Luego de descubrir la verdad sobre el terrible accidente de Maris Donovan, Mac recibió un mensaje de Danny:

"Mac, ya es hora".

Una sonrisa se formó en su rostro, dos de las personas que más amaba estaban a punto de convertirse en padres, de formar una familia. Aún podía recordarlos entrar a su oficina, diciéndole que tenían algo importante que comunicarle. Lo nerviosos y ansiosos que se veían:

-Mac... con Danny vamos a ser padres... estoy embarazada.- había dicho Lindsay con una gran sonrisa, provocando que el rostro cansado de Mac se relajara y se transformara en pura felicidad. Los abrazó y felicitó a ambos. Estaba muy feliz por ellos.

-Se ven más relajados... ¿Soy la primera persona a la que le cuentan?- había cuestionado.

-Técnicamente si.- respondió Lindsay.

-¿Técnicamente?

-Stella lo supo sin que se lo dijera.

Los tres rieron. Mac volvió a abrazarlos y finalmente los despidió.

Después de varios meses, Danny volvió a entrar a la oficina de Mac. Caminaba de un lado al otro, nervioso, porque no sabía cómo actuar. Quería pedirle matrimonio a Lindsay, pero se conocía y tenía miedo de decepcionarla. Sin embargo, a la hora de hacerlo, su sinceridad abrió aún más el corazón de la detective y aceptó casarse con él. La felicidad se asomó en su rostro cuando vio a Mac y Stella detrás de la puerta. Corrió a abrazarlos y Stella le entregó un pequeño ramo de flores que llevaba consigo para la futura esposa, mientras Mac le entregaba a Danny los añillos.

Conforme la pequeña e informal ceremonia se desarrollaba, Mac recordaba haberse concentrado en Stella. La detective llevaba una blusa verde que combinaba con sus ojos y sus típicos rizos cayendo por sus hombros. Vio cómo una pequeña lágrima rodó por su mejilla, e instantáneamente colocó una mano sobre su hombro, lo que provocó que ella girara su cabeza y lo mirara a los ojos. La conexión tan única que los caracterizaba se hizo presente durante un fragmento de segundo. Seguido, le sonrió ampliamente, a lo que Mac respondió sonriendo rápidamente, pues había amado ser testigo de esa bella unión, tanto como ella.

~•~•~•~

Cuando llegó al hospital, vio a los demás sentados en la sala de espera. A todos menos a Danny, él estaba con Lindsay.

-¿Me lo perdí?

-No, aún no llega- Anunció Sheldon.

-¿Quién iba a pensarlo?¿Danno y Lindsay?- mencionó Don.

Todos asintieron, asombrados al mismo tiempo, parecía ayer que se habían conocido.

-Si... es increíble... pasó tan rápido- reflexionó Stella.

-Es admirable que todos sigamos juntos después de tanto tiempo- mencionó un Mac pensativo.

-Oh... respecto a eso- comenzó Adam- quiero agradecerles, bueno ya saben... por permitirme ser parte de esta familia.- Todos sonrieron.

-Oigan, este chico es un sentimental, ¿quién lo trajo al grupo?- bromeó Don.

-Eres un gran amigo Adam, pero el puesto del más nerd sigue siendo mio-advirtió Sheldon, lo que provocó una risa conjunta- Hablando en serio, yo también estoy agradecido. Desde la muerte de mi tío me sentí bastante solo, es decir... el resto de mis familiares habían fallecido y no tenía más amigos que no sean ustedes- dijo riendo al final- les agradezco por haber estado ahí para mi.- Stella se acercó un poco a él y lo abrazó.

-¿Yo qué puedo decir? Mac me salvó la vida en aquella explosión. Fueron a visitarme al hospital todos los días. Recuerdo que un día desperté y encontré a Stella y Lindsay sentadas junto a la cama, rezando. Significó todo para mi.- anunció Don tiérnamente.

-¿Quién es el sentimental ahora?- cuestionó Adam con gracia.

-Entonces... creo que es mi turno- mencionó Stella -Yo jamás he tenido una familia. De no ser por el profesor, quizás no hubiera salido del orfanato- Mac escuchaba atentamente- Él me brindó un hogar y un sustento. Cuando cumplí la mayoría de edad comencé a trabajar, entré a la academia, y luego de unos años estaba trabajando con el mejor jefe de laboratorio- dijo mirando a Mac, lo que provocó una gran sonrisa en el rostro de todos- y ahora estoy aquí, con ustedes...si algo he aprendido es que la familia no necesariamente tiene que ser de sangre.

-Tienes razón- dijo un sonriente Don.

-Nuestra familia no será de sangre... pero es de lazos... la amistad, la confianza, el amor... nos unen... y espero que lo sigan haciendo- finalizó Mac.

Stella lo miró con un brillo especial en los ojos, y pudo sentir cómo su corazón se aceleró un poco cuando él le devolvió la mirada. Nuevamente, la conexión se hizo presente, haciéndolos sentir parte de algo, casi como una revelación. Siempre supieron que se tenían el uno al otro, pero esto iba más allá. Eran hogar uno del otro, donde se sentían seguros, apoyados, comprendidos, amados, sostenidos, eran todo lo que necesitaban. Mac era el hogar de Stella, y Stella el hogar de Mac. No significaba en absoluto que los demás no lo sean, o que no se sintieran así con ellos, pero era diferente, se sentía diferente. Fue especial para ellos, y casi imperceptible para los demás, o quizás ya estaban acostumbrados a que sus amigos tuvieran estos momentos.

En ese instante, un muy cansado pero eufórico Danny salió tras la puerta anunciando que la bebé había nacido. Todos se pararon de sus asientos en la sala de espera y corrieron a abrazarlo y felicitarlo. El bambino finalmente era papá.

Luego de unas horas, después de llevar a Lindsay nuevamente a su habitación, todos esperaban ansiosos por conocer a la niña. Cuando entraron, se acercaron a ella, que cargaba a la bebé, y la felicitaron. Stella fue la primera en saludar.

-Hola...¿cómo estás amor? Hola...¿cómo estás?... Oh lamento admitirlo Danny, pero se parece a ti.

-Sí, tienes razón, es hermosa- respondió él.

-¿Tú cómo vas?- preguntó Mac a Lindsay.

-Estoy muy bien, pero va ser hija única porque nunca volveré a hacer esto- respondió agotada.

-¿Ya tiene nombre?- preguntó Sheldon.

-Lidia. Lucy- contestaron Danny y Lindsay al mismo tiempo.

-¿Ese te gusta?- pregunto Don, mientras Stella le entregaba cuidadosamente la bebé a Mac, quien la miró con una ternura sin igual.

-No le hagas caso, se llamará Lucy- sentenció Danny- Mac, tenemos que hacerte una pregunta- dijo llamando su atención.

-Esperamos que consideres aceptar ser su padrino- dijo Lindsay.

La propuesta lo tomó por sorpresa, pero se vió encantado al mismo tiempo.

-Por supuesto.

-Le hicieron una oferta que no puede rechazar- mencionó Sheldon.

-'Padrino' es la palabra clave de 'cambia pañales'- anunció Don, provocando una risa colectiva.

-Pero, ¿Me dejarán consentirla?- preguntó Mac.

-Creo que Danny se encargará de eso- respondió Sheldon. Todos rieron, sabían que su hija sería su debilidad.

-Oh, ¡se me olvidaron los obsequios!- Exclamó Stella- Éste es de parte de todos- dijo, mostrando un hermoso vestidito rosa.

En tanto los recientes padres continuaban abriendo los obsequios, Stella se concentró en Mac. Pudo ver la chispa en sus ojos y la alegría en su sonrisa. Una que no había visto hace mucho tiempo. Realmente no se lo esperaba, pero era un honor para él. Ahora era, oficialmente, parte de una familia, y estaba segura de que consentiría a esa niña toda la vida.

No pudo evitar sonreír mientras lo veía con Lucy en brazos. Ella era feliz sabiendo que cualquiera de ellos lo era, pero verlo feliz a él iluminó su día. A decir verdad, no era común verlo así.
No podía sentirse más a gusto con las personas que compartía su vida. Ciertamente eran su familia, una familia de la lazos, pero era la única que tenía y se sentía orgullosa de cada uno de ellos, y de todo lo que habían construido.

Cuando Mac quitó sus ojos de la niña, se encontró con la hermosa sonrisa de Stella, una de esas que le devolvían la vida, llena de orgullo y felicidad. Casi por inercia, le devolvió la sonrisa, una tan grande como la de ella.

Miró alrededor. Las locuras de Adam, la inteligencia de Sheldon, la ironía de Don, la intrepidez de Lindsay, la gracia de Danny... la amistad de Stella... no podía imaginar su vida sin ella... sin ellos. Después de todo, también era su familia de lazos... la más fuerte que podría haber imaginado.