ACLARACIÓN: Los personajes (o al menos la mayoría de ellos) no me pertenecen. Salieron de la mente de la reina J.K Rowling. Sin más, disfruten la lectura, espero les guste.

Un 28 de marzo, con ciento veinticuatro años, Ginevra Potter estaba recostada en la cama que había compartido con su esposo por años, este se encontraba a su lado, tomándola de la mano y mirándola con los ojos llorosos.

"No quiero que te vayas aún" dijo él con voz temblorosa, bajando la cabeza.

Ella levantó una mano y la puso en su mentón, obligándolo a mirarla "Harry, no será un adiós para siempre, solo será por un tiempo, y luego me volverás a ver"

Él simplemente se le acercó y la besó, tenía miedo de quedarse solo, pero no era justo para Ginny pedirle algo que estaba fuera de su control. Además, ella ya había esperado mucho por él, era hora de devolver el favor.

Ella se estaba muriendo, y lo sabía, si bien le apenaba dejarlo, no había nada que pudiera hacer.

Cuando Harry se apartó, pasaron un rato hablando de su familia hasta que se durmieron. Solo que Ginny no volvería a despertar, al menos no en aquel lugar.


Cuando la pelirroja volvió a abrir los ojos, notó que se encontraba en la habitación de su casa, en su cama, pero algo era diferente, y enseguida se dio cuenta de ello, estaba desnuda, pero definitivamente no era su cuerpo, o lo era, solo que aproximadamente cien años más joven.

A su lado, encontró una túnica y se la puso, fue en el instante en el que terminó de vestirse, que se dio cuenta de lo que había sucedido.

"¿Estoy muerta?" se preguntó a sí misma en voz alta.

Levantándose de aquella cama, vio una puerta, no perdió tiempo en atravesarla. Al hacerlo, se encontró con algo que hizo que sus ojos se llenaran de lágrimas.

Habían personas, muchas, pero eran personas que en algún momento había perdido y extrañaba. Su madre se adelantó a tomarla en sus brazos rápidamente, en uno de sus abrazos destructores de huesos. A lo que ella se apresuró a devolver el gesto.

"¡Ginny! Cariño, te extrañé tanto" musitó Molly, feliz de ver a su hija nuevamente.

"Yo también mamá" se separó y la miró a los ojos, su madre también se veía más joven, de hecho, echando un rápido vistazo a los demás, notó que muchos de ellos se veían más jóvenes que cuando murieron, tan absorta estaba en sus pensamientos que no vio venir a su padre.

"Hija" Ginny salió de su trance para ver a Arthur a su lado, sonriendo inmensamente, ella también sonrió en el instante en que lo vio.

"¡Papá!" se apresuró a abrazarlo, cerrando los ojos en un intento de parar las lágrimas de felicidad, encantada de volver a verlo. Molly, mientras tanto, miraba la escena rebosante de alegría. Sin embargo, el momento no duró mucho puesto que de repente se oyeron dos voces. Ginny se separó de su padre al reconocerlas.

"¿Qué es esto..."

"... que tenemos aquí?"

"Juraría que estamos en presencia de Gin-Gin, Feorge, pero no lo sé, yo la recuerdo más vieja..." su rostro reflejaba diversión.

"Sí, Gred, y más arrugada..."

"¿Tú crees que podría adivinar quién es quién ahora que ninguno de los dos parece un queso suizo?"

"No lo sé, Gred, creo que la demencia senil debe haber afectado sus magníficas habilidades"

Con paso decidido, Ginny se acercó a los dos derramando lágrimas, pero aún así radiante "George" se dirigió al que habló primero, luego volteándose a ver al otro "Fred" su voz tembló un poco, pero continuó de todas formas "Mis habilidades están intactas, una de ellas, les recuerdo, es el mocomurciélago, así que si no quieren recibir uno vengan ya a darme un abrazo" los gemelos, sabiendo que su hermana estaba hablando medio en broma y medio en serio, la abrazaron lo más rápido que pudieron. Extrañaban mucho a su compañera en el crímen, y tampoco querían correr el riesgo.

"¡Te extrañamos Gin-Gin!" hablaron los gemelos al unísono, y la pelirroja decidió ignorar el apodo que tanto le había molestado en su infancia, pues aunque jamás lo admitiría, le había hecho falta escucharlo.

"Yo también los extrañé" los apartó "Suficiente muestra de cariño" bromeó, ya habría mucho tiempo para estar con ellos, pero habían más personas esperando.

En el momento en el que se apartó, vió a Bill con el brazo alrededor de Fleur, y a Charlie, que aparentemente estaba haciendo el papel de tercera rueda, pero no se lo veía incómodo por esto.

En cuanto llegó al lado del grupo, Charlie la abrazó, levantándola brevemente del suelo, y soltándola para posteriormente dejar que Bill hiciera lo mismo, con Fleur mirando entretenida, sonriendo dulcemente ante aquello.

"Bienvenida, Gin, ya se te extrañaba" murmuró Bill en su oído, a lo que Ginny lo apretó con más fuerza, sonriendo aún más, si eso era posible.

Charlie, que había escuchado, mostró su acuerdo asintiendo varias veces con una gran sonrisa "Es verdad, ya no tengo a nadie que escuche mis historias de dragones" bromeó.

Su hermana río alegremente mientras Bill finalmente la bajaba y Fleur se le acercaba "Me alegra que finalmente estés aquí con nosotros" habló la veela, que aún conservaba su marcado acento francés. Ginny le sonrió con dulzura antes de darle un breve abrazo a su cuñada.

"Gracias Fleur" la tomó de las manos al apartarse, manteniendo su sonrisa y separándose al escuchar una voz ligeramente soñadora que conocía bien.

"Hola Ginny, espero que tu viaje hacia aquí haya sido agradable" Luna le dijo, la nombrada la tomó de la mano y tiró de ella para abrazarla.

"Lo fue, Luna, tenlo por seguro" la miró a los ojos.

"Te ves muy bien, no pareces tener ningún nargle" observó la rubia, escaneandola rápidamente. Ginny pudo ver a Hermione, que negaba con la cabeza divertida a costa de Luna.

"Sí, yo tampoco le veo ninguno" la morena dijo intentando no reír, cuando la pelirroja se dirigió a ella, inmediatamente la tomó en sus brazos "Es bueno tenerte devuelta, amiga"

"Apuesto a que ya estabas cansada de rodearte de mis hermanos" habló su amiga, y ambas rieron al oír los sonidos indignados de los hermanos Weasley.

"Para que lo sepas Gin-Gin, nuestra presencia es muy solicitada, ¿verdad, Feorge?"

"Por supuesto Gred, Gin-Gin debería valorar que estamos aquí para recibirla, tenemos una agenda muy ocupada" Ginny solo respondió rodando los ojos. No vio a la metamorfomaga que se acercaba y la abrazó por detrás, asustando a la pelirroja.

"Gracias por cuidar a mi hijo" murmuró esta "Me alegra saber que a pesar de no estar yo con él, al menos tú pudiste estar ahí para él"

Un hombre castaño se les acercó y la abrazó también "Sí, estamos demasiado agradecidos, no sabemos cómo compensarte, gracias" sonrió, no solo se lo notaba más joven, sino que también todas sus cicatrices habían desaparecido. Se lo veía mucho más feliz. Ginny razonó qué seguramente la muerte habría quitado su licantropía.

La pelirroja los miró "No fue nada, Teddy fue un niño maravilloso, y ahora se convirtió en un hombre simplemente increíble. Encantada de haber participado en su crianza" y lo decía en serio, el pequeño Lupin siempre había sido amable y educado, no podía estar más feliz con él. "Te ves muchísimo mejor, Remis, más feliz"

"Lo sé" coincidió él "Cuando morí, mi condición simplemente se transformó"

La joven lo miró confundida, eso sí que no se lo esperaba "¿Cómo es eso?"

"Bueno, puedo convertirme en mi forma de lobo cuando quiera, y lo hago sin dolor, la sed de sangre sigue ahí un poco pero es perfectamente controlable. Así que lo que antes era una maldición, ahora es más como una ventaja" habló con gran emoción, a su lado, Thonks sonrió, a veces se tomaba un poco de tiempo para apreciar la felicidad de su esposo, después de todo antes no era para nada frecuente verlo feliz. E incluso esa felicidad era muy limitada, nada en comparación con ahora.

"¡Eso es genial, Remus!" le dijo Ginny emocionada, el castaño ya había pasado por muchas cosas, era hora de que le tocará algo bueno.

La pelirroja apenas pudo alejarse un poco de la pareja cuando unos brazos grandes y fuertes la agarraron por detrás, levantándola del suelo. Y la pelirroja supo en ese momento de quién se trataba. Después de todo, ¿quién más podría ser?

"¡Ginny!" Hagrid gritó emocionado, con la voz quebrada. Esto le llamó la atención, y apenas él la bajó se dio vuelta para confirmar su sospecha, el semigigante estaba llorando a lágrima viva "Lo lamento, soy muy sensible"

Ella apoyó una mano en su brazo, tratando de calmarlo "Tranquilo, Hagrid, lo entiendo"

"Es solo que hace años que no te veía, y ahora estás aquí" el hombre sacó un gran pañuelo y se limpió las lágrimas.

"Exactamente, ahora estoy aquí, no pasa nada" le sonrió dulcemente, el semigigante podría parecer duro y temible en el exterior, pero era un hombre maravilloso. Pero escucho a alguien aclararse la garganta detrás de ella y eso la sacó de sus pensamientos.

"¡Hola Ginny!" saludó Astoria felíz. Mientras ella prácticamente se lanzaba a la pelirroja para darle un abrazo, su marido se movió algo incómodo. Astoria y Ginny se habían hecho buenas amigas, y en lo que respecta a Draco, pues, tenían una especie de amistad rara.

"Potter..." murmuró él inseguro.

"Hace meses cumplí los ciento veinticuatro años, y tú tendrías en este momento ciento veinticinco, creo que es hora de que maduremos un poco, Draco" lo abrazó.

Al principio el rubio se quedó paralizado por el contacto, pero luego de unos segundos, devolvió el gesto "Claro... Ginny" después de unos cuantos segundos, se alejaron sonriendo. Sería difícil construir una amistad sólida entre ellos, pero valdría la pena.

Y entonces, apareció Minerva McGonagall, con un semblante tranquilo, en vez de severo. Las comisuras de sus labios se levantaron ligeramente "Ginny"

"Minerva" asintió la joven con una pequeña sonrisa, se acercó a saludar a su antigua profesora.

En cuanto se apartó, vio a otro par de gemelos que solo había visto en fotos, ellos, al notar que ella los había visto, gritaron "¡Sobrina!" y corrieron a levantarla entre los dos, a lo que Ginny soltó un jadeo, completamente sorprendida. Pero rápidamente su expresión estupefacta cambió y empezó a reír mientras sus tíos la paseaban cargándola.

A todo esto, Fred y George lucían impresionados "Wow" dijeron al mismo tiempo.

Uno de ellos se volvió para mirar al otro "¿Por qué no se nos ocurrió eso, Gred?"

"No lo sé, Feorge"

Sin embargo, Remus se les acercó y puso una mano en el hombro de cada uno "Esperen a ver lo que harán Lunático, Canuto y Cornamenta" les susurró confidencialmente. Los ojos de ambos pelirrojos se iluminaron, y voltearon a verse con sonrisas traviesas.

Y en lo que los gemelos Weasley se ponían a pensar qué podría ser lo que los merodeadores habían planeado, los tíos de Ginny la bajaban y abrazaban.

"Un placer al fin conocerte, sobrina" habló uno de ellos.

"Sí, ya nos estábamos impacientando"

"Después de todo, a nuestra hermanita le costó tener a la niña"

"Pero no se rindió en ningún momento" ambos tenían sonrisas maliciosas en sus rostros.

"¡Gideon! ¡Fabian!" gritó escandalizada Molly, con el rostro prácticamente en llamas.

"Ay, hermana exageras"

"Sí, solo estamos dándole un buen ejemplo a nuestra sobrina"

"Intentamos mostrarle que no hay que rendirse" aún así, esas palabras solo sirvieron para aumentar el sonrojo de la matriarca. Y mientras todo eso sucedía, Ginny reía silenciosamente.

"Ginevra" la nombrada se paralizó al oír esa voz. ¿En serio tenía que aparecer el viejo murciélago? La pelirroja puso un semblante serio y volteó a ver a quién le dirigía la palabra.

"Tía Muriel" asintió intentando mantener cierto grado de respeto.

"Esa túnica tiene demasiado escote, Ginevra" Ginny trató de no enojarse demasiado, no le daría el gusto.

"Pues si no te gusta que muestre tanto escote, puedes retirarte, nadie te ha obligado a venir. Y mi nombre es Ginny" solo Harry podía llamarla Ginevra, nadie más que él. Y ella no era tonta, sabía que si su tía estaba aquí era únicamente por educación.

Muriel se fue indignada murmurando algo sobre cómo ella no apreciaba un nombre tan noble y que era una atrevida.

Ginny solo la vio irse e inmediatamente se recompuso, volviendo a sonreír, no tenía porqué amargarse.

"¿Qué tal, pelirroja?" los ojos se le llenaron de lágrimas una vez más y volteó para ver a Sirius. De inmediato, lo abrazó fuerte. Siempre tuvo una muy buena relación con él. Cuando las pesadillas los abrumaban, se sentaban a hablar. Tanto de sus demonios, como de lo demás. Sirius le contaba anécdotas de cuando los merodeadores aún vivían, y ella cosas sobre su niñez. Había llegado a pensar en él como un tío.

"¡Sirius!" Él la recibió con pura alegría, levantándola al tiempo que ella reía felíz. Al bajarla, ella notó que se veía mucho mejor, ya no había señales de que estuvo en Azkaban, ahora, ante ella había un hombre joven que denotaba felicidad "Te ves increíble"

"Lo sé" bromeó con falsa arrogancia "No, pero en serio, ahora me siento muy bien, la muerte me quitó los horrores de Azkaban y reunirme con la mi hermano, lo resolvió todo. ¿Quién diría que morir me haría sentir tan vivo?" se puso a pensar.

Y mientras Sirius divagaba, una pareja se acercó, ella los reconoció en un instante. Eran James y Lily Potter.

"Hola" habló Ginny con nerviosismo, no todos los días uno conoce a sus suegros. Lo curioso es que a ellos también se les veía un poco nerviosos. Aún así, Lily tomó la iniciativa y la abrazó.

"Estamos tan felices de conocerte al fin" le dijo, cuando la miró, le dio una mirada de simpatía "Lamento que mi hijo haya heredado mi terquedad"

La otra pelirroja rió y respondió "Pues la verdad, esa terquedad me dio muchos dolores de cabeza"

"Oh, lo sé querida, yo siempre te he estado apoyando" la mujer parecía muy divertida, aunque volvió a su nerviosismo de antes "Mira, tenemos algo para decirte..."

"Sí" habló James, se acercó para abrazarla brevemente y continuó "Nosotros..." miró a su esposa "¿Cómo se lo decimos?"

Pero Sirius, que parecía cansado, puso el grito en el cielo "¡Por amor a Merlín!" se dirigió a Ginny "Ellos iban a ser tus padrinos"

"¿Qué?"

Molly se acercó para explicar, en lo que Remus regañaba a Sirius y el nombrado también recibía feas miradas de parte de los Potter "Bueno, cariño, como sabes, antes los Weasley no éramos muy queridos por la comunidad mágica, además de que tampoco podríamos relacionarnos mucho con muggles por lo indiscretos que son tu padre y algunos de tus hermanos. Así que, cuando uno tiene siete hijos, y pocas personas con las que se lleva bien, es difícil encontrar padrinos y madrinas para todos" se le notaba un poco avergonzada

"A James y Lily los conocimos cuando estaban en séptimo año" explicó su padre "Voldemort había avanzado mucho y había mucho peligro. Ya teníamos cinco hijos y no sabíamos que iba a ser de su educación. Porque en Inglaterra la situación era muy delicada, teníamos miedo de que algo le pasara a los chicos cuando fueran a Hogwarts. No podíamos mandarlos a otro país porque no teníamos el dinero para ello y además, no sabíamos si sería tan seguro. Bill tenía siete años, pero aún así llegaría el momento en el que tendríamos que decidir. Le dijimos a Dumbledore que estabamos preocupados por su seguridad y él nos dijo que podríamos hacer un recorrido con los chicos para estar más tranquilos y aceptamos. Allí, nos dieron el recorrido los premios anuales, que resultaron ser James y Lily. Tuvimos la suerte de cruzarnos un par de veces más y nos gustó cómo trataban a tus hermanos. Así que cuando llegó el momento, les pedimos que fueran tus padrinos"

"Queríamos preguntarte si estarías de acuerdo en dejarnos ser tus padrinos" habló James "Lo entendemos si no quieres, no nos conoces..." Ginny no lo dejo terminar abrazando tanto a James como a Lily.

"Prácticamente, los conozco, Sirius me ha contado todo tipo de historias sobre ustedes. Y me gustaría que sean mis padrinos" en ese momento ambos le devolvieron el abrazo y el hombre besó su cabeza y la de su esposa.

"Awww, qué tierno, pero Cornamenta, recuerda la sorpresa"

"¡Canuto!" el azabache suspiró "Confía en Canuto para arruinar lindos momentos" murmuró y avanzó hasta donde estaban Sirius y Remus "A la cuenta de uno, dos, y tres" en cuanto dijo 'tres' salieron rayos de luz de sus varitas, que se convirtieron en fuegos artificiales que decían '¡Bienvenida Ginny!'

Y Ginny, oyendo a los demás aplaudir y a los dos pares de gemelos quejándose de porqué no se les ocurrió eso, cerró los ojos y pensó en Harry 'Te espero, amor'


Después de 5 millones de años, al fin terminé! Me cansé de escribir, en breve, el de Harry Potter.