- Kaguya… Ella será sellada por Sasuke y Naruto ¿no? – Ai le preguntó a El Sabio de los Seis Caminos. Viendo como este la miraba con ojos comprensivos, dándose una idea de lo que planeaba. Que terrorífico estar frente a tal ser, un dios. Con una mirada ya sabía lo que uno pensaba.

- Si, lo harán. Como ya se hizo en el pasado, por la mano de mi hermano y mía. – La miró con sus ojos sabios, con lástima. – Pero lo que tú quieres hacer, joven, es peligroso y llevará a tu muerte.

- No importa. Si ella existe, significa que también hay más seres de su tipo y con ello pueden intentar sacarla de su prisión por el poder que lleva. Además si esto ya se logró y ella estaba sellada, puede volver a suceder. La paz no es eterna, solo la impone el que tiene el palo más grande. Hay que poder respaldar lo que uno desea con poder en un mundo como este. – Ai miró al Sabio con ojos llenos de determinación y preguntó: – ¿Tienes alguna forma de separar los Bijuus de ella para que después la pueda sellar en mí? Ellos no tienen la culpa.

- Hay una forma. – El creador del ninshu confirmó. Mirando a esta joven con la valentía y determinación ardiendo en su alma, pero también la bondad para comprender que sus hijos no tenían la culpa por lo que los etiquetaban, que ellos también tenían sentimientos y eran seres pensantes. – Pero joven Ai ¿está segura?

- ¿Lo estoy? – Preguntó con tristeza. – No creo que esté lista para la muerte, no creo que nadie lo esté en su totalidad. Pero es el destino del mundo en mis manos. No soy como mi hermano, Naruto es optimista y quiere ver el lado positivo a todo y eso no es realista. A veces se ciega para no ver las consecuencias y esta es una de esas veces. Hay que saber cuándo ver más allá de lo que se dice y esta es una de esas veces. Así que si, si estoy lista para hacer lo que sea necesario para que mis seres queridos sigan viviendo. Ese es mi camino ninja.

- Muy bien, tienes mis respetos Uzumaki Ai. – Le dijo. – Lo que tienes que hacer es…

Ah, mierda ya es el momento. Pensó Ai, mientras veía cómo sus chicos lograban tocar con sus manos marcadas a Kaguya. Todo a su alrededor se estaba destruyendo, desmoronando, se dio cuenta distraídamente mientras daba un paso adelante y otro, y otro más por las dudas, para después empezar a correr. Distraídamente escucho a Kakashi-sensei llamarla alarmado.

Pasando a Naruto y Sasuke e ignorando sus llamados gemelos, agarró a Zetsu y se dirigió directamente hacia Kaguya mientras las Cadenas de Sellado de Diamantina salían de su espalda. Hizo que estas se enrollaran alrededor del cuerpo de Kaguya justo cuando veía que el último Bijuu se separaba de su ser, también expulsando a Madara en el proceso.

Vio como la alarma brillaba en esos ojos blancos Hyuga, dándose cuenta de cuál era su destino. Para después darle paso al miedo.

- Esto es lo que te pasa por intentar matar a las personas que amo. Así que por favor, muere. – Le dijo mientras hacía las señas de mano requeridas y sellaba dentro suyo a Kaguya junto con su hijo amado Zetsu. – Hakke no Fūin Shiki.

La energía para tal sello la llevó a caer de rodillas y respirar entrecortadamente. Ya podía sentir la fuerza que hacía la Diosa Conejo y su hijo dentro de ella, intentando salir. Su vista se volvió borrosa.

Si el sello que tenía Naruto que era el mismo que había utilizado Ai se desgastó con el tiempo con solo Kurama dentro de él, con Kaguya dentro de ella no duraría mucho tiempo. El nivel de poder que tenía un Bijuu en comparación con una diosa era pequeño.

No se dio cuenta de cuando tiempo estuvo perdida en sus pensamientos, ya que cuando volvió a prestar atención estaba en los brazos de Kakashi-sensei rodeada por su hermano y Sasuke, los Bijuus y los antiguos Hokages mirándola. El Sabio de los Seis Caminos también estaba presente y parecía estar hablando.

- … y la joven Ai sello a mi madre y Zetsu en ella misma con el único propósito de después sacrificarse para que no vuelva a suceder una situación como esta.

Ah, con qué era eso. Les estaba diciendo que se iba a suicidar por el bien mayor. Je, que risa.

- ¡Oi! ¿De qué mierda te estás riendo? ¡No me jodas! – El grito de Naruto se podía escuchar por todo el lugar. No se había dado cuenta que se había reído en voz alta. Agarrando por los hombros a su hermana, la sacudió con fuerza. – ¡Nee-chan, dime que es una broma! ¡No puedes hacer tal estupidez! ¡Ganamos! ¡No es necesario que te sacrifiques!

- Naruto, – Ai se enderezó y colocó sus manos en sus mejillas. – Es necesario. Si esto sucedió y ella ya había sido sellada con anterioridad, puede volver a pasar. Velo de esta manera en un seguro garantizado de que no va a volver a aparecer una diosa con la intención de esclavizar a la humanidad.

- No es justo. – Sollozo Naruto como un niño pequeño. - ¡Nee-chan, no es justo!

- Ah, no lo es. – Confirmó mientras lo abrazaba con fuerza y Naruto escondía su cara en el hombro de su hermana mayor. Mirando por encima del hombro de su hermano Ai vio a Kakashi.

Alejándose de Naruto y acercándose a su sensei y hermano mayor en todo, menos sangre.

- Ya sabes Ai-chan, es malo para el corazón de tu viejo Sensei darle estos sustos. – Le sonrió.

- Lo siento Onii-san. – Mire cómo sus ojos se habrían sorprendido, para después llenarse de lágrimas. Se dio cuenta que esta vez la negación no le sería posible. – Lo siento mucho, por tener que sacrificarme y dejarte, pero por favor no te martirices por ello. No es tu culpa, es mi elección. Siempre te vi como mi hermano mayor, así que como tu hermana pequeña te exijo que vivas y no tomes mi sacrificio a la ligera, fin al cabo es para que mi más querida gente preciosa viva. Ya que estoy lista para hacer lo que sea necesario para que mis seres queridos sigan viviendo. Ese es mi camino ninja.

- Ai… – Lo atrape cuando sus rodillas le fallaron, mientras mis manos brillaban de verde, curando las heridas más graves de su cuerpo.

Sentí como el chakra de Kaguya empujaba contra mí, intentando escapar y haciendo que esta vez mis rodillas fallaran y tosiera sangre. Envolví mis cadenas de alrededor de ella con más fuerza.

- ¡Ai! – Mi padre exclamó, mirándome con preocupación y apoyando mi peso.

- Perdón. – Ai se disculpó, separándose y mirándolo de frente. Vi como fruncía el ceño y sus ojos brillaban con pesar y arrepentimiento. – Estoy bien. – Ai intentó aplacar.

- No es necesario que te disculpes Ai, es mi culpa. Si tan solo yo-

- No Tou-san, no lo es. – Sacudió la cabeza. – Nadie podría haber anticipado esto. Una diosa…

- Si… Sabes, tu nombre te lo pusimos porque para Kushina y para mi tu junto con tu hermano son la representación de nuestro amor. – Me dijo mientras acariciaba su cabeza.

- Tou-san… – Se quedó sin palabras y solo pudo sonreír, rivalizando con el sol. – Muchas gracias.

Separándose de su padre, Ai se acercó a donde estaban los Hokages, para después hacer una reverencia.

- Fue un placer conocer y pelear con tales estimadas personas, muchas gracias. – Enderezandose les envió su sonrisa más brillante, viendo sus rostros sorprendidos. – Discúlpenme, por no poder hablar más con ustedes. Pero ya no me queda mucho tiempo.

Como para confirmar justo en ese momento, sintió como algo tibio le recorría la cara, por reflejo sacó la lengua probando el sabor metálico de la sangre. Mirando su mano manchada de rojo, fue lo último que se necesitó para confirmarlo.

- El placer fue nuestro joven. – Senju Hashirama le habló, con una sonrisa preocupada, la cual reflejaba el rostro del Sandaime.

- Tienes mis respetos, Uzumaki Ai. Recordaré tu nombre. – Senju Tobirama me dijo, con un asentimiento y el respeto brillando en sus ojos. Él podía apreciar a alguien con el ingenio de esta joven. Parecía que ella también interpretaba un papel como él en su relación con su hermano.

- Ai-chan. – La vieja voz del Sandaime habló. – Lamento que tengamos que habernos reencontrado en una situación como esta, pero estoy contento de volverte a ver. Te volviste una joven fuerte Ai-chan y estoy muy orgulloso de ti.

- Oji-sama… – Las lágrimas finalmente se liberaron de los ojos de Ai, e hizo una reverencia intentando esconderlas, y también en agradecimiento por sus palabras. – Muchas gracias por tus amables palabras.

Siguiendo adelante repitió el mismo ritual, inclinándose ante los Bijuus y disculpándose por lo sucedido.

- Es raro que un humano haga esto. – Ante la mirada interrogante de Ai, Son Goku aclaró. – Inclinarse y pedir disculpas.

- La ignorancia humana es la que generó su sufrimiento y como alguien de esa misma especie pido disculpa por el error de mis antepasados. – Ai se explicó, apreciando las expresiones de sorpresa de los Bijuus.

- No es algo que se pueda perdonar fácilmente, pero apreciamos tus palabras y te agradecemos por tu comprensión. – Matatabi le respondió.

- Kurama, ¿podrías cuidar de mi hermano pequeño cuando yo no esté? – Ai le pregunto con una sonrisa. – Es un trabajo difícil y se mete en muchos problemas, pero es una buena persona y necesitará una mano amiga para enderezarlo cuando yo no esté.

- Si, dios sabe lo que haría el mocoso sin ti para cuidarlo. – Le aseguro el Kyuubi, con pesar en su mirada. – Puedes ir en paz Ai, lo estaré vigilando por ti.

Con la garganta cerrada por las lágrimas, lo único que pudo hacer fue volver a hacer otra reverencia de agradecimiento y empezó a dirigirse hacia Sasuke hasta colocarse a su lado. Ninguno habló.

- Siempre la mártir ¿no? – Sasuke dijo.

- Alguien tiene que hacerlo.

- Y tienes que ser tú. – Aunque era una declaración, sonó como una pregunta.

Por un momento hubo silencio, luego Ai lo enfrentó.

- No sé si nunca te lo dije y capaz que es un poco injusto decirlo ahora, - Comenzó vacilante, para después tomar valor y mirarlo a sus ojos ahora heterocromáticos, dijo: – Pero te amo.

La sorpresa cruzó su mirada, pero no era tanta como se hubiera imaginado.

- Entonces no me dejes. – Contestó, mirándola con firmeza y acercándose para después agarrarla por la cintura y acercarla a él.

- Es algo que no puedo hacer y lo sabes. – Le dijo. – Aunque no estás tan sorprendido como esperaba.

- Una parte de mí lo sabía. – Le reveló, acariciando su mejilla. – En nuestros días genin había veces donde me mirabas y me daba cuenta.

- Cómo…

- Porque siento lo mismo y me mirabas de la misma forma en que lo hacía. – Ai abrió los ojos sorprendida. – Había veces, antes del sello de Orochimaru, que te miraba y pensaba "ella es la indicada" y planeaba como invitarte a salir pero siempre terminábamos entrenando, porque no sabía cómo hablarte.

- Era por eso que siempre pasabas pidiéndome que entrenara contigo… – Ai se dio cuenta, mientras sus mejillas se sonrojaron. Se echó a reír mientras abrazaba a Sasuke, para que un momento después las lágrimas dieran paso. - ¡Waaah! – Grito, para después sollozar con fuerza, llamando la atención de todos que con anterioridad le estaban dando algo de privacidad.

- No llores. – Sasuke le secó las lágrimas, mientras apoyaba su frente con la de ella.

- N-no es j-justo. – Sollozó con fuerza, para que en el momento siguiente convulsionara con fuerza y vomitara sangre, también fallandole las piernas y haciendo que los dos cayeran de rodillas.

- ¡Ai! – Se escucharon varias exclamaciones de los que estaban presentes en el claro.

- Q-quiero m-más tiempo, q-quiero casarme co-contigo y tener una f-familia. – Lloró en voz alta haciendo que varios a su alrededor también lo hicieran. – N-no es j-j-justo. N-no q-quiero m-mo-morir. – Volvió a escupir sangre, inclinándose hacia adelante con la ayuda de Sasuke para no ahogarse.

- Joven Ai. – La solemne voz del Sabio de los Seis Caminos se escuchó. – Es la hora, tu cuerpo no resistirá más.

- Tu… – Entrecerró los ojos con desprecio Sasuke.

- Es-está bien. – La entrecortada voz de Ai se escuchó atrayendo nuevamente la atención del vengador. – Escuchen equipo 7, no voy a estar más p-para curar sus heridas, así que intenten dejar de ser tan im-imprudentes. ¿Ka-kakashi-sensei?

- ¿Si Imoto? – Habló con solemnidad y lágrimas en los ojos.

- N-no pases demasiado t-tiempo en la p-piedra conmemorativa, a-aliméntate y duerme bien y p-pasa más tiempo con los v-vivos que con los m-muertos. Ellos no v-van a ir a n-ningún lado. ¿Naruto?

- N-nee-chan… – Sollozo.

- Es-escúchame Ototo, quiero q-que sepas que estoy m-muy orgullosa de t-ti, has llegado m-muy lejos. Recuerda no ser im-imprudente y pen-pensar las co-cosas, mantén ordenada t-tu habitación y no c-comas solo r-ramen. También ¿po-podrías decirle a Tsu-tsunade-shishou que lo-lo lamento por hacerla perder a una p-persona preciada de-de nuevo? ¿Y que ella fue u-una madre pa-para mí?

- S-si Nee-chan

Con una respiración entrecortada, miró al único hombre que amó toda su vida.

- S-sasuke, l-lo siento. – Lloro. – Te a-amo y…

La cayo besándola, con una desesperación poco común y un anhelo el cual no se podría quitar.

- No es necesario que te esfuerces. – Dijo cuándo se separó, apoyando su frente contra la de ella.

Se separaron cuando Ai se alejó, para después pararse con la ayuda de Sasuke.

Mirándolos a todos reunidos les sonrió y alejándose unos pasos se preparó.

- Chicos… les encargo Konoha. Sean felices y protéjanse entre sí. – Le sonrió a su equipo. – Y recuerden, aquellos que rompen las reglas son basura…

- … pero aquellos que abandonan a sus amigos son peor que la basura. – Terminaron por ella.

Y con esa despedida final y una sonrisa, vieron cómo hacía una secuencia de sellos desconocida y se disolvía en partículas de luz. Como luciérnagas en la noche.

Lo último que se escuchó fue su "Los amo, no se apresuren a seguirme", para su equipo.