ACLARATORIA: Este fic que están por leer es completamente improvisado, se me ocurrió el día miércoles a la tarde cuando estaba viendo un par de cosas por Youtube y simplemente se me antojo escribir un poco. No tengo desarrollado este fic en particular jajaj así que tengan en cuenta que va a ser pura improvisación.

En cuanto a mi otro fic "La llamada…", este sábado voy a estar subiendo el nuevo capítulo. Así que estén atentos a la madrugada del sábado cuando lo suba.

Sin nada más por decir, disfruten de este nuevo fic de The Loud House.

Capitulo 1.

-Mami… ¿Quién es ese hombre parado ahí?- pregunta la pequeña Lily Loud a su madre. Las dos se encontraban juntas mientras Rita estaba hablando con algunos amigos de su padre que habían asistido el día de hoy a su funeral.

-Yo… no lo sé cariño- dijo extrañada Rita Loud cuando volteo a ver a ese extraño hombre.

Rita Loud es una mujer que se encontraba en sus cuarenta largos y es una amorosa madre de 10 niñas y devota esposa pero no sabía que decirle a la menor de sus hijas. Aquel hombre solo se encontraba recargado con ambas manos sobre el féretro que contenía los restos de su difunto padre.

Albert Lee Ermey o Pop Pop como le decían sus nietas, acababa de pasar a mejor vida hace un par de semanas. Toda la familia Loud se encontraba reunida, incluso los amigos de Albert y otras personas de la ciudad que no eran ajenos a la vida de Albert estaban reunidas hoy dándole un sepelio digno en honor a Albert en la Funeraria de Royad Wood "Las Rosas".

Entre el buen número de personas que habían venido, estaba un hombre joven que no aparentaba tener más de 30 tal vez, era algo esbelto y algo taciturno. Lo llamativo de este hombre era que tenía una cabellera completamente blanca mostrando un notorio albinismo como el del difunto Albert, ambos se parecían bastante, casi como si fueran hermanos.

Rita nunca había visto a este hombre pero ahora él estaba en frente suyo mostrando sus respetos por su difundo Padre. Se le hubiera acercado a hablar de no ser porque varios amigos del asilo de Albert se le acercaron para mostrar sus condolencias, interrumpiendo lo que quería hacer.

Mas al fondo del salón se encontraban las hijas de Rita Loud y por dios, eran un buen grupo. Las chicas estaban conformadas por 5 hermanas mayores y 5 menores, siendo el orden de nacimiento: Lori de 24 años, Leni de 23 años, Luna de 21 años, Luan de 20 años, Lynn Jr de 18 años, Lucy de 15 años, las gemelas Lana y Lola de 13 años, Lisa de 11 años y Lily de 7 años, esta última se encontraba con su madre. Cada una de las hermanas Loud, así como el resto de invitados tenía un conjunto de ropa color negro, en señal de Luto.

-No puedo creer que Pop Pop se haya ido- decía conteniendo las ganas de llorar Leni Loud, la segunda hija mayor. – ¡EL ERA TAN JOVEN BUUUUUAAAAAHHHH!- y se puso llorar mientras se recargaba en el hombro su hermana Lori.

-Leni… el abuelo tenía 70 años. Vivió una vida muy larga… y supongo que era su tiempo de irse- dijo Lori Loud, la primogénita, a su hermana tratando de ocultar su tristeza por la partida de su abuelo.

-Pero… pero… - decía Leni esforzándose por no llorar. – ¡Pero los 70 son los nuevos 50!... Pop Pop todavía era bastante joven como para… morirse. – esto último lo dijo con una voz aguda antes de ponerse a llorar, abrazando a su hermana Lori de nuevo.

-Ya hermana… pero Pop Pop esta en un mejor lugar.- decía Luna Loud que se veía visiblemente triste también y con los ojos llorosos.

-Por supuesto… esta con Myrtle ahora, o tal vez con la abuela Lori también.- decía Lynn Loud saliendo de entre sus hermanas mayores. A pesar de tener ella 18 años, era bastante bajita en comparación con el resto de hermanas.

-No hay indicios científicos que puedan probar tales afirmaciones, unidad fraternal mayor-explicaba la joven genio de la familia Lisa Loud mientras se hacía espacio entra las hermanas - Y las posibilidades que existan un plano alterno donde puedan convivir con parientes o seres queridos fallecidos es muy irrisorio además de…- no pudo continuar por que Lori le dio una mira de muerte, indicándole que no siguiera hablando. – Ehh tampoco hay que descartar cualquier posibilidad o escenario post mortem.- comento Lisa tragando un poco de saliva ante la mirada asesina de su hermana mayor. – Después de todo… la ciencia todavía no pudo explicar los devenires del "otro" lado. Además que nuestra hermana Leni tiene un "punto" por así decirlo… aunque el promedio de vida de una persona se incremento considerablemente en los últimos años llegando a ser los 85 años el pico de edad para una persona "mayor" en comparación con el promedio de hace 50 años que rondaba los 65 años- Lisa hizo una pausa y decidió ir directamente al grano –Lo que quiero decir es que, es verdad… el abuelo Albert se fue antes de tiempo.- termino de decir la niña genio ante la mirada atónita de sus hermanas al decir que su despistada hermana Leni tenía razón.

-Bueno… Pop Pop en el cielo debe estar muy ocupado explicándole a la abuela Lori quien es Myrtle ahora que el abuelo ya llego a casa.- comento en un tono jocoso la comediante de la familia Luan Loud, en un intento por romper la tensión del momento. Cosa que no lograba.

-Luan, por favor… no es momento de bromas.- le dijo Lori de manera calmada pero severa.

No solo habían perdido a su abuelo Albert, también habían perdido a la pareja de Albert, la abuela Myrtle hace un par de años atrás de un ataque al corazón. Fue muy doloroso, en espacial para Albert que ahora había enviudado dos veces. Las hermanas Loud esperaban que de cierta forma pudieran volver a reunirse de alguna forma ahora que habían fallecido los dos.

Detrás de las hermanas mayores, se encontraban las gemelas Lana y Lola que estaban bastante calladas sentadas en las sillas de la última fila. Tal vez el shock de saber que su querido abuelo Albert había fallecido recientemente les había quitado las ganas de decir algo, incluso de discutir entre ellas o simplemente no decían nada por respeto al difunto, después de todo Albert no le gustaba ver a sus dos pequeñas nietas pelear entre ellas.

Todas las hermanas estaban tan ocupadas manejando a su manera su pérdida que no notaron que faltaba una de las hermanas Loud, la joven gótica Lucy Loud.

Lucy se encontraba alejada de todos y la joven Loud hacia su camino hacia el féretro donde estaba su abuelo. Ella le gustaban los funerales y más de una vez fantaseó con organizar uno, pero ahora que está en uno y es da nada más que su abuelo Albert, la joven Loud se sentía muy tonta e ingenua por pensar que algo así podría ser "divertido" de organizar. Alejó estos pensamientos y se posicionó cerca del ataúd que contenía a su abuelo Albert.

El féretro de Albert estaba abierto y la gente podía verlo y ciertamente la imagen de ver al que fue su amoroso y enérgico abuelo ahora transformado en una figura disecada con los ojos pegados y de expresión indescifrable, llenaba a Lucy de una sensación no muy agradable. Miedo, tristeza, pena o tal vez cierto enojo hacía si misma por pensar que un funeral podría ser una actividad recreativa como si organizar un cumpleaños se tratase.

-Pop Pop…. abuelo… - murmuro la pequeña gótica. – No quería que nuestro último encuentro fuera así…. – le dijo al cuerpo inanimado de su abuelo. – Tu siempre fuiste tan amoroso conmigo… nunca me trataste como un bicho raro y nunca te asustabas cuando aparecía de repente… ¡y siempre notabas cuando yo no estaba! – dijo usando su tono monótono de voz pero esforzándose debido al nudo en su voz. – Lamento que no hayamos pasamos mucho tiempo junto Pop pop… te quiero.- Lucy bajo la mirada un poco y derramo un par de lágrimas que no se notaron cuando salían debido a su flequillo prominente pero estas dejaban un rastro en sus mejillas pálidas.

La adolescente gótica no notó de inmediato al hombre que estaba al lado suyo, pero el hombre tampoco pudo adivinar la presencia de la joven al lado suyo.

-Disculpé… - dijo la pequeña en su tono monótono tan característico. La verdad, esperaba asustar al pobre hombre incauto. Pero el hombre ni siquiera se inmuto, solo volteó la cabeza hacia su dirección y posó sus ojos en la chica gótica.

-Hola pequeña… no te había visto ahí- se limito a decir el hombre como respuesta. Sus ojos estaban bastante abiertos mientras contemplaba a la joven gótica. Pero no eran ojos de miedo o confusión… era algo mas, como una mirada que le das a alguien que vuelves a ver después de mucho tiempo.

Lucy se quedo sin palabras cuando vio al hombre parado al lado suyo, nunca lo había visto en su vida y ciertamente no creía que fuera uno de los inquilinos de la residencia para ancianos donde se alojaba su abuelo Albert.

Algo en este tipo desconcertó a Lucy de cierta manera, tal vez fue por su traje negro impoluto o tal vez su estatura bastante alta, más que ella y sus hermanas o tal vez su apariencia, siendo un hombre delgado que no parecía ser mas mayor que su hermana Lori pero con la distinción que toda su cabellera era completamente blanca. Pero era de un blanco pulcro que podía confundirse con la nieve. Lucy había visto algunas fotos de su abuelo Albert cuando este era joven, algunas de ellas eran de cuando peleo en Vietnam y si comparaban esas fotos con este hombre, podría jurar que ambos eran dobles exactos.

El hombre se quedo viendo a la gótica unos segundos y ante el silencio de ella, volvió a decir algo:

-Perdona… ¿viniste a ver a Albert?- y en eso el peli blanco volteó a ver al hombre en el féretro.

Lucy se desoriento ante la pregunta pero después de unos segundos, pudo contestarle.

-Si… ¡Sí!.. De hecho… era mi abuelo.- se limito a decir la joven gótica en un tono moderado ¿este hombre la estaba poniendo nerviosa?.

-Oooh… ya veo, no sabía que tenía nietos.- comento el peli blanco con algo de desgano. Contempló el cuerpo de Albert por unos segundos más antes de seguir hablando. – Y todas esas chicas que están ahí… ¿son tus hermanas?- señalo con la cabeza al grupo que estaba atrás de todo.

Lucy volteó un poco para ver que efectivamente se refería a sus hermanas.

-De hecho… si, son mis hermanas… ¿Cómo sabe eso?- pregunto Lucy al hombre de cabello blanco parado al lado suyo.

-Mmm digamos que lo adivine… además, esa joven rubia que parece la líder del grupo… - dijo el hombre con un tono de gracia. - …. Me recuerda mucho a Lori Mayer…- dijo esto en un tono nostálgico, como recordando a alguien.

Lucy guardo silencio ante lo que este hombre dijo ¿Este hombre conoció a su difunta abuela biológica?

-¿… Como dice… ?- alcanzo a decir Lucy.

-Lo siento, lo siento… - se llevo una mano a la frente en señal de reproche a su mismo. – Perdona… hablaba de una persona conocida desde hace mucho tiempo…. – fue lo que alcanzo a decirle el hombre.

-Disculpé… ¿quién es usted? – por fin pudo preguntarle Lucy al hombre. Pero este hombre solo le dio una respuesta bastante esquiva.

-Yo soy un viejo amigo de tu abuelo… hace mucho que no hablábamos, en realidad.- comento el peliblanco, poniendo sus manos en sus bolsillos.

-Usted… ¿trabajada en el asilo?- pregunto la chica gótica, cada vez más confundida pero curiosa.

-¿Asilo?- pregunto extrañado el hombre.

-El asilo… el… ¡La casa de retiro Cañón Sunset! – dijo levantando un poco su voz, pero todavía sonaba como si estuviera murmurando.

-Yo… - llego a decir el peli blanco antes de agregar. – La verdad no… no sabía que Albert vivía en un asilo… ¿Y era feliz?- pregunto el hombre a la adolescente gótica.

Estaba empezando a impacientarse con este hombre, ósea… ella misma sabía que era extraña pero este hombre empezaba a ser una maldita incógnita. ¿Quién era y que estaba haciendo aquí? y lo más importante: ¿Qué relación tenia con su difunto abuelo?

Antes de que Lucy pudiera responder, súbitamente alguien se acerco al hombre de pelo blanco y le comento algo al odio. Lucy conocía de vista a esta persona, era el hijo de uno de los amigos de su Abuelo: Seymour. Lucy pensaba que este hombre tendría la misma edad que su padre y se extrañó cuando se acerco para hablar con el hombre de pelo blanco.

Ambos intercambiaron un par de palabras y el peli blanco se dio media vuelta para decirle algo más a Lucy.

-Lo siento pequeña… tengo que irme, dales mi saludos a "Lori" y a Rita, por favor.- le guiñó el ojo a la adolescente y se fue con aquel hombre que lo estaba llamando.

Lucy paso de la confusión a un ligero miedo, su corazón empezaba a latirle rápido y podía sentirlo en la garganta. Ahora si empezaba a preguntarse seriamente ¿Quién era este hombre y como conocía a Albert? Y ahora una nueva pregunta ¿Cómo conocía a su hermana Lori y como supo que su nombre era debido a un homenaje a su abuela fallecida y cómo demonios conocía a su madre Rita?

Lucy volteo rápidamente para ver a Albert y se quedo viendo el cuerpo buscando una respuesta. Cuando volteo para ver de nuevo a aquel hombre, ya se había ido. Lucy aprovechó que era bastante escurridiza y pasa tan desapercibida de la multitud que se dirigió hacia la entrada de la funeraria, esperando encontrar a aquel hombre.

Para su fortuna, ese hombre se encontraba justo donde Lucy pensó que estaría, pero no estaba solo. Estaba hablando con el viejo Seymour en la entrada de la funeraria y mientras hablaban, los familiares de Seymour miraban un poco extrañados a aquel hombre de pelo blanco. Tal vez preguntando de donde conocía a su familiar anciano. Lucy se colocó por atrás de las escaleras que descendían a la calle de la funeraria y se puso a escuchar detenidamente.

-¡Eres tú!... No puedo creerlo… mírate, no has cambiado en nada.- le dijo el viejo Seymour al joven de pelo blanco. El pobre Seymour debido a sus problemas de cadera estaba en una silla de ruedas y su movilidad era limitada.

-Me alegro verte Seymour, hace mucho no te veía… gracias por la carta, por cierto.- le comento el peli blanco abrazando con cuidado al viejo en silla de ruedas.

-Y que lo digas Lincoln… Mi familia me preguntaba "a quien le escribes esa carta" y también "ya nadie usa cartas" jaja, como si yo usara esos aparatos infernales… - le dijo el anciano lagrimeando, mientras contemplaba a su amigo.

"Lincoln… así que ese es su nombre".- murmuro Lucy para sí misma.

-Yo uso las cartas por correspondencia todavía… toda una vida usándolas no voy a parar ahora.- le comento el peli blanco al anciano. – Son casi tan viejas como yo- le comentaba a su amigo en silla de ruedas.

¿"A que se referirá como: casi tan viejo como yo"? – volvía a murmurar Lucy para sí misma.

-¿Y ahora que haces Lincoln? ¿Cómo estuviste todos estos años?- pregunto el anciano.

-Mmm de todo un poco, algunos trabajos aquí y allá… pero vivo de mis ahorros la verdad.- comento muy sencillamente el peli blanco.

-Me imagino… ese traje que llevas puesto no lo paga alguien que vive en las calles.- se rio el anciano de su propio comentario.

-Por supuesto que no… y como sabrás, todavía vivo en el exterior.- le dijo al anciano

-Mmm si… yo sé que si. ¿Por qué continuas viviendo en ese lugar?- le preguntó a Lincoln

-Me gusta la gente, es sencilla y no se mete en la vida de los demás… Es una bonita forma de decir que les importa una mierda quien eres o que hagas.- el peli blanco se rio de su propio comentario.

-Jajaja Mientras no fastidies a nadie, me imagino jaja- se rio despacio el viejo tratando de no agitarse. – Debe ser un lugar genial… - comento relajándose en su silla

-Lo es la verdad, Latinoamérica es un lugar hermoso. – le dijo el peli blanco.

-Y dime… ¿conociste a las pequeñas de Albert?- preguntaba el viejo en referencia a las nietas Loud.

Lucy se tensó un poco ante la pregunta de Seymour. -"¿Quién es este hombre?"- pensaba la adolescente.

-Un poco… llegue a conocer a dos de ellas… la mayor es idéntica a Lori Mayers ¿te acurdas de ella?- pregunto Lincoln.

-Por supuesto que me acuerdo de ella… Claro que si – dijo el anciano poniéndose nostálgico. - ¿Llegaste a ver a la pequeña de pelo negro?- le pregunto al peliblanco desde su silla de ruedas.

Lucy podía sentir como le latía bastante rápido el corazón ahora mismo. No era para menos, estos dos hombres la conocían a ella y a sus hermanas. De Seymour lo podía esperar, más de una vez lo había visto cuando visitaba a su abuelo en el asilo, pero de "Lincoln", no tenía ni idea.

-La vi… es idéntica a Harriet.- cuando dijo esto último una sonrisa se dibujo en el rostro de Lincoln.

-Hermosas niñas dejó en este mundo Albert, Lincoln…- dijo Seymour mirando fijamente a los ojos al peli blanco. – Creo que ya es tiempo de que dejes de vivir en el exilio y conozcas a tu familia. – Seymour adopto un tono serio cuando dijo esto último.

-Mmm… tal vez tengas razón, no se.- fue lo que alcanzo a decir el peli blanco.

-Piénsalo Licoln, no tienes nada que perder… tiempo de sobra todavía lo tienes.- le comento esto antes de hacer señas a su hijo que lo estaba esperando atrás para que venga. – A los Loud les va a encantar tenerse en la familia. –

-¿Quieres que te mueva papa?- pregunto el hijo de Seymour al llegar a donde estaba su padre.

-Por favor hijo… ya termine de hablar con mi amigo.- en esto el viejo en silla de ruedas se despide de Lincoln saludándolo con un fuerte abrazo. – Espero volver a verte antes que tengas que venir a verme a mí en la funeraria.- le dijo a Lincoln por lo bajo.

-Voy a estar en la ciudad…. Te vendrá a visitar Seymour.- le dijo Lincoln antes de romper el abrazo. – Nos estamos viendo.

Ambos padre e hijo se alejaban de aquel misterioso hombre de pelo blanco. El hombre llamado Lincoln se quedo viendo a la pareja mientras subían al auto del hijo de Seymour y se iban alejando poco a poco. Cuando por fin se perdieron en el horizonte, Lincoln procedió a moverse para dirigirse… a ningún lugar en específico. Simplemente ya no tenía nada que hacer ahí.

Lucy no sabía qué hacer en ese momento, tenía tantas preguntas en su mente y para eso tenía que hablar con Lincoln. Antes de juntar valor para salir de su escondite para confrontar al peli blanco, su hermana Lori abrió súbitamente las puertas de la Funeraria, visiblemente enojada.

-¡LUCY! ¡¿DONDE DEMONIOS ESTAS?! – exclamaba una furiosa Lori, esperando que de alguna forma con sus gritos encontrara a su hermana.

Lucy decidió salir de su escondite detrás de las escaleras, y su hermana cuando la vio la tomo del cuello de su camisa y la levando como su fuera una muñeca.

-¡LUCY MALDITA SEA….! ¡Te estábamos buscando literalmente hace una hora! ¿Qué estabas haciendo afuera?-

Lucy sabía que su hermana podía ser ciertamente protectora con ella y el resto de hermanas, también podían ponerse como un toro enfurecido su la molestaban demasiado.

-Estaba viendo a Seymour hablar con… - y cuando volteo para buscar al hombre de pelo blanco, este se había ido.

-¿Seymour? ¿El amigo de Pop Pop? ¿Estabas hablando con él?- pregunto extrañada su hermana Lori, poniéndola en el suelo.

Lucy sabía que no podía decirle la verdad a Lori por varias razones, una de ellas: la iba a dar una mayor reprimenda si le dice que se alejó intencionalmente del velorio de su abuelo para perseguir a un tipo extraño que había hablado con ella ahí adentro y dos: no le iba a creer lo que estaba diciendo, simplemente sonaba muy disparatado y difícil de explicar. Así que simplemente le dijo lo siguiente:

-Si… estuve con Seymour. Me pidió que lo ayude a salir del edificio porque estaba en silla de ruedas, su familia lo estaba esperando afuera. – llego a comentar Lucy a su hermana Lori.

Esto pareció aplacar la ira de Lori, quien parecía apenada un poco de haber sonado tan agresiva.

-Ohh… Lucy, no sabía. Lo siento- se disculpó una Lori ligeramente sonrojada.

-No importa Lori, no debí alejarme sin decir nada. – comento Lucy tratando de terminar esta conversación. – Entonces… me imagino que ya que estabas buscándome ¿significa que ya estamos por irnos?.- dijo la adolescente gótica a su hermana mayor.

-Ohh si, por supuesto, mama y papa están adentro juntando a las chicas y se están despidiendo de los demás. Es hora de irnos a casa, yo conduzco.- dijo Lori sacando las llaves de la camioneta familiar Vanzilla. – Iré a buscar a los demás, les diré que ya te encontré y podremos irnos.- luego de decir esto, volvió a meterse en el edificio dejando a su hermana Lucy sola con sus pensamientos.

Lucy se quedó viendo alrededor suyo unos minutos tratando de encontrar a aquel hombre. Por lo menos tenía su nombre: Lincoln. Ese hombre misterioso sabía varias cosas sobre su abuelo Albert y Lucy sabía que escondía algo más. No sabía que… pero podía darse a la idea de que era algo grande y era deber suyo descubrir que era.

Después de unos minutos cuando todas las hermanas Loud salieron de la funeraria ya estaban listas para irse a casa. Lori les había comentado que sus padres se iban a quedar más tiempo porque tenían muchos papeleos que hacer con la funeraria sobre como disponer del cuerpo de su abuelo Albert y esto iba a tardar bastante.

Con todas en el auto emprendieron el camino a casa en silencio, ninguna tenía ganas de hablar en realidad. Estaban agotadas emocionalmente mientras recordaban todos lo momentos vividos junto a su abuelo Albert. Lucy se había sentado al lado de Lily y no le estaba prestando mucha atención a su hermana. Mientras la gótica miraba por la ventana, la menor de las hermanas Loud le hizo una pregunta que dejo descolocada a su hermana gótica.

-Lucy ¿tú también viste al hombre de pelo blanco, no?- pregunto la pequeña Loli con cierto tono de inocencia.

Lucy alejo la cabeza de la ventana y se la quedo mirando a su hermana Lily por unos segundos antes de hablarle.

-Tu… ¿lo viste?- le pregunto la gótica.

-¡Sí! Los vi a los dos hablar al lado… de abuelo- dijo esto último un poco triste pero inmediatamente continuó hablando y cambio un poco su humor. – Ese hombre de pelo blanco… era lindo – dijo con un tono alegre a su hermana. – Por alguna razón se me hacia familiar…¿ tú sabes su nombre?- termino por preguntar a su hermana gótica.

Lucy bajo la mirada, no sabía si decirle a verdad a su hermanita, pero de todas formas ya los había visto hablar a los dos, así que al menos podía compartir un poco de información con su hermana.

-Creo que… - pauso un poco antes de continuar. – Creo que se llama Lincoln- término de decir la gótica volviendo a mirar por la ventana, intentado perderse en sus pensamientos antes de llegar a casa.

Fin del Capítulo 1