Conociendo a papá Ketchum.

Por Fox McCloude

Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes son propiedad de Satoshi Tajiri, Nintendo y GAMEFREAK. Todos los derechos reservados.


Gimnasio Cerulean…

Misty pensaba que estaba en una situación algo peculiar. Ya llevaba bastante de salir con Ash, y solo ahora tenía la oportunidad de conocer al padre de él, pese a llevar años de conocer a Delia (y hasta tener un trato casi de madre e hija una con la otra).

Incluso desde antes que ella y Ash comenzaran a salir, el tema de sus padres, para ambos, era un asunto bastante delicado. Ella sabía que el padre de Ash se había marchado años atrás para no volver, y no fue sino hasta mucho después que finalmente padre e hijo se vieron cara a cara para arreglar sus diferencias. Una vez que supo toda la historia, Misty sintió que, comparada con Ash, ella había sido afortunada. Su padre podía estar ausente, pero al menos ella y sus hermanas siempre tenía una idea general de dónde se encontraba, en contraste con la incertidumbre de Ash de no saber siquiera si seguía con vida.

Un par de semanas atrás, Ash la llamó para decirle que su padre quería conocerla, y acordaron visitarla en el gimnasio el día de hoy. El reloj le indicaba que tenía poco menos de media hora antes de que llegaran, así que terminó de arreglarse como pudo antes de que llegaran. Aunque no había razón real para estarlo, se sentía bastante nerviosa.

- Bien, con eso basta. – dijo terminando de sujetarse su coleta, viéndose al espejo con satisfacción.

Había elegido un atuendo sencillo: una chaqueta de manga corta abierta sobre una blusa roja que dejaba ver su ombligo, y unos shorts de tela vaquera como los que solía usar de niña. Los tacones no iban para la ocasión, así que se puso unas zapatillas deportivas a juego con la chaqueta.

Y justo a tiempo, ya que en ese instante sonó el intercomunicador del gimnasio. Sin tardanza fue a contestar.

- ¿Sí, hola? – dijo pulsando el botón.

- ¿Misty? Somos nosotros. – respondió la voz inconfundible de Ash desde el otro lado. – Espero que no seamos inoportunos; papá insistió en que viniéramos un poco más temprano.

- Oh no, para nada. – dijo ella. – Aguarden un poco, en seguida les abro.

Sin perder tiempo, se dirigió hacia la entrada para abrirles, y efectivamente, allí estaban ambos. Al verlos lado a lado no quedaría ninguna duda de que ambos eran padre e hijo: la misma forma del rostro, las mismas marcas de Z en las mejillas y el mismo cabello negro alborotado. Ambos incluso tenían gustos similares en su atuendo, llevando cada uno su propia gorra y una chaqueta con pantalones de carga. Las únicas diferencias eran la ligera barba, y las ojeras que denotaban el paso del tiempo en el padre de Ash, y que el hijo llevaba zapatillas deportivas en vez de botas como su padre.

- Hola, Ash. – dijo Misty dándole un beso. – Me alegra que hayan venido, los esperaba con muchas ansias.

- Bueno, yo no tenía tanta prisa por llegar, pero papá insistió. – dijo él. – Estaba muy emocionado por conocerte.

- Pues claro, hijo. – dijo el hombre, acercándoseles. – Me he perdido muchas cosas, incluso conocer a mi futura nuera. Un placer conocerte, Jaycen Ketchum, pero si gustas puedes empezar a llamar papá desde ya.

- Oye, viejo, no abuses, tampoco hay que apresurarnos. – protestó Ash, ruborizándose ligeramente.

- ¿Y por qué esperar? – dijo Jaycen atrapando a Ash en un candado por el cuello y empezándole a dar coscorrones en la cabeza. – Por lo que me contaste ustedes dos se aman mucho, no pasará mucho para que seamos familia.

- ¡Ayayayayay! ¡Ya basta, deja eso, que nos avergüenzas! – exclamaba el entrenador tratando inútilmente de soltarse.

Misty no pudo más que reírse; siempre le resultaba divertido ver a Ash en situaciones vergonzosas, pero en este caso, claramente era porque el padre estaba muy ansioso de recuperar el tiempo perdido, lo que evidentemente incluía avergonzarlo delante de ella. Sin embargo, pasaba de la oferta de decirle "papá", pues ya tenía al suyo después de todo.

Aun así, ella también tenía sus límites sobre reírse a expensas de Ash, y al cabo de un par de minutos acudió en su defensa y le pidió a Jaycen que lo soltara. Hacía años que no veía a Ash con esa expresión enfurruñada, y lamentó no traer su teléfono a mano para fotografiarla. De cualquier manera, sin perder tiempo los invitó a pasar.

- Así que así es el Gimnasio Cerulean por dentro. – comentó Jaycen observando alrededor mientras avanzaban por el corredor. – Parece incluso más grande que desde afuera, y eso es decir mucho.

- Tuvimos oportunidad de remodelarlo hace no mucho. – comentó Misty con modestia, aunque se sentía orgullosa por el cumplido.

- Aunque sigue siendo algo pequeño con el Coliseo de Pueblo Paleta. – continuó Jaycen. – No es que eso sea malo, desde luego. Por lo que Ash me ha dicho, tú también eres una entrenadora muy talentosa, ¿no, Misty?

- Bueno, me esfuerzo. – dijo la pelirroja, mientras abrían la puerta que llevaba hacia la enorme arena central. – Y aquí es donde tenemos nuestras batallas. ¿Qué le parece?

- Wow, impresionante de verdad. – dijo Jaycen con tono maravillado. – Ver todo esto hace que hasta me den ganas de tener una batalla aquí mismo y ahora.

- ¿Estás seguro de eso, papá? – dijo Ash. – ¿Crees que tu corazón aguante?

- ¿Qué pasa, hijo? ¿Crees que me voy a morir por tener una batalla con tu novia? – dijo Jaycen. – Este viejo Arcanine todavía puede aprender algunos trucos.

- No eres tan viejo, pero tampoco tan joven como para decir eso. – replicó Ash. – Claro que, si ella está dispuesta…

- No veo por qué no. – dijo Misty. – Mis hermanas no están, así que supongo que no tendrás inconveniente en servir como juez.

Rápidamente, Misty y Jaycen se colocaron en extremos opuestos de la arena de batalla, que consistía en una enorme piscina con un trazo de tierra para pararse. Entretanto, Ash se colocó en la caja del medio donde iría el árbitro. Misty alcanzó a ver que tenía una expresión de sentirse extraño, ya que normalmente estaría acostumbrado más a participar en las batallas que supervisarlas.

- Muy bien, como acordamos, esta será una batalla de uno contra uno entre la líder del gimnasio y el retador. La batalla terminará cuando alguno de los Pokémon elegidos no sea capaz de seguir luchando. ¿Están listos?

- ¡Por supuesto! ¡Sal ahora, mi elegida, Corsola! – exclamó Misty arrojando su Pokébola.

- ¡Corsola! – El Pokémon coral de color rosa apareció y de inmediato se zambulló en el agua.

- ¡Aquí vamos, Arcanine! – dijo a su vez Jaycen, lanzando su propia Pokébola.

El gran cánido de fuego también hizo acto de presencia, y con un rugido desafiante que hizo temblar brevemente a Corsola se paró sobre una de las plataformas de roca esperando sus órdenes. Ahora a Misty le parecía que lo de "viejo Arcanine" cobraba un poco más de sentido, literalmente, aunque a pesar de su edad avanzada, se veía bastante grande y fuerte. No podía confiarse porque estuviera viejo, ni por la ventaja de tipo.

- ¿Preparados? – dijo Ash alzando la mano, para luego bajarla de golpe. – ¡A pelear!

- ¡Arcanine, usa Lanzallamas! – exclamó Jaycen, decidiendo tomar la iniciativa y hacer el primer movimiento. Arcanine obedeció al instante y abriendo el hocico disparó un torrente de llamas hacia Corsola.

- ¡Devuélveselo con Barrera Espejo! – exclamó Misty.

- ¡Corsola! – Corsola se mantuvo firme en su posición, mientras una superficie reflectora rodeaba todo su cuerpo justo cuando las llamas hacían contacto.

El coral viviente se resintió un poco al recibir el impacto, pero logró redirigirlo de vuelta en su totalidad, forzando a Arcanine a saltar para evitarlo, aterrizando en la plataforma del otro lado para buscar un mejor ángulo.

- ¡Corsola, usa Hidrobomba!

Corsola disparó un enorme torrente de agua que avanzó en espiral hacia justo hacia donde Arcanine iba a aterrizar. El perro de fuego gimió al recibir el salpicón, pero se mantuvo firme y se esforzó por resistirlo hasta que terminó.

- Veo que Ash no hablaba de ti solo por hablar. – comentó Jaycen. – ¡Pero apenas empezamos! ¡Arcanine, usa Colmillo Trueno!

El canino saltó abriendo sus fauces, generando un par de quijadas eléctricas gigantescas, que se cerraron como una trampa para Ursaring. Aunque Corsola logró esquivar la mordida directa, las chispas todavía le alcanzaron logrando aturdirla ligeramente.

- ¡Corsola, escapa debajo del agua! – exclamó Misty.

Sin perder tiempo, el coral se zambulló en la piscina para huir de su oponente, mientras Arcanine y Jaycen miraban a todas partes esperando su inminente ataque. Claramente estaban aprovechando la ventaja de terreno. Pasaron varios minutos, hasta que…

- ¡Arcanine, voltea y dispara Lanzallamas! – exclamó Jaycen.

El cánido se giró e hizo lo que le dijeron, justo cuando Corsola salía disparada fuera del agua como un torpedo para embestirlo. El torrente de llamas la detuvo en seco y la hizo caer de vuelta en el agua. Corsola rápidamente se zambulló de vuelta y desapareció otra vez.

- ¡Sigue embistiéndolo, Corsola!

Tomando ventaja de que ahora estaba en su elemento, Corsola comenzó a golpear a Arcanine mientras este trataba de volver a tierra haciendo nado de perro. Cada vez que se acercaba a alguna de las plataformas, Corsola lo golpeaba y lo alejaba, repitiéndole el proceso una y otra vez.

- ¡Arcanine, Doble Patada para salir del agua!

En un movimiento que habría sido digno de Ash, Arcanine se impulsó con sus patas traseras, pateando tan fuerte que levantó un gran salpicón de agua. De hecho, y mala suerte para Corsola, eligió ese preciso momento para venirle por detrás y fue a encontrarse de frente con una de ellas, lo que además de causarle daño sirvió para que el gran can pudiese impulsarse de vuelta a tierra y salir otra vez, sacudiéndose el agua de encima.

- ¡Eso es, Arcanine! – lo felicitó Jaycen.

- Bien jugado, señor Ketchum. – dijo Misty, quien se notaba impresionada. Por lo visto lo de ser espontáneo era algo de familia. – ¡Corsola, usa Hidrobomba!

A los pocos segundos, Corsola finalmente volvió a salir, sacudiéndose el mareo que le dejó la patada de Arcanine. Tras lanzar el chorro de agua a alta presión, Jaycen y Arcanine replicaron de igual manera con un Lanzallamas, provocando que el choque levantara una espesa capa de vapor que les impidió ver lo que sucedía. Tardó un rato en disiparse lo suficiente para que pudieran reanudar el combate.

- ¡Corsola, sigue disparando Hidrobomba!

- ¡Arcanine, salta por el campo con Velocidad Extrema!

- ¡Aaaaarrr! – El can de fuego se envolvió en un aura blanca y dio un salto desapareciendo en un borrón, justo antes que el chorro de la Hidrobomba fuese a darle. Corsola siguió disparando, pero Arcanine simplemente repetía la acción y saltaba de isla en isla, cada vez más rápido.

Misty supo exactamente lo que quería hacer: Jaycen quería aprovechar la velocidad de Arcanine para esquivar y que los ataques de Corsola no le dieran, probablemente para acercarse o buscar un ángulo para disparar. A pesar de que tenían ventaja de campo, el único ataque de largo alcance que Arcanine parecía tener era el Lanzallamas, y si caía de nuevo al agua quedaría en desventaja.

La clave sería, ¿cómo mantenerlos DENTRO del agua?

- ¡Corsola, sumérgete hasta el fondo y prepárate para salir cuando te diga! – ordenó Misty.

- ¡Arcanine, permanece atento! – exclamó Jaycen.

Corsola volvió a zambullirse y desapareció bajo el agua. Jaycen y Arcanine permanecieron atentos, a la expectativa de lo que iban a intentar. El silencio y la tranquilidad del agua solo reforzaba la tensión, a la expectativa de lo que iba a pasar.

Hasta que finalmente Misty le dio la señal. – ¡Ahora!

Pasaron unos segundos y tanto Jaycen como Arcanine se tensaron, tratando de averiguar por donde vendría el Pokémon coral.

- ¡Por detrás!

Pero la advertencia vino un segundo demasiado tarde: el padre de Ash logró ver la sombra de Corsola cuando estaba por salir de debajo del agua, pero salió disparada como un torpedo y embistió a Arcanine en el torso tirándolo al agua.

- ¡Deprisa, Arcanine, Patada Doble de nuevo!

- ¡Esta vez no! ¡Corsola, atrápalo con Torbellino! – ordenó Misty.

Sin tardanza, apenas tocó el agua otra vez el Pokémon coral comenzó a nadar en círculos alrededor de Arcanine, que había empezado a patear tratando de alcanzar la orilla. El perro siguió pataleando con fuerza pero no lograba zafarse de la fuerza de arrastre, y el vórtice que generó Corsola lo arrastró hacia el centro de la piscina, haciéndolo dar vueltas.

Justo después, Jaycen decidió dar una orden que fue, o muy inteligente, o muy loca.

- ¡Colmillo Trueno!

Arcanine aulló con fuerza mientras sus fauces se cargaban de electricidad, antes de echar los colmillos al agua. Las chispas eléctricas se propagaron al instante por toda la piscina, y justo cuando Corsola venía para embestirlo de nuevo la obligaron a detenerse en seco y salir de vuelta a la superficie. Al cesar el ataque, Arcanine salió otra vez a tierra finalmente y se sacudió el agua de encima, erizándole los pelos.

A primera vista, Corsola era quien había recibido la peor parte; sin embargo, Arcanine no había salido exactamente limpio. Al usar ese Colmillo Trueno dentro del agua le tocó a él también parte del daño infligido por la electricidad. Esa maniobra, aunque ingeniosa, había sido una espada de doble filo.

- ¡Corsola, Recuperación! – exclamó Misty.

Corsola empezó a brillar con una luz curativa, que poco a poco comenzó a regenerar el daño que había sufrido. Tanto Jaycen como Arcanine fruncieron el cejo al ver esto, pues significaba que todo el esfuerzo que habían hecho se habría ido al traste.

- ¡Corsola, Hidrobomba con todo lo que tengas!

- ¡Arcanine, Llamarada a máximo poder!

Efectivamente, como Misty ya sospechaba, Arcanine se estaba guardando un ataque más poderoso. En vez de un simple chorro de fuego, esta vez disparó una llamarada que se separó formando un kanji de cinco puntas como una estrella llameante. A pesar del poder de Corsola, la Llamarada de Arcanine iba dominando, y parecía estar ganando terreno por momentos, pero el Pokémon Coral no se daba por vencido.

Finalmente, el fuego ganó en la lucha de poder y la ráfaga de fuego avanzó imparable hacia Corsola, explotando con tanta fuera que la sacó a volar por los aires dejándola indefensa. Parecía presta para que le dieran el golpe final.

- ¡Acaba con esto, Arcanine, Patada Doble! – exclamó Jaycen, y Arcanine inmediatamente se encogió sobre sus patas traseras y saltó tan alto como pudo, listo para rematarla.

- ¡Corsola, propúlsate con Hidrobomba! – exclamó Misty.

Cuando todo parecía perdido, y antes de que Arcanine pudiera asestarle con su pata delantera, Corsola volvió a disparar un chorro de agua a alta presión, que la impulsó como motor a reacción y haciendo que Arcanine fallara su ataque. Seguramente el plan de Jayden y Arcanine era usarla como escalón para volver a impulsarse y caer de vuelta en tierra firme, pero al no tenerla en el lugar que esperaban, otra vez Arcanine cayó irremediablemente al agua.

- ¡Otro Torbellino, y esta vez que no escape! – gritó Misty.

Nadando más rápidamente que antes, Corsola volvió a generar un enorme remolino en el centro de la piscina, antes que Arcanine o Jaycen pudieran hacer nada, la corriente lo arrastró hacia el centro sin que pudiera escapar, e incluso cuando intentó volver a patalear fue demasiado tarde.

Había quedado totalmente indefenso y a merced de Corsola, y Misty supo que era el momento de terminar.

- ¡Corsola, sumérgete y dispara Hidrobomba desde abajo!

Al instante, el Pokémon de Agua y Roca volvió a zambullirse en la piscina. Mientras Arcanine seguía atrapado en el medio del remolino y luchando contra la corriente, a los pocos segundos un chorro de agua lo sacó de un golpe, estrellándolo contra el techo del gimnasio, haciendo que cayera un salpicón sobre Misty, Jaycen y Ash. Las aguas en la arena finalmente dejaron de agitarse y cuando Arcanine volvió a caer, Corsola emergió triunfante sobre una de las plataformas de roca.

El Pokémon de Fuego emergió a los pocos segundos, flotando panza arriba y con los ojos dándole vueltas. El encuentro había concluido.

- ¡Arcanine ya no puede continuar! – exclamó Ash alzando la mano. – ¡La victoria es para Misty!

- ¡Eso es, Corsola! – exclamó la chica, mientras su Pokémon daba saltitos de alegría, feliz por su victoria.

Por su parte, Jaycen retornó a su Arcanine a la Pokébola, y tras felicitarlo por un trabajo bien hecho, se bajó de su plataforma. Entretanto Misty, que ahora sujetaba a Corsola en brazos celebrando su victoria, también hizo lo mismo y se acercó para felicitarlos.

- Veo que el talento para los Pokémon viene de familia. – le dijo. – Me dio una buena pelea, señor Ketchum.

- Ja, nada mal para un hombre moribundo, ¿eh? – dijo burlonamente. – ¿No te lo dije, hijo? Hasta tu novia lo reconoce.

- No bromees con eso, papá. – dijo Ash, y entonces Jaycen lo volvió a atrapar para darle coscorrones. – ¡Oye, no! ¡Ya basta! ¡Te dije que no!

- ¡Aguántalo como los hombres! – exclamó Jaycen, apretando el agarre y sacándole la gorra.

- ¡Ahora sí ya estuvo! – exclamó Ash, estirando los brazos para recuperar su gorra. El forcejeo continuó hasta que Ash logró invertir la situación y atrapar a su padre en. – ¡Te toca a ti!

- ¡Pequeño tramposo!

- ¡Tú empezaste! ¡Ahora sí vas a-AAAAAAAAAAAAAH!

Y como era de esperarse, al estar peleando tan al borde de la piscina, pasó lo inevitable y los dos cayeron al agua. Pikachu había tenido que saltar fuera del hombro de Ash para no caerse junto con él, y al poco rato los dos volvieron a salir y se miraron uno al otro.

- ¡Mira lo que hiciste! – gritó Ash.

- ¿Lo que yo hice? – replicó Jaycen. – ¡Debiste ser un buen hijo y quedarte quieto!

- ¡Tú deberías ser un buen padre y dejar de abochornarme frente a mi novia! ¡Somos adultos!

Padre e hijo se miraron uno al otro fulminándose, al parecer con ganas de seguir agarrándose uno contra el otro… antes de soltar a reírse, contagiando también a Misty, Pikachu y Corsola. Iba a ser una tarde muy divertida, sin duda.

Luego de aquella breve, pero emocionante batalla, y que el padre y el hijo terminaron de picarse uno al otro (y de secarse la ropa tras el chapuzón), Misty los invitó a cenar. Sobra decir que el padre estaba muy sorprendido de ver que Misty había sido capaz de reproducir casi a la perfección el estofado de Delia que tanto les gustaba. Ash le contó que había estado tomando clases con Delia, y le estaba yendo bastante bien.

Después de la comida decidieron tener una noche de películas, con palomitas y todo, para poder conversar y que Jaycen y Misty pudiesen conocerse más. Se estaban divirtiendo mucho, aunque a la mitad de una particularmente larga y que Ash no encontraba lo que se dijera muy entretenida, el entrenador se quedó dormido. Terminó cabeceando y usando el regazo de su novia como almohada, y ahora roncaba sonoramente mientras Misty le acariciaba el pelo. Entretanto, Pikachu estaba del otro lado del sillón, con su propio tazón de palomitas y más interesado en la película que su entrenador

Jaycen no pudo evitar sonreír de ver la escena, como cualquier padre orgulloso lo haría.

- Veo que mi hijo tomó una buena decisión. – le dijo a Misty. – Se nota que lo quieres mucho.

- No fue fácil que él lo notara. – dijo Misty con algo de nostalgia. – A veces me pregunté si él me vería de esa forma, o solo me consideraba una amiga.

- Jaja, eso es de familia, yo era igual con Delia. – se rio Jaycen. – Pero en serio, les debo mucho a ambas. A ti y a Delia por haber cuidado de él todos estos años. De verdad te lo agradezco mucho.

Misty miró a su futuro suegro. Parecía algo apresurado considerarlo como tal, pero si ya le había dicho que si quería podía llamarlo "papá", supuso que no estaba mal que se considerasen familia antes de hacerlo oficial. Además, Jaycen era un hombre simpático. Y verlo tan animado hacía que a Misty se le olvidase su condición, y que su tiempo probablemente fuese limitado. Por lo mismo, decidió preguntarle algo.

- Dígame algo. ¿Usted se fue solo por la enfermedad, o había algo más?

- ¿Por qué preguntas?

- Solo… curiosidad, es todo. – dijo Misty. – Entiendo que debe ser un tema sensible para usted, pero si no quiere…

- No, está bien. – dijo Jaycen. – A decir verdad, hablar de eso me ha ayudado mucho. Me hace sentir mejor conmigo mismo.

»La verdad, cuando me fui, me convencí a mí mismo de que hacía lo correcto. No quería atar a mi esposa a un hombre moribundo, o eso fue lo que me dije entonces. Pero la razón principal… fue que tenía miedo.

- ¿Miedo de qué? – preguntó Misty.

- Ash no te ha contado todos los detalles de mi enfermedad, ¿cierto? – dijo Jaycen, a lo cual Misty negó con la cabeza. – Bueno, es hereditaria, y en el caso de Ash, al parecer era 50/50. El miedo que tenía era pensar que se la habría transmitido a un niño inocente. Afortunadamente no fue así, pero…

La pelirroja asintió, mirando involuntariamente a su novio que todavía roncaba sobre su regazo. Hasta cierto punto podía entender por qué Jaycen se sentía de ese modo, aunque si no lo había descubierto hasta después que Delia estaba embarazada o que Ash nació, habérsela transmitido no habría sido su culpa.

- Y por eso se fue. ¿Nunca intentó contactarlos?

- Muchas veces quise hacerlo, pero no tuve el valor. Aun así, pude ver a Ash mientras crecía. Compitiendo en las Ligas Pokémon, y en el centro de acontecimientos tan locos como esa crisis en las Islas Naranja que alteró el clima… me sentía tan orgulloso de él. Me sentía satisfecho.

- ¿Por qué no lo intentó? – preguntó Misty. – Sé lo mucho que Ash quiere a su madre, pero a veces realmente se notaba que le faltaba una figura paterna.

- No iba a ser tan sencillo. – dijo Jaycen, desviando la mirada. – Entre más tiempo pasaba, menos tenía derecho a llamarme su padre por haberlo dejado. O eso era lo que me decía. Y aunque eso me destrozaba, sentí que ellos estaban bien sin mí.

Jaycen desvió la mirada, y Misty se quedó viéndolo fijamente. El hombre realmente se arrepentía de su decisión. Aunque ya había tomado el paso para reconciliarse con su familia, y ella entendía por qué lo había hecho, sentía que debía decirle algo más.

- Sabe, mi padre trabaja en el exterior, así que muy rara vez lo veo. – dijo la pelirroja. – Mis hermanas tuvieron prácticamente que criarme, ya que mi mamá murió cuando yo era muy pequeña. Papá muy rara vez viene a vernos.

- Lamento escuchar eso. – dijo Jaycen.

- No, no tiene que lamentarlo. – aseguró ella. – Aunque cuando era pequeña me dolía mucho su ausencia y me preguntaba por qué casi no venía, al crecer entendí por qué. Este gimnasio, mi abuela lo fundó, y al morir se lo heredó a mi madre. Así que la tradición dictaba que una de nosotras cuatro tendría que tomar las riendas algún día.

»El punto es, desde que mamá murió, creo que a papá se le hizo muy difícil estar aquí. Él la amaba mucho, pero estar en un lugar que le recordaba tanto a ella hacía que fuera muy difícil vivir aquí, así que decidió refugiarse en el trabajo para lidiar con la pérdida, mantenerse ocupado en otras cosas.

- Tiene sentido. – asintió el Ketchum mayor.

- Pero a pesar de eso… nunca se olvida de nosotras, ¿sabe? Aunque estuviera lejos, siempre se aseguró de que no nos faltara nada. Nos envía dinero, y toma el tiempo de llamarnos para saber si estamos bien. Cuando Ash me contó como usted se fue, me di cuenta que debía sentirme afortunada. Mi padre podía estar lejos, pero al menos estaba vivo, y siempre sabíamos dónde estaba. Pero lo más importante, siempre nos recordaba que nos quería, y aun lo hace.

- *Suspiro*, sí, entiendo lo que quieres decir. – dijo Jaycen. – Todos estos años, Ash y Delia, preguntándose por qué me fui, dónde estaba o si seguía con vida. Supongo que no le di importancia por pensar que igual tendría los minutos contados. Incluso luego de que me sometí a tratamiento… no tuve el valor para encararlos. ¿Por qué desperdicié tanto tiempo?

- Bueno, ya no lo haga. – dijo Misty. – Ahora está aquí y es lo que importa. Use el tiempo que tiene ahora y demuéstrele a su familia que los ama.

Jaycen volvió a sonreír. – Eres una buena chica, y con mucho carácter. Me recuerdas mucho a Delia cuando éramos jóvenes, ¿sabes?

- ¿Lo dice de verdad? – Misty se sintió halagada por la comparación, haciendo que tanto ella como Jaycen se rieran.

Luego, sin embargo, el padre de Ash volvió a adoptar una expresión solemne.

- No sé cuánto tiempo me quede, pero al menos, puedo estar tranquilo sabiendo que estará en buenas manos cuando yo me vaya.

- No diga eso. – le reprendió Misty. – Aún le queda mucha vida por vivir. Hay mucho que tiene que contarnos, a Ash, a Delia, y también a mí.

- Tienes razón, aún tenemos mucho por hacer juntos. – dijo Jaycen. – Quizás, podríamos planear un viaje o algo los cuatro juntos.

- Eso me encantaría. – asintió Misty.

Una salida familiar, ellos cuatro. Eso sonaba muy bien. Definitivamente deseaba conocer más a Jaycen, y por supuesto, darle más oportunidades de avergonzar a Ash frente a ella. Tal vez hasta colaborar un poco en alguna de ellas. Eso sería muy divertido.

FIN.


Notas del autor:

¿Cómo están, gente? Bien, antes que nada, este shot fue originalmente ideado como un regalo de cumpleaños para Suki90, amiga cercana y colega escritora, aunque terminé dándoselo con más de dos meses de retraso. La idea me vino el mismo día, basándome en una sugerencia que me dejó en otro de los shots que publiqué meses atrás, "Por el tiempo que nos quede", y pensé en darle una mini secuela, aunque le di vueltas tratando de reestructurarla, y más las complicaciones dentro y fuera del internet… pues por eso me tardé tanto. Pero aquí está.

Como sea, ya estoy seguro de que habrá gente que solo va a leer este shot por el tag PokéShipping, pero ese elemento aquí es secundario, y en realidad se centra más en Misty conociendo a su suegro. A diferencia de con el padre de Ash, a quien cuya ausencia todavía no le decido un headcanon definitivo (y tengo otra opción que quisiera probar, aparte de las dos que ya utilicé), en el caso de Misty y sus hermanas ya tenía algo desde hacía tiempo. Según las novelas de Shudo, supuestamente los padres de las Hermanas Sensacionales las abandonaron, pero se infiere que siguen vivos, mientras que otros asumen que ya están muertos. Yo elegí un punto medio: el padre sigue vivo pero trabaja en el extranjero, y la madre está fallecida. Ya había antes tocado eso en el shot que escribí de Delia y Misty, pero aquí quise profundizarlo un poco más, para contrastar sus razones de ausencia con las del padre de Ash, y que a diferencia de este al menos mantiene contacto con sus hijas.

Pero en fin, no me alargo más. Espero que lo hayan disfrutado, y hasta la próxima ;)