my head's underwater but i'm breathing fire

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« Para esta temporada dicen que el morado regresará.

Los colores sólidos te quedan mejor. Usa camisas sencillas pero deben tener algún diseño Viole, con personalidad, es importante la primera impresión. Hay algunos dojos de artes marciales que son dirigidos por personas bastante peculiares y quisquillosas.

Te recomiendo dar una vuelta por algunos, puedes aprender cosas útiles, y también que pruebes estos cigarrillos. Son más dulces y no amargos.

Te sentarán mejor.

Jinsung Ha.»

Le tomó un par de horas a Bam para convencer a los miembros del Árbol Alado de lo inofensivo que era el paquete enviado al supuesto escondite de los regulares que rescataron de las garras de F.U.G hace menos de una semana.

Sí, Bam lo juró, que a pesar de estar firmado con el nombre de un alto ranker manchado de sangre en la historia de la torre, no estaban en peligro.

Desde el principio Viole sabía que su maestro tenía activado un rastreador entre sus artilugios —y nunca estuvo interesado en enterarse del resto de los detalles de cómo se las arreglaba para enviarle la ropa dónde sea que estuviese—. Pero sabía mejor que decir esto. No sonaba bien admitir tal cosa luego de todo el desastre que fue la batalla del taller.

Tenía una noción vaga del tiempo transcurrido desde que recibió su nuevo guardarropa y es extraño, se siente un tanto adormecido. Ha sido de las pocas horas en que se ha encontrado sólo sin sus amigos rodeándole —en especial Khun y Rak— y por acto reflejo, con el calor del sol sobre su piel, busca una caja de cigarrillos en su bolsillo pero encuentra las paletas que su maestro le envío con la ropa.

Son de cereza, sandía y piña. Los envoltorios rojos, verdes y amarillo.

No hay de banana y lo más cercano es el fruto rojo.

—¡Hey Viole!

—¡Tortuga negra!

—Cielos, son unos escandalosos ¿Por qué tienen que gritar?

El sabor explota en su boca. El mundo está iluminado por el shinsu que brilla sobre ellos y Wangnan está haciendo pucheros, Rak le da un cabezazo al señor Khun y—

—¿De dónde sacaste eso?

La voz del señor Khun es una especie de déjà vu.

« Viole ¿Qué piensas hacer con eso?»

—Ah, voy a intentar algo diferente. Alguien me dijo que esto tiene mejor sabor.

El señor Khun y su maestro se llevarían bien, Viole lo sabe. Ambos leen a través de sus palabras y no puede ocultarles nada. El señor Khun asiente, su rostro se suaviza en los bordes y es cálido, como la mano de su maestro sobre su cabeza.

Wangnan infla su pecho, complacido, Rak se queja de que están dejado de lado a su líder, exige una explicación, una barra de chocolate y bananas a manera de compensación.

Bam todavía no se ha cortado el cabello, pero sus ojos no tienen nada que envidiar al sol que está sobre ellos y su sonrisa—

Wangnan comprendía los sentimientos de Ehwa.

(Estaba también un poco celoso.

Y entendía a Khun.

Él tampoco quería dejarlo ir.)