1

El Doctor camina por la enorme calle Roja, mirando todos los escaparates de las tiendas y demás negocios. A pesar de lo monocromático que resulta, el Doctor adora esa calle, casi tanto como adora la calle Verde, en la que acaba de entrar.

Esa hermosa sensación que acelera los corazones del Doctor, el verde lima que inunda las calles, las plantas y musgos son incapaces de mantener triste al timelord. Es la primera vez que sus nuevos ojos ven la larguísima calle Verde de la capital del planeta Color, esta experiencia... sería capaz de hacer llorar a un viajero que lo ha visto todo.

-He visto planetas morir, nacer, sobrevivir... pero esta vista... jamás me cansa- piensa el Doctor- aquí soy pequeño, vuelvo a llevar bastón y larga melena, a tener a mi querida Susan de la mano, señalando esa maceta de eucalipto. Vuelvo a explicarle a Rory que no van a devorarle las Flores del Jardín mientras Amelia le consuela. Vuelvo a ir del brazo de mi joven aprendiz marcando el ritmo con mi paraguas.

El Doctor se acerca a un puesto de pimientos verdes vigilado por una pequeña morsa verde oscura erguida sobre 4 patas. -¿Quién confundió estos pimientos con aquella guindilla gigante?- sigue reflexionando- ¿Fue...? Nardole... Sin comentarios, siempre me hace sonreír pensar en mis años como "profesor", en Bill y en...

El Doctor toca su dedo anular, como si extrañase algo. La morsa mira al Doctor, que rápidamente le compra el pimiento más grande de todos. Un bocado y... -Estupendo, ahora me gustan los pimientos- le dice a la morsa.

-Los pimientos de la vieja Maria son los más cotizados de todo Color- responde Maria.

-Me llevaré...- el Doctor cuenta pimientos-¡Todos! Déjelo delante de la cabina azul en la calle Marrón, normalmente es difícil de encontrar, pero confío en usted. Tome, mucho dinero, si sobra algo compre una tienda, dejé el puesto, dedíquese a los pimientos, volveré, ¡Lo prometo!

El Doctor corre hacia la otra punta de la calle. -¡Ropa!- grita- ¡Voy a llevar ropa verde!

El Doctor entra en una tienda de ropa deportiva, mira a todas partes de forma confusa y sale corriendo. -¡El Doctor no lleva chándal!- aclara así mismo. Entra en una tienda más elegante. -¡Este si es mi rollo!

2

¿Hola? ¿Hay alguien ahí? Soy yo, el Doctor, no cualquier Doctor... ¡El Doctor!

Han pasado muchas cosas desde la última vez que hablamos, ¿Como está tu padre? Preguntaría por tu madre... Pero no la conozco muy bien... Pero... ya que estamos... ¿Como está tu madre? Bueno... se que no puedes contestarme, es un vídeo... pero mira mi nueva chaqueta, ¡Es fantástica! Combina con mis ojos... ¡Y mis zapatos!

¿Te gustan los calcetines altos y las camisas de volantes? Ahora son negros, pero los he comprado rojos, azules, amarillos y blancos ¡Tú color favorito! Y, por supuesto, pantalones negros, me encantan como combinan con la chaqueta. Bueno, supongo que te habrás dado cuanta de mi nuevo cambio...

¡Vuelvo al castaño! Mi pelo mola...¿eh? Se que no es tan corto como cuando te conocí... pero al menos es rizado... Casi me llega al final del cuello, mira, además es excesivamente suave.

Es muy raro cambiar de cara constantemente, seguro que ni me recuerdas, pero te hice una promesa. Te dije que íbamos a viajar, pero cada día es más difícil. Se que te animan los vídeos de...¿Cómo me llamabas?

¿El Hombre del Tiempo? ¡Si! El Hombre del Tiempo... me gusta mucho como suena, es increíble, el tiempo fluyendo, claro. He conocido a muchos famosos, ¿Sabes? Un tal Napoleón, no se si te sonará, pero no solo a él, Cleopatra, Marco Polo, Shakespeare... ¡Todos geniales!

Ojalá pudieses estar aquí... la he buscado... por todas partes, por todo el espacio, el tiempo, las galaxias y los astros, pero no existe cura. Esa herida... no es mi culpa, ¿Lo sabes? Se que pude haber estado allí, pero...

No conozco a todas las especies, son... abundantes y no se están quietas. Algunas son peligrosas, como esas ranas naranjas que salen en la tele, pueden dañarte...

No... puedo ir... los humanos no pueden transmitir la mutación a otros humanos, pero sí a otras especies... No pierdas nunca la esperanza, nunca.

Te hice una promesa, pienso cumplirla.

Seré el héroe que te prometí ser.

Pronto te enviaré otro vídeo.

Hasta luego, Alfie.

3

-Eres un monstruo- Maria saca otra caja de su tienda- ¿Para que necesitas tantísimos pimientos?

-Eso no es de su incumbencia- el Doctor saca una enorme sonrisa acompañada por una voz muy seria- espero que tenga suficientes para mis vacaciones en Regord, espero que sus amplias playas ayuden a cumplir mi misión.

-¿Qué misión?- pregunta Maria saliendo de la TARDIS que estaba aparcada delante de su tienda.

-Sigue sin ser de su incumbencia- la amplia sonrisa vuelve a salir acompañada por una palmada- me marcho quería Maria, aquí tienes tu dinero, contrata a algún mozo de almacén para que te ayude.

Entra, toca y suena. Aquel look tan clásico y azul fascina a cualquiera que lo viera, igual que lo hizo aquella vez que el Doctor lo vio por primera vez. El sonido se detiene.

Otra palmada acompaña al Doctor a recoger un pimiento entre las docenas de pales mientras empieza a sonar música. Trompetas, platillos, trompas, pianos, triángulos y algunas guitarras suenan muy a menudo en esta TARDIS. Aquella hermosa música es la única compañía que el Doctor mantiene ahora.

Es imposible que no se le muevan los pies y incluso, a veces, las caderas o cabeza. Un bocado al pimiento hace subir el volumen, lo justo para que el Doctor se arranque a bailar como un loco.

La TARDIS se detiene y el Doctor acompaña con otra palmada en el justo momento en el que termina la canción. -¡Regord!- grita el Doctor avanzando hacia la puerta- ¡allá voy!

4

El Doctor da un paso en la tabla. -Debería haberme quedado en Regord, pero claro, tenías que venir a Gotó a buscar langostas para el baile de Luna Cerrada Matutina.

-¡No hables estúpido humano!- el Oguro acerca la espada a la espalda del Doctor- ¡Solo salta de una maldita vez, los tiburones tienen hambre!

-Lo veo, lo veo-el Doctor se mantiene en silencio mientras da otro paso y se detiene- ¿Y por qué os habéis metido a piratas? Tu raza es más intelectual, solo conozco científicos y poetas.

El Oguro que apunta al Doctor da un grito y prepara su espada para cortar el cuello del Doctor, el Doctor se agacha, el Oguro tropieza y cae al suelo. El Doctor da la vuelta y pone los pies en el barco, se agacha y agarra la llave de las esposas del cuello de Oguro.-Es cierto, no os sientan bien los golpes fuertes-el Doctor abre las esposas y se las pone al Oguro- no deberías haberte quedado solo conmigo.

Los Oguro son delgadas criaturas con cuerpo antropomórfico y cabeza en forma de huevo. Tienen pequeños ojos negros y una boca ladeada en la parte baja de su cabeza, de tal forma que gran parte de ella queda totalmente vacía. La parte superior de su cabeza tienen numerosas manchas marrones, muy vistosa por el blanco de su piel.

-¡Eres solo un humano!- señala con uno de sus largos dedos al Doctor-¿¡Crees que vas a derrotar a los Piratas de la Bahía Fropo!?

-Te equivocas, no soy un humano- el Doctor mira hacía las escaleras del barco, donde se escuchan pasos ascendentes-soy el Doctor, soy un Timelord, un Timelord del planeta Gallifrey, en la constelación de Kasterborous. Tengo miles de años y soy el hombre que salvará a todos los tripulantes de este barco.

Docenas de Oguros suben por las escaleras, todos vestidos con monos naranja chillón (igual que el que estaba esposado) y que apuntaban al Doctor con sus largas espadas (anchas y afiladas). El silencio acababa de formarse, pero, unos pasos avanzaron entre los piratas. El Capitán de los Oguros se detiene delante del Doctor, se toca el abrigo marrón sin mangas y esboza una enorme sonrisa.

-No hagas caso a este estúpido novato, todos sabemos quién eres- el Capitán coloca su mano de en la cara del Doctor- estaba deseando conocerte en persona. Deja que me presente soy el Capitán Ibonne, líder de los Piratas de la Bahía Fropo, pero a ti eso no te interesa eso, solo te interesa el hecho de que voy a ser el que te robe una de tus regeneraciones.

-¿¡Qué!?-el Doctor queda paralizado- ¡Eso es imposible!

El Capitán continúa con la mano en el rostro del Doctor mientras con la otra mano saca una daga brillante con un largo tubo transparente como mango. -¿Tú crees?- coloca la punta de la daga en el cuello del Doctor- el bueno de Maldovar tenía de todo.

Después de la desaparición de aquel tipo, los múltiples negocios que poseía fueron arrasados por corsarios y piratas. Según cuentan algunos de sus antiguos socios, el bueno de Dorium Maldovar poseía (mínimo)una cosa de cada una que había en el universo. Tenía planetas en miniatura, momias de Raxacoricofallapatorius, cañones de prototipos Dalek...de todo.

-Una daga Gabarra-el Doctor queda asombrado- un débil intento por parte de los Sontaran de acabar con los Timelord de la Bóveda Infraterrenal, no funcionara.

-Bueno, eso habrá que verlo-todos los Oguros comienzan a reír a excepción del atado en el suelo.

El Doctor nota el frío del cuchillo posarse en su cuello, todavía no corta ni aprieta. Mete la mano en el bolsillo y... ¡El destornillador! Necesita uno nuevo, le ayudaría mucho a salir de aquí, piensa Doctor, ¿Como puedes salir de esta situación tan peliaguda? Ya esta.

-Vale, inténtalo- el Doctor saca una enorme sonrisa maquiavélica, todos los Oguros bajan sus espadas a la vez, a excepción de Ibonne-¿Has visto a algún Timelord regenerarse?Os pregunto, a todos vosotros cabezas de huevo...¿¡Habéis visto a algún Timelord regenerarse!?¿¡Sabéis como suena!?¡Se generará una onda expansiva con la suficiente fuerza como para convertiros a todos vosotros en huevos revueltos!¡Deberías huir!¡Fuera!

Ibonne no mueve ni un solo musculo, a diferencia de todos los otros de su banda, quienes huyen despavoridos hacia su propio barco. El Capitán empieza a reír, mostrando sus negros dientes entre sus morados y pequeños labios. -No puedes engañar a este perro viejo- Ibonne coloca su cara frente a la del Doctor- ¿Algún intento más de escapar?

-Si, solo uno- el Doctor coloca sus manos en la cabeza de Ibonne- a ver si te gusta.

El Capitán nota una fuerte corriente en su cerebro proveniente de los dedos del Doctor. Aparecen múltiples imágenes ante sus ojos, múltiples planetas, razas y especies. Tantos colores, tantas especies... ¿Qué es eso? Parece que se acerca... No...¡No!

Ibonne suelta la daga, de sus ojos empiezan a caer múltiples lágrimas. El Doctor coge la daga y mira a los ojos a Ibonne.-Buh.

Ibonne huye despavorido hacia su barco y zarpan con rapidez. -¿Qué... qué le has enseñado?-pregunta el Oguro atado.

El Doctor sonríe-El rostro de Dios- responde desatando a el Oguro.