Ejecución

La soga fue puesta en sus cuellos. Podían sentir las fibras de la cuerda lastimando su piel, aunque pronto ya no importaría. ¡Tan útil que sería en estos momentos el poder de los titanes!

—Armin Arlert, Connie Springer, Jean Kirschtein —pronunció con voz firme, y mirada decidida—. Se les ha acusado y encontrado culpables de alta traición a Eldia, además, culpables del asesinato de Eren Jaeger, héroe y libertador de Eldia.

Quienes alguna vez fueron compañeros, ahora eran enemigos.


Tres años después del retumbar volvieron a la isla, era un día soleado. Eran embajadores de paz por el mundo, y volvían a la tierra que a algunos de ellos los vio nacer para entablar un diálogo de paz.

—Armin, ¿De verdad crees que va a funcionar? —cuestionó la rubia—. Destruimos los muros, traicionamos a la isla, matamos a Eren, que era adorado por la gente de Eldia.

—No me sorprendería que hundieran nuestro barco aquí mismo —interrumpió la joven de cabello azabache.

—Cree en Historia —interrumpió Connie—. Su primera acción fue proteger a mi mamá y la familia de Jean, también va a defendernos.


Y bajaron. Los vi descender del barco. Una parte de mí sintió nostalgia por los días cuando fuimos reclutas, sin embargo, todo eso se esfumó al recordarlo todo.

Eren. Sólo Eren se preocupó realmente por mí.

De entre todos los que se decían mis amigos, solo Eren lo fue realmente. Sólo él estuvo dispuesto a, y se ensució las manos de sangre para evitar que cometiera la estupidez de sacrificarme.

Eren... Si no fuera por ti, no podría disfrutar una vida con mi hija y mi esposo.

Gracias a ti, Eldia es la única nación poderosa en el mundo.

Sí, tener el poder titan nos daba una ventaja, pero, ¿A qué costo?... ¡No! No podría vivir sabiendo que mi hija deberá cargar con algo tan horrible como un poder titán.

Tú lo dijiste, soy la peor chica del mundo, ¡No soy Krista! ¡Soy Historia Reiss, Reina de Eldia y Enemiga de la Humanidad!

Casi quiero vomitar al verlos ante mí, ¿En verdad ellos clamaban ser mis amigos? ¡Traidores!

—Traidores —sus caras de asombro son una joya.

—¡Arriba las manos, traidores! —exclamó una voz masculina.

Varios soldados rodearon a quienes alguna vez formaran parte de la legión de reconocimiento.

—Historia... —forcejeó un poco al ser esposado—. ¿Por qué? —quien fuera nombrado de manera informal como comandante no. 15 de la legión, se quedó helado ante aquella mirada fría por parte de la reina.

—Porque yo soy la peor chica en todo el mundo, Enemiga de la Humanidad.


El viento soplaba aquella tarde cálida. Plantó un beso en la frente de su pequeña, entregándola en brazos a su padre.

—Cuida de ella.

—¿Estás segura? —hizo una mueca antes de besar en la mejilla a la niña.

—Totalmente.


En la plaza principal, la gente se congregó para presenciar aquella ejecución.

—¡Si ganamos, vivimos, si perdemos, morimos, sin pelear, no podemos ganar! ¡Pelea! ¡Pelea! —coreaba la gente a una sola voz.

Los prisioneros fueron llevados al tapanco donde serían ejecutados. Los colocaron a todos en posición, la soga fue puesta en sus cuellos. Las fibras parecían encajarse en su piel, aunque pronto no importaría más.

—Armin Arlert, Connie Springer, Jean Kirschtein —pronunció con voz firme, y mirada decidida—. Se les ha acusado y encontrado culpables de alta traición a Eldia, además, culpables del asesinato de Eren Jaeger, héroe y libertador de Eldia.

Se dirigió entonces hacia los demás condenados.

—Reiner Braun, Annie Leonhart —tomó aire—. Se les ha encontrado culpables de traición y conspiración contra Eldia, de cómplices en el asesinato de Eren Jaeger, espionaje, además de culpables de la muerte de inocentes durante el ataque a las murallas María y Rose. Annie Leonhart, se te encontró culpable además del asesinato de miembros de la Legión de Reconocimiento, además de la muerte de civiles en el Distrito Stohess. —volteó a ver a la dama restante—. Y Pieck Finger, se te ha encontrado culpable de infiltración y espionaje en territorio Eldiano, conspiración en contra de Eldia, así como también por tu participación en el asesinato del libertador y héroe de Eldia.

La gente gritaba, pidiendo la que la ejecución se llevara a cabo. Los tambores militares sonaban con solemnidad.

—Historia... —pronunció el líder de ellos—. Era lo que Eren...

—¡Silencio! —ante las palabras de la reina, un soldado golpeó el estómago del rubio—. No permitiré que manchen la memoria del libertador de Eldia, gracias a Eren somos libres de muros, y mi descendencia no tendrá qué cargar con el sacrificio de padres e hijos. ¡Gracias a Eren Jeager, Eldia puede existir!... Pero gracias a ustedes, el peligro del rencor del resto del mundo persistirá. Este conflicto jamás terminará hasta que, o Eldia, o el mundo, desaparezca... Y que Eldia desaparezca no es opción.

Asintió con la cabeza en cuanto sus ojos se encontraron con los del verdugo, quien posó sus manos en la palanca.

Los condenados observaron a la reina, no tanto con tristeza, pues sabían que eran traidores. Ellos mismos lo admitieron al intentar detener a quien fuera su compañero y amigo. De algún modo, esperaban aquella consecuencia.

Con la cabeza en alto, orgullosa y sin arrepentirse, la reina alzó su brazo derecho, bajándolo con un movimiento tajante... Y ante su señal, los cuerpos de los seis condenados colgaron, muriendo a

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