DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: los personajes no me pertenecen son de Rumiko Takakashi.


Ranma se había despertado risueño como siempre, desayunó tranquilamente en la mesita junto con todos los demás miembros de la familia Tendo. Para cuando se había dado cuenta, ya estaba en el dōjo entrenando con tenacidad, intentando manipular el ki con más fluidez, para poder dominar el Shishi Hōkōdan, así como Mōko Takabisha. Era demasiado perfeccionista. De repente escuchó una voz muy conocida llamarle repetitivamente.

—¿Qué quieres, Akane? —le preguntó a su prometida.

—Ranma, te ha llegado una carta de desafío —respondió Akane en un tono preocupado, que rápidamente notó Ranma.

—¿Quién es tan tonto como para desafiarme a un duelo? —su sonrisa arrogante apareció—. ¿Kuno? ¿Mousse? Si son ellos no me interesa —giró y empezó a entrenar, golpeando el aire simulando una pelea.

—No, ninguno de ellos... Parece que es un retador anónimo, sólo dice que te espera en las montañas fuji en la cima de la montaña más alta, a las nueve treinta de la tarde... —aclaró Akane.

Ranma notó lo asustada que sonaba, sin embargo, como un hombre entre los hombres se rió. A él nadie lo asustaba.

—No puedo creer que exista alguien tan tonto como para desafiarme, yo Ranma Saotome, el mejor artista marcial del mundo, nada menos quien derrotó a Ryōga, Ryu Kumon, Kirin, Toma, Herb y Saffron. Seguramente no me conoce ese tonto, aceptaré el desafío —sonrió y comenzó a sacudir el cuello para calentar un poco antes de patearle el culo a ese insolente.

—Ranma, p-pero es extraño que el lugar del desafío sea en las montañas fuji —dijo Akane, su voz contenía mucha incertidumbre, porque el lugar citado era extravagante para un duelo de artes marciales.

—Será mejor que vaya en este momento. Es un camino largo y no puedo perder el tiempo —Ranma estaba decidido, pero antes de irse, observó a Akane embelesado, ella se veía tan bonita cuando se preocupaba—. Las montañas fuji están cercas de donde vive Ryōga. Me quedaré allí esta noche, Akane. No te preocupes por mí, estaré bien —se sonrojó, pues no a menudo se comportaba decente con su prometida.

La expresión preocupada de Akane empeoró, y Ranma pensó por un momento que lloraría e insistiría que no fuera.

—Cuídate Ranma... —se dio la vuelta y se fue, ella siempre se mostraba fuerte.

Ranma simplemente sonrió y emprendió su camino.

Cuando se dio cuenta, ya estaba en la cima de la montaña más alta del monte fuji, en medio de un extenso claro. El viento era gélido, causándole dolor en los pulmones y miembros del cuerpo, por lo que solo quería acabar con el duelo, así que gritó—: ¡Oh, vamos, ya estoy aquí!

De repente, una risa ominosa resonó, haciendo eco en la montaña.

Los ojos de Ranma se agrandaron, él era... No podía creerlo, la persona que lo desafío era él mismo. Y entonces su mente hizo su trabajo recordándole como era posible—. C-clon del espejo... —farfulló.

Él sonrió y asintió.

—¿Y dónde está la clon femenina? —le preguntó con recelo.

—Muerta —respondió inexpresivo.

—¿P-pero cómo? —Ranma no lo podía creer, los dos clones habían escapado juntos del espejo, pero, ¿ella había muerto...?

—La asesiné, ¡al igual que lo haré contigo! ¡En este mundo solo puede haber un Ranma Saotome! —se arrojó súbitamente a Ranma, usando el Kachū Tenshin Amaguriken.

Ranma no tuvo otra opción que defenderse con la misma técnica.

Minutos después dejaron de golpearse, debido a que el clon había mojado a Ranma con agua de una cantimplora que sacó de entre sus ropas. Ranma chilló por lo helada que estaba y por ser una chica, su fuerza disminuyó, aunque su velocidad aumentó. No le importó y se arrojó hacia el clon, después de la gran revelación que hizo, lo menos que podía hacer era mandarlo al infierno.

—Eres muy débil como chica —el clon no paraba de reír mostrando una evidente psicopatía, y eso hizo arder de furia a la pelirroja.

Ranma lo atacó con el Kachū Tenshin Amaguriken e intercambiaron cientos de golpes. Cuando terminaron, Ranma estaba en el suelo. Definitivamente, no era lo mismo, que cuando hace un momento era un chico.

—Igual que la clon femenina. Peleó por su vida, pero al final yo, Ranma Saotome la asesiné, y haré lo mismo contigo —se echó a reír cruelmente.

—¿Cómo te atreves a llamarte Ranma Saotome? Eres sólo un clon de mí —estalló la pelirroja furiosa, arrojándole el Shishi Hōkōdan de Ryōga, no tan poderoso como los de él, pero era lo único que podía lanzar teniendo en cuenta su estado de animo.

Sin problema alguno, el clon lo repelió con el Mōko Takabisha. Cada segundo aumentó más las risas, haciendo enloquecer de ira a Ranma, quien había comprendido que estaba peleando con un psicópata y debía ser cauteloso.

—Sabes algo linda, a la clon femenina la violé a diario hasta que me cansé y la maté —el clon sonrió siniestro, sus ojos estaban ensombrecidos, era el clon de Ranma, pero sin embargo, sus ojos azules eran mucho más oscuros—. ¿Qué te parece si te doy el mismo trato, eh?.

Ranma se estremeció por la forma cruel y sucia con la que hablaba el clon—. ¡Vete al infierno! —se movió vertiginosamente y lo pateó en la cara, mandándolo al suelo.

—¿Eso es todo lo que puedes hacer, bruja? —se puso de pie riendo y contraatacó ferozmente logrando tomar ventaja, sacudiendo de un puñetazo a la pelirroja, la cual terminó de rodillas, jadeando.

—Maldita sea, si tan solo no me hubiera mojado con agua fría —Ranma pensó enfadada mientras se levantaba del suelo—. ¡Mira, ahí está Ryōga! —señaló hacia atrás del clon, el cual de inmediato mordió el anzuelo y volteó, en ese momento la pequeña pelirroja se deslizó velozmente y le proporcionó decenas de golpes en el abdomen.

—Vas a sufrir, bruja... —dijo el clon fríamente y empezó su ataque, logrando abrumar a la pelirroja con una gran cantidad de patadas y puñetazos, derribándola al suelo.

—No perderé, maldito clon —Ranma lo pateó en la cara cuando el se agachó a tomarla por la fuerza—. ¡Nadie ha logrado derrotarme en una pelea a muerte! —saltó y lo pateó en el pecho con ambos pies haciendo que se estrellara contra un árbol, partiéndolo a la mitad.

Ranma observó al clon levantarse y correr entre árboles para esconderse entre la oscuridad—. ¡No huirás después de lo que has dicho! —salió a capturarlo velozmente. Sin embargo, fue una trampa y terminó siendo golpeada en la cara por un tronco gigante que se estrelló contra ella, y por ello, cayó y se apagó...

Cuando despertó, estaba al borde de un acantilado, tenía encima a su clon, quien con rudeza le destrozó el bóxer. Era la única prenda que le quedaba. Ella chilló y se sacudió violentamente intentando zafarse.

El clon sonrió cruelmente retorciéndole un pezón entre sus dedos.

—Suéltame... no, no hagas esto... —Ranma lloró al ver que terminaría violada y asesinada...

—Bruja, lo vas a disfrutar, así que cállate —siseó el clon en su rostro y empezó a recorrer sus caderas con las manos.

Ranma estaba débil para defenderse y cuando vio al clon desatarse el pantalón, gritó el nombre de una persona...

El clon preparó su miembro, acariciándolo para ponerlo tiezo, pero se detuvo cuando ella gritó el nombre que había dicho antes para engañarlo—. Deja de nombrar a ese tipo, parece que quieres que te folle él en mi lugar, bruja —sonrió para volver a su deber ahora ya listo para follarla.

Ranma volvió a gritar el nombre y fue sacudida por un golpe en la cara.

—Cállate, me cortas la inspiración —dijo enojado y acercó su miembro a su entrada seca.

Ranma, antes que el clon lograra su objetivo, logró tomar un poco de tierra en una mano y se la arrojó directo a los ojos, y con la poca fuerza que tenía lo golpeó, quitándoselo de encima. Tras eso, comenzó su huída a toda prisa. Poco le importó que estuviera desnuda. La oscuridad era su ventaja y los arboles su escondite.

El clon apretó la mandíbula y miró hacia la oscuridad de la noche—. Bruja, cuando te encuentre vas a sufrir —murmuró y comenzó su casería.

Ranma contemplaba paranoica donde estaba, era solo bosque y no tenía casi visión. Tenía frío y estaba sucia por el contacto con la tierra e yerbas. Pero también se sentía a salvo. Había logrado evitar una muerte espantosa y ahora solo debía pensar cómo salir ilesa del bosque... Caminó por una hora, comenzando a sentir las consecuencias de no usar ropa, estaba temblando y a este pasó sufriría hipotermia, la montaña boscosa era helada, muy helada y su cuerpo femenino no ayudaba.

Ranma se detuvo cuando oyó hojas crujiendo y se ocultó atrás de un árbol, ella temblaba completamente, emitiendo un sonido perceptible de sus dientes al chocar por el frío. «Maldita sea, maldita sea, estúpidos dientes ruidosos», pensó y mordió su mano para dejar de hacer ruido. Su ritmo cardiaco aumentó al oír aquella voz igual a la suya cuando era un hombre.

—No hay forma de que escapes de mí, bruja, te tengo y cuando te ponga mis manos encima, ¡sufrirás como nunca! —entonó divertido—. ¡Voy a divertirme contigo! ¡Voy a descargarme en tu cuerpo! ¡Serás solo un trozo de carne cuando arroje tu cuerpo al río!.

Ranma era fuerte, de espíritu indomable, pero nunca había sido aterrorizado/a por un enemigo, hasta ahora. No importaba que hiciera sus manos no dejaban de temblar, ya no por el frío sino por el miedo, que empezaba a apoderarse de ella.

—¡Nunca había sentido tanta impaciencia por follar! —gritó el clon—. ¡Estoy tan duro como un maldito tubo de hierro!.

Ranma tras un árbol se acurrucó, recogiendo sus piernas y abrazándolas contra su pecho, tembló cada vez más, cada vez que él hablaba más cerca, recortando la distancia que los dividía. Ella, por supuesto, podría correr, pero eso solo haría más fácil su captura, ya no tenía fuerza para lograr correr más rápido que su clon, así que decidió quedarse detrás del árbol y esperar a que no fuera encontrada.

El corazón de Ranma golpeó contra su pecho cuando fue pateada en la cara sin piedad. Agarró tierra para arrojarle al clon pero había sido sometida boca abajo.

—No sabes cómo estoy duro por ti, bruja —el clon se bajó el pantalón con todo y bóxer, listo para reclamar a su presa—. ¿Qué se siente saber que morirás así?.

Ranma como hace un momento comenzó a gritar el nombre que había gritado antes, no sabía porque lo hacía, era imposible que él la encontrara, pero no perdía las esperanzas. Ranma se sacudió cuando él empezó a acariciar su entrada seca con su miembro, ella lo sabía, iba a ser humillada y asesinada—. Perdóname, Akane... —murmuró en llanto y...

Su aliento se detuvo... Cuando su clon salió volando antes de perpetrar su objetivo cruel.

Ella se incorporó del suelo y buscó con los ojos al clon, lo único que vio fue a dos hombres golpeándose salvajemente en la oscuridad, no podía distinguir quien era su salvador, pero se lo agradecía, ellos se desviaron lejos arrojándose enormes cantidades de ki, haciendo explotar arboles, causando daños devastadores en la área circuncidante. Ranma pensó en ayudar al hombre que luchaba contra su clon, pero en su estado actual solo sería un estorbo y aquel hombre se veía que no era frágil, así que decidió correr y alejarse, mientras huía notó remolinos en toda la montaña, jadeó y se detuvo para mirar un tornado de energía en el cielo—. Hiryū Shōten Ha... —dijo temerosa al dar por hecho que aquel hombre que la salvó había caído en la técnica más poderosa que existía. Tenía que huir antes que su clon la alcanzara, a este pasó podría estar pisándole los talones.

Una luz a lo lejos la atrajo a un campamento, se detuvo y observó una fogata, una tienda, una mochila, un paraguas...

Entonces supo de quien era el campamento. Inmediatamente, sus ojos vagaron hacia el lugar donde había estado a punto de ser asesinada... miró el cielo, notando una enorme cantidad de ki oscuro, una que conocía de memoria, aquella energía cayó del cielo, al mismo tiempo que un poderoso tornado de ki se originó... Sin duda alguna abría un choque de tecnicas...

Fue entonces que sucedió, causando solo destrucción.

Ranma miró hacia allá, parecía que había caído un meteorito, trozando árboles y levantando grandes cantidades de tierra. Escuchó un gritó proveniente del cielo, por lo que se volvió hacia el lugar. Miró el cuerpo de una persona caer desde lo alto, él era Ryō... no, no podía haberla salvado de nuevo, como lo hizo del Hombre de las Nieves, Lynche, Herb, Saffron, no... era imposible, caminó y entró en la tienda que estaba cercas y tomó la mochila; se vistió con la ropa que ya conocía, tomó una linterna y empezó a huir del lugar de nuevo, pero maldita sea, estaba pérdida y terminó a escasos centímetros de un acantilado, uno donde casi era violada...—. Demonios... —se quedó sin aliento cuando su clon la alcanzó...

—Bruja... No sé quien era ese tipo... fue duro, él imbécil cuando cayó en mi Hiryū Shōten ha, arrojó sobre mí un Shishi Hōkōdan tan fuerte que si no lo esquivo con el Umisenken hubiese muerto —se detuvo lánguidamente y bastante golpeado—. Creo que deberías agradecerle en el infierno por lograr retrasar tu muerte —caminó hacia Ranma y continuó—: Me da la sensación que era el idiota que llamabas cuando te iba a follar, bruja. Realmente parecía un perro rabioso, diciendo que me iba hacer pedazos. Incluso cuando cayó al suelo hecho una mierda lo repitió una y otra vez. Y aun no se calló hasta que le corté un brazo con una de sus pañoletas...

La cara de Ranma era una mascara de ira y dolor, sabía quien era, él era como un hermano, su mejor rival, y ahora había muerto heroicamente como siempre fue su naturaleza... no sabía de dónde sacó la fuerza, pero ahora estaba luchando con el clon abominable. Tenía que vengarlo o morir en el intento, no había forma que siguiera huyendo, no, después de que su mejor amigo diera su vida para protegerla, fue un guerrero increíble, uno que nunca pensó que moriría...

Aún y su esfuerzo sobrehumano no podía ganarle, nadie podría, este sujeto era él, el mismo que derrotó a Saffron y a Herb, el cuerpo perfecto, invencible, si tan solo no fuera una chica, podría vencerlo. Ella sintió que lentamente se apagaba al recibir un golpe en la mandíbula, se arrastró hasta el acantilado, morir era lo mejor, lo cierto es que no quería sentir una violación, su orgullo prefería lanzarse abajo.

—¿Dónde vas bruja? —el clon la agarró de un pie y jaló antes de que se arrojara—. Antes de morir tienes que sufrir.

—Púdrete —ella le escupió en la cara.

El clon sonrió y juntó su saliva con un dedo y la bebió—. Si no fuera difícil no sería divertido... —se calló cuando sintió el brazo de alguien envolverse alrededor de su cuello, arrastrándolo hasta la orilla del acantilado.

—Todavía no muero...

Ranma observó como Ryōga le quitó de encima a su clon, con un candado en el cuello.

—Te arranqué un brazo y sigues vivo... —el clon luchó por zafarse del candado en el cuello—. Bastardo, te arrancaré cada extremidad cuando me libere... —comenzó a golpearle las costillas con los codos.

—Arrgh... —Ryōga escupió sangre por los incontables golpes que recibia en sus costillas—. Aunque me falte un brazo sigo siendo más fuerte que tú, más resistente, por lo que nunca podrás liberarte —cruzó miradas con la pelirroja que estaba en el suelo—. Yo solo estaba en mi campamento, Ranma. Oí tu voz femenina pedir mi ayuda, cuando llegué en tu auxilio vi dos versiones de ti, por un momento creí que te habías vuelto malo y atacabas a tu clon femenina, pero luego recordé que tu clon no sabía mi nombre. Entonces supe que se trataba de ti, necesitabas mi apoyo, amigo... —dijo, apretando los dientes, sabía que no podría sostener al clon por más tiempo—. Cuídate Ranma, y cuida a Akane...

Ranma se levantó como pudo, pero ya era tarde... ambos hombres desaparecieron en la oscuridad que había en el fondo del acantilado—. No... no... no... —dijo en un estado de sufrimiento indescriptible. Ryōga Hibiki, él se había sacrificado arrojándose hacia abajo con su clon, era un maldito abismo, que aunque sabía que Ryōga era mucho más resistente que cualquier humano, no podría salir ileso, su brazo cortado y chorreante de sangre disminuyó las posibilidades, incluso si sobrevivía a la caída, dudaba que pudiera seguir vivo por algunos segundos más... su respiración se volvió esporádica y su ritmo cardíaco se aceleró, había solo suficiente dolor para causarle tanta exaltación. Tomó la linterna que había dejado caer minutos antes y lanzó la luz hacia el abismo profundo donde habían caído. Su rostro se volvió rojo de dolor al ver a ambos hundidos en charcos de sangre, en posiciones miserables sobre las afiladas piedras que había abajo...

—¡RYŌŌŌŌŌŌGAAAAAAAA!

FIN.


Nota: No sé ustedes pero siempre pensé que si llegase a existir un Ranma malo, el único que podría eliminarlo sería Ryōga.