Summary: En sus días de escuela, Seras se enamoró del capitán del equipo de Voleibol. Ahora que ya son mayores, Pip anuncia que irá a verla durante las fiestas decembrinas. ¿Será ésta su oportunidad para hacer que por fin la vea como algo más que una amiga? -AU BeruSeras, con ligero Alugra y HansxRip. ONESHOT

Disclamer: Hellsing y sus personajes pertenecen a Kouta Hirano, la siguiente narración proviene de mis debrayes mentales y fue realizada sin fines de lucro.

Este fic participa en el intercambio de regalos del fabuloso foro La Mansión Hellsing 3 (soy un santa secreto :p) Regalo navideño para Fleuretty :D

es mi primer AU y también mi primer BeruSeras, espero no decepcionar D:

El muérdago de Schrödinger

En una noche de jueves, 24 de diciembre, Seras se preparaba para salir. Había cerrado ya su abrigo hasta el último botón posible, supuestamente para evitar resfriarse con alguna ventisca, pero era más bien por sentirse ligeramente incómoda con su outfit, ya que el vestido que su mandona amiga Integra la había presionado a comprar para esa ocasión, era le parecía algo atrevido. Por si acaso agregó bufanda, guantes y gorro, en caso de tener que abandonar el abrigo más tarde. ¡Esos no se los quitaría por nada del mundo!

Salió y dirigió sus pasos hacia la acera para tomar un taxi, vio venir uno a lo lejos y en lugar de hacerle la parada, se dio la vuelta y redireccionó su andar de vuelta a la casa. Estaba a un metro de la puerta cuando escuchó una voz conocida llamándola, seguida del sonido de un auto deteniéndose frente a su pórtico. Respiró hondo tratando de calmar su nerviosismo y giró sobre sus pasos sonriendo de la forma más casual que pudo.

Frente a ella se topó con un castaño que salía de la puerta trasera de un auto particular (aparentemente un Uber) y le hacía señas para subir a él.

- ¿Pip? ¿Pero qué…

- ¡Sube Mignonette! -apresuró a decir aquel- ¡Iremos juntos a la fiesta! No sé si conozco a alguien y no puedo llegar sólo- se escusó él, entonces la joven subió recorriéndose al final del asiento, tras ella volvió a subir Pip quien comenzó a hablar con el conductor sobre la ruta que tomarían. Seras miró por la ventana preguntándose cómo había llegado a este punto…

*Flash back*

Hacía años que no había visto a Philippe Bernadotte, su antiguo amor de la escuela. Él era un chico bastante popular, toda su persona llamaba la atención, empezando con su espectacular físico, pues cumplía con la descripción de "Alto, bronceado y guapo" además de su puesto como capitán del equipo de "Los Gansos" (equipo de Voleibol de su escuela) y su personalidad extrovertida y alegre. Ella, por otro lado, era más bien introvertida, tenía un pequeño grupo de amigos, y respecto a su físico, era ubicada por sus braquetes y zapatos ortopédicos. No era del tipo de chicas que frecuentaba Pip, pero era la mejor en la clase de Biología, y cuando Pip tuvo problemas con el ciclo de Krebs, el profesor en turno recomendó a Seras para darle asesorías.

A partir de ello comenzaron a llevarse bien, hasta volverse bastante cercanos. Pip acudía a Seras siempre que necesitaba una opinión sincera sobre casi cualquier tema, primero sobre asuntos escolares, escalando hasta cosas mucho más personales. No llegaron a graduarse de la secundaria juntos, debido a que la familia de Pip se trasladó a de vuelta a Francia a mitad del último año, pero se mantuvieron en contacto vía Facebook y ocasionalmente intercambiaban mensajes con relativa frecuencia.

Recientemente Pip le escribió para decirle que llevaba unos meses trabajando y residiendo en Escocia, pero se tomaría unos días de vacaciones. Planeaba ir a Londres a ver los eventos navideños y requería una buena guía. Seras llevaba un tiempo viviendo en la capital inglesa, y cada año publicaba fotos de los desfiles de luces, las decoraciones de las calles los festivales y demás atractivos de las festividades decembrinas por lo que prometió darle un buen tour. Afortunadamente Pip estaría sólo un fin de semana en la ciudad, por lo que este asunto social no interferiría con sus actividades laborales ni con sus planes navideños, que no es que le preocuparan mucho, pero sentía que de cancelar sus demás compromisos podía hacerla parecer desesperada a los ojos de su antiguo "crush".

Pip llegaría a Londres un jueves por la noche, por lo que quedaron de verse al día siguiente a media tarde, en un café cerca del despacho donde trabajaba ella. Seras casi se queda sin aliento cuando lo vio por primera vez luego de tanto años. El tiempo no había hecho otra cosa que esculpir la silueta entera de aquel hombre, que ahora lucía mucho más alto y atlético que antes. Se sorprendió de verlo llevar un parche en el ojo y una bandita sobre la nariz, a lo que el castaño comentó que había tenido un pequeño percance laboral y debía llevarlo puesto todo el mes, pero aunque eso bloqueara la visión de uno de sus hermosos ojos verdes, a Seras le pareció que de algún modo lo hacía lucir menos intimidante y hasta adorable.

Pidieron dos bebidas grandes para llevar y salieron a caminar por las calles del centro de la ciudad para ver las luces, las decoraciones, y escuchar a los coros itinerantes cantando villancicos, todo mientras se ponían al día.

El sábado por la mañana asistieron a un "encuentro de esculturas de hielo", donde las creaciones más vistosas concursarían por un gran premio, pero se permitía también sólo ir como espectador y tomar un pequeño taller para crear sus propias figuras de hielo. Ambos hicieron un proyecto conjunto creando una pequeña cabañita a la que se dieron el lujo de darle decoraciones como una corona navideña en la puerta y un intento de reno en el techo, además de un gorro navideño asomándose por la chimenea, que según Pip, era Santa Claus que se había quedado atorado mientras bajaba los regalos. Más tarde fueron a la cafetería a comer y probar el menú navideño especial que incluía pay de carne molida y fruta, galletas de Gengibre y ponche de huevo.

Seras planeó cerrar con broche de oro ese fin de semana, y el domingo citó a Pip desde muy temprano en su lugar favorito de la ruta del Desfile Navideño. Tuvieron que pasar por una larga espera para ver pasar los carros alegóricos, pero ambos llevaban de contrabando galletas y dulces para calmar el hambre y el ocio, y pasaron el tiempo charlando y bromeando sobre un sinfín de cosas.

Llegado el lunes, Seras despertó con una sensación agridulce, estaba feliz por haber vuelto a ver a Pip y por el gran fin de semana que pasaron juntos, pero también estaba ligeramente decepcionada de no haber notado cambio en su trato hacia ella. Con o sin braquetes Pip no parecía tener mayor interés en ella, y saber que esa misma tarde él volvería a su ciudad, también la entristecía, así que trató de distraerse de esas ideas revueltas en su cabeza, preparó los documentos para el caso que atenderían esa semana y se dirigió al trabajo.

A medio día, durante su tiempo de comida, mandó un mensaje a Pip deseándole un buen viaje, a lo que él contestó que apenas iba llegando al aeropuerto a hacer el check in. La joven sonrió con tristeza y continuó su jornada laboral, sin imaginarse lo que le esperaba.

El día siguiente, a la hora de comida, Seras salió a la cafetería por un souvenir para resistir la jornada, encontrándose en la fila con cierto francés.

Pip divagó un poco, diciendo que su vuelo se había retrasado y que pasadas un par de horas le dijeron que habría que reprogramarlo porque los trabajadores del aeropuerto de su ciudad habían entrado en huelga, así que se quedaría unos días más.

Seras no alcanzó a reaccionar a lo que le dijo Pip porque inmediatamente fue interceptada por una alta y pecosa mujer.

-¡Seras! Muñeca, ¡qué bueno que te veo! - le decía la recién llegada con voz melosa- necesito un favor, ¿Podrías pedirme un capuchino doble? La fila está muuuy larga- completó haciendo un puchero

Seras volteó a ver a Pip un segundo, haciendo caer a Rip en su presencia, que inmediatamente se disculpó por la interrupción y se presentó con Pip comenzando a hacerle plática, tan parlanchina como siempre.

Habían llegado ya al inicio de la fila, por lo que la rubia se adelantó y pidió 4 cafés, el de sus dos acompañantes, el de Integra, quien la esperaba en el despacho y el suyo. Al volver con aquellos dos Rip agradeció el café, se ofreció a llevar el de Integra y se despidió con un "Los veré en la fiesta" que descolocó a la muchacha. Pip comentó entonces que la morena lo había invitado a su fiesta de navidad, y que sabiendo que Seras también estaba invitada, no vio problema en aceptar y pasar el 24 con su amiga, después de todo, su vuelo había sido reprogramado hasta el sábado 26. Dicho esto, Seras almorzó con Pip y volvió al despacho a contarle lo acontecido a Integra, todo mientras preparaban una reunión con su cliente y su contraparte, esperando llegar a un buen acuerdo y ahorrarse el ir a juicio en víspera de Navidad.

Afortunadamente las cosas se resolvieron, y esa misma tarde Integra arrastró a su compañera al centro comercial. Seras había descargado con Integra, por milésima vez, su frustración de que Pip la siguiera viendo como una niña, y aunque aquella tenía sus dudas sobre la percepción de su amiga, le sugería vestir algo más llamativo que su traje de saco y pantalón para el día de la fiesta de Rip. Seras no acostumbraba los vestidos cortos ni los amplios escotes, y en este clima de frío y nieve, mucho menos, pero Integra no aceptaría uno por respuesta, después de todo era la mejor litigante del despacho, y, por otro lado, la mujer traía de cabeza a media corte, incluyendo a miembros de otras agencias como "Nuevo Millenio" o "Maxwell y asociados", así que algo tendría que saber sobre seducción.

*fin del fashback*

Cuando se dio cuenta Pip ya estaba fuera del auto extendiéndole la mano para ayudarla a bajar, entonces tuvo que volver al presente y salir del vehículo.

La expresión de su rostro denotaba que aún no aterrizaba del todo en la realidad, lo que hizo que Pip se preocupara ligeramente

-No es aquí, ¿verdad? ¿me equivoqué de dirección? - preguntaba aquel mientras revisaba confuso el maps en su teléfono

-¡No, no, no! -Se apresuro a aclarar- si es aquí. - Entonces lo tomó del brazo y lo llevo a la entrada de la casa de Van Winkle, esperando que no intuyera el desastre que traía en su cabeza.

Apenas cruzaron la puerta, se acercó Walter a pedirles sus abrigos. Pip casi se va de espaldas al ver que, bajo el largo y grueso abrigo color mostaza, mismo que la había visto usar toda la semana, llevaba un entalladísimo vestido rosa, de escote strapless, espalda descubierta, largo a la rodilla y tela de lentejuelas. A punto estaba de comentarle a Seras lo bien que se veía, cuando fueron abordados por Rip Van Winkle, que se acercaba a saludarlos y a presentarles a su nuevo becario Michael Schrödinger (Michi Schrödinger para los cuates xD), un pequeño genio de la programación que buscaba especializarse en delitos cibernéticos. Rip hizo énfasis en esto como preludio para platicarles la "trampa" que había puesto en marcha para esa noche: El muérdago evanescente de Schödinger.

El juego consistía en una serie de proyectores colocados en el techo de toda la casa, que mostrarían uno o varios muérdagos en diferentes lugares y momentos de forma impredecible, gracias a cierto algoritmo con que los había programado su joven becario. Rip van le entregó a cada uno una lata de espuma en aerosol para luego salir corriendo a la puerta a recibir a un mensajero que traía consigo un enorme barril de cerveza.

Seras y Pip se adentraron en la sala donde se encontraron con Heikel, Alucard e Integra, a quienes, afortunadamente, Pip reconoció de los viejos tiempos en la escuela, lo cual, según Seras, redujo la tensión entre ellos al poder sumarse al grupo. Inesperadamente una luz intensa iluminó a dos de ellos, que al alzar sus miradas al techo se descubrieron como las primeras víctimas del muérdago de Schrödinger. Estos fueron Alucard e Integra, que siendo ya una pareja de años, no vacilaron en seguir el juego y cumplir con la tradición.

Heikel revisó su celular un momento y avisó que debía salir a buscar a Yumiko porque al parecer no lograba dar con la casa, quedándose sólo los cuatro en el grupo, rememorando anécdotas de su adolescencia.

La luz y el muérdago volvieron a hacer su aparición sobre la puerta de entrada, justo mientras Heikel y Yumiko la atravesaban. Yumiko sin saberla ni temerla besó afectuosa la mejilla de su amiga y ambas se reunieron con el resto.

Seras se percató del andar sospechoso de Rip, quien fue a recargarse junto al marco de la puerta de la cocina. A través del ojo de buey de la puerta se vio por un momento el rostro del lacónico juez Hans Gunsche, que apenas entreabría la puerta cuando el muérdago apareció sobre él, por lo que pudo escaparse simplemente andando en reversa y absteniéndose de salir de la cocina los próximos 15 minutos. Aquel ni siquiera llegó a percatarse del puchero que hizo Rip, que cruzó los brazos molesta al ver su oportunidad perdida, ni de cómo Zorin Blitz pasó riendo y dándole un codazo a esta última comentando: "Eso te pasa por tramposa" para luego darle una ampolleta ámbar y chocar su trago con ella.

-Auch- comentó Yumiko a Seras, puesto que aparentemente sólo ellas, además de Zorin, se habían percatado de lo ocurrido. Los demás estaban muy enfocados en las curiosas anécdotas que contaba cierto francés.

-… una vez llegó un cliente con una cosa rara sobre la cabeza- comentaba Pip con el grupo- algo como… ¡préstame tu bufanda Mignonette! - Pip ya tenía en sus manos un extremo de la bufanda de Seras cuando descubrieron que el muérdago estaba sobre ellos. Ambos se sonrojaron súbitamente y se miraron a los ojos con cierta duda, como pidiéndole permiso al otro para actuar. Pip soltó entonces la bufanda de Seras, acercándose muy lentamente a ella y llevando sus manos a su rostro, ella por su parte llevó sus manos a los fuertes hombros del castaño, y en cuanto la distancia entre ambos fue cortada casi del todo, se dieron un cálido beso. Parecía que el tiempo se hubiese detenido a su alrededor, era como si sólo estuvieran ellos dos, envueltos en ese delicado abrazo, juntando sus labios en una muestra del afecto que ninguno de los dos se había atrevido a expresar con palabras.

No supieron cuánto duraron así, pero al separarse Seras desvió la mirada apenada, y en el proceso descubrió que quienes los rodeaban habían destapado sus latas de espuma, y estaban apuntándolas hacia ellos

-¡Oigan, qué rayos!- Se quejó Pip al notar lo mismo

-Por un momento pensamos que no lo harían, se justificó Alucard.

A lo lejos Seras vio a Rip guiñándole un ojo con expresión de complicidad.

El muérdago ya había desaparecido de sus cabezas, cuando escucharon a Enrico Maxwell decir:

-Ni lo sueñes Anderson, no voy a besarte- haciendo reír a los presentes, que entonces dirigieron su atención a aquellos dos.

-¡Vamos!, uno pequeño y ya- se burlaba Anderson ante un abochornado Maxwell.

-¡La ley es clara!- comentó Schrödinger antes de comenzar a atiborrar al albino de espuma. Anderson por otro lado no paraba de reír sonoramente a pesar de que a él también le estaban haciendo una especie de turbante de espuma sobre su cabello.

-De suerte esos no fuimos nosotros- susurró Pip al oído de Seras.

El resto de la noche lo pasaron entre chistes y cuentos de terror, ya que, por alguna razón, Alucard tenía la costumbre de contar ese tipo de historias en Navidad. Como quiera que fuera, todos estaban muy entretenidos para notar que Pip y Seras estuvieron tomados de la mano casi toda la noche. Aún así Seras seguía teniendo sus dudas. Siempre había sido mala para captar las indirectas, y de hecho ¡las directas también!

Mientras la acompañaba a casa, Pip preguntaba a Seras sobre las propiedades en las afueras de Londres, y ella asumía que lo preguntaba por su trabajo en leyes de bienes raíces, así que se sorprendió mucho al oírlo decir que pensaba expandir su negocio a Londres. Pensar en su amor imposible viviendo en la misma ciudad hizo que todo su rostro se iluminara, esto no pasó desapercibido por él, quién tomó nota mental de ello para decidirse.

Una vez que llegaron al umbral de la puerta de la joven, Pip preguntó de forma casual si habría muérdagos en su casa. Seras lo malinterpretó (por milésima vez) y se disculpó por el juego del muérdago en casa de Rip, pero aquel se apresuró a silenciar sus disculpas con un beso, para luego decirle:

-Con o sin muérdago, estuve deseando hacer esto toda la noche. Es más, creo que ya venía deseándolo desde hace mucho tiempo atrás, Mignonette-

Al escuchar esto se disiparon años de dudas por parte de Seras, que entonces se abalanzó sobre Pip para besarlo apasionadamente. Al poco rato escucharon las campanas del reloj, de dentro de la casa, que marcaban la media noche, y pausadamente rompieron el beso, sin soltar su abrazo.

-Feliz Navidad, Pip-

-Feliz Navidad, Mignonette-

-o-o-o-o-o-o-o-

uff uff uuff! este fue un gran reto, los AU son un terreno extraño para mí, y el BeruSeras tampoco es mi fuerte, lo que si está en mi campo de competencias es la melosidad empalagosa de los escritos y más en estas fechas, que al parecer la navidad saca mi lado romántico :p jaja, en fin... quiero desear a mi amiga secreta Fleuretty y a todos quienes pasen a leer este fic una Feliz Navidad y un buen 2021! 3

¡Nos leemos luego!

se despide Reeth Westerna :)