DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: todos los personajes le pertenecen a Rumiko Takakashi.

ADVERTENCIA: Este fanfic contiene lemon.

NOTA PRINCIPAL: el capítulo 1, ha sido modificado, cortando un poco la escena de sexo, además de que la pócima de nombre ridículo fue cambiado por uno mejor. Recomiendo leerlo de nuevo.


Shampoo a punto de cerrar el restaurante, observó a lo lejos a un pato alborotado, graznando, con desesperación, un perro lo perseguía con intención de llenar su barriga con el manjar más exquisito que había visto en meses.

—¿Mousse? —Shampoo preguntó vacilante.

El pato afirmó con la cabeza, al mismo tiempo que movía sus patitas a una velocidad fuera de lo común; se notaba desesperado por llegar a Shampoo, antes de ser devorado por el voraz perro callejero, el cual no cesaba sus intentos por capturarlo entre su desagradable hocico.

Shampoo corrió al ver la afirmación del pato, y de una patada hizo retroceder al perro, que gruñía impotente, dejando al descubierto sus afilados colmillos.

Mousse se escondió detrás de las piernas de Shampoo, su corazoncito de pato estuvo a punto de explotar al sentir la adrenalina correr por sus venas de forma agresiva; totalmente fuera de control.

Viendo que el pato estaba demasiado protegido, el perro se rindió y se escapó, pero no sin antes clavarle una mirada sádica, como advertencia de que no tendría suerte la próxima vez.

Un estremecimiento notable hizo que las plumas de Mousse se pararan como agujas afiladas. En ese momento maldijo a Ranma, por convertirlo en pato, y a Ryōga, le esperaba una buena paliza, aunque tuvo dudas de poder conseguirlo. Con todas su fuerzas, prometió patearles el culo a esos arrogantes bastardos. Nunca en su vida había sido perseguido y casi asesinado... sin duda soñaría con ese perro por el resto de su vida.

Los brazos de Shampoo rodearon al pequeño cuerpo de pato, llevándolo al interior del restaurante. Al llegar a la cocina, encontró a Colonia, quien acababa de tomar el teléfono, ella preparó su oreja, para escuchar sin que Colonia la percibiera escondida contra la pared de atrás.

—Jabón, tengo noticias que debes saber —dijo Colonia.

—Abuela, usted no llamaría si no fuera importante. La escucho —una voz muy parecida a la de Shampoo salió de la pequeña bocina del teléfono.

—Mamá... —Shampoo sintió una enorme nostalgia al oír la voz de su madre, a quien no había visto en un año.

—Jabón, la aldea Joketsuzuku y los estanques Jusenkyo, posiblemente serán atacados por Herb y sus lacayos, mantener la guardia en alto, cualquier error o descuido podría poner fin a nuestra tribu y a los estanques más valiosos que existen, refuerza la guardia, todo está en tus manos —Colonia terminó, con angustia y cierta preocupación maternal.

—Ya veo abuela, si es así, entonces será un honor pelear y morir por nuestra aldea, durante generaciones nunca ha existido rival que nos ponga de rodillas y, esta vez, no será la excepción —respondió Jabón, con orgullo y seguridad.

—Cuídate, jabón —Colonia colgó el teléfono. Sus habituales rasgos viejos, se arrugaron en tensión y preocupación.

El cuerpo de Shampoo se derrumbó contra la pared, sus ojos se humedecieron, al oír el peligro que corrían los suyos, se lamentó no estar en su aldea, para luchar por el honor Amazona. Y, más importante, para luchar junto a su madre. Mousse en su forma de pato hizo lo posible por hacer sentir mejor a la chica china. La abrazó, como su cuerpo pequeño pudo.


Ranma sintió como su calor corporal comenzaba a elevarse de forma lenta pero continua. Solo faltaba de leer una página del libro Kama-Sutra. Para ella, había sido incómodo leerlo al principio, sin embargo, la curiosidad mató al gato y, se decidió por leerlo, las posiciones y secretos que se ocultaban en ese libro sagrado, le dio morbosidad de terminarlo y obtener ese conocimiento.

Cuando terminó de leerlo y observarlo con lujo de detalle, arrojó el libro contra la pared y se recostó en la cama de los padres de Ryōga. Jadeó de forma exhaustiva y dijo—: ¿Para qué me llené de todo ese conocimiento? Si mi maldición esta bloqueada —tan pronto como eso salió de su boca se dio cuenta que no podría hacerlo como hombre, pero sí como mujer, imágenes de hombres pasaron por su cabeza, pero todas le causaron un estremecimiento desagradable, sin embargo, recordó al adolescente que estaba tan cercas de ella, y para su sorpresa; no sintió desagrado al imaginarse con él jugando bajo las sábanas, y se preguntó ¿por qué? ¿Qué es lo que hacía tan diferente a Ryōga del resto de los hombres que conocía?... Era verdad, el tipo era un héroe, un artista marcial que la igualaba, un hombre bello y físicamente igual, a lo que ella era cuando se convertía en uno, un gran mar de determinación que lo respaldaba cada vez que se proponía algo. Además, la química que tenían era especial, ambos se conocían perfectamente y se guardaban secretos, podían hablar, pelear por horas, sin aburrirse de las artes marciales, eran como dos gotas de agua, hechos para estar juntos y nunca aburrirse. Ella hizo un puchero cuando recordó las pocas veces que él le salvó la vida, y con eso; se convirtió en el único hombre, que la hizo sentir como una damisela en peligro…

—Estúpido cerdo, aquí yo pensando como una loca, y tú, seguramente dormido como una roca —se rió con diversión, cuando se dio cuenta que lo que dijo rimó. Acomodándose de lado, cerró lentamente sus párpados. Sin embargo, se abrieron cuando recordó que debería tener frío, pero no era así, ella se frotó con la mano la frente para darse cuenta que estaba caliente, lo raro era, que no se sentía mal, en cambio, se sentía bien, solo con ganas de ir donde Ryōga y hacerlo suyo. Sus mejillas brillaron enrojecidas al darse cuenta lo que quería hacer.


Ryōga por más que se movía y halaba las sábanas, no podía concebir el sueño, sentía una enorme necesidad de estar con la pelirroja, que estaba en la habitación de sus padres. A penas días atrás, había descubierto los placeres del sexo, de forma sorpresiva, y cada vez que pensaba en eso, la imagen de la pelirroja aparecía. ¿Los astros se habían alineado para que se enamoraran? No encontraba otra teoría, porque si era sí, estaba funcionando. De todos modos, eso era imposible, ¿verdad?. Ellos no estaban destinados a ser algo más que rivales. Posiblemente, Ranma encontraría la forma de desbloquear su maldición y todo volvería hacer como era antes, peleas tontas y cosas por el estilo, trayendo normalidad. Y aún así, no podía evitar imaginarse lo contrario, ¿pero quien podría culparlo? Sí cuando Ranma era mujer, era hermosa, divertida, burlona, agresiva y adorable. ¡Era perfecta!

La puerta hizo un sonido chirriante cuando se abrió lentamente, él se sobresaltó, cuando una figura se entrevió en medio de la oscuridad.

—¿Ranma...? —susurró, sorprendido.

—Sí, soy yo —Ranma sólo se quedó a un lado de la puerta, preguntándose cómo fue que se decidió ir con él.

De un movimiento, Ryōga se empujó a fuera de la cama y se paró a un paso de la pelirroja—. ¿Qué haces aquí? —preguntó.

Ella se encogió de hombros y se pellizcó el puente de la nariz con la mano izquierda—. Teniendo en cuenta el frío que trajo consigo el estúpido Hombre de las Nieves, pensé que no sería tan malo dormir contigo para conservar el calor corporal —se mordió el labio inferior, abrazándose a sí misma.

—Podemos dormir juntos, no veo por qué no —Ryōga estuvo de acuerdo.

—Oh no, no me refería a dormir literalmente —Ranma avanzó hacia él, lentamente.

—¿Te refieres a?... —los pies del adolescente retrocedieron cuando todo se volvió claro.

Y entonces Ranma, comenzó a reír—. Caíste, P-chan.

Ryōga gruñó molesto—. Ranma, siempre burlándote de mí.

—Ya hombre, solo vamos a dormir —sonrió la astuta pelirroja—. Por cierto, si quieres hacer algo conmigo, además de dormir, dímelo ahora.

—Uh... ¿de verdad...? —Ryōga comenzó a jugar con los dedos mientras intentaba disimular lo nervioso que lo estaba poniendo la pelirroja.

Esa forma de actuar tan peculiar de Ryōga, hizo que el orgullo femenino de Ranma se elevara, sintiéndose feliz de ponerlo nervioso, incluso podía jurar que mucho más nervioso de lo que Akane había conseguido antes—. Solo bromeaba, P-Chan, qué crédulo eres —le respondió, sonriendo.

—Arrgh Ranma —Ryōga gruñó nuevamente.

Ranma no le prestó atención y se acostó en la cama, acomodándose boca arriba, con los brazos detrás de la cabeza, revelando su figura estéticamente irresistible más de lo habitual. Inevitablemente, eso, sumándole sus bromas pícaras, dio inicio a un silencioso e incómodo momento. Entre tanto, su mente inquieta empezó a formular, diversas preguntas atípicas, como: ¿por qué Ryōga estaba nervioso si ella no estaba usando ningún disfraz para ocultarle su identidad? ¿Por qué hace unas horas se preocupó por ella de una forma que nunca lo había hecho? ¿Por qué en este preciso segundo él estaba de pie, dudando si dormir con ella o no?. Ranma bajó las piernas de la cama y se movió lo suficiente como para sentarse en la orilla, miró a Ryōga, con una expresión hambrienta de respuestas—. ¿Por qué siento que me ocultas cosas, Ryōga? —le preguntó.

Ryōga tragó saliva de miedo—. No lo hago Ranma...

—Lo haces —Ranma lo interrumpió—. Te comportas raro conmigo, pensé que ya olvidaríamos "eso" que hicimos, pero te pones nervioso, e incluso te preocupas por mí... —suspiró.

—Ranma... —Ryōga se agarró el corazón, Ranma estaba en lo correcto, le estaba escondiendo cosas—. Tienes razón, yo no he sido totalmente honesto contigo...

Ranma sintió latir su corazón a mil por hora, esperando una confesión—. Te escucho, Ryōga...

Ryōga comenzó cauteloso—. Después de que tú y yo hicimos el amor...

—¡No hables de eso, diablos Ryōga, te lo dije! —Ranma lo cortó, sonrojándose.

—¡Después de hacerte el amor, no me curé de mi maldición! —Ryōga soltó rápidamente.

—Qué... qué dices... —Ranma nunca esperó eso.

—Después de hacerte el amor, no me curé de mi maldición como debería ser, posiblemente la pócima que bebí fue solo agua con colorante rosa.

—Entonces... —Ranma miró el suelo, enojándose—. Eso significa que inventaste todo lo de la pócima para acostarte con Akane, pero como no tuviste oportunidad, te conformaste conmigo —supuso.

—Ranma, no lo hice para acostarme con Akane o contigo, solo fui un idiota a quien engañaron, si quieres golpearme puedes hacerlo... —Ryōga se preparó para soportar la que seguramente sería la paliza de su vida.

—Arrgh, debí saberlo... —Ranma suspiró, dejando atrás el enojo para lamentarse—. Qué idiotez hice, fue tan irreal todo, y aún así me ofrecí completamente, sin pensar en las consecuencias...

—Ranma, no es tu culpa, es la mía por ser cabeza dura —Ryōga continúo—. Ahora golpéame como debe ser.

Ranma no se movió.

—Vamos Ranma, te hará sentir mejor —Ryōga insistió.

—NO —Ranma respondió rotundamente—. ¡Golpearte no hará que mi maldición se desbloquee, golpearte no hará que deje de anhelarte físicamente! —se tapó la boca cuando se dio cuenta de lo que dijo.

La boca de Ryōga se abrió ligeramente con sorpresa, sin dar crédito a lo que sus oídos captaron.

—Ryōga, realmente eres un gran tipo, y cuando se activa mi maldición, mi cuerpo y cerebro, se feminizan, fue inevitable que no la pasara mal contigo —Ranma se levantó de la cama—. Debo irme ahora, no debí abrir la boca.

—P-pero siempre te comportas igual, ya seas hombre o mujer —comentó Ryōga dubitativo.

Ranma sonrió amargamente, evitando mirarlo a los ojos—. La gente solo ve lo que quiere ver, Ryōga.

—¿Podrías explicarme, Ranma? —Ryōga le pidió.

Ranma no muy convencida comenzó—: Mi comportamiento como mujer no tiene nada que ver con como me siento, Ryōga, hay mujeres como Akane y Ukyo que se comportan como hombres, pero al final sienten los mismos impulsos que una persona de su mismo sexo, algo similar pasa conmigo, cuando mi maldición se activa y me convierto completamente en una mujer no puedo evitar pensar como una, no puedo evitar sentir estos malditos impulsos que me hacen querer sentirme bonita, querer sentirme mejor que todas las demás mujeres, querer ponerme ropa bonita y ropa atrevida, incluso una vez —sonrió—, incluso una vez usé labial y maquillaje —miró directamente a los ojos de Ryōga—, Por supuesto, siempre hay excusas creíbles detrás de eso.

Ryōga absorbió todo y dijo—: Bastante complejo tener una maldición como la tuya, debe de ser complicado lidiar con todo eso.

Ranma asintió—. Sí, pero aún y todo eso, puedo vivir más o menos con normalidad.

—Me imagino, algo similar me pasa Ranma, como P-Chan cada vez que camino por un charco me dan ganas de rodar en el barro —se rió—. Pero al igual que tú, puedo vivir más o menos con normalidad, siempre y cuando no intenten comerme.

Ranma comenzó a reír—. Ahora sé cómo voy a vengarme de ti, Ryōga.

—¿Cómo? —preguntó él.

—Cuando tenga una oportunidad te voy a convertir en P-Chan y te venderé a un criadero de cerdos.

Ryōga tragó saliva.

—Pero no te preocupes, Ryōga, no voy a dejar que te hagan tocino, te rescataré después de que hayas tenido cerditos con una cerdita —Ranma le guiñó un ojo.

Ryōga se puso verde a punto de vomitar, pero de mala gana aceptó—. Si crees que me lo merezco, está bien.

—Solo bromeaba, Ryōga, nunca podría hacerte eso, incluso si realmente te lo mereces —Ranma pasó a Ryōga, acercándose a la puerta.

—Ranma —Ryōga la llamó, observando su espalda.

—¿Qué? —Ranma le cuestionó.

—Debo decirte que... —Ryōga comenzó a jugar de nuevo con los dedos—. También te anhelo físicamente —expresó suavemente y agregó—: De una forma que no te puedes imaginar.

Ranma inmediatamente comenzó a sentir emociones tan bonitas, pero al mismo tiempo, tan difíciles de aceptar—. No esperes que me arroje a tus brazos, Ryōga, si alguien se llegase a enterar, pensaría únicamente cosas horribles de nosotros.

Llenó de coraje, Ryōga dijo—: No me importaría lo que piensen los demás, si tú te sientes mujer, para mí es suficiente.

Ranma sonrió ligeramente, al saber que todo era recíproco—. Ay, P-Chan, si tan solo hubiera nacido como mujer me tendrías, pero no es así, por eso, debo de reprimirme mientras soy una mujer, por qué cuando regrese a mi cuerpo masculino, me sentiré enfermo —tomo entre sus dedos el pomo de la puerta.

—Puedes elegir quedarte como mujer de por vida.

—Esa no es una opción —Ranma se dio la vuelta, encontrándose cara a cara con él.

Ryōga le tomó la mano con delicadeza, motivado para ir por todo—. Sé mi novia, Ranma.

—¿¡Estás loco, Ryōga!? —Ranma le cuestionó.

Ryōga pensó por un minuto la respuesta—: Ranma, hoy finalmente después de mucho tiempo una mujer me ha confesado que siente algo por mí, y yo...

—No vas a dejar ir la oportunidad incluso si esa mujer soy yo, ¿verdad P-Chan? —Ranma lo interrumpió.

Ryōga suspiró, mirando directamente a los ojos azules de la pelirroja—. Dame una oportunidad, Ranma, y después de un tiempo, si para ti mi afecto no es suficiente para pensar en ser una mujer de por vida. Entonces, podremos seguir con nuestras vidas, sin arrepentimientos de lo que pudo haber sucedido.

Ranma inclinó la cabeza un poco, pensándolo—. Si tan solo actuaras de esta forma con Akane, tendrías muchas posibilidades, en cambio lo haces con la mujer equivocada.

Ryōga se encogió de hombros—. Curioso, ¿no?.

—Lo pensaré durante la noche, Ryōga —Ranma se volvió hacia la puerta—. Mañana antes de irme te diré mi respuesta —mencionó sobre su hombro. Luego tomó el pomo y lo giró, abriendo la puerta.

—Espera Ranma —Ryōga se apresuró sujetándola de la blusa—. Olvidas que hace demasiado frío —le recordó.

—Rayos, tienes razón —Ranma se abrazó a sí misma—. ¿Qué propones? —le preguntó.

Ryōga se sonrojó—. Debemos dormir juntos para compartir el calor corporal, recuerdas, tú lo propusiste.

—Sí, hace tanto frío —Ranma avanzó hacia la cama, acostándose—. Es la primera vez en mucho tiempo que dormiré en una cama y no en un futón —dijo estirándose a lo ancho de la cama.

—Para serte honesto, Ranma, yo tampoco he dormido en una cama tan seguido como quisiera —Ryōga avanzó hacia la cama, acostándose a su lado izquierdo.

Ranma se rió—. Uh, sí, tu sentido de orientación, imposible encontrar tu propia casa —ella se acomodó de costado mientras se cubría con una sábana.

Ryōga observó el techo con una sonrisa y cuando estuvo a punto de cerrar los ojos, Ranma habló:

—Ryōga.

—¿Si?.

—Deberías de abrazarme para compartir el calor corporal, si no, no funciona —Ranma mencionó tímidamente.

Ryōga echó un brazo encima de la cintura de la pelirroja—. ¿Así? —le preguntó.

—No, tienes que acercar tu cuerpo completamente al mío, como si quisieras adherirte a mí —nunca pudo ver su reacción por estar mirando la pared. Pero si pudo sentirlo, cuando se deslizó bajo la sábana, pegándose a ella; poniendo su brazo izquierdo bajo su cabeza, al tiempo que su brazo derecho descansaba en su abdomen. Ranma suspiró cuando Ryōga, comenzó a acariciar su abdomen plano, no pudo evitar pensar que era muy reconfortante encajar como una pequeña pieza de rompecabezas en el cuerpo más grande y masculino de Ryōga, la sensación de calor, protección, amor, era sentimientos que jamás quería dejar de sentir. En ese momento se preguntó, si aceptaba ser la novia de Ryōga, ¿podría estar así para siempre y olvidar el mañana y todos los días que seguirían uno tras otro?, ella suspiró herida, pues tal vez solo era un sueño, la realidad era que ella era un chico con una maldición de Jusenkyo, y todos pensaban que incluso convertido en chica, seguiría pensando como chico, y por ende, le gustarían las chicas, sin embargo, eso era estúpido, porque él cayó al estanque de la Chica Ahogada, no en el estanque de la Chica Lesbiana. Fue bastante obvio por las cosas que hacía cuando era una mujer, se rió, recordando que todas las personas a su alrededor, nunca se dieron cuenta.

Sabía que todos los que conocía la acusarían de llevar una relación tabú con un chico, además, si su madre se enterara, que estaba su maldición bloqueada por tener sexo con Ryōga, la obligaría hacer seppuku, no había cómo zafarse de los problemas, si quería seguir viviendo, tendría que encontrar la forma de ser hombre de nuevo y olvidar a Ryōga, ¿pero cómo lo haría?. Con ese último pensamiento cerró los ojos y con su mano tomó la de Ryōga, entrelazando sus dedos. Dejó de pensar en cosas problemáticas, para disfrutar de la cálida compañía de Ryōga. Inhaló el aroma a tierra y yerba que estaba impregnada en la habitación, el agradable olor la trasladaba al bosque como por arte de magia.

Ambos descansaron bajo las sábanas, abrazados, compartiendo el agradable y cálido calor humano...


Fuera de la casa de Hibiki, un chico rubio y una chica pelinegra caminaban.

—Saori, ¿qué causó que comenzara a nevar hace tres horas? —le preguntó el chico.

—No lo sé, quizás un fenómeno atmosférico —respondió la chica.

—Eso no tiene sentido —el chico miró hacia el cielo oscuro—. Pero sea lo que sea, todo volvió rápidamente a la normalidad.


Akane caminaba en círculos en el dōjo. Se sentía como una estúpida al trabajar toda la noche, preparando la cena solo para Ranma, pero no llegaba, y ya pasaban de la media noche, ella apretó los puños con frustración, ¿por qué no podían cenar como los prometidos que eran? Ella se dejó caer en el suelo, jadeando pesadamente. Ranma no tenía remedio, él la trataría igual siempre, al menos que le diera celos al salir con otro chico. Se llevó un dedo a la barbilla mientras pensaba a qué hombre utilizaría para darle celos. Ryōga era la primera opción, ya antes había funcionado, pero tener otra cita con él sería muy evidente que solo lo utilizaba para poner celoso a Ranma. Ella necesitaba a alguien igual a Ryōga, pero sin su mal sentido de orientación, y Ranma empezaría a pelear por su amor. Cuando encontró la persona perfecta, gritó—: ¡Shinnosuke! —corrió a su habitación, dio un portazo para encerrarse, tomó el teléfono y marcó su número.

—Hola, Shinnonsuke, me preguntaba si podrías venir a Nerima —ella sonrió, su plan estaba en marcha...


Ranma despertó y se frotó los ojos con las manos, intentó estirarse lo mejor que pudo, mientras Ryōga la sostenía por detrás. Ciertamente amaba sentirse de maravilla cuchareando con Ryōga, y si tuviera que morir en ese momento, se iría feliz, pero por más que quería seguir en esa posición con Ryōga, tenía que levantarse ya. Por lo tanto, le dio un codazo en las costillas. Él gimió de dolor durante el tiempo que soltaba a la pelirroja—. Eso dolió...

—Eso quería lograr, de otra manera no te hubiera golpeado —sonrió y le sacó la lengua.

—Si es así, entonces no te quejes de posibles represalias —dirigió velozmente sus manos al abdomen de la pelirroja y comenzó hacerle cosquillas, ella no detenía sus risas y Ryōga no quería que lo hiciera.

—¡Detente Ryōga! ¡O me voy a orinar! —imploró, entre tanta risa.

—Di que soy mejor que tú en las artes marciales y te soltaré —pidió Ryōga con una sonrisa arrogante.

—¡Nunca diré eso P-Chan! ¡¿Me oyes?! ¡jamás! —ella se negó.

—Respuesta equivocada, Ranma —aceleró los movimientos de sus dedos, para darle una mayor cantidad de cosquillas, ella pataleó y golpeó con golpes rápidos, intentando hacer que la soltara, sin embargo, él soportó como si nada y siguió, haciéndola reír a más no poder.

—¡Está bien, tú ganas! —Ranma se rindió y él dejó de torturarla—. Eres mejor que yo en las artes marciales, Ryōga —terminó con una sonrisa, porque sabía que eso haría feliz a Ryōga, aún no entendía el porqué le causaba una enorme felicidad verlo divertirse.

Ryōga sonrió y se levantó de la cama, dirigiéndose a su armario, luego se volvió hacia Ranma—. Uh, Ranma, debo cambiarme, ¿podrías salir de mi habitación?.

—Claro —la pelirroja asintió y se movió de la cama—. Hablamos abajo, Ryōga —dijo, antes de salir de la habitación. Ella Fue al baño para tomar una ducha de agua caliente.

Los ojos de Ryōga no se despegaron de la pelirroja hasta que la vio desaparecer tras la puerta. Se vistió completamente, después tomó una mochila y la llenó de ropa y cosas que le servirían para sus viajes. Levantó su colchón y tomó un fajo de yenes que guardaba para una emergencia, con eso compraría una nueva tienda de acampar. Cuando bajó a la cocina, se encontró a Ranma—. Guau —se quedó sin aliento, al ver a Ranma en unos ajustados jeans azules y una blusa roja, dedujo que era ropa de su madre, pero en Ranma se veía genial.

Ranma rio—. ¿Qué pasa viste algo demasiado lindo para tu vista?.

—Sí, bueno, te ves bien —respondió, sonrojándose.

Ambos se sentaron en la mesa mientras desayunaban ramen instantáneo. Cuando terminaron, Ryōga, preguntó—: ¿Cuál fue tu decisión, Ranma?

Ranma respondió—: Yo, no puedo ser tu novia, Ryōga. Además, aunque quisiera, no podríamos tener nada entre nosotros sin meternos en problemas, dime ¿qué dirían tus padres cuando se enteraran quién soy en realidad? ¿Seguirías conmigo? —terminó de hablar y lo miró a los ojos—. Lo siento, es lo mejor para ambos.

Ryōga bajó la mirada y luego la alzó—. No me importa lo que piensen mis padres. Ayer fue un hermoso día, sobre todo porque lo pasé contigo, solamente necesitas dejar de pensar en los demás, y pensar en lo que tu sientes

—¡No, Ryōga! ¡Te conozco, idiota! ¡Acabaríamos mal, sino por nuestros padres, terminaría pasando por otra razón! —ella sabía cuál era la razón.

—Hablo muy en serio, y no creo que exista una razón, para que lo nuestro no funcione —Ryōga tomó las manos de Ranma por encima de la mesa, frotando sus manos con ternura y manteniendo sus ojos avellanas fijamente en los ojos azules de la pelirroja.

—Akane —soltó, con un suspiro triste.

—¿Ella qué tiene que ver con nosotros? —preguntó Ryōga, temiendo que ella dijera que amaba a la chica de pelo azul. El silencio permaneció tan muerto como la expresión de miedo de Ryōga se expandió en sus rasgos.

Después de un largo silencio, Ranma respiró profundamente antes de comenzar a hablar—: Una vez viajé al futuro con la ayuda del espejo del tiempo, y odié con todo mi corazón que tú y Akane... —se detuvo reuniendo fuerzas para poder decirlo—. Ryōga, tú estás destinado a ser el esposo de Akane... —terminó con los ojos acuosos, y luego siguió—: Por esa razón, no puedo aceptar ser tu novia, porque a la primera que Akane empiece a notarte, ¡me dejarías! —la sensación de un nudo en la garganta y los ojos a punto de estallar en lágrimas, era algo que no se permitiría sentir. Ella no era una niña que lloraba por un niño, NO, ella era el mejor artista marcial que existía.

—¿Akane y yo juntos? Desde que la conocí soñé a diario, a veces duré días sin comer ni un bocado, crucé ríos y luché con las bestias más peligrosas de cada parte de Japón, y sólo para ver sonreír Akane, la mujer más dulce y bondadosa que pude conocer —Ryōga no lo podía creer, siempre fue su sueño, y ahora, sabía que estaba destinado a ser el esposo de Akane. Ranma tenía razón, él quizás la traicionaría si tuviera la oportunidad de estar con Akane, pero también sabía que Ranma se estaba volviendo demasiado importante para él. Tanto que no lo podía creer.

Ranma se movió incómoda en su silla cuando escuchó a Ryōga, y se puso de pie molesta—: Ya sabes que si eres paciente terminarás con Akane en cinco o seis años, ya puedes dejar de pensar en mí, desbloquearé mi maldición y haré como que nunca pasó nada entre nosotros —se movió velozmente hasta la puerta, giró el pomo, abriéndola. Antes de que se fuera, escuchó un golpe atronador en la mesa. Su cuerpo se movió por sí solo, y ahora estaba presenciando el pequeño arranque de Ryōga.

—No decidas por mí, Ranma. Te demostraré que no es así, y que podemos tener algo bonito en el futuro tú y yo y, aunque desbloquees tu maldición iré tras de ti, si Akane puede quererte cuando eres una chica, yo también puedo hacerlo cuando eres un chico, no veo que esté mal, ¡y deja de pensar en lo que dirán los malditos hipócritas que tenemos alrededor! —expresó con mucha determinación, él podría ser feliz con Ranma desde ahora, ¿por qué esperaría años para estar con Akane? Eso no tenía sentido para el adolescente perdido, quien siempre sufrió solo y desprovisto de amor. Era un hecho que Ranma sentía algo por él y él por ella. ¡Así que al diablo los que se interpusieran en su relación!. Él era Ryōga Hibiki y no conocía la rendición. Sabía que sería la relación más inesperado de Nerima, y tal vez tendrían problemas, como nunca en sus vidas, pero era un precio a pagar por alcanzar la felicidad a lado de Ranma, la única persona que a pesar de todas las veces que intentó derrotar y sabotear, nunca le dio la espalda, y él tampoco lo hizo incluso cuando Ranma se burló de él, o lo hizo parecer basura junto Akane.

—Ryōga... —Ranma lo miró sorprendida por su reacción—. Está bien, acepto ser tu novia, pero no le digas a nadie, no hasta que estemos seguros de lo que sentimos.

Ryōga sintió latir su corazón más fuerte de lo normal, mientras rodeaba la mesa para encontrarse de frente con la pelirroja—. Gracias, Ranma.

—No agradezcas, una parte de mí también quería ser tu novia —tímidamente se levantó de puntitas y lo besó en la mejilla.

—Ranma —Ryōga sintió una oleada de felicidad recorrer cada parte de su cuerpo.

—Me tengo que ir —con eso, Ranma cerró la puerta detrás de sí y corrió a la casa Tendo. No podía creer lo que estaba pasando entre Ryōga y ella, si alguien le hubiera dicho una semana atrás que aceptaría ser la novia de Ryōga por voluntad, y además lo besaría, se burlaría y golpearía a quien lo dijo. ¡Pensar que después de luchar por Akane, habían pasado a ser una pareja! Demasiado irónico para su gusto. Aun así, una sonrisa tímida pero feliz se formó en su rostro.


NOTA: Quiero dejar en claro algo, yo cuando escribo un fanfic, agarro escenas del anime y manga para escribir mi propio guión, en este caso este fanfic esta basado seis meses después de la dinastía Musk, y no, durante ese tiempo no pasó nada interesante. Ni Saffron ni nada. Ahora, antes de que alguien muestre su inconformismo por la escena donde Ranma le dice a Ryōga que no acepta ser su novia porque cuando viajó al futuro vio que él terminaría con Akane, la idea fue tomada del anime, porque en el manga Ranma no ve tal cosa, solo es su imaginación.

Y. Honey, tienes razón, Ryōga pudo derrotar a Kuno con un dedo, pero eso no sería divertido, la escena pedía que lo golpeara de una forma que nadie lo hizo, si el inestable Ryōga no lo hacía, nadie lo haría, ya que Ranma en ese aspecto es bastante suave con sus rivales. Incluso les salva la vida.

Manu, no te preocupes, no voy a borrar el libro de One-shots, gracias a un lector que me dijo cómo eliminar los comentarios no gratos. Y en cuanto a los demás, yo tengo por allí otros fanfic que escribí hace casi dos años, así que si verás cosas nuevas de mí próximamente.

Cecil, perdón si en la nota anterior di a entender que quería que comentaran más para seguir publicando capitulos, esa no era mi intención, y no, no esperaba recibir cientos de comentarios, si quisiera eso vuelvo a publicar el libro en Wattpad, allá había recibido 500 comentarios. Así que si lo estoy publicando acá, es porque es un lugar confiable, donde no eliminan libros sin razón.

Elitds, muchas gracias por considerarme un buen escritor.