FUERA DE TIEMPO IV : VERDADES

Ned Malone se revolvió en la silla incómodo por quinta vez consecutiva en los últimos minutos. Habían terminado de cenar y mientras Roxton y Verónica recogían la mesa y lavaban los platos, él se había quedado sentado cavilando como encarar una conversación que había estado esperando durante tres días. Aún no podía creer lo que sus oídos habían captado aquella noche, ...Parsifal¡... Marguerite era Parsifal...aún no podía dar crédito a esa información y sin embargo algo en el fondo de su mente le decía que no solo era posible sino que tenía todo el sentido del mundo. Si había alguien que podía encajar en el papel del espía más grande que Inglaterra había tenido durante la gran guerra sin duda ninguna era Marguerite Krux.

Dirigió los ojos hacía la hermosa mujer morena que hervía agua para el café y el té que solían tomar todas las noches una vez acabada la cena. Era uno de los momentos más agradables de la jornada que solían disfrutar todos juntos. Se reunían alrededor de la mesa central y mientras permanecían ocupados en sus propios asuntos, limpiando armas, cosiendo, pintando o lo que fuera que tocara, compartían una taza de café o té, a veces aliñado con un poco del licor de los Zanga, hablaban y compartían historias. En esos gratos momentos parecían una auténtica familia. Rara y algo disfuncional, pero una familia al fin y al cabo.

Ned se revolvió de nuevo nervioso. Las palmas de las manos le sudaban. Sonrió suavemente mientras bajaba la mirada y se miraba las retorcidas manos. Realmente la Srta. Krux le daba miedo. No siempre. Cada vez menos. No como al principio de todos modos. Pero la sensación de peligro que la mujer le transmitía seguía estando allí a pesar de los años. Con Marguerite siempre tenia la impresión de que ella estaría a la altura de las circunstancias fueran las que fueran, y la certeza de que ella haría cualquier cosa que se tuviera que hacer sin dudar . Respetaba a la mujer por eso, casi tanto como lo asustaba.

Oh... había muchas cosas que le daban miedo en la vida. Le asustaban los dinosaurios desde luego, pero también tenía fobia a las arañas y eran mucho más pequeñas. Le sobrecogía la jungla por la noche pero sería un estúpido si no lo hiciera. Le aterrorizaba pensar en perder a uno de sus amigos y no poder hacer nada por remediarlo. Le espantaba no poder volver a casa y no seguir con una vida normal y le acobardaba igualmente tener que hacerlo y dejar a Verónica atrás. Le intimidaba su amor por la hermosa rubia y el hecho de no poder estar a la altura de sus expectativas, aunque le hubiera repetido mil veces que solo esperaba que fuera él mismo. Pero como podía enamorarse de él mismo tal como era?...sobre todo cuando tenía a alguien como Lord John Roxton continuamente al lado haciéndole sombra. Tenía suerte de que el aguerrido cazador se hubiera enamorado de su contrapunto femenino porque no sabía como le hubiera ido si se hubiera encaprichado de Verónica. Tal vez a estas alturas ya no serían una familia .

Él no era un hombre particularmente valiente, Malone lo sabía. Y aunque la meseta, después de casi cuatro años, había logrado sacar a relucir una parte de él que no sabía que existía, no podía considerarse un hombre de acción. Toda la valentía de la que había sido capaz había sido provocada por actos desesperados, el miedo de perder a sus amigos, a su familia, a su amor platónico, todo eso era más fuerte que el hecho de haber tenido que enfrentar dinosaurios, guerreros, caníbales o cualquier otro suceso horrible y extraño que la meseta les hubiera tenido preparado. Y eso no lo hacía valiente, en realidad lo hacía egoísta. Sabía que no soportaría perder a otro amigo más, era demasiado doloroso. Y eso, analizado en profundidad, era algo que lo unía a Marguerite Krux, quizás no eran tan distintos después de todo.

Si, ella era egoísta y ambiciosa. Pero si te parabas a pensarlo detenidamente no era peor que ninguno de ellos. Challenger los había arrastrado a un mundo perdido por los mismos motivos y nadie se lo echaba en cara. Roxton? ...quizás el motor oculto no fuera la avaricia pero la ira y el orgullo también eran pecados capitales. El mismo? ...acaso no se había enrolado por los mismos motivos?... fama, fortuna y gloria?... y su amada Verónica...generosa y luchadora como era también tenía su buena dosis de orgullo, y maldita sea si no era la mujer más intransigente que había conocido nunca.

Cuando más se paraba a analizar, más se daba cuenta de que habían juzgado a la rica heredera demasiado duro y demasiadas veces. Se había convertido en la cabeza de turco de todas las frustraciones de la casa del árbol. Todas las familias tienen un niño para culpar por los desastres sucedidos, ellos tenían a Marguerite. La volvió a mirar con atención y esta vez se dio cuenta de que ella estaba tan nerviosa como él. Le temblaban ligeramente las manos cuando sacó el agua hirviendo del fuego y lo vertió en la tetera. Sus mejillas estaban ligeramente pálidas y su respiración parecía forzada. Una ola de afecto lo barrió por completo y se dio cuenta por primera vez en cuatro años de que la rica, independiente y orgullosa Srta Krux también era humana. Que gran verdad acababa de averiguar.

Hasta Challenger había notado esa noche el ambiente rígido y tenso que se respiraba en el comedor. No había que ser un genio para darse cuenta, aunque él realmente lo fuera, se sonrió con vanidad. Tampoco hacía falta serlo para captar que toda la culpa era de él. Si, completamente suya. Si no hubiera abierto la bocaza...si no se hubiera dejado llevar por la soberbia, si no fuera tan prepotente... Su Jessie se lo había advertido innumerables veces a lo largo de su matrimonio, pero él le había hecho caso? Por supuesto que no.

Era un tonto, siempre lo había sido, tonto y ciego. Echaba tanto de menos a su esposa que hubiera dado cualquier cosa por volver a tenerla a su lado. Ella lo complementaba, lo equilibraba, con su infinita paciencia lo guiaba. Dios sabía que habría hecho de bueno para merecerla a su lado. No la había tratado bien a lo largo de su matrimonio, había sido egoísta y engreído, y en su inmenso ensimismamiento en si mismo, le había negado hasta lo más básico en la vida de un matrimonio, los hijos. Cuanto había llorado ella por una casa vacía, cuando su laboratorio había estado tan lleno... Y cuanto lamentaba haber sobrepuesto la ciencia a su Jessie. Se había dado cuenta en aquel horrible experimento para sustituir la comida por una papilla de nutrientes alucinógena. Que pretensión Señor¡... al final se había dado cuenta, pero había sido la voz de su esposa quien le había hecho ver su error y lo había salvado. Ella y la ciencia desde luego, porque había sido la ciencia quien por boca de la joven Finn había logrado hacerle una transfusión de sangre y salvarle la vida.

Finn...cuanto echaba de menos a ese torrente de energía juvenil, tan infantil e inocente para determinadas cosas y tan taimada y ladina para otras. En cierto modo siempre le había recordado un poco a Marguerite. Quizás por eso no habían acabado de encajar esas dos, se rascó la barba con descuido, era una hipótesis interesante, cuanto más lo pensaba más parecidas las veía. Quizás si hubieran pasado más tiempo juntas...pero en cuanto apareció Verónica, Finn desarrolló un síndrome de dependencia hacia ella que no había dejado espacio para nada más. La seguía por todos lados como un perrito faldero imitando cualquier actitud que la rubia anfitriona pudiera tener. Y Marguerite...a ella le sobraba todo con Roxton a su lado.

Suspiró pero no pudo evitar una triste sonrisa, el podría ser tonto y ciego pero esos dos se llevaban el premio con diferencia. Como había dicho una vez no había conocido nunca dos personas tan obviamente enamoradas y que lo negaran con tanta fuerza. Aunque quizás últimamente estuviera cambiando eso, frunció el ceño pensativo, los había pillado más de una vez demasiado cerca, o en una actitud demasiado cariñosa. Diantres, como no se había dado cuenta antes.

Se sentía responsable de todos estos muchachos con los que convivía. Los había llegado a considerar somo sus propios hijos, ahora entendía a su esposa, había desarrollado una actitud paternalista y protectora hacia todos ellos.

Roxton como su hijo mayor, ya formado y adulto, se sentía profundamente orgulloso de él, era honesto y confiable, una gran Lord de la cabeza a los pies. Pero había que seguir tutelándolo con disimulo, para que no cayera en su faceta más destructiva. La culpa y la ira eran sus más grandes defectos. Su mayor virtud? el amor que sentía por Marguerite. Ella no lo sabía, pero lo había salvado de si mismo muchas veces, casi tantas como él a ella. Marguerite era la ciencia y la Jessie de Roxton, y que Dios le ayude, todo junto y envuelto en un paquete muy apetecible...Tendría que hablar de eso con él , pensó con cuidado, que estuvieran en la selva en mitad de un mundo perdido no significaba que se pudiera olvidar la moralidad y la decencia. El propio Roxton era un Lord, y tendría que actuar en consecuencia, si por lo menos se prometieran...

Malone, que el consideraba su hijo más joven, era aún inocente en muchos aspectos. Pero que bien le había sentado la meseta al muchacho...le había abierto los ojos al mundo real y le había hecho aterrizar de su mundo de fantasía. Podría no ser un hombre de acción físicamente pero lo era mentalmente. Siempre inquieto, siempre buscando una historia, era difícil verlo aburrido y perdiendo el tiempo...si no fuera por su pobre impresión de si mismo...como padre veía como el joven se comparaba constantemente con Roxton, y esa era una sombra muy larga. Ojalá abriera los ojos y se diera cuenta de su valía, y de cuanto todos se apoyaban en él. Roxton podía ser la piedra fuerte y segura en la que todos hacían pie y confiaban pero Malone era el corazón. Eterno optimista y confiado era quien realmente mantenía a flote la moral del grupo. Cuando se marchó durante tanto tiempo para encontrarse a si mismo, todos se resintieron. Un pesimismo se abatió sobre ellos y solo se vio atenuado cuando apareció Finn. Había regresado más tranquilo, mas seguro de si mismo, aún tenía que ayudarlo a madurar, pero iba por buen camino su joven Neddy.

Verónica era dura como el que más. Generosa, sensible pero a la vez tan fuerte y segura. Que podía necesitar ella de un padre adoptivo? había demostrado que podía vivir sola durante tantos años...y no solo sobrevivió sino que contra todo pronóstico, prosperó. Pero los años de soledad también le habían pasado factura a la hermosa muchacha y como todos los que están hechos a si mismos se había vuelto demasiado rígida e intolerante con los fallos ajenos, sobretodo con Marguerite. A veces se había sorprendido de lo rápida que era Verónica en responsabilizar a la morena de algo, aunque no hubiera tenido la culpa directamente. Había captado rabia y quizás algo de celos? Suspiró mirando a las dos mujeres de la casa, tenían una relación tensa esas dos. Había veces que juraba que se amaban como hermanas y había otras en la que si no hubieran mediado Roxton y él mismo se hubieran matado la una a la otra. Sin duda alguna Verónica necesitaba un padre y una familia también.

Y finalmente teníamos a su oveja negra perdida, o no tan perdida y no tan negra pensaba últimamente. Si había alguien a quien la meseta había cambiado por completo era Marguerite Krux. Si alguien le hubiera dicho hacía cuatro años que iba a amar a esa orgullosa mujer como a una hija se hubiera reído en su cara. Vergüenza y culpa no eran adjetivos lo bastante fuertes como para describir lo que sentía por su propia actitud hacia la mujer. Vergüenza por como la había tratado durante los primeros años, culpa por no haberse tomado la molestia de haberla conocido realmente. Solo Roxton se tomó la molestia de hacerlo, sólo Roxton vio las capas y capas de auto protección que la envolvían como una cebolla. Sólo Roxton vio realmente lo vulnerable que era la rica heredera en realidad. Marguerite Krux era una mujer terriblemente compleja. Nunca dejabas de descubrir cosas nuevas sobre ella. Cuando creías que finalmente la conocías...bum¡...un nuevo giro y estabas como al principio. Pero nunca vio venir su papel en la gran guerra. Parsifal? increíble. No podía ni llegar a imaginar por todo lo que habría tenido que pasar esa chica para jugar ese papel. Y le extrañaba que al principio fuera fría y desconfiada? probablemente eso le habría salvado la vida más de una vez. Inteligente, sutil, efectiva , increíblemente valiente, cuanto y que tuvo Marguerite que sacrificar para salir ilesa de la guerra? Esa pobre niña huérfana, criada en orfanatos, llegó a ser la jefa de todos los espías ingleses por el amor de Dios... Cuanto necesitaba una familia para curarse y cuanto amor haría falta para recomponerla... Un gran puzzle complicado era la Srta Krux y que gran verdad era esa.

Roxton no perdía de vista ni un segundo a Marguerite, vigilándola como un halcón a su presa, con miedo de que en cualquier momento saliera corriendo hacia el ascensor de la casa del árbol y no volviera a aparecer jamás. No le pasó desapercibido ni el ligero temblor de la mano cuando volcaba el agua hirviendo en la tetera ni la tenue palidez de sus suaves mejillas. Su respiración levemente acelerada denotaba el estado de ansiedad en el que se hallaba su dama. Tragó saliva rezando para que todo saliera bien esa noche, si no lograba hallar un equilibrio entre sus secretos y su vida familiar probablemente Marguerite no tomaría una decisión sabia y huiría, que como sospechaba hacía tiempo, era algo que acostumbraba a hacer en su vida pasada.

Malone también estaba inquieto, se revolvía como un pescado fuera del agua. Aún no acababa de entender porque estaba en ese estado, miraba constantemente a Marguerite y le había parecido que veía un atisbo de miedo. Pero porque iba a tener miedo de ella? si era él quién estaba forzando la conversación de esa noche? Había rezado para que el lo hubiera dejado ir, para que por una sola vez en su maldita vida antepusiera Marguerite a su jodida historia. Pero Malone no sabía dejar ir las cosas, era tan malditamente ciego que a veces le daban ganas de golpearlo en su dura cabezota para hacerle entender.

Incluso Challenger se había olido lo que iba a pasar esa noche y se había quedado. Anormalmente callado parecía estar sumido en profundos pensamientos, el ambiente estaba tan tenso que podría cortarlo con uno de sus cuchillos. Al menos había dejado de llover hacía un rato, después de tantas semanas de lluvia continúa era un cambio muy bienvenido. Solo esperaba que fuera un signo de buena fortuna y los hados les acompañaran esa noche.

Se acercó cuidadosamente a Marguerite y con los nudillos le rozo con suavidad el dorso de la mano para llamar su atención. Ella se giró sobresaltada, llevaba un universo de angustia escrito en su profundos ojos azul-grisáceo. Estaba tan nerviosa que sus latidos parecían tambores de guerra. Le sonrió con confianza y ella le devolvió la sonrisa inquieta. Sus dedos buscaron los suyos y los entrelazaron. Con un ligero apretón le transmitió todo el apoyo del que era capaz de darle estando en público. Ella lo agradeció con un pequeño suspiro.

La acompañó con amabilidad a la mesa y sujetó la silla para ella. Una vez acomodada se volvió a buscar el café recién hecho y el té. Fue Verónica la que acercó las tazas y la miel para endulzar. Se sentaron todos alrededor de la mesa, pero él se aseguró de quedarse bien cerca de ella. Sus muslos se tocaban por debajo del raído mantel, bajando una mano le apretó la pierna con ánimo. Pasara lo que pasara ella tendría su apoyo eternamente. Y esa era la auténtica verdad.

-"Café Marguerite?"- preguntó Verónica rompiendo el silencio que imperaba

-"Si, por favor"

-"Té caballeros?"

-"Desde luego querida "- afirmó Challenger

-"claro"- dijo Roxton

-"No, yo tomaré café como Marguerite gracias"-declaró Malone, que una vez llegado el momento no pudo controlar más su estado nervioso y se movía constantemente en su asiento.

Marguerite lo miró molesta y entrecerró los ojos claros. Si seguía moviéndose así lo ataría a la maldita silla.

El silencio se volvió a hacer en el comedor. Incómodos, todos optaron por beber despacio de sus tazas, intentando ignorar la tensión reinante.

-" ohhh por el amor de Dios...suéltalo ya Malone...casi es peor estar aguantando esta incomodidad que lo que te tenga que contar"- Espetó Marguerite no pudiendo aguantar más

Roxton sonrió separando sus labios de la taza de té, su dama nunca había sido demasiado paciente.

Todos los ojos se posaron en el periodista, que reuniendo valor levantó los ojos de su café y miró a su objetivo sorprendido.

-"está bien Marguerite, llevas razón, cuanto antes mejor..."

Verónica se acercó discretamente a Malone, ofreciéndole su propio apoyo moral. Dos líneas de combate se habían enfrentado alrededor de la mesa, dos parejas, una en frente de la otra, con un Challenger en la posición central establecido como árbitro involuntario. Él frunció el ceño cuando se dio cuenta de eso. Esto no sería una guerra si el podía evitarlo desde luego.

-"Que quieres saber?"-preguntó con voz baja Marguerite

-"Todo"

Ella sonrió con malicia

-"Si te lo contara TODO tendría que matarte"

Verónica se enderezó en su asiento.

-"No tiene gracia Marguerite"

Pero fue Roxton quién contestó

-"No estaba bromeando Verónica, y si no lo hiciera ella, lo tendría que hacer yo. Tienes que entender, los dos deberíais entender, que esto es una cosa muy seria. Los secretos de estado que tanto Marguerite, como Challenger y yo hemos jurado guardar están penados con la muerte. TODO no va a poder ser contado ni ahora ni nunca, hay demasiado en juego"

Malone abrió la boca sorprendido

-"Challenger y tú también estabais dentro? también erais espías?"

-"Perdona Ned - dijo el científico- habíamos olvidado que no estabas aquí cuando todo este asunto salió a la luz, un poco antes de que pasara lo de la meseta y los padres de Verónica, me topé por casualidad con un antiguo oficial, el teniente Philip Drummond, que se había perdido en la selva. Por alguna razón que aún no entiendo, de alguna manera ese oficial aun estaba custodiando un cargamento de iridio que había desaparecido durante 1917 en la guerra. Tanto Marguerite como Roxton y yo, incluso Summerlee estábamos involucrados en ese tema..."-

-"el iridio robado de la Marina Real? ...no puede ser¡ ...yo lo estuve investigando también- exclamó el periodista sorprendido"-

-"Lo sé, estaba al tanto"-contestó Marguerite

-"Claro, olvidaba que eras la jefa de ...pero eso significa que ...no puede ser... juzgaron a al responsable por alta traición...debiste ser encarcelada..."

-"Ese más bien sería yo"-aclaró Roxton

La cara de Malone fue pasando de rostro en rostro de sus amigos sin acabar de encontrar una explicación lógica para todo el asunto

-"Roxton asumió la carga de ser Parsifal para dejarme el camino libre Ned, el era el oficial al mando de esa misión en el MI5 y le acusaron injustamente de ser el responsable del robo y de ser un agente doble..."-aclaró Marguerite con un dolor evidente en su voz

-"Pero en realidad el agente doble eras tú...trabajabas para los alemanes"-la incredulidad en el rostro del periodista era palpable

-"Te equivocas Malone, Marguerite era un agente triple, fingió estar al servicio del Kaisser pero en realidad siempre trabajó para Inglaterra"-

Lord Roxton dijo esto con un orgullo tan grande que Marguerite no pudo evitar bajar un poco la mirada ruborizada, pocas veces en su vida alguien se había mostrado tan complacido con ella. Se sonrieron mutuamente, conscientes de que los demás los miraban con atención.

-"Jamas imaginé que Parsifal fuera una mujer..."

-" Pero ese es el punto Ned...nadie sospecharía jamas de una mujer, sobretodo de una mujer tan frívola y superficial como yo que se movía con tanta naturalidad por las capas altas de la sociedad centro-europea"

-"ese era un juego muy peligroso al que jugabas querida"-regañó Challenger

-"Lo sé George, pero alguien tenía que hacerlo..."

-"como fuiste reclutada de todos modos?-preguntó el periodista curioso

Ella tomó aire y suspiró con resignación.

-"Esta bien Ned, te contaré lo que pueda, y será mejor que escuchéis todos bien, porque no es algo que vaya a repetir nunca más, soy consciente de que todos tenéis muchas preguntas, intentaré en lo que pueda responder a todo, pero me reservo mi derecho a mi intimidad y a mantener en silencio y en secreto lo que crea que no debáis saber, ya sea porque os pone en peligro a vosotros o a mi, y desde luego olvídate de publicar esto Malone, es algo exclusivamente para vuestro oídos y nadie más, esas son mis condiciones las tomas o las dejas..."

-"Las tomo"- corearon tres voces al unísono, no dejarían pasar una oportunidad así porque dudaban de que fuera a presentarse otra igual

-"Fuí reclutada a los 15 años- empezó ella cerrando los ojos, por un momento recordando- Fue durante el último viaje que hice con el internado, teníamos un profesor que era un erudito en Egiptología y convenció, aun no se como, a la directora de que todas nos veríamos enriquecidas si visitábamos las excavaciones que estaban en marcha en el Valle de los Reyes. Incluso consiguió que una vez en El Cairo conociéramos a Amelia Edwards que se encontraba en aquel momento en Abu Simbel. Ella se quedó un poco asombrada conmigo porque aprendrí a hablar árabe y badawi muy rápidamente, y me llevaba con ella para hacer algunas transacciones. Fue idea suya que entrara a formar parte de ese mundo, pensó que con mi don de idiomas, siendo mujer y tan joven no llamaría la atención y sería un oído activo sin levantar sospechas.

-"Dios mío Marguerite, solo eras una niña..."-Roxton no podía creerlo-"donde estaban tus tutores? como fueron tan negligentes..."

-"John, no los conocí nunca, al igual que a mis padres. Se limitaban a mandar dinero todos los meses al internado pero jamás los llegué a ver, ni siquiera sabía sus nombres en aquel entonces. Estaba sola y a nadie le importaba, cuando de golpe Amelia me tomó bajo su ala pensé que era lo mejor que me había pasado en la vida. De repente el dinero dejó de llegar al colegio y yo no podía pagarlo así que no volví con mis compañeras a Inglaterra, me quedé allí aprendiendo. Dos años más tarde conocí a nuestro amigo Appelgate...trabajaba en una excavación y digamos que los objetos que desenterraba no fueron a parar donde debían haber ido. Appelgate tenía unos amigos muy interesados en antigüedades y con mucho dinero, yo lo descubrí y lo denuncié, eso no sentó demasiado bien en los bajos fondos de El Cairo, así que Amelia decidió sacarme de allí y me envió a Arabia con un agente del MI6 que estaba trabajando bajo una tapadera haciendo de arqueólogo en una excavación hitita en Karkemish..."

-"Que año era 1909..1910?-Roxton hizo rápidamente el conteo mental- Eso fue casi al principio de la revuelta árabe Marguerite, estabas en un sitio muy peligroso con tan solo 17 años, no puedo creerlo..."-se atusó el pelo con nerviosismo

Marguerite lo intentó tranquilizar dándole un ligero apretón en la mano, pero él agarró sus dedos y los sujetó con fuerza y no la dejo ir, como si a través de su contacto estrecho fuera capaz de borrar el peligro al que se había visto expuesta desde tan joven.

-"...y porque Appelgate cuando llegó a la meseta te llamó Señorita Smith? es ese tu verdadero apellido?-preguntó curioso Malone

-"no, en realidad es Krux mi apellido, o por lo menos ese era el nombre que figuraba en los registros del orfanato cuando me abandonaron, Smith fue idea de Amelia cuando entré a formar parte oficial del MI6, me lo puso por el primer director Sir George Mansfield Smith-Cumming, quien solía omitir el Smith en sus comunicaciones, Amelia decía que así debía ser yo, como el Smith, sin presencia en la acción real de la escena pero manejándola en la sombra..."

-"ciertamente tenías unos amigos encantadores..."

-"no tuve muchas opciones de elección no crees?"

Challenger la miró con aprecio y consideración

-"No querida, realmente no te dejaron muchas alternativas, como saliste de Arabia?

-"Thomas me sacó cuando los escarceos árabes se empezaron a poner serios, era un buen hombre y me había tomado cariño, me dijo que no era un buen sitio para una chica tan joven..."

A Roxton se le encendió la luz

-"Thomas?...Thomas Edward Lawrence?

Ella sonrió asintiendo, Malone saltó con los ojos abiertos, Challeger abrió la boca con sorpresa

-"En serio me estas diciendo que trabajaste dos años con Lawrence de Arabia ?" -preguntó asombrado el periodista

-"Fue mi tutor durante dos años, me enseñó la mayoría de las cosas que se sobre arqueología, geología y criptografía, me ayudó a hacer mis propios contactos en Oriente Medio y me sacó del país antes de que las revueltas fueran demasiado serias, es uno de los pocos recuerdos agradables que tengo, fue un buen amigo..."

-"Asombroso"-dijo Challenger

-"Donde fuiste después?"-la mente del atractivo Lord iba a mil por hora, con 17 años recién cumplidos fue cuando estuvo en París con Adrienne de Montclair pensó con pesar

-"Me llevaron a Francia, mis jefes decidieron que debía adquirir otras "habilidades" que serían fundamentales para mi futuro en "La compañía" , y me pusieron bajo la "tutela" de Adrienne de Montclair , creo que esa parte ya la conocéis"

Esta vez fue Verónica quién bufó indignada

-"Me estás diciendo que fue tu país quien te puso en manos de una ladrona? de una persona sin escrúpulos ni moral y que te dejaron allí a propósito para que aprendieras a robar?"

-"Verónica, Adrienne me enseñó a sobrevivir, sin ella yo no estaría aquí, te aseguro que hizo más por mi supervivencia ella que todos los demás juntos"

-"Ella también era una espía?"-preguntó Ned

-"No, solo recibió el encargo y un buen dinero para que me enseñara todo lo que sabía..."

-"...y lo hizo muy bien...me pregunto si la redada en la que cayó y tu escapaste por los pelos no fue organizada a propósito..."-murmuró Roxton

-"Que quieres decir?"

-"nada, una corazonada, que pasó después?"

-"Mi contacto en Francia me llevó a MonteCarlo, me dijeron que era el momento de empezar a construir mi escenario para después, nunca supe que es lo que quisieron decir con eso, pero me ordenaron seducir y casarme con un Conde que ellos ya habían elegido...tenía que espiarlo y reunir información para "La compañía", él estaba metido en unos negocios muy turbios que afectaba de una determinada manera que no diré a Inglaterra. Cometí un error que pagué muy caro...juré que nunca más me volvería a pasar..."-Marguerite apretó la mano que aún sujetaba Roxton con fuerza

-"Que error fue ese?"-preguntó Verónica con prudencia

Ella levantó los ojos brillantes con lágrimas que juró hacía mucho tiempo no volvería a dejar caer y susurró despacio

-"...me enamoré.."-el silencio fue tan total que se podía cortar- "Él tenía problemas con el juego, acabó perdiéndolo todo, incluso la vida, cuando lo asesinaron usé mis contactos para ir tras el que lo había hecho, terminé en China. Xan estaba detrás de todo. Tuve algunos problemillas con él, no podía pagar la deuda de mi marido y evidentemente no podía acabar con él, era demasiado poderoso, se dio cuenta antes que yo del potencial que tenía la situación así que acabe haciéndole un par de trabajos para saldar la deuda. Pero evidentemente no pensaba dejarme ir, en cuanto pude huí a Rusia. Allí "La compañía" tenía gente infiltrada trabajando en la desestabilización del Imperio, recibí nuevas órdenes y acabé en Austria..."

-"Así? sin más? no lo creo...te marchas en una misión suicida a China, trabajas para Xan un tiempo y te mandan a Austria con una palmadita en la espalda?"-dijo Roxton desconfiando

Marguerite respiró hondo y enderezó la espalda tal y como había aprendido a hacerlo en los duros días del internado.

-"No fue exactamente con una palmadita en la espalda Roxton..."

El alto Lord notó como se le endurecían las facciones, que le habría pasado en Rusia que evidentemente la afectaba tanto?, los demás guardaban silencio asombrados por la historia que la heredera iba relatando.

-"Que pasó en Rusia Marguerite?"-murmuró

Roxton sabía que se estaba metiendo en un buen lío preguntando, pero tenía que saberlo

-"Esa será una de las cosas que guardaré para mi Roxton..."-su voz tembló

El entrecerró los ojos con sospecha

-"Te castigaron" -afirmó

Ella levantó la vista y él puro ver por un leve segundo auténtico miedo en sus ojos

-"Me enseñaron que pasaría si volvía a desobedecer"

Verónica exhaló con horror

-"Como pudieron...eras apenas una niña"-dijo

-"Fui conducida al Palacio de Invierno de los Zares en Sant Petersburg, allí estaba infiltrado un agente, estaba muy cerca del zarevich, se hacía pasar por monje pero era un auténtico loco. Me dejaron en sus manos una semana, cuando salí nunca más se me pasó por la cabeza desobedecer te lo aseguro. Aún tengo pesadillas con aquellos ojos..."

Marguerite en realidad no fue muy consciente de haber pronunciado esas palabras, tenía la mirada perdida y la boca le temblaba. Roxton la sacó del trance en el que se hallaba pasándole un brazo por los hombros y acercándola con fuerza a él. La rabia y la cólera que el alto Lord sentía en su interior por lo sucedido llameaban en sus ojos oscurecidos. Esto explicaba mucho de las pesadillas que sabía mantenían despierta a Marguerite muchas noches.

-"que hiciste en Austria?"-preguntó Ned intentando desviar los pensamientos obviamente dolorosos de la mente de la hermosa morena

Ella sonrió adivinando el motivo oculto de la pregunta

-"oh, me dediqué a ir de fiesta en fiesta, sonriendo y coqueteando con todos los oficiales del imperio Austro-húngaro que pude encontrar..."

Roxton apreció el cambio de tema pero levantó una ceja algo molesto

-"Todos?"-

-"Todos...incluso dicen que me casé un par o tres de veces..."

-"dicen?"

-"tienes algún problema de oído Roxton? -ella sonrió con picardía- he dicho "dicen" muy claramente..."

-"Pero pensé que te habías casado al menos tres o cuatro veces..."

-"Rumores, rumores..."

-"Pero fuiste baronesa, tu misma lo dijiste, y tu tercer marido fue un oficial alemán, yo mismo te he escuchado decirlo..."

-"Era prusiano, y repito que había que sembrar mi reputación como Viuda Negra en Austria John, no deberías creer todo lo que dicen"

-"Ni siquiera de ti al parecer..."

-"No te enfades John, si te sirve de algo esas bodas se celebraron, pero en realidad no fueron legítimas, ese era uno de los pocos límites que logré imponer a "La compañía", después de lo de Montecarlo juré que nunca más me casaría, así que simplemente las bodas fueron reales pero no legales, eran oficiadas por agentes encubiertos... nadie fue consciente del engaño salvo el falso vicario y yo. Para mi supuso una diferencia muy grande, era una manera de distanciarme emocionalmente de lo que hacia, si no era real no importaba, y podía hacer el trabajo sin remordimientos lo entiendes?"

Él asintió con la cabeza despacio, claro que lo entendía, si no se hubiera distanciado emocionalmente no hubiera podido salir cuerda de toda esa locura que estaba relatando. El mismo también había hecho cosas bastante desagradables durante la guerra pero su salida había sido el alcohol, que era una boda falsa en comparación con una botella vacía?. Como podía condenarla por eso?. Así que su única boda real había sido la primera...definitivamente podía vivir con eso.

-"Pero como lograste convertirte en la Viuda Negra Marguerite?-curioseó de nuevo Malone

-"La gente solo ve lo que quiere ver Ned, dale lo que espera una vez y deja que todo siga su curso, no tardarás en ver acrecentadas tus acciones a lo grande. Un par de fiestas bailando con viejecitos, otro par de fiestas sin aparecer, vuelves vestida de negro y ya lo tienes..."

-"Pero como? cuando esos viejecitos volvían a aparecer no quedaba todo el asunto explicado?

-"Oh, repito, la gente solo ve lo que quiere ver, una vez, incluso volví a bailar con el mismo anciano que dos semanas antes se suponía que había matado en un acto de pasión durante la noche de bodas... pero no importaba Ned, la sociedad no iba a dejar que algo tan intrascendente como un viejo resucitado estropeara un buen chisme..."

-"Cuanto tiempo estuviste en Viena?"

-"Oh iba y venía, no estuve allí de forma permanente, Berlín, París, Londres, El cairo, Turquía, Sant Petersburg, Pekín, Shangai, New York...viajaba constantemente...aunque siempre estaba para abrir y cerrar la temporada de bailes..."

Verónica la miraba con la boca abierta, como podía haber viajado tanto y ella no haber salido nunca de la jungla...había veces que envidiaba a Marguerite por todo lo que había vivido

-"No volví a Viena después del atentado contra el archiduque Francisco Fernando, preferí quedarme en Berlín..."

Roxton la miró con sospecha

-"No estarías involucrada en eso verdad?"

-"No fui yo si preguntas eso John, pero estuve presente cuando sucedió..."

-"Estás insinuando que sabías que iba a pasar?"

-"No insinúo nada Roxton, pero "La compañía" tiene unos tentáculos muy largos y no sólo esta involucrada Inglaterra, hacía mucho que se rumoreaba que una guerra iría muy bien para ciertos poderes en la sombra...era cuestión de tiempo...mis órdenes eran simplemente acudir a ese acto no incluían el asesinato del archiduque, de hecho fue toda una sorpresa para mí, era un hombre encantador, había bailado un par de vals con él..."

Tanto Roxton, como Challenger y Malone se miraron entre ellos preocupados, ahora empezaban a entender el verdadero alcance de la información que poseía Marguerite, y llevaba razón, nada de esto podía salir a la luz o estarían todos muertos antes siquiera de que se hubiera publicado. No exageraba nada con su oscuro pasado.

-"Poco después empezó realmente mi carrera como espía, pasando información de un lado al otro y al revés- ella enderezó de nuevo la espalda con tensión- fueron unos años muy duros, no se podía confiar en nadie, y hubo tanto muertos...tanto jóvenes inocentes de un lado y del otro, tantas vidas arrancadas por viejos políticos egocéntricos que solo pensaban en el poder y el dinero..."-Marguerite fue bajando la voz cada vez más hasta acabar hablando en un suave susurro, su mente vagando en sus recuerdos

-"Pero salvaste muchas vidas Marguerite, por lo que se la información que lograste transmitir puso a muchos hombres a salvo"-dijo Challenger alargando una mano y apretando su brazo con aprecio

-"Ojalá pudiera haber hecho algo más- ella miró hacia abajo con pesar, sus ojos lagrimearon pero no las dejo caer- hubo tantos otros que murieron sin que yo pudiera hacer nada, tantas batallas, tantos inocentes a los que no pude salvar, y tantos que tuvieron que dar su vida para transmitir mi información al centro de mando -de repente levanto la cara y miró fijamente a Malone- lo siento Ned, siento lo que tuviste que pasar en aquel frente para llevar aquellos papeles a salvo, pero te juro que era imprescindible que llegaran a buen puerto, aquella información era vital..."

Todo el mundo contuvo el aliento ante la revelación que acababa de dejar ir Marguerite. Verónica se llevó la mano a la boca intentando sofocar un grito, Malone la miraba horrorizado, había muerto tres hombres valientes por ella, tres hombres con nombre y cara, con familia, nunca había podido olvidarles y la culpable era Marguerite...la miró con espanto, gruesas lágrimas se le acumulaban en sus ojos azules, en la cara de Marguerite resbalaban gruesas lágrimas también, de todos los espías posibles tuvo que ser ella la responsable de aquello.

-"lo siento, lo siento..." -sollozaba con desespero

Roxton la abrazó con fuerza, no quería ni pensar en lo que le debía doler reconocer ese hecho, tener cara a cara a una de las víctimas colaterales de sus oscuras maquinaciones de guerra no debía ser fácil aunque hubiera tenido las mejores intenciones.

-"Lo sabías? sabías que había sido tu información la causante cuando me pasó aquello en la selva antes de irme?

Ella asintió en silencio

-"y no me dijiste nada?"-Malone subió la voz casi gritando inconscientemente- "tres hombres valientes murieron por tu culpa Marguertie, el sargento Haskell, Jones y Rutherford, por tu culpa, fueron tus malditos papeles los que los mataron¡"

Ella se llevó la mano a la boca y apretó con fuerza tratando de sofocar el llanto que se le escapaba entre los dedos, lágrimas de arrepentimiento le caían por las mejillas con desesperación, fuera empezó a llover de nuevo.

Roxton la cubrió con sus brazos y ella escondió la cara en sus anchos hombros siendo incapaz de mirar a la cara a sus amigos. Sintiendo en su propia alma el profundo dolor que estaba sufriendo su dama, se giró con rabia hacia el periodista

-"Eso no es justo Malone, no estás siendo justo con ella culpándola de sus muertes, la situación se escapaba por completo de su control, ella se jugaba la vida con cada pedazo de información que pasaba a Inglaterra, si la hubieran pillado la habrían fusilado sin contemplaciones. Esos hombres estaban haciendo también su trabajo, ojala no hubieran muerto Malone, pero una guerra no es justa para nadie y ellos estaban allí porque era su deber, no puedes culpar a Marguerite por eso. Ella ha hecho mucho mas por acabar con esa maldita guerra que todos nosotros aquí juntos, no permitiré que la trates así!"

-"Roxton lleva razón Malone, sin esa información hubieran muerto muchos mas inocentes, ya te ha dicho que era vital, ella ya estaba haciendo mucho más de lo que era su deber para Inglaterra, no puedes culparla seriamente por eso..."

El periodista miró a ambos hombres con rabia contenida pero se controló, realmente no era culpa de la mujer, el lo sabía, pero por un momento se sintió tan bien poder culparla de aquello, no, no había sido justo por su parte y lo sabía...la miró aún intentando manejar todos los sentimientos que se le acumulaban en su alma. Ella estaba deshecha, llorando desconsolada en el hombro del fuerte cazador, atormentada...Malone cerró los ojos con fuerza por un momento, que es lo que había pensado hacía un par de horas?...que juzgaban a Marguerite demasiado duro y demasiadas veces...acababa de volver a hacerlo...rodeó la mesa arrepentido y se acercó a ella. Arrodillándose ante su pequeño cuerpo la separó despacio de los brazos de Roxton, que lo miraba desconfiado, él lo tranquilizó con la mirada. Puso sus manos en las piernas de la mujer y las frotó con suavidad.

-"Lo siento Marguerite, lo siento de verdad, no he sido justo contigo. No te culpo realmente por lo que pasó, solo es que...cuando supe que la información provenía de ti...fue un shock...pero quiero que sepas que no tuviste la culpa de nada...lo siento...podrás perdonarme?"

Ella logró dejar de llorar y lo miró con tristeza y arrepentimiento

-"Nunca quise que nadie muriera por mi causa Ned..."

-"lo se, lo se...nadie tuvo la culpa, son cosas que pasan durante la guerra...me perdonarás?"

Ella intentó un amago de sonrisa pero asintió despacio con la cabeza. El la acercó a su cuerpo y la abrazó despacio pero con fuerza. Roxton lo miró con aprobación desde arriba pero no soltó la cintura de Marguerite que tenía aferrada con una mano.

-"oye... deja de llorar ya de acuerdo...tienes que acabar de contarme que hiciste cuando acabo la guerra...no me puedes dejar así...ya sabes que te perseguiría con mi cara de cachorrito hasta que lograra que me lo contaras todo...si no me matases antes..."

Malone consiguió lo que estaba buscando, Marguerite soltó una risa nerviosa y levantó el rostro congestionado y rojo por el llanto y tantas emociones

-"como si Verónica me fuera a dejar..."-dijo entre hipos

-"oh no sé, a lo mejor podría mirar hacia otro lado durante unos minutos, hay veces que yo misma me he planteado matarlo también..."-Replicó Verónica amablemente

Finalmente todos rieron consiguiendo con ello romper la incomodidad y la tensión que tan solo unos minutos antes se habían impuesto con tanta facilidad.

-"Y bien señorita Krux... como llegó una rica, hermosa, viuda aunque no legalmente, y famosa espía internacional a financiar una expedición a un mundo perdido?"-preguntó el alto Lord de forma cariñosa

Ella, que aun se limpiaba con el dorso de la mano la humedad que cubría sus rojas mejillas, sonrió

-"Cuando acabó la guerra, dí por terminada mi relación con "la compañía", aunque fue de forma unilateral. Ellos no lo tomaron demasiado bien, así que por un tiempo decidí hacerme escasa por Europa y me fui a Shangai de nuevo. Fue Xan quien me propuso el trato del cambio del medallón por mis papeles de nacimiento y quien me habló de la expedición Challenger, lo demás ya lo conocéis..."

-"Te debiste gastar toda tu fortuna en la financiación Marguerite, ninguno de nosotros reparo en gastos..."

-"Me está preguntando por mi dinero Lord Roxton?-ella lo miró con asombroso y burla

-"Sólo pensaba en lo injustos que fuimos todos con tus finanzas, asumimos que eras inmensamente rica por ser viuda y igual por ser un poco pretenciosa fuimos demasiado...como decirlo...derrochadores con un dinero que no era nuestro..."

Tanto Challenger como Malone bajaron los ojos con un poco de vergüenza, eso era completamente cierto. Ninguno de ellos había sido especialmente cuidadoso en sus compras para la expedición, asumiendo lo inmensamente rica que debía ser ella. Marguerite los miró con simpatía, por un momento dudó en decirles otro de los secretos que aún poseía, suspiró con pesar, aun le quedaban muchos, muchísimos guardados, y algunos no los podría revelar nunca. Lo que iba a decir por lo menos no les causaría daño y si un poco de alivio

-"Bueno...en realidad el dinero no era mio..."

-Queee?-exclamaron todos a la vez

-"A ver, era mío pero no lo consideraba mío..."

-"no sería robado no?"-Roxton empezó a temblar, Challenger no quería oír la respuesta, su expedición no podía estar financiada de forma ilegal, no, se negaba en redondo a escucharlo.

-"no, tranquilo, no fue robado Roxton, pero no era mio. Quiero decir, mi fortuna, la que hice con mis negocios y trabajando están a salvo en una cuenta en Londres. El dinero con el que financié la expedición fue el oro con el que me pagaron mis servicios los alemanes. No se sentía simplemente correcto quedarme con un pago que gané engañando...quiero decir realmente no trabajaba para el Kaisser, era evidente que me tenían que pagar por mis servicios, y lo hicieron muy generosamente pero los estaba engañando...no podía simplemente considerar quedarme esa gran suma de dinero manchado con la sangre de tanta gente...pero tampoco podía devolverlo claro...así que cuando me encontré con vosotros decidí que bien podía usarlo para financiar la expedición..."

Roxton se echo a reír a carcajadas, Ned y los demás se unieron a él poco después. El astuto cazador estaba encantado con ella, realmente era una mujer única su Marguerite. Usar el oro ganado de manera tan sucia en la guerra para financiarlos a todos de alguna manera se sentía tan correcto que se asombró. Acercó sus labios a sus sonrosadas mejillas y le plantó un beso con alegría

-"Realmente Marguerite tienes un sentido de la moralidad muy peculiar, por decirlo de manera suave".-declaró Challenger

Ella alzó las cejas de forma irónica pero sonrió con astucia, si, el viejo científico llevaba razón.

Y esa fue una de las verdades más verdaderas que se habían dicho esa noche.