Ella podía, porque yo se lo permitía


Serena es una niña bonita.

Y después de darse cuenta de aquello, ella jamás necesitó de sus puños para lograr herirlo.

Es que las niñas bonitas no se ensucian, o por lo menos, buscan hacerlo lo mínimo, imperceptible. Las pelusas son inaceptables.

Y Serena es una niña bonita.

Ella podía... necesitaba mostrar su sonrisa blanca, posar sobre él sus ojos azules para herirlo.

Es como una especie de trampa. Disfruta del señuelo antes de caer entre las fauces de hierro.

¿El interior? Arde, tal vez demasiado. El oxígeno es su peor enemigo si intenta tomarlo y el pecho le pesa, se quiere partir en dos y clavarse en sus pulmones. Es una sensación tan rara cuando ella logra hacerle entrar en ese estado de alerta, como si fuese un peligro para él. Pero ella sigue mirándolo, como si no supiera lo que es capaz de hacerle, pero ella lo sabe, lo sabe muy bien.

Sin embargo, aunque no le guste, aunque tema y le duela que Ash se sienta indefenso, no deja de hacerlo.

Serena es algo masoquista, verás.

—¿Entonces...?

Por primera vez ella dice algo.

—Quiero y lo haré, Serena.

Es testarudo, Ash nunca ha permitido que lo detengan.

—Estás loco, Ash. Tú no puedes... ¡Tú no puedes ser tan imprudente! ¿Te quieres matar? ¿Vas a dejar todo esto sólo por-!

—¿"Sólo"? —A Serena no le gusta cuando Ash frunce el ceño, pero lo hace con más frecuencia de la que debería.— ¡No es sólo! ¡No seas así! Quiero y lo haré.

—Nada de esto es suficiente, ¿verdad?

Es que nunca lo fue.

Ash la quiere. Desde que se volvieron a ver, las cosas cambiaron entre ambos con el pasar del tiempo y decidieron que tal vez sí se necesitaban después de todo. Ninguno sabe cómo amar, pero querían aprender, ayudarse mutuamente.

Pero las cosas tal vez se torcieron.

O tal vez iban bien.

Es confuso. No entienden si sentir pesar en el corazón es bueno o malo.

—Está bien, Ash. Está bien. —Su voz suave nunca fue buena señal.—Está bien si quieres. Debía suponerlo. Así eres tú.

¿Aquello es bueno o malo?

Ahí estaba esa sensación otra vez.

Ella jamás necesitó de sus puños golpeando salvajemente su rostro para lograr herirlo.

Ella sólo debía sonreír y decirle que lo amaba.

Es que es tan horriblemente preciosa...

—¿Me puedo ir ya, Serena?

—Sí.—le responde con suavidad—Nos veremos luego, supongo.-Serena le aparta la mirada y él siente que puede respirar otra vez.

—¡Claro que sí! Si encuentro una piedra preciosa en la cueva del Pokémon legendario, te la traeré y haremos un collar con ella. ¡Será fantástico! ¡este será el mejor que has tenido!

—¿De verdad?

—¡De verdad!

Sigue...

Sigue...

Sigue intentando evitar que ella te lastime.

—Ten cuidado, por favor... No te pongas en peligro innecesario. Confío en ti, pero me asusta pensar que...

Es que se ve tan adorable sufriendo por él y aún así el que siempre pierde es Ash. Haría cualquier cosa con tal de que ella no deje de amarlo.

Así que la besa. Los años han provocado que él sea más alto y tiene que inclinarse para poder hacerlo. Ella tiembla un poco por el contacto y eso hace que Ash sonría contra su boca. Apenas dura y es Serena la que termina el contacto para irse del lugar y dejarlo solo, mirándolo una última vez antes de salir de la habitación.

Él se sienta en la cama, cansado, aquello ha sido mucho para su corazón.

Debía aceptar que tenía como compañera a alguien opuesto a él.

Serena nunca se ofrecería a acompañarlo en aventuras peligrosas a menos que sea necesario. Ella amaba su hogar, y él amaba el mundo.

Se miró al espejo y pudo notar que tenía los ojos enrojecidos.

Eran mundos distintos que colindaban en un intento de no chocar.

Quizá, parte de eso era lo que le hería en realidad.


× Fragmentos de un fanfic que estuve escribiendo para la Amourcanonweek 2020. Está publicado en Wattpad, pero incompleto. Aún en planes de traerlo a fanfiction.

Sinceramente espero que les haya gustado. Es corto, pero representa muy bien mis headcanon. Se agradecen los comentarios n.n Muchas gracias por leer!