entonces… ahora que aclaramos tu problema de impuntualidad - se sentó al otro lado de la mesa mientras su compañía hizo una mueca - me gustaría saber cómo te fue.

- Perfecto. - de repente ella se emocionó - todo fue increíble allí y aprendí un poco de todo, aunque… - frunció el ceño casi imperceptiblemente - no ví a Brid allí - mencionó esto último con un poco de confusión.

- Qué raro, yo le envié unos mensajes pero no me contestó, pensé que estaría distraída, tu sabes cómo es. Probablemente no pase nada malo y solo se haya olvidado o algo.


Bridgette iba camino a la oficina de su novio, Félix, quien luego de pasar por unos años de estudio y práctica, logró tomar el lugar de su padre en su negocio. Al principio no le había interesado, tanto así que planeaba dejar los estudios, pero luego le llamó bastante la atención el trabajo y decidió que seguiría.

De hecho ese día se cumplía un año desde que empezó, y la mujer se decidió a sorprenderle llendo a su trabajo y proponiéndole celebrar. Llevaba una botella de vino y una cena con el postre favorito de su pareja, beignets. Se suponía que iban a reunirse a la noche pero ella no podía esperar. Por eso decidió no asistir a la convención de moda a la que planeaba ir con su prima para visitar a su novio.

Pero al mirar por la pequeña ventana de la puerta, nada la preparó para lo que vió a continuación. Marinette, su prima, se encontraba sentada a la par de una mesa con la comida ya servida con lágrimas en los ojos, pero lo que la sorprendió e hirió fue ver a Félix arrodillado con un anillo de compromiso. No necesitó ver más, se cubrió la boca llorando y salió corriendo.

¿A dónde podría ir? No quería ir a casa y que su familia la viera así, no, ella no necesitaba eso. Tampoco quería estar en un lugar público, nada más la gente que pasaba cerca de ella le miraba con lástima, odiaba que le dieran ese tipo de mirada.

Se detuvo abruptamente, ya sabía quién podría ayudarla a tener un lugar tranquilo y de paso a desahogarse. Sacó su celular y marcó apresuradamente un número.

- Hola… - habló con la voz quebrada.


- Félix, ella va a amar esto - se refirió a las palabras que el rubio dijo segundos atrás.

- ¿Enserio lo crees? - preguntó con nervios notables.

- ¿Fuiste sincero en lo que dijiste? - cuestionó con ternura.

- Por supuesto - se ofendió ligeramente.

- Entonces sí, enserio.


- … y luego ví por la ventana y lo ví proponiéndole matrimonio a Mari.

La chica estaba tirada en la cama del muchacho ojiverde quien en ese momento estaba transformado en Chat Noir. Había intentado llegar antes que la jóven por lo que Adrien se asustó bastante cuando vió a Bridgette entrando a su cuarto llorando y como no sabía qué hacer, le dijo que Adrien era su amigo y venía a visitarlo.

Si su situación no fuera tan horrible, Bridgette estaría más que encantada de burlarse del pobre héroe, ya que por supuesto sabía su identidad, además de la de su prima, sin embargo el pobre Adrien no tenía la más mínima idea de aquello.

A todo esto, el rubio estaba en estado de shock. ¿Félix casándose con Marinette? Recientemente había aceptado sus sentimientos y ahora ella se iba a casar con alguien que no era él. ¡No podía ser! ¿Es que acaso el tenía al universo en su contra?

Y para colmo no sabía qué decirle a su pobre amiga. ¿Qué podía hacer en una situación así? Optó por la opción que desde su punto de vista, era la mejor…

Empezó a llorar con ella.

- ¿Sabes que puedes volver a tu forma civil, no Adrien?

- ¿Qué?


- Me está preocupando no tener señales de vida por parte de Brid.

- Ahora que lo pienso, Adrien tampoco ha contestado - el rubio se estaba preocupando mucho.

- Hay que ir a buscarlos.

- ¿Pero a dónde? - la muchacha pensó.

- Busquemos a Adrien primero, lo más seguro es que esté en su casa.


Bridgette y Adrien estaban en el sofá viendo una película romántica por petición de la primera. Tal vez de esa manera podría desahogarse.

- ¿Te sientes mejor? - el otro sacudió la cabeza - Yo tampoco.

Así los encontraron Marinette y Félix, quienes no podían estar más extrañados ante la vista.

- ¿Chicos? ¿Qué hacen?

Los mencionados se sobresaltaron, pero no duró mucho, porque Bridgette no podía estar más furiosa.

- ¿Cómo les da la cara para venir después de lo que hicieron? ¿Acaso no les da un poco de vergüenza?

- ¿De qué estás…

- ¿Qué hacen aquí? - la voz del rubio menor tembló.

- ¿Cómo que qué hacemos? Fueron ustedes dos los que parecieron desaparecer de la faz de la tierra. - dijo Marinette y la otra mujer se dió cuenta de algo.

- ¿Por qué no llevas tú anillo? - no sé molestó en retener el veneno en su voz.

La chica no captó pero el ojigris sí. Este se rió a carcajadas mientras los demás lo miraban extrañados.

- Ahora entiendo - sacó la pequeña caja y la abrió - ¿Hablas de este anillo? - la chica asintió aún sorprendida - Porque era para tí.

- ¿Qué? - se escucharon al unísono las voces de Adrien y Bridgette por la habitación.

- Así es - coincidió la azabache dirigiéndose a su prima, entendiendo que los había visto hacía un rato - Lo estaba ayudando a practicar su propuesta y él a cambio me daría consejos sobre cómo comunicarle mis sentimientos a este gato idiota, ya que parece que no entiende nunca que lo amo.

Adrien asimiló rápido sus palabras queriendo gritar de felicidad, las cosas al final saldrían bien para su amiga, Marinette lo amaba, lo llamó gato id…

¡Un momento! ¡Lo llamó gato idiota! ¡Conocía su identidad!

- ¿Cómo es que todo el mundo conoce mi identidad?

- Solo te voy a decir que mires tus alrededores antes de destransformarte… - Marinette fue hacia él y le dió un beso cortó en los labios. Luego se separó, lo abrazó y miró expectante a Félix mientras él pobre ojiverde se quedó aturdido. Ya habría tiempo de explicarle que ella era Ladybug, por ahora tenía una propuesta que ver.

El otro rubio se arrodilló.

- Amor, te diría que quiero estar contigo por mil años, pero mi problema es que mil años son muy pocos para que logres entender cuánto te amo. Se que rompí tu corazón muchas veces, pero quiero compensar todo el dolor que te hice pasar. Nada me haría más feliz que estar contigo por el resto de mi vida. Sé que tal vez vayamos a pelear debido a estupideces o temas más serios en muchos momentos, pero si de algo estoy seguro es que vamos a superar cualquier cosa que nos pase.

Solo quiero saber una cosa. ¿Te casarías conmigo?

Bridgette lo miro sonriendo, esta vez con lágrimas de felicidad y…

Le dió una bofetada que resonó en toda la habitación y dejó a Félix con la mano en el área afectada.

- Eso por el susto que me hiciste pasar, y esto - unió sus labios brevemente - es porque digo que sí.

Félix la abrazó y besó. Bridgette no pudo evitar pensar que no le podría importar menos pasar un millón de sustos así si terminaban de una manera tan perfecta.


Por fin terminé. Pensé que no lo iba a terminar más. Son 1679 palabras si no me equivoco.