ACLARACIÓN: Los personajes (o al menos la mayoría de ellos) no me pertenecen. Salieron de la mente de la reina J.K Rowling. Sin más, disfruten la lectura, espero les guste.

Un hombre desnudo, con pelo castaño rojizo, bajo y pálido se despertó en un lugar desconocido para él. A su lado vio una túnica, rápidamente se la puso. Lentamente, con miedo, se levantó, hasta que su vista se aclaró lo suficiente como para reconocer el lugar en el que se encontraba, el dormitorio de los merodeadores, al menos mientras estaban completando sus estudios, el lugar que consideraba su verdadero hogar.

'Pero eso nunca fue suficiente' pensó tristemente, porque aquel pensamiento era una realidad. No bastaba con sentirse en casa, no bastaba con ser uno de los merodeadores, él quería ser como los demás en el grupo. No era justo que los demás fueran increíbles y él fuera el débil del grupo.

Al principio, cuando descubrieron su secreto, a Peter lo paralizó el miedo. ¿Se habían hecho amigos de un monstruo? Pero al ver que James y Sirius lo aceptaron de inmediato, teniendo miedo de que lo dejaran a su suerte si decía lo que pensaba, fingió aceptarlo. Peter no era tan idiota, sabía que sin la protección de los chicos, sería usado como objeto de burla. Con el tiempo, se acostumbró, nunca logró aceptarlo pero no le quedaba de otra.

Siempre le tuvo un poco de miedo pero Remus, si bien era hombre lobo, era amable, humilde y generoso, ayudaba siempre que podía. Era extremadamente listo y sagaz, a pesar de siempre temer el momento en el que vería sus calificaciones. Si él quería, pasaría perfectamente un exámen sin estudiar siquiera. Su apariencia no se quedaba atrás, ojos miel profundos, pelo castaño claro, de estatura media, delgado, algo pálido y cubierto de cicatrices que le daban un aspecto misterioso, tenía a unas cuantas chicas detrás de él, pero él no quería saber nada del tema. El quiditch no le causaba mucho interés salvó que estuvieran involucrados sus amigos, muy pocas veces faltaba a los partidos, siempre quería apoyar a James y a Sirius, y si surgía la oportunidad de jugar con ellos un rato no la desaprovechaba. Leía mucho y le gustaba escribir, ya fuera poesía, cuentos, o ensayos y tenía un gran talento para ello.

Sirius era un espíritu libre, siempre causando problemas sin importarle mucho lo demás. Era muy atractivo, pelo negro liso por encima de los hombros, ojos grises, bastante alto, piel blanca y no era muy atlético, pero si que era algo tonificado. Las chicas prácticamente se arrojaban a sus pies y, ya que era un tanto mujeriego, él salía con ellas por unos días y las dejaba a casi todas, siendo Marlene la única excepción. Era inteligente, aunque no le interesaba mostrar su intelecto, solo lo hacía en los exámenes, y si bien presentaba su tarea, siempre era extremadamente vaga, a pesar de tener la capacidad de algo mucho mejor. El quiditch le gustaba, no era un completo fanático, pero de todos modos le era divertido, más jugándolo con James y Remus. Tenía un particular talento y astucia para las bromas. Todo lo que él era lo presumía en gran medida.

A James siempre se le había mantenido en casa, salía en muy limitadas ocasiones, más aún siendo que a desde que tenía seis años, sus padres empezaron a aceptar muchas misiones, y por lo tanto casi nunca estaban en la mansión, quedando al cuidado de los elfos domésticos. Y aunque tenía un gran jardín para jugar quiditch y que se divertía haciéndole bromas a los elfos, se agotaba haciendo tanto deporte, y sabía que no podía estarles dificultando el trabajo a las pobres criaturas todo el tiempo. Así que se propuso ocupar gran mayoría de su tiempo libre estudiando.

Esto le sirvió mucho, estudió italiano, español, portugués y francés, además de perfeccionar sus habilidades de dibujo y aprender a tocar tanto guitarra como piano. En algún punto de sus años en Hogwarts, quiso intentar con chino, pero al parecer eso era demasiado incluso para él, aunque de todos modos, Peter sabía que había logrado aprender lo básico. También de pequeño, su madre había contratado a un instructor de canto y baile para enseñarle. Además de todo lo anterior, James también tenía una habilidad impresionante para el quiditch. Sin mencionar su físico, delgado y atlético, ojos avellana, pelo azabache alborotado, piel ligeramente morena y alto. Y para terminar, era todo un prodigio en clase, esto último el de ojos avellana lo atribuía a su 'memoria fotográfica', pero él era inteligente de verdad y condenadamente bueno con los hechizos.

Por supuesto que tenía defectos, era terco, obstinado, persistente, a veces un poco torpe y distraído. Agregando también cómo se deprimía de vez en cuando por los rechazos de Lily, recostándose sin ganas de hacer nada o incluso a veces llorando.

Nunca entendería porqué James la amó tanto, siendo que ella le trato tan mal. Más aún pudiendo tener a cualquier chica. Era absolutamente patético.

Y mientras sus amigos eran tan increíbles, él era pésimo en todo. No tenía talento de ningún tipo, no podía montar una escoba ni por unos segundos antes de caerse, físicamente se parecía a una rata y era un desastre en lo académico.

Tan inmerso en sus pensamientos, no se había percatado de la otra persona en la habitación, que lo miraba con furia.

"¿Por qué?" la voz de la persona lo congelo en su lugar, sacándolo de sus cavilaciones, nunca quiso que este día llegara. Se dió la vuelta en dirección de aquella voz, confirmando sus miedos

"¿James?" poco a poco se fue acercando a él "¡James! Lo siento tanto, yo no quería…" pero detuvo su paso y cualquier disculpa cuando el nombrado alzó la mano en señal de que parara.

"¿Por qué me traicionaste Peter?" pero no tuvo el valor para responder "Todavía no lo puedo entender, años y años de amistad y cuando tienes la más mínima oportunidad de salvar tu pellejo, me clavas un puñal por la espalda. Te entregué mi confianza, puse mi vida, la de mi hijo y mi esposa en tus manos, y tú las sacrificas como si no tuviese valor alguno" James habló, se notaba en su tono lo dolido que estaba y que la traición todavía le pesaba.

"Pero, por favor, Cornamenta" se puso de rodillas "Yo sé que hice mal, pero… ¿Qué hubieras hecho en mi lugar?"

"¿Que qué hubiera hecho? ¡¿Qué hubiera hecho?!" alzó la voz, algunos de los objetos en la habitación levitaron "Hubiera muerto, Peter, prefiero mil veces morir como un buen amigo, que vivir como un traidor" suspiró para calmarse, los objetos volvieron a sus lugares, le estaba costando horrores hablar con Peter "Te confesaré algo, cuando te vi por primera vez, esa vez que Remus te trajo para integrarte, con tu falta de personalidad, no estaba seguro de aceptar. Además veía algo raro en ti, pero no sabía qué era, por supuesto que hoy en día lo sé más que bien" sonrió amargamente, el pequeño hombre delante de él estaba pasmado "Pero aún con todo, te acepté, porque creí que tal vez podrías cambiar y dejar de ser tan carente de personalidad. Incluso cuando Sirius me dijo lo del cambio de guardianes, dudé, pero a pesar de todo, te di mi confianza"

Entre tanto, Colagusano estaba temblando, quería escapar, pero de alguna manera, sabía que eso era imposible.

"Quisiera saber" continuó el azabache "qué es lo que te hizo traicionarme" James sentía las lágrimas asomarse, sabía muy bien que estaba llorando, pero tenía motivos para hacerlo, y además, él no tenía nada que esconder, se mostraría como era sin importarle lo que su antiguo amigo pudiera pensar "¿Acaso en algún momento te hice sentir como algo menos que parte de mi familia? Porque siempre me aseguré de demostrarles cuánto les quiero a mis seres queridos. Nunca hice menos que eso" tenía el ceño fruncido, fulminando con la mirada al otro.

Peter no sabía qué hacer, se sentía totalmente acorralado, por reflejo, sus pequeños ojos se movían hacia todos lados buscando inútilmente una vía de escape, sabiendo que sus esfuerzos eran en vano pues aunque había una gran puerta en aquel lugar, no podría huir de James.

El mencionado notando esto dejo escapar una breve risa sin alegría "Colagusano," dijo con una sonrisa cruel, sus ojos denotaban su ira "no vas a huir, no hay un solo rincón de este cuarto que no conozca. Esta es una réplica casi exacta de nuestro viejo dormitorio, lo único diferente es que todo aquí es blanco y, por supuesto, la gran puerta de allí" señaló con la cabeza "No hay escapatoria" ignoró el chillido que soltó Peter "Es triste haber tenido que llegar a un punto en el que me tengas miedo y necesites escapar de mí, pero este es el camino que tú elegiste" sacó su varita. Lo apuntó y lanzó el hechizo deseado.

Peter sintió un ligero dolor, como una quemadura en la frente, que duró solo unos segundos. No estaba seguro de que le había hecho James y eso lo tenía inseguro. 'Ojalá tuviera un espejo' apenas lo pensó, apareció un espejo de mano en el suelo que él se apresuró a levantar. Jadeó horrorizado al ver su cara. El área de su frente tenía la palabra 'traidor' escrita.

"Es lo menos que te mereces, espero que estés feliz de cómo resultó haber traicionado a la persona que siempre te vio como un hermano, ojalá te haya salido rentable. Ese pequeñísimo tatuaje que te acabo de hacer, por cierto, no te lo podrás quitar de ningúna manera, si quieres busca formas de eliminarlo pero no podrás" habló James con frialdad absoluta, se había inspirado en la maldición que había puesto Hermione en el pergamino que los miembros del Ejército de Dumbledore habían firmado. Y mientras Colagusano veía la piel de su frente con terror, preguntándose si el azabache le haría algo más, este le dedicó otra mirada llena de ira y tristeza, y procedió "Pero Peter, no has respondido mi pregunta, te daré otra oportunidad, ¿por qué me traicionaste? ¿Acaso no me encargué de protegerte junto a Remus y Sirius?"

Colagusano ya no podía más "¡Yo solo hice lo que hice para sobrevivir! ¿No harías lo mismo por Harry o Lily?"

"¡Eso es diferente!" gritó furioso. Peter se encogió en su lugar al ver lo amenazante que parecía James "¡Estás hablando de mi esposa y mi hijo! Lo que tú hiciste fue anteponer tu propia supervivencia, y ni siquiera estabas en tanto peligro, Sirius corría más peligro al ser tan conocida mi amistad con él, la gente pensaría que Sirius era nuestro guardián secreto"

Al ver que James claramente no entendería aquello, decidió intentar otra cosa "¿Pero cómo te sentirías si constantemente te ves eclipsado por los que se hacen llamar tus amigos? No sabrías lo que es tener baja autoestima…" pero fue interrumpido por la dura y sombría voz de su anterior amigo, que le dió escalofríos.

"¿No sé lo que es tener baja autoestima? Parece que tengo que recordarte aquellas veces que me deprimí por Lily, pensando qué era lo que estaba mal en mí. Veo que te olvidaste de eso" el silencio siguió aquella declaración, pero no duró mucho "Por cierto, tienes a alguien más con quién rendir cuentas" el castaño abrió desmesuradamente los ojos, aterrorizado.

De un rincón oscuro de la habitación, salió un perro negro de gran tamaño, este se transformó con elegancia en un hombre joven de pelo negro, ojos grisáceos y una seriedad que no era habitual en él, pero que la situación ameritaba, Peter tembló cada vez más viéndolo avanzar lentamente hacia él. Y es que la última vez que se encontró con aquel joven, que en ese momento era mayor, no había sido en buenas condiciones, todo lo contrario, había estado a punto de matar a Colagusano. El hombre era Sirius Black, también conocido como Canuto.

Y de aquel mismo lugar en el que había estado Sirius, salió una bella pelirroja de ojos color esmeralda, ella también poseía una gran seriedad, sus ojos, sin embargo, no mentían, denotaban una furia enorme.

A penas Canuto llegó a dónde se encontraba Peter, lo agarró del cuello, asegurándose de apretar lo suficiente como para causarle incomodidad, acercándolo "Todo cae por su peso, Colagusano, y pagarás por todo lo que le has hecho a mi familia, que en algún momento fue tuya también. Ya verás" con eso, lo soltó e hizo amague de irse, dejando al más pequeño suspirando de alivio, pero el alivió le duró poco, puesto que Sirius no dejo pasar la oportunidad para darle un puñetazo.

Aparentemente satisfecho, Canuto se acercó a su hermano de todo menos sangre, y lo acercó hacia sí en un abrazo "Sé que es difícil, pero vale la pena, hermano" le susurró para que Colagusano no pudiera escuchar, no le daría el gusto de saber que su traición hirió a James más de lo debido. Luego de aquello, se alejó ligeramente, y le dio una sonrisa alentadora, que Cornamenta devolvió con gusto. Sirius lanzó una última mirada venenosa al hombre con aspecto de rata, que lloraba de dolor, y salió de allí.

Lily, por otra parte se le acercó, lo obligó a mirarla y dijo fríamente "Creo que todo lo que se tenía que abordar ya lo habló mi esposo, así que…" y le dio una patada en el estómago "Me parece que he dejado muy claro lo que pienso del asunto"

"Bueno Peter, creo que es perfectamente entendible el hecho de que no te queremos ver más, así que, por favor ya sal de aquí" habló Cornamenta, se sentía increíblemente mal, todo esto ciertamente había reabierto una vieja herida. Entre tanto, el otro, con lágrimas corriendo por los ojos y adolorido, asintió casi imperceptiblemente, y salió corriendo antes de que cambiara de opinión.

La hermosa pelirroja fue hacia su marido, que tenía la cabeza gacha, la levantó con delicadeza, y vio aquellos ojos que tanto amaba acuosos. Inmediatamente se apresuró a abrazarlo, dejándole recostar la cabeza en el hueco entre su cuello y hombro, enterrando una mano en su melena azabache y acariciándole la espalda con la otra. Habiendo pasado un rato así, levantó una vez más su cabeza, en esta ocasión optando por besarlo, y el correspondiendo al contacto. Puede que James no se sintiera bien, pero esta era su esposa, su Lily, ella era el verdadero paraíso para él.

Y si bien James se sentía mal, esas heridas sanarían, volviéndose simples cicatrices de las que aprender.


Elegí el dormitorio de los merodeadores ya que pienso que a pesar de todo lo que hizo, Peter sí los quería, pero le ganaron la cobardía y el miedo, eso por supuesto que no quiere decir que automáticamente se olvida todo lo que hizo. Al contrario, es incluso peor, ya que siendo ese el caso, los traicionó aunque los quiso, vendió a la gente que quería por su propia supervivencia.