Akatsuki no Yona no me pertenece, es de Mizuho Kusanagi.


Esta historia participa en la actividad Retazos de San Valentín del foro El Feliz Grupo de Hambrientos.

Concepto: Beso de lástima.


~Valentine's Day.


I.

Todos tienen historias de un San Valentín terrible. Quizá de aquel día en que alguien los rechazó frente a toda la escuela y las fotografías le dieron la vuelta al mundo, o de cuando los chocolates que les regaló su enamorado les causaron una severa alergia que los llevó hasta el hospital.

Y este, sin duda alguna, era el peor San Valentín que Yona había experimentado en sus 16 años de vida.

Aquella mañana, con tan sólo llegar a la escuela, sus ojos habían observado con sorpresa la taquilla de Hak: adornada con globos enormes y corazones en tonos rojizos y rosados. Y a lo largo del día, el contenido de la misma no había hecho más que aumentar.

En un parpadeo habían aparecido unas flores. Tras la hora del almuerzo había llegado un peluche –¡Un peluche horrendo!–, y sin permitir siquiera que las clases terminaran la taquilla ya estaba llena a reventar.

Y lo peor había sucedido a la hora de la salida, cuando Hak –quien siempre rechazaba los avances de cualquier chica– se había detenido frente a su taquilla y había abierto su mochila lo más posible para después comenzarla a llenar.

De cartas y chocolates. De dulces y bombones.

¡Y aún más desvergonzado! Cuando la pobre, pobre mochila no pudo más, aquellas confituras pasaron a ser parte de los bolsillos de su pantalón y hasta de la bolsa de su camisa.

Yona se veía… devastada.

Cuando el huracán Hak se había ido, lo único que quedó en aquella solitaria taquilla fueron unos cuantos corazones rojos, diamantina por doquier y una pequeña carta olvidada sobre el suelo.

La indignación de Yona no tenía límite. ¿Se había llevado todas esas cartas para leerlas una a una y elegir a cuál corresponder? ¿Planeaba provocarse a sí mismo diabetes tras comer toda esa azúcar?

¿Y qué le daba el derecho –¡la audacia!– de rechazar aquella única carta? Esa, sin ningún rastro de diamantina, sin letras demasiado elaboradas, sin un enorme sobre rojo que gritara "te amo"…

― ¿Esa es tu carta?

Yona se dio la vuelta tan rápido que pudo haberse caído, de no ser por Zeno, quien la sostuvo con una sonrisa.

― ¡No! ―exclamó Yona― Yo no le hice…

― ¡Oh! ―contestó Zeno con algo muy parecido a la decepción.

― ¿Es así todos los años? ―preguntó Yona, apuntando con la mano a la ahora vacía taquilla.

― ¡Sí! Cada San Valentín sin falta. ¿No era así en secundaria?

―No- ―contesta Yona rápidamente para después fruncir el ceño ― es decir, nunca antes lo había notado…

La pequeña arruguita de la frente de Yona no hace nada más que crecer con cada segundo que pasa y Zeno no puede hacer más que sentir pena por ella.

Después de todo, los celos no son los mejores consejeros cuando los sentimientos están confundidos.

Y Yona estaba más que confundida.

― ¡De todas formas- ―exclama Zeno de pronto, despejando las nubes grises que rondan su mente― los mejores regalos son los más inesperados!

Y sin mayor rodeo, Zeno se inclina hacia ella y deja un sonoro beso en la mejilla de la chica.

―Feliz San Valentín, Yona.

Tras un breve momento de sorpresa, la chica suelta una pequeña risa y le devuelve el abrazo al rubio.

―Gracias, Zeno. Acabas de alegrar un día terrible.

Zeno le devuelve una sonrisa misteriosa y dándose la vuelta, le recuerda.

―Bueno, señorita, el día aún no termina.


N/A: ¡Feliz San Valentín atrasado! :)