Miraculous: Les aventures de Ladybug et Chat Noir

Eres todo el desayuno que necesito

Autor original: spookiebiscuit

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Publicado bajo el titulo original: You're all the breakfast I need.

Fecha de publicación: septiembre del 2020

Traducción: Rankakiu

Disclaimer: Miraculous: Les aventures de Ladybug et Chat Noir es propiedad de su autor Thomas Astruc, así como de ZAG Entertainment, Method Animation & TOEI Animation LTD.

Nota del traductor: ¡Hola gente de Fanfiction! ¿Cómo han estado? Espero que muy bien. De nueva cuenta les traigo otra traducción, un fanfic corto y tierno sobre mi ship favorito: chlogami (Chloé x Kagami). Siento que no hay mucho material sobre ellas en una relación romántica, así que me di a la tarea de idear una historia, para posteriormente comisionar a spookiebiscuit, un escritor de enorme talento que pueden encontrar en el sitio web de Fiverr. Sin más que agregar, espero que disfruten de la lectura y sea de su agrado. Saludos.


Notas: esta historia contiene, de forma breve, fetiche de abdomen (alvinolagnia) y fetiche de ombligo (alvinophilia).


Eres todo el desayuno que necesito

Chloé se despertó, viendo su reloj despertador de alarma silenciosa, justo al lado de su cama. Los números digitales de color rojo brillaron en su suite del Le Grand Paris Hotel, donde había poca luz y en el cual se leía las 11:40 am, o, en otras palabras, demasiado tarde. Los pájaros habían terminado de cantar afuera y no había luz solar entrando en el cuarto para despertarla. Aquello se debía porque tuvo la previsión de bajar todas las cortinas la noche anterior antes de irse a dormir, para así asegurarse de que ningún desagradable pervertido decidiera echar un vistazo y espiar en su pequeña pijamada.

Miró a un lado para ver a su novia Kagami, durmiendo como todo un bebé a su lado, con un hilo de baba filtrándose por una de las comisuras de sus labios; todo su estoicismo habitual se había ido por completo, siendo sustituido por un adorable revoltijo de sueño. Habían tenido una pijamada de lo más increíble.

La comisura de los labios de Chloé se curvaron en una sonrisa. Habría querido dar un beso en la mejilla de Kagami, pero no quería arriesgarse a despertarla. En vez de eso, apartó su mirada, lejos de la bella durmiente y movió sus piernas hacia un lado de la cama.

Antes de que sus pies tocaran la mullida alfombra de terciopelo, Chloé sintió algo suave y delgado, enredándose alrededor de su vientre. Miró hacia abajo y vio un par de brazos pálidos, envueltos alrededor de su cuerpo. Giró su cabeza y vio la cabeza de Kagami presionada contra su espalda, con los ojos todavía medio cerrados, mientras luchaba por despertarse.

—Noooo, no te vayas.—Musitó Kagami, cuyas palabras luchaban para escapar de su ahogado bostezo matutino. —Aún no he terminado de abrazarte.

—Vamos Kagami, no podemos comenzar el día con el estómago vacío,—dijo Chloé gentilmente,—Solo déjame ir a pedir un desayuno en la cama al mayordomo y luego podemos volver a abrazarnos y acurrucarnos, ¿de acuerdo?

—Hmph.—Kagami hizo un puchero. Antes de que siquiera Chloé pudiera reaccionar, Kagami ya había deslizado una de sus manos dentro de la playera roja con motas negras de Chloé. Kagami deslizó sus delicadas manos arriba y abajo por toda la extensión del abdomen de Chloé, antes de introducir su dedo índice derecho en el ombligo. —No lo sé, creo que tu barriga ya está bastante llena.—Dijo, mientras movía su dedo índice por dentro. —Apenas y puedo mover mi dedo aquí. —Chloé dejó escapar un gemido involuntario de placer, mucho antes de que tuviera la oportunidad de retenerse.

—¿A-Acaso no tienes hambre?—Chloé se las arregló para balbucear a través del placer que sentía. Cada fibra de voluntad de su cuerpo trataba de resistir el impulso de gemir de nueva cuenta. Una sonrisa astuta se formó en los labios de Kagami y arrojó a la rubia de vuelta a la cama en un solo estallido de fuerza que causó que Chloé soltara un pequeño grito de sorpresa. —¡O-oye!

Kagami presionó su mano contra la almohada que estaba justo al lado de la cabeza de Chloé, inmovilizando a la rubia en la cama.

—Eres todo el desayuno que necesito. —Kagami ladeó su cabeza y se inclinó sobre Chloé, sus labios estaban a centímetros de su oreja. Cuando susurró, Chloé pudo sentir cómo el cálido aliento de Kagami producía un cosquilleo en su oreja mientras sus dulces palabras hacían eco en su mente hecha un desorden. —No hay ningún problema, ¿cierto?

Chloé solo pudo responder con un débil "no". Kagami no pudo escuchar muy bien su respuesta, pero lo tomó como una invitación de todos modos.

Kagami se sentó a horcajadas sobre Chloé entre sus piernas y deslizó sus dedos entre los de Chloé, llenando los espacios entre los dedos de ambas, y sus manos quedaron fuertemente entrelazadas. Presionó sus suaves labios contra los de Chloé en un gentil beso que rápidamente se profundizó, en lenguas que luchaban y se retorcían en la boca de la otra, alimentadas por la pasión de ambas chicas, por la pasión que tenía una por la otra.

Ninguna de las dos chicas supo cuánto tiempo habían pasado de esa manera. ¿Segundos? ¿Minutos? Bien pudo haber sido una hora completa por lo que ellas sabían. Todo alrededor de ellas se derritió en la nada, mientras el calor y el placer llenaban sus cuerpos. No importaba de todas formas. Todo lo que importaba era el momento en el que estaban, y la amada persona con la cual tenían la buena suerte de compartirlo. Nada más era importante. No sus familias. No el mundo fuera de su cuarto de hotel. Y ciertamente no el desayuno.

Pero eventualmente su apasionado beso tuvo que llegar a su fin. Sus labios resbaladizos, unidos entre sí por el éxtasis lujurioso finalmente se liberaron la una de la otra, cuando la necesidad de aire abrumó los pulmones de ambas chicas. El mundo circundante regresó con su repentina toma de aire, y la primera cosa que vieron ambas fue el rostro de su amada. La cara bronceada de Chloé se ruborizó salvajemente mientras una mirada hambrienta marcaba la de Kagami. Pero ella no estaba hambrienta de comida en ese momento.

Kagami levantó la playera roja holgada de Chloé, mientras la rubia yacía quieta en la cama. El rostro de Kagami flotaba a centímetros del cuerpo de Chloé, mientras la punta de su nariz rozaba y se deslizaba por el cuerpo bronceado de la chica rubia. Una sonrisa traviesa se formó en la cara de Kagami cuando alcanzó el ombligo. Plantó besos en la piel bronceada del abdomen de Chloé, ocasionalmente presionando uno que otro beso en su ombligo, como si se tratara de su segunda boca.

Chloé se retorcía y arqueaba su espalda bajo el bombardeo de besos en su abdomen, el impulso de reír y gemir estaban por superarla hasta todo lo que pudo hacer fue morder su labio inferior y aferrarse a las sábanas de satén blanco, esperando no dejar escapar accidentalmente un gemido o una risa por temor a que alguien más en el hotel pudiera escuchar.

Una vez que los besos finalmente se detuvieron, Chloé dejó escapar un breve suspiro de alivio, que fue robado cuando Kagami robó su aliento de nueva cuenta, con un tierno beso en los labios sin siquiera haber pasado un segundo después de besarle su ombligo.

—Descarada, ¿no es así?—Dijo Chloé haciendo un puchero. Rodó fuera de la cama y sus pies descalzos se plantaron firmemente sobre la reconfortante alfombra de terciopelo.

—No te mientas, tu me amas por eso.— Kagami bromeó antes de levantarse de la cama. Estiró sus brazos en alto con un suspiro de satisfacción.

Chloé rodó los ojos. —Pero en serio, ¿realmente no vamos a desayunar?

—No hay necesidad. —Kagami replicó rápidamente. Se relamió sus labios con una sonrisa coqueta. —Ya desayuné un delicioso platillo de rubia ardiente esta mañana.

Inmediatamente después de haber dicho eso, un sonido sordo y retumbante salió del estómago de ambas chicas e hizo eco en las paredes de su gigantesca suite de hotel. Las caras de ambas chicas se sonrojaron de la vergüenza. No obstante, la tensión se disipó cuando ambas estallaron en risas, a los sonidos decididamente pocos femeninos causados por su terquedad.

—Ordenaré algo de desayunar. —Dijo Chloé. La rubia plantó un rápido beso en la mejilla de Kagami y salió apresuradamente para encontrar a su mayordomo.

—Te estaré esperando. —Kagami acarició el lugar dónde Chloé la había besado. Ella también estaría esperando a su próxima pijamada. Quizás entonces, ambas podrían recibir aún más besos a la mañana siguiente de nuevo.


FIN


Espero les haya gustado este pequeño aporte, tanto del autor con su talento al escribir, como de mi humilde traducción. Nos vemos en otra ocasión. ¡Saludos y hasta la próxima!