¡Hola, aquí RAGM-0208! Desde hace tiempo que había querido escribir un fanfic y por fin me he determinado a hacerlo de verdad.

Primero que nada, me gustaría decir que soy un total novato en esto de escribir, así que por favor téngame paciencia y sean comprensivos. Estoy abierto a críticas constructivas

Segundo, este fic está basado en dos fics en ingles que me han fascinado profundamente, Percy Jackson and the Gamer y Harry Potter and the Gamer, así que puede que haya alguna similitudes, pero en realidad mi historia tiene muchas diferencias (el hecho de ser un crossover siendo la razón principal). Nada más en este prologo se puede ver que mi idea es muy distinta

Sin nada más que decir…

Disclaimer: Esto es un fanfic, un trabajo de un fan para fans sin ánimos de lucro. Ninguno de los elementos presentes en esta historia (con la excepción de mis OC) me pertenecen, perteneciendo a sus respectivos autores


Prologo: ¡Que comience el juego!

¿?...

El universo. Un vasto espacio cuya larga extensión es, aparentemente, infinita. Un lugar complejo compuesto de una infinidad de cuerpos astrales: destacándose dentro de estos, los planetas, y dentro de ellos, uno muy singular compuesto en un 75% de agua y habitado en una gran porción por ciertas formas de vidas bípedas.

Durante mucho tiempo este lugar (El universo) ha sido el centro de múltiples dudas, pero la que más ha aquejado a las más grandes mentes de todo el cosmos, era:

« ¿Cómo exactamente se ha creado este lugar?»

Muchas respuestas fuera dadas a lo largo de la existencia para responder esta pregunta: «El universo se formó a si mismo mediante una gran explosión ( Big Bang)» y «El universo fue creado por una especie de ser superior (Dios)» siendo las más aceptadas. Sin embargo, la verdadera respuesta nunca podrá ser dada, puesto que es imposible remontarse al origen para descubrilo con exactitud.

O al menos esa es la conclusión a la que se ha llegado.

¿Qué pasaría si yo te dijera que si es posible, que si te puedo dar la verdadera respuesta? ¿Qué, que no me crees? ¡Pues dejame mostrártelo!

La verdad es que el universo fue…

...

Era un espacio fuera de toda compresión humana. Un lugar que escapa de cualquier lógica entendible por los seres sapientes. Un espacio fuera de la realidad, y que como tal, no se guiaba por las leyes de esta.

En ese lugar no existía el concepto conocido como «tiempo», por ende, carecía de día, noche, sol o luna. Lo único que podía contemplarse era la absoluta simpleza del blanco manifestada por una tenue aurora.

Era un espacio fuera del concepto mismo de «espacio». Un entorno sin límites donde los sistemas de mediciones se encontrarían con una paradoja infinita del tipo Ouroburos.

Era un lugar carente de vida, un entorno vacío. Una pintura en blanco que por momentos parecía brillar con una infinidad de colores. Un entorno lleno de una belleza simple, aparentemente inmutable.

– Haaaaa.

Y entonces, esa belleza supuestamente inmutable cambió, producto de un simple suspiro lleno de fastidio.

Como se dijo antes, este entorno era totalmente inmutable. De ninguna manera podría existir ninguna impresión que difiera de la que ya proyectaba. Y sin embargo…

– Haaa

El mismo suspiro se escuchó, solo que esta vez más prolongado, como si de esa manera la persona responsable del ruido quisiera demostrar cuan profundo era su hastió.

Si de alguna manera hubiera una persona que actuara como un observador, podría entonces, dar un vistazo a los alrededores y encontrarse con el origen del ruido. Pero, de nuevo, esa clase de observador al igual que la causa (persona) que origina esta interferencia solo podía ser una especie de improbabilidad en sí misma.

– Haaaaaa.

De cualquier manera, ese observador se encontraría profundamente sorprendido, porque la persona que suspiraba tan profundamente era de alguna manera aun un más rara que el espacio que habitaba.

Esa persona – O al menos, lo que parecía ser una persona – tenía una apariencia del tipo humanoide: prácticamente era idéntica a un ser humano, y bajo ese estándar, se le asignaría el término «mujer», a pesar de lo impreciso que fuera.

Fuera de ser una «mujer humana» cualquier otra descripción era imposible de dar, (e incluso eso era inexacto en el sentido más amplio de la palabra): aunque su cuerpo a lo lejos parecía como el de una persona común, al acercársele se podía notar que su figura era trasparente y etérea, casi como si fuera un fantasma, emitiendo un brillo rebosante de misterios que dejaría ciego a cualquier insensato que tratara de contemplar su apariencia. Era imposible comprender detalles, ya se tratara de vestuario o de características faciales.

Esto, por supuesto, era de esperarse de quien se trataba – Ni más ni menos que La Vida. Una Primordial, aquella que encarna cada aspecto de la creación como un conjunto. Y ella, contrario a lo cualquier clase de cosa que ese título pudiera indicar, lo único que hacía era…

– Haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa – suspiro de una manera completamente imposible, tanto porque las cuerdas vocales eran incapaces de hacer esa clase ruido, y que además en ese espacio ni siquiera existía el oxígeno.

… Suspirar

Dejando de suspirar, La Vida miro a sus alrededores. Con sus ojos destellando apáticamente, el mismo pensamiento que la estaba atormentando recientemente regreso a su mente.

– «Tan aburrido»

De nueva cuenta, repito, si existiera una persona que hubiera escuchado lo que pensó Vida, probablemente se hubiera llevado una gran sorpresa, solo que esta vez en un tono más de decepción.

Pero había que entender a La Vida, desde que ella surgió habían surgido todos los elementos de la creación, y con ello el concepto que más maravillaba a Vida…

Historias.

Si, escuchaste (leíste) bien. Historias

Historias con finales felices, historias con finales tristes, historias románticas, historias dramáticas, historias de héroes, historias de villanos, incluso historias de las personas más simples que pudieran existir. Mientras se tratara de una historia, ella la estaría observando llena de un profundo deleite.

Si la historia era divertida, ella se reiría.

Si la historia era triste, ella lloraría.

Para ella las vidas (historias) de todos los seres vivientes era la única cosa que la mantenía existiendo con un sentido.

Ella no tenía otro propósito. Solo con existir surgiría la vida, y cualquier mal movimiento que hiciera podría crear miles de realidades, por lo que los sus hermanos le habían dicho: «Por favor, trata de no estorbar».

Entonces, sin nada que hacer, ella simplemente vivió su existencia analizando las historias (vidas) de sus creaciones. Paso tanto tiempo en eso que describir con exactitud cuanto duró en ello sería algo confuso de hacer.

Y es entonces que, cientos de miles de millones de años después, ella repente se encontró con un profundo dilema:

Todas las historias se volvieron iguales.

No había nada que ella no hubiera visto. El comienzo siempre era el mismo. Todos los caminos llevaban a los mismos resultados.

Ya no había nada que ella no pudiera predecir con un 110% de exactitud.

En realidad, era algo lógico de suponer. Si ella estuviera observando eternamente todas las posibilidades existentes, habidas y por haber, entonces, incluso esas «posibilidades infinitas» se agotarían. Era una paradoja solo posible debido al tipo de existencia que era ella.

Tal vez, cualquier mortal que la escuchara pensaría que su dilema era tonto y simple, después de todo, ¿no era ella uno de los seres más poderoso de la existencia?

Pero por el contrario, la respuesta era incluso más complicada de lo que se podría pensar.

Ella, de hecho, podría simplemente chasquear sus dedos para crearse una nueva realidad que pudiera contemplar a su gusto; pero eso simplemente no resolvería el problema. Después de todo, todo lo que ella creara seria comprendido perfectamente por ella. No habría ningún tipo de inesperada diversión (drama) en hacer algo como eso.

Y es que la raíz de su problema era la siguiente: como ella podía hacer cualquier cosa con 100% de probabilidades de éxito, no existía nada que ello no pudiera hacer, y por eso, ella simplemente no tenía interés en hacer nada.

– «Si no existía el fracaso, entonces, ¿al hacer algo con éxito, qué podrías pensar aparte de "Eso era de esperarse"?»

Fue por eso que ella en primer lugar se interesó en la vida (historias) de los mortales. Para ellos, quienes nacían del lodo y llegaban a tocar las estrellas, ella no tenía más que profundo interés.

Y ahora, gracias de nueva a cuenta a su omnipotencia, incluso había perdido eso.

– « ¡Que frustrante! Otra eternidad llena de aburrimiento» – nada más de pensar eso le dieron ganas de gritar, y eso fue lo que la llevo a ese espacio.

Aun así, suspirar inagotablemente no hacía por calmar su insatisfacción. Al contrario, solo parecía acrecentarla más.

– Estoy tan aburridaaaaaa….

Con otro suspiro exagerado, Vida se dejó caer de cara en contra del piso. En cualquier otro plano de la existencia la acción hubiera causado una catástrofe a la escala de la implosión del sol, pero en ese espacio blanco el acto no causo daño alguno.

– ¿Qué puedo hacer para que este aburrimiento desaparezca?

Con su cara aun en contra del suelo, Vida empezó a pensar.

Como un ser incluso más allá de los Dioses, Vida era capaz de pensar a velocidades millones de veces mayor a la de la luz, incluso así, le tomo le lo que parecieron días (aunque era difícil precisar el tiempo en esa nada absoluta) para obtener una respuesta.

– ¡Eso es! – ella exclamó, sonriendo.

Echo otro vistazo a ese espacio en blanco; con solo pensarlo, un portal se abrió en frente de sus ojos. Viendo esto, ella solo siguió sonriendo.

– Fufufu. Querida hermana, parece ser que tendré que hacerte una visita. – fue lo último que se escuchó de ella, antes de atravesar el portal.

...

El Reino de La Muerte

El Reino de La Muerte

Un lugar sin tiempo. Un lugar infinito. Pero, sobre todo… un lugar sumido en las más absolutas penumbras.

Era bastante similar a la descripción mitológica del más allá. (En realidad, esos lugares se derivaban de este, pero eso no viene al caso). Su superficie era tan extensa que era incapaz de precisarse a plena vista. En su centro, o al menos lo más cercano a eso, se encontraba un majestuoso castillo de un azabache lustroso, cuya majestuosidad era el epitome de todas las obras arquitectónicas.

Era, sin duda alguna, un lugar bastante tranquilo. Los segadores – espíritus del más alto grado al mando de La Muerte – paseaban plácidamente bajo el cobijo de las sombras.

Lamentablemente, esa tranquilidad fue prontamente destruida por completo cuando una luz brillante arrasó con toda la oscuridad.

La Muerte era una dama tolerante.

Elegante, majestuosa, impasible, hermosa, todos esos adjetivos que describirían perfectamente a la señora del fin. Es más, Incluso podría decirse que esos conceptos fueron creados para describirla.

Con una majestuosa cabellera del más fino color ónix a juego con sus ojos, combinada con una piel pálida de porcelana fina, ella era una de esas personas que eran bellas tanto por dentro como por fuera. Una mujer digna de ser alabada hasta el cansancio (o hasta la muerte).

¿Qué hacía eso mujer en esos momentos?

Pues…., ni más ni menos que la actividad más mortal, temible y aterradora del mundo, una actividad de la que incluso los Dioses no escapan y que incluso a ellos los hacía temblar; se trataba del terrorífico… ¡papeleo!

– Ha – Muerte suspiro, llenando un documento. Una vez que este estuvo listo, lo puso en una montaña de papales de un tamaño ridículo, probablemente mayor al del monte Everest. Luego, ella sonrió, dando por fin por terminada su labor.

Se reclino sobre su elegante asiento, de una manera completamente elegante. Por fin había acabado con el siniestro papeleo, ¡era libre!

Y lo fue…, solo que por unos 15 segundos.

ZHHZZZ

Súbitamente, una luz majestuosa y rebosante de divinidad apareció en frente de Muerte, encegueciéndola, pero ella, como la dama majestuosa que era, no mostro ningún signo de sorpresa. Tranquilamente, espero a que la luz desapareciera para poder ver su causal, y cuando eso sucedió…., toda su tranquilidad se fue al garete.

– Y con ustedes, ¡La Vida! – exclamó la mencionada con una sonrisa. Ella luego hizo una pose idol, causando que una multitud de aplausos y vítores llenara el lugar de alguna manera –. ¡Y la multitud enloquece!... Ey, que extraño. Por alguna razón detecto una fuente masa de intenciones ase…

– ¡Tú…! dijo Muerte, un aura tan espeluznante que haría que cualquier ser se muriera del susto al verla apareciendo en su cuerpo en ese momento.

–… sina – termino Vida. Dio una mirada nerviosa a sus alrededores y descubrió un montón de papeles quemados a sus alrededor. Rápidamente ato cabos. «Esto se va a poner feo», pensó con una mueca.

Y tal como Vida predijo, Muerte salto sobre ella, llena de enfado, dando comienzo a una de las batallas más destructivas de toda la historia.

Recapitulando, La Muerte era una dama tranquila. Al menos, mientras no destruyeras su papeleo.

...

Luego de una batalla de Vida y Muerte

– ¿Ya estas calmada? – preguntó Vida, ordenando los últimos papeles que le faltaban sobre el escritorio de Muerte. En su cabeza se notaba un enorme chichón.

Muerte revisó los papeles en sus manos por unos instantes para luego darles el visto bueno. En su impasible rostro no había ni el más mínimo signo de lo que había sucedido hace unos instantes.

– Bien. Ya está todo listo – con una mano, Muerte hizo desaparecer los papeles, para luego echarle un vistazo a su hermana gemela –. Ahora, ¿se puede saber a qué se debe tu visita?

– Ara, ara. Me hieres, Muerte ¿Acaso no puedo simplemente querer visitar a mi querida hermana? – dijo Vida, agarrándose del pecho teatralmente.

A Muerte esa escena no le hizo gracia.

– Dejate de juegos – exclamó, dándole una mala mirada –. Tu jamás haces algo sin tener un interés de por medio. Así que, dime para que viniste, ¡ahora!

Vida sonrió, dispuesta a soltar un comentario mordaz, pero entonces se acordó de la golpiza que le acababan de dar, y cambió de opinión.

– Está bien… – dijo –. Tengo una propuesta que puede resultarte interesante.

Una de las finas cejas de Muerte se alzó. Al ver eso, Vida sonrió.

...

La Sala de Destino

Destino estaba intrigado.

Eso de por si era bastante sorprendente. Después de todo, él es uno de los seres llamados como Primordiales. Una existencia forjada a través de la creación de la realidad, y poseedora por ende de la capacidad de forjar esta. E incluso dentro de estas existencias, él – El Destino – era un ser que destacaba con un poder magistral.

Con el poder de alterar tanto el curso de la vida y la muerte, y la capacidad de vislumbrar (y manipular) cada posible escenario de la realidad, no debería ser posible que nada lo sorprendiera. Y aun así, la vista que estaba ante él era una que llamaba por completo su curiosidad.

Lo que el contemplaba ante sus ojos era, al menos en su opinión, totalmente inaudito: ni más ni menos que a sus dos hermanas menores, Vida y Muerte, juntas, ambas tranquila, ante el

¿Qué era tan raro en eso que llenaba de sorpresa al omnisciente Destino? Pues que ambas se odiaban con un fervor indiscutible.

Vida, quien era completamente despreocupada y hasta cierto punto inestable, y Muerte, quien era calmada y responsable, eran totales polos opuestos. Algo bastante natural, si se consideraba que ambas representaban conceptos tan opuestos como el día y la noche.

Eran esas naturalezas tan completamente diferentes que hacían que ambas hermanas gemelas no pudieran llevarse bien por nada en todos los mundos. Era algo tan absurdo que su clarividencia dejó de mostrale los posibles resultados de este encuentro (– «Probablemente se deba al hecho que haya tantos Primordiales reunidos en un solo lugar, incluido yo mismo» – reflexionó él)

Y esa era la razón por la que Destino estaba sorprendido. Pero era una sorpresa en un buen sentido. Después de todo, para él, quien lo sabía todo, no saber nada por una vez lo tenía totalmente intrigado

– Je. Vida, Muerte, ¿se puede saber a qué debo el honor de su presencia? – preguntó él.

Algo que había que aclarar es que los Primordiales no tenían una forma física específica. No la requerían, aunque eran capaces de adoptarlas. Tanto Vida como Muerte preferían existir con esas determinadas formas creadas a su gusto (Lo cual era la razón por la que siendo gemelas eran tan diferentes, físicamente hablando).

Sin embargo, a diferencia de sus hermanas, Destino prefería usualmente no tener forma alguna, presentándose como la nada misma. Pero en esta ocasión, decidió adoptarla para tener una mejor (más divertida) comunicación con sus hermanas.

La forma que Destino adopto era la de un humanoide masculino alto y de cabello blanco, con un rostro hermoso y lleno de un incalculable misterio. Como vestimenta decidió utilizar un esmoquin negro, el cual brillaba como la más aterradora noche sin estrellas gracias a su poder.

– Necesitamos tu ayuda, hermano – dijo Vida –. Queremos que nos brindes tu poder.

Destino alzo una ceja, intrigado ¿Su poder? Y además ¿Queremos? Aunque él era más fuerte que sus hermanas, ambas seguían gozaban de la omnipotencia. Y sumado al hecho de trabajar juntas…

«Algo que requiera el poder combinado de tres Primordiales. Me pregunto, ¿en qué estás pensando, Vida?» , se preguntó.

Todo ese proceso de pensamiento se había realizado en una millonésima fracción de segundo. En el exterior, él solo dio una mirada a Vida, diciéndole que prosiguiera.

–Se lo que estás pensando: « ¿Por qué debería prestarles mi fuerza?» – continuó la Diosa – Antes de decírtela, quiero hacerte una pregunta: ¿Qué es lo único que nos afecta todos por igual? – preguntó.

Destino sola la miró, aburrido ante la pregunta. Para él, la respuesta era obvia.

–… El aburrimiento – hablo esta vez Muerte, en su tono se podía notar un poco de molestia. Al instante, ella aclaró la razón de su molestia: –. Deja de dar tantos rodeos y dilo de una maldita vez. A diferencia de ti, yo tengo obligaciones que cumplir.

– Jo, jo, jo. Querida hermana, solo estaba tratando de hacer esto un poco más divertido. Pero supongo que es algo difícil de entender para personas sin sentido del humor – le respondió Vida en tono burlón.

– No es mi culpa que tus chistes sea más terribles que un Majin . Pero bueno, tengo que admitir que trabajas mejor como payaso que como Diosa – contratacó Muerte.

–Ara, ara. Detecto un poco de cinismo en tus palabras.

– ¡Ja! Vaya, te diste cuenta. Y yo que pensaba que esa forma tuya carecía de cerebro.

– Ara, ara. Parece ser que alguien está muy altanera solo porque me derroto en su reino. Mira que en este lugar estamos en igualdad de fuerzas

– Pu. ¿Bromeas? ¡No te tengo miedo! ¡Si quieres aquí ahora mismo puedo mostrate quien manda!

Luego de esa declaración, ambas hermanas chocaron frentes.

– ¡¿Ah, sí?!

– ¡Lo que escuchaste!

Destino, por su parte, tan solo observaba esta escena con una gota resbalando por su nuca.

– «Vaya, ellas nunca cambian – pensó sonriendo burlonamente –. Hmn. Supongo que debería detenerlas» – se decidió, pues, aunque observarlas pelear era un digno espectáculo en sí mismo, (la destrucción de múltiples realidades siempre era algo interesante de ver) prefería detenerlas. Le intrigaba saber qué era lo que Vida se traía entre manos.

Liberando una porción de su poder en el espacio, él hizo que Vida y Muerte se congelaran. Literalmente.

– Deténganse de una vez – exclamó casualmente, como si contener a dos Diosas con el poder de destruir universos fuera tan fácil como aplastar una mosca –. No estoy de humor para peleas. Así que a menos que quieran enfrentarse a mí, será mejor que se comporten ¡¿Quedó claro!?

Al instante, ambas hermanas asintieron rápidamente, un poco pálidas.

– Bien… – él sonrió ante la respuesta, para luego soltarlas –. Ahora, Vida, ¿qué era lo que estabas diciendo?

Al escuchar la pregunta, Vida se reincorporo y actuó como si nada hubiera pasado.

–Ejem. Bien. Como decía antes de ser groseramente interrumpida – al decir eso, le dio una mala mirada a Muerte, quien la ignoró olímpicamente –, tengo la solución perfecta para nuestro aburrimiento. Y esa es…

En ese instante, Vida guardo silencio, ganándose que Muerte dejara de aplicarle la Ley del Hielo, y le echara una mirada fulminante que decía: «¿Es enserio…?» y que Destino le pidiera que se apresurara con la mirada.

–…Que le otorguemos nuestro poder a un mortal – dijo finalmente–. Si, sé que suena como una locura ¡Pero solo piénselo! ¡Un ser que no se rija por ninguna de nuestras reglas! ¡Que no se rija por la Vida, la Muerte o el Destino…! – Los ojos de Vida brillaron con una fascinación inusitada –. Un igual.

Luego de decir esas palabras, un silencio se formó mientras Destino analizaba la propuesta.

– Suena tentador, pero, ¿cómo es precisamente que esto eliminara nuestro aburrimiento? – preguntó el.

–Que bien que lo preguntas – Vida sonrió –. El simple hecho de crear un igual solo será una solución temporal, eso yo lo tengo claro. Es por eso que en lugar de conferirle todo el poder de una vez, se le otorgara una semilla que ira «floreciendo» conforme el usuario crezca, y que al igual que el aleteo de una mariposa, produzca cambios en otras realidades. Ya tengo ideado todo el sistema.

Con un gesto de su mano, Vida hizo que millones de pantallas aparecieron alrededor de los primordiales.

– Me base principalmente en un sistema de videojuegos de una de las múltiples realidades que he observado – en las pantallas, se mostraba a un joven peli-negro oriental peleando con lo que parecía ser un zombi gigante –. Al principio este poder no parece la gran cosa, pero conforme el usuario va creciendo, su verdadera naturaleza se va mostrando: ¡la increíble capacidad de crecer sin límites!

Terminó Vida, haciendo un gesto teatral con su mano ante la mirada expectante de sus hermanos

– Solo piénsenlo. Con nuestro poder podríamos mejorarlo increíblemente – añadió luego.

Mientras analizaba las pantallas, Destino tarareo algo que sonaba como «Despacito» (una melodía a la que él le había dado su bendición). Era una propuesta tan tentadora, estaba dispuesto a aceptarla, pero todavía había una duda por resolver…

– ¿Y quién sería el afortunado elegido?

La sonrisa de Vida pareció ensancharse al escuchar eso.

– Eso ya lo tengo listo – con una mirada de la Diosa, las pantallas mostraron a la persona seleccionada –. En un principio fue difícil la elección, pero el destino de este mortal está tan lleno de probabilidades que es simplemente exquisito.

Acercando su mirada a una de las ventanas, Destino dio una mirada dentro de ellas. Lo que encontró, le hizo entender todo

– « Así que por eso ella está aquí – pensó, su mirada dirigida en dirección a la silenciosa Muerte. Una sonrisa se posó en su rostro –. Eso lo explica todo. Si se trataba solo de poder, la combinación del mío y el de Vida era más que suficiente, pero el hecho de incluir al campeón de Muerte lo cambia todo» dándose cuenta de eso, Destino hizo algo totalmente inesperado…

… se rio.

– ¿Qué tengo que hacer? – preguntó él con una sonrisa colmilluda en su rostro.

– ¿Eh…? ¿Hermano? – Exclamó Vida, descolocada. Ella no pensó ni en un millón de años (lo que era el equivalente de un día para ella) que Destino dijera «Sí» tan fácilmente –. Todavía no te he dicho los planes que tengo sobre como alterare esta reali-…

– Solo hazlo – la cortó –, haz lo que tengas que hacer, ¡pero hazlo de una vez!

Escuchando esto, la expresión de Vida no podría mostrar más desconcierto. Destino pudo entender como su hermana se sentía, pero le importaba poco. El pequeño retazo de los resultados de esto que le mostro su clarividencia le hizo sentir un sentimiento que el casi había olvidado… emoción.

Saliendo de su desconcierto, Vida recupero la sonrisa.

– Ara, ara. Si eso es lo que quieres, ¡entonces eso es lo que se hará! – con un chasquido de sus dedos, ella le trasmitió a sus hermanos lo que tenían que hacer.

Momentos después…

Siguiendo las indicaciones de Vida, los primordiales tomaron una formación de tipo pirámide, con Destino en el centro y las gemelas a los costados. Con un pensamiento de la Diosa brillante, una pantalla apareció en frente de ellos.

– Ahora, cada uno de nosotros debe dar una pequeña porción de su autoridad – explicó Vida (aunque sus hermanos ya lo sabían) –. Comienzo yo…

Tras decir eso, Vida abrió su mano derecha, en ella, apareció una luz brillante, la cual recordaba a las estrellas. Esa luz luego se desprendió del apéndice de la Diosa, volando de una forma similar a la de las mariposas en dirección hacia la pantalla.

– Una chispa de Vida –dijo la mencionada Diosa. Una sonrisa se posó en su rostro en cuanto la luz fue absorbida por la pantalla.

– Supongo que ahora vengo yo… – musitó Muerte. Al igual que Vida, ella alzo su mano, conjurando un brillo morado, sim embargo, a diferencia de su hermana, ella hizo que con un pensamiento la ventana se acercara a ella, para luego tocarla directamente.

Un toque de Muerte – se limitó a decir la Primordial.

– Y por último…

Destino levantó ambas manos, conjurando su energía, y disparándola en forma de rayo láser en dirección a la dichosa ventanilla. Esta ventanilla luego se elevó a los cielos, despidiendo una gran cantidad de energía.

¡La bendición del Destino!

Se hizo silencio por unos cortos instantes, mientras los hermanos observaban a la ventanilla descender

– ¿Funciono…? – preguntaron las hermanas al unísono, para luego darse una mirada de disgusto mutuo entre sí.

Usando su clarividencia, Destino dio con la respuesta.

– Mírenlos ustedes mismas – aun así, hizo que sus hermanas la observaran.

Al verla, el rostro de Vida se llenó de felicidad. Y aunque Muerte lucia algo inexpresiva, el ojo observador de Destino notó que también estaba bastante contenta.

– Ahora solo queda esperar a ver cómo se desarrolla – él dijo.

– Bien – Muerte conjuro un portal con sus manos –. Si eso es todo, entonces me retiro. Tengo trabajo que hacer – sin decir nada más, ella desapareció.

–Siempre tan sociable – se burló Vida, mirando en dirección hacia donde había estado Muerte – Aun así, yo también me tengo que ir ¡ Bye bye, Destino! – se despidió, desapareciendo a su particular forma.

Eso dejo solamente a Destino.

– Je. Habían durado mucho – mencionó al aire, pensando en sus hermanas. Luego de decir eso, él dio un par de pasos hasta quedar en frente de la pantalla. Dándole una mirada que despedía la crueldad de alguien que es totalmente superior, exclamó –. Pobre, pobre mortal. Tu vida ha dado un vuelco total, y ni siquiera eres consciente de ello. Trata de sobrevivir, ¿vale? No quiero perder a mi más reciente fuente de entretenimiento.

En esa pantalla, se podía ver a un pequeño niño de pelo negro alborotado y ojos verdes cubiertos por unos gafas que, al igual que el resto de su cuerpo, le quedaban grandes, siendo regañado por una mujer; ignorante de lo que había sucedido, de cómo su vida había sido alterado, de que se le había sido dado el mayor poder de toda la existencia…

Y de que seres aterradores habían jugado con su vida de una manera totalmente insólita.

El Juego del Destino había comenzado. Y el jugador principal era totalmente ignorante de ello.

Esta historia continuara…


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¡Nos vemos!