DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: todos los personajes le pertenecen a Rumiko Takakashi.

ADVERTENCIA: Este fanfic contiene lemon.


Los días se fueron terminando uno tras otro, transcurriendo 2 semana en Nerima, para sorpresa de todos los habitantes de ese pequeño distrito de Japón, no había ocurrido nada irreal como adolescentes enfrascados en peleas fuera de lo común. Había sido una semana muy tranquila, sin embargo, en China era otra historia muy diferente...

—¡Deprisa ustedes, no tenemos todo el tiempo del mundo, necesitamos acabar de amurallar cada espacio de nuestra aldea, ante la posible invasión de la dinastía Musk! —Jabón apresuró a un cúmulo de hombres, que tiraban cuerdas, levantando una muralla de troncos que abarcaría treinta metros de espacio alrededor de la aldea, solo era la última muralla de levantar para cerrar la aldea por completo.

La madre de Shampoo y actual líder de la aldea, era una mujer madura de 35 años, y físico bien cuidado, su cabello morado y ojos color granada, le daban un aspecto casi idéntico a su hija.

Cuando terminaron su trabajo, los hombres le hicieron la señal a la líder amazona que todo había salido perfecto.

Jabón sonrió y dijo—: Descansen todos ustedes, se lo ganaron —se movió apresuradamente a un sitio espacioso, donde los guerreros, entrenaban arduamente. Se paró enfrente de ellos, a punto de dar una conferencia:

—Escucharme, sé que ninguno de ustedes se esperó nada de esto, pero es nuestro deber defender con nuestra última gota de sangre Joketsuzuku, la tierra que nos vio nacer, la dinastía Musk, quiere atravesarnos para llegar a los estanques malditos de Jusenkyo, no podemos permitirlo ni darnos el lujo de perder. ¡Luchemos hasta el fin sin mostrar piedad a aquellos invasores que se atreven a pisar nuestra tierra con su planta! —terminó, con un puño en el aire; sus rasgos se quemaron de emotividad.

Los guerreros levantaron sus lanzas con puntas de hierro, espadas y otras armas para la guerra.


Mint observó el terreno minuciosamente, nunca imaginó que las amazonas amurallaran su aldea por completo—. Maldita sea, Lime. Alguien les ha dicho nuestro plan, y se han protegido de forma increíble. Si queremos llegar a los estanques Jusenkyo, la única forma es atravesar la aldea.

El hombre tigre sonrió con arrogancia—. Pues que así sea —su voz ronca e intimidante era tan imponente como sus grandes y poderosos músculos.

—Avisemos al Príncipe, Herb, que lo mejor es adelantar nuestro plan y atacarlos mañana, no podemos postergar más esto, podrían construir torres para franquearnos o armarse poderosamente —Mink el chico zorro empezó una larga caminata de regreso al castillo de la dinastía Musk. Lime lo siguió.


—Akane, ¡¿qué demonios hace Shinnosuke aquí?! —Ranma exigió molesta, al verlo entrar a la casa Tendo, con maletas.

—¡Eso a ti que te importa, Ranma! ¡Pero para que dejes de ser tan irritante, lo invité a quedarse unos días! —gritó exasperada de la pelirroja enana. Las últimas 2 semanas las habían pasado peleando, por su estúpida forma de restregarle que tenía mejores atributos como mujer.

—No quiero causar ningún problema, Akane —Shinnosuke se mostró apenado e incómodo.

—Bueno, tú lo causaste cuando viniste, por si no lo sabías, soy el prometido de Akane —la pelirroja estuvo a la defensiva en todo el momento.

Los ojos de Shinnosuke se agrandaron—. Pero eres una chica...

Ranma apretó sus puños, el idiota tenía razón, sin embargo, no podía dejar que Akane lo remplazara por semejante tipo—. ¡Cállate! Nadie te pidió tu opinión. Parece que no me recuerdas, yo fui uno de los que te salvó el culo cuando estabas agonizando.

—Eres ese chico pelinegro que se transformó en mujer, estabas junto con ese chico extraño de la pañoleta, los recuerdo, lo siento, les debo mi vida —él hizo una reverencia en agradecimiento.

—¡Ranma! ¡Largo de aquí! —chilló Akane, golpeando su cabeza con el puño cerrado. No estaba dispuesta a permitir que Ranma ahuyentara a su amigo.

—Aush, eso dolió... —la pelirroja se frotó la cabeza, para a minorar el dolor causado por el golpe—. ¡Y más respeto a Ryōga de tu parte, idiota, que de no ser por las palabras de él, no hubiera aceptado ayudarte! —volvió atacar verbalmente a Shinnosuke.

La actitud de la pelirroja sobrepasó los limites de paciencia de Akane, y como una verdadera bola de demolición; mandó a volar a la pelirroja fuera de casa.

—Disculpa la actitud de Ranma, Shinnosuke. Así se comporta la mayoría del tiempo —los rasgos de Akane se suavizaron en una sonrisa amigable.

—Tal vez está en sus días —Shinnosuke bromeó.

Ante ese comentario, la chica de pelo azul soltó una carcajada, debido a la broma tan original de su amigo, la cual había ayudado a despedirse por completo del pésimo estado de ánimo que había tenido durante semanas por culpa de Ranma.

Los ojos de la pelirroja estaban ardiendo y, poco a poco, espolvoreó sus pantalones llenos de tierra—. No puedo creer que me trate así... —hizo una pausa sintiéndose traicionada—. Yo nunca he invitado a una chica a la casa ni tampoco he aceptado citas con ellas, pero ella si puede hacerlo, incluso puede golpearme cuando quiera. ¡Eso no es justo! —molesta regresó a la casa, subió por las escaleras, ignorando a Akane y Shinnosuke, los cuales platicaban en la sala de estar.

Akane pensó que, posiblemente Ranma la intentaría separar de Shinnosuke, con sus habituales maquinaciones. Con una sonrisa siguió platicando con el pelinegro.

Ranma empujó la puerta de su habitación, entró y se tumbó en su futón, con los brazos detrás de la cabeza, concentrándose en algo mucho más importante que Akane y Shinnosuke.

—¿Por qué acepté ser la novia de Ryōga? —se cuestionó, estaba segura que sentía algo por él, ¿pero era lo suficiente como para tener un noviazgo? reflexionó.


Conforme más se adentraba al bosque, el adolescente del pañuelo, más se sentía familiarizado con los árboles, acantilados, ríos, y pensó, que en algún momento de sus largos e innecesarios viajes, ya había estado en ese lugar. Sus ojos se agrandaron cuando escuchó crujir hojas secas tras de varios árboles. Vertiginosamente, retiró de su frente una pañoleta y mantuvo un firme agarre, listo para usarla si era necesario. Retrocedió, lentamente, con cautela, no sabía qué clase de criatura estaría oculta tras los árboles.

—¡Es mejor que salgas de tu escondite maldito animal o haré explotar todo el lugar! —advirtió, aquello le empezaba a provocar recelo, debido a que ningún animal tenía la paciencia suficiente para esconderse de esa manera.

Sonidos de hojas crujiendo se filtraron en sus oídos, anunciando que lo que estaba escondido finalmente se mostraría.

—Ayúdame... —escuchó pedir ayuda, el tono de voz le hacía imaginar que quienquiera que estaba allí, estaría agonizando de dolor.

Su corazón lleno de bondad lo hizo moverse velozmente y recortar la distancia que lo había separado del cúmulo de árboles. Sus ojos se endurecieron y sus labios se torcieron en disgusto a causa de lo que vio. Ahí, se encontraba Houken, el vago maloliente que le había dado una de las peores golpizas de su vida—. Es una sorpresa verte de esa forma tan lamentable —expresó, sin mostrar rastros de compasión.

—Ayúdame... —rogó Houken, acostado de espaldas, con la ropa hecha un desastre. Su piel expuesta y cortada, provocó que el rencor de Ryōga se desvaneciera por el momento.

—¡Demonios! —de mala gana aceptó ayudarlo, él no era el tipo de persona que se detenía a salvarles la vida a las personas como Houken, pero en ese momento estaba feliz que por una vez en su vida ignoró sus ideales de guerrero.

Houken gruñó de dolor cuando el Hibiki roció antiséptico en las heridas que se extendían por su pecho, abdomen, cuello y cabeza.

Al salir de la tienda de acampar, Ryōga miró hacia el espeso bosque, frunciendo el ceño, intentando descifrar que clase de ataque mortal había sido utilizado en el hombre para ponerlo en tan deplorable estado. Sin duda, el tipo que había conseguido lastimarlo de esa manera posiblemente era superior a él. La sola idea de que existiera otro sujeto además de Ranma y Herb que superasen sus habilidades como artista marcial, lo hacía sentirse cada vez más débil e inútil, sin duda tendría que desarrollar sus técnicas para seguir siendo uno de los mejores, era eso; o dejar que poco a poco lo superaran cada vez más peleadores.


Ranma no protestó cuando Akane fue a su habitación a avisarle que iría a una cita con Shinnosuke, sus intenciones eran claras: darle celos, para que saboteara su cita. En cambio, de lo que pretendía Akane, Ranma se quedó en su habitación.

En ese instante, Nabiki abrió un poco la puerta. Ella llevaba una tetera con agua caliente en la mano para mojar a Ranma en cuanto tuviera la oportunidad, no era tonta y había elaborado una teoría en la que Ranma, posiblemente, tenía bloqueada su maldición, por algo que había hecho. Ya desconfiaba bastante desde que Ranma y Akane fueron a su habitación, diciendo que permanecería como chica por un mes, por un desafío de Ryōga. NO, ella no se tragaba tan estúpidos cuentos chinos, por algo se había ganado la fama de mercenaria y temple de hielo.

Su boca se abrió, cuando escuchó salir de la boca de la pelirroja, ¿gemidos de placer?, Rápidamente sus ojos vagaron por el cuerpo de ella, notando que una de sus manos permanecía dentro de su pantalón, luego sin que lo viera venir, ella gimió el nombre de Ryōga... No, no podía ser posible... ¿Ranma como mujer se masturbaba en su futón pensando en Ryōga? De ninguna manera se esperó eso de él, ya que siempre aseguró que cuando era una chica seguía siendo un chico mentalmente...

Unos minutos después, Ranma había terminado de hacer lo que hacía, y ahora, solo dormía, Nabiki negó con la cabeza tratando de olvidar lo que vio. Avanzó hacia adentro de la habitación, se acercó a la Bella Durmiente y le arrojó el agua caliente.

Ranma se sobresaltó, escupiendo agua por la nariz y tosiendo, miró con el ceño fruncido a la mediana Tendo—. ¡¿Por qué demonios me mojas?! ¡¿Acaso no ves que estaba dormido?! —exigió una respuesta, pero Nabiki solo la miraba con la boca en forma de "0". Entonces se dio cuenta de que parte de la tela de su camisa arrojaba vapor... de inmediato supo que Nabiki... había descubierto que su maldición estaba bloqueada—. Mierda...

Nabiki, que no había dicho ni una palabra durante un minuto completamente, aclaro su garganta e interrogó—: ¿Cómo pasó Ranma? ¿Por qué mentiste y dijiste que permanecerías como una chica por un mes, por un desafío? ¿Por qué no dijiste que tu maldición estaba bloqueada? Así todos te ayudaríamos como en aquella ocasión cuando Herb te encerró en tu forma de chica.

—Ninguno de ustedes lo entenderían, posiblemente me hubieran golpeado... —la pelirroja se sentó y envolvió sus brazos en sus piernas, al mismo tiempo que apoyaba su barbilla en medio de sus rodillas.

—¿Tanta desconfianza nos tienes que no puedes confiar en nosotros? —Nabiki no lo podía creer, Ranma a pesar de llevar casi 2 años viviendo con ellos, todavía no confiaba.

—Cómo quieres que no desconfíe cuando me has utilizado para ganar yenes, tomándome fotos desnuda y vendiéndolas, y no solo eres tú, Akane me golpea la mayoría del tiempo por celos o porque desprecio su comida tóxica, Soun tampoco se escapa, es igual al viejo Happosai, recuerdo que insinuó que si yo no podía volver a ser hombre cuando Herb me encerró en mi forma de chica, él se casaría conmigo por honor, ¿tienes alguna idea de cómo me sentí...? Me sentí asqueada y deprimida, tenía ganas de arrancarle la cabeza, de no ser que tenía que ir a buscar a Herb con Ryōga y Mousse, no sé qué hubiera hecho —terminó, con una expresión a punto de vomitar.

Nabiki no era tonta, realmente se habían aprovechado, y la mayor cantidad de veces involucró al lado femenino de Ranma—. Veo tu punto, Ranma, y lo siento —se disculpó, aun así, no significaba que dejaría de vender sus fotos.

—Si eso es todo, puedes ir a vender la información que acabas de conseguir —Ranma frunció el ceño.

—No le diré a nadie, ¿por qué mejor no me dices que fue lo que hiciste, o hicieron, para que no puedas volver a ser un hombre? Así yo podré ayudarte —la mano de Nabiki se apoyó sobre el hombro de la pelirroja.

Las mejillas de la pelirroja se tiñeron de rojo al punto que estaban brillando, recordando porque no podía cambiar a su cuerpo original—. ¡No, no puedo decirlo! —exclamó.

Nabiki contempló la expresión de la pelirroja, recordó lo que dijo e hizo con su cuerpo hace un momento, la última pieza del rompecabezas estaba casi por unirse al resto, y por fin descifraría todo lo que le pasaba a Ranma—. Oye, ¿por qué te pones roja? ¿Acaso recuerdas algo pervertido, con respecto a un chico de pestañas largas, ojos avellana, colmillos salvajes, cuerpo bien trabajado?.

—¡No sigas, Nabiki! ¡No es lo que piensas, no me he acostado con Ryōga! —sacudió sus manos frenéticamente y negó con la cabeza.

—Nunca dije que te acostaste con él —Nabiki sonrió con su característica sonrisa—. Me refería a que te vi masturbarte mientras fantasiabas con Ryōga, pero ahora no cabe duda que eso es lo menos importante...

—¡Vete! ¡Deja de molestarme! —espetó Ranma enrojecida.

—Sí, me iré, pero antes quiero que me pagues el favor que me debes, recuerda por ayudarte en la preparatoria a que creyeran que no eras un pervertido —respondió Nabiki, un poco molesta por la actitud que mostró.

Ranma suspiró en rendición—. Trae tu cámara y tu bikini, acabemos con la sesión de fotos —dijo con los dientes apretados.

—El problema es que quiero fotos tuyas desnuda, eso no es un problema para ti, ¿verdad?.

—¡No puedes hacerme eso!.

—Bueno, bueno, hagamos un trato, por qué mejor no me cuentas el secreto que guardas, y me olvido de las fotos, de todos modos no le diré a nadie, solo estoy intrigada por saber todo —ella tendió su mano a la pelirroja, para cerrar el trato tácito.

Tímidamente, la pelirroja estiró su mano y apretó la mano de Nabiki, y dijo—: Confiaré en ti, además es mejor que una sesión de fotos desnuda. No quiero ni pensar la mala fama que tendré cuando más fotos de esas lleguen a manos de cada uno de los pervertidos de Nerima.

Su historia comenzó desde el día que Ryōga apareció en Nerima, deprimido y asustado, por haber bebido una pócima mágica.

Cuando terminó de contar la historia, Nabiki sintió que sus pezones se endurecían, sus mejillas ardiendo en fuego que le quemaba—. P-pero eres menor que yo... ¿Y cómo fue que hiciste eso? ¡Sabiendo lo despistado que es Ryōga! —Ranma había sido demasiada específica, contándole cada detalle del momento que había vivido con Ryōga. Nabiki no podía creer lo que había hecho la pelirroja, con su mejor amigo—. Tú sientes algo por Ryōga, ¿no es así, Ranma? —le preguntó. Era lo único que podía explicar por qué había hecho eso con Ryōga, ya que dudaba que hiciera lo mismo por Kuno o cualquier otro.

Ranma asintió avergonzada, no tenía caso ocultarlo más—. Al principio pensaba, que lo había hecho, porque sentía culpa de que su maldición fuera obra mía. Pero después, me di cuenta, que no era así —siguió—, Yo, siento algo por él…

—¿Y Akane?.

Ranma miró fijamente a Nabiki—. Soy una chica en este momento, no siento atracción de hombre a mujer hacia ella. No significa que no la quiera, yo quiero mucho a Akane, pero no de forma física, ya que, como chica veo la vida desde otra perspectiva.

—Pero a Ryōga si lo quieres de forma física, ¿no es así? —le cuestionó Nabiki.

Ranma suspiró—. Realmente quisiera no hacerlo, Nabiki, yo no quería aceptarme como chica, nunca lo quise y por ello, siempre cuando estuve atrapado como chica, buscaba la cura desesperadamente. Tenía miedo de llegar a sentirme diferente con respecto a mi sexualidad.

—¿Eso significa que de nuevo buscarás la forma de desbloquear tu maldición? —Nabiki preguntó y luego agregó—: Supongo que como chico si quieres físicamente a Akane, ¿verdad?.

Ranma asintió con la cabeza—. No importa que pase, es un hecho que tengo que desbloquear mi maldición. Ese soy yo realmente, y como hombre, es otro mundo —sonrió—, ¿Has oído el dicho que los hombres no pensamos con la cabeza sino con lo que tenemos allí abajo? —le preguntó.

—Sí, Ranma —Nabiki lo conocía, y por experiencia sabía que era verdad, pues solo una fotografía de Ranma chica era suficiente para nublar la mente de todos los chicos, por lo que podía ponerle el precio que sea, y ellos la comprarían, sin rechistar.

Ranma continúo—: Ese es el punto Nabiki, Cuando soy un hombre, no soy diferente a todos los demás hombres, por lo que no puedo evitar sentirme atraído por Akane, ella es muy hermosa, además de que es mi prometida.

—¿Estás confesando que te atrae Akane? —Nabiki sonrió.

Ranma se puso nerviosa—. Cuando soy un hombre sí, ella me atrae, pero en este momento no, no de esa manera.

Nabiki sonrió y bromeó—. Mi hermanita se sentirá decepcionada cuando descubra que su premio doble resultó ser una estafa.

Ranma se rió.

—Y entonces Ranma, ¿has hablado con Ryōga de lo que sientes por él? —Nabiki sintió curiosidad.

Ranma se sonrojó—. Acepté ser su novia para averiguar que tan fuerte es lo que sentimos.

—Ranma, acabas de mencionar hace un momento que no te importa que pase desbloquearás tu maldición, además de que admitiste que te atrae Akane cuando eres un chico, ¿por qué aceptaste ser la novia de Ryōga si no tiene ninguna oportunidad? —Nabiki la miró con intriga—. ¿Estás jugando con los sentimientos de Ryōga?.

—Yo... yo... no —Ranma respondió con dudas.

—Ranma, has fingido ser su prometida, has fingido ser Akane, has fingido ser su hermana, has fingido ser su admiradora varias veces, lo ilusionas y luego lo destrozas revelando que solo te burlabas de él —Nabiki negó con la cabeza—. Y ahora aceptas ser su novia para después de un tiempo acabar con sus ilusiones.

Ranma espetó—. Esa no es mi intención...

Nabiki asintió—. Quizás no lo sea, Ranma ¡pero es Ryōga! ¿Cuál crees que será su reacción cuando le digas que no puede haber nada entre ambos?.

Ranma bajó la cabeza. Nabiki, como siempre, tenía la razón.

Ante el silencio de la pelirroja, Nabiki continuó—: Actualmente tienes cuatro prometidas, por lo que agregar a Ryōga a tu círculo amoroso fue lo más egoísta que pudiste hacer.

—... —Ranma sintió una bofetada por cada palabra de Nabiki.

—Te dejaré para que reflexiones, Ranma, fue interesante lo que me has dicho, nunca hubiera imaginado que tu maldición fuese tan compleja, como para cambiar no solo tu género sino tu sexualidad radicalmente —Nabiki se movió y salió de la habitación, satisfecha con lo que descubrió.


Akane miró el reloj del restaurante de Ukyo, sus dedos tamborileando con impaciencia en la mesa. Había estado esperando que Ranma saboteara su cita con Shinnosuke, fingiendo ser una prometida loca.

Shinnosuke notó su impaciencia—. ¿Esperas a alguien más?.

—No, no —se movió nerviosa.

—Si no estás bien, podemos irnos a casa —Shinnosuke tomó su mano frotándola con ternura. Akane se sonrojó y negó con la cabeza.

Ukyo había estado observando a Akane y a Shinnosuke, lo primero que pensó fue que quería darle celos a Ranma—. Si esperas que venga Ranma y sabotee tu cita, Akane. Pierdes el tiempo. Dudo que aparezca, y si aparece solo se molestará contigo como aquella vez en Ryougenzawa —interrumpió.

—¿Qué quieres decir, Ukyo? —Akane miró inquisitivamente a Ukyo.

—Deberás tienes una cabeza gruesa Akane —sus ojos se pusieron en blanco con exasperación—. Ranma nunca se ha puesto celoso y ha hecho un espectáculo para alejarte de un chico si no es Ryōga. ¿Sabes por qué? Porque Ranma incluso si no es una chica puede ver todas las buenas cualidades de Ryōga, por lo que tiene miedo que notes lo que él ya notó. Así que si llega a venir Ranma, y en lugar de Ryōga encuentra a este chico, posiblemente no se pondría celoso ni mucho menos lo seduciría, ¡se sentiría traicionado por ti, por qué eres su prometida y viven donde mismo!.

—Salgamos de aquí, Shinnosuke —Akane se levantó del taburete molesta, al darse cuenta que tal vez lo que decía Ukyo, tenía algo de verdad...

—Como digas —la siguió Shinnonsuke, desesperanzado.


Con un palo, Ryōga removió las brasas de la fogata para avivar el fuego. Lanzó pedazos de ramas que pronto comenzaron a crepitar. Se frotó las manos para mantenerse caliente, ante la fría noche que lo había atrapado en medio del bosque, junto a Houken, que yacía gravemente herido en su tienda de campar. Estaba claro que no dormiría allí, al menos una noche. Sentado en posición de loto, contempló el fuego anaranjado con ligeras llamas rojas que se alzaban y movían en dirección que el viento ordenaba.

—Gracias por salvarme la vida.

Ryōga dio un respingo en alerta y volteó por puro instinto, Houken estaba de pie detrás de él—. Si ya estás bien. Vete —respondió con frialdad.

El despeinado hombre bajó la mirada y dijo—: Por lo menos comparte un poco de tu comida —rogó.

—Argh —Ryōga mostró sus colmillos e hizo estremecer al hombre. Para Houken, el adolescente parecía sacado de una película de ficción, nunca se había encontrado con un humano con colmillos, lo primero que pasó por su mente fue que no era humano, sino un descendiente de la dinastía Musk, como Herb, Lime y Mink, no sería algo tan absurdo de pensar, explicaría porque su fuerza rozaba lo sobrehumano.

A regañadientes, Ryōga le sirvió un plato con carne de conejo, que había cazado durante el día.

Houken se sentó a un lado del fuego—. Gracias —hizo una reverencia antes de echar su rostro hacia adelante y devorar la carne como un perro salvaje.

—¿Y quién te pateó el culo vago? —preguntó Ryōga.

Con un ceño fruncido, respondió—: Fue un joven físicamente muy parecido a ti, usaba pantalones de militar, una camiseta negra y una cinta blanca en la cabeza, parecía un tipo sacado de las películas de Rambo.

—¿Por qué querría matarte? Sus ataques fueron hechos para asesinar, posiblemente te salvaste de milagro.

—No voy a mentir, posiblemente quería matarme porque he estado robando a los pueblos más cercanos del bosque, pensar que es un mercenario que fue contratado para matarme, no sería tan descabellado —explicó Houken, con un tono molesto.

—Ya veo, ese tipo de persona no cesará sus intentos de matarte, te recomiendo que a la próxima vez no huyas y lo enfrentes hasta el final —le aconsejó.

—Eres un mocoso tonto, pero tienes razón, y, aunque ese tipo sea muy veloz y preciso en sus ataques, debo pelear con él por mi honor —sonrió falsamente, porque en su mente, sólo lograba ver su final cerca. Era un tipo de mediana edad y había ganado instinto de supervivencia, pero aquí, simplemente no podía sentir ese instinto.

Fue solo un segundo cuando todo se volvió en cámara lenta y un árbol explotó repentinamente, arrojando miles de astillas afiladas en dirección a Ryōga…

Houken resopló, era hora de pagarle al adolescente por salvarlo, de un salto cubrió a Ryōga, hundiéndose en su propia sangre...

Todo fue tan rápido que Ryōga no había tenido tiempo de reaccionar, solo el cuerpo de Houken presenció caer sin vida... Monitoreando minuciosamente el área boscosa, logró ver al culpable, era exactamente igual como Houken describió—. ¡Cómo te atreves a matarlo! ¡¿Quién demonios te crees para quitarle la vida a un ser humano?! —bramó Ryōga.

—¡Se lo merecía por ladrón, y lo mismo haré contigo por ser su cómplice! —se movió vertiginosamente—. ¡Yamasenken! —gritó, a medida que se acercaba a Ryōga.

Ryōga retrocedió un paso cuando la figura del mercenario se borró, y apenas podía percibir una silueta casi fantasmal, movíendose a una velocidad cegadora, su cuerpo intentó reaccionar cuando sintió que estaba a un par de centímetros…

Todo a su alrededor se volvió borroso, en el momento que sintió clavarse en cada parte vital de su cuerpo, ataques tan rápidos como rayos y precisos como abejas atacando. Luchó contra la sensación de escupir sangre y derrumbarse como un cadáver—. ¿Quién diablos eres...? —fue lo único que pudo decir en el instante que terminó su ataque feroz.

—Ryu Kumon. Me sorprende que sigas de pie después de recibir mi técnica mortal —escupió, molesto al suelo.

Ryōga débilmente sonrió—. Se necesita más que una simple técnica para derribarme. ¡Atácame de nuevo! —necesitaba ver la técnica de nuevo para descifrar su punto débil.

—¡Tú lo pediste! ¡Yamasenken! —repitió de nuevo su técnica mortal, haciendo estallar sus puños en los puntos vitales de Ryōga.

Con los labios rotos y cuerpo lleno de moretones, gruñó con desesperación, no había visto ningún punto débil, tendría que pelear como él sabía—. ¡Bakusai Tenketsu! —empujó su dedo índice al suelo, haciéndolo explotar violentamente; una lluvia de rocas punzo cortantes se aproximó a su agresor. Ryu se movió a una velocidad deslumbrante, esquivando todas las rocas, en pocos segundos había logrado usar su técnica mortal por tercera vez en Ryōga.

—Eres el segundo que soporta tres veces mi técnica, pero dudo que seas como Ranma que pudo descifrar como repelerla. Tú eres muy lento —mencionó Ryu Kumon.

Ryōga frunció el ceño, sus colmillos sobresalieron de sus labios—. ¡Puede que tengas razón y sea lento, y también acepto que Ranma me ha superado, pero nunca ha sido tan superior a mí, y si él te derrotó, yo también puedo!.

—Bla, bla, bla, ¿Conoces a Ranma? Cuando conocí su lado de chica, no pude evitar pensar que era hermosa, te diré algo... —sacó de entre sus ropas una botella que contenía un líquido rojo y brilloso, y continuó—: Durante días fingí ser el hijo de su madre, porque Ranma sentía lástima de presentarse como su hijo o hija, frente a la pobre señora, en ese corto tiempo pensé que podría fingir ser su hijo para siempre, sin embargo, Ranma me derrotó y tuve que contarle que no era su hijo. Desde ese día me prometí que regresaría y Nodoka, sería mi madre, usaré este elixir del amor en Ranma, y la haré mi esposa, y claro, le obligaré a ser una mujer para siempre, así Nodoka, será como mi madre —Ryu soltó una risa siniestra.

Los ojos de Ryōga se endurecieron y sus puños se apretaron tan fuerte que las uñas de sus dedos cortaron su carne, por lo tanto, la sangre roja escurrió de sus puños, no podía permitir que ése sujeto forzará a Ranma con magia para que lo amara—. ¡No, no, tú caerás aquí! No le pondrás un dedo encima a Ranma, ella es mi...—no terminó la frase cuando sintió el "Yamasenken" en su máximo esplendor. Sus ojos se oscurecieron y sus brazos se dejaron caer a sus costados, sus pies se movieron como gelatina, amenazando con sucumbir al dolor infligido.

—Eres más resistente que Ranma, aun así, no tienes fuerza para recibir otro ataque, y no te preocupes, yo cuidaré de la linda pelirroja —su mirada lujuriosa no escapó de la vista de Ryōga.

—¡Yamasenken! —gritó, moviéndose a una velocidad cegadora de un lugar a otro, perdiéndose de la vista de Ryōga.

Con la cabeza inclinada hacia abajo y los ojos ocultos por el cabello, apretó una vez más sus puños, cuando Ryu estuvo cercas. Y sin pensarlo, gruñó de forma ensordecedora, el poderoso gruñido hizo titubear a Ryu por un momento, sin embargo, atacó como un rayo cada parte vital de él, y cuando estuvo a punto de acertar el golpe final en su garganta, todo se volvió más lento que los movimientos de una tortuga, en el momento que Ryōga atrapó su puño con su mano derecha.

—Oh, mierda... —gimió Ryu, cuando el puño de Ryōga se hundió en su abdomen con fuerza desmedida. Intentó huir, pero Ryōga tenía su mano capturada, con su mano derecha. Golpe tras golpe, lo hizo doblarse y entumecer todo su torso. Ryu nunca imaginó que existiera alguien con tan espeluznante poder destructivo.

Con un balanceo hacia atrás, Ryōga agarró impulso y lanzó su puño hacia la cara de Ryu.

El mundo dio vueltas a su alrededor en el momento que Ryu volaba por el aire, doblando las ramas de los árboles, rompiéndolas, hasta que finalmente desapareció en el espeso bosque…

Ryōga sintió un dolor que le quemaba por dentro mientras caía al suelo sobre su espalda. Escupiendo sangre y respirando con mucha dificultad, contempló el cielo claro y oscuro—. Tuve suerte atrapando su último golpe, de no haberlo hecho, no hubiese tenido una oportunidad contra él... —murmuró antes de que sus ojos se cerraron...


Ranma despertó exaltada en medio de la noche, sudando y sintiendo escalofríos—. Ryōga... —pronunció, con voz angustiada, al mismo tiempo que su mano se aferraba a la zona de su corazón.


Intercambiando posiciones con la luna, el sol comenzó a tomar el mando del día con pequeños rayos que se desparramaron sobre la aldea amazónica. Más de un centenar de guerreros se formaron en cinco hileras preparados para repeler el ataque de la dinastía Musk. La muralla de troncos jugaría un papel a favor, hasta que fuera destruida.

Bajando por una montaña más de un centenar de soldados reclutados por Herb, Lime y Mint, marcharon a paso firme hasta llegar a la gran muralla amazona.

A dentro de la aldea, los guerreros miraron con temor a su líder Jabón.

—Esté es el fin de Joketsuzoku —dijo una amazona.

—Si es así, ¡hagamos sentir orgullosos a nuestros ancestros! ¡Hasta el final! —Jabón rugió con toda su fuerza, levantando el espíritu guerrero de los soldados de Joketsuzoku. Pronto, ruidosas cacofonías de poderosos gritos de batalla, resonaron hasta oídos del Príncipe Dragón.

Los rasgos de Herb se endurecieron con molestia—. ¡MUERAN! —gritó, cuando se elevó en el cielo y arrojó una masiva cantidad de ki.

La muralla amazona explotó en pedazos de madera y astillas; abriendo una enorme abertura por donde sus soldados se adentraron a la aldea, empujando sus espadas con violencia. Los gritos de batalla siguieron resonando durante horas, hasta que solo un grito de una amazona se elevó en el cielo:

—¡Nunca me rendiré! —Jabón se movió vertiginosamente, haciendo estallar su chuii en la cabeza de Mink. El hombre zorro cayó con los ojos en blanco, enterrando su cara en el suelo. Jabón se limpió el sudor al ver que solo quedaban Herb y Lime, ella era la mejor amazona y todo dependía de ella.

Con un rugido ensordecedor, Lime logró levantar los pelos de jabón—. ¡Acabas de matar a Mint! ¡Pagarás! —golpeó el suelo con los puños con tanta fuerza que rompió y agrietó el suelo que los sostenía. El hombre tigre ardía en furia, y no había nadie capaz de enfrentarlo dignamente, a un costado estaba Herb, el príncipe de la dinastía Musk, sus ojos carecían de emoción alguna, su misión había sido exitosa y pronto los estanques malditos de Jusenkyo, serían suyos, sin embargo, había perdido a todos sus soldados y a un miembro de élite de la dinastía como Mint.

Los puños de Lime volaron hacia jabón, pero fueron fácilmente esquivados.

Jabón pensó que era hora de usar su truco más secreto. De un movimiento se quitó la blusa China, dejando ver sus pechos bien formados.

La cara de Lime se volvió roja brillante y corrió hacia ella con las manos en el aire—. ¡Tetas! ¡Tetas! —él vitoreó, fuera de sí.

Con una sonrisa de triunfo, Jabón preparó su chuii para acabarlo, sin embargo, había cometido un error al olvidar que los pechos femeninos enfurecían a Herb a niveles ininteligibles…

—¡ODIO LAS TETAS! —gritó Herb, apretando los dientes con tanta fuerza que casi le explotan.

En ese mismo instante se arrepintió de haber usado su truco en presencia de Herb. A una velocidad que superó el Kachū Tenshin Amaguriken de Ranma, Herb derribó al líder amazona con sus puños.

—Estúpida perra —escupió al suelo furioso cuando la dejó inconsciente bajo sus pies.

—Lo siento por perder el control, Herb-Sama. Pero las tetas son mi debilidad —se disculpó Lime, sonrojándose.

Herb lo miró con decepción y respondió—: Olvídalo ya. Ahora tu misión será ir a Nerima a decirle a Ranma que destruí el estanque del Hombre Ahogado, y si logras matar a Ranma y al tipo de colmillos sería magnífico, por la culpa de ese bastardo no maté a esa perra.

—Tiene toda la razón, el tipo con colmillos le salvó la vida a Ranma, y después lo volvió a su forma original, y como hombre, realmente es un guerrero increíble, dudo que pueda aniquilarlos si están juntos —los rasgos de Lime se tensaron.

—Para mí siempre será una perra y disfrutaré matándola, y ese perro también caerá, por lo pronto, ve a Nerima a darle la noticia de que será una perra la mitad de su vida, pero antes de eso, regresa al castillo y pon a esta estúpida amazona en el peor calabozo del castillo.

Lime asintió. Y Herb se movió a una velocidad cegadora después de hablar, en pocos minutos atravesó la aldea y llegó a los estanques malditos de Jusenkyo, buscó el estanque del Hombre Ahogado, y en el momento que lo encontró, guardó un poco de agua para él en una cantimplora, luego hizo explotar el estanque en pedazos, con una gran cantidad de ki caliente.

—Nunca será un hombre por completo —risas burlonas salieron de su garganta. Por fin había sentido un poco de satisfacción, al saber que Ranma nunca se curaría de su maldición.


Los ojos de Ryōga se abrieron de golpe al sentir un cosquilleo en la nariz, causado por un mosquito. No necesitaba mirarse a un espejo para saber que estaba hecho un desastre, los golpes de Ryu le causaron grandes magulladuras en su abdomen, cuello, espalda y cabeza, sin duda tardaría días en recuperarse por completo, apoyando sus brazos y rodillas en la tierra, se esforzó para ponerse de pie, lo primero que vio fue a Houken, no pudo evitar derramar un par de lágrimas por sus mejillas, presenciar la muerte de una persona, ya sea buena o mala, no era para nada agradable, sin embargo, sentía un poco de tranquilidad al saber que el asesino, ya había recibido lo que se merecía.

De repente impactó su dedo en el suelo, creando un pequeño cráter, tomó a Houken y lo depositó allí. Poco a poco lo fue cubriendo con tierra hasta haberlo enterrado por completo.

Con una mirada llena de aflicción, emprendió su camino de nuevo, no podía conformarse con su velocidad actual, necesitaba ser más rápido, para poder ser un peleador más completo. Tarde o temprano aparecería Herb y Lime, y no ponía negar que aquello le causaba intranquilidad, Lime quizás seguía siendo más fuerte que él, y Herb, estaba en un nivel que solo Ranma podía presumir haber alcanzado. Deteniéndose repentinamente, tomó su poderoso paraguas rojo del suelo, nunca le pasó por la cabeza volverlo a ver, sin embargo, el destino es un maldito hijo de puta. Renovándose de energía empuñó su arma letal y la arrojó a una enorme roca con tanta fuerza como le fue posible, causando una explosión de rocas, que se esparcieron por todo el contorno. Ryōga sonrió y vio la oportunidad perfecta para mejorar su velocidad, esquivando pedazos de rocas de todos los tamaños. En el instante que terminó la lluvia de rocas, se rió al recordar lo malditamente doloroso que fue su entrenamiento del punto de ruptura, el cual hizo con Colonia, sin duda la vieja lo había llevado a exigirse más allá de lo imposible, de no ser por su inquebrantable determinación, nunca hubiera soportado aquel extenuante entrenamiento. En esta ocasión sólo tenía 2 semanas para entrenar al máximo antes de regresar a Nerima, lo que más le sorprendía era que su mayor motivación no era Akane, sino Ranma...


Akane sonrió como nunca lo había hecho en años, nunca en su vida había sido tratada con respeto en un entrenamiento matutino, sin duda Shinnosuke, era un gran maestro de las artes marciales, y sabía como mantenerla en forma.

Con una reverencia de agradecimiento, Akane dijo—: Gracias, Shinnosuke. Realmente aprecio que me ayudes con mi entrenamiento.

—No hay nada que agradecer, Akane, lo hago con gusto —respondió Shinnonsuke. Ambos jóvenes compartieron una sonrisa y un sonrojo.

A Ranma no le gusto para nada aquella sonrisa que compartieron, y decidió romper el momento—. Shinnosuke, pelea conmigo —exigió.

—Lo siento, no peleó con chicas, mi abuelo me enseñó a protegerlas, no a dañarlas.

—¡No soy una chica! —bufó molesta. Por esa razón era que no le gustaba aceptar que la maldición lo convertía en una completamente, los hombres se negaban a pelear con ella o simplemente la ignoraban. Y eso la hacía sentirse frágil, lo cual no era.

—Ranma, ya oíste, él no golpea chicas, ¡ahora vete y vuelve cuando el desafío de Ryōga haya terminado! —Akane intervino.

—Si es lo que deseas, ¡entonces quédate con tu adorado amigo, yo me largo! —la pelirroja salió del dōjo molesta, cada vez que veía a Akane y Shinnosuke compartir momentos agradables, se sentía mal consigo mismo, Akane era más feliz con Shinnosuke, en un día, que con él en casi 2 años, realmente nunca se había puesto a pensar, pero no tenía muchas cosas en común con Akane (además de su terquedad), tal vez esa era la razón por la que Ryōga terminaría casado con Akane. Cuando ese pensamiento le vino a la mente, se sintió mal solo de pensar que Ryōga en algún momento de la vida sería feliz con Akane, bueno, si no tenía nada que decir al respecto.


NOTA

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Manu, me alegro que te gustara el capítulo anterior, y en cuanto tu recomendación, leeré pronto el fanfic.