Pareja: Isabella Swan y Leah Clearwater.

Esta historia nació en mi imaginación el día de mi cumpleaños, fue uno de mis mejores regalos. Esta pareja me intriga, espero os guste.

Disclamer: Los personajes pertenecen a S. Meyer.

La historia a mi imaginación.

ENCUENTROS: LOBO Y VAMPIRO

CAPÍTULO I. ACONTECIMIENTOS

Muchas veces asumimos que solo lo que percibimos a simple vista es real, que nada más existe, Isabella pensaba que había enloquecido, hacia algunos días que se sentía observada, pero era imposible percibir algo diferente, pensaba que eran maquinaciones suyas, faltaba pocas horas para irse a su nuevo hogar en Forks. Era la última noche en el que fue su hogar por los últimos 10 años. Había decido irse a casa de su padre, un sacrificio por la felicidad de su madre, ella merecía ser feliz junto a su esposo en Florida. Ya en algún momento la vida le daría a ella la oportunidad de ser feliz.

A pesar de cariño que tenía por su padre nunca habían tenido la oportunidad de convivir y de conocerse realmente. Hubo un momento le pareció una tortura el vivir con él, pero decidió tomar otra actitud. Charlie Swan era un buen hombre, amable, atento, apreciado por las personas que le conocían; ella tenía dos opciones, empezar una vida con pesadumbre y mantener lamentándose o tomar las riendas de su vida en sus manos y tener la oportunidad de conocer realmente el hombre que le dio la vida.

Sabía que su padre estaba feliz de esta nueva oportunidad que se les brindaba de poder entablar una relación más cercana, pero al mismo tiempo contrariado por la animadversión que su hija siempre mostro hacia Forks. Por primera vez haciendo gala de esa madurez que tenía, por lo que decidió emprender su nueva vida con aplomo.

Un par de semanas antes de lo previsto tuvo que cambiar su fecha de viaje, la cual se adelantó una semana debido a que el esposo de su madre había sido llamado para incorporarse antes de lo anticipado a su nuevo equipo de beisbol. Por lo que tendría una semana antes de iniciar clases en su nuevo instituto.

Solo tenía 17 años y un par de ellos aun en secundaria. Quería una vida normal, hacer amigos, divertirse, tener errores, simplemente vivir. Lo que no imaginaba Isabella eran los acontecimientos que se cernirían sobre su vida y que marcarían su destino de una forma tan intensa.

…..

Abrahel, una vez más había decidido visitar el continente americano, era uno de los pocos lugares de la tierra que había explorado poco, se veía poco tentada a estar cerca de sociedades tan poco refinadas. Durante los casi siete mil años que había vivido constantemente buscaba nuevas aventuras. Era uno de los vampiros más antiguos en la tierra, sus amigos habían desaparecido mucho tiempo atrás, estas nuevas generaciones de vampiros le eran completamente desagradables. Si algo la había distinguido era su particular gusto por una vida de lujos y pasar desapercibida por el resto de los seres vivientes. Le gustaba especialmente jugar con sus presas, enloquecerlas para luego simplemente alimentarse no solo de su sangre sino de su angustia.

Una tarde en particular una chica que caminaba hacia su hogar, parecía completamente absorta en su mundo, extrañamente le pareció hermosa, y algo en ella era diferente… solo habían pasado un par de segundos cuando la chica en cuestión sitio su mirada, y le miro sin vacilar con una expresión de desconfianza y ferocidad al mismo tiempo. Cosa que la sorprendió, normalmente los humanos tardaban en percibir su presencia y ella lo había captado de inmediato. Aunque había permanecido en las sombras la chica estuvo un instante más intentando encontrarla.

Luego simplemente siguió su camino… despertó todo su interés y decidió seguirla. Durante las últimas dos semanas había estado vigilándola, a pesar de que las mujeres le parecían lo más insignificante, había pensado que tal vez pudiera convertirla para hacerla su compañera, había algo en esa chica que le tentaba a pensar esa idea.

Isabella había partido ese día al aeropuerto con su madre, quien aún le preguntaba constantemente si no había cambiado de opinión, y cada vez le aseguraba que su deseo era ir a Forks.

Su madre se despidió de ella en el aeropuerto, y partió hacia Seattle donde luego tomo el avión hasta Port Ángeles, donde su padre le esperaba.

Realmente le había encantado volver a verle, por lo que le regalo la más deslumbrante de las sonrisas, le había nacido de corazón. Pudo ver la expresión de felicidad en el rostro de su progenitor quien le correspondió con una gran sonrisa, aunque no eran personas particularmente cariñosas a través de ese gesto compartieron su felicidad en ese instante. En el camino su padre le informo de su regalo de bienvenida, cosa que ella agradeció realmente. Una camioneta que había pertenecido a Billy Black en otrora.

Su padre le dejo para que se instalara, cosa que agradeció. Estaba triste por haberse alejado de su alocada madre. Pero estaba feliz y agradecida de todas las nuevas aventuras que ambas habían emprendido en sus vidas.

….

Abrahel había seguido a Isabella hasta ese tétrico lugar, detestaba esos lugares lluviosos, la humedad exasperaba aún más su mal humor. Había decidido que esa humana no valía la pena como compañera, era demasiado apocada. Pero aun así se alimentaria de ella…

….

Esa noche Charlie debía ir a cumplir su guardia en la comisaria, Isabella no sabía por qué pero sus instintos estaban alerta, presentía que algo bastante malo pasaría. Ella desde muy pequeña sabía que había algo diferente.

Recordaba especialmente la época de su niñez cuando iba con su padre a La Push, había un hombre que a veces estaba en casa de Billy Black que despertaba su interés, un anciano llamado Quil Ateara, abuelo de uno de los niños que jugaba con Jacob. Había una energía que ella podía percibir le rodeaba. Y que a pesar de su edad parecía más fuerte de lo que pensaba, muchas veces lo vio realizando tareas que aun los jóvenes les costaba las realizaba casi sin ningún esfuerzo. Pero quien más le fascinaba era el mismo Billy Black, había algo en su gran altura y presencia que le aterraba y le encantaba al mismo tiempo, una especie de fuerza a su alrededor que no entendía.

Rememoraba la vez que le había pedido a Deborah Black, la esposa de Billy, que le contara sobre su historia de amor, como se habían conocido, porque los quileutes tenían una extraña aura de misterio. Dejando a la mujer demasiado sorprendida, y quien amablemente solo le habló de su historia de amor. Pero le decía que no comprendía por qué decía eso de su pueblo, y que no le dijera ello a más nadie porque podía tomarse como una ofensa.

Luego de esa conversación se había sentado un poco triste a mirar el mar en la playa detrás de la casa, al poco tiempo aquel anciano se acercó a ella y se sentó a su lado, al principio no dijo nada, solo compartieron un extraño y cómodo silencio. Lo que la sorprendió fue el hecho que ese anciano le dijo que había escuchado la pregunta que había hecho, y que a pesar de que no pudiese decirle nada en concreto lo que ella percibía era una magia especial que había nacido con ellos y que debía guardar ese secreto porque si no personas malas podían hacerles daño. Ella recuerda haber hecho esa promesa… siendo la única vez que conversaron.

…..

Sentía cada vez más ansiedad, sabía que algo no encajaba. Tal vez Billy Black podía ayudarla, necesitaba hablar con alguien, estaba desesperada, a pesar de que la noche se acercaba luego de despedirse de su padre, se montó en su camioneta y partió hacia la Push.

Abrahel la seguía de cerca, ya queriendo hincar sus dientes en esa humana para largarse de ese lugar… pero no podía dejar de jugar con su presa era la parte más divertida…

Isabella al llegar a la Push decidió ver el atardecer en esa playa que tanto le encantaba de niña y bajo la ladera…

Se encontraba tan absorta mirando el horizonte que no sintió cuando aquella vampira se estaba acercando… de pronto sintió una fría respiración cerca de ella…al voltear allí frente a ella estaba la mujer más hermosa que había visto en su vida… y aunque se sintió deslumbrada al mismo tiempo supo que ese ser era maligno. Pensó en correr, pero Abrahel no dio tiempo a nada, la tomo como una muñeca por el cuello hincando sus dientes en ella… lo que no pensaron nunca eran los sucesos más extraños que pasaron, una extraña explosión de energía lanzo a la vampira lejos de Isabella dejándola aturdida y paralizada, quien a pesar de la debilidad intentaba llegar a casa de Billy, poco a poco iba perdiendo la poca fuerza que le quedaba, no sabía que había pasado pero necesitaba que le ayudara, comenzaba a sentir mucho dolor, quería que parara, presentía que se iba a convertir en algo como esa extraña mujer y no quería.

Pensaba en su padre, no podía dejarlo solo… su madre tenía a Phil, él solo la tenía a ella, se negaba a ser como esa mujer, solo lloraba… había logrado llegar a la casa de Billy y tocar antes de caer desmayada…

Un sorprendido Billy Black vio a la chica tirada en la puerta de su casa cubierta de sangre, se encontraba solo, su hijo Jacob había ido a pasar esa noche en casa de sus amigos donde verían películas. Como pudo la recogió y la subió a su regazo llevándola hasta el sofá de la sala para poder ver en qué condiciones se encontraba…. Apenas respiraba… apartando el cabello de su cara reconoció inmediatamente a Isabella

Ella se encontraba pálida y fría, había algo que lo alteraba necesitaba llamar a los protectores para que lo socorrieran pero al mismo tiempo no quería matar a la muchacha, sabía que una vez comenzado el proceso de conversión era indetenible, era una lástima que debiera morir, pero su pueblo no podía ser expuesto a una bebedora de sangre, aunque fuese la hija de su amigo.

Durante una hora estuvo observando a la chica que aun respiraba, Isabella había sentido a una persona cerca de ella, su olor le repugnaba pero al mismo tiempo pensaba que tal vez sería lo que detendría eso que la estaba matando… haciendo acopio a sus pocas fuerzas abrió los ojos y vio a aquel hombre frente a ella, reconoció a Billy Black, y recordando las palabras de aquel anciano, magia eso era lo que necesitaba, eso detendría lo que estaba pasando…

Sin detenerse a pensar ataco a Billy, quien no pudo detenerla, ella simplemente lo mordió, a pesar de que la sangre sabia realmente mal continuo por un par de minutos para luego detenerse. No quería matarlo. Solo quería algo de su sangre….

En el forcejeo, Isabella había tumbado al hombre quien se desmayó del impacto. Después que dejo de beber su sangre sintió como su cuerpo había comenzado a convulsionar y retorcerse… uso toda su fuerza de voluntad para no gritar… tenía mucho miedo… no entendía que había ocurrido… sabía que había hecho mal al morderlo, no quería matarlo, quería solo que se detuviera eso que estaba pasándole.

….

Durante la noche fue demasiado el dolor que percibía, y aun así sentía que su cuerpo cambiaba, durante más de seis horas permaneció al lado de Billy quien continuaba inconsciente… ella no dejaba de mirar a aquel hombre con un gran sentimiento de culpa, no quería hacerle daño. Ella lo estimaba, era el mejor amigo de su padre. Necesitaba que despertara… sintió que poco a poco sus fuerzas regresaban y logro subir a Billy en el sofá, quedándose ella apoyada en el suelo esperando que despertara…

Su temperatura corporal había cambiado, era más fría, al mismo tiempo podía ver mejor cada cosa, percibir hasta el más mínimo sonido alrededor, eran tantas cosas extrañas… así como también se sentía más fuerte…

Se estaba desesperando, no sabía qué hacer, solo el hecho que el corazón de Billy latiera y su respiración hubiese estado acompasada y tranquila era lo que había impedido enloquecer. Ella ni siquiera se movía, solo observaba al hombre frente a ella, su cuerpo extrañamente no se había cansado.

Cuando el reloj marcaba las 4 de la mañana Billy comenzó a despertar, Isabella decidió alejarse un poco más pero aun así permaneciendo cerca… extrañamente el olor de Billy había cambiado… ya no le resultaba repugnante, pero tampoco le apetecía…

Billy fue despertando poco a poco sin recordar nada de lo que había pasado, aún estaba un poco mareado cuando se sentó en el sofá apoyando los pies en el suelo sin esfuerzo… mantenía los ojos cerrados a consecuencia del mareo cuando repentinamente recordó lo acontecido… abrió los ojos de manera asombrada encontrándose con una Isabella que lloraba con culpabilidad y miedo reflejados en su mirada.

Permanecieron en silencio mirándose por algún tiempo. La mente de Billy Black era una revolución, sabía que Isabella había sido mordida por un vampiro y que luego ella lo había mordido a él. Pero la chica que estaba frente a él aun respiraba, sus ojos eran del mismo color café, aunque percibía ciertos matices rojos… y el mismo se sentía diferente, no deseaba sangre, pero si se sentía más fuerte…