Sirius se restregó la cara con ambas manos, lleno de frustración. Estaba sentado en la sala de estar de lo que alguna vez fue su hogar. La infame ancestral casa de los Black. El número 12 de Grimmauld Place. Una mansión que prácticamente era una fortaleza, imposible de rastrear y construida sobre la convergencia de tres líneas ley. Imposible de trazar y con todas las protecciones por las cuáles la Casa Noble y Más Antigua de Black era reconocida encima del edificio, hacían de este lugar el más seguro de Gran Bretaña, a excepción de Hogwarts.

Lo que alguna vez fue una mansión que ostentaba toda la riqueza, todo el poder, y todo el lujo que una familia de la categoría de los Black, ahora era un lugar lúgubre, opresivo, deprimente, lleno de telarañas, criaturas parasitarias y peligrosas, polvo, y una sensación de oscuridad que hacía estremecer a quien pusiera un pie allí. El lugar hacía años que no estaba habitado, y el viejo elfo doméstico de la familia no había hecho su trabajo al cuidar de la mansión. Y se notaba.

Sirius removió el líquido color ámbar en su vaso, mientras estaba sentado en el sofá frente a la chimenea que crepitaba. El añejo whisky de fuego que había encontrado fue un bálsamo para el torrente de pensamientos que corrían por su cabeza, luego de todas las revelaciones que había tenido hacía tres días en la enfermería del colegio.

No podía creer cómo su ahijado había sido golpeado por la maldición asesina y había sobrevivido.

'Otra vez' pensó amargamente.

Le dio un gran sorbo al resto de la bebida que le quedaba, sintiendo como su garganta quemaba mientras tragaba. Y pensaba en lo que iba a hacer a continuación.

Desde su escape con Buckbeak luego del rescate de Harry y su amiga, había estado recuperándose de su estancia en Azkaban en una de las propiedades de su familia, en una playa de Centroamérica. No quería dejar a su ahijado. Merlín ya sabía lo mucho que se arrepentía de lo que había hecho esa noche en 1981 y otra vez cuando escapó de la prisión. Pero sabía que era lo que necesitaba, recuperarse por completo, y varios meses después, junto con terapia y asistencia médica que había solicitado, sentía que estaba mejorando.

Iba a quedarse unos meses más, para que coincidiera con el fin del curso de Harry, pero cuando una carta de Remus le describió los acontecimientos decidió volver. Había charlado rápidamente con su ahijado por flú, justo antes de emprender la vuelta. Sabía que necesitaba moverse por transporte muggle usando su forma animaga, así que el viaje en barco a través del océano había llevado bastante tiempo.

Llegó unas semanas antes de la última tarea, y se dirigió al único lugar que pensó que jamás volvería. El despreciable hogar de su infancia. No estaba seguro si iba a poder ingresar, luego de haber sido repudiado de la familia por su madre, pero cuando ingresó y llamó al despreciable elfo doméstico que lo odiaba en su juventud, se encontró con la gran sorpresa que no había sido expulsado de la familia, y que el elfo lo reconocía como su actual maestro. Lo que significaba que era el Jefe de la Familia Black.

Esa era otra de las cuestiones que tendría que resolver más adelante. Ahora tenía otras cosas en mente, como la seguridad y los pasos a seguir del joven que estaba descansando en la habitación que alguna vez fue de Regulus Black.

Tenía que agradecerle a Remus por haberle informado de cuándo tendría lugar la Tercera Prueba. Se las había arreglado para escabullirse por Hogsmeade y llegado al lugar donde empezaba la tarea, manteniéndose en su forma canina. Esperó pacientemente, y los nervios empezaban a consumirlo cuando la llegada de Harry lo tranquilizó. Para luego volver a aterrarlo por completo con la exclamación que hizo y la forma en que se desmayó.

Fue una suerte que ingresó en la enfermería justo antes de que Madame Pomfrey empezara a explicar lo que había encontrado en Harry. Si no hubiera sido así, dudaba que Dumbledore le fuera a contar con detalle todo lo que tuvo que soportar.

Pero ahora estaba sano y salvo, descansando tranquilamente. Una parte de él estaba un poco preocupado que todavía no se había despertado, pero sabía que a veces los agotamientos mágicos requerían tiempo. Y si a eso se le sumaba todo lo demás, esperaba que estuviera fuera por algunos días más.

Lo que le dio tiempo para pensar en lo que vendría. Todavía recordaba la expresión anhelante de Harry cuando él le sugirió que vivieran juntos. Así que eso era lo que iba a hacer.

Él sabía internamente que no había sido el padrino tendría que haber sido. La rabia lo cegó la noche que Peter traicionó a James y Lily, lo que lo hizo caer en su trampa y su posterior encarcelamiento. Y cuando escapó, el confinamiento de tantos años y la exposición a los dementores le jugaron una mala pasada, queriendo vengarse primero con la rata antes de pensar en lo que era mejor para Harry.

Pero el tiempo de recuperación había sido bueno para él. Había podido recuperarse bastante bien de todo lo que había sufrido, y aunque no era una recuperación completa, estaba bastante conforme. Tenía la mente despejada, y ahora su prioridad primaria, secundaria y terciaria era Harry. Nadie más que él. Iba a hacer lo imposible para remendar todos sus errores.

'Sólo espero que James y Lily me perdonen cuando nos encontremos' pensó con amargura.

El ruido de la puerta de entrada lo sacó de sus pensamientos. Se puso de pie de un salto y se dirigió al pasillo de entrada, apuntando al recién llegado con la varita de repuesto que había logrado adquirir en el mercado negro. El recién llegado se congeló cuando lo vio.

"¿Con quién te dije que me iba a escabullir a uno de los armarios de escoba en nuestro 5to años, pidiéndote que se mantuvieran lejos en sus rondas de prefecto?" preguntó, intentando mantener la seriedad en su rostro.

"La primera vez fue con Sheila Attkinson, sexto año de nuestra casa, la segunda con la Ravenclaw Maia Torrent, y no puedo dejar afuera las incontables veces que me lo pediste con Amelia Bones" respondió Remus, con una leve sonrisa.

Sirius se relajó y empezó a reírse, antes de dar un paso adelante y abrazar con fuerza a su viejo amigo.

"Si, Amelia era bastante exigente tengo que admitir".

Se separaron y se dirigieron hacia donde estaba Sirius antes de la llegada de Remus.

"No te ves muy bien viejo amigo".

Remus sonrió levemente, dirigiéndose a uno de los asientos libres, para dejarse caer con cansancio.

"Si, bueno, la transformación de este mes no fue muy amable conmigo. Es difícil conseguir la poción en este momento para mí" respondió con resignación.

Sirius negó con la cabeza. Sabía que el merodeador estaba teniendo problemas para conseguir trabajo, y la poción Matalobos era cara.

"Pero no importa, tengo que admitir que estoy un poco intrigado de que me hayas invitado a venir a este lugar. De todos los lugares donde pensé que te podrías quedar, este era el último al que creía que ibas a recurrir" continuó Remus.

"Si, no hace falta que me lo digas. Pero bueno, a tiempos desesperados, medidas desesperadas" dijo Sirius con un suspiro.

"¿Qué ha pasado? Escuché algunos rumores de lo que sucedió en la Tercera Prueba" dijo Remus con seriedad.

"Muchas cosas Remus. Es en parte por lo que estoy en este lugar, por seguridad. No tengo mucha información, sólo las secuelas de lo que sea que haya pasado Harry, que estoy seguro que fue un infierno. Pero lo más importante es que cuando llegó a la zona de premiación, y antes de desmayarse, Harry afirmó que Voldemort regresó" respondió Sirius con gravedad.

Remus abrió los ojos y se desplomó en el sillón.

"Si, esa es una forma de reaccionar" dijo Sirius, llenando dos vasos con el Ogden añejo que estaba sobre la mesa, y entregándole uno a su amigo. "Toma, estoy seguro que necesitarás esto y más también".

El hombre lobo aceptó el vaso sin discusión, y lo vació de un trago. Se quedaron en silencio un par de minutos, con los pensamientos sobre lo que el moreno acababa de decir.

"Mierda" fue todo lo que pudo decir Remus.

"Oh, si, mierda. Y eso no es todo" comentó Sirius, llenando ambos vasos.

"¿Qué más hay?".

"Es sobre Harry. Él..." se detuvo a mitad de la frase. Y se tomó todo el líquido de una vez.

"¿Qué ocurre Padfoot?" preguntó Remus, extrañado ante el comportamiento de su amigo.

"Está arriba, descansando. Tuvo agotamiento mágico severo, muchos rasguños y golpes por maldiciones, le lanzaron la maldición Imperius, lo torturaron con Cruciatus y lo más increíble de todo es que..." tomó aire para completar la oración. Aún le resultaba imposible de creer. "...lo golpearon con la maldición asesina en su pecho. Y sobrevivió. Otra vez".

"¿QUÉ?".

"Lo que escuchaste".

Remus lo miró incrédulo, pero al ver el gesto sombrío de su amigo, se dio cuenta que no estaba bromeando.

"Lo dices en serio" no era una pregunta.

"Si, según lo que encontró Madame Pomfrey en su diagnóstico".

"Por la barba de Merlín" murmuró Remus, vaciando su vaso y sirviéndose un tercero, que lo vació igual de rápido.

"Es por eso que te pedí que vinieras. Harry se convertirá en mi prioridad. Voy a ser el padrino que tendría que haber sido desde esa fatídica noche, y voy a necesitar tu ayuda Remus. Más con todo lo que vendrá, si es cierto que Voldemort está de nuevo entre nosotros".

Remus asintió lentamente.

"Si, tienes razón. Esperan tiempos difíciles. Pero sabes que puedes contar conmigo".

"Gracias Moony" dijo con una sonrisa.

"Bueno, será mejor que me vaya entonces. Tengo que poner algunos asuntos en orden, pero en unos días estaré de vuelta" dijo poniéndose de pie.

Sirius asintió, viendo como se retiraba del salón y escuchando como se cerraba la puerta unos momentos después. Suspiró. No iba a ser fácil, pero con su amigo a su lado ambos ayudarían a Harry en lo que sea que el destino les ponga enfrente.

Harry abrió los ojos lentamente. Y lo primero que vio fue el techo negro. Parpadeó un par de veces y se incorporó un poco, quejándose del dolor que estaba sintiendo en su cuerpo. Miró a su alrededor y se dio cuenta que no sabía dónde estaba. Frunció el ceño, e intentó recordar qué había sucedido.

Luego de unos momentos de desorientación todo vino a su mente. La maldición asesina, la conversación con sus padres, la vuelta al cementerio, el traslador de nuevo a Hogwarts, y cómo le avisó a quien creía que era el director que Voldemort había regresado, antes de desmayarse.

Y ahora estaba en una cama bastante grande, en una habitación revestida de verde y plateado, como si fuese de la casa de Slytherin. Su ceño fruncido se pronunció. ¿Dónde diablos estaba?.

Unos pasos fuera de la puerta llamaron su atención, y cuando se abrió, una figura ingresó en la habitación donde estaba.

"Ya era que despertaras dormilón" dijo el recién llegado con una sonrisa.

"¡Sirius!" dijo Harry, sin poder creerse que tenía a su padrino enfrente sonriéndole ampliamente. Intentó levantarse de la cama, sólo para que un gemido de dolor escapara de sus labios.

"¡Oye cachorro, cuidado! Tómatelo con calma" dijo el moreno, llegando rápidamente hasta su lado y empujándolo por los hombros, para evitar que se levantara. "Has estado bastante tiempo inconsciente, te llevará un par de días recuperarte por completo".

"¿Dónde estoy? ¿Qué ha pasado? Lo último que recuerdo fue decirle al director, o al menos pensaba que era él, que Voldemort estaba de vuelta antes de desmayarme" dijo Harry atropellando las palabras.

"Calma Harry, tranquilo. Estás a salvo" lo tranquilizó Sirius, sentándose en el borde de la cama a su lado.

Harry asintió, y respiró un par de veces.

"¿Cómo te sientes?" preguntó su padrino, con clara preocupación.

Harry pensó un poco. Le dolía todo el cuerpo. Pero de alguna manera se sentía... liviano.

"Me duele por todas partes, músculos y huesos, estoy como agarrotado" respondió, escaneándose internamente. "Pero a la vez me siento bien. Cómo si flotara con liviandad, no sé, es raro" terminó, medio confundido.

"Bueno, según Madame Pomfrey has pasado por mucho" dijo bastante serio.

Harry asintió, y bajó la cabeza. Ahora un poco más tranquilo, todo lo sucedido en esa noche de terror volvía a él. Todo lo que había pasado, los golpes recibidos, las maldiciones que le infligió, la tortura. Y lo inútil que se sintió. Sólo con un par de hechizos en su repertorio.

"Si, fue una noche para olvidar" dijo con voz trémula.

Sirius puso una mano en su hombro, intentando reconfortarlo.

"Harry, el hecho de que estés vivo, y que estés bien es algo extraordinario" dijo con calidez.

El joven desvió la mirada. No se sentía que hubiera sido una hazaña.

"Fue una pesadilla" admitió débilmente.

"Cuéntame desde el principio" pidió Sirius, gentilmente.

Harry no dijo nada por varios momentos, ordenando sus pensamientos. No estaba seguro de poder abrirse sobre lo que había pasado, pero necesitaba descargarse con alguien, todo lo que había sucedido. Y su padrino estaba ahí para él.

"La Tercera Prueba fue.. brutal" empezó Harry, susurrando. "Criaturas oscuras, trampas. No estaba preparado para todo eso. Encontré a Fleur y envié chispas rojas, para que la recogieran. Luego, casi al final, me encontré con Viktor luchando con Cedric, que estaba bastante malherido. Pero había algo raro en él, sus ojos estaban vidriosos y no actuaba como él. Así que lo aturdí, y lo envié de nuevo como había hecho con Fleur".

"Ayudé a Cedric a llegar hasta donde estaba la copa, y me dijo que la tomara, que me la merecía. Me negué, y le dije que fuéramos juntos, que de alguna manera era una victoria de Hogwarts. Ojalá le hubiera hecho caso" continuó Harry, sintiendo como se le empañaron los ojos con lágrimas.

"Llegamos a un cementerio. No a dónde se suponía que teníamos que llegar, al comienzo del laberinto. Alguien debió haber manipulado la copa y nos trasladó a ese lugar. Vi una tumba que me dio a entender que dónde estábamos era muy peligroso, y le pedí a Cedric que tomara la copa y se fuera. No hubo tiempo, porque en ese momento Pettigrew apareció y lo mató". Las lágrimas corrían por su cara furiosamente.

Sirius apretó los puños con fuerza, pero no lo interrumpió. Sabía que su ahijado necesitaba sacarlo de su sistema, y aunque le doliera el alma recrearlo, era lo mejor para él.

"Luego me inmovilizó, y de alguna forma llevó a cabo un ritual. Se cortó la mano, extrajo un hueso de la tumba del padre de Voldemort, y utilizó mi sangre. Después tiró a un caldero gigante lo que era un cuerpo asqueroso, y de ahí resurgió Voldemort completamente."

"Cuando estuvo de pie, llamó a sus seguidores, los reprendió, y cuando se percató de mi, empezó a burlarse frente a todos. Cómo lo había detenido cuando era un bebé gracias al sacrificio de mi mamá, y que no era nadie. Me soltó, me entregó la varita, me lanzó el Imperius para intentar que me inclinara ante él, pero no pudo. Por eso me envió un par de maldiciones, algunas las pude esquivar, otras no".

"Intenté luchar con él, pero no fui rival. No sabía más que un par de hechizos y los repelía como si nada. Me alcanzó con un par de Cruciatus. Y mientras yo estaba tirado temblando por la tortura, él se regodeaba con los mortífagos, diciendo que me iba a matar. Sabía que no iba a pasar mucho más hasta que lo hiciera, así que me puse de pie. Si iba a morir, moriría con la frente en alto, mirándolo. Estaba tan cansado, exhausto, que cuando me lanzó la maldición asesina no pude hacer nada. Y me golpeó en el pecho" explicó, mientras su mano volaba a donde fue impactado. Se palpó encima de la camisa que tenía y un leve estremecimiento recorrió su cuerpo.

Se detuvo por unos segundos, ordenando sus pensamientos una vez más.

"Ahí es cuando sucedió lo más extraño. Me encontré en un lugar completamente blanco, desnudo. Pensé que quería algo de ropa y automáticamente una prenda blanca cubrió mi cuerpo. Caminé por lo que me parecieron horas, hasta que me encontré con mamá y papá" dijo con la voz quebrándose al final al recordar su experiencia con sus padres.

"James y Lily..." murmuró Sirius, abalanzándose sobre Harry y abrazándolo con fiereza. Se quedaron así por varios minutos, hasta que ambos se recuperaron.

"Si, charlé con ellos, me dijeron que era como una antesala, y que dependía de mí si seguía adelante o si decidía volver. Al principio les dije que sí, que quería volver a estar con ellos. Pero papá me dijo que no querían, al menos no todavía, que querían que viviera una larga vida y volviera con ellos luego de muchos años".

"Me puse a pensar, y me di cuenta que tenía razón. Así que decidí volver. Y luchar contra Voldemort que estaba de regreso. Me dijeron cómo fue posible que haya sobrevivido a la maldición asesina..."

"¿James te dijo algo como que eres inmune?" preguntó Sirius, riendo levemente intentando aligerar el ánimo.

Harry se rió.

"No con esas palabras, pero dijo que pasó lo que él consideraba una buena broma". Luego se puso serio de nuevo. "Al parecer una parte del alma de Voldemort habitaba en mí, y cuando la maldición asesina me golpeó, mató esa parte" dijo sombríamente.

Todo el buen ánimo y el color de la cara de Sirius lo abandonaron cuando escuchó lo que Harry contaba.

"¿Una... una parte del alma de Voldemort estaba en ti?" preguntó débilmente.

"Si, eso me dijo mamá. Y ahora que lo pienso, es lo único que puede darle cierta explicación a lo que sucedió. No me mató a mi, mató a... bueno, eso" dijo Harry, frunciendo el ceño.

Sirius no dijo nada. Al haber crecido en una familia oscura como los Black, estaba versado en magia vil, y la magia que corrompe el alma de esa forma era repugnante. Tendría que investigarlo antes de decir algo.

"Luego me contaron por qué se escondieron cuando era un bebé. Al parecer hubo una profecía, y Dumbledore les pidió que se ocultaran. No les dijo el contenido, pero tiene que ver conmigo y Voldemort. Y viendo todo lo que pasó desde que volví al colegio conmigo y con él, tiene sentido que haya algo más" continuó Harry.

Sirius gimió con frustración al escucharlo y se pasó las manos por el rostro. ¿Qué más le tenía que pasar a su ahijado?.

"Demonios cachorro, sí que haces la vida interesante" dijo Sirius luego de unos momentos de silencio.

Harry sonrió sombríamente.

"Luego de despedirme de ellos, me desperté, vi que todos estaban inconscientes. Me dirigí al cuerpo de Cedric y convoqué la copa, no podía dejarlo ahí" siguió relatando Harry, con un susurro cuando llegó al final. "Ahí fue cuando sentí que mi varita se prendió fuego, y un trino de fénix salió de las llamas. Fue triste, pero como una despedida cariñosa" dijo abatido. "Luego llegué al colegio, di el aviso y me desmayé. Y ahora me desperté aquí, donde sea que estemos" terminó mirando alrededor, suspirando.

Se produjo un silencio, ambos considerando el relato de Harry, mientras los pensamientos corrían con desenfreno. Un gruñido proveniente del estómago de Harry rompió la calma.

"Veo que estás un poco hambriento" dijo Sirius riendo.

"Si, no sé cuánto hace que no como algo. Respecto a eso, ¿cuánto tiempo dormí?" preguntó confundido.

"Ha pasado una semana Harry" respondió con seriedad, logrando que el joven abriera los ojos con sorpresa. "No te preocupes, es normal estar fuera un par de días en casos de agotamiento mágico, y si le sumamos todo lo que te sucedió... bueno, es comprensible que hayas dormido tanto tiempo".

Harry asintió, sin saber muy bien qué decir.

"Ahora, aquí tienes varios viales de pociones que tienes que tomar, sino Madame Pomfrey me asesinará. Tómalas, y haré que el elfo doméstico te envíe la cena. Vendré más tarde, así te ayudo a levantarte, hay varias cosas que tenemos que hablar" dijo Sirius, llevando ambas manos al costado del rostro de Harry. "No te imaginas la alegría y el alivio que tengo que estés bien cachorro" susurró, mirándolo a los ojos.

"Gracias Sirius" dijo con sinceridad.

Sonrió ante las palabras de su ahijado, y se puso de pie.

"Vendré en un rato. Ahí están las pociones" dijo señalando los viales que estaban sobre la mesita al lado de la cama.

Harry asintió, viéndolo retirarse de la habitación, y comenzó a beber las pociones. Hizo muecas con varias, estaba seguro que Snape las había preparado e hizo lo posible para que tuvieran el peor sabor posible.

Cuando terminó de beber todas las pociones, un chasquido llamó su atención. Frente a él, estaba el elfo doméstico más viejo y abandonado que jamás había visto, levitando una pequeña bandeja con comida.

"La cena para el mestizo por órdenes del maestro traidor de sangre" dijo la criatura con desprecio en voz baja.

"Hola, ¿cuál es tu nombre?" preguntó Harry, haciendo que el elfo parpadeara confundido.

"Kreacher, que vive para servir a la Casa Noble y Más Antigua de los Black" respondió.

"Un gusto Kreacher, soy Harry Potter".

"Kreacher sabe el nombre del mestizo que detuvo al Señor Oscuro" dijo en tono neutral. Luego le entregó la bandeja y se fue sin decir otra palabra.

Harry se encogió de hombros, y comenzó a comer. No se había dado cuenta de lo hambriento que estaba hasta que el aroma de la comida penetró en su nariz. A un ritmo sorprendente devoró todo lo que tenía para comer, sintiéndose un poco mejor con el estómago lleno.

Una vez que terminó, con cautela intentó levantarse y dirigirse al baño. Al poner los pies en el piso frío y salir de la cama, tuvo que sostenerse con una de las columnas, para recuperar el equilibrio. Le dolía todo el cuerpo, pero se sentía un poco más liberado con las pociones que había ingerido. Ya recuperado, se dirigió al baño para tomar una necesaria ducha. Estuvo durante bastante tiempo bajo el agua, disfrutando de la sensación de sentirse limpio después de una semana. Cuando terminó y volvió a la habitación, Sirius ya lo estaba esperando.

"¿Te sientes bien?" preguntó con un poco de preocupación, mientras lo alcanzaba y lo acompañaba de nuevo a la cama.

"Si, la comida y el baño me sentaron muy bien, necesitaba eso" admitió Harry.

"Si, me imagino. Ten, estas eran túnicas de mi hermano Regulus. Quizás te queden un poco grandes, pero creo que tenían un tamaño parecido" dijo Sirius, sacando un poco de ropa del armario de la habitación.

"No sabía que tenías un hermano, ¿este era su cuarto? ¿Esta es tu casa?" preguntó intrigado por saber más de la vida de su padrino.

"Si, pertenecía a él" respondió, mirando el lugar con cierta nostalgia. "Era dos años mejor que yo, y como puedes ver estaba en Slytherin. Era buscador como tú, aunque no tan bueno" dijo riendo levemente. "Nos llevábamos muy bien, al menos hasta que yo me fui de esta casa. Luego su comportamiento cambió y no tuvimos la misma relación.." dijo con su voz perdiéndose al final del relato. "Pero si, esta es mi casa de la infancia, hasta que me fugué" continuó, recuperándose un poco.

Harry se cambió, mientras escuchaba atentamente las palabras de Sirius.

"¿Te fuiste de aquí?" preguntó con sorpresa.

"Oh si, cuando tenía 16 años. Tuve una gran pelea con mi madre, y bueno, decidí largarme de este lugar. Nunca fue lo que yo llamaría un hogar amoroso para mí. Por suerte, tu abuelo Charlus y tu abuela Dorea me acogieron. Dorea Black era mi tía abuela, hermana de mi abuelo Arcturus" relató Sirius con una sonrisa.

"No sabía eso" dijo Harry emocionado. Enterarse de cosas nuevas sobre sus antepasados siempre lo excitaba. "Eso quiere decir que somos parientes" dijo contento.

Sirius se rió divertido. "Si cachorro, somos una especie de primos lejanos. Pero la mayoría de las familias mágicas de alguna manera están relacionadas".

"No lo sabía. En realidad, no sé mucho sobre mi familia o las familias mágicas en general" dijo con el ceño fruncido pensando en lo ignorante que era en ese aspecto. Sintió un poco de tristeza ante esa perspectiva. Siempre quiso saber más sobre los Potter, pero nunca nadie le había dicho nada, salvo pequeñas cuestiones.

Sirius suspiró pesadamente.

"Lo sé Harry, y prometo que te contaré todo lo que tienes que saber. Por eso vine a buscarte, ¿qué te parece si bajamos a la sala de estar, tomamos una taza de té y charlamos sobre algunas cuestiones?".

"Si, por supuesto. Me vendrá bien mover los músculos un poco" dijo agradecido de no tener que volver a la cama.

Con Sirius ayudándolo a bajar las escaleras y cuidando que no perdiera el equilibrio, ambos llegaron al primer piso, mientras Harry contemplaba toda la mansión con los ojos bien abiertos.

"Este lugar necesita una limpieza" dijo con una mueca.

"Si, no tengo dudas" dijo Sirius divertido. "Una de las tantas cosas que haremos de ahora en adelante. ¡Kreacher!".

Con un pop, el elfo apareció, frente a ellos.

"¿Qué desea el maestro traidor de sangre de Kreacher?" preguntó en voz baja casi inaudible.

"Tráenos dos tazas de té, y algunos bocadillos" respondió con dureza.

"Si maestro traidor de sangre" y luego desapareció. Unos momentos después, aparecieron las tazas y los bocadillos encima de la mesa que estaba frente a los sillones en los que estaban sentados.

"No te tiene mucha estima" dijo Harry arqueando una ceja.

"No, nunca nos hemos llevado bien" reconoció Sirius con una mueca.

"¿Por qué?".

"Verás Harry, yo era todo lo opuesto a lo que mi familia pregonaba. La Familia Black siempre fue reconocida por ser una familia oscura, afín a la pureza de sangre y la supremacía hacia los muggles y nacidos de ellos. Toda mi familia estuvo en Slytherin. Yo fui el primer Black en ser calificado en Gryffindor, gracias a Merlín" contó Sirius. "Mis padres obviamente estaban muy decepcionados de mí. Como hijo mayor, el señorío de la Casa iba a ser mío en algún momento, pero yo jamás quise nada de eso. No quería tener nada que ver con mi familia. Kreacher tiene arraigado todos los prejuicios, en su mayor parte por mi madre, y cuando me largué de este lugar, ella me repudió de la familia. Por lo que me dijo Kreacher, murió algunos años después, pero nunca pudo recuperarse del impacto que le produjo" dijo como si fuera lo más normal del mundo.

"Lo siento Sirius" dijo Harry, un poco apenado.

"Ningún problema Harry, nunca tuve remordimientos. Al contrario, fue la mejor decisión que pude haber tomado. Tus abuelos me recibieron con los brazos abiertos. Lo único que lamento es cómo esa decisión afectó mi relación con Regulus" dijo encogiéndose de hombros con un poco de indiferencia.

"De cualquier manera, increíblemente soy el Jefe de la Familia Black. Haber podido entrar y que Kreacher me responda son evidencias de eso. Aunque no estoy seguro de cómo es eso posible…" murmuró al final para sí mismo.

"¿Qué es eso de ser Jefe de la Familia Black?" preguntó Harry con interés.

"Las familias mágicas tienen un Jefe, un señor. Es un sistema en el que la persona que dirige está a cargo de todas las cuestiones relacionadas con la familia. Desde el aspecto económico, como inversiones en tiendas, comercios, propiedades, y demás; cuestiones sociales, como eventos, galas, bailes; cuestiones políticas, como sentarse en el asiento del Wizengamot. En fin, todo lo que se requiera tomar decisiones en nombre de la familia" explicó Sirius. "Obviamente es un resumen muy detallado de lo que realmente implica, pero es un buen vistazo".

Harry abrió los ojos, conmocionado.

"Wow, eso es mucho para procesar. ¿Y tú estás a cargo de todo eso?"

"Si, bueno, verás, mi familia era una de las más prominentes del mundo mágico. Mi abuelo Arcturus Black III fue el último Lord Black, y fue muy respetado por toda la comunidad mágica. Es verdad que la reputación de mi familia ayudó, pero él siempre puso el nombre Black por encima de todo".

"Suena como un gran hombre" dijo Harry con compasión.

"Si, fue un gran hombre. De pequeño me daba lecciones sobre la política y la importancia de nuestro apellido para la sociedad" dijo con un dejo de nostalgia en su voz. "Pero a mi realmente nunca me interesó nada de eso, aunque disfrutaba pasando tiempo con él" añadió luego, encogiéndose de hombros.

Harry asintió, comprendiendo un poco más luego de este vistazo a la familia de Sirius.

"De todas formas, ahora aprecio todas las lecciones que tuve, serán de suma importancia para lo que se viene" dijo Sirius con gravedad.

Harry tragó saliva y asintió. El peso de lo que había ocurrido se hizo notorio de repente.

Sirius se puso de pie y luego se arrodilló delante de él, tomándolo de los hombros.

"Se vienen tiempos muy difíciles Harry. Tiempos oscuros. Pero yo estaré contigo. No volveré a cometer el mismo error por tercera vez" dijo con suavidad.

Harry lo miró a los ojos y sintió sus ojos humedecerse al escuchar sus palabras. Sólo pudo asentir.

Sirius sonrió levemente, antes de atraerlo para darle un abrazo reconfortante.

Harry no aguantó más, y abrazando a su padrino con fiereza, largó las lágrimas que luchaban por salir. No supo cuánto tiempo estuvo así, hasta que por fin pudo recuperarse. No le gustaba demostrar tal debilidad.

"Lo siento por eso, yo…" empezó Harry, secándose los ojos con la manga del brazo.

"Ey, nada de eso" dijo con seriedad. "Estoy aquí para ti, para lo que necesites cachorro, y si necesitas un abrazo y un hombro sobre el que llorar, aquí estaré para dártelo" dijo tomándolo del rostro y sonriendo levemente.

Harry no pudo evitar sonreír, y un sentimiento de calidez se esparció por todo su cuerpo. Así se sentía tener a alguien a su lado.

"Gracias Sirius" dijo con un poco de dificultad.

El mayor sonrió más ampliamente y revolvió su cabello, antes de levantarse y sentarse nuevamente en su asiento.

"¿Qué hacemos ahora?" preguntó Harry.

"Bueno, lo primero y lo más importante es enfocarnos en tu recuperación. Pasaste por mucho y no hay que tomárselo a la ligera. Lo segundo será empezar a planificar para lo que viene. Un viaje a Gringotts seguramente. Hay que conseguirte otra varita, y luego empezar a prepararse para la guerra" terminó sombríamente.

"¿Crees que habrá guerra?" preguntó débilmente.

Sirius consideró su respuesta por unos segundos.

"No en lo inmediato, no. Creo que Voldemort tenía otros planes, y que te hayas escapado y alertado a todos de su regreso, imposibilitó lo que tenía en mente. Por lo que mi mejor suposición es que trabajará desde las sombras, haciendo una guerra sin cuartel hasta el punto en el que sí haya un enfrentamiento.

Harry pensó en lo que dijo su padrino y podría ver el mérito a la idea.

"¿Cómo reaccionó el Ministerio a todo esto?" preguntó luego, curioso.

La mueca que hizo Sirius no le gustó para nada.

"Digamos que no reaccionó".

Harry frunció el ceño.

"¿Qué quieres decir?"

Sirius agachó la cabeza y dio un suspiro de resignación. A su ahijado no le iba a gustar estas revelaciones

"Fudge está en total estado de negación. Dice que son desvaríos tuyos causados por el trama de ver a un compañero morir, que no hay retorno de ningún Señor Oscuro y que todo está bien".

Harry abrió los ojos y abrió la boca, representando a un pez fuera del agua. Hasta que la comprensión lo golpeó.

"¿¡QUÉ!?" exclamó, poniéndose de pie con furia.

Sirius se sorprendió al ver el arrebato de su ahijado, pero sobre todo al ver los ojos verdes brillantes de él crepitar encendidos.

"Tranquilo Harry, sé que no es bueno, pero es lo que es" dijo con paciencia. Harry se quedó mirándolo, antes de volver a sentarse, pero la furia todavía estaba presente, y Sirius sintió como la temperatura del ambiente disminuía. Se preguntó si era producto de la magia de Harry.

"El problema es Fudge. Está negado y paranoico. Dice que también es una campaña para que Dumbledore se apodere de su puesto. Lamentablemente, el Ministerio está influyendo en El Profeta, que todos los días publica artículos en contra tuya y de Albus, retratándolos a ambos con una muy mala imagen. Esto obviamente impacta en la sociedad mágica en general, que creen en la mayoría de las cosas que se imprimen" dijo, dejando que un poco de rabia escapara al recordar todo lo que había leído sobre su ahijado en la última semana.

Harry no respondió, pero Sirius pudo ver como su molestia y enojo crecían, hasta el punto de que el té que estaba frente a él se congelara y un escalofrío recorriera su espalda. Ya no tenía dudas de que la magia de Harry era la causante.

"Sinceramente no puedo creerlo" dijo Harry enojado, aunque el tono de voz era normal. "¿A qué se debe?" preguntó luego.

"Bueno, Fudge tiene a su séquito de personas. Malfoy lo tiene comprado, por lo que él seguro que le debe estar susurrando al oído cosas para que el temor a que Dumbledore haga un movimiento en su contra aumente y siga haciendo la vista gorda, lo que facilita a Voldemort hacer de las suyas. Un Ministerio ignorante que no quiere ver la realidad es perfecto para sus intenciones".

Harry apretó los puños furiosos, y haciendo que la taza de té estallara. Esto hizo que Harry saliera de su estado y mirara hacia los fragmentos con confusión.

Sirius miró desde la taza hacia Harry alternadamente.

"Lo siento Sirius, creo que lo perdí" dijo tímidamente.

"¿Ese fuiste tú?" preguntó con un poco de incredulidad.

Harry sólo asintió.

"Vaya, eso es algo asombroso, los estallidos de magia accidental no son comunes luego de empezar el colegio" dijo pensativo.

Harry se rascó el cuello.

"Fue peor hace dos años" dijo tentativamente.

"¿Qué quieres decir?" preguntó confusamente.

"¿Recuerdas cuando me encontraste en la calle esa noche, al lado del parque?"

Sirius asintió.

En ese punto Harry le relató lo que había sucedido a su tía Marge esa noche. Cuando terminó, Sirius estaba revolcándose en el piso de la risa, mientras lágrimas caían de sus ojos.

Harry estaba un poco consternado al ver la reacción de su padrino.

Cuando se calmó un poco, volvió a sentarse, aunque de vez en cuando lanzaba una risita.

"Eso fue algo extraordinario cachorro, una buena broma para ella" dijo riéndose ocasionalmente.

Harry no pudo evitar sonreír ante sus palabras.

"Aunque es verdad que estos sucesos no deberían tener lugar. Eso quiere decir que tu magia es poderosa, pero deberíamos empezar a trabajar en ciertas ramas de la magia para que puedas controlarla mejor.

Harry asintió. No le gustaba perder el control, y estaba seguro que se vendrían momentos difíciles donde no se podía permitir el lujo de no controlar sus emociones.

"Pero eso es algo para mañana, ahora te toca irte a descansar. Mañana comenzamos con la preparación de todo lo que se viene" dijo Sirius, mirándolo con seriedad

"Juro solemnemente que no estoy tramando nada nuevo" dijo Harry, logrando que su padrino lo mirara con orgullo haciendo que su corazón se calentara más de lo que podría admitir.