DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: los personajes no me pertenecen son de Rumiko Takakashi.

ADVERTENCIAS: Este libro contiene un alto contenido de lemon, agregándole la pareja tan extravagante y criticada, vuelve esto mucho más fuerte que cualquier lemon común (en mi opinión claro). Si eres menor de edad, sal de aquí, puesto que no tienes nada que hacer.


Lentamente, Ryōga caminó por el pasillo que conducía al baño Tendo. Deteniéndose al llegar, escuchó el canto de una mujer, tarareando una melodía pegadiza. Tomó con la mano el pomo de la puerta y, con suma lentitud, giró... Inexorablemente, asomó la cabeza por la puerta entreabierta, monitoreó con la vista el baño. Sus ojos se abrieron ligeramente cuando supo a quien le pertenecía aquel canto de mujer—. Ranma... —dijo apenas perceptible.

Ranma siguió tarareando mientras pasaba una barra de jabón por sus voluminosos y sensibles senos, frotándolos en círculos. De repente, jadeó sexualmente cuando sus pezones rosados se endurecieron. Excitada se detuvo, se levantó del banco donde se lavó con la intención de pasar al furo y masturbarse en la maravillosa agua fría. Caminó desnuda hasta allí, lista para entrar, sin embargo, se detuvo cuando miró de reojo a Ryōga—. Ja, pervertido, espiándome mientras me lavo —pensó y decidió jugar con él un rato. Cambió de dirección, volviendo a sentarse en el banco. Agarró la barra de jabón y nuevamente frotó sus sensibles senos mientras abría las piernas, dándole a Ryōga un delicioso vistazo de su feminidad. Ella soltó la barra de jabón y tomó una cubeta llena de agua para lavarse. Se la echó encima, la agua fluyó lentamente por todas sus curvas de mujer, durante el tiempo que con sensualidad sacudía su cuello hacia los lados, imaginándose a Ryōga muerto de nervios detrás de la puerta.

Cuando terminó de enjuagarse dirigió su dedo índice por su abdomen, hasta caer a su parte más escondida. Tocó con su dedo los labios de su coño, abriéndose camino hacia su clítoris que ahora sobresalía, lo frotó sutilmente en círculos. Pronto su respiración se agitó y ahogó un par de gemidos.

Ryōga sonrió, realmente no era tonto, podía jurar que ella ya sabía que él estaba allí. Abrió la puerta de golpe para pasar. Cerró la puerta detrás y miró fijamente a la pelirroja—. ¿Por qué me seduces, Ranma? ¿Acaso te gusto? —preguntó con voz lasciva.

Ella se levantó y le dio la espalda para responderle—: Por supuesto que no... —pegó su cuerpo a la pared y respingó su culo en forma de corazón. Sonrió para sí misma. Ryōga era un tipo demasiado ingenuo que no captaba sus mensajes. Incluso no lo hizo cuando comenzó a contonear su redondez de lado a lado, instándole a tomarlo.

Ryōga relamió sus labios y comenzó a quitarse la ropa.

Ranma creía que Ryōga estaría tan conmocionado y babeando para siquiera moverse un centímetro, pero estaba equivocada, lo supo cuando sintió el aliento de él sobre la piel sensible de su cuello. Y no solo eso, su polla erecta presionó con firmeza entre sus nalgas—. Oh, dios... —susurró.

Ryōga sonrió para sí mismo y dijo—: Llevas meses seduciéndome con este cuerpo caliente, Ranma —agarró su seno izquierdo y lo apretó, provocándole un gemido a la pelirroja dispuesta a todo...

—Sí... ¿Y eso qué? No eres especial, lo hago con todos siempre —respingó aún más su culo para sentir su enorme miembro.

—Conmigo es diferente y lo sabes, a ti te causa placer verme sonrojado y nervioso —clavó sus colmillos en su cuello, para después chupar su piel desnuda.

Los colmillos mordiendo su delicado cuello, fue suficiente para nublarle la mente de placer—. Ryōga... —jadeó su nombre—. Te quiero a ti en mi... —rogó y movió su lindo y tonificado culo para sentir aquél impresionante miembro, el cual deseaba a diario con tenerlo alojado en su interior. Bombeando desenfrenadamente.

Ryōga se alejó riendo, mirándola con ojos prepotentes—. Arrodíllate —ordenó, y Ranma obedeció de inmediato. Él enroscó su mano abajo de la cabeza de su enorme polla—. Chúpala —volvió a ordenar.

Ranma mordió su labio inferior y lo obedeció. Tocando la cabeza de su miembro con la lengua, luego cerró los ojos y colocó una mano en la base de su masculinidad. Comió de él con su boquita sexy lo suficiente como para cubrir la cabeza goteante de pre-seminal, saboreó con alegría cada gota de líquido transparente que se formó cada segundo en la punta de su delicioso miembro. Ella lo disfrutó frotando la lengua alrededor del glande y, sin previo aviso, lo atrapó con sus dientes, mordiéndolo suavemente sin lastimarlo. Él ahogó un gemido y tomó la cabeza de Ranma, empujándola hacia él. Atornillándose por completo dentro de la garganta de la pelirroja hambrienta.

Ranma lo permitió. Pronto comenzó a mover la cabeza en sincronía con los empujones de su mano. La cual la sujetaba de su pelo y la manipulaba a su antojo.

—Linda perrita me encontré —carraspeó.

Ranma no respondió. A cambio de eso, se movió con más energía. Pronto el órgano en su boca se hinchó a un tamaño irregular. Sabía lo que venía a continuación, y se preparó para tragar... Tomándola por sorpresa, Ryōga se retiró y con un gruñido se corrió sobre ella, salpicando de blanco cada espacio de su rostro con trallazos de pegajoso y caliente esperma.

Ella sonrió y juntó el esperma en su cara con un dedo y lo bebió placenteramente. Miró una gota escurriendo del miembro de Ryōga y sin pensarlo la limpió con la lengua.

—Si sigues así, tal vez reconsidere mi boda con Akari —sonrió—. Ahora te quiero ver en cuatro, como la perra que eres —ordenó.

Ranma se giró y acomodó en cuatro—. Vamos, móntame, Ryōga —ella curveó la espalda hacia abajo. En una posición que de inmediato lo hizo temblar de sus piernas, haciendo que cayera de rodillas.

—Soy un lobo, y tú, eres mi presa —se acomodó detrás de Ranma mientras apuntaba con la mano su miembro, colocando la cabeza de su polla en su coño chorreante. Pero algo le causó curiosidad—. Ranma, ¿eres virgen?.

—No —respondió rápidamente.

—¿Quién fue el infeliz en ser el primero en follar este cuerpo tan caliente? —preguntó, no le importaba. Conocía lo zorra que era, ella seducía a cualquiera con tal de conseguir su objetivo. Solo fue cuestión de tiempo para que viera en el sexo otra ventaja para utilizar su cuerpo femenino.

—Tú fuiste —respondió.

—¿Eh? —Ryōga frunció el ceño, y como castigo por mentir se incrustó con fuerza en ella, haciéndola chillar cuando su miembro golpeó su cuello uterino empujándolo hacia arriba. El agarre de sus paredes húmedas y ajustadas alrededor de su polla fue como la mordida salvaje de una serpiente a su presa, sin ninguna intención de dejarlo ir.

—Uhh, eso dolió... salvaje —Ranma se quejó, sin embargo, no evitó que comenzara un frenesí de golpes hacia atrás, tomando con cada uno de ellos la polla caliente y palpitante de su rival.

Ryōga se quedó quieto mientras Ranma hacía el trabajo. Colocó sus manos en sus caderas para alinearla perfectamente para que sus redondas nalgas golpearan la zona baja de su abdomen, tomando completamente su miembro en su apretado coño. Pero algo le seguía dando curiosidad—. Dices que solo yo te he follado, sin embargo, no recuerdo, esta es la primera vez que lo hago.

Jadeando, Ranma dejó de moverse y respondió—: Todas las noches que acampabas en el terreno abandonado, me metía en tu tienda en silencio y te encontraba murmurando cosas pervertidas, y no solo eso, también estabas duro como una roca, la primera vez que entré, tenía miedo de que me golpearas, pero entonces gemiste el nombre de Akane y perdí la cordura. Poco me importó que gimieras el nombre de Akane en vez del mío, fue suficiente para mí hacer el amor contigo sin que te dieras cuenta —terminó de hablar y se movió con energía renovada hasta que un orgasmo la inundó. Ella gimió, cuando sintió sus paredes internas apretarse alrededor del falo que golpeaba frenéticamente contra su coño. Fue un increíble orgasmo, uno que le recorrió el cuerpo de pies a cabeza, dejándola desplomada boca abajo sobre el suelo.

Ryōga no tardó mucho en venirse, soltando una gran carga de leche viril dentro del coño palpitante de la pelirroja, pintando de blanco sus paredes mojadas.

Cuando se separaron, Ryōga miró hacia un lado conmocionado por la confesión de la pelirroja. Después de un minuto, preguntó—: ¿Cuántas veces abusaste de mí...?.

Ranma se llevó un dedo a la barbilla y respondió—: Cómo cincuenta veces más o menos y desde hace un año.

Ryōga arqueó una ceja. Eso explicaba porque los sueños eróticos con Akane eran tan reales por las noches...

FIN.