PDV de Elsa

Como siempre, fui la primera en despertar, tomé el conjunto de ropa que había seleccionado la noche anterior y me dirigí a mi baño privado para ducharme.

Una vez terminé de vestirme con mi conjunto de pantalones capri color blancos, una blusa celeste y mi blazer de un tono azul más oscuro me dirigí a la cocina de la casa de mis tíos cuidando mis pasos para que fueran lo más silenciosos posibles.

-Buenos días cariño- mi tía se encontraba ya preparando el desayuno –El día de hoy desayunaremos huevos fritos con tocino- aquella elección me extraño, mi tía solía preparar comidas bajas en grasas para cuidar el colesterol de mi tío.

-¿En serio?- pregunté extrañada mientras abría la puerta de la alacena para tomar entre mis manos aquella taza colorida de cerámica.

-Sí, hice un trato con tu tío, a partir de ahora un día a la semana no habrá dieta- dijo poniendo el par de huevos fritos en un plato y extendiéndomelo.

-Gracias- Sonreí al tomar el plato para después llenar la taza con el agua caliente de la tetera de porcelana.

Todas las mañanas solía tomar mi desayuno acompañado de una buena taza de té, justo como mi madre solía hacerlo… me recordaba a ella.

-¡Buenos días!- Anna entró brincando y cantando como siempre, no sabía cómo lo hacía, pero siempre despertaba de buen humor.

-Buenos días- respondí al saludo.

-Buenos días dulzura- la mujer pellizco con cariño las mejillas de Anna y deposito un pequeño beso en su frente.

Anna era la cariñosa, la hermana que necesita recibir mimos y elogios constantemente debido a su personalidad sensible. Yo era la más fría, seria y antisocial, aunque mis tíos me amaban tanto como a Anna o Rapunzel, me lo demostraban a diario, tan solo el simple hecho de que nos permitieran vivir con ellos en su casa sin nada a cambio ya era más que suficiente.

-Ow, ¿esa es mi taza?- Los ojos de Anna brillaron al ver como tomaba un sorbo de mi té.

-Por supuesto, el té no sabría igual sin la mejor taza del mundo- Dejé la bebida un lado para tomar las manos de Anna entre las mías. Después del pequeño incidente de la taza, Anna había insistido en tirarla, pero logré rescatarla y para tratar de compensar lo horrible que fui con ella, no hay un solo día en el que no la use; incluso le había puesto un nombre, Muggie.

Anna rio –Tranquila, sé que aquella vez solo dijiste eso porque Jack estaba presente e intentabas impresionarlo-

-Claro que no, solo cometí un error- mantuve la calma disimulando lo mejor que pude.

Anna rodó los ojos con fastidio ya acostumbrada a la típica negación de Elsa.

-Buenos días familia- Rapunzel entró irradiando la misma felicidad que Anna –Wow, ¿esos son huevos fritos?- la emoción se notaba en su tono de voz y su mirada incrédula.

-Aquí está tu plato, mi niña- La mujer también besó la frente de su hija.

-Gracias mami- ella tomó asiento junto a nosotras en la gran mesa de mármol.

-Buenos días princesas- Mi tío apareció vistiendo un elegante traje.

-Buenos días papá- Rapunzel recibió otro beso en la mejilla.

-Huele increíble- Besó a su esposa.

Los padres de Rapunzel eran gente de un estatus social alto con un ingreso económico favorable, él era el fundador de una exitosa compañía de salchichas alemanas. Mis padres solían tener el mismo éxito que ellos, solo que en el negocio de los juguetes y después de que ellos murieran la empresa pasó temporalmente a manos de ella, la hermana de mi padre, mientras yo cumplía la mayoría de edad.

Así es, desde que nací estaba destinada a trabajar en esa empresa, era mi obligación.

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PDV de Hipo

Me dirigí con calma hacia la entrada, a final de cuentas había tiempo de sobra antes de que la campana sonara.

De forma instantánea pude divisar a Rapunzel, Merida, Anna y Astrid; ellas se encontraban sentadas en las escaleras de la entrada parloteando sobre algo, posiblemente sobre la fiesta de bienvenida del fin de semana que habría en casa de Shrek, ese era el evento más esperado por todos cada inicio de año escolar; incluso yo me sentía emocionado por poder pasar un tiempo agradable con mis amigos y mi novia.

-Buenos días señoritas- hice un gesto coqueto al saludarlas –El día de hoy se ven tan radiantes como siempre, pero lamento decirles que no tanto como mi hermosa Diosa- coloqué mi brazo alrededor de los hombros de mi amada.

-Ay Hipo, si lo que quieres es la tarea de francés, solo tenías que pedirla- se rio al igual que las demás.

Puse mi rostro de seriedad fingida –Como quieras, pero luego no te quejes de que no soy romántico- la recriminé con una sonrisa burlona en el rostro.

-Hey, pero miren quien llegó temprano el día de hoy- Merida saludó a Jack quien subía a paso lento las escaleras, sus ojos se ocultaban tras el par de gafas oscuras y en su mano reposaba aquel envase desechable de café barato comprado en la estación de gasolina; apostaría mi vida al decir que el contenido de aquel envase era café al estilo americano sin azúcar.

Jack no estaba de buen humor hoy.

-¿Todo bien?- le pregunté preocupado.

Otra vez lo mismo.

-Sí- se detuvo frente a nosotros y nos sonrió con naturalidad –Todo está bien-

-Yo no lo creo- Rapunzel le arrebató las gafas revelando el pequeño moretón debajo en su ojo izquierdo.

Todos jadeamos estupefactos.

-¿Qué rayos te pasó?- Anna lo interrogó -¿Quién te hizo esto?-

Él comenzó a reír –Chicas, tranquilas- tomó aire antes de explicar –Fue mi hermana, estábamos jugando a los indios y vaqueros y las cosas se descontrolaron un poco, solo eso-

Todas suspiraron de alivio para después soltar pequeñas risas.

-Si yo fuera tu tendría cuidado, tu hermana tiene pinta de que será una bad ass cuando sea mayor- Merida bromeó.

Jack se rio ante el chiste –No lo dudo, créeme, tan solo tiene 10 años y ya practica más deportes que yo a su edad-

-Ow, ¿no te gustaría cambiar?, te doy a mis tres hermanos por ella- propuso ella.

-Tus hermanos son unos demonios, ni siquiera yo puedo con ellos… así que no, no gracias- Comenzamos a dirigirnos a la puerta dispuestos a entrar a clases cuando repentinamente…

-¡Lo siento tanto!- todos fijamos nuestra atención en Elsa quien se encontraba pasmada ante lo que acababa de suceder.

Jack había chocado contra ella y derramado el café sobre su blusa, ¿en serio, Jack?, ¿de todas las personas que hay ahora mismo aquí, tenías que chocar con Elsa?

-¡Esta caliente!- Elsa gritó adolorida.

-¡Déjame ayudarte a quitarte eso!- Jack estiró su mano.

-¿Qué?- El rostro de la rubia se puso rojo al escuchar esto.

-¿Pero que me sucede?- él se golpeó a sí mismo en la frente dándose cuenta de lo que había dicho -¡No quise decir eso!, ¡Lo siento!-

-Ven Elsa- Las chicas la tomaron por los hombros para llevarla al baño más cercano.

-Soy un completo estúpido- Miró fijamente a la chica desaparecer entre los pasillos.

-No seas tan duro contigo mismo- le di una palmada en la espalda –Oye, cambiando de tema, ¿es verdad…?-

-Tengo que ir a buscarla- me interrumpió.

-Okey, vayamos-

Ambos caminamos con paso apresurado hacia el baño donde habían entrado todas.

La puerta se abrió y la primera en salir fue Elsa quien trataba de cubrir la notoria mancha de café con su bolso.

-¿Estas bien Elsa?- le pregunté al ver que Jack solo miraba el piso apenado.

-Sí, descuida, pusimos agua fría sobre ella, pero de todas formas la llevaremos a la enfermería- Rapunzel contestó por ella, quien también se encontraba mirando a otra dirección.

-T-ten- Fijamos nuestra vista en Jack quien se había quitado su sudadera revelando la sencilla camiseta blanca que usaba debajo de esta. Se la extendía a Elsa, él le estaba ofreciendo su sudadera azul favorita, la cual nunca le prestaba a nadie ya que de verdad amaba esa prenda.

Noté como los brazos de mi amigo temblaban con temor ante la posible respuesta negativa de la chica.

-Oh, que dulce- Escuchamos a Anna decir en voz casi inaudible.

Ella sin mirarlo la tomó y se la puso encima.

-Gracias- se aclaró la garganta –pero la próxima vez ten más cuidado- su voz era fría y seria.

Oh, Elsa, eso sonó muy duro.

-De verdad lo lamento, espero estés bien- volvió a disculparse.

Ella comenzó a caminar en dirección a la enfermería acompañada por las chicas, a excepción de Rapunzel.

-Las alcanzare después- les dijo.

Miró a Jack con una sonrisa de lastima –Se le pasara el enojo, ya veras, sabe que fue un accidente- intentó calmarlo.

Él solo asintió en silencio.

-Ven, déjame ayudarte a cubrir ese horrible moretón- De su bolso extrajo su cosmetiquera –El chico más apuesto de la escuela tiene una reputación que cuidar- lo tomó de la mano y lo arrastró hasta nuestro salón de clases, yo los seguí a tan solo unos pasos atrás.


Bueno, dejare por aquí la segunda parte de mi pequeño experimento, ojalá puedan apoyarme dejando su comentario (el cual es muy importante para mí) y votando.

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